Monster Musume no me pertenece, solo BrutalCorp
Soldado 38
Ese segundo beso más pausado continuo hasta que ambos lo cortaron, si bien la minotauro no tenía experiencia alguna, el soldado la había guiado y de manera casi instintiva, Amanda había seguido el ritmo, luego de romper el beso, ambos solo se miraron por un momento bajo la luz de la luna.
Ahí ambos se unieron en un cálido abrazo y al separarse volvieron a entrelazar sus manos, para luego dirigirse a la morada que comparten.
Una caminata silenciosa, pero el aura que emanaba esa pareja era muy clara, sus manos unidas en un agarre firme, caminando al mismo ritmo, cerca del uno con el otro.
Pronto arribaron al apartamento y el único momento en que soltaron sus manos, fue cuando la minotauro ingreso al dormitorio, pero no sin antes, desearse las buenas noches y compartir un último beso:
-Buenas noches Roberto, duerme bien
-Igualmente Amanda, que tengas dulces sueños
-Ahora mismo… esto es un sueño hecho realidad
El soldado sonrió ampliamente ante las dulces palabras de la minotauro, la cual soltó una pequeña risa al ver la reacción del soldado, luego de ello, Amanda ingreso al dormitorio y Roberto se dejó caer en la cama de la sala.
La felicidad inundaba a la pareja, tanto que les costó dormir en un principio por la enorme emoción que sentían, pero pronto ambos se rindieron a los reinos de Morfeo, y cayeron en un dulce sueño…
O eso aparentaba el soldado…
…
Luego de aquella velada, de aquella confesión entre Roberto y Amanda, cada uno estaba en su cama, descansando plácidamente.
Pero aun con todo esto, la psique siempre juega en contra del soldado.
Amanda dormía plácidamente, con una gran sonrisa y teniendo en su mente, aquel momento donde Roberto unió sus labios con los de ella.
Pero pasada la media noche, un fuerte golpe y grito la despertó, se extrañó pues esos sonidos no provenían de los cuartos de sus vecinos, sino de la misma sala donde Roberto se supone, está descansando.
Extrañada, se levantó la minotauro, y pronto la idea de que Roberto quizás se haya caído, o este teniendo alguna problemática con su prótesis, así que acudió a toda prisa:
-¿Robie, cher? -salió del dormitorio- ¿Sucede algo?...
Pero entonces lo vio en el suelo, pegando su espalda contra la cama, con una respiración agitada y la mirada clavada en la nada:
-¿Robie? ¿Qué pasa?
El mexicano tan solo respondió con un fuerte grito de pánico asustando a la minotauro, causándole un sobresalto:
-¡L-¡L-¡Las armas, de todos lados! ¡Pérez… al suelo imbécil! Mi carabina… ¿¡Donde esta!? –gritaba mirando y palpando al suelo, manteniendo la cabeza baja, como si tratara de evitar disparos
La psique, ese lado tan complejo de cada persona, le traía los recuerdos de eventos pasados, quizás su última misión, relacionado a la herida en su costado, sea lo que sea, le estaba causando problemas al soldado, regresándolo a la misión que pensó sería la última:
-Robie ¿Qué te sucede? Estas en el departamento… ¿De qué hab—
De nuevo se vio interrumpida por los gritos del soldado asustado:
-Voy a morir… voy a morir… ¡Voy a morir! –gritaba llevando ambas manos a su cabeza, su mente no dejaba de replicar aquellos disparos y gritos, acompañados del miedo
Amanda corrió hasta su anfitrión, quedando al frente, acerco su mano, pero la alejo cuando de nuevo, Roberto grito de pavor. Ella no sabía que hacer:
-Roberto… cálmate, por favor, me estas asustando
El mexicano no podía escuchar tales palabras, estaba muy sumergido en esas pesadillas que vive en carne propia, el seguía gritando, sudando y presentando esos escalofríos, el pavor le dominaba y Amanda no sabía que hacer:
-¡De todos lados! ¡Vienen de todos lados! –gritaba repetidamente, se cubría su cabeza con manos temblorosas, sudando y con respiración agitada
-¡Roberto cálmate!… ¿Qué te sucede?
Pero esas palabras no produjeron nada, el mexicano solo seguía con sus gritos, algunos más agudos y otros más fuertes, sus ojos se perdían en la nada y la minotauro seguía paralizada, ahí entonces lo sujeto de sus hombros a lo cual el mexicano comenzó a moverse… su mente interpreto esto como un sicario tratando de someterlo:
-¡Roberto tranquilízate! ¡Soy yo, Amanda!... por favor… cálmate –la voz casi quebrada de la minotauro y sus ojos humedecidos por la preocupación de ver a su amigo en ese estado funcionaron
Roberto entonces centro sus ojos en los de Amanda, su respiración aún era agitada, su sudor helado y escalofríos presentes pero su mente se calmó, dejando atrás las armas rugiendo, los gritos de sus compañeros y las balas rosando su cabeza el soldado logro calmarse:
-A-A-A-Amanda… ¿Qué paso?... mierda… otra vez, lamento que me hayas… visto así –dijo el mexicano dándose una idea de lo que sucedió
-¿Qué sucedió Robie? ¿Por qué gritabas eso?
