Notas del autor: Bueno, otro capítulo en menos tiempo, tengo que compensar todo el tiempo perdido, y aquí uno, que aunque cortito, ojala les guste, pues descubrirán más de las agradables personas que conforman el equipo de Roberto.
Monster Musume no me pertenece, solo BrutalCorp.
Capitulo 32
La hora llego y yo tan solo acabe con el batido de proteínas, ya me había arreglado y aseado hace poco, solo espere a que el toque sonara para salir al transporte.
La operación llevo un par de horas, y la nueva prótesis estaba instalada, lo siguiente fueron otras horas de ejercicios y supervisión de los doctores, ahora la prótesis es un tanto más voluminosa, sigue siendo casi del tamaño de mi pierna de carne y hueso, solo que algunas piezas la hacen ver algo más amplia, el pie por ejemplo es más grande, ya no me queda calzado alguno como la anterior, pero lo necesito para apoyarme bien, además de que se le agrego una batería con energía de reserva, al menos 24 horas de energía por si el motor se vuelve a apagar, los doctores colocaron una aplicación en mi celular que registra cuando el motor de la prótesis se apaga y recurre a la energía de reserva, además de mostrar cuando necesite carga la batería.
Sea como sea, me sirve, lo peor que esperaba es que la tuviese que mantener fija como una pierna ortopédica, y cuando los instructores se enterasen me despidan, es lo último que quiero, no ser útil.
Antes de dirigirme a los transportes regrese a la recamara para recoger mi celular que deje recargando, con este en mi bolsillo, me dirigí a la salida:
-¡Mariscal García! –llamo una mujer en el recibidor
-Soy yo ¿Sucede algo? –pregunte extrañado
-Tiene una carta, llego hace poco –dijo entregándomela, ella ahí llamo a otro agente
Me extrañe por esto, nunca pensé en recibir una carta aquí, revise el remitente… es de Amanda.
Solo pude suspirar con una enorme sonrisa, ahora tengo esta sonrisa boba, guarde la carta y camine a paso rápido a los vehículos transportes, aborde uno de los camiones, tome asiento y saque la carta del sobre:
´´ ¡Hola Robie!´´
´´Espero que tu entrenamiento este yendo bien, no te esfuerces demasiado por favor… yo, sé que eres muy fuerte, y tienes experiencia, pero siempre puede ocurrir una lesión, y si es una pequeñita, ve a que te revisen´´
No me evite sonreír al leer todo eso… suena casi como una madre preocupada por su retoño:
´´Hoy salí con Tio de paseo, fuimos a un centro comercial ¡Y encontramos ropa muy bonita! También un labial de un bonito color, luego de eso seguimos paseando, comimos algo y fuimos a un árcade ¡Estaba lleno de juegos! Había uno de carreras muy divertido, otro de golpea al… algo, no recuerdo bien que era, pero era como un topo ¡Y conocí a otra minotauro! Estaba en ese mismo árcade junto a una golem, Tio las conocía, jugamos las cuatro juntas en otros varios juegos de pelota, discos o de peleas, luego de eso regrese a casa y escribí esta carta.
´´Eso fue lo que hoy sucedió… no es mucho, pero quería contártelo por carta y… te extraño Robie´´
Eso último hizo que mi corazón se acelerara de nuevo:
´´Puede que exagere al decir eso, solo han pasado un par de días pero… tengo un revoltijo de sentimientos ahora mismo, no quiero decir más de esto yo solo… Quiero que te cuides mucho Robie, sigue cumpliendo con tu noble labor, yo te esperare en el apartamento con la cena lista y una sonrisa ¡Enviare más cartas! Así que mantente atento ¡Bonne chance!
Al final de la carta estaba su firma rodeada de un corazón, por un momento sentí una fragancia ya conocida, acerque esa carta a mi nariz y olfatee un poco… puedo estar enloqueciendo, pero… huele igual a la fragancia de frutas que ella usa.
Esta carta… se nota que está escrita con el corazón.
Es literalmente un pedacito de ella, es tan sincera con las palabras que escribe con esta bonita letra, en todo el momento que leí me lo imaginaba con su dulce voz.
Quizás aún es muy temprano para pensar así, pero… esta clase de detalles, el bentō con todos esos corazones de carne, la propia decoración que derrocha ternura como ella, esta carta, las propias palabras que escogió.
No quiero montarme ideas y acabar malinterpretándolo todo, pero ella… ella en verdad parece que siente algo más por mí, pero no lo sabré hasta verla de nuevo, entablar otra conversación en persona, ver su hermoso rostro y esa sonrisa siempre presente.
Pronto llegara el momento, por ahora debo continuar con mi labor, el deber llama…
…
…
-¡Dos veces! ¡Dos veces se lanzaron por esa colina, y dos veces fueron neutralizados, se merecen el castigo! –bufo Fabio enfurecido
Puede que suene a que solo corrimos a los disparos, no fue así.
