Notas del autor: Monster Musume no me pertenece, solo BrutalCorp y la vaquita
Amour
-Bien, adiós Amanda, pasa un buen día –se despidió Roberto
-Si Roberto, cuídate –dije y ahí pude escuchar cuando corto la llamada- yo… cuídate…
Suspire.
No esperaba que algo así sucediera, y no sé qué clase de misión es… solo… solo debo de distraerme, el cumple con su trabajo con valentía y esmero estará bien, siempre regresa.
Para ese momento que miraba al suelo con el teléfono en manos alguien llamo a la puerta:
-¡Hola Amanda! –saludo Harumi
-¡Hola Harumi! –dije saludándola con una sonrisa
-¿Lista para ir al gimnasio?
-¡Por supuesto! –dije tomando mi mochila con un cambio, termo y billetera
Además de eso, tengo un gafete que yo misma hice, ahí puse mi pase independiente, no quiero que se pierda u olvide donde lo tengo, no quiero pasar penas o meter a Robie en problemas:
-Oye ¿Por qué nunca te encuentro con tu anfitrión? Parece un buen tipo –dijo Harumi ya camino al gimnasio
-Oh, bueno, él está trabajando en BrutalCorp –dije con una sonrisa, orgullosa de la noble labor que Robie cumple- hoy mismo tiene una misión especial
-Ya veo, algún día debería venir con nosotras –dijo caminando junto a mi- puedo incluso invitar a mi anfitrión también ¡Y sería una salida de amigos entera!
-¡Me encanta la idea! –dije sonriendo- le diré a Roberto cuanto antes, así un día podemos salir y divertirnos
-Cuando él pueda, no quisiera molestarlo, su trabajo debe ser difícil
-Lo es, o eso creo -dije riendo un poco- sé que los trabajos de seguridad como los que el lleva requieren de un gran esfuerzo, a veces lo veo solo en las noches, aunque al menos los domingos descansa todo el día
-Ya veo, no sabía que tendrían jornadas tan largas
-Aun así, es impresionante su resistencia, a veces llega muy tarde, u otras ha hecho misiones… peligrosas -dije recordando lo del picahielos- pero el siempre regresa y me regala una sonrisa, y al día siguiente está listo desde temprano para el trabajo
-Parece como uno de esos guerreros inagotables de las películas -dijo bromeando- ojalá y algún día pueda venir
-Eso espero
Para ese momento esperábamos en la parada del transporte público, cuando este llego ingresamos y tomamos asiento:
-¡Oh, ahora que lo recuerdo! ¿No ha llegado alguna carta para mí?
-No eh visto ninguna, Amanda –dijo ella levantando sus hombros- créeme que si encontrara correo de ustedes seria de los primeros a quien se los entregue con mi servicio exprés secreto –dijo guiñando- pero no hay nada ¿Esperas algo en específico?
-Una carta de una universidad –dije- Hace ya un tiempo asistí y arreglé algunos documentos para inscribirme
-Siempre tardan en llegar, pero no te preocupes Amanda, cuando llegue la entregare enseguida –dijo sonriéndome
-¡Muchas gracias!
Luego de unos minutos llegamos al gimnasio, ya ahí dejé mi mochila en el casillero, Harumi hizo lo mismo y cuando ya estábamos listas, asistimos al área de ejercicio, entramos a una zona con un techo mucho más alto, con pequeños colgantes donde las especies voladoras pueden aterrizar, ahí fue que comenzamos los ejercicios de calentamiento.
Manteniendo una respiración regular, estirando mi cuerpo de lado a lado, luego de ello, los ejercicios diversos, lagartijas, algunos abdominales y lagartijas. Además de un par de ejercicios para glúteos y piernas, no quiero descuidar mis piernas, y con ayuda de una barra T y una pesa de barra teniéndola en mi hombro hago sentadillas, solo con ese peso extra. Luego de eso la máquina de correr, la estación para ejercitar piernas con pesas, la bala de acero y levantamiento de pesas:
-Valla, no sabía que fueses tan fuerte –comento Harumi, mientras, yo levantaba una la barra con pasas, que dan a un total de 160 kilos, necesito concentrarme para levantarla, esto exige más esfuerzo
-Es el orgullo del minotauro –dije manteniendo la respiración y soltándola cada que levantaba la pesa- nuestra cultura se basa en la fuerza –dije bajando la pesa hasta mi pecho y volviendo a levantarla- y una vida sana gracias al cuidado del a tierra y animales
-No suena nada mal –dijo a mi lado, parecía estar levantando una especie de pesas adheridas a sus alas- estar en forma trae beneficios, en la comunidad de harpías donde crecí nos enseñaban a cazar desde niñas, y salir a vuelo sea para cazar o simplemente entrenar, era muy común pues tenemos mucha energía -dijo riendo ligeramente- era un torbellino andante
-Nos ayuda a distraernos –dije regulando mi respiración- gastar energía y a lucir bien
Ahí deje la pesa en las agarraderas de la misma base donde estaba recostada, me senté en la base y pase mi mano por mi frente, para quitarme algo del sudor que ya me cubre, además de mover mis hombros en círculos además de estirar mis brazos:
-Nos sentimos bien, y estamos sanas –dije flexionando mi brazo derecho, mostrando mi musculatura, ahí volteé con ella y le sonreí
-La salud nunca hace daño –dijo sonriendo- ¿Quieres verme en los ejercicios aéreos? Ya llevamos una hora entrenando en tierra y quiero estirar las alas
-¡Claro! Sera entretenido, me encantaría verte volar
-En ese caso –dijo quitándose las pesas y extendiendo las alas- solo mira
Ella ahí alzo el vuelo, comenzando a pasar entre los postes colgantes, pequeñas plataformas y aros donde podía apoyarse con sus garras, es sorprendente su agilidad y manera en que maniobra, llegando a dar vueltas cerradas cerca de varios muros, o elevándose en cuestión de segundos, aterrizar en alguna plataforma y saltar impulsándose con sus alas a otra plataforma.
Paso así por varios minutos; tiempo que aproveche para levantar un par de mancuernas sin perderle mucho de vista, el espectáculo aéreo es increíble, y no soy la única, algunos otros voltean con ella en ocasiones.
Ya cuando ella aterrizo, yo estaba bebiendo algo de agua de mi termo, y tenía mi toalla para el sudor por mi cuello:
-¿Qué tal?
-¡Fue sorprendente! –dije sonriendo- ¡Ibas de ahí, y luego haya, y de nuevo por haya a una velocidad impresionante! –dije apuntando a cada lugar- eres muy hábil
-Volar desde siendo solo una niña ayuda a ganar esa habilidad –dijo sonriendo con orgullo- sería lo mismo a tu caminando o levantando algo pesado, aunque ya estoy con algo de hambre… ¿Tomamos un baño y vamos a comer?
-¡Claro que sí!
Acabe con toda el agua en mi termo y le entregue a Harumi una botella con agua, ella lo agradeció y ya llegando a los casilleros saque mi mochila, ya en el baño me retire todo el sudor de mi cuerpo, además de asearme con jabón y shampoo; hice especial énfasis en limpiar mis piernas, especialmente la zona pelaje el olor a sudor es algo fuerte por el pelaje, así que lo limpie muy bien; luego de ello solo seque bien mi cuerpo y pelo, aplique mi fragancia favorita, me encanta el aroma a frutas. Saliendo me tope con Harumi y nos dirigimos al comedor:
-Un paquete para harpía por favor –dijo Harumi- y una botella con agua
-Y uno para minotauro –dije sonriendo- ¡Oh! Y un batido de fresa
-Enseguida –dijo la encargada de la cafetería
-¿De fresa? Tu siempre pides de platano –pregunto Harumi algo extrañada
-Quiero variar un poquito
-Aquí tienen –dijo la encargada dejando ambas bandejas frente a nosotras junto a las bebidas- provecho
-Muchas gracias –pagamos el monto de acuerdo con el letrero con los precios y caminamos hasta una mesa libre
La comida como siempre es rica, y se nota el cuidado al balancear el alimento, teniendo un poco de todo de la pirámide alimenticia, y lo necesario para quedar satisfechas:
-Oye Amanda ¿Qué más haces en el día? –pregunto Harumi
-Bueno, a veces salgo a comprar algunas cosas que faltan en la alacena, otras veces solo voy a un parque cercano –dije enumerándolo con mis dedos- y en otras me quedo en casa y desenfundo mi espada
-¿Espada?
-¡Si! Es el gran paquete que trajiste aquel día que te conocí –dije sonriendo- es una gran espada claymore de acero damasco, en ocasiones la saco de su funda y practico un poco
-Eso tengo que verlo –dijo asintiendo- ¿Por qué no la traes? Eh visto minotauros y centauros llegar con armas así
-Bueno, es necesario un equipo de protección, y no solo cualquiera, sino uno forjado de manos de un hábil herrero minotauro –dije explicándolo- el combate Minos es muy agresivo, usamos armas reales; sin filo; pero son contundentes, y las armaduras deben ser forjadas con una técnica única de los minotauros
-Interesante –dijo asintiendo- Combate Minos… ¿Es una especie de tradición de los minotauros?
-Así es –dije sonriendo, se muestra interesada- sea para entrenar y sobrevivir en aquellos años donde los griegos y persas nos cazaban, o para honrar el apellido familiar, en mi caso la familia Dufort ha sido reconocida como una de las de mejores guerreros de mi comuna, y estoy entre ellos –dije con orgullo
-¡¿Enserio?! Eso es sorprendente –dijo asombrada- tienes que darme alguna demostración de ese combate Minos, los eh visto entrenar en una de las salas de prácticas, igual y puedes buscar algún contrincante ahí
-¡Claro que hare alguna demostración! Pero antes debo saber si están en mi nivel, o al menos no son novatos –dije sonriendo- no quiero parecer una abusona
-Eres de las ultimas personas que parecería una abusona –dijo comiendo una de las pechugas de pollo- igual y hay alguien de tu nivel
-Si, eso espero, hace tiempo que no practico, y quiero volver a ese deporte–dije sonriendo
-¿Amanda? –escuche una voz detrás de mi
Es un minotauro de pelo oscuro… creo que lo recuerdo:
-¡Oh, hola! ¿Cómo estás?
-Bien, muy bien –dijo dando una ligera reverencia, lleva su armadura del combate Minos- Hace ya un tiempo que no te veo
-Si… disculpa ¿Cuál es tu nombre?
-Marcus… ¿Enserio lo olvidaste? No fue tanto tiempo –dijo cruzándose de brazos, con un tono algo más duro… creo que se enojo
-N-N-No, d-disculpa, es solo que tengo problemas para recordar nombres
-Hay, tranquilo –dijo Harumi- solo fue una pequeña omisión, no lo hizo apropósito
El ahí pareció haber bufado ligeramente, pero luego se le dibujo una pequeña sonrisa:
-Está bien, solo fue una nimiedad, no pasa nada… ¿Cómo has estado Amanda?
-¡Muy bien! –dije sonriéndole- Han sido días maravillosos, me eh divertido mucho con mi anfitrión
-Dirás casi pareja –comento Harumi
-N-No… aun…
-¿Pareja? ¿Están saliendo? –cuestiono de inmediato Marcus
-¡No! P-pero… bueno… el simplemente es muy tierno, y atento –dije sonrojada- y-y está en una misión… ahora que lo pienso ¡Debo de prepararle un regalo! –dije reanimada- el sale a arriesgar su vida todos los días, lo mínimo que puedo hacer es hacerlo sentir bien en casa… ¿Qué opinan?
-Es algo muy tierno –dijo Harumi- mi anfitrión hace algo similar, hay algunos días en que salgo algo más temprano del trabajo, y a veces prepara la cena, u ordena mi favorito, un buen sushi y ramen
-P-Parece un sujeto afortunado –dijo con un tono forzado, es curioso, se ve algo cambiado a hace poco que parecía tranquilo- sea lo que sea que le prepares debe de estar muy agradecido
-A él le encanta todo lo que preparo –dije probando un bocado- y eso simplemente me hace muy feliz
-Se nota Amanda –dijo Harumi- ahora mismo estas muy contenta con hablar de él, en verdad te gusta
Yo solo sonreí más agitando mis orejas y colita, creo que soy muy evidente en estos casos.
Marcus se retiró y Harumi ya tenía que volver a su hogar, por mi parte regrese a mi hogar, poca gente transita la acera, algunas personas están fuera, paseando con lo que parece su familia o amigos, el viento fresco me recibió y algunos árboles se sacudían, algunos desprendiendo sus hojas o inclusive flores:
-Que hermoso día –me dije para comenzar mi vuelta a casa
No pude evitar comenzar a silbar una pequeña canción tan animada que encontré en internet, en ocasiones daba algún saltito para pasar por alguna rampa de algún edificio o simplemente siguiendo el ritmo de la música:
-Buenas señorita –saludo un hombre, parecía un policía
-Monsieur –devolví el saludo, sonriéndole- Tenga usted un buen día
El solo bajo ligeramente su gorra sonriéndome.
Seguí buena caminata hasta llegar al apartamento, corrobore con la recepcionista y si, es este, quiero evitar alguna confusión… no sé porque siento que ya me ha ocurrido.
Entre a la habitación que comparto con Robie… él está fuera… trabajando en una misión riesgosa, solo espero que este bien:
-No debo ponerme así –dije- se lo prometí ¡Debo sonreír! Y preparar su regalo, le encanta la comida francesa, así que revisare que puedo preparar
Saque mi libreta de apuntes y revise todos los que tengo anotados. Ahí me topé con uno de los primeros que aprendí a cocinar:
-Quiche lorraine –dije en voz baja
Fue de los primeros que aprendí a cocinar junto a mi abuelita, ella siempre me enseño con una sonrisa y mucha paciencia, aun cuando en ocasiones derramaba alguna cosa en la cocina, o se me dificultaban algunas recetas… aún recuerdo su sonrisa cuando probo mi primer quiche bien hecho.
En ese momento seque una lagrima que salió de mis ojos, son recuerdos muy tiernos, siempre me pongo así:
-Je t'aime grand-mère –dije sonriendo, llevando la libreta con la receta a mi pecho, abrazándola- bien, ya sé que preparar, hora de revisar si están los ingredientes, y esperar la llamada de Robie, no me dijo a qué hora terminaría su misión… espero que pronto.
El tiempo paso, y lo mate yendo a comprar los ingredientes que faltaban y jugando en la consola de Robie, brinque de la emoción cuando Wolnir fue derrotado por mi espada:
-¡Si! Fue difícil ¡Pero lo logre! –exclame de la emoción- y Robie aun no llama…
Comienzo a preocuparme aún más.
Ya es tarde… mucho, y el todavía no llama… y si… si él fue… no debo de pensar en eso, no, el estará bien, el volverá, le entregare un delicioso quiche, y pasaremos tiempo juntos, si, él está bien.