-Amanda… eso… es algo que debo tratar contigo, solo dame tiempo… déjame ponerme de pie –dijo tratando de pararse, pero cayendo de nuevo al suelo, su prótesis estaba completamente tiesa y su pierna izquierda temblorosa
Amanda lo miraba completamente preocupada, teniendo a su amado en ese estado tan vulnerable, respirando agitado, sudado y buscando la manera de siquiera poder levantarse, en ese estado tan deplorable, el instinto maternal tan fuerte en ella la impulso a abrazarlo, transfiriéndole su calor y seguridad.
El soldado no tardo en corresponder al abrazo, rodeando a la minotauro con fuerza, evitando que ella se despegara de él, en silencio ambos permanecieron unidos por unos minutos, hasta que la minotauro se separó del soldado, le sonrió a este; y sin previo aviso; lo cargo.
Agachándose y pasando sus manos por debajo de sus piernas y espalda lo levanto, como si cargase a un niño, Roberto se sorprendió ante el movimiento repentino de Amanda, y la facilidad con que lo cargaba:
-A-A-Amada… bájame, puedo caminar
-No, no puedes Robie… puedo sentir tus escalofríos y sudor helado, déjame llevarte al dormitorio, ahí descansaras mejor
-Está bien… pero bájame, ya pued-
-Solo cálmate –dijo Amanda a Roberto- deja que te lleve al cuarto, ya estamos aquí –dijo abriendo la puerta
Roberto tan solo desvió la mirada sonrojado, Amanda por su lado sonrió porque su anfitrión ya no se opuso a que lo llevara en brazos.
Ya en el dormitorio, dejo al soldado sentado en la orilla de la cama, ahí, Roberto hizo su propio ejercicio para calmarse, consistiendo en una respiración controlada, y movimiento de manos y dedos, hasta cerrar sus ojos y calmar su mente.
Al poco tiempo lo consiguió, para encontrarse con Amanda a su lado, mirándolo expectante:
-P-Perdona por el susto, Amanda… ya paso
-Lo sé, pero ¿Qué fue lo que te sucedió? ¿Por qué gritabas todo eso?
-Es… creo que no podía ocultarlo -dijo el soldado sonriendo para sí, luego regresando a una mueca seria- Amanda… sé que te prometí ninguna mentira, pero esto… esto lo quería tratar contigo más adelante, es… es solo que no quería espantarte, o que me dejaras de lado
-Nunca haría eso, Robie -dijo tomando las manos del soldado, mirándolo a los ojos y reglando su cálida sonrisa- Puedes decirme lo que sea, y yo haré lo que sea para ayudarte
El soldado la miro incrédulo, pero pronto esbozo una pequeña sonrisa, sabiendo que ella hablaba con completa sinceridad:
-Gracias Amanda -ahí el soldado suspiro- yo… sufro de trastorno de estrés postraumático -admitió el soldado, mirando a la minotauro a los ojos- es un trastorno psicológico, arraigado a algunas experiencias traumáticas… en mi caso, vuelven recuerdos de mis misiones más cruentas en el ejercito… o de la misión que me arrebato una parte de mi -dijo mirando a su prótesis- n-no puedo predecirlas, a veces suceden luego de un enfrentamiento, con un pequeño detonante y hasta se pueden dar a la luz del día, solo eh pasado por una situación así
-¿Por qué no me lo dijiste Robie? -pregunto la minotauro, genuinamente preocupada- P-Pudo darse una situación, y yo no hubiese sabido que hacer… ahora mismo no sabía qué hacer, estaba muy asustada al verte así
-Lo se… y lo siento -dijo el soldado bajando al mirada, al ver al a minotauro con ese semblante de preocupación- es solo… yo no quería preocuparte, que me vieras diferente… algo así espanta a la gente, y no quería que te sintieras insegura conmigo
-Robie… está bien, te entiendo -dijo la minotauro sonriéndole- yo… admito que eh hecho cosas así con algunas personas, esconder mi amnesia… sé que está mal, pero entiendo el temor de que la gente te trate diferente por tener una condición así, que te vean como alguien menos, pero puedes contar con mi apoyo incondicional -dijo la minotauro sonriendo- has sido aquel por el cual mi tratamiento ha progresado tan bien, y con el cual guardo tan bellas memorias, ahora me toca ayudarte
-Amanda… muchas gracias -dijo el soldado sonriéndole- no sabes lo que eso significa para mi
-¿Tienes medicinas que tomar?
-Las tenía -admitió el soldado- en México me entregaron algunas, pero se acabaron, mañana asistiré con los doctores… ya viene siendo mucho tiempo con estos ataques -dijo el soldado- quería ir después de que te lo dijera, planeaba hacerlo por la tarde, en un ambiente agradable, pero… bueno, hoy se ha dado
-No te preocupes cher -dijo la minotauro, sonriéndole a su querido soldado- yo aquí estoy para ayudarte, así como has hecho conmigo ¿Cómo sería tu pareja si no te mostrase mi apoyo?