La misión era tomar la cima de una colina fortificada en el exterior por la zona de entrenamiento de CQB, el mayor problema fue el tamaño de Janet y Dina, y que las coberturas muchas veces dejaban algo de ellas fuera, revelando la posición, en el segundo intento estuvimos a punto de dominar la fortaleza, pero supieron emboscarnos, más de uno fue alcanzado en los momentos que cambiábamos de cobertura debido a sus granadas:
-Veamos, que puede servir –dijo mirándonos caminando frente a nosotros
Voltee con mi equipo, Mizuki y Sloan siguen recuperando el aliento, Catalina, Janet y Mizuki parecen estar algo más repuestas, pero son las más marcadas por las balas de pintura… admito que esto fue mucho parte de mi culpa, no estoy acostumbrado a comandar a especies tan grandes, o en el caso de Catalina con una fisionomía diferente, es pequeña, mas no puede tomar ciertas coberturas que le ordene o sugerí tomar, tengo que adaptarme:
-Iremos por lo tradicional, y porque es su primer fallo seré algo gentil –comento Fabio- La instructora Olga les dirá que recoger en la armería
La instructora apareció, una mujer de cabello rubio, complexión delgada y piel clara, solo nos hizo una seña para que la siguiéramos, mientras que Fabio caminaba detrás de ella revisando una tableta, parecía tener un video en esta, además de unos gráficos:
-Iban muy bien –dijo revisando la tableta- hay muchas cosas a mejorar, agentes –explico Fabio- Janet, Dina y mariscal Roberto, son los más altos y voluminosos del equipo, quizás intimiden pero en un combate a medias-largas distancias ustedes son dianas con pies… o patas –dijo mirando a ambas chicas, a todo esto seguíamos caminando en dirección de la armería- deben de cuidar más sus movimientos y todo su cuerpo, en más de una ocasión la wyvern dejo al descubierto su cola, la aracne sus patas, y usted mariscal, sacaba demasiado la cabeza, eso le llevo a ese tiro en su cuello
Con eso sobe mi cuello… un tiro cerca de la tráquea, por suerte llevaba una protección de tela, pero el golpe se sintió:
-Aunque la mayoría de los tiros que se llevaron fue en sus carreras por tomar las coberturas, y lo digo por todos, exceptuando usted –dijo señalando a Catalina- eres ágil, y los saltos entre coberturas te ahorraron más de una carrera en campo abierto, mariscal, considere eso para las futuras prácticas en espacios abiertos
-Si señor –dije asintiendo
-Es todo lo que puedo decir, se desempeñan muy bien en espacios cerrados; que es el principal entorno urbano; pero nuestros agentes deben ser todo terreno, adaptados a cualquier situación, en las próximas practicas reforzaremos su entrenamiento en espacios grandes, además de compartir unos tipos, lo hicieron bien, se enfrentaron a un equipo experimentado de la división blindada, y eliminaron a la mitad del equipo, pero no capturaron la colina, y eso es suficiente para un fracaso rotundo, además de los muertos –dijo mirándonos- pero eso no quita el castigo ¡Ya estamos en la armería, vamos, equípense!
Dicho eso entramos a la armería, ya ahí nos enteramos del castigo, subir una montaña aledaña a la base a pie, pero no solo subirla, se nos equiparan con mochilas grandes y pesadas, además del equipo reglamentario:
-Epa, a donde grandota –dijo la instructora a Janet- tu no solo llevaras la mochila en tu espalda humana, llevaras esas
Ella apunto a varias mochilas algo grandes, ocho para ser exacto, una para cada pata de la tarántula, más una grande en su abdomen arácnido, por mi lado termine de alistar el cinturón con el equipamiento, y me coloque la mochila… estimo que son unos 40 o 50 kilos, la acomode en mi espalda y con las correas conectadas entre sí, ya estaba listo:
-¡Marchando! –Exclamo Olga- ¡Síganme!
En estos casos de las marchas, hemos decidido por dividirnos en dos filas, una con los humanos y otra con las extra especies, voy guiando a Mizuki y Sloan, mientras a mi derecha Janet dirige a Catalina y Dina.
La primera sección a marchar fue atravesar el campo de ejercicios en vehículos de protección ejecutiva y algunos del tipo militar, hasta que llegamos a un portón de la gran valla perimetral que delimita la base, ahí están unos asistentes con algunos vehículos, cuatrimotos:
-Perfecto, al fin llegamos –dijo con cierto tono burlón- seguiremos toda esta vereda de grava, ustedes, claramente a pie, nosotros nos aseguraremos que ninguno trate de escaparse, las reglas son las siguientes –dijo sentándose en la cuatrimotos, la instructora Olga se sentó en la parte de atrás- todos deben de llegar, quizás alguno se desmaye del cansancio, o tal vez no, pero todos deben de llegar, y todo el equipamiento, incluida la mochila, nada de dejarla atrás, otra cosa, es la bandera –al decir esto uno de los asistentes la mostro, es una bandera de fondo negro con el logo de la corporación en el centro- uno de ustedes debe llevarla, y no soltarla hasta llegar a la cima, y como han de imaginar, si, pesa más de lo que parece
-Yo la llevare –dije al instante
-Eso esperaba mariscal
El asistente me entrego la bandera, mientras que mi rifle lo deje colgando gracias al arnés, sujete el mástil de acero, pero ese asistente no la soltó:
-Mariscal –hablo Fabio- cuando digo que no debe soltarla, es que no debe soltarla por ningún motivo, la deja caer, la trata de usar como apoyo para no caer, o se atreve a llevarla arrastrando, y todo el equipo deberá retornar hasta este punto y subir de nuevo ¿Entendido?
-Si señor –respondí con voz firme, asintiendo con mi cabeza
-Excelente, sobre aviso no hay engaño –ahí el reviso su reloj- son exactamente las 12:50, si suben a un buen ritmo podríamos llegar a la colina para las 2 de la mañana y regresar hasta aquí a las 4, quizás puedan bañarse, no quiero recibir reportes de agentes apestosos por las calles ¡Vamos! –Dijo arrancando el motor- ¡Moviéndose!
