Holaaaa! Se que me he pasado, ha sido un tiempo largo y ni que decir de los acontecimientos de este ultimo año. Espero todos esten bien!

Primero lo primero, bajo ninguna circunstancia abandonare este fic eso tenganlo por seguro. No prometo constantes updates pero si lo teminare asi sea una de las ultimas cosas que realice.

One piece no me pertenece... Hubiera hecho muchas barbaridades lol


Cap. 18: Aun eres una chiquilla

Todos los piratas estaban atónitos, anonadados Benn diría.

El shock era más que comprensible, especialmente cuando veías que ninguno podía sostener su licor o la comida que antes habían estado comiendo y bebiendo tan gustosos hasta hacía pocos segundos. Por los sacrosantos calzoncillos de Benn.

Shanks se aclaró la garganta.

-Makino. -La peliverde simplemente inclino la cabeza de lado mientras barría como si no les acabase de soltar una bomba nuclear en la cabeza a cada uno de los piratas del Red Force.

- ¿Si, Capitan?

Shanks seguía sin comprender. ¿Cómo podía caber tanta maldad en ese cuerpecillo femenino?

-¿Por qué? –Se suponía que Makino era un ángel enviado desde el mismo cielo, entonces, porque les acababa de dar tal malas noticias y no dejaba de barrer. ¡Con un carajo! – ¿Por qué no nos dijiste antes?

El resto de los piratas solo podía asentir. Incluso Benn estaba en silencio escuchando, sin querer todos se habían hecho muy apegados a la pequeña diablilla. Esperaba que su capitán nunca se le ocurriese llevársela al Nuevo Mundo si las cosas iban a ser de ese modo hasta el ultimo día de su estancia.

La peliverde siguió barriendo como si nada la perturbase.

-Luffy no es de las que le guste celebrar esa clase de cosas. –Makino aun tenia presente como la menor se había rehusado fervientemente hacia un año en celebrarlo, aunque no tenía mucha idea del porque podía tener algunas conjeturas.

Shanks asi como el resto de su tripulación no podían mas que no entender.

-¡Es una chiquilla! –Shanks no podía más, ¿Cómo era tan siquiera posible? ¿Acaso Sengoku acababa de declarar un nuevo día para bromas pesadas y no le habían avisado?. El pelirrojo estampo las manos en la mesa tratando de resaltar su punto. – Todos los chiquillos de su edad añoran su cumpleaños como si fuese una segunda navidad. ¡Es un mandamiento chiquillesco!

Los piratas del Red Force despertaron de su shock asintiendo a lo que su Capitán decía, después de todo era cierto. ¿A qué clase de niño o niña no le gustaba tener su cumpleaños en la boca de todos? ¿Ser felicitada por todas las personas a su alrededor? ¿Acaso Luffy no quería que ellos supiesen? ¿se avergonzaba de ellos y la celebración que le pudiesen hacer? ¿O tal vez pensaba que no la felicitarían por su onomástico?

Makino dejo de barrer para hacer frente al pirata.

-No lo malentienda, Capitán. Luffy simplemente nunca desea que su cumpleaños sea celebrado y las razones me son desconocidas. –Shanks frunció el ceño tratando de calmar su agitación y dándose cuenta por primera vez como de tensos tenia Makino los hombros, había gato encerrado. –Lo mejor que puedo hacer es preparanle sus platillos favoritos y darle algo de ropa nueva.

Poco a poco el bullicio de preguntas, conjeturas y deseos de celebrar el cumpleaños de la menor se hicieron presentes en el bar por los piratas que ya se habían encariñado con la adorable chiquilla. Si era la favorita, la niña, la adoración del Red Force. ¡Tenían que celebrarlo por lo alto!

Shanks dejo que Makino siguiese con su limpieza, después de todo la mujer parecía no saber más de lo que ya les había dicho.

-No sé lo que planees, pero estoy dentro.

El pelirrojo volteo tan rápido que su cuello trono.

-¡Benn! –Shanks no sabía si levantarle un altar en ese momento a su Segundo o prepararse para el segundo apocalipsis. –¿Me ayudaras?

Benn se quitó el cigarrillo de la boca dejando que una larga calada saliese. Estaba empezando a tener los síntomas de idiota de Shanks, al parecer si era contagioso.

-Si no lo hago pongo en riesgo nuestras vidas al dejarte sin supervisión.

Shanks sonrió grandemente.

-Gracias, viejo.

Y he ahí como es que Shanks se ganó una patada indignada. Amigo, seguro. Viejo ni en los sueños mas locos de su Capitan. Aun tenia la gracia de un chiquillo de 20 y la puntería mágica de un adolecente.