Ahí el teléfono sonó:
-¡Ya voy! –ahí me pare, pero lo las prisas me tropecé, por suerte metí las manos frente a mí y evite algún golpe fuerte- merde… ¡Ya voy!
Me puse de pie a toda prisa y corrí hasta el teléfono:
-¡Si, diga! –dije levantando un poco la voz
-Hola Amanda –es… es Robie
-¡Robie! ¡Me alegra mucho escucharte! ¿Todo bien? ¿La misión fue un éxito?
-Si Amanda, un completo éxito –dijo con un tono tranquilo… me da un gran alivio escucharlo- voy camino a la corporación junto a mi equipo, me temo que me quedare a dormir ahí
-Oh… ¿E-Enserio? –cuestione algo alicaída… quería verlo de nuevo
-Tengo que llenar algunos reportes, y creo que tomara tiempo
-Entiendo… en ese caso mucha suerte Robie, y si puedes dormir algo hazlo, tienes que cuidarte
-Lo hare Amanda ¿Tuviste un buen día?
-¡Si! Sali con Harumi al gimnasio y estuvimos charlando, además de que la vuelta al apartamento fue muy tranquila, tanto que decidí llegar hasta aquí a pie
-Suena a un día divertido, me alegra que lo hayas pasado bien
-Gracias Robie, pero mi día acaba de mejorar
-¿Por qué?
-Porque vuelvo a escuchar tu voz –dije sonriendo, pero sonrojándome- p-porque sé que estas a salvo
-A-Amanda… gracias querida –respondió- Ya mañana volveré a nuestro hogar y nos divertiremos
-Si Robie, aquí te veré
-Muy bien, buenas noches Amanda
-Igual Robie, duerme bien
-Igualmente, hasta luego
-Au revoir
Y colgó.
Él está a salvo, todo solo acaba de mejorar…
POV Roberto.
El día inicia, y luego de ese descanso me siento muy repuesto.
Ese descanso me cayó muy bien, además de enterarme de la noticia que a mi equipo y a mí nos darían un par de días extra de descanso, la labor con Ana, el entrenamiento de la semana entera y la misión fueron más que suficientes para agotar a cualquiera, y nos quieren bien descansados; además de cumplir un trabajo excepcional; yo solo estoy feliz porque tengo algo más de tiempo libre, días de descanso.
Días que aprovechare para pasarla con Amanda.
Pero quiero llevarle algo muy especial, algo por todo lo que ha hecho por mí, por lo que siento por esa hermosa mujer.
Llegue hasta donde ayer se suponía compraria las flores, esta vez, sin interrupciones ni cualquier cosa que me evite comprar un gran ramo de flores, llegando a la floristería pude ver a una mujer acomodando algunas flores, a la cual me le acerque:
-Disculpe –llame a una mujer
Ahí me di cuenta de sus cuatro brazos cubiertos del exoesqueleto dorado, un gran segundo abdomen como el de una abeja, pequeñas alas, y una vestimenta algo extravagante, pero debajo de un overol morado:
-¡Oh! ¡Buenos días! –saludo esa mujer, tiene un par de grandes ojos oscuros, como el de una abeja, más bien, es una abeja reina- ¿En qué puedo ayudarlo?
-Bueno, estoy buscando por un ramo de flores, con las mejores flores que tenga
-Ya veo –dijo colocando unas flores que llevaba consigo- dígame ¿Quiere un paquete ya hecho, o quiere elaborarlo?
-Elaborarlo –dije sonriendo- quiero que tenga las más bellas flores
-¡Muy bien! En ese caso sígame
Ella me guio por un largo pasillo que llevaba a la parte trasera del local, lo que pasamos era una gran zona donde se mostraban flores acomodada en ramos de mismo tipo y otras mezcladas:
-Las flores por si mismas tienen significados –dijo la chica de repente- y dependiendo de la ocasión, hay flores para cada una, ya que esto va dirigido a una mujer afortunada, las rosas y tulipanes rojos son lo perfecto –dijo cuando llegamos a una zona con una gran mesa en el centro, en esta, algunas tijeras para poder y grandes pliegos de papel marrón- el rojo es la pasión, el amor que uno siente, toda esta gran cama roja la acompañamos con unas cuantas jazmines –dijo tomando un par de estas y colocándolas entre el gran ramillete de rosas y tulipanes- el blanco contrasta, y la jazmín por si misma es hermosa y emana un agradable aroma
-¿Tiene lirios? –cuestione- ella es originaria de Francia, y creo que le gustaría ver una flor que le recuerde su patria
-¡Por supuesto! –dijo con entusiasmo- eso solo hace más especial el detalle, sí que es una chica afortunada
Dicho eso revoloteo hasta unas estanterías con varias flores, tomo cuatro lirios que acomodo justo en el centro del ramillete, luego de eso regreso para envolver el ramillete en un papel transparente amarrándolo con un gran listón morado.
Ella entonces paso su mano por su segundo abdomen y dejo caer como si de azúcar se tratase unas motas amarillentas sobre las flores, ahora emiten pequeños brillos por la reflexión de la luz:
-¡Y listo! Su ramo de flores con un toque de polen, caballero –dijo entregándomelo
-Muchas gracias –dije tomándolo, es grande, pero esto es poco comparado a lo que Amanda merece- es hermoso ¿Cuánto es?
-Es mi primer cliente, así que le daré un pequeño descuento, serán 2,000 yenes
-Muy bien –dije sacando el dinero- aquí tiene
-Gracias ¡Por cierto! Si gusta, podemos enviarle a su hogar un recipiente para que sus flores no mueran, y una bolsa con tierra fertilizada
-Me gusta como suena, apúntemelo
-Solo permítame su dirección
Le di mi dirección y la descripción del apartamento, además de cual cuarto es y el residente, luego de ello, me despedí de esa agradable mujer y
Ya algunas personas me ven raro, algunas mujeres cuchicheando sobre quien será la chica, o algunas parejas, especialmente las chicas dándoles señales obvias a sus parejas de querer un detalle así.
Deje que algo de tiempo pasara, y por suerte la hora pico del metro ya paso, sigue habiendo mucha gente, pero no está a desbordar como la primera hora del día. Incluso encontré un lugar libre para tomar asiento, ahí sentado deje que el tiempo pasara, ya quiero ver la sonrisa de Amanda:
-¡Wow, son muchas flores! –exclamo una niña a mi lado
No la había visto, parece que subió hace poco cuando el metro hizo una parada, estaba sentada a mi derecha, una pequeña nekomata:
-¡Son unas flores muy bonitas! ¿Para quién son?
-Son para una mujer muy especial –dije sonriéndole- ¿Quieres una?
-¡Si! D-Digo, n-no, son de usted señor, no quiero molestarlo… –dijo la pequeña habiéndose mostrado en un inicio emocionada, pero luego bajo sus orejas
-No te preocupes, son muchas, por cierto ¿Qué haces aquí sola?
-No estoy sola, acompaño a mi mamá –dijo señalándola
Voltee a donde ella señalaba, a una mujer nekomata en un traje formal… aunque luce alicaída. Orejas bajas, su cola se mueve más por los movimientos del vagón que porque ella la moviese, y parece solo mirar el suelo sin muchos ánimos:
-No parece que este muy bien –comente
-No me dice porque esta así –dijo la pequeña- pero dice que está bien… pero no parece estar muy contenta, y eso no me gusta
-Bueno… dale esto –dije tomando dos flores, dos rosas rojas- una es para ti, y otra es para tu mamá
-P-P-Pero son suyas señor –dijo la pequeña dudando
-Tengo muchas flores, además, recuerda que dije que son para alguien especial –dije sonriéndole- quiero que le des una flor a tu mamá, ella es alguien especial para ti ¿Verdad?
-Si… ¡Muchas gracias! Son muy bonitas –dijo sonriendo ampliamente
-No hay de que pequeña, ahora ve con tu madre, no se valla asustar cuando no te vea
La pequeña solo sonrió ampliamente y corrió con su madre, pasando entre la gente, jalo ligeramente la falda formal de la mujer y esta volteo con su niña, al entregarle la flor se mostró muy extrañada y entonces la niña me señalo; para ese momento yo me había puesto de pie, estaba por llegar a la estación de Ginza; cuando volteo a verme le sonreí saludándola con mi mano, ella pareció sonreír también y me regreso el gesto con su mano, ya cuando la puerta se abrió salí del vagón y me dirigí a las escaleras de salida de la estación… parecía algo cansada, alicaída, como si algo le acongojase, espero que ese pequeño gesto la hubiese alegrado un poco.
Saliendo de la estación olfatee las flores… huelen estupendo, y mi corazón… late a mil por segundo. Sea la emoción por ver de nuevo a Amanda, o mis ansias por ver su reacción con este regalo, la cita de mas tarde… es toda una mezcla que solo me hace caminar con esta sonrisa y mi corazón latiendo con fuerza, solo quiero verla.
Pronto llegue al apartamento y salude con una enorme sonrisa a la recepcionista, esta me devolvió el gesto y subí a toda prisa las escaleras. A cada paso podía escuchar mi corazón latir con más fuerza, y llegando a la puerta de la habitación que comparto con esa hermosa mujer, mi aliento se fue por un segundo.
Tome una gran bocanada de aire, y llame a la puerta, ahí retrocedí medio paso y acomode bien el cuello de mi camisa, saco y pelo, además de esbozar mi mejor sonrisa:
-¡Ya voy! –hablo Amanda desde dentro… llego la hora- ¡Hola Robie! –la escuche en el momento en que la puerta apenas se abría- ¡Me alegra ver-… Robie –ella se detuvo, mirándome sorprendida- esas flores…
-¡Son para ti! –dije extendiéndolas al frente- digo… es solo… es un detalle para ti, por cada sonrisa que me provocas, y por tu gran apoyo –dije esbozando una sonrisa- espero que te gusten
-Robie… -dijo tomándolas, mirándolas con ambos ojos bien abiertos- son… son hermosas –declaro sonriendo- ¿S-S-Son para mí?
-Las flores más bellas, para la mujer más hermosa –dije sonriendo- son para ti Amanda
-¡Me encantan! –dijo dando varios saltitos- ¡Son tan hermosas! Y huelen –dijo ahí olfateándolas- y huelen tan bien… ¡Muchas gracias Robie, me encantan!
Ella entonces me rodeo en sus brazos sosteniendo con una mano el gran racimo de flores, yo la abrace con fuerza, no me puedo resistir a estos abrazos, y más aún al verla así de emocionada:
-Son encantadoras Robie –dijo rompiendo el abrazo, pero antes de separarnos por completo me planto un beso en mi mejilla- son tan hermosas, me encantan –dijo limpiando una pequeña lagrima en sus ojos- ¡Pasa, pasa! –dijo sin borrar esa enorme sonrisa- Te prepare algo muy especial –dijo guiñándome
-¿Enserio? Ya quiero ver que es
-Mas bien, degustar ¡Pero debes entrar!
Rei ligeramente a su emoción tan grande como ella. Al entrar al apartamento me inundo ese aroma hogareño que emana este lugar, es simplemente… es algo que me hace sonreír sin importar la intensidad de la labor:
-Estas flores son tan lindas –decía Amanda aun emocionada- No debiste
-Claro que debía, tu sonrisa siempre alegra mis días –dije sonriéndole- y has hecho tanto por mí, esto es solo un detalle diminuto ante todo lo que has hecho por mi
-R-R-Robie, eres un adulador –dijo desviando la mirada, abrazando el ramillete hundiendo un poco su rostro en los suaves pétalos de las flores, ocultando su sonrojo- Pero muchas gracias, son palabras muy tiernas –dijo sonriendo- veré donde puedo dejarlas
-Hablando de eso, donde las compre enviarían un florero y tierra fertilizada, el problema es que no se cuando llegue
Y en ese preciso momento llamaron a la puerta, mire a Amanda extrañado, y ella solo levanto sus hombros. Me dirigí a la puerta y la abrí:
-Si ¿Diga?
-Roberto García de la Madrid ¿Verdad? –pregunto un joven kobold
-Si, soy yo ¿Sucede algo?
-Su compra de la florería Bee-queen –dijo el chico levantando un florero envuelto en papel marrón- firme aquí por favor
-Oh, claro, buen servicio, por cierto, no esperaba que llegaran tan rápido –dije firmando el documento
-La velocidad nos caracteriza –dijo sonriendo con orgullo- y la bolsa con tierra, cámbiela una vez cada semana y riegue las flores dos veces al día, con eso, deberían de durar una buena temporada, y que les dé suficiente sol
-Anotado –asentí tomando ambos objetos- gracias
-¡Disfrute sus flores!
Al retirarse cerré la puerta y me giré con Amanda:
-Bueno, el asunto del jarrón está arreglado
Ella solo dejo escapar una risita y retiro el envoltorio del ramillete, en mi caso retire el papel que rodeaba al jarrón, lo rellene con un poco de tierra y colocamos los tallos de las flores dentro de este, las flores sobresalían a la perfección, ya con todas dentro coloque más de la tierra hasta cubrir a un buen nivel:
-Ahora algo de agua –dijo Amanda trayendo un vaso
Dejo caer el chorro directo en la tierra de las flores:
-¡Listo! –exclamo con una gran sonrisa- ahora están bien hidratadas y en tierra de calidad, llevémoslas a donde les dé la luz del sol
Ella tomo el jarrón con sumo cuidado y lo dejo en la mesa de centro de la sala, ahí la luz del sol les llegaba gracias a los grandes ventanales:
-Me encantan estas flores –dijo admirándolas- es un hermoso detalle Robie
-Lo mejor solo para ti, Amanda –dije a su lado- ¿Ya viste las del centro?
-Fleur de lys –dijo en su idioma natal- Es muy bonita, recuerdo que mamá las cultivaba en temporada –dijo emocionada
-Es un detalle que pensé que te gustaría, me alegra ver que te trae buenos recuerdos
-Y ahora me toca a mí darte tu regalo –dijo sonriendo- ¡Ven! Hace ya mucho que no te preparo un platillo francés digno
-Esa es música para mis oídos, y paladar –dije emocionado, como ella misma menciona, ya paso mucho desde que degustaba la exquisitez francesa
Ella camino hasta la barra, ahí tome asiento y ella tomo un gran plato con una cubierta de metal redondeada:
-Quería preparar algo especial, y diferente a los otros platillos –dijo manteniendo su mano sobre la cubierta- y me llego a la mente este platillo que solía preparar junto a mi abuela –ahí lo revelo
Es como una especie de pastel, pero de masa dura, y el aroma… huele delicioso, no es azúcar, quizás una especie de pastel salado:
-Es un quiche –dijo Amanda- una tarta salada, a esta le añadí algo de tocino, jamón, algunas verduras, queso y las mejores especias –dijo tomando asiento frente a mi- ¡Adelante! ¡Es para ti!
