Su unión había sido por pura conveniencia, y, sin que ambos lo esperaran, el deseo surgió entre ellos. Pero aquello no era lo mejor dada la situación en la que se encontraban.
Elsa Oldenburg aceptó hacerse pasar por la novia de Hans Westergaard para convencer a una arpía de que él estaba fuera de su alcance.
Todo era una farsa, pero la atracción que ambos sentían no lo era.
Y solo eso bastó para convencer a todos de que realmente estaban comprometidos.
Si resistirse al exasperante y adictivo atractivo de Hans Westergaard era enormemente difícil antes, convertirse en su prometida la llevó a un nivel de deseo que ella misma desconocía. Haciéndola pensar que había enloquecido totalmente.
Elsa está cautivada por aquella fantasía, ¿pero podía creer que aquello podía llegar a algo más?
