Notas del autor: Monster Musume no me pertenece, solo BrutalCorp.
Paz interior.
´´Mamá, escucho disparos´´
´´Esperemos aquí –declaro mi madre- dejemos que pase´´
´´¿Qué hay de Cinthia? ¡Tengo que estar con ella, le aterran los disparos!´´
´´Estará bien Roberto, esperemos aquí, veras que cuando pase el tiroteo volveremos a la fiesta´´
-No de nuevo –exclame- No otra vez… Yo no tuve la culpa, no fue mi culpa
Los recuerdos volvieron una vez más. A media noche… apenas siendo las 3 de la mañana me desperté cuando lo recordé… cuando ese evento en mi vida sucedió:
-Yo… debo de dejarlo, debo de dejarlo ir
´´Iremos a comprar algo ¡Volveremos enseguida!´´
Quien diría que eso fue lo último que le dije… lo último que escucho de mi… lo último que hice con ella… solo fue… ir a comprar un pastel…
Mis manos siguen temblando… no las puedo controlar, trato de regular mi respiración:
-Debo de caminar, eso me cal-
Caí.
Como es costumbre cuando despierto así… la prótesis no responde como debería… apenas me puse de pie y tropecé, caí hacia delante, logre poner las manos para evitar un golpe muy fuerte:
-Mierda
En el suelo me gire para quedar con la espalda acostada, quedando boca arriba; ya para este momento regule mi respiración, mis manos siguen temblando pero ya es menos drástico:
´´Quiero que tenga el mejor pastel del mundo ¡El chocolate es su favorito!´´
Esa voz cuando era un niño… completamente anexo a lo que sucedió ese día… siempre me hace llorar. No pude contenerme y derrame un par de lágrimas, lleve mi mano a mi rostro para secarlas, mis labios tiemblan… tantos años han pasado… y sigo sufriendo como el primer día en que esos recuerdos volvieron.
Hice un esfuerzo y alcance mi diario, pasando página con dedos temblorosos llegue a las páginas de en medio… aquí sigue, sigue conmigo.
Un listón de color rosa junto a ese tierno dibujo. Hecho a crayón y con la habilidad de un niño… hay dos personas dibujadas, uno, es un niño y con mi nombre escrito encima, en medio, un perro llamado Rex y por último, una niña de vestido rosa, cabello dorado y una sonrisa recreada por un crayón negro… Cinthia:
-Y pensar… que dije que te cuidaría… a veces soy un hipócrita ¿No lo crees? –pregunte como si ese dibujo me escuchase
Logre sentarme en el suelo y arrastrarme hasta apoyar mi espalda en el muro a un lado de mi cama, tome esa hoja del dibujo para levantarla un poco y revelar esa foto que tanto me gusta.
La foto que muestra a tres niños y un pastor alemán de ya un año de edad, mi hermana, esa tierna niña de cabellos dorados, Cinthia, y yo… además de ese fiel perro, Rex se llamaba el pequeño. Pase mi mano sobre el rostro de Cinthia, tan sonriente, tan tranquila… inocente y frágil:
-Sé que a esa edad no hubiese podido hacer algo –dije con lágrimas saliendo de mis ojos- pero… al menos… me hubiese gustado despedirme de otro modo
Los recuerdos en ocasiones vuelven… cuando pasaba los días libre y no tenía nada que hacer, cuando pasaba las hojas de mi diario… a diferencia de otros traumas, este no me daña tanto… era solo un niño, no comprendía lo que sucedía hasta un par de días después.
Hija de amigos cercanos de mis padres, una niña tan tierna y dulce, me prometí cuidarla desde que la conocí cuando era un niño, teníamos casi la misma edad, yo era mayor por un mes. Asistíamos a la misma escuela, y aunque hubo años en que teníamos clases en aulas diferentes, el descanso era un momento para reunirnos y jugar juntos, mantener a los bullies lejos de ella, y verla sonreír.
Quien diría que en su cumpleaños… cuando cumplió apenas los 6 años… sucedió esa tragedia:
-Espero que descanses… y que estés feliz, donde sea que estés… y que no me hayas visto cuando esos arranques me sucedían –dije pasando la foto y tocando ese listón rosado
Aquel día, su día, cuando estaba más que feliz porque su familia estaba con ella, sus amigos, mi hermana, yo que casi me consideraba un hermano mayor... pasaría ese evento.