-Luce delicioso –dije emocionado- pero no me gustaría comerlo solo, quiero compartirlo contigo
-No te preocupes Robie –dijo sonriendo- yo me preparare otra cosa
-Nada de eso –ahí tome el cuchillo y tenedor, corte una rebanada del quiche, tome la rebanada con el tenedor y se lo ofrecí- hay que disfrutarlo los dos
-Pero… está bien –dijo sonriendo- pero el primer bocado será para ti
Ella se puso de pie y tomo otro tenedor y cuchillo, haciendo lo mismo que yo corto otra rebanada y me la ofreció:
-Abre la boquita –dijo ella acercando el tenedor a mi boca, con su otra mano debajo de este por si caía la rebanada
Sonreí al verla así y solo abrí mi boca, al mismo tiempo acerqué la rebanada que tenía para ella, ya con ambos degustando el platillo me vi de nuevo maravillado ante su cocina:
-Esta delicioso –dije ya cuando lo había pasado- tu habilidad culinaria sigue sin tener comparación
-¡Me alegra que te guste! –exclamo emocionada, mostrando un ligero sonrojo, su cola no dejaba de agitarse de lado a lado- quería recibirte con algo de comida recién preparada, esa misión debió ser agotadora… ¿No estas herido, ¿verdad? –pregunto mostrándose preocupada- ¿Tu herida no se abrió más?
-No Amanda, todo está bien –dije sonriéndole, tomando otro bocado del quiche- mi espalda y costados siempre estuvieron cubiertos y mi entrenamiento me hizo superar la misión, los únicos que resultaron lastimados fueron esos criminales
-Ya veo, bueno, lo que cuenta es que ya volviste sano y salvo –dijo sonriendo ampliamente- y que la gente mala esta tras las rejas
-Por cierto, nos dieron días extra de descanso –me apresure a darle la noticia- desde hoy jueves hasta el domingo, son dos días más, pero creo que son días bien merecidos ¿No te parece?
-¡Claro que sí! –exclamo con gran emoción- ¡Y son días que podemos pasar juntos! Podemos salir a pasear, a comer quizás ¡Tal vez ver una película en un cine! Eh escuchado mucho de ellos, pero nunca eh ido a uno… o bueno –dijo de repente calmándose- c-como tu decidas, tal vez solo quieres dormir, o descansar aquí
-No aguantaría mucho tiempo aquí encerrado –dije bromeando- y me gusta mucho mas la idea de salir ambos a divertirnos… de hecho –dije esgrimiendo una pequeña sonrisa- hoy tenemos una cita
-Oh… c-cierto –ella comenzó a reír nerviosa, desviando su mirada sonrojada- ¿Y-Y a donde iremos?
-Es una sorpresa, Amanda –dije sonriéndole, ya para ese punto había comido la mitad del quiche- anda, come un poco más, está muy bueno
-Oh, s-si –dijo tomando otra rebanada y probándolo, mirándome con una sonrisa
El tiempo paso y yo solo disfrute de este pequeño momento acabando con el platillo, me dirigí directo al baño para tomar una ducha y arreglarme, es algo temprano, y quiero que la cita dure lo suficiente… y… pasar el tiempo con ella, cada segundo lo disfruto.
Saliendo del baño ella paso directo, al verme solo rio sonrojándose, le sonreí de nuevo y entre al dormitorio donde compartimos vestidor.
De ahí saque un pantalón de mezclilla oscuro, una camisa musculada blanca y encima de ello una camisa de vestir de manga larga oscura, en poco tiempo me cambie de ropa, arremangue la camisa y peine frente al espejo, para ese momento, Amanda toco la puerta:
-Robie ¿Puedo pasar?
-Adelante
Ella ingreso al dormitorio y yo simplemente me gire, salí del cuarto para darle su tiempo y espacio para que se arreglara, cuando pase a su lado ella solo sonreía, parece muy emocionada.
Yo seguí mi arreglo en el baño, solo pasando el peine por mi pelo y aplique algo de loción, por último; y no menos importante; el lavado de mis dientes, debo mantener esa buena dentadura, y deslumbrarla con mi mejor sonrisa.
Ya cuando termine por completo me dirigí a la sala y tome asiento, ahí me dedique a revisar los restaurantes en un área cercana al cine que tengo en mente, es jueves, y en teoría no deberían estar muy concurridos, pero iremos a cenar a un restaurante formal, fuera de la hora de trabajo, deben estar más concurrido, y lo más importante, requerir de reservación.
Me encontré con un restaurante que hace reservaciones vía internet, logré reservar una mesa para dos entre 10 y 10:30 de la noche, es nuestro abanico de llegada y disfrutar de una buena cena:
-Ya estoy lista –anuncio Amanda
Ahí me gire… luce hermosa.
Siempre adulo su belleza, pero ahora… luce aún más bonita.
Salió vistiendo ese hermoso vestido que compro en la tienda especializada para minotauros, de falda oscura y camisa de cuadros de colores oscuros, rojos y marrones, pero además de eso tenía todo su pelo recogido para que cállese por su hombro izquierdo y se derramase hasta abajo, y note sus labios de un color diferente, creo que se aplicó un labial.
Además de todo esto un pequeño bolso blanco que tenía colgando en su hombro derecho:
-Luces… luces muy linda –dije sonriendo parpadeando varias veces
-Y tu muy guapo –dijo ella algo sonrojada- ¿Vamos?
-Por supuesto
Antes de salir tome las medicinas de Amanda; no hay que olvidarlas nunca.
Apagamos las luces y Amanda solo movió un poco la mesa para que la luz del sol llegase a las flores, ya en la puerta salí y la deje abierta para ella, Amanda solo sonrió y salió, ya fuera cerré con llave, y camine junto a Amanda a la salida del apartamento, hoy será un día muy especial:
-Hoy hace un buen día ¿No te parece? –pregunto Amanda
Estando ya fuera ella paso su mano por debajo de mi brazo derecho, yo le sonreí y la acerque conmigo, caminando ahora ambos juntos:
-Es un día perfecto –dije sonriéndole- solo nosotros dos, la ciudad, podemos pasarla muy bien
-¡Me encanta esa idea! –dijo emocionada- Podemos hacer de todo, visitar todo tipo de lugares
-Hoy el día es para los dos, lo que importa es divertirnos
Ella sonrió ampliamente y nos hundimos en la gran ciudad.
El plan es cruzar por Ueno para llegar a otro de los barrios donde hay un parque de diversiones, en el cumpleaños de mi hermana fuimos a una pequeña feria en este mismo parque y se divirtió mucho con un par de juegos, esta vez quiero que vea los aparatos mecánicos más elaborados. Luego de eso al cine y la cena donde aparte una mesa.
-¿Entonces Harumi y tu han estado saliendo de paseo?
-Así es –dijo asintiendo- es una harpía muy agradable, a veces solo charlamos en el apartamento y otras asistimos al gimnasio
-Tengo que conocerla alguna vez ¿Han planeado otra salida?
-No ¡Pero ella ya tiene una idea! Un dia comento que podríamos salir ella y su casero junto a nosotros ¡Podría ser divertido!
-Me parece un plan perfecto –dije sonriéndole- hay que hablar con ella y establecer un día
-¡Si! ¡Le avisare cuando la vea de nuevo! -dijo sonriendo, parece emocionada
Luego de cruzar la calle, y caminar por un par de cuadras mas, arribamos al primer destino, el centro comercial:
-Oh ¡En este centro comercial ya estuve! –exclamo Amanda
-¿A si?
-Si –dijo asintiendo- Una vez me encontré a Tio de regreso al apartamento, y pasamos un día aquí, divirtiéndonos y comprando algunas cosas
-¿Ya conoces a Tio? ¿La egresa de MON?
-Si, cuando estaba en el edificio de MON charlábamos mucho sobre algunas marcas de ropa que nos quedan, son algo difíciles de encontrar, o consejos de moda –dijo riendo ligeramente- o a veces escuchaba a las chicas sobre sus misiones, y las ayudaba con cositas como preparar algún almuerzo o postre… eran muy pacientes conmigo
-Todas ellas son servidoras públicas, no me extraña que sean tan amables o corteses –dije sonriéndole- pero no borres tu sonrisa –dije al notar como su sonrisa casi se desvanece cuando menciono lo de la paciencia- aquellos días que estabas en ese edificio pasaron, y además de que ha mejorado tu memoria, solo disfrutemos el día
-¡Por supuesto!
Ambos nos miramos con amplias sonrisas caminando hacia la entrada del centro comercial, pero antes de entrar, compre un algodón de azúcar con un sujeto que tiene un puesto justo fuera de la entrada, pagado el monto tome el algodón de azúcar y lo compartí con Amanda:
-Está muy rico –dijo tomando un trozo del algodón
-Me alegra que te gusté, mira –dije señalando a uno de los locales- parece que es un local de mascotas
-¿¡Mascotas!? ¡Hay que ir! –dijo tomándome de mi mano
Ella se emocionó y me llevo a rastras hasta el local, se detuvo justo al frente de la ventana exterior, que da vista a las mascotas, en este caso, perros y gatos:
-¡Mira que bonitos! –dijo hincada frente al vidrio- Ese perrito es precioso, el pelo de su ojito es oscuro y lo demás blanco ¡Como un panda! ¡Y mira ese gatito! –dijo moviendo su rostro a donde estaba el gato- Un ojo es azul y el otro es verde
-Valla, heterocromia, eso sí que es raro –dije agachándome- todos son muy tiernos, te gustan las mascotas ¿verdad?
-Son muy tiernas, siempre quise una… esto me recuerda a cuando rescate a un pajarito –dijo volteando a verme- no recuerdo muy bien…. Espera
Ahí ella saco una libreta de su bolso, paso varias hojas y dio con una, se identifica porque tiene una pequeña foto de un pajarillo pegada:
-¡Aquí esta! Si… lo recuerdo –dijo sonriendo al leer la libreta y voltear a verme- una vez rescate a un pequeño gorrión, se había lastimado su alita luego de una tormenta, lo lleve hasta mi casa, alimente y cuide hasta que su ala se repuso, era cuando solo era una niña
-Eso es hermoso, Amanda –su corazón es de oro puro- ¿Y qué paso con el pajarito?
-Cuando se recuperó se fue… ¡Pero me siguió visitando! A veces llevaba una hojita y me la daba, otras veces solo cantaba en el marco de mi ventana. Una vez no llego solo, venia acompañado de un gorrión hembra y dos pequeñitos, era su familia
-Eso es adorable –dije sonriéndole, su sonrisa al recordar esa clase de cosas es contagiosa- esa clase de animales son tan honestos, y agradecidos
-Demasiado –ella ahí se puso de pie- ¿Crees que nos dejen jugar con las mascotas? Quiero cargar a alguno…
-No sabremos si no preguntamos, anda, vamos –le dije haciendo un ademan con mi mano- no creo que haya problema
-¡Vamos!
Rodeamos el local y entramos por la entrada principal, ahí nos recibió una de las encargadas:
-¡Buenas tardes! Es un placer, soy Naomi –dijo la chica dando una reverencia, es una humana- Quieren pasar con las mascotas ¿Verdad?
-Si ¿Cómo lo supiste? –pregunte
-Escuche su conversación… disculpe por ello –dijo dando otra reverencia
-No se preocupe –desestime con la mano
-Bueno, en ese caso pueden pasar a esa pequeña área –dijo señalándola, estaba delimitada por una pequeña barrera, a todo esto, el lugar se llenó con el ruido de algunos perros ladrando, gatos maullando y algunas aves cantando- ahí están los cachorros caminando libremente
-¡Cachorritos! ¡Vamos Robie!
-Ya voy Amanda
De nuevo a rastras, pero el sentir su suave piel solo me hace sonreír y este pequeño calor en mi rostro.
Ya llegando a esa pequeña área nos topamos con perros de diversas razas, es toda un área donde tienen juguetes, cuando nos vieron corrieron hasta nosotros, algunos incluso parados en dos patas tratando de trepar la pequeña barrera:
-¡Mira que bonitos! Hay de todo tipo, desde razas muy peludas, hasta de pelo corto –Amanda solo paso su brazo y comenzó a reír cuando algunos de los cachorros lamieron sus dedos o brazo, ella se enfocó en acariciar cuantos más podía
-Parece que les agradas
-Quiero jugar con ellos –dijo acariciando a uno de los cachorros, un Beagle
-Si gustan, pueden sortear la barrera –dijo la empleada- no tenemos problemas con que los clientes jueguen con las mascotas
-¿Si puedo? –la empleada solo asintió con una sonrisa- ¡Perfecto! ¡Haya voy pequeños!
Amanda se puso de pie y paso hasta quedar con las mascotas, tomo asiento ahí y reí al ver como la embestían en manada, pero ella solo reía:
-¿Están interesados en adoptar alguno? –pregunto Naomi
-Oh, no por ahora –dije mirando a Amanda- me encantaría, y sé que, a ella igual, pero el lugar donde vivimos no admite mascotas, ya para más adelante quizás
-Entiendo –dijo ella asintiendo- si gusta se puede unir a su pareja, parece que se está divirtiendo
-Claro, gracias por dejarla jugar con los cachorros –dije guiñándole
-Noto el letrero ¿Verdad?
-Si –dije asintiendo- ¿Por qué la dejaste pasar?
-Pues la encargada no está –dijo levantando sus hombros- además, ambos parecen buenas personas, dudo que les hagan daño a los cachorros
-Nunca dañaría a esas tiernas criaturas, gracias de nuevo
-No hay de que
Tiré lo poco que quedaba del algodón de azúcar en un bote de basura y me dirigí a donde Amanda estaba, para verla casi acostada con varios cachorros corriendo a su alrededor o trepándola:
-Es como el paraíso con criaturitas tiernas y esponjosas –dijo sonriendo, abrazando a varios de los cachorros en sus brazos, esos la olfateaban o lamian
-Pareces cómoda ¿No te importa si me uno?
-¡Para nada! ¡Adelante Robie, ven a jugar!
Sonreí de nuevo, es una mujer muy pura.
Pase y tome asiento en un rincón formado por la barrera, ahí se me acercaron cuatro cachorros, uno que parece un pastor alemán, dos beagles y un pug. El pastor alemán se sento inmediatamente frente a mí, mientras que los otros de inmediato trataron de trepar mis piernas y olfatearme, casi parece como si el pastor estuviese con algún tipo de entrenamiento:
-Mira que tiernos –dije acariciando a cada uno- y este pequeño con orejas tan puntiagudas –dije acariciando al pastor que tenía su lengua de fuera
-¡Son adorables! Mira cuando agito su juguete
Ella tomo una especie de palo, pero de varias bolas de plástico, al agitarlo sonó una sonaja y casi todos los cachorros corrieron con Amanda, algunos sentados, otros se movían de lado a lado, pero el punto es que siguen el juguete a donde sea que Amanda lo mueva, hasta que lo arrojo al fondo de este pequeño espacio y toda la manada corrió por el juguete.