-Y te lo agradezco… chere -dijo el soldado con su mejor pronunciación en francés
-¿Sabías a que me refería con cher? -cuestiono Amanda, sonrojada
-Antes de dormir revise el traductor en mi celular, admito que tenía sospechas, pues es una palabra tan bonita y la pronunciabas de esa manera tan especial, que no podía ser más que un cumplido
La minotauro solo se sonrojo, desviando la mirada, ahí el soldado se acercó a ella y le planto un beso en la mejilla:
-Bueno -dijo el soldado- c-creo que es hora de dormir, volveré a mi cama
-Robie -dijo la minotauro, sin soltar sus manos- ¿Q-Q-Quieres dormir conmigo? -pregunto la minotauro sonrojada- es… no quiero que sufras de ningún ataque y si estás aquí, podre calmarte más rápido
El solado la miro a sus ojos oscuros, que reflejaban la luz lunar junto a su tersa piel blanca, ahí el soldado sonrió y asintió ligeramente:
-Está bien, aprecio tu ayuda querida
La minotauro sonrió ampliamente agitando su cola de lado a lado.
Amanda fue a la sala para tomar las almohadas del soldado, regresando al dormitorio, le entrego las almohadas a Roberto y este se recostó del lado derecho de la cama, mientas la minotauro del lado izquierdo, ya recostados ambos se giraron para verse de frente:
-Buenas noches cher -dijo Amanda- duerme bien, y no temas, aquí estoy, contigo
-Gracias querida -sonrió el soldado- descansa
Ahí ambos se sonrieron, y pronto se quedaron dormidos, conforme la noche progreso, ambos se movieron para acomodarse mejor, acabando unidos en un abrazo, siendo el soldado quien abrazaba a la minotauro desde el frente, teniendo su cabeza cerca del pecho de la minotauro, y esta, teniendo su mano sobre la cabeza del soldado, siendo que, en ocasiones, la acariciaba con delicadeza, y hasta su cola que enrollo la pierna de carne y hueso del soldado.
Ambos, sumergidos en los reinos de Morfeo, esbozaban una tierna sonrisa, producto del calor que comparten, el apoyo incondicional, y la felicidad de tenerse el uno para el otro…
POV Roberto.
La luz del sol marco el inicio del día, siendo también la responsable de despertarme.
Abrí lentamente los ojos, para pronto toparme con que me había quedado dormido a un lado de Amanda, y ella descansaba a mi lado, ahí me detuve a admirarla… hasta dormida parece el ángel más bello, anexa a todo en el mundo, duerme plácidamente.
Es tan tierna.
No pude evitar plantarle un beso en su frente y recostarme boca arriba, llevando ambas manos tras mi cabeza y admirando el techo, para sumergirme en mi mente… sufrí de otro ataque.
Y esta vez Amanda me escucho, no comparado a las otras ocasiones… necesito tratarlo con un psicólogo, esto no puede ser sano para mí, ni para los que me rodean. Ahí voltee con Amanda, la cual solo se acomodó un poco, abrazando ese oso de peluche que le compre hace ya un tiempo, y esbozando una sonrisa… no… no quiero que esto la afecte, ella no se merece esto.
Regrese mi mirada al techo… recordando lo de la noche pasada, nuestra confesión mutua… tengo que mejorar, no solo por mí, sino para ella también.
Decidí ponerme de pie y dirigirme al baño con un cambio de ropa, todo esto, sin despertar a la bella durmiente que descansa en mi cama. Pronto entre al baño y tomando una bien merecida ducha, me asee por completo.
Limpio y arreglado, me dirigí a la cocina, donde preparé el desayuno para Amanda y para mí. Y justo cuando termine, alguien llamo a la puerta.
Apagué el fuego de la estufa y me dirigí a la puerta, al abrirla recibí a una harpía de correos:
-¡Hey, hola! -saludo la chica, es la que siempre viene a entregar- Tu debes ser Roberto, el anfitrión de Amanda ¿Verdad?
-El único -le sonreí- ¿Tu eres… Harumi?
-¡Exacto! Amanda te conto de mi ¿Verdad?
-Siempre lo hace -dije riendo un poco- le gusta hablar de su amiga que la acompaña al gimnasio y con quien comparte charlas
-Es alguien agradable ¿Cómo no hacerlo? Y bueno, hablando de ella -dijo entregándome unos sobres- hay dos para ella, y tres para usted
-Excelente, muchas gracias
-Salúdela de mi parte ¡Hasta luego!
Me despedí de la harpía y esta simplemente desapareció en las escaleras que llevan al techo del edificio, es una chica agradable, me alegro de que Amanda haga buenas amistades.
Entre revisando mi correo, y dejando el de Amanda a un lado de su plato, impuestos que tengo que pagar, facturas, un correo de… la gobernadora.