Dicho eso, ya sujete la bandera, el mástil de acero pesa al menos unos 8 kilos, más carga, pero es lo que nos ganamos.
Detrás de nosotros otra cuatrimoto nos seguía a dos metros atrás, mientras que la de Fabio iba por delante de nosotros a metro y medio, me coloque al frente y avanzamos de igual manera, con dos filas divididas por especie, habíamos empezado bien, hasta que nos topamos con una sección más empinada lo que nos hizo llevar un ritmo más lento, yo me centre en llevar la bandera sujeta con ambas manos y recargada en mi hombro derecho, cuidando de que el mástil no tocase el suelo:
-Excelente, lo que faltaba –dijo Sloan detrás de mí- una empinada…
-No te quejes, Sloan –dijo Catalina- ¿Cuántas veces no subimos esta misma montaña cuando fallábamos?
-Muchas… gracias a la peluda –dijo Sloan
-Si en aquellos días me hubiesen obedecido, no hubiésemos tenido tantas escaladas –comento Janet avanzando con cuidado, puedo notar como mueve sus patas de manera más lenta, cuidando donde pisa
-Hubiese sido más fácil… ¡Si en esas ocasiones te hubiese tocado el mando, eran nuestras oportunidades de guiar al equipo! –grito
-¿Qué hay de las veces donde llegaste con migraña y por lo mismo reducías tu efectividad? –espeto la tarántula
-Si bueno… olvídalo –admitió el escoces siguiendo la caminata
Escuche como alguien cayó, especialmente por el sonido de las piedras deslizándose cuesta abajo, y el golpe, era Mizuki. Me detuve por un segundo y ofrecí mi mano derecha para ayudarla a pararse, mientras que con la izquierda sostenía la bandera:
-Vamos, yo te ayudo
-G-Gracias –dijo con un claro tono de cansancio
La sujete y ella se estiro de mí, apoye bien los pies y ella logro ponerse de pie, pero antes de seguir vi cómo se giró y le soltó una patada a Sloan, por poco volvía a caer de espaldas por su mochila, pero la atrape y solté hasta que planto bien ambos pies en el suelo:
-¡No me toques el trasero, imbécil! –con la patada fue suficiente para que el escoces cayese de espaldas en el suelo
-¡Hey! Mira lo que hiciste ¡Ahora yo me caí! –grito Sloan, parece una tortuga que se fue de espaldas y trata de pararse, las mochilas son muy pesadas
-Te lo ganaste, ni creas que te ayudare a pararte –dijo Mizuki avanzando de nuevo
Suspire y con ayuda de Catalina paramos a Sloan y regresamos a la formación, esta vez decidí quedarme atrás por si alguno se caía para ayudarlo a pararse, todos se ven cansados, inclusive Janet y Dina, no digo que yo no este agotado; añoro porque me den la oportunidad de tirarme aunque sean unos segundos en el suelo para descansar mi espalda; es solo que creo aguantar más.
Esto era una práctica común en el ejército, y tiempo atrás Vladimir junto a Fadel; el combatiente iraquí; pocos la aguantan, de Janet, Catalina y Dina me espero su aguante, literalmente están hechas para vivir en esta clase de entornos, pero Sloan y Mizuki me sorprenden, especialmente que ambos no tienen experiencia en algún cuerpo policiaco o militar:
-Entonces esta clase de castigos ya les ha ocurrido ¿Verdad? –cuestione, ojala me sigan la charla, esto ayudara a amenizar, especialmente ahora que entramos a un tramo menos empinado
-Si, al menos unas cuatro –comento Sloan- aunque ahora mismo es peor que antes
-Aquellas veces estábamos más descansados para ejecutarlo sin problema, ahora… estoy agotada –Admitió Mizuki
-Los entiendo, pero han continuado con un buen paso ¿Por qué es que continúan en la corporación? O más bien ¿Por qué se unieron?
-Cada uno tiene sus motivos –comento Sloan- en mi caso fueron casi repentinos
-Suena a una historia –dijo Catalina
-Era cuando aún seguía en Escocia, regresando de mi antiguo trabajo…
Flashback.
Llegue de una jornada pesada en mi trabajo, cansado, mojado por una tormenta que me tomo de sorpresa, solo me serví un vaso de un buen whisky escoces y tome asiento en mi sillón favorito y encendí el televisor.
¿Han tenido uno de esos días en que pensaban que hacer con su vida, si seguir con la rutina, hacer algo diferente? Justo esa duda interna me azoto en ese instante, el televisor seguía emitiendo las noticias, especialmente aquellas referentes a las especies.
La gran novedad, resultaba que los mitos de dragones, minotauros, centauros y demás eran más ciertos de lo que uno pensaba, y yo que me había burlado alguna vez de mis antepasados montándose esas historias… pero eso solo es una parte, lo que verdaderamente me causo una duda fue mi vida en aquel momento.
No vivía mal, pero tampoco era muy feliz, con una rutina muy estresante para alguien como yo, estar en un cubículo tecleando hasta la hora de comer, y regresar al mismo espacio y teclear aún más, me gustaban más aquellos días que era más joven y trabajaba junto a mi padre para pagar mi educación, pescar y vender lo que conseguíamos, ayudarle a un amigo de él que era electricista, inclusive aquellos trabajos de guardia en los varios bares y pubs de mi querida Escocia.