Y así pasamos un buen rato jugando con pequeñas mascotas.
Amanda cargaba a varios para abrazarlos, otras veces simplemente arrojábamos sus juguetes o inclusive me veía retado por el pequeño pastor alemán con un pedazo de tela, el cachorro lo llevaba hasta mí y yo tenía que quitarle el trapo, es fuerte el pequeño, jala con fuerza y nunca soltó el pedazo de tela; y que no quería hacerle daño jalando con fuerza.
Luego de que corriesen y brincasen llego la hora de comer de los cachorros, nosotros solo nos pusimos de pie y dejamos a la empleada trabajar, ella nos permitió pasar al baño para lavar nuestros brazos que quedaron cubiertos de saliva y algunos pelos de las mascotas:
-¡Eso fue muy divertido! ¡Oh! ¡Mira un canario! –dijo Amanda corriendo a una pequeña sección con un par de aves, varias de esas cantoras, pude reconocer algún canario, una ninfa, y otros que parecen loros pequeños- sus plumas son tan bonitas, de un tono amarillo brillante ¡Y esta también! -dijo mirando a la ninfa- tiene una cresta rojiza ¿No te parece?
-Son pájaros muy tiernos –dije acercándome- y cantan mucho -no paraban de cantar, y ya casi siento como taladran mis tímpanos
De repente escuche a Amanda silbar, haciendo una pequeña tonada, dos de las seis aves la voltearon a ver, Amanda volvió a hacer el mismo silbido y la ninfa respondió casi igual que ella:
-¡Mira, es como si me imitase! –Amanda volvió a silbar y la ninfa reprodujo su silbido
Ella solo pudo reír al ver que el pájaro continuaba con su canto.
Pasaron otros cuantos minutos más y decidimos salir para seguir con el paseo, ella salió agitando su cola de lado a lado, está más que contenta:
-¡Oh! ¡Recuerdo algo! –dijo deteniéndose de repente, yo me frene pues ella había pasado su brazo por entre el mío- dime ¿Te gustan los arcades?
-Bueno, sí, nunca rechazo un rato de diversión digital ¿Por?
-Espera –ella se soltó de mí y camino hasta el borde de la barandilla de este segundo piso del centro comercial, abajo hay varias bancas para tomar asiento y más locales- ¡Ahí esta! –dijo señalando a un local en específico, por las luces, apariencia exterior y el juego de la garra parece que es un arcade- ¡Ese tiene juegos muy divertidos! ¿Vamos?
-¡Claro que sí! –dije sonriéndole
Ella solo sonrió emocionada y nos dirigimos hasta las escaleras eléctricas para bajar hasta el arcade, es amplio la verdad, pero apenas íbamos a entrar Amanda se detuvo:
-Un momento –dijo ella mirando hacia la empleada del mostrador, es una minotauro, o bueno, eso parece, esta agachada revisando algo, pero los cuernos la delatan- es… ¡Mino! ¡Hola, soy yo, Amanda!
Ahí ella entro saludando con una gran sonrisa, la chica tras el mostrador se levantó y volteo directo a donde Amanda a llamaba:
-¡Oh! ¡Hola Amanda! Qué bueno verte de nuevo –respondió la chica ya poniéndose de pie, ahí note que es más alta que Amanda, estimo dos metros y medio
-No sabía que trabajaras aquí ¿La otra vez era tu hora libre? –pregunto inclinando su cabeza
-Han, de hecho, era la primera vez que venía –respondió Mino- pero como no quiero estar de floja; y quiero pasear más por la ciudad; decidí trabajar aquí
-¡Eso es perfecto! –respondió Amanda- Oh, Robie, ella es Mino –dijo girando conmigo- Mino, él es Roberto, mi anfitrión
-Que hay –saludo la mencionada con una sonrisa
-Un gusto –devolví el gesto
-La conocí el día que vine con Tio a jugar, también estaba Galia
-Gala, te fallo un poco el nombre –la corrijo con una sonrisa, apoyándose en el mostrador donde algunos premios pequeños son exhibidos junto a una etiqueta con su precio en puntos- la piedra con patas, por cierto, le encanto el peluche que le diste esa vez –dijo sonriendo- te lo agradece mucho
-No fue nada, yo solo se lo di porque parecía gustarle mucho el peluchito
-De hecho, le encantan todo tipo de peluches, pero bueno, supongo que vienen a divertirse ¿Verdad?
-¡Claro que sí! –exclamo Amanda emocionada
-Muy bien ¿Cuántas fichas quieren?
-Dame las suficientes para pasar una hora cada uno
-Enseguida
Ella se agacho y saco una pequeña caja de madera, de ahí saco varias fichas, le entrego a Amanda todo un bulto, y a mi otro, por mi parte page el monto:
-Muchas gracias
-¡Diviértanse!
-¡Hasta luego Mino! –se despidió Amanda- ¡Mira ese, ese me gusta! –dijo apuntando a un juego de carreras, de esos que tienen una cabina con volante y pedales para dar el efecto de estar en un auto de verdad- En este ya jugué, veamos quien es mejor tras el volante
-Oh, eso me suena a un desafío –dije tomando asiento en la otra cabina justo a su lado- veamos quien muerde el polvo
Colocamos las fichas casi al mismo tiempo y el juego inicio, luego del conteo inicial y con la señal de arranque, aplaste el pedal, ahí note como Amanda se puso algo nerviosa, porque parece haber errado y en vez de presionar el acelerador, presiono la reversa, logro corregir con tiempo y se unió a todos los corredores, los de la computadora y yo que iba acercándome cada vez más a los tres primeros lugares.
Si bien no es lo mismo que un auto; o camioneta blindada como lo que suelo manejar; es muy similar, si añadiesen el cambio de velocidades, sería aún mejor, aunque más complejo.
El punto es que nos estábamos divirtiendo, si bien es un juego de carreras común, a Amanda parecen gustarle mucho, aunque se le dificulta tomar las curvas a alta velocidad:
-Si quieres tomar bien una curva –comente pasando por un segmento con rampas- baja algo la velocidad y pégate al lado contrario donde se cierra la curva, y desacelera al girar el volante, con eso la tomaras mejor
-Oh ¡Claro que sí! Y si me dejas darte una recomendación, revisa tu retrovisor
-¿Eh?
Me extrañe y mire al retrovisor; también en la pantalla del juego; y justo en ese momento el auto de Amanda me rebaso tomando la delantera, todo en el momento que habíamos aterrizado de una gran rampa y nos acercábamos a la meta.
Me tomo por sorpresa y acelere, pero al verla tan contenta decidí cederle la victoria, frene por un segundo; el suficiente para no rebasarla cuando íbamos cabeza a cabeza:
-¡Si, eh ganado! –dijo levantando los brazos cuando cruzo la meta
-Muy buena, no me espere que me rebasaras con el salto ¿Cómo lo hiciste?
-Tome un atajo donde hay un propulsor –dijo guiñándome- y me adelante a los demás
-Me saco una gran sorpresa, bien jugado –dije sonriéndole
-Gracias ¡Pero hay más juegos, vamos a jugar!
Le sonreí y salimos de la cabina; previamente recogimos los tickets; y nos decidimos por el siguiente, el típico juego con pelotas, donde las arrojas por lo largo la superficie de la máquina y deben de entrar en alguna de las aberturas con diferente numeración.
Y así pasamos por un buen rato, jugando en los diversos juegos que este arcade ofrece, deteniéndome en ocasiones para ver a Amanda, tan feliz y sonriente, agitando su cola con entusiasmo, e inclusive, cuando jugamos en uno donde es una pequeña canasta de baloncesto, ella ayudo a un niño que no podía encestar por su baja estatura, me le uní y mientras ella tenía al pequeño en sus hombros, yo le pasaba los balones, el final el pequeño alcanzo a encestar 30 balones, y recibió una buena cantidad de tickets:
-¡Muchas gracias! –dijo el pequeño viendo con ojos brillantes los varios tiques que no dejaban de salir
-¡No hay de que pequeño! Que tierno –dijo ella sonriendo- el pequeñín no podía encestar los suficientes
-Pero estaba cerca la mujer más amable de Japón –dije sonriéndole
-Tu también lo ayudaste ¡Fue un trabajo de dos! –dijo sonriendo
-¿Vamos a canjear los tickets? –pregunte- ya se nos agotaron las fichas
-¡Claro! Ojalá alcance para algún peluche, o el premio que tú quieras, ganaste muchos en el juego de baloncesto y disparo con el rifle
-No me importa ceder los tickets para algún premio que quieras, la mejor recompensa es verte sonreír
-Ya –dijo empujándome ligeramente- me pones roja…
-Y así luces muy linda
Ella solo desvió la mirada riendo nerviosa, y para cuando llegamos con Mino dejamos los tickets sobre el mostrador:
-Valla, sí que ganaron muchos –dijo con su mano sobre su barbilla asintiendo- bueno, pueden escoger de los grandes en el muro
Ahí ella se hizo a un lado dejándonos ver los varios premios, son muchos:
-¡Mira ese! –dijo señalando a un pequeño pikachu de peluche- Es muy bonito
-¿Lo quieres?
-Bueno… si –dijo asintiendo tímidamente
-Muy bien, queremos el pikachu, el de arriba
-Buena elección –dijo sonriéndonos, ella alcanzo sin problemas el peluche y nos los dejo- también les quedan suficientes para un par de dulces
-En ese caso también nos los llevamos
Mino ahí tomo todos los tickets y nos entregó un par de chocolates y paletas de caramelo, Amanda se quedó con el peluche y nos despedimos de esa chica:
-¡Adiós Mino, suerte con tu trabajo!
-¡Hasta luego Amanda, Roberto, cuídense!
Yo solo me despedí con mi mano y salimos en dirección a Ueno, estamos a buena hora para llegar al parque de diversiones.
Salimos del centro comercial y seguimos nuestra caminata, con ella guardando el pequeño peluche en su bolso, por momentos voltee a verla, y ella simplemente mostraba su hermosa sonrisa, su cola moviéndose de lado a lado demostrando su buen humor, y su manera de caminar, moviendo sus manos a los lados, junto a la falda de su vestido moviéndose junto al viento en ocasiones, haciendo ese velo que cubre sus piernas, pero que toda la prenda demuestra su hermosa figura femenina, aun para la impresión que tengan otros de su especie, y su gran fuerza que ya ha demostrado.
Sus dientes blancos y relucientes, esa piel igual de limpia y clara, o su cabello que mantenía derramado en su hombro, y que emana esa fragancia de frutas, es simplemente hermosa… sí, estoy loco por ella:
-Robie –me llamo de repente
-¿Si Amanda? –dije saliendo de mi trance
-¿Algún día podre conocer a tus compañeros de trabajo? –pregunto sonriendo- Me puse a pensar un poco, y creo que solo los salude ¿Has pensado en invitarlos a comer alguna vez? Podría llevarme bien con ellos
-La verdad es que no lo eh pensado, pero podría hacerles la oferta un día de estos –dije sonriéndole- pero mejor a comer a algún otro lugar, no sé si recuerdes, pero dos de ellas miden casi tres metros, y son algo anchas
-Oh, si, una era una tarántula y una wyvern ¿Verdad?
-Así es –dije sonriéndole- veo que cada vez recuerdas mejor las cosas, estoy muy contento por ti
-Eh progresado mucho con mi tratamiento –dijo sonriéndome- todo gracias a ti y tu apoyo
-Y a tu dedicación –le devolví la sonrisa- yo me eh descuidado estos días de labor, pero tú misma has seguido casi por completo tus horas de medicina, y estoy muy orgulloso
-Gracias –dijo sin borrar su sonrisa, pero ahora mostrando un sonrojo- p-pero como digo, de no ser por tu apoyo inicial no hubiese llegado a tanto
-Fue un trabajo en conjunto –le dije levantando mi pulgar y con una sonrisa- ahora, volviendo al tema de mis compañeros, claro, quizás ir a un bar, o restaurante donde todos quepamos, la verdad es que hace poco me han aceptado
-¿Aceptado? –cuestiono extrañada- ¿A qué te refieres?
-Bueno… cuando recién ingrese a la corporación; y debido a mi puesto en el ejército mexicano y experiencia; me dieron el rango de mariscal, lo que significa guiar a todo un equipo. No tomaron muy bien que un desconocido llegara de repente y fuese su líder –dije riendo- u obedecían a regañadientes, alguna discusión, o inclusive peleas verbales… ocurrió de todo, pero más recientemente me han aceptado, esta última misión les dio una perspectiva diferente de mí.
-Entiendo… ¿Entonces ahora están en mejores términos?
-Eso parece –comente en lo que ingresábamos a uno de los puentes de Ueno, atravesaríamos todo el puente e islote, para llegar al otro puente y cruzar el parque- lo único que quiero es que obedezcan las órdenes y evitarnos peleas innecesarias
-Se que lo harán –dijo sonriéndome- eres un gran hombre, y guerrero, aún recuerdo la historia de tu entrenamiento en Rusia… me parece aún demasiado para un chico de 18 años… ¡Pero demostraste tu valía! Deberías de contárselas
-Otro día será, además, tengo que llevar evidencias, sino solo parecería fanfarronería
-¡Pero si hay pruebas! El collar y fotos, solo hay que mostrárselas ¡Puede ser el día en que ellos accedan a una reunión!
-Si, ese día sería el ideal, pero todo a su tiempo Amanda –dije sonriéndole- hoy es nuestro día
Pasando por Ueno, nos volvimos a encontrar con las múltiples parejas, parece uno de esos eventos que duran varios días, pero a comparación de aquel otro día, ahora hay muy pocos puestos, se de comida, o juegos, yo solo sonreí al recordar esa maravillosa velada con Amanda, hoy será muy especial.
Nuestra caminata siguió, deteniéndonos unos momentos para ver el gran lago y los grandes arboles reflejados en el lago, es simplemente muy bello. Luego de esa pausa llegamos hasta el parque de diversiones:
-¡Mira, es como un tren, pero más pequeño! ¿Qué es?
-Una montaña rusa –respondí al verla tan emocionada
-¿¡Y ese?!
-Es un carrusel
-¡Tiene muchos animales para montar! ¿Podemos entrar a esos juegos?
-¡Claro que sí! –respondí con una gran sonrisa, a lo que ella esbozo otra sonrisa resplandeciente- A todos los que quieras, el único límite es lo que te impongas
-¡En ese caso vamos a todos los juegos! -dijo tomando mi mano y corriendo a los juegos
Unidos nos adentramos entre la multitud de gente y los puestos con diversos juegos, pasando directamente a la montaña rusa, ella estaba muy emocionada y quería entrar a ese primero:
-¡Esto será divertido! Nunca me subí a una, pero parece que la gente se divierte ¿En qué consiste?