Pronto me senté y abrí ese primero, no era más que una carta de agradecimiento con el sello imperial, quizás pueda ser un simple agradecimiento rutinario, pero estos gestos siempre los agradeceré, solo cumplía con mi labor.
Luego de eso revise lo de las facturas e impuestos, es mucho dinero, pero juntándolo todo, es normal que de tanto. En ese momento saqué mi celular y abrí mi cuenta bancaria para ver cuanto tengo en esta; gracias a los bonos y a que recién me depositaron la segunda quincena; tengo lo suficiente para cubrir estos gastos, además de que sobra lo suficiente para darle un buen abasto a la alacena, y sigue sobrando un poco, el bono de ese tipo del almacén y Alexa simplemente me dio un buen apoyo monetario.
Justo en eso, Amanda salió del dormitorio:
-Buenos días, angelito -salude
-Buenos días, mi valiente guerrero -respondió tallando uno de sus ojos, pero sonriéndome- Oh el desayuno ya está listo -dijo sonriendo- muchas gracias Robie
-Lo mejor solo para ti -dije poniéndome de pie- por cierto, tienes correo
-¿Enserio?... ¡La carta de la universidad! -exclamo emocionada, al revisar ambas cartas, sonrió cuando encontró una- ¡Si, es esta!
-¿Qué dice?
-Ya voy -ella busco por un cuchillo o algo con que abrirla; estaba a punto de darle un cuchillo; pero ella entonces uso uno de sus cuernos para abrir el sobre
-Ingenioso -comente
-Gracias, ahora veamos -dijo sacando la carta, al plegarla y leerla por completo, la bajo lentamente
-¿Amanda? ¿Sucede algo?
-Me… ¡Me aceptaron! ¡Robie, me aceptaron! -dijo poniéndose de pie emocionada
-¡Eso es maravilloso!
Ahí me puse de pie y me uní a su júbilo, la abrace con fuerza, tanta, que incluso la levante, y ella solo dejo escapar un grito de sorpresa:
-¡Voy a la universidad! -dijo emocionada en el aire, abrazándome por detrás de mi nuca- Al fin podre aprender más de la nueva tecnología, y trabajar
-Hay tantas cosas que te sorprenderán -dije sonriéndole- ¿Cuándo entras?
-Es… oh…
-¿Qué pasa?
-Hasta el próximo año, para ajustarse al semestre ordinario… aunque aquí dice que puedo asistir a un curso preliminar -dijo mirándome- algo para enseñarme lo más básico y prepararme para el semestre oficial
-Eso me parece más que perfecto, no te preocupes por el tiempo, Amanda -dije tomándola de su barbilla- ya llegara el momento, y ya verás que serás de la mejor de la clase
Ella solo pudo reír ante ese cumplido, mostrando un sonrojo evidente, ahí la acerque conmigo y compartimos un beso, algo prolongado, pero un beso cariñoso:
-Adoro cuando nos besamos -dijo ella con una sonrisa- siento como… como si volase
-El sentimiento es mutuo -dije- es apasionante… ¿Qué dice la otra carta?
-Oh, esta parece de mi familia
Ahí ella volvió a usar el truco de su cuerno y saco la carta, lo que era una tenue sonrisa se extendió aún más:
-¡Es de ellos! Parece que mañana es cuando vendrán a visitarnos -dijo leyendo la carta- sí, mañana mismo, bueno, al menos tenemos un día para preparar algo ¿No?
-Así es -dije pasando saliva… el solo recordar que su padre mide tres metros hace esto más incómodo- podemos preparar una comida digna para tus padres y hermanita, pero antes desayunemos ¿Sí?
-¡Claro! -dijo sonriendo y tomando asiento- Huele delicioso, muchas gracias Robie
-No es nada Amanda -dije ahí tomando parte de mi desayuno
Es el mismo en ambos casos, huevos estrellados, frijoles, tocino, verduras salteadas y pan tostado para ambos. Tome algo del huevo y lo puse en el pan tostado, y acerque a la boca de Amanda:
-Abre grande -dije sonriéndole
Ella me imito y ambos nos dimos el primer bocado, solo nos sonreímos ante ese tierno gesto y continuamos disfrutando del desayuno.
Ahora solo se puede sentir este ambiente tan… tan agradable, con nuestras miradas uniéndose en ocasiones, sonriéndonos y a veces compartiendo el desayuno, es… es el amor, así de simple.
Para cuando terminamos de desayunar, tocaba la hora de lavar los trastes, y esta vez los lavamos juntos:
-Amanda
-¿Sí?
-Tus padres… bueno… Hay que anunciarles sobre lo nuestro… ¿Crees que lo tomen bien?