Solo me fui por un par de minutos, a comprar el mejor pastel que encontrase en la pastelería que quedaba a un par de cuadras… aún recuerdo su favorito:
-Pastel de tres leches sabor a chocolate, con fresas… y merengue –dije suspirando
En solo esos minutos ocurrió un tiroteo, en ese breve tiempo un montón de sicarios… de alimañas, de bastardos sin remordimiento… pasaron disparando, huyendo de las autoridades y el ejército, que la camioneta de esos bastardos se desvió y se estrelló frente a la casa…
Que una bala perdida le atravesase el cráneo.
Íbamos de regreso cuando escuchamos los disparos, nos refugiamos en una tienda donde el dueño nos dejó pasar, escuche claramente el rechinido de las llantas en el pavimento y los disparos… tenía miedo, mucho, imploraba porque ella se hubiese escondido, que estuviese a salvo… a esa edad yo no hubiese logrado hacer nada para protegerla, pero quería estar ahí, saber que estaba bien.
Para cuando el tiroteo termino mi padre recibio una llamada… no me lo dijo en ese momento, solo que era mejor retirarnos, que no volviésemos porque la policía estaba llevando una búsqueda, ya no quería solo entregarle el pastel, sino saber que estaba bien, aun así mi padre se fue solo de la tienda y regreso con el vehiculo en que nos movemos.
Semanas después de angustia, sin saber nada de Cinthia… días antes del funeral… me entere de lo que sucedió… para mi joven mente era algo difícil de entender a palabras de mis padres, pero al verla en esa caja… al no verla moverse… cuando bajaron la caja en ese hoyo y comenzaron a llenarla con tierra… lo entendí.
Había muerto:
-Si tan solo… me hubiese despedido de una manera más adecuada
Lo último que recibí de ella, fue este listón, en ese mismo día que fue el último en verla sonreír, fui algo reacio a tener un listón rosa atado en mi muñeca; cosas de niños; luego se convirtió en un tesoro muy preciado… y desde aquel día mi inocencia desapareció… desde aquel día entendía que un desastre podía ocurrir en segundos… que las personas que amo pueden ser víctimas de la escoria del planeta, y ese fue el momento en que tome la decisión que marcaría mi vida… que seguiré hasta que mi corazón se detenga o me vuelen la cabeza.
La decisión de luchar por los inocentes, por lo que amo.
Pero aun cuando no presencie lo ocurrido… cuando estaba lejos, pero la verdad siempre llega como una bomba, golpea fuerte, te aturde… te destroza. Lo único que más me duele, que más me enoja y siempre me hiere… es no haber estado con ella, de haberme despedido de otro modo.
No me había dado cuenta, pero ya tenía un par de lágrimas escurriendo por mis mejillas, suspirando las seque:
-No llores –escuche de repente una voz femenina a mi derecha
Me saco una gran sorpresa, me gire al instante cerrando el diario, ahí estaba una chica.
Una mujer con orejas de perro largas y puntiagudas, ojos oscuros, un cabello negro largo que se derrama por toda su espalda, su piel, o más bien, pelaje marrón, su nariz es más similar a la de un perro, pero sigue conservando un rosto casi puramente humano. Su vestimenta es muy llamativa.
Con detalles dorados, plateados, negro y azul, es una vestimenta que asemeja a algun vestido ceremonial, además tiene algunos brazaletes dorados y pendientes. Ya por último, el gran báculo con un cráneo de algun ave:
-¿Q-Quien eres? –cuestione, estaba a mi lado derecho, sentada con su bastón apoyado en el suelo y recargado en el muro
-Solo soy una Anubis que pasaba por aquí cerca –dijo con voz tranquila
-¿Qué haces aquí?... ¿Cómo entraste?
-Es un pequeño truco que me guardare –dijo guiñándome un ojo- pero estoy aquí porque sentí un alma con un gran pesar encima, triste… gritando por calma… ¿Por qué te sientes así?
Pregunto esto con cierto tono de calma… sigo sin sentirme tan cómodo… pero no parece que quiera dañarme, está esperando pacientemente por mi respuesta, y luce algo joven:
-Yo… bueno… -abrí el diario y busque por esa hoja hasta llegar a ella- malos recuerdos volvieron… aquella vez que perdí a una buena amiga… solo era un niño… no termine de comprender lo que sucedió hasta años después…
Cada que lo recuerdo no puedo controlarme, es repentino, suelto las lágrimas y termino sollozando:
-Oye, tranquilo, no llores –dijo esa chica tratando de calmarme- yo puedo ayudarte
-¿Cómo? –cuestione mirándola
-Soy una Anubis, descendiente del dios de la muerte egipcio, nuestra labor es guiar a las almas al juicio de Osiris; y si lo ganan, el descanso eterno; puedo ayudarte a saber si tu amiga está feliz, triste, o enojada… ¿Querrías saludarla?