-Cada uno aborda uno de los carritos, sea en plazas de dos, o de tres, y subimos hasta el punto más alto para bajar a alta velocidad y recorrer toda la montaña rusa, dando vueltas bruscas o bajadas empinadas, son muy divertidas, especialmente si te gusta la velocidad y adrenalina
-¡Suena emocionante!
La fila pronto avanzo hasta nosotros, logramos tomar el tercer vagón, Amanda se sentó a mi izquierda y yo a su lado; en realidad caben tres personas, pero somos algo grandes; pronto bajaron los arneses de seguridad y cuando quedo comprobado que todo estaba bien asegurado, los carritos comenzaron a avanzar, iniciando la subida:
-¡Estamos muy alto!... N-No nos caeremos ¿Verdad?
-No Amanda, esta clase de juegos son muy seguros ¿O te incomoda la altura?
-Bueno… nunca eh estado tan alto –dijo conforme la montaña seguía su ascenso, ahí note como se aferraba con fuerza al arnés de seguridad mirando a su lado
-Si quieres –la llame- puedes tomar mi mano –dije ofreciéndola- la primera vez que subí a uno de estos también tuve miedo, pero ahí estaba mi padre para acompañarme
-Bueno –ahí ella sujeto mi mano, es tan suave- gracias Robie
Al verla sujetando mi mano voltee con ella y le regale una sonrisa, a la cual ella correspondió:
-Ahora prepárate ¡Viene la caída!
Justo en ese momento las personas en los carros frente a nosotros gritaron y nos tocaba a nosotros bajar también. Amanda… tiene un agarre fuerte, pero eso no me evito alzar mi mano libre y dejar escapar un grito de emoción, la caída se extendió hasta una curva que nos llevaba hasta el ras del suelo para volver a subir de lado.
En la primera vuelta Amanda permaneció algo nerviosa, apretando mi mano con fuerza y el arnés casi doblándolo, pero ya para la segunda vuelta, se dejó llevar, siendo que alzo ambas manos en la segunda caída, y ambos gritamos de emoción, y justo antes de llegar a la zona donde los carritos frenarían, está la cámara.
Justo ahí le señale a Amanda la ubicación de la cámara para la foto, y pasando frente a esta, posamos para la foto:
-¡Eso fue divertido! ¡Vamos de nuevo! –dijo Amanda claramente emocionada, aunque cuando bajo casi se cae, lo bueno es que la logre atrapar- gracias Robie, creo que me maree un poco
-No es nada, Amanda –dije sonriéndole- pero más tarde volvemos a este juego, hay muchos más que sé que te encantaran
-¡Si, vamos!
Antes de salir estaba la cabina donde muestran las fotos, nos detuvimos para ver que tal salimos:
-¡Mira, ahí estamos!
Voltee a donde ella apunto, en mi caso solo sonreí con ambos brazos levantados, Amanda en su caso se esforzó algo más, había cerrado su ojo izquierdo, a manera de estar guiñando a la cámara, con su mano izquierda haciendo el símbolo de paz:
-¡Salimos perfectos!
-Si quieren, pueden comprar la foto –dijo el encargado de la cabina- 120 yenes
-¡Me la llevo! –se adelantó Amanda sacando el dinero de su bolso
-No te preocupes Amanda, yo lo pago
-Nada de eso –dijo entregando el dinero y el sujeto imprimiendo la foto- yo también tengo que pagar, tu pagaste por el pase de ambos
-Su foto señorita
-¡Gracias! –dijo tomando la foto- ¡Sera un excelente recuerdo! Lo guardare en mi cajita de recuerdos cuando lleguemos
-¿Si la guardaras ahí?
-¡Claro que sí! –dijo sonriendo- cada día que paso contigo es muy divertido y especial ¡Quiero conservar cada cosa que me traiga estos recuerdos!
Ella ahí guardo la foto, aunque no me evite sonrojar a sus dulces palabras, es muy tierna:
-Muy bien ¡En ese caso vamos por más recuerdos, hagamos este día inolvidable!
-¡Vamos! ¡Avant! –exclamo con emoción
Quizás en ese momento me deje llevar, y más parecíamos un par de niños o jóvenes, pero eso no me importa, quiero divertirme con ella, compartir esa energía como ella lo hace.
Apenas saliendo recorrimos el parque con nuestras manos unidas, justo saliendo pasamos a uno de los varios puestos con juegos, el primero fue un clásico con pistolas de agua, disparar a la boca de un payaso de plástico, y elevar su sombrero hasta el tope y ganar, nos la pasamos emocionándonos cada vez que íbamos cabeza a cabeza, o las ocasiones en que ella me adelantaba o yo a ella. Si, no ganamos; había ganado una sirena; pero no nos importó, lo importante era divertirnos.
Justo después de eso fuimos al juego de al lado, el de romper figuritas de arcilla con rifles de aire comprimido, esta vez Amanda se me unió, ahí aproveche para enseñarle lo básico de como disparar un rifle, el primer y segundo disparo fallaron, ahí me coloque detrás de ella, sujetando sus brazos y dándole las indicaciones de una postura correcta:
-Centra la mira a tu objetivo, y bájala unos milímetros
-¿Así? -pregunto sin despegar sus ojos de su mira
-Solo un poco más abajo -dijo reposicionándolo- perfecto, mantenlo cuando jales el gatillo, no te preocupes por alguna patada o retroceso, es un arma de aire comprimido
Fue entonces que ella tomo aire y jalo el gatillo, rompiendo la figurita que estaba en su mira:
-¡Le di! ¡Mira Robie, si le di!
-¡Bravo! -exclame aplaudiendo- ¡Bien hecho Amanda! Ahora derribemos más figuras juntos
Ese no fue su único tiro acertado, luego de ese disparo los siguientes cuatro dieron en sus blancos, no fueron las figuras de mayor puntaje; las más alejadas y difíciles de dar; pero ella estaba muy emocionada por dar a varios blancos.
Los premios esta vez fueron dulces varios, chocolates, paletas de caramelo; y en mi caso por dar a más blancos, y que el dueño de la tienda es un sujeto agradable; dos Dorayaki rellenos de chocolate, donde claramente le di uno a Amanda, pero decidimos dejar todo en una bolsa que el dueño del puesto nos entregó, y seguimos con los juegos.
Los puestos para pescar esos pececillos también fueron nuestro destino, admito que ver a Amanda con esa mini caña de pescar junto a unos niños fue adorable, y no me evite tomarle una foto con su cámara, luego de ello nos tomamos unas fotos en esos posters de marco rígido, recreando escenas variopintas y cómicas:
-Me toco ser la damisela… -comente mirando las fotos, pues solo metimos la cabeza por el espacio y sonreímos o hicimos alguna expresión boba
-¡Y yo soy el caballero valiente que te carga! -dijo Amanda sonriendo
-Esta me gusta más -dije al verme como un dragón rugiendo a Amanda, que hacia una expresión de asombro
-¡A mí también me gusta!
Luego de las fotos, y aún más juegos; lo repito; parecíamos niños o jóvenes muy enérgicos, corriendo de un lado a otro, riendo, divirtiéndonos con cada cosa, por más mundana que pareciese. Pero correr junto a ella, ver su cabellera moverse por el viento, dando esa estela de un hermoso y sedoso cabello castaño claro. Su cola moverse de lado a lado por la emoción, esa hermosa sonrisa y risa tan animada.
Ella es un tanto más joven que yo, y tiene esa actitud tan jovial que es contagiosa, me siento revitalizado a su lado, inclusive jugando como si de un jovencillo se tratase…
Es un ángel.
Luego de varios juegos más y de correr tanto entre la gente, subimos a la rueda de la fortuna, es de estas con una cabina para al menos cuatro personas, pero estaban subiendo parejas, y el encargado de dejar subir a la gente nos permitió subir a nosotros dos en la cabina.
Ya con la puertilla cerrada y el juego mecánico arrancando, tomamos asiento del lado donde nos permitía ver la ciudad. El brillo de los edificios, el cielo de la tarde con algunas nubes decorándolo, la fresca brisa, es un día perfecto:
-Oye Amanda ¿Quieres comer tu dorayaki?
-¡Claro! Sera un buen bocadillo para esta preciosa vista -dijo sonriendo, aceptando el pastelillo- Tenemos frente un hermoso paisaje
Le entregue su pastelillo, junto a una de las pastillas, para que tome su medicina de la tarde:
-Así es -dije recargándome- sabes, estas vistas me encantan, no solo por la vista a la ciudad, sus parques y edificios variados, sino que también me motivan
-¿Enserio? ¿Por qué? -cuestiono curiosa, dándole un mordisco a su pastelillo
-Cada edificio apartamental, cada oficina, cada hogar o negocio local -explique- los parques donde los niños juegan o los jóvenes pasan el tiempo, es donde gente vive su propia vida, sea estudiando, sea trabajando o siendo un niño que tiene la vida más simple, juego, estudio y ayudar en su hogar, cada uno tiene objetivos en su vida, metas, logros -dije sonriendo mirando el horizonte, de reojo pude ver como Amanda me miraba atenta- ellos viven sus vidas sin preocuparse de que el tráfico de drogas traiga violencia, sin preocuparse de asesinos a sueldo matando a gente por alguna riña, ni violencia por armas que traficantes venden en los rincones o callejones más oscuros de la ciudad -ahí tome una gran bocanada de aire y la deje salir con un pequeño suspiro, ahí voltee con ella, que me miraba con esas hermosas gemas de obsidiana que reflejan la luz del sol- aunque no soy el único, hago todo lo que está a mi alcance para que esa gente viva sin miedo, salga a las calles solo preocupados por sus vidas y sus objetivos, y no porque un día pierdan la vida en un cruel desenlace violento, esta clase de vistas me recuerdan porque lucho… y tú también lo haces
-¿E-Enserio? -cuestiono sorprendida, ella me había mirado directo a los ojos, escuchándome con total atención, pero cuando la mencione, se sobresaltó ligeramente y parpadeo varias veces- ¿P-Porque lo dices? -cuestiono sonrojada
-Eres alguien a quien aprecio mucho Amanda -dije sonriéndole- tu simplemente me recuerdas que lucho por todos mis seres queridos, y que sigo siendo capaz de sacarles alguna sonrisa, aun cuando me mantengo lejos, y a veces que soy algo frio o serio
-R-Robie… gracias -dijo sonriéndome, y justo ahí, me envolvió en sus brazos- a veces dudo de porque un guerrero y caballero como tú me aprecia tanto -dijo manteniendo el abrazo al que le correspondí, apoyando un poco mi barbilla por sobre su hombro… podría pasar un día entero así, abrazado, acurrucado en ella- pero te doy las gracias por tu valor que tanto admiro, eres una gran persona -ahí ella me separo un poco, nuestra vista se volvió a unir y ella me sonrió- nunca olvides eso
-No lo hare Amanda -dije sonriéndole- nunca, seguiré mi lucha, no solo por ti, o mi familia y amigos, sino por todos los que habitan esta ciudad
-Me alegra escucharlo, Robie -dijo sonriéndome- no esperaba menos de ti
En ese momento retomamos nuestra postura inicial, apreciando la vista, pero de repente sentí como Amanda recargo su cabeza en mi hombro, aunque me pico con uno de sus cuernos en la cabeza:
-¡Robie, p-perdón! ¿¡No te hice daño!? -pregunto nerviosa, dando un pequeño brinco que sacudió un poco la cabina
-No, no, calma -dije sonriéndole- solo un pequeño piquete, no pasa nada
-¿Enserio? Perdóname, y-yo no pensé que te fuese a picar ¿No fue cerca de tu ojo?
-No Amanda, enserio, calma -dije colocando mi mano en su hombro- mira, si te acomodas así
Ahí volví a sentarme y pasando mi mano por detrás de su espalda, la acomode mejor, colocándonos hombro con hombro, ella solo recargo su cabeza con la mía, pasando sus cuernos por encima de mí:
-¿Mejor?
-Si, mucho mejor -dijo ella sonriendo- gracias Robie
-No es nada Amanda
Ahí teniendo mi brazo en su espalda, pude acariciar su cabeza hasta su espalda, ella no se quejó, hasta parecía disfrutarlo, fue ahí que nos dedicamos a disfrutar del pastelillo con relleno a chocolate, y de nuestra compañía:
-Oye Robie, creo que tienes algo en tu cara
-¿Eh?
-Si, por aquí
Ella ahí coloco su dedo en la punta de mi nariz, lo había manchado con algo del chocolate:
-Justo ahí
-Anda, tramposa, pues tú tienes algo ¡Aquí!
Dije tomando algo de la crema de chocolate de mi dorayaki y manché su mejilla izquierda:
-¡Oye! Bueno, pues tienes algo… ¡Por aquí! -dijo ahora manchando mis labios
-¡Aquí viene la ofensiva del general García!
Y seguimos jugando, manchándonos con la crema de chocolate, y riendo, al final terminamos con los dorayaki y limpiando las manchas de chocolate de nuestro rostro:
-Por cierto, dejaste algo en tu mejilla
-¿Oh? ¿Cuál? -pregunto Amanda
-Justo en esta -en ese momento le plante un pequeño beso en su mejilla, a lo que ella solo se sonrojo- listo
-O-Oye, e-eso no se vale -dijo sonrojada
-Solo quería probar algo del chocolate -dije guiñándole- anda, vamos -justo en ese momento ya estábamos en la plataforma para bajar- aún tenemos una ida al cine
-¡Si! ¡Cine! -dijo entusiasmada, ahí ambos salimos- Nunca eh ido a uno ¡Sera emocionante!
-Te lo aseguro
Luego de juegos en la rueda de la fortuna, nos dirigimos a una de las salidas del parque de diversiones:
-¡Miren nada más, si es la señorita fuerte, y su pareja! -exclamo alguien
Nos giramos y topamos con un conocido, ese ogro de la otra vez en Ueno, estaba en el mismo puesto de aquel día:
-Oh hola, que casualidad toparnos por aquí -dije sonriéndole, caminando hacia el junto a Amanda
-¡Hola! -saludo Amanda
-Tengo que atender a todo parque de diversiones ¿Cómo podría ser uno sin una prueba de fuerza -dijo flexionando su brazo y colocando su otra mano en su bíceps- por cierto, aquella vez me saco una sorpresa, señorita, pocos son capaces de levantar el mazo y asestar un golpe con la postura correcta y fuerza adecuada
-Tengo algo de práctica, en mi colonia practicaba el combate Minos -dijo con una gran sonrisa- practique con muchas armas, entre ellas mazos de combate, y bueno ¡Soy una minotauro! No hay barrera física que nos detenga -dijo con claro tono de orgullo
-¡Esa es la actitud! Por cierto, chico ¿No quieres intentarlo? Pareces fuerte
-No me podría negar -dije sonriendo entregándole la bolsa con premios a Amanda- cuídala por mi
-¡Claro!