Ahí fue que el anuncio de la corporación apareció:
-El mundo cambia –recuerdo aun el anuncio, es uno recurrente- Las sociedades evolucionan a pasos agigantados y cada vez la globalización adquiere más poder, hoy mismo las criaturas de los mitos dejaron de ser mitos, esto trae un cambio a nuestro modo de vida, y la seguridad ¡Pocos están preparados! ¡BrutalCorp no! Estamos pasos adelante con nuestros protocolos de seguridad especializados y los equipos mixtos, si buscas seguridad VIP que no rompa las leyes de protección, BrutalCorp es la respuesta, con presencia global cuidamos del mundo y atendemos al llamado que otros países no pueden responder
-El negocio de la guerra –comente casi burlonamente bebiendo del whisky
-BrutalCorp necesita de nuevos agentes, y tu podrías ser el siguiente que se una a nuestras filas –hablo repentinamente cuando creí que se había acabado el anuncio- seas civil, un policía o militar retirado, o simplemente crees que podrías ganar más, te aceptamos ¡BrutalCorp tiene las puertas abiertas! ¡Conviértete en la elite y el futuro de los ejércitos privados!
Eso casi me pareció un llamado personal.
Aquel momento estaba de mal humor, asqueado de mi trabajo, de la ruta que llevaba en mi vida, encerrado en un cubículo calculando números, cifras, cuentas y escribiendo cosas a tipos trajeados, y solo recibir otra pila de papeles.
Ahonde más en esa corporación, ahí descubrí su magnitud, lo de presencia global no lo decían en broma ni de forma publicitaria, estaba casi al nivel de otras empresas privadas, la comparaban mucho con Blackwater, pero se debía que ambas empresas disputaban los contratos jugosos de Estados Unidos, siendo BrutalCorp la que sigue en pie y Blackwater la que cambió su nombre y casi desmantela por la controversia en Irak.
-Seguridad privada… no son malos sueldos, y la posibilidad de viajar por el mundo
Nunca me gusto esto de estar encerrado, pero fue el trabajo que encontré en aquel momento y el que lograba llevarme a fin de mes con el estómago lleno, facturas pagadas, y algún ahorro.
Pero quería algo nuevo… fresco, diferente…
Tiempo actual.
-Podría decirse que el que me uniese fue un arrebato repentino, curiosidad, pero ya lo hice –termino Sloan, justo al momento que entrabamos en otra sección empinada
-Y has resistido hasta ahora, con este entrenamiento militar ¿Era lo que te imaginabas? –pregunte manteniendo en alto la bandera
-Sí y no –admitió dejando escapar una pequeña carcajada mezclada con su intento de recuperar el aliento- Sabia que el entrenamiento seria rudo, pero no tanto
-Y aun así sigues –comente
-Si… no tenía muchas opciones, sin dinero y trabajo, pero… admito que seguí por otra cosa
-¿Y es?
-Es… extraño, creo que cumplir con mi trabajo, y que de algún modo ayudo a los demás –comento volteando a verme de reojo- es una sensación extraña
-Eso, y que además le gusta la paga –comento burlonamente Catalina
-También, pero es lo digno por arriesgar mi integridad
Ahí ambos solo rieron, también reí para mis adentros, si se enteraran del salario de policías o soldados, se darían cuenta que lo que les pagan ahora es demasiado, aunque siempre eh creído que no hay valor por proteger a la población:
-Es más importante cumplir el deber –dijo Janet de repente- el dinero queda en un segundo plano
-Bueno, eso dices tú peluda –comento Sloan- sigo prefiriendo trabajar y ganar bien, aunque la satisfacción de hacer algo bueno es muy buena
-Te llena de emoción –comento Dina repentinamente- fue uno de los motivos por los que me uní
-Suena a una historia –comente siguiendo con el avance
-Era un día tranquilo, había salido de cacería…
Flashback.
Fue un año después de la exposición de las extra especies, ya era claro que existíamos, por lo mismoya podía salir dedía a cazar, no es que tuviese problemas con capturar alguna presa por las noches, pero en el día podía cazar y comprar algunos víveres, contrario a las noches y esperando a un amigo de la familia que fuese a comprar lo que necesitaba.
Aquel día lo recuerdo bien, pues fue cuando tome esta decisión.
Había descendido en una de las calles, dirigiéndome a una tienda de conveniencia, pero antes siquiera de llegar, en un callejón, escuche un grito de una mujer, unos tipos trataban de asaltar a una mujer mayor, la señora trataba con todas sus fuerzas de sostener su bolso, mientras que un kobold trataba de quitárselo.
No dude en acercarme, el kobold no estaba solo, sino acompañado de un humano, lo primero que hicieron al verme fue temblar por mi gran estatura, pero luego el humano se interpuso, argumentando lo mismo de siempre, que por el Acta no podía agredirlo.
Eso en aquel momento no me importo mucho, mas no lo pase de alto, tome al kobold con mis garras y lo arroje encima del humano, ya con ambos en el suelo apoye mi pata sobre el kobold y su compañero humano justo debajo.
Con esos tipos controlados tome con mi cola el bolso en el suelo y se lo entregue a la mujer, ahí surgió mi motivación:
-Muchas gracias señorita –dijo la mujer con tono amable y una sonrisa sincera- Has salvado a esta anciana de una desgracia
No fue un evento heroico épico, ni algo muy extravagante… pero esas palabras, esa sonrisa sincera me hizo sentir muy… muy feliz, me hizo pensar que podía lograr que la gente se sintiese a salvo, hacer algo por ellos, y no infundir el miedo por mi estatura, por mi apariencia, o por el hecho de ser una wyvern.