-Pues… no estoy segura -admitió mirándome con una sonrisa insegura- mi madre es muy comprensiva, y hubo ocasiones donde charle con ella por teléfono, así que sabe muy bien que eres un maravilloso anfitrión… pero mi padre… no lo sé ¡Pero no creo que pase nada! Tu eres un gran hombre, el estará contento contigo
-¿Crees que así sea? -si su padre es protector… creo que se cómo piensa, así me portaba con mi hermana y sus novios o pretendientes
-Quizás no lo diga al inicio, pero sé que con el tiempo le caerás bien -dijo sonriendo- puede que mi padre si sea algo protector, pero él sabe identificar a una buena persona
-Eso espero Amanda, no quisiera que un cuerno atraviese mi cuello
-Él no es tan salvaje, Robie -dijo secando su plato- usaría su hacha… aunque creo que no cambia mucho
-Para nada…
-¡Pero no te desanimes! -dijo volteando conmigo, pasando sus brazos por mis hombros, como si fuese a abrazarme- Yo sé que te ganaras su confianza, eres una persona maravillosa, yo sé que todo ira bien, tendrás mi apoyo
-Gracias querida -dije besando su frente- daré lo mejor para impresionarlos.
-Se que lo harás Robie -dijo dándome un beso en la mejilla- por cierto, creo que la alacena y refrigerador están algo vacíos, sería el mejor momento para resurtir ¿No crees?
-Si, creo que sería lo mejor -dije dándole un beso en su frente- además podremos comprar lo necesario para preparar una comida especial para la visita de tus padres
-No te preocupes por ello, yo puedo prepararlo
-¡Nada de eso! -me adelante a responder- soy tu anfitrión, tu pareja ¿Qué visión tendrán de mi si te ven en la cocina? Dudo que una positiva, yo preparare un buen asado para ellos
-¿Seguro? No creo que se molesten…
-Muy seguro, no te preocupes Amanda, quizás no será carne al carbón, pero al horno y plancha queda muy bien -le sonreí- además, podremos también comprar lo necesario para los niños
-¡Claro! Los pequeños, no podría olvidarlos -dijo sonriendo- iré a cambiarme y tomar mi billetera, tengo que aportar a la casa
Yo solo le sonreí a lo que ella me devolvió el gesto, caminando hacia el dormitorio. Ahí suspire con una enorme sonrisa… es el inicio de una nueva vida.
Luego de que ella saliese algo más arreglada yo ingrese para tomar una camisa blanca y sobre esta el antiguo uniforme del ejercito que usaba, hace ya un tiempo que no lo saco del armario. Con pantalón, bota y gorra puesta salí de la recamara, ahí tomé mi billetera y celular:
-Todo listo -dije saliendo del dormitorio
-¡Oh la la! Que apuesto -dijo caminando hacia mi
-Lo sé, el uniforme solo lo resalta -dije sonriendo con orgullo
Ella solo dejo escapar una risita y me envolvió en sus brazos, ahí compartimos un cálido abrazo, es increíble, me hace sentir tan tranquilo con tan solo sentirla aquí, a mi lado.
Luego de ello nos miramos con amplias sonrisas y salimos del apartamento, en dirección al centro comercial más cercano, apenas pisando la acera unimos nuestras manos y Amanda se acercó conmigo, para caminar juntos, yo solo sonreí… creo que me puedo acostumbrar a esto:
-Estaba pensando -dije luego de pasar unas cuadras- lo que mencionabas de las verduras y carne ¿A tus padres no les molestaría?
-Para nada, como dije, somos omnívoros -explico ella- podemos comer todo tipo de carne, solo que las cocciones del estilo término medio o poco hecho nos pueden caer algo pesadas -dijo pasando su mano por su abdomen- pero nada importante, un secretito -dijo acercándose a mi oído, que ella no hizo más que bajar su cabeza un poco- mi papa adora las costillas de res agridulces
-¿Enserio? -pregunté- pensé que serían más platos franceses
-¡Claro que sí! Pero un día llegaron unos extranjeros a la comuna en Francia, y trajeron algo de su comida, creo que eran americanos… no recuerdo bien, pero sé que hablaban inglés, aquel día le dieron a probar de esas, y siempre que puede, mi madre las prepara, o el mismo
-Interesante -dije asintiendo ligeramente- bueno, creo que igual y le será una agradable sorpresa que el anfitrión de su hija prepare unas buenas costillas agridulces ¿No crees?
-Una enorme coincidencia, además de grata sorpresa -dijo ella guiñando, luego de eso dejamos escapar un par de carcajadas
-¿Qué hay de tu madre? ¿No tiene algún platillo favorito?
-Adora las ensaladas, pero prefiere mucho las que tienen algunos pedacitos de carne -dijo sonriendo- pero su preferida son cuando vienen con pescado
-Bueno, ya van dos platillos anotados -dije sonriendo- ¿Qué hay de tu hermanita?
-¡Ella come de todo! -dijo sonriendo- cuando me fui dejo de quejarse de sus vegetales, aunque, adora los cruasán, pero especialmente bañados en azúcar, o con chocolate derretido -dijo sonriendo- creo que con ellos necesitarías ayuda
-Bueno, en eso sí que ocupare ayuda de tus habilidosas manos -dije sonriéndole- así podremos cocinar codo con codo
-¡Sera divertido! Así también poder enseñarte a preparar la masa para los cruasán
-Y qué mejor, que aprender de la mejor cocinera francesa -dije sonriéndole
Ella solo rio ligeramente y recargo su cabeza contra la mía, esta vez, teniendo cuidado con sus cuernos. Así caminamos hasta el centro comercial, donde apenas entramos, tomamos las canastas portátiles para colocar los productos.