-Anda, demuestra que eres fuerte -dijo el ogro apartándose
Me coloque frente al maso y abriendo ligeramente mis piernas para tener mejor base de apoyo, lo sujete del mango con ambas manos… si es pesado, pero haciendo uso de todas mis fuerzas lo levante y apoye en mi hombro, solo para cortar la distancia entre mí y la base de la torre con campana, aquí está el colchón que debo golpear y lanzar hacia arriba la pesa:
-¡Espera! -escuche a Amanda
-¿Pasa algo?
-Solo cambia tu postura, disculpe -llamo al ogro- ¿Podría cuidar esto?
-Por supuesto -dijo tomando la bolsa con dulces
Ahí ella camino hasta mí y coloco su mano en mi espalda y hombros:
-Mantenla bien recta y hombros algo más abiertos, las piernas -dijo dando ligeros toques con sus pezuñas a mis piernas, dándome la dirección a donde abrirlas, ahí me pude sentir algo mejor, como si el peso del arma se repartiese mejor por mi cuerpo- ahí está, ahora, solo desplaza un poco más tus manos y codos -dijo ahora moviendo mis codos y manos, abriéndolas un poco más- ¡Parfait! Así estas bien, ahora cuando sueltes el golpe, solo dobla bien tu espalda, manos al frente, pies bien puestos en el suelo ¡Y déjalo caer con todas tus fuerzas!
-Entendido, gracias Amanda-sensei -dije guiñándole, ella solo rio ligeramente
Justo en la postura que me enseño Amanda, tome el aire y usando todas mis fuerzas deje caer el mazo justo en el objetivo a golpear, y cuando regrese a una postura recta pude ver como la pesa golpeo la campana:
-¡Mira, lo lograste! -exclamo con emoción Amanda, dando un pequeño saltito
-No eh perdido el toque -dije sonriendo
-Nada mal chico, nada mal -dijo el ogro asintiendo con una sonrisa- puedes tomar otro premio
-Está bien, me basta con haber ganado -dije sonriéndole- Tenemos algo de prisa, pero no podía negarme a una prueba de mi fuerza
-El orgullo del macho ¿Verdad? -ahí asentí y yo solo le correspondí levantando los hombros, a lo que el dejo escapar una gran carcajada- ¡Me caes bien amigo! ¡Oh! Miren que torpe, ni me presente, me llamo Otto, un gusto
-Roberto, ella es Amanda -dije apuntando a ella- El gusto es nuestro -dije sonriéndole, el ofreció su mano y yo la estreché- ¿Trabajas en las ferias y parques de diversiones?
-Es uno de mis varios trabajos -dijo sonriendo- fuera del taller en que también trabajo hago esto, además de vender figuritas de madera, aunque algunas las doy como premios, inclusive mis pequeños me ayudan, miren -dijo girándose y tomando una de las figuras de madera, ahí la presento, es la de un niño abrazando un oso de peluche- ¡Mi pequeña María la hizo! ¿No les parece hermosa?
-¡Es una pieza preciosa! -se apresuró Amanda a responder- Es una niña muy talentosa
-Es un excelente trabajo en madera, lo felicito
-Mi pequeña ha aprendido mucho de su padre -dijo mirando con orgullo la pieza de madera- le enseñe desde pequeña, y aunque le ayude con esta, casi toda la hizo ella, estoy tan orgulloso… disculpen, creo que me deje llevar -dijo parpadeando varias veces y dejando la figurilla de madera de donde la tomo
-No te preocupes, cualquier padre estaría igual de orgulloso de su hija -comente sonriendo, parece un buen padre
-Dígale a su pequeña que es una gran artista ¡Es más! Me quiero llevar otra -dijo ahí sacando su billetera de su bolso
-Oh, si quiere otra puede simplemente jugar -dijo Otto tomando el mazo- dudo que tenga problemas en ganar otra figurita
-Esta vez quiero comprar una -dijo sonriendo- quiero que su pequeña se de cuenta que valoran su arte
-Pero... bueno, muchas gracias -dijo dando una reverencia y llevándonos a su puesto donde varias figuras descansan- ¿Cual quiere?
-¡Esa! -apunto a la de un águila tallada sobre las ramas de un árbol, un tanto irónico, pero quitando eso, es increíble la textura, casi parecen plumas de verdad- Me gusta como luce el águila de perfil, y tiene un detalle impresionante
-Si, trabajo junto a ella para hacer las mejores esculturas, permitame -ahí tomo ambas figuritas que nos llevaremos, las envolvió en papel de burbuja y guardo en una bolsa- aquí tienen
-Muchas gracias -dijo Amanda entregándole el dinero- Dígale de nuestra parte que es una niña muy talentosa, y que se gano este dinero
-Claro que si -dijo Otto tomando el dinero- estará mas que contenta
-Eso esperamos -comente- bueno, viene siendo hora de irnos, adiós Otto, y mucha suerte
-¡Adios! -se despidió Amanda
-¡Hasta luego amigos!
Si, puede que por momentos haya pensado que los ogros solo son criaturas violentas; luego de tantos enfrentamientos contra ogros, sea en mi labor o en otras misiones de la corporación; pareciese que solo hacen el mal… pero Otto es lo contrario, un padre de familia orgulloso de su hija, nunca hay que juzgar a la gente por lo que parece:
-Son figuritas increíbles -dijo Amanda apreciando la escultura- su pequeña debe ser muy hábil
-Si que lo es, la textura del cabello de la niña, y hasta el vestido, o las plumas del aguila, es una verdadera obra de arte
-Seran excelentes adornos para la mesa de la sala ¿No crees?
-¡Seria perfecto! Y para la cocina tenemos a la jauría de lobos -dijo guardando la escultura en su bolso- ¿Qué es lo que sigue, cher?
-Bueno, sigue el cine, conoces a James Bullock ¿Verdad? -esa palabra de nuevo, tengo que investigar que significa
-Si ¿Cómo lo sabes?
-Una vez me lo dijiste, y hay varias películas sobre su historia, durante la guerra o su lucha por las liminales, hoy justamente hay una función más apegada a lo que él escribió en su diario ¿Qué te parece?
-¡Me encanta! -dijo emocionada- en la comuna solo nos contaban la historia de sus actos heroicas para con nuestra comuna, y sus primeros habitantes ¡Y será mi primera vez en un cine! Muchas gracias Robie
-No es nada Amanda, lo mejor solo para ti -dije sonriéndole, y ella sonrió ampliamente, mostrando un pequeño sonrojo
Pronto arribamos al cine, es uno fuera de una plaza comercial, y uno muy amplio. Antes de entrar oculte la bolsa con dulces dentro de mi chamarra. Compre dos tickets para la sala de 3D donde se daba la función de James Bullock, y además el combo de pareja, con unas palomitas tamaño ogro y dos sodas grandes… precios altos, sí, pero vale la pena ver a Amanda tan feliz.
Desde que entramos se vio maravillada por lo grande del local, desde los varios carteles con las portadas de películas próximas en Japón, las luces de neón en sus marcos para ser más llamativas, y la decoración simplista pero muy pulcra y emanando ese aire de comodidad:
-Todo listo -dije con la bandeja con palomitas y soda- ahora vamos a la sala
-¡Si señor! ¡Directo a Argonne! -dijo apuntando al pasillo que lleva a cada sala
Rei por su entusiasmo y la seguí hasta la sala asignada; la numero 4; antes de entrar nos entregaron los lentes para 3D y ya dentro subimos por las escaleras hasta nuestros asientos, justo en la mitad de todas las filas, donde hay una mejor visión de la pantalla y no tienes que doblar la cabeza:
-Estos asientos sí que son cómodos -dijo Amanda tomando asiento- muy acolchados y calentitos
-Son perfectos para disfrutar de una película, tu soda
-Merci -dijo al tomar el vaso que le entregue, justo ahí saque la bolsa con dulces diversos y la deje en la bandeja donde el gran empaque de palomitas espera- por cierto ¿Estos lentes para qué son? -dijo poniéndose los lentes de 3D- todo se ve raro con ellos
-Son especiales para ver una película en tres dimensiones, las imágenes parecen salirse de la pantalla
-¡¿Enserio?! ¡Eso será increíble, ya quiero que empiece! -dijo emocionada
-¿Qué te parece tu primera experiencia en el cine?
-¡Por ahora es magnífica! -dijo sonriéndome- es un lugar impresionante, asientos cómodos y todo dando un clima agradable ¡Y las palomitas están muy ricas! -dijo probando una- ¡Oh, ya va a empezar!
Justo en ese momento las luces bajaron su intensidad hasta apagarse por completo, la sala se vio hundida en el sonido envolvente por las múltiples bocinas; y luego de unos minutos de anuncios, la película inicio:
-Argonne, 1918 -hablo el narrador- En el apogeo de la Primera Guerra Mundial los aliados lanzan la ofensiva Meuse-Argonne -ahí las letras con ese fondo de nubes oscuras fue reemplazado por una vista área de un gran bosque, justo en la esquina inferior de la derecha apareció el lugar, es el bosque del Argonne- una fuerza combinada del ejercito Frances, el ejército británico y las Fuerzas Expedicionarias Estadounidenses avanzarían hacia el bosque para tomar las fortificaciones alemanas
Entonces la cámara inicio un zoom directo hacia el bosque, lentamente, conforme más se acercaba, los sonidos de gritos, disparos y explosiones comenzaba a aumentar:
-Una fracción de la 77ª división estadounidense se adelantó, pensando que sus flancos estaban cubiertos por sus aliados… pero no sucedió, es ahí donde ese batallón, liderados por el mayor Charles Whittlesey, hicieron su heroica resistencia, mientras que otros valientes, fueron los seleccionados para correr de vuelta a su base, y llevar el mensaje para detener el fuego de artillería que los estaba masacrando… entre ellos, está el soldado James Bullock…
El grito desgarrador de un soldado abrió la escena, concluyendo ese zoom desde los cielos, con la cámara haciendo un enfoque a la boca del soldado que gritaba, y entonces pasando a un primer plano de la escena, donde los soldados americanos resistían los embates de artillería aliada, alemana y disparos de ametralladora, todo ello en esas trincheras pobremente elaboradas:
-¡Corre Bullock, corre! -grito otro de esos soldados
Justo en ese momento la escena se trasladó al soldado Bullock, interpretado por Tom Hardy, lo reconozco desde que vi Mad Max, un actor estupendo.
Pero conforme las escenas progresaban, los gritos de los soldados se hacían audibles en ocasiones, la artillería… las balas… hay gritos que no coinciden con los de la película… maldición, no aquí, no ahora.
Cerré mis ojos e hice lo mejor para ignorar el ruido… por suerte justo ahora Erika y Bullock disfrutan de una pacifica cena con las aracnes… cerré mis manos en puños y tome aire suficiente para dejarlo salir, poco a poco, esos primeros reflejos fueron desapareciendo… sé que esto me ocurre, pero por un momento, pensé que no me pasaría:
-¿Robie? -escuche a Amanda justo a mi lado- ¿Estas bien?
-¡Oh! Si, s-si estoy bien, s-solo pensaba
-¿Seguro? Parecías algo agitado… dímelo Robie, sabes que puedes confiar en mi
-Yo… te lo diré después ¿Sí? Ahora hay que disfrutar de la película
-Bueno -dijo regresando su mirada a la pantalla, pero constantemente volteo hacia mí de manera discreta, o mirándome de reojo, por mi parte, logre calmarme
La película transcurrió, y al ser eventos más tranquilos; esos momentos entre Erika y Bullock, jugando o simplemente charlando eran por demás reconfortantes de ver; y aproveche para comer algunas palomitas junto a Amanda, compartir dulces con ella y disfrutar de la película.
Los minutos pasaron, la triste despedida de Bullock y Erika… hasta me recuerdan a esas veces en que Amanda me suplicaba tener cuidado. Luego de ello el desastroso desenlace cuando perdió su brazo y el rencuentro… es una película que, en verdad cautiva, y por algún motivo me hace sentir algo… especial, identificado creo, volver cada día con la mujer que me ilumina los días, ser recibido así… me hace sentir vivo.
La función acabo con esa hermosa imagen, del atardecer entre los arboles de Argonne, y Bullock junto a su amada dragonewt durmiendo junto a su nena, un gran final. Luego de ello salimos en perfecto orden de la sala, tiramos la basura en el respectivo contenedor, y al salir, apenas comenzaba a anochecer:
-¿Te gusto la película?
-No me gusto ¡Me encanto! -exclamo emocionada, por un momento me asuste- ¡Podía ver como los proyectiles salían hacia mí! O inclusive ver a Bullock, como si en cualquier momento saliese de la pantalla, ni que decir de las explosiones y balas… ¡Por momentos me moví tratando de evitarlas! ¡Fue muy divertido y emocionante! Hay que venir más a menudo
-Si Amanda, ya verás que más adelante vendremos de nuevo -tendré que hacer un ahorro extra… con lo caro que es- bueno, ya se acerca la hora para la cena -ahí le ofrecí mi brazo- ¿Vamos?
-Por supuesto -dijo aceptándolo y pasando su brazo por el mío, así quedando los dos juntos, caminamos en dirección al restaurante
Este sentimiento de alegría, de felicidad, simplemente me llena, por momentos pareciese que todo lo que nos rodea no importa, y lo único es el calor de Amanda, su imborrable sonrisa que tiene desde que inicio esta cita, y su cola moviéndose de lado a lado.
Este es el mejor día.
Poco nos llevó para llegar al restaurante; por algo escogí este cine cercano; y llegando al lugar, lo que parece un asistente nos abrió la puerta, y de ahí pasamos a la recepción del lugar.
Un restaurante bastante amplio en una avenida cercana un parque, el interior tiene un suelo de duela de madera, en esta área de recepción está el pequeño escritorio donde una recepcionista aguarda; la cual es una sirena vestida de manera formal; además de una decoración con dos jardineras de madera y en estas bambú, desde el techo cuelgan varias lamparas con cubiertas de papel, que hacen que la luz sea de un color algo más tenue y dando este ambiente tan relajante:
-Buenas noches -saludo la recepcionista con una sonrisa- ¿Tienen su número de reservación?
-Si, es el 324
-Permítame -ahí la mujer tecleo el número y reviso el monitor- ¿Roberto García y Amanda Bellerose?