Pasaron varios días después de ese evento, esa sonrisa seguía grabada en mi mente, este sentimiento, con mi corazón acelerándose cada que pensaba en que podía ayudar a la gente en un momento de desesperación, de evitar un desastre, me hizo meditar a que me podía dedicar.
Y tal como a Sloan, un anuncio así apareció, en la radio… si, me gusta ese aparato por más antiguo que sea, me trae buenos recuerdos de mi infancia con… mis padres.
Un anuncio demasiado similar al de Sloan, donde decían casi lo mismo, y la sección final invitándonos a unirnos al a corporación.
En ese mismo día volé a las oficinas de la corporación, y ese mismo día me entrevistaron. Una wyvern es una especie muy resistente y fuerte, una Magnus, es fuerza, resistencia y velocidad de vuelo triplicada, mas nuestra rareza por la situación que pasa mi especie me volvía más única, y especial para ellos.
Me termine uniendo luego de la entrevista y un par de exámenes, otro requisito por mi estatus de extra especie, y en mi caso, una vulnerable; me asignaron con un anfitrión, el mariscal Barrick de la división blindada; además de hospedarme en un apartamento donde varios agentes de la corporación viven…
Tiempo actual.
-Desde tiempo atrás buscaba un trabajo, y aquella situación me hizo decidir qué clase de trabajo buscar –dijo ella con un tono muy calmado, aun con la enorme mochila; que es aún más grande que la nuestra; parece avanzar sin problemas- me impulso los deseos de hacer algo bueno por la sociedad
-Es un deseo muy noble –admití… hasta cierto punto, me recuerda a mí, cuando era mucho más joven, incluso ahora
-Digan lo que digan –comento Catalina- puede ser una wyvern de casi tres metros de alto, pero es de corazón noble como ningún otro
-Tienes toda la razón –comento Sloan
-Y-Ya chicos, no es para tanto –comento Dina con un tono de pena
Ahí sonreí, conviven como verdaderos amigos:
-Es la verdad Dina –comento Janet- cualquier especie con un mínimo de parentesco a los dragones tienen un ego por los cielos, tu eres muy diferente
-Solo es mi manera de ser, no es nada único
-¡Muévanse! –Grito de repente Olga con un megáfono- ¡Esta bien que charlen un rato, pero aceleren el paso!
Dicho y hecho, aceleramos la marcha entrando a otro punto menos empinado, Sloan se había tropezado y cayo, lo ayude junto a Mizuki a levantarse, Janet inclusive por unos segundos parecía que iba a caer de espaldas, pero Dina y Catalina lograron detenerla, ayudamos a ambos a que recuperasen en aliento y cuando ya lograron apoyar bien sus pies; y múltiples patas; seguimos marchando en esta formación:
-Mizuki –hable y ella solo dejo escapar un gruñido de que me había escuchado- ¿Qué hay de ti? ¿Qué te impulso a entrar en la corporación?
-La competitividad, antes serví en TALIO
-¿Y porque renunciaste? Entiendo que por este lado del globo tiene mucho renombre
-No es lo que buscaba –respondió directamente- sí, tienen buen entrenamiento y cumplen con trabajos protegiendo gente poderosa, pero simplemente no es lo que buscaba, en BrutalCorp encontré más posibilidades de crecimiento y desplatarme
-Así es nuestra Mizuki –comento Sloan- competitiva y quisquillosa
-Admito que al principio dude –siguió ella- la policía también me era llamativa, pero seguía en TALIO, seguí ahí unos tres meses y comencé a revisar opciones, un día en específico estaba por dirigirme a un Koban… y que ahora que lo pienso… son demasiadas coincidencia
-¿Qué cosa? –pregunte
-Recibí un par de correos de la corporación, algunos anunciando su labor en conjunto con el gobierno, y otros donde aceptan a más agentes con experiencia en otras empresas privadas, no me llegaron ese mismo día, pero fue el día que decidí averiguar que tanto tenía en mi bandeja de spam
-Bueno, de no ser por eso, nunca nos hubiésemos conocido –dijo Catalina- ¿Qué harías sin conocernos?
-Tener días más tranquilos
-El sentimiento es mutuo, cabeza de hongo –comento Janet, riendo ligeramente
Luego de ese comentario no evitamos soltar una carcajada grupal, es bueno verlos convivir así, pensando que hace unos minutos estaban cansados y enojados por el castigo:
-¡Bien agentes, hemos llegado! –Escuche a la instructora Olga
El tiempo paso más rápido de lo que pensé, regrese la mirada hacia atrás, hay varios postes de madera con luces que guían el camino hasta esta cima, hace poco estábamos en el inicio, ahora, estamos en la cima… cansados:
-Mariscal, haga los honores –dijo Fabio bajando de su vehículo
Dicho eso camine hasta él y ensarte la bandera en el suelo, justo a su lado… ahora que suelto el mástil me doy cuenta de lo cansados que están mis brazos, hormiguean y justo en las articulaciones duele, pero no importa, ese peso esta fuera:
-Tienen seis minutos para comer –dijo Fabio, ahí me gire y a mi equipo les estaba entregando los paquetes de comida, iguales a las que tiene el ejército americano- nada de quitarse la mochila, ni despegarse de sus armas, sigue la bajada ¡A comer!
Dicho eso nos dejamos caer en el suelo.
Janet se dejó caer apenas dijo Fabio que comiéramos, cada quien tomo un lugar diferente, yo encontré un árbol para recargar mi espalda y que la mochila no me pesase tanto, en ese poco tiempo nos centramos en comer, recuperar el aliento.