Caminamos entre las grandes estanterías y congeladores tomando lo básico y necesario, más aparte algunas cosas específicas, como las costillas de res, y algunos kilos más de harina, mantequilla, chispas de chocolate y leche para las galletas.
Luego de una selección rigurosa por parte de Amanda con los vegetales y frutas, además de cortes de carne y pescados, ella se dirigió a la caja registradora y yo me dirigí a la entrada del supermercado, donde un par de cajeros de diferentes bancos esperan, uno de esos es el que yo tengo cuenta.
Previo a retirar el dinero hice el pago de las facturas de gas, electricidad y agua, ya con eso cubierto saque algo más de dinero para pagar lo que acabamos de comprar.
Ya regresando al a fila, Amanda ya estaba pasando sus productos, y cuando la maquina reflejo el monto a pagar, le di el dinero a la cajera, además de Amanda que puso una parte de lo que compramos:
-Gracias por su compra, vuelvan pronto
-Gracias
-¡Adiós! -se despidió Amanda
Ahí solo salimos con las varias bolsas, cargando toda la despensa:
-Todo listo -dije caminando al lado de Amanda
-Si que compramos mucho, con esto pasara un tiempo para volver a resurtir
-Hay que tener todo cubierto… por cierto ¿Recuerdas lo sucedido anoche?
-Si -asintió Amanda preocupada- tu… no te preocupes por ello Robie, no estoy asustada
-No es eso… iré con los doctores Iván y Elizabeth, hoy mismo -dije sonriéndole- tengo que tratar esto ahora mismo, claro, primero hay que dejar esto en nuestro hogar
-Y ten por seguro que ahí estaré -dijo Amanda acercándose, esbozando su gran sonrisa- estaré ahí para darte mi apoyo
-Muchas gracias Amanda -dije sonriéndole- muchas gracias… te amo
-Yo también Robie -ahí ella beso mi frente- te amo Robie
Ambos solo nos sonreímos, y continuamos con el camino a nuestro hogar, tenerla a mi lado hará esto más fácil… si, es el inicio de una nueva vida.
El camino regreso a casa fue tranquilo, como lo esperaba junto a tan tierna mujer. Ya en casa guardamos todas las cosas en el refrigerador y alacenas, ya cuando terminamos llame a los doctores. Aquel día en que hicieron algunos cambios en mi prótesis me pasaron un numero de contacto.
Ya con la cita planeada volví a salir junto a Amanda, para dirigirnos al despacho de los doctores, que no era más que el edificio donde me colocaron la prótesis, afuera del elevador, nos esperaba B-12:
-Mariscal, señorita Amanda -dijo dando una reverencia- los doctores los esperan en el nivel inferior, síganme
-Claro -respondí
Estaba algo nervioso, no sé cómo será, no sé si será una primera cita de diagnóstico, o solo revisaremos los días en que esté disponible… solo sé que, si es una cita de diagnóstico, podría darme un ataque. Ahí sentí la mano de Amanda, aferrándose a la mía:
-Tranquilo Robie -dijo esbozando una linda sonrisa- aquí estoy, contigo
-Gracias querida -dije sonriéndole- muchas gracias
Con ella sujeta de mi mano, nos dirigimos al ascensor, dentro B-12 escribió un código en el tablero y descendimos a donde esta ese pabellón o sala de espera con pinturas:
-Señorita Amanda -llamo B-12- ¿Podría esperar aquí? Los doctores quieren hablar solo con el mariscal
-Oh… entiendo -dijo deteniéndose, volteándome a ver, ahí solo le sonreí
-Está bien Amanda -dije soltando su mano- puedo hacerlo, ya me ayudas mucho sabiendo que estas aquí, tengo que enfrentarlo solo
-Robie… está bien -dijo sonriendo- ve, valiente guerrero
Le sonreí y camine a la puerta que lleva a las otras habitaciones, entrando a ese pequeño pasillo distribuidor me tope con la puerta que esta justo al frente estaba abierta, camine hasta esta y me asome dentro, dándome cuenta de que es una gran oficina.
De paredes blancas demostrando la pulcritud del lugar, el escritorio de madera barnizada y el librero contrastan, además del diván de piel oscura y un par de asientos igual de oscuros. Justo en ese momento B-12 llego desde detrás de mí, pasando a la oficina y quedándose parada a un lado de los doctores:
-Mariscal García, nos alegra verlo -dijeron modulando su voz con ese aparato en su pecho- por favor, tome asiento en el diván
-Claro -dije caminando hasta el mueble, retirando mi gorra, ahí tomé asiento en el diván
Los doctores caminaron hasta colocarse a mi lado, un poco detrás de mí:
-Por favor, recargue bien su cabeza y mantenga su mirada al muro
-Si, entiendo
-Haremos una revisión primaria, lamentablemente no podemos acceder a datos que el ejército mexicano almacena, además, sabemos que usted quiere tratar algo como esto lo más pronto posible ¿Verdad?