-Así es
-Excelente, por favor, sigan a mi compañero -justo en ese momento se nos acercó un joven nekomata portando el uniforme de los meseros, el clásico atuendo formal, pantalón de vestir, un pequeño delantal, chaleco oscuro y camisa de vestir blanca:
-Por aquí -dijo señalando a un pequeño camino formado entre las mesas
Yo solo asentí y seguimos al chico, al entrar al restaurante y pasar entre las mesas sigue esa decoración tan elegante, nada saturada, sino moderada, mesas de madera con manteles blancos impecables, una gran barra donde preparan las bebidas y algunas personas están teniendo un pequeño aperitivo acompañado de alguna bebida, algunas jardineras predispuestas por todo lo largo del restaurante, con diversos arbustos y algunas con bambú que llega casi hasta el techo.
Pronto llegamos hasta unas escaleras que nos guiaban a una segunda planta, que en realidad no cubre todo el techo, permitiendo a los que están arriba ver hacia la planta baja, lo que más me extraño fue que había un letrero anunciando que eso ya es una zona privada, y aun mas el kobold que retiro una pequeña cadena de la entrada de la escalera:
-Disculpe -hable con el nekomata- yo no reserve lugar en alguna zona privada
-Según el ticket, así lo hizo, igual pasemos a su mesa y pronto traeré al gerente -respondió con un tono formal
Pase saliva al pensar que me cargarían extra… revise las mesas para esta zona, y… digamos que se salían de mi presupuesto. Pero eso se solucionará hablando con el gerente, tengo la prueba en mi celular, que es donde descargue el boleto digital.
Ya arriba el nekomata nos guio hasta este segundo piso, donde la única diferencia de su decoración son los muros de un negro ónice y jardineras blancas creando un increíble contraste, ahí nos llevó hasta un gran balcón donde había ya dos mesas, una ya ocupada, y otra libre:
-Por favor, tomen asiento
Ahí me despegue de Amanda, tome la silla y la hice hacia atrás para que pudiese sentarse sin problemas:
-Después de usted, bella dama
-Merci Monsieur -dijo dando una reverencia… me vuelve loco cuando habla en francés… ya de por si su acento es tan… sexy
Cuando tomo asiento empujé lentamente el asiento para acercarla a la mesa, por mi parte me senté justo frente a ella, en ese momento el mismo nekomata regreso con una bandeja, en estas dos copas de cristal, un encendedor con el cual encendió las dos velas como centro de mesa:
-Su menú -dijo entregándonos el pequeño libreto a ambos
-Gracias, pero ¿Y el gerente?
-Pronto llegara, no se angustie ¿Gustan ordenar algo de beber?
-Bueno -dije revisando el menú, hasta que me topé con algo interesante- mira madamas… ¿Ya leíste la selección de vinos?
-Oh, en eso… mon dieu
Uno de los vinos es el vino de la cosecha Dufort, ahí volteé con ella con una sonrisa y solo asentí, ella también asintió vehemente con una gran sonrisa:
-Denos el vino de la cosecha Dufort
-Enseguida
El mesero tomo la orden y se dirigió a un segundo bar en este segundo piso, es más pequeño, pero parece tener la misma selección de bebidas:
-Quien lo diría -comente sonriéndole a Amanda, la luz de las velas solo realza su belleza- el vino de la cosecha Dufort
-Nunca pensé que nos topáramos con el aquí -dijo con una enorme sonrisa- esa sí que es una sorpresa, y quiero saber cuánto antes que te parece -dijo sonriendo
-Te daré mi opinión en el momento en que lo pruebe, pero tengo una corazonada… y sé que será delicioso, tal como todo lo que preparas
-Me halagas -dijo con un ligero sonrojo- eso espero Robie, si ha llegado hasta aquí es que en verdad es bueno
-Buenas noches ¿En qué puedo ayudarlos? -dijo un hombre que se nos acerco
Un hombre de ascendencia japonés, portando un traje formal que parece ser muy fino, además de que el hombre; si bien parece estar a eso de los 60 años; luce bastante sano, y su voz fuerte, pero dando ese aire de respeto lo demuestra:
-Buenas noches ¿Usted es el gerente?
-El dueño del restaurante, Nashimira, para servirles -dijo dando una pequeña reverencia
-Si bueno… me temo que hay un error en la mesa que se nos asigno
-¿Por qué lo dice?
-Al momento de hacer mi reservación pedí una de las mesas de abajo, las económicas -dije, ahí mire a Amanda, parecía algo nerviosa- creo que hablo por ambos en que no hay problema si tenemos que esperar o regresar a la planta baja, pues sé que quizás alguien reservo esta mesa y la estemos ocupando por algún error de sistema o confusión
-Le aseguro que no ha habido ningún error, dígame ¿Usted recuerda aquel día en que asistieron a un restaurante que fue asaltado por una egresa y humano?
-Si… ¿Acaso usted estaba ahí? -cuestione abriendo algo más mis ojos, analizando su rostro… no puedo recordar si lo vi en algún lugar
-No señor, pero si una de mis hijas -dijo esbozando una pequeña sonrisa- ella asistió ahí junto a su familia, y evito una desgracia; y justamente hoy cancelaron un par de reservaciones en esta área; además me enteré de que el mismo Roberto que tanto anunciaron por los medios luego de ese día, asistiría a mi restaurante… tenía que agradecerle de algún modo, por favor, los invito a disfrutar de su cena, no se preocupen por cargos extra, me asegurare que el precio sea justo
-Yo… esto es demasiado -admití- no creo merecerlo
-Señor, mi hija hubiese perdido su billetera junto a la de su esposo, además de celulares, objetos y dinero que les costó trabajo arduo y honrado en conseguir, usted lo evito para ellos y para la demás gente, además de que lastimasen a alguien -dijo colocando su mano en mi hombro- se merece esto por sus actos heroicos
Trate de hablar… pero simplemente no salían las palabras:
-Gracias -le dije esbozando una sonrisa- enserio… gracias
-Gracias a usted, ahora disfruten su cena -dijo dando una reverencia- atenderé otros asuntos
-Disculpe -lo llamo Amanda- el vino de la cosecha Dufort ¿De casualidad es uno que comercian unos minotauros? ¿Con un sello de una flor de lis?
-Así es -dijo asintiendo- veo que es una conocedora de vinos
-De hecho, yo soy la que ayudó a fundar ese negocio, es de mi familia -dijo sonriendo- Amanda Bellerose Dufort a su servicio
-Oh, una Dufort, que gusto -dijo dando una reverencia- negocie con uno de sus repartidores, debo decir que cuando cate el vino quede maravillado, un vino de la manera tradicional es difícil de conseguir en Japón
-Me alegra que le haya gustado -dijo esgrimiendo una pequeña sonrisa- espero que a sus clientes les guste también
-Es uno de los vinos más solicitados, especialmente por los que nos han frecuentado a lo largo de los años y conocen cada vino
En ese momento llego el nekomata con una gran botella de vino dentro de una pequeña cubeta de hielo y rodeado de una tela, sujeta a la botella con un cordón:
-Bueno, su bebida ha llegado, ha sido un placer hablar con ambos, buen provecho -dijo dando una reverencia más y se retiro
Ahí Amanda abrió su menú y yo también para revisar desde las entradas hasta el postre, es una selección variada, y todo parece ser del estilo gourmet, no está enfocado a la gastronomía de algún país en específico, aunque una buena parte es comida japonesa, lo demás es más del estilo internacional:
-Robie -me llamo Amanda- ¿Qué te parece si compartimos un plato de sushi como entrada?
-Me encantaría -dije sonriéndole
Para eso el nekomata ya había servido el vino en cada copa, y justo estaba esperando a tomar la orden:
-De entrada, queremos el plato de diez piezas de sushi sobre la hoja de plátano -ordene a lo que el mesero comenzó a escribir- como plato principal el roast beef con verduras y patatas, junto a la salsa oscura y de postre… Amanda ¿Te gustaría probar los brownies de chocolate con helado?
-Por supuesto -dijo asintiendo con una sonrisa- de plato fuerte quiero las costillas de cordero con las verduras hervidas ¿Podemos ordenar la salsa de mostaza y miel?
-Claro que si -respondió asintiendo el nekomata- ¿Usted señor, gusta de ordenarla también?
-Si, quiero experimentar un poco con los sabores -dije sonriendo
-¿Seria todo?
-Si -dijo Amanda asintiendo
-Plato de sushi de entrada, Roast beef y costillas de cordero, y de postre dos brownies con helado ¿De vainilla o fresa?
-Vainilla -contestamos al mismo tiempo, al darnos cuenta de eso solo reímos ligeramente
-Excelente, en breve llegara su comida -en eso le entregamos ambos menús, quedando finalmente solos nosotros dos
-Es un buen lugar -dijo Amanda, analizando todo el establecimiento- parecías sorprendido por lo que dijo el señor Nashimira
-La verdad es que nunca me esperaría algo así -comente- una coincidencia de este estilo, como la sorpresa del vino que sirven es de tu familia
-Si, a mí también me sorprendió -dijo Amanda sonriendo
-Lo cierto es que nunca espero algo a cambio -comente tomando a la copa, moviéndola de lado a lado, apreciando el movimiento suave del líquido rojizo- cuando intervengo en cosas así, robos, asaltos, crímenes en general, lo único que hago es mi labor como soldado, las recompensas quedan de lado cuando alguien hace su deber
-Siempre tan noble y dedicado -dijo Amanda, casi suspirando, mirándome con ambos codos apoyados sobre la mesa y teniendo su barbilla apoyada en sus manos- eres un gran hombre ¿Ya te lo eh dicho?
-Si Amanda, muchas veces -dije sonriéndole- y siempre agradezco esas dulces palabras -ahí fue que le di un pequeño trago al vino, es muy bueno, tiene un sabor algo diferente, pero es bueno
-¿Qué te parece? -pregunto Amanda sosteniendo también su copa
-Delicioso
Ella sonrió ampliamente y note como su cola se movía de lado a lado:
-Me alegra, si supieses los problemas por los que pasamos -dijo mirando al copa- problemas con las barracas, las cosechas, o hasta hacernos notar, al principio fueron reacios al vino tradicional, hasta que lo probaron -ahí Amanda también le dio un pequeño trago- luego de eso, querían comprar todas las existencias
-Nunca hay que subestimar la habilidad culinaria de los franceses, y mucho menos de una Dufort -comente a lo que Amanda rio ligeramente
Luego de eso, por un momento guardamos silencio, me quede apreciando a esa bella mujer frente a mí, entre las velas, esa tersa piel blanca que refleja la cálida luz de las velas, y su cabello castaño, tan bien arreglado y limpio, ese vestido… dios el vestido, que aunque la cubre por completo, resalta sus curvas y la hace ver tan femenina, tan hermosa, fue entonces que nuestros ojos se encontraron, parecía que ella también me estaba analizando, al tener contacto visual, sentí como el tiempo se detuvo, y el unico ruido que me acompañaba era el del latir de mi corazón.
Simplemente… me quede apreciándola, admirando sus ojos, esas bellas gemas de obsidiana negra, tan hermosos:
-Su comida -llego el nekomata, rompiendo el momento
-Oh, si, gracias -dije parpadeando varias veces, me saco de ese trance
Coloco el plato justo a un lado de las velas, moviendo un poco donde se sostienen, dos pequeños cuencos con la salsa de soya, y el par de palillos de madera, envueltos en una servilleta de tela:
-Buen provecho -dijo dando una reverencia
Tomamos los palitos de madera, y al separarlos cada uno de nosotros tomo una de las piezas de sushi, casi de manera sincronizada, ahí Amanda mojo la que ella tomo y extendió hacia mí:
-Se que va contra la etiqueta -comento- pero… ¡Abre grande!
Sonreí y acepté el sushi, ella tuvo especial cuidado en no dejarlo caer, y no meter demasiado los palillos en mi boca, ahí me tocaba a mi tomar otra pieza y darle de comer. Este sushi es muy diferente al que eh probado en algunos restaurantes pequeños, es como si el salmón se deshiciese en mi boca, y todo se mezclase en mi boca:
-Esta delicioso -comente
-Tiene un toque muy especial -dijo Amanda- es… no lo sé, pero es muy diferente a otro sushi, es muy bueno, Robie… dime ¿Has salido con alguna otra chica? -pregunto tomando otra pieza de sushi, y esta vez comiéndolo ella
-Bueno… si, eh salido con otras chicas, en mi juventud y hasta recientemente -comente recordando un poco
-¿A si? ¿Y quienes fueron? -pregunto curiosa, inclinándose un poco más hacia delante- me pregunto porque dejaron a alguien tan grandioso como tu
-Me halagas -dije sonriéndole- bueno, la verdad es que algunos fueron solo amoríos de verano, en otras ocasiones duramos un tiempo, pero bueno, nuestras ideas eran diferentes, además de que éramos muy jóvenes -dije recordando un poco- La primera fue una chica que conocí en mi secundaria, Alejandra, era tierna, algo tímida, siempre me daba cuenta cuando ella me miraba, y ella siempre se escondía
-¿Y se te declaro algún día? -pregunto Amanda
-Si, y fue lo que más me sorprendió -admití- fue mi primera relación… y ambos cometimos errores, solo lo dejare en que ella se tuvo que mudar de estado, la verdad es que esa chispa se había apagado rápido, aunque claro, tuvimos algunos días más alegres, luego de esa vez estuvo Kumi, a ella la conocí aquí, en Japón, de hecho, estaba en la fiesta de Valeria
-¿Enserio? No me di cuenta -dijo extrañada sosteniendo su copa de vino y dándole un pequeño trago- ¿Y qué hacía ahí?
-Es amiga de Valeria, así que también fue invitada, igual solo la salude, aquello fue un amorío de verano, esa misma llama duro en aquella época, pero de esa relación aprendí muchas cosas, como aprovechar cada segundo, preparar el ambiente… planear bien una cita
-Hasta ahora esta cita ha sido maravillosa -dijo ella sonriendo- creo que aprendiste mucho
-Si, eso creo, ellas fueron mis únicas novias, hubo otra chica, pero eso fue una relación aún más corta que la considero más una amiga cercana, luego tuve esa cita con Bina; que más fue una apuesta; y Ana
-Ana… ¿Qué no era una de tus clientes a proteger? -pregunto de repente
-Así es -asentí- se notaba con la intención… pero bueno, yo ya tengo a alguien más en mente
-Me pregunto quién será -dijo ella sonriendo, volviendo a beber del vino, ahí tome otro bocado del sushi, sí que esta bueno
-Es alguien a quien estimo mucho -dije guiñándole- por cierto, Amanda ¿Has sabido algo de tus padres? Una vez me dijiste que vendrían a visitarte
-¡Oh, cierto! -exclamo- la verdad es que no me ha llegado alguna carta, pero dudo que hagan alguna cancelación o lo pospongan más tiempo, quizás y esta semana nos visiten
-Entiendo ¿Cómo es tu padre? Eh visto minotauros en la corporación, pero no me eh dado el tiempo de charlar con ellos, y no sé qué tan diferentes sean los machos
-Bueno, mi papá es un gran minotauro de casi tres metros… o si son tres metros -dijo llevando su dedo a su barbilla, pensando… por mi parte no puedo imaginarme a algo así de grande, ni siquiera sé si cabra en el apartamento- pero bueno, si, es muy alto; mucho más que yo; su pelaje es de color castaño como el de mis piernas, y en los machos los cubren casi por completo, sus cuernos en vez de ser hacia arriba como los míos están doblados hacia adelante, una vez me dijo que llego a usarlos para herir a otro minotauro que lo ataco, no lo dudo, mi papá es muy hábil en la lucha, no por nada es el encargado de la seguridad de la comuna y entrenar a los guerreros -esto va de mal en peor…- Es algo rudo con ellos ¡Pero me quiere mucho! Siempre ha estado ahí para mí, enseñándome de todo, él fue el que me introdujo en el combate Minos
-Si… ya me imagino ¿No fue muy duro contigo?