Me quede anonadado cuando dijo eso… traerla aquí… saludarla:
-¿E-E-Es posible?
Ella asintió con una sonrisa… podría ver a Cinthia de nuevo… despedirme como se debe:
-Está bien, quiero saludarla
-Muy bien, pero antes, cierra tus ojos –dijo tomando su bastón y algo en su cinturón
-Juro que si es un engaño –dije cerrando mis ojos- y me atacas con el bastón, o tratas de robarme engañándome de este modo… no tendré piedad contigo
La escuche claramente que dejo escapar un ligero grito de miedo:
-E-E-Esta bien… n-n-no pienses así, nunca engañaría a alguien con esto –dijo con voz temblorosa que regulo rápidamente
Cerré los ojos y ahí la escuche abriendo algo, una bolsa, luego de eso un extraño sonido, como si de campanitas se tratasen, un aroma extraño apareció en el ambiente y sentí como ella soplo a mi rostro, sentí una incomodidad en mi garganta al respirar, como si me tirase algun polvo:
-¿Qué sucede? –pregunte con los ojos entrecerrados
-Solo es parte del ritual… ahora sí, abre los ojos
Abrí los ojos… dios santo.
Solté el diario de la sorpresa, este cayo abierto permaneciendo en esa página… ahí está, justo frente a mí, Cinthia… en su vestido rosa sin mangas, su piel… su cuerpo… es ligeramente traslucido. Levanto lentamente la mirada hasta observarme, entrecerró sus ojos y luego de unos segundos sonrio:
-¡Roberto! –exclamo lanzándose a mí y abrazándome
No sentí empujón alguno, pero ella me envolvió en sus brazos… puedo sentir una muy ligera sensación… sigo en shock… con mis labios temblando y mis brazos repitiendo este reflejo trate de abrazarla… pero atravesé su cuerpo, era como si no estuviese ahí… pero aquí esta:
-¡Me alegro tanto de verte de nuevo! –su voz es exactamente igual, levante la mirada a la chica de pie y ella me miraba con una sonrisa con su báculo brillando, ahí ella asintió
-Cinthia… eres… ¿Eres tú? –pregunte aun dudoso
-Claro que si tonto –dijo con ese tono típico de un niño- Tú has cambiado bastante, ya eres un adulto… eso quiere decir… ¡Ya puedes alcanzar el tarro con galletas!
-Si Cinthia… si… ya soy un adulto –dije sonriéndole, ella levanto la mirada sin soltarme- te extrañe tanto
-Roberto, no te pongas así –dijo mirándome preocupada- no quiero verte llorar ¡Quiero que seas feliz!
-Pero… yo no estaba contigo –dije al borde de las lágrimas… sigo sin pasar del shock al verla aquí… sentirla- yo… quería protegerte y-
-Calma Roberto –dijo acariciando mi espalda- éramos solo unos niños, tu no sabías que algo así ocurriría… ni yo… pero todos los días antes de ese suceso ¡Me divertí mucho contigo! Y con Valeria y Rex
-Yo también me divertí Cinthia –dije cediendo y sonriendo aun con las lágrimas saliendo de mi rostro- yo también me divertí mucho… ¿Recuerdas cuando Rex nos quitaba los sándwiches en los días de campo?
-¡Sí! Rex siempre se llevaba los de carne –dijo diciendo esto inflando sus mejillas, como si hiciese un pequeño puchero- ¿Por qué sigues llorando? No quiero que llores
-Perdón Cinthia… es solo –dije limpiando las lágrimas- que sigo algo impactado… después de tanto tiempo… de tantos años te vuelvo a ver, te extrañe tanto, me sentí tan mal después de eso
-Pero ya paso Roberto –dijo con un tono calmado- no te sientas mal, no es tu culpa
-Pero…
-Nadie sabía que algo así pasaría… fue repentino ¡No estoy enojada contigo! –declaro- sé que eso es lo que más te pone triste, pero yo nunca estaría enojada contigo ¡Eres un soldado! ¡Has defendido a muchas personas, eres alguien muy valiente!