-Si… no puedo seguir con esto por más tiempo -dije suspirando- no quiero seguir con esos ataques y afectar a Amanda
-Su inquilina, la aprecia mucho ¿Verdad?
-Demasiado… ya no solo es mi inquilina o una amiga -dije sonriendo- es la mujer que amo, un sentimiento mutuo
-¡Wunderbar! -exclamo el doctor de repente- eso nos será útil para su tratamiento, pero eso será después, ahora, sus ataques ¿Desde cuándo los viene sufriendo?
-Hace ya un par de semanas -dije acomodándome en el diván- es… básicamente desde que ingresé a BrutalCorp y tuve esas primeras misiones algo intensas
-Entiendo -dijeron los doctores, parece que lo están escribiendo- ¿Dónde los ha sufrido?
-La mayoría en mi apartamento -conteste- en ocasiones desperté sudando, en otras totalmente perdido en esa… esa pesadilla
-¿Durante el día ha sufrido alguno?
-Solo una vez
-¿Qué lo detono?
-Las preguntas de una integrante de mi equipo, es algo directa y aquel tema que preguntaba… es demasiado duro
-Interesante -exclamaron- ¿Podríamos saber qué clase de evento es?
-N-No quiero recordarlo -dije cerrando mis ojos, regulando mi respiración
-Mariscal García -hablaron de nuevo, yo abrí los ojos y los mire de reojo- necesitamos tratar ese asunto que parece ser la raíz de su trauma, debemos ver su reacción al hablar de ello para tratarlo ¿Cuándo lo recuerda usted siente algo, entra en pánico?
-Si… es… fue un evento traumático, demasiado
-Entendemos -ahí entonces escuche como abrieron algún cajón- muy bien mariscal, queremos que se enfoque y escuche esto -entonces empecé a escucha un sonido constante con un pequeño intervalo entre sonido- este metrónomo marcara cierta pauta para que usted regule su aliento -entonces ellos lo detuvieron- por favor, nárrenos ese evento
-Yo… ¿Es la única manera? -pregunte nervioso… ese recuerdo solo me hace sentir como la escoria que jure destruir
-Solo enfrentando el problema, podremos solucionarlo, nuestro modus operandi va mas haya de drogarlo y escucharlo ocasionalmente
-Entiendo… ¿E-E-Están grabando lo que digo?
-No mariscal, tenemos un estricto código de privacidad, todo lo que usted diga aquí mismo, se quedara entre nosotros dos… tres, pero B-12 está programada para no responder preguntas de estas sesiones
-Ya veo… -ahí suspire pesadamente- fue… a dos años de que me recibiera del Heroico Colegio militar… con la explosión del crimen organizado… con el inicio de la guerra contra el narcotráfico
-Muy bien -ahí los escuche escribir- prosiga
-A dos años de esa explosión la violencia en México se disparó, yo estaba sirviendo en la cuarta región militar, al noroeste del país… una de las regiones más violentas del país -dije comenzando a recordar- la misión era simple, ingresar a un refugio de narcotraficantes, entre las montañas, posiblemente un almacén o casa de seguridad donde retienen gente… una familia nos había implorado regresar con su hijo y… dios…
Comencé a agitarme al recordar las suplicas de los padres, entonces escuché de nuevo el metrónomo, marcando un ritmo acelerado, pero entonces comenzó a volverse algo más lento:
-Siga el ritmo con su respiración -dijeron los doctores- hasta que se calme, detendremos el metrónomo
Ahí comencé a parpadear y a regular mi respiración, me llevo algunos minutos, pero lo logré, hasta me sentí calmado:
-Continúe -cuando hablaron los doctores sacudí un poco mi cabeza y me reacomode
Con haberme centrado en el ruido del metrónomo y mi respiración, esa voz repentina me trajo al a realidad:
-Voy… luego de eso, partimos desde el cuartel a la ubicación de ese escondite, arribamos en los hummers y recibimos una primer resistencia, los sicarios abrieron fuego sobre nosotros, pero los contuvimos -continúe explicando- mis hombres y yo habíamos flanqueado y entrado por una puerta trasera, ahí eliminamos a más de los sicarios y rescatamos algunos rehenes… entonces…. Perseguimos a un grupo que se separo
Las imágenes de ese bastardo arrastrando a ese pobre joven regresaron… mi vista se estaba nublando, parpadee múltiples veces y talle mis ojos… no funciona:
-Uno de ellos tenia a ese joven… lo uso de escudo humano… era el último que quedaba
´´Tu lo mataste´´
-No… no… -dije agitado… esas voces vuelven
Escucho algo, el metrónomo, pero no puedo… son más los gritos de odio:
-Entonces… levante mi arma… -dije con mi vista borrosa, el aliento se me escapa en ocasiones, trato de recuperarlo… y moví mis brazos, imitando la posición de sostener mi rifle- Trate… yo… tenía el tiro libre… pero el, el me disparo
-Mariscal, siga al metrónomo -dijeron los doctores… no puedo siquiera escuchar esa cosa
-El me disparo, yo también lo hice… entonces ambos cayeron… ambos… ese criminal y… el rehén
´´¡Desgraciado, monstruo, mataste a mi hijo!´´
-No… no fue mi culpa… ¡No!