La vuelta a la línea de inicio deberá ser con cuidado, un paso en falso en los puntos empinados y por nuestro cansancio; junto al peso que llevamos encima; será una gran caída.
No hay nada más que hacer que recuperar energías.
Termine de preparar cada alimento, cada cosa bien empaquetada en bolsas de aluminio, el hornillo portátil me sirvió para calentar la carne y arroz precocinado, para estar todo empaquetado la verdad es que es muy bueno.
Carne, galletas, verduras precocidad, arroz, pan y un par de dulces, más la bebida energizante sabor naranja. Apenas me puse de pie me sentí con mucha más energía, lo suficiente para bajar.
Entregue la basura junto a la bandeja a uno de los asistentes, hay que evitar ensuciar este punto de la naturaleza, ahí me dedique a explorar un poco, solo el área aplanada y cubierta de grava, en un momento me asome entre los arbustos… y encontré una hermosa vista.
Tokio está a lo lejos, con sus imponentes edificios ganándose el horizonte, las luces de la ciudad dan un efecto increíble, iluminadas muy a lo lejos, entre las otras montañas de esta prefectura, es increíble el contraste del cielo oscuro con ese punto iluminado a la lejanía… puede que no haya vivido tanto en Japón, o haya sido el país que me vio nacer… pero es mi segunda patria, donde mi madre nació y mis padres se conocieron.
Es mi segundo hogar, y protegeré a su población, tanto como hice en México:
-¡El descanso termino, hay que regresar! –grito Fabio
Admire unos segundos más el paisaje y regrese a con mi equipo, ya estaban de pie y las cuatrimotos en posición, saque la bandera de donde la ensarte y la alce por todo lo alto:
-¡Equipo! ¡Al frente y al centro, paso firme! –exclame agitando un poco la bandera al frente, guiando la marcha
No puedo verlos, pero sé que los eh motivado, aunque sea un poco, porque en vez de avanzar con el paso lento de antes, van siguiendo mi marcha.
Pasados otros minutos, y entrando en un punto menos empinado Sloan hablo:
-Bueno, ya nosotros lo hemos dicho ¿Cati? ¿Qué tal si tu empiezas?
-Me encantaría –dijo con su habitual tono animado- ya desde Sparassus tenía el deseo de servir en la protección, el servicio militar es obligatorio en mi nación de origen, y terminándolo me uní a las fuerzas policías, desde que era una arañita tenia esos sueños, leyendo algunos comics y libros policiacos…
Flashback.
Nuestra huida de Sparassus había sido… exitosa, más o menos.
El barco había sido destruido en la tormenta y rocas, no sabía dónde estaban las demás, nos separamos con el golpe, pero ya estaba en la costa… no quería dejar abandonada a ninguna de ellas, las busque hasta que anocheció… no di con ninguna.
Aun así, deje un rastro para guiarlas a la carretera más cercana, que significaba el camino a alguna ciudad o pueblo, de eso a nada.
Lo siguiente fue identificarme, registrarme en Japón, llevo mucho papeleo, pero al final logre obtener el permiso, con mi credencial lista, mi autorización para vivir, solo llevo un par de días y una familia acepto ser mis anfitriones.
Al principio estaba muy nerviosa, era una chica desconocida en el hogar de una familia, una pareja con un niño, al principio me portaba lo más amable posible, agradeciendo por todo, ofreciéndome en cualquier cosa para ayudar, no quería ser una invasora no deseada en una familia desconocida… todo por mi miedo de que me regresaran a Sparassus.
Ese era mi mayor temor, en mi paranoia temía que por cualquier motivo me deportasen, hasta llegue a pensar que por tirar algún liquido por accidente, o por no limpiar el hogar donde vivía me deportarían… tenia pavor.
Hubo un día en especial; aun lo recuerdo bien; luego de haber ayudado en la ordenanza de la casa me serví algo de jugo en un vaso, en un momento no vi por donde pise y tire el vaso con todo su contenido sobre la alfombra, el pánico me domino en ese momento.
Corrí por el trapeador, servilletas, un trapo, de todo para limpiar el líquido, mi pánico de por sí ya era grande, imagínense cuando me di cuenta que el jugo se desparramo tanto que ensucio una de las alfombras de la sala, simplemente me comencé a hiperventilar.
Mi mente ya maquinaba todo el drama, mi familia anfitriona gritándome como si fuese una niña, enfurecidos, quizás rechazándome de tenerme más tiempo en su hogar, estaba muy asustada, hasta que esa sonrisa apareció:
-¡Cálmate Catalina-san! –Exclamo de repente, el pequeño Nokida, el tesoro de mis hospedadores, me sujeto de mi brazo izquierdo cuando tallaba con fuerza el suelo y trataba de limpiar la alfombra- No pasara nada ¿Quieres ver una película conmigo?
Sé que fue algo simple, pero ver su sonrisa y confianza al hablarme, al sujetarme de esa manera; cuando sé que todas las extra especies que no somos tan… bueno, de apariencia humanoide, causamos miedo; pero él no lo tuvo, el me invito como si fuese su amiga a ver una de película de una serie que tanto le gusta.
En aquel momento me sentí más tranquila, los días pasados pasaban demasiado rápido, en mi afán de evitar que algo malo pasara y me deportasen… pero aquel momento, en esos minutos de tranquilidad mirando una película al lado de un dulce niño, pude reacomodar mi mente.