Ahí pego su rostro en mi abdomen sin despegar el abrazo… esto es demasiado para mí, sigo derramando lagrimas… de felicidad:
-Yo también te extraño… me puse muy triste al verlos llorar en mi funeral… ¡Pero estoy con mis abuelitos y Rex! No estoy sola… y aunque me encantaría que todos estuviesen conmigo, que ese desastre no pasara… ya no se puede –ahí ella volvió a levantar su rostro- Solo quiero que sepas… que eres el mejor amigo que pude tener, y que yo no estoy enojada contigo, ya no llores, ya no te sientas triste al ver mi dibujito y foto ¡Sonríe! Pues estoy orgullosa de ti
-Eres la mejor –dije cediendo y tratar de abrazarla… y aunque estoy abrazando el aire, aunque atravieso su cuerpo como a un fantasma… puedo sentir un poco de su calor- Eres la mejor amiga que alguien puede tener… te quiero
-Y yo a ti Roberto
Seguí abrazando a la nada mientras lloraba, Cinthia seguía preguntándome porque lloraba, pero le aseguraba que era por felicidad… por esta vorágine de sentimientos dentro de mi… yo… me siento muy feliz… pocas veces eh estado así:
-Pero Roberto ¡Dime como es ser un adulto! –pregunto inocentemente- Eres muy grande
-Lo sé, crecí bastante –dije rompiendo el abrazo y ella echándose para atrás sentándose en el suelo- es muy diferente, responsabilidades, presiones por todos lados… pero… la satisfacción de haber hecho bien tu trabajo, de haber salvado a alguien o defendido a otra persona… es invaluable
-Te estuve viendo ¡Y eres muy valiente! ¡Luchas contra los malvados y defiendes a los inocentes! –dijo lanzando golpes al aire- ¿Qué hay de Valeria? ¿También es tan grande como tú?
-No tanto, pero es más grande a cuando la conociste… ha crecido y cambiado mucho… todos lo hicimos
-Lo se… me alegra que estén todos bien –dijo sonriéndome… esa hermosa sonrisa- Roberto… ya me tengo que ir
-¿Enserio?... bueno… yo… quiero despedirme como se debe
-Está bien –dijo sonriéndome
-Cinthia… amiga… adiós –dije sonriéndole- A sido un gran placer… una… una gran experiencia verte de nuevo, hablar contigo una vez más… cuídate donde sea que estés… y espero que sigas siendo feliz
-Adiós Roberto, mi gran amigo –dijo poniéndose de pie y abrazándome una vez más- cuida de los inocentes, de Valeria… de Amanda –al mencionar eso ella sonrio- es una buena persona… me hubiese encantado conocerla en persona
-Serian grandes amigas –admití sonriendo
-Adiós Roberto, te quiero –ahí se separó y camino hasta la Anubis deteniéndose a un lado de ella- ¡Cuídate! ¡Sigue luchando por los inocentes y siendo tan valiente!
Conteniendo las lágrimas y sonriendo me despedí con mi mano temblorosa, entonces su cuerpo translucido comenzó a desaparecer lentamente hasta que un gran brillo proveniente del bastón de la Anubis me obligó a cerrar los ojos… al abrirlos… ya no estaba, solo… solo una pequeña mariposa brillante que aleteo hacia mí, pasando por mi lado y atravesando la ventana… volando hasta desaparecer de mi vista:
-Adiós Cinthia… lo hare… seguiré mi lucha
-Me alegra haberte calmado –comento la chica
-Muchas gracias –dije volteando a verla, trate de pararme y mi prótesis ahora reacciono, tome mi diario y me puse de pie- en verdad… muchas gracias
-No es nada… me es imposible ignorar un alma tan lastimad-
Ahí la abrace… no pude contenerme y llore de nuevo… terminare siendo una nena llorona:
-Muchísimas gracias –dije abrazándola con fuerza, es más baja que yo así que me doble para alcanzar a hundir mi rostro en su hombro- en verdad… muchas gracias… no sabes cuánto te lo agradezco
-N-N-No es nada Roberto –ahí la sentí devolviéndome el abrazo y acariciando mi espalda- Necesitabas saber que ella no sentía ningún enojo
-Te lo agradezco… no hay manera en que te lo pueda pagar
-No tienes por qué pagarme –dijo acariciando mi espalda- me alegra haberte calmado, y a ella
-Gracias… muchas gracias
Después de unos segundos en ese gran abrazo, lo rompí, guarde mi diario con una sonrisa y camine hasta mi cama… me sentí extrañamente cansado… demasiado:
-Descansa Roberto –dijo ella empujándome y obligándome a acostarme- Aprovecha este momento de paz en tu lastimada alma y descansa valiente guerrero… duerme bien
-Buenas noches Cinthia… gracias…
POV Narrador.