Los gritos comenzaron a opacar el sonido del metrónomo… lleve mis manos a mis oídos, tratando de hacerlos callar… no paran…
POV Amanda
Robie ya lleva mucho ahí… creo que es lo normal, pero me preocupa.
Luego de unos minutos escuche como alguien abrió la puerta, es esa androide, B-12:
-Señorita Amanda -dijo dando un paso al frente- sígame por favor, los doctores quieren hablar con usted
-Si, ya voy
Me apresure y llegue hasta ella, que me guio hasta una sala con un diván, ahí está acostado Robie… pero… está dormido:
-Señorita Amanda, es un placer verla de nuevo -dijeron dando una reverencia
-El placer es mío… ¿Qué paso con Roberto?
-Solo está durmiendo, aplicamos una pequeña terapia para dormirlo luego de que sufrió otro ataque, señorita Amanda, comprendemos que usted sea la huésped de Roberto, y-
-Su pareja -dije con una sonrisa, ya algo sonrojada, decir eso en voz alta solo hace que mi corazón acelere
-¿Enserio? ¡Felicitaciones! -dijeron con un tono alegre- te lo dije Elizabeth, estaban hechos el uno para el otro ¡Paga!
-Sabes que es nuestras ganancias van para los dos… en el mismo cuerpo
-De esa manera no, de la otra
-Oh… si ya se, me lo dijiste, esta vez me equivoque
De repente se sumergieron en una pequeña charla en alemán y ruso, pero pronto remodularon su voz:
-Disculpe -ahí carraspearon- como decíamos, sabemos que usted puede ser muy cercana a Roberto, así que le pedimos que ayude a su pareja con su actual situación, hemos tomado un primer escaneo y… sufre de un trastorno algo grave, pero necesitamos más citas para concluir con un tratamiento adecuado; nosotros no nos vamos directamente a drogar a nuestros pacientes; tratamos de llevar el tratamiento más haya, Amanda, Roberto sufre de una condición algo explosiva, puede que aparente ser un hombre calmado, pero creemos que puede haber detonantes que puedan dar a un ataque
-¿Qué clase de detonantes? -pregunte preocupada… Robie…
-Lo más probable es que ruidos fuertes, platos de vidrio quebrándose, ollas metálicas cayendo al suelo y causando un estruendo, probablemente cosas como saltar de repente y sorprenderlo al estilo de una fiesta sorpresa puedan desencadenar algún ataque, o una reacción poco esperada, dígase que busque algún arma, o hasta se ponga en alguna posición de defensa, parece ser que se ha controlado bastante bien, y aun no es algo tan grave, pues en su trabajo no se ha dado ninguna queja de reacciones extrañas… pero queremos evitar cualquier caso, si podría ayudarnos
-Lo hare -dije sacando mi libretita y tomando nota, tengo que estudiarlo- evitar sorpresas innecesarias, estruendos, o cosas que causen un sobresalto
-Nos alegra que lo comprendas -dijeron con un tono animado- a veces… las parejas o amigos de esta clase de pacientes no los entienden, y simplemente los dejan a su suerte o no cooperan, hasta sus propias familias, no llegan a entender por lo que pasan y los abandonan.
-Robie me ha ayudado con mi condición de amnesia… en ocasiones olvido las cosas, y cuando recién llegue a su apartamento y convertirme en su huésped llegue a olvidar su nombre y donde estaba… el simplemente me entendió -dije mirándolo con una sonrisa- y siempre me demuestra paciencia y su encantadora sonrisa
-Son una pareja adorable -dijeron los doctores- le será de gran ayuda para su salud mental
-Solo quiero lo mejor para Roberto -dije sonriendo, mirándolo descansando- es lo que merece, oh ¿Hay alguna medicación?
-Por ahora no -dijeron- pero recomendaremos que cuando el regrese del trabajo y lo vea algo distraído o raro de costumbre, trate de no presionarlo, a veces querrá hablar con usted, solo escúchelo
-Es lo que ya hago doctores -dije sonriéndoles- siempre trato de darle una bienvenida calurosa luego de un día de trabajo, sé que su trabajo es muy estresante y peligroso
-Nos alegramos de que lo comprenda, bueno, B-12, querida, despierta al mariscal
La androide solo camino hasta Robie, y acariciando su cabeza el pronto empezó a abrir sus ojos, yo solo me acerqué y le sonreí:
-Arriba dormilón
-¿Amanda?... ¡La terapia! -ahí él se sentó de golpe- ¿Me quede dormido? Carajo… lo siento doctores
-No se preocupe mariscal