-A veces, pero sabía que era para hacerme fuerte, no porque no me quisiera, aunque con los otros minotauros si era muy rudo, a veces hasta los castigaba con hacerlos cargar troncos de madera y que corriesen ¡Pero no quita que sea el mejor padre del mundo!
-¿Y no sabes que ha hecho con algún pretendiente tuyo?
-La verdad es que no recuerdo si tenía algún pretendiente -dijo tomando otro sushi de salmón- lo siento… no recuerdo bien si tuve alguna pareja o pretendiente…
-N-No te preocupes Amanda -dije sonriéndole… si es como el padre protector… creo que es lo que me espera… y no ayuda que no recuerde sus pretendientes, el fácilmente pudo amenazarlos y Amanda no se daría cuenta, ten piedad de mí, señor- Dices que el entrenaba a los minotauros ¿Que clase de arma usaba?
-Una reliquia familia, el hacha de mandoble de los Dufort, es un gran hacha de metro ochenta de largo -dios... esa cosa podría ser una alabarda fácilmente- Es un arma que ha pasado por cada miembro de la familia, dice la tradición, que pasara a los descendientes cuando el pater familias sea incapaz de blandirla en combate, ahi es cuando se marca la siguiente generación
-Wow, es un detalle interesante de tu cultura -dije asintiendo- ¿Y tu padre la usaba en entrenamientos?
-Si, aunque esa arma tiene mucho filo, asi que solo la usaba para algunos entrenamientos con armadura o demostraciones
-Ya veo, no hay que poner la vida de tus alumnos, no es como que pueda partir a alguien a la mitad... ¿O ya lo hizo?
-No -dijo riendo ligeramente- o no que yo sepa...
Esto va de mal en peor... espero que su madre sea algo mas tranquila
-B-Bueno, se no ta que tu padre es de caracter... ¿Qué hay de tu madre?
-Oh, ella en realidad es muy similar a mi -dijo sonriendo, ahí suspire y tome otro más del sushi, dejando el ultimo para Amanda- creo que tenemos una misma estatura, aunque su cabello es oscuro ¡Ella es muy amable! Siempre me tuvo paciencia, y enseño muchas cosas… la extraño, a ellos y mi hermanita
-Ya verás que vendrán, Amanda, y me asegurare de ser un buen anfitrión con ellos -dije sonriéndole, tome el ultimo rollo de sushi y lo moje en la soya- abre grande
-Ya lo eres, Robie -dijo
Ella sonrió y abrió su boca, cerrando sus ojos, yo solo coloque con cuidado el sushi en su boca y ella la cerro, masticándolo y mostrando un sonrojo:
-Muchas gracias, cher
-No es nada, Amanda
Pocos minutos pasaron y el mesero llego con una gran bandeja, retiro el plato, palillos y salsa de soya, dejando ahora el platillo fuerte, las costillas y el roast beef, junto a un cuenco para salsa y otros dos donde la mostaza de miel se encuentra:
-Buen provecho ¿Gustan de algo más?
-No, así estamos bien -respondí con una sonrisa- gracias
El solo dio una reverencia, retirándose con la bandeja y plato de sushi, justo ahí tomé el tenedor y cuchillo; ambos envueltos en una fina servilleta de tela; y pronto comenzamos a cenar, esta carne está muy buena, si, hice bien en escoger este restaurante:
-Robie, ahora que lo recuerdo… ¿Cómo sigues con tu prótesis? -pregunto sonriendo tímidamente- sé que es un tema delicado… pero solo quiero saber si sigues progresando bien
-No te preocupes Amanda, aprecio mucho que te preocupes -dije sonriéndole- la verdad es que si, eh progresado mucho, cada día la prótesis se siente como algo más de mí, y no una cosa aparte… es difícil de explicar, pero es como si cada vez perteneciese aún más a mí, además de eso es que los doctores arreglaron algunos fallos de energía
-Oh, sí, creo recordar eso -dijo mirando hacia arriba con su dedo en su barbilla, es adorable, siempre hace eso cuando escarba en su memoria- lo recuerdo cuando visitamos a Aki una vez ¿Entonces ya no se apaga?
-Hasta ahora no lo ha hecho; y eso que tuve una misión ruda; eso solo debe ser una buena señal
-¡Me alegro mucho! -dijo con una enorme sonrisa- Eso solo significa que todo va mucho mejor
-Así es, a veces no creo lo que sucedió -dije mirando hacia abajo, hacia mi prótesis- pero… me alegro de que esto haya podido ocurrir, no a todos se les da la oportunidad de volver a caminar
-Tú te lo merecías, Robie -dijo sonriendo- hiciste tanto por tu nación y apenas llegaste a este país, también lo hiciste, por eso te admiro
-Gracias Amanda, aprecio las palabras
Ahí nuestras miradas volvieron a chocar, y ambos tan solo sonreímos, puedo contemplarla por horas, es tan bella.
La cena continuo con algunas bromas, comentarios y charla tranquila, amena, siendo que en varias ocasiones le saque una hermosa sonrisa a Amanda, o ella a mí con su ternura y sus comentarios tan dulces. Y hablando de dulce, había llegado el postre.
Terminado el plato fuerte y con las copas de vino ya a menos de la mitad, continuamos con el postre, y no hubo mejor manera de concluir la cena, con un brownie de chocolate tan delicioso, y con el helado de vainilla que le daba un toque muy bueno al mezclarlo con el pan sabor a chocolate, simplemente único.
Y ver a Amanda disfrutar tanto de su postre lo volvía mejor, ella es tan linda, si, quizás se maraville con cosas tan simples y para algunos mundanas… pero es lo que más me gusta de ella, la simpleza que le parece tan asombrosa, su sonrisa ante cada situación.
Su humanidad.
Me hace sentir tan… tan vivo, tantos desastres, tantas muertes, tantas heridas… y hoy tengo la oportunidad de compartir una cena, una cita con una mujer tan pura como ella, compartir días enteros, demostrándome que me aprecia, que cuando dice que me admira, no es una simple palabra vacía…
Estoy enamorado… locamente enamorado.
Antes de darme cuenta la cena acabo, y la cuenta llego, para eso habíamos terminado nuestro postre y vino, al entregarme la cuenta me di cuenta de que era algo como lo que tenía estimado… a veces es bueno recibir estos agradecimientos.
Con la cuenta pagada me puse de pie, y salí junto a Amanda del restaurante:
-¿Quieres que tomemos un taxi?
-No -respondió Amanda- quiero… solo quiero disfrutar este tiempo contigo.
Sonreí y con ello empezamos nuestro camino hacia nuestro hogar, asegurándome de tomar un camino que nos llevase a Ueno… yo… creo que será el mejor lugar.
Esta vez no caminamos unidos por nuestros brazos, pero en más de una ocasión nuestras manos se rozaron Amanda en ocasiones se disculpaba, pero nunca trato de alejarse.
Pronto llegamos a Ueno, y cruzando por uno de los puentes que nos lleva al islote, decidí romper el silencio:
-Es una hermosa noche ¿Verdad?
-Así es -dijo asintiendo lentamente- la brisa fresca, el lago reflejando la luna -ahí Amanda se detuvo, volteando al lago, donde como ella dijo, el astro rey era reflejado a la perfección, como si de un gigantesco espejo se tratase- es simplemente… muy bello, pareciese como si la misma luna nos sonriese
-Es una escena de postal, y aunque la luna parece una gran sonrisa… no se compara a la tuya -dije poniéndome de pie, a su lado
-G-Gracias Robie -dijo volteando a verme- esas palabras siempre me hacen sentir muy feliz -dijo sonriendo
-Y esa sonrisa me hace sentir en las nubes -dije mirándola a esas bellas gemas de obsidiana- como si un ángel estuviese frente a mi
-¿E-Enserio? ¿T-Te hago sentir eso? -cuestiono, sin romper el contacto visual
Justo en ese momento una pequeña brisa llego hasta nosotros, moviendo las ramas de los árboles, los cerezos ya no presentan sus flores, pero sus delgadas ramas hacen que los tenues rayos de la luz lunar pasen, formando una escena idílica:
-Si Amanda -dije asintiendo, acercándome un poco más a ella, mirándola a esos hermosos ojos, las ventanas del alma más pura que eh conocido- tu sonrisa es tu sello personal, la sonrisa de la mujer más pura, más noble, humilde… de una de las mejores personas que eh conocido en toda mi vida -dije colocando mi mano en su mejilla, ella simplemente dejo escapar un pequeño suspiro, me miraba con sus ojos bien abiertos, incrédula de lo que escuchaba ahora mismo- eres la persona que ilumina mis días, una persona que me ha hecho sentir tanto… cuando me creía herido por la guerra, cuando a veces me sentía solo… y ahora, contigo, siento… ya no me siento así, siento en verdad que... que puedo ser alguien mas, una mejor persona, tener una mejor vida… Amanda, yo… yo quiero ser el que te haga sonreír, el que te haga la mujer más feliz del mundo
-Roberto… ¿t-tú? -pero no pudo terminar de hablar
Justo cuando esa palabra salió de su boca, corte la poca distancia entre nosotros, uniendo nuestros labios.
La sujete con cuidado de su barbilla, mientras que mi otra mano se posó en su cintura. El movimiento fue repentino, y ella dejo escapar un pequeño grito de sorpresa, y cuando por un segundo me cruzo la idea de que quizás ella me rechazaría, que me empujaría… no lo hizo.
Sentí como ella entonces poso sus brazos sobre mis hombros, abrazando mi cuello, y acariciando suavemente mi nuca. Ahí fue que solté su barbilla y coloqué mi mano en su nuca, acariciando su suave cabellera.
Por un momento, sentía como si volara, como si todas mis cargas desapareciesen y lo único que existe ahora mismo es el calor que emana, el dulce aroma de su fragancia... el sabor de sus labios. Conforme el beso proseguía, mas apasionado se volvía, con ella sujetando mi cabeza, y acariciando mi cabeza, sentí como ella trato de separarse para recuperar el aire, pero decidí por acabar con esto con una inyección de adrenalina.
Me adelante, y la sujete de su cadera, pegándola conmigo y uniendo de nuevo nuestros labios, pero esta vez, introduje mi lengua en su boca. Ella ante esto tomo el aire con su nariz, sentí como su cuerpo se entumeció por un segundo, además de que había soltado mi cabeza, pero aun mantenía sus brazos apoyados sobre mis hombros. Luego de unos segundos, ella se relajó, cediendo hasta que decidí cortar con el beso.
Ya cuando nos separamos, nuestras miradas se encontraron, con ella mirándome con esta pequeña sonrisa adorable, pero una clara expresión de sorpresa, mientras que yo la miraba con una sonrisa confiada... acaba de ser el mejor beso de mi vida, y espero que el de ella también:
-Amanda... –Hablé - ... ¿tú quisieras...?
Pero antes de que terminase, ella colocó su dedo sobre mis labios:
-Sí... – Ahí, bajó sus brazos, y unió sus manos con las mías- Para siempre…
Esa respuesta aceleró mi corazón.
La emoción nos inundaba, y unimos nuestros labios una vez más, esta vez en un beso más pausado, parsimonioso, degustando ese efímero pero glorioso parpadeo en la infinidad de la existencia. Me siento en las nubes, esto es verdadera felicidad, amor puro...
El inicio de una nueva vida…
Nota del autor: puff… valla capitulo ¿No les parece?
Y no, no están soñando, ya sucedió, Roberto y Amanda acaban de confesarse, acaban de unir sus labios y demostrado lo que sienten el uno por el otro con ese acto universal del amor.
¿Por qué hasta ahora? Preguntaran ¿Por qué luego de 36 capítulos? Bueno, mi intención desde el inicio fue crear una historia de amor donde se palpe ese sentimiento, donde no ocurra como en varias historias, o el mismo manga, donde con un par de palabras bonitas y actos, el amor les llega de la noche a la mañana.
Quizás lo extendí de más, quizás me tome demasiado tiempo o pudo haberse dado antes, pero quería que se sintiese el amor entre los personajes, pues en el caso de Roberto, era más que obvio que la vaquita lo cautivaba desde el inicio, pero no fue hasta el capítulo 27 donde Amanda empezó a sentir verdaderos sentimientos de amor por Roberto.
No fue hasta diez capítulos atrás que la vaquita sentía algo más que una fuerte amistad por el soldado.
Pero cuando el amor llego, no se quedó esperando a que el actuara.
Se lo demostró con esos gestos tan pequeños pero significativos para el soldado, y que Roberto no dejo pasar de alto, y ahora mismo, con ese momento privado en el parque Ueno, frente al gran lago que reflejaba la luz de la luna, que ambos confesaron sus sentimientos, y hasta se dejaron llevar un poco con esos besos.
Quizás y me quede corto con la manera en que llegaron hasta ahora; esos momentos donde se conocieron, cuando discutieron por lo que Roberto le oculto a Amanda, esa reconciliación y hasta cuando Ana parecía ser una amenaza para la relación de ambos, y más aún cuando Roberto estuvo una semana fuera, pero, aun así, ambos siguen juntos. Y tal vez estan pensando ¿Acaso es tu manera de justificarte? No, solo les estoy platicando el plan que era desde el principio de la historia.
Creo que los sentimientos no se hubiesen desarrollado tanto con solo diez capítulos, 20, o hasta 25, y creo que este momento es el indicado.
¿Entonces que, ya se acabó el fic? Para nada, apenas comienza… *le avientan tomates* ¡Es un decir!
Pero bueno, ya fuera de explicaciones y para ya terminar estas notas, les agradezco a los leales lectores que han llegado hasta aquí, lo que tanto ansiaban ya llego, y todo gracias a ustedes por su apoyo, a Los Extraditables, Brandonboss73 (ojala te guste al referencia), OTAKUFire, Chariklo, y todos aquellos que han añadido la historia a follows y favoritos, y los que pasan sin alguna cuenta en el sitio, muchas gracias, y ojalá disfruten lo que se viene en el fic.
¡Hasta luego!