Quería cumplir con el trabajo de proteger a la gente, pero ser un policía sería difícil, aunque me aceptaron, fue un proceso tortuoso para que me recibieran y no regresasen Sparassus, y luego convertirme en una oficial de policía solo sería peor.
En una pausa comercial Nokida fue al baño, uno de los varios comerciales era de TALIO. Nunca había considerado la seguridad privada, pero ese anuncio me hizo interesarme más.
Averigüe mas, investigue y di con esas empresas de seguridad privada, una de ellas, de las más grandes a nivel global y con sede en Japón, BrutalCorp.
Mi intención era fungir en algo relacionado en ayudar a conservar la paz, o al menos, que alguien durmiese o se moviese tranquilo, tal vez no podría salir a cazar yakutas, pero podría laborar en algo que me gusta.
Luego descubrí de la asociación de BrutalCorp con las labores de la ley, el apoyo que brindarían en casos extremos, o ciertos momentos como refuerzos, y bueno, esa fue la chispa que encendió la llama, acudí lo más rápido posible, un empleo de algo que me gustaba, una paga considerable, y un ambiente profesional, se lo tomaban muy enserio.
Es mi paraíso…
Tiempo actual.
-Me uní por ser como esos agentes que tanto veía en los comics o libros, que iban por ahí cazando criminales, haciendo sus trabajo… y proteger a los que quiero –dijo con un tono melancólico- además de rehacer mi vida aquí en Japón
-Típico de la enana, es muy tierna aunque ella sepa someter ogros –comento Sloan
-Tengo que equilibrar mi belleza con rudeza –dijo Catalina con cierto orgullo- pero me siento feliz con lo que conseguí, laboro por hacer que la gente no se preocupe por amenazas externas, que otros anden por ahí tranquilos, y ayudo a mi familia anfitriona con cualquier factura o deuda que tengan… es lo mínimo que puedo hacer cuando me recibieron
-Son nobles deseos, Cati –comento Mizuki- ¿Qué hay de ti peluda?
-Me gustaría escuchar primero al mariscal –dijo Janet- es el único que no conocemos por qué se unió
-Sabía que lo preguntarías –dije sonriendo- me uní por mis deseos de seguir cumpliendo la labor que ya llevaba cumpliendo por 10 años en mi patria –conteste- La misma que me arrebato la pierna
-¿Y para que volver? –Cuestiono Sloan- es decir… es una gran herida, no me puedo hacer la idea de perder una extremidad
-Es lo correcto, Sloan –respondí- Me pude haber quedado en mi apartamento, lamentándome, rogando porque fuese una pesadilla, y en algún momento despertar en la cama del hospital militar, con ambas piernas y vuelto a la batalla… pero no es un sueño, es la realidad, la cruda y cruenta realidad, yo entrene tanto tiempo para ser el hombre que necesita la gente para sentirse segura –dije sonriendo- aquel que no teme, que enfrenta a la escoria de frente, y nunca huye
-¿Por qué no la policía? Su labor es igual a la nuestra –comento Mizuki
-Es la primer idea que me llego a mi mente, pero con mi condición de inmigrante no pasaría de un patrullero a bicicleta; no me lo tomen a mal; respeto a los oficiales, cumplen una labor noble con excelencia, pero no… no es lo mío
-También apunta a lo grande –volvió a comentar Mizuki
-Así es –dije sonriendo, recordando aquella época que en que apuntaba a los GAFES… buenos tiempos- mi motivación siempre ha sido ayudar a la gente, acabar con la escoria que atenta contra la paz de la gente común; pero; no siempre será enfrentar a un criminal, algún día enfrentaran un desastre natural, y se darán cuenta que la población en esos momentos también necesita ayuda, sea moviendo escombros, calmando a la gente, o transportando heridos o víveres, nuestro deber es protegerlos en todo momento
Me detuve luego de ese pequeño monologo… mi sentido patriota salió de repente, no sé si ellos tangan la misma visión que yo, si algo note es que el atractivo a unirse fue la paga, quien sabe si querían hacer tanto bien como yo:
-¿Recuerda aquella vez en el atentado, donde menciono que concordábamos en algo por primera vez? –dijo Janet, la escuche acelerar el paso y ahora está justo a mi lado izquierdo- creo que ahora me toca decir…. Que concuerdo con usted
-Esa sí que es una sorpresa –admití con una sonrisa
-Me uní por motivos similares –comenzó a explicar ella, puedo notar un tono en su voz algo más, tranquilo- luego de mi huida de Sparassus busque refugio cerca de un poblado pequeño, no me termine acercando porque sabía muy bien del pavor que causábamos a la población humana, si la gente de las ciudades ya nos temían, los poblados pequeños y más tradicionales nos tendrían tanto pavor que nos denunciarían o lincharían, además debía de recuperarme de mis heridas
Dijo esto cerrando su puño derecho, tiene algunas zonas sin pelo, son pequeñas, pero se hacen notar de cerca, son lugares con cicatrices profundas:
-Descubrí que ese poblado era asediado por un grupo de liminales, ogros, Onís, dragonewt, especies grandes, fuertes e intimidantes para el humano común, cobraban en dinero o comida a cambio de protección… claro que esa protección era que ellos no mataran y saquearan ese humilde poblado –siguió explicando con tono sereno, aun para su voz algo dura- me mantuve alejada para evitar malentendidos, tomando algo de comida escondidas de la guarida de esos tipos… pero un día… en mi vuelta al pueblo, no querían cobrar con dinero sino… querían violar a una mujer, una joven chica…
Flashback.