El pelirrojo capitán sonrió de manera burlona al ver la pose de diva de su Segundo al mando, pero aun mantenía su instinto de supervivencia por lo que no dijo nada mas. Esa fiesta no se planearía sola

Si bien Makino ya les había dicho que no, si había algo que los piratas del Red Forcé hacían más que bien era celebrar. Y celebrar a lo grande.

Benn organizaría y haría que nadie hiciese más de lo estrictamente necesario o se atendrían a las consecuencias, a las duras consecuencias. Cada miembro de los piratas del pelirrojo sabía lo que aquello significaba por lo que decidieron cooperar en su propia supervivencia, de todos modos, ya tenían a un chivo expiatorio si es que algo salía mal. Lo sentían mucho por Rockstar.

Shanks se encontraba totalmente encargado de entretener a Luffy hasta la hora acordada.

Los músicos del Red Force se encontraban afinando sus instrumentos para cantarle a Luffy todas las canciones piratas que le gustaban.

Los cocineros habían convencido arduamente a Makino que harían un festín para la pequeña pelinegra y esta los convenció de vuelta en que ayudaría o ayudaría, no hubo mucha opción realmente. La peliverde era la rencarnación Doopelganger de Benn cuando se lo proponia.

El resto de la tripulación se encargaba de decorar el bar para la celebración.

Mientras tanto Benn sentía como las arrugas se hacían más prominentes en su rostro. Maldijo a Shanks. Y bendijo por lo bajo la concha nácar.


El pelirrojo había ido desde los muelles a las tiendas y el pequeño parque que estaba cerca de los bosques, a la plaza y pequeños lugares que la pequeña frecuentaba sin suerte alguna. Shanks había buscado por doquier y aun así no encontraba a la pequeña. A este ritmo estaría por buscar dentro de los barriles.

¿Dónde se había metido?

Shanks repaso mentalmente y se le ocurrió un lugar en el que la pequeña Luffy podría estar, era un camino largo, pero ya se le habían acabado las opciones.

El pelirrojo se apresuro a llegar a su nuevo destino, sintiendo como la arena se metía entre sus sandalias y aun así era grata a comparación del duro suelo de las calles del pequeño Foosha.

Luffy era una niña de concentración corta pero cuando se metía algo en la cabeza no había poder humano que la detuviese, absolutamente nada ni nadie.

La pequeña pelinegra movió poco a poco los brillantes trozos de vidrio de botella asegurándose de que cada uno estuviese en su lugar, las piedrecillas brillantes no podían faltar y mucho menos los cangrejos diminutos que habían sido colectados cuidadosamente desde la mañana. La pequeña Luffy movió cangrejo por cangrejo cuidadosamente, después de todo no quería ser picada.

Luffy se seco el sudor de la frente, parte de este creado por el trabajo y otra parte creado por el ardiente sol.

La pequeña coloco una pequeña estrella de mar en la punta de su creación. ¡Era perfecta! ¡Invencible! ¡Magnifica!

-¿Se supone que tengo que ver un fuerte o un caballo de arena, Lu?

La pequeña dio un brinco en su lugar para al segundo voltear rápidamente con una sonrisa brillante.

-¡Shanks!

El pelirrojo sonrió devuelta a la adorable pequeña para al segundo siguiente revolverle la suave cabellera.

-No me has respondido, Lu.

-¡Es el Red Force! -Tras la exclamación, la pequeña volvió a prestar atención a su ultima creación sonriendo ampliamente.

Shanks por el contrario se pregunto desde que punto de vista aquello era el Red Force, o tal vez era aquel arte raro del que Yassop había hablado una vez, sin duda lo abstracto no era lo suyo. El pelirrojo volvió a prestar atención fijamente a la obra de arte abstracto tratando de encontrar su barco, pero no podía. Al parecer la adorable chiquilla confundió su encimamiento porque empezó a explicar cada parte de su creación.

Shanks solo se mantuvo observante mientras su chiquilla señalaba todos y cada uno de las divisiones del barco, lo que al parecía ser un mullon de arena con una estrella de mar tendría que ser considerado el mástil, lo que eran grumos mas bajos de arena mojada con piedras brillantes era la proa, los cangrejos que iban corriendo por el alrededor eran su tripulación (graciosamente, Luffy había pintado los cangrejos con las ropas que cada uno de los tripulantes del Red Force solia vestir y uno incluso sostenía la colilla de un cigarro) los trozos de vidrio mantenían a los cangrejos encerrados así como las pequeñas colinas de arena, si le preguntaban parecía mas una cárcel que otra cosa, Shanks tembló ante el pensamiento y por el hecho de que sentía la mirada castigadora del cangrejo con la colilla de cigarro.

-¿Te gusta?

El pelirrojo estuvo tan entretenido que no escucho la pregunta de la pequeña Luffy.