El soldado pronto cayo dormido, la Anubis sonrio y se dirigió a la puerta del departamento, golpeando dos veces el suelo y su báculo emitiendo una luz blanca que pronto la rodeo a ella en forma de aura, camino hacia la puerta atravesándola sin problema alguno, ya en el pasillo, una pequeña Matango esperaba sentada con su espalda recargada, jugaba con sus dedos:
En el momento en que vio a la chica Anubis atravesar la puerta y el aura brillante desaparecer la Matango se puso de pie:
-¿F-F-Funciono? –pregunto la chica hongo
-Si, a la perfección –dijo la chica con el báculo, mostrando una gran sonrisa
-¿Enserio?... que bien –admitió la chica con una pequeña sonrisa tímida- ¿Se sintió mejor?
-Bastante –contesto la Anubis tomando una bolsa y entregándola a la chica- muchas gracias, las esporas funcionaron
-N-No es nada amiga –dijo tomándola- aunque… ¿Por qué lo ayudaste?
Ahí la Anubis suspiro:
-Ya eh pasado por aquí cerca y sentido su alma… no es la primera vez que se siente así, con ese enorme pesar… esa tristeza… ese dolor tan conectado a su espíritu, aquella otra vez no pude ayudarlo –ahí suspiro pesadamente- era tanto… que si intentase intervenir me hubiese atacado… pero me alegra haberlo ayudado esta vez
-Entiendo… eres una buena persona
-Gracias –dijo acariciando la cabeza de la chica hongo- ahora volvamos a nuestro hogar
-E-Esta bien, vámonos
Ambas chicas salieron del departamento y partieron a su hogar, en lo profundo de la ciudad, esos lugares ocultos para la gente común.
Tal como dijo la chica Anubis, ella ya había sentido el alma de Roberto en otro momento de crisis, sin poderlo haber ayudado en aquellas ocasiones, ahora logro calmarlo usando un truco que ya ha usado en otras personas. Usando parte de su poder para traer un fragmento de la consciencia de aquella persona que murió, gracias a esa tela y dibujo de Cinthia, y algo de las esporas alucinógenas producida por su amiga Matango, lograba crear esas ´´manifestaciones´´ de los espíritus de aquellas personas, dando un cierre feliz, un reencuentro momentáneo que termina en un final feliz ya que parte de la aparición está ligada a la mente de la persona que la ve.
Aun siendo un efecto casi de placebo, haciendo que aquella persona que sufra de la alucinación escuche lo que quiere y más desea, es una mentira piadosa que la Anubis manipula, para alegrar un poco las almas de las personas afligidas, como la de ese soldado mexicano.
Ahora Roberto no pasaba por una pesadilla, sino un hermoso sueño, donde se encontraba el siendo un niño, jugando con su amiga Cinthia y el perro de ella, ya no eran pesadillas ni malos recuerdos, ahora se habían vuelto dulces sueños para el soldado…
…
Ya para la mañana, el soldado despertó temprano, estirando su espalda, se sentía muy relajado y cómodo, recordando lo que vio en la noche busco a su alrededor pero no encontró rastro alguno de aquella mujer desconocida que lo ayudo. Tomo su diario y lo abrió en esa página.
Página que le traía pesares y dolor, ahora solo le dibujaban una amplia sonrisa:
-Buenos días Cinthia –dijo pasando su mano por la foto
Sonriendo pasando unos segundos más admirando esa foto limpio un par de lágrimas y dejo el diario en su lugar, ahora, el soldado se dispuso en ir al baño para asearse, iniciando sin pesares ni dolor como los últimos días, sino con una gran sonrisa y entusiasmo…
Notas del autor: un evento que marco al soldado y fijo su decisión de vida, ahora tiene un cierre necesario en su vida, y aunque parezca haber sido repentino, o ya no habrá menciones de esto, pero no es así, esto será algo que ayude a Roberto a sobrellevar sus pesares que tanto lo acongojan, no diré nada más pues solo serían spoilers.
Espero les haya gustado ¡Hasta luego!