-¡Suéltenme! ¡Déjenme ir por favor! –gritaba la chica, siendo sostenida por uno de los Onís
-Sera buena paga –dijo el bastardo que la sostenía
Una vena punzo en mi frente, algo me hizo salir de los arbustos y correr a defenderla, no conocía de nada a esa chica, ni a su familia, eran todos unos desconocidos para mí, y ese poblado, mi lugar de ´´sustento´´ aun cuando hacia todo a hurtadillas, y a sabiendas que si me mostraba, serian reacios a recibirme con un mínimo de hospitalidad.
Pero no pude dejar pasar un acto así… que violaran a esa chica.
En ese momento salí de los arbustos, embestí a un dragonewt que deje en el suelo, con mi zarpa izquierda rasgue la cara de un ogro, y con mi mano derecha sujete al Oni de su cabeza, aplique tanta presión que le abrí varios cortes por el filo de mis garras, y lo obligue soltar a la chica.
En ese momento tuve suerte pues el factor sorpresa fue mi aliado, pero luego… ellos respondieron, y no me quedaría atrás:
-¡Métanse con alguien de su tamaño, idiotas! –grite desafiándolos… admito que fui muy descuidada
Recibí golpes con tubos, con piedras del tamaño de mi cabeza, cortadas con navajas… sí, soy grande, fuerte y adiestrada en el combate cuerpo a cuerpo, pero cuando tienes frente a ti un oponente que te iguala en fuerza física, y además te supera en número no acaba muy bien.
Los hice huir cuando le saque un ojo al Oni; que parecía ser el líder del grupo; para ese momento tenía mi brazo izquierdo roto, la mitad de mis ojos hincados por los golpes, y varias heridas, ahí solo me gire con la chica, había huido al interior de su hogar, pero estaba mirando la pelea desde la ventana, solo le sonreí y levante mi pulgar…
Tiempo actual.
-Luego de eso no recuerdo nada –comento bajando la vista, en todo ese tiempo que estaba narrando, hacia ademanes de lucha, lanzando algún golpe al aire, y su tono de voz en ocasiones se avivaba- había caído inconsciente por las heridas
-¿Qué sucedió cuando despertaste? –pregunte genuinamente interesado, estaba siendo más abierta que nunca
-Desperté en una cochera de uno de los habitantes del poblado, heridas curadas, una mesa con varios platos con comida, y ropa nueva, me habían tratado, luego de aquel día me volví una habitante más, los policías de ese mismo poblado me agradecieron al tiempo que se disculpaban, había hecho lo que ellos debían hacer, pero que no cumplieron por la estúpida ley de protección –voltee con ella, la puedo ver sonreír- solo acepte las disculpas, me quede ahí para recuperarme y ser la que alejaba a ese grupo, hasta que un día la policía junto a BrutalCorp se encargaron de esos tipos
-Ahí fue que descubriste a la corporación ¿Verdad?
-Así es –dijo asintiendo- se enteraron de mis acciones y casi al instante me ofrecieron trabajo, además de acelerar los procesos legales para entrar en el Acta, tener una anfitriona, un pase independiente, ahí me entere de lo difícil que la tenían las tarántulas para ser parte del Acta, pero mis actos en ese pueblo al sur de Japón me hicieron ver bien para el gobierno, más la influencia de la corporación
-Saltaste a pelear por alguien que no conocías –dije sonriendo- esa clase de actos definen a una persona
-Lo sé –contesto con una pequeña sonrisa- es lo que hace a uno especial
Sonreí a eso, hoy descubrí mas de ellos, y los eh notado más abiertos, quizás aún no sea su amigo, pero confían en mí, y yo en ellos.
Ya para ese momento llegamos a donde partimos, nos retiraron las mochilas y no tardamos en quejarnos, pesaban demasiado, y con ese peso fuera casi se sentía que mi columna se partiese, mis hombros ardían y mis piernas igual… aunque Mizuki y Catalina la llevaron mal.
La humana se dejó caer en el suelo, sus piernas le dolían demasiado al igual que Catalina, estaban en su límite.
Llegaron médicos que las atendieron al instante, las revisaron y les coloraron un par de cremas, además de rehidratarlas, nada grave, solo cansancio, por eso mismo Dina y Janet se llevaron a ambas para que tomasen un baño y de ahí a sus dormitorios, cosa que hice al igual que Sloan, podrán desarme masoquista, loco… pero ya extrañaba estos dolores.
Entrenar para darlo todo, para aquellos que confían en nosotros…
Notas del autor: Ah que bonito, nada como recuerdos tan bonitos para amenizar un castigo subiendo una montaña empinada con una mochila de 40 kilos… para algunos es bonito ¡Aprécienlo!
Pero bueno, sé que muchos quieren saber más del equipo d Rob, y cada vez doy pistas de ellos, de su manera de comportarse, y en este capítulo aún más de su convivencia, experiencia y especialmente, sus motivos para unirse a tremenda milicia privada.
Un agradecimiento especial a Tarmo que me aconsejo en algunas partes, además de las menciones a la nación de su lore, Sparassus, de donde son Catalina y Janet, además del saludo a los Extraditables, el buen OTAKUFire (yo también estoy emocionado, ambos cada vez se abren mas) Brandonboss, Alther y Rexmaster, además de Anticuario, y los que siguen la historia desde lejos, pero dejan reviews ocasionales que siempre dibujan una sonrisa en este autor.
¡Hasta luego!