La pelinegra en vista de que estaba siendo ignorada por su ídolo, decidió que la manera mas eficiente de llamar la atención de este era jalando su camisa, cosa que funciono ya que interrumpió el concurso de miradas de uno de los cangrejos con el pelirrojo.

-¿Chiquilla? – Shanks quiso pensar que no le encontro forma a la figura de arena, pero si lo termino haciendo y todo gracias al alma transferida de su segundo al mando en forma de cangrejo.

Debia de haber un Benn en cada especie, era lo mas seguro.

Benn estaba en todos lados.

-¿Te gusto?

Los enormes ojos negros mostraban expectación y deseos de aceptación, una pequeña muestra, un ruego silencioso a que le dijesen que lo que había hecho con tanto esfuerzo había sido hecho de manera exitosa. Aquello fue que no le gusto a Shanks.

El pelirrojo delibero su respuesta y acuclillo a la altura de la pequeña.

-Lo siento, chiquilla. No me gusto.

Aquella ilusión y la sonrisa de la adorable niña tambalearon por un momento para luego seguir en su sitio, pero de manera mas apagada.

-Es feo entonces.

La menor estaba por patera su creación, pero Shanks la detuvo.

-Yo no dije eso, Anchor. -Shanks cargo rápidamente a la pequeña sin darle oportunidad de protestar. -Hay algo que no me gusta de este barco.

La pequeña inclino la cabeza con aquella esperanza y anhelo nuevamente en sus ojos.

-¿Y que es?

La voz de la pequeña casi vuelve gelatina el piratesco, super macho, congelado corazón de acero de Shanks. Casi.

El pelirrojo se aclaro la garganta. Era un hombre, un pirata temido y reconocido. No se podía derretir de ternura, no podía. Absolutamente no. No era como la mantequilla, absolutamente no.

Shanks se aclaro la garganta.

-Los piratas del Red Force son almas libres, podemos ir a donde queramos, conquistar las islas que deseemos, tener los tesoros que queramos y festejar hasta decir basta. -Luffy asentía con una sonrisa brillante a cada cosa que su ídolo decía, después de todo este siempre tenia la razón. La pequeña se sintió mas relajada. Shanks no perdió aquello de vista, pero no dijo nada sino que siguió hablando. – Chiquilla, acaso tu ves a estos piratas cangrejos ser almas libres si son encerrados en su propio barco.

La pequeña volvió la mirada a su creación abriendo la boca en una adorable "o"

Shanks en vista de que su punto había sido aclarado dejo a la pequeña en el suelo y esta no dudo un segundo en ir hacia su "Red Force" y dejar fuera unos cuantos trozos de vidrio. Los cangrejos al estar tan aglomerados como se habían encontrado, no dudaron en tomar el espacio extra que habían recibido, todos salieron rápidamente.

Shanks asintió en dirección a Luffy dándole su aprobación y esta sonrió contenta murmurando la palabra "libre".

El pellirrojo volvió a levantar a la pequeña en sus brazos.

-Chiquilla, no siempre tienes que buscar mi aprobación o la de alguien mas, lo que importa es lo que esta aquí. -Shanks señalo la parte donde se suponía estaba el corazón.

-¿La carne?

El pelirrojo soltó una carajada. Su chiquilla, sin importar que, era única. Poco a poco el hombre se fue calmando del ataque de risa que había tenido.

-No, Lu. Me refiero a tu corazón y lo que hay en el. Tienes que hacer lo que este te dicte.

-¿Dicte? - Luffy no entendia.

Shanks sonrio de lado, la chiquilla era adorable. Y él tenia un corazón bien macho, no se derretia ante nada.

-Me refiero que tienes que tener una idea y no salir de esta, tus propios ideales que sin importar lo que pase, sigas siendo fieles a ellos. Si te gusta el rojo y a otra persona no le gusta no significa que va a dejar de gustarte el rojo, ¿Entendido?

La pequeña se quedo en silencio por un momento procesando lo dicho por Shanks, la persona que se había ganado el puesto de ídolo, modelo y figura a seguir.

Luffy asintió feliz.

-Si, Shanks.

El pelirrojo sonrió, al menos ya habían aclarado un punto y liberado al cangrejo Benn.

Shanks se llevo cargando a la pequeña por aquel sendero familiar en el que en muchas ocasiones le contaba las historias de sus aventuras a la adorable niña.


Rockstar movió las ultimas sillas en posición e informo al Segundo al Mando sobre los preparativos terminados solo para ser mandado con Yassop en un grupo de búsqueda del capitán y Luffy.

Los ajetreos de ser importante.

-¿Crees que le guste?

Yassop no recordaba la ultima vez que había celebrado un cumpleaños infantil por lo que entendía la razón en la que se sentía tan nervioso.

Rockstar podia ser muy despistado, pero no era insensible. El pelirrojo podía entender que la emoción que dedico su amigo en todos los preparativos era también movido por la culpa de no haber hecho algo así por su pequeño.

-Todo saldrá perfecto, a Luffy le encantará. Y estoy seguro que un dia podrás hacer algo parecido por tu hijo.

Yassop asintió, la pequeña quedaría encantada. Tal vez algún día podría hacer lo mismo por su hijo. Un día en el que le diera la cara lo haría.

Ambos piratas se mantuvieron caminando por un para de minutos mas hasta que encontraron a su capitán y la pequeña pelinegra, ambos colectando conchas y siendo rodeados por cangrejos que extrañamente se parecían a la tripulación.

Si sucesos extraños pasaban alrededor de Shanks, eran aun mas raros cuando este se encontraba con la pequeña Luffy.

-¡Capitan!

Yassop quería apurarse, ya todos estaban demasiado desesperados para que la pequeña estuviese en la fiesta.

Shanks no espero ni a que los piratas llegasen a su encuentro, cargo en un segundo a la pequeña Lu y se fue a toda velocidad como chiquillo que ha hecho una travesura. No ayudaba nada el hecho de que tanto Luffy como Shanks reían a carcajadas.

Que demonios?

Tanto Rockstar como Yassop se quedaron perplejos, pero su Capitán era raro en ocasiones. Los piratas están por irse cuando el pelinegro sintió algo subir por su pierna. Santa virgen de la Papaya ¿Benn había fallecido y resucitado en forma de cangrejo?

Rockstar se desmayo.


Shanks aun riéndose llego a las puertas del Bar con una sonriente Luffy en brazos.

El pelirrojo no espero ni un segundo, sabia que sus tripulantes ya lo tenían todo en la mira, listos para la misión mas importante que habían tenido en meses.

Shanks reparo momentaneamente en el cartel que con letras enormes de colores.

!FELIZ CUMPLEAÑOS, ENANA!

Luffy, quien aun seguía riendo por la pequeña travesura, ni en sus sueños se imagino aquello. Las mesas del bar estaban cubiertas de bocadillos, sus platillos favoritos a la vista, la música sonando fuerte y clara y absolutamente todos cantando y gritando a la vez felicitaciones por doquier.

Shanks sabia que había tomado la decisión correcta al ver el brillo en los grandes ojos de la pequeña chiquilla.

Poco a poco todos los piratas del Red Force saludaron a la adorable chiquilla dándole uno que otro pequeño tesoro, algún juguete o talismán brillante para que la pequeña Lu se entretuviese. Shanks no fue la excepción, si bien el pelirrojo no entendía de niños si sabia que estos adoraban los juguetes, y daba la casualidad que había conseguido uno en una de las islas vecinas, una muñeca de trapo con el bordado de la bandera pirata del Red Force y un diminuto gorro pirata parecido al que el pelirrojo siempre traía consigo. Luffy andaba encantada.

Makino, quien había ayudado con la preparación, no sabia de que manera agradecer al capitán pirata y su tripulación. Luffy, aunque no lo pareciese, era una niña reservada. Si bien la dueña del bar no entendía bien los motivos de la pequeña para no celebrar su cumpleaños estaba encantada de ver como la menor no dejaba de reir y de jugar con los tripulantes del Red Force.

¿Cuál era la diferencia de aquel año con el anterior? ¿Solo los piratas?

-¿Pudo resolver su acertijo?

La peliverde se sobresalto al oír al Segundo al mando del Red Force, pero rápidamente se recompuso.

-¿A que se refiere?

Benn no había parado de pensar en las razones que Makino les había dado con respecto al cumpleaños de la menor y solo había llegado a una conclusión.

-Luffy no odia su cumpleaños, solo no tenia amigos con quien celebrarlo y no hay nada peor que hacer una fiesta en solitario. -Benn entendía muy bien ese sentimiento.

Makino iba a rebatir aquel punto, pero lo pensó por un momento. Luffy era sociable y si bien la tenia a ella y a los otros habitantes de Fossha, nadie se había presentado animosamente como un amigo para la pequeña, un cuidador, un vecino, un conocido o incluso alguien con quien la pequeña podía cruzarse al pasear por los muelles desde luego que si, pero nadie se había declarado abiertamente amigo de la pequeña a diferencia de los piratas. Que ingenua y tonta se sentía.

La dueña del Bar se inclino levemente en manera de agradecimiento.

-Se lo agradezco de corazón, Benn.

Benn solo asintió para el segundo siguiente ir a controlar a su Capitán, el idiota estaba haciendo que la cumpleañera volara demasiado alto cada vez que la lanzaba en el aire. No quería otro accidente como el de hace unas semanas atrás.


Gracias por leer muchachos! nos leemos!

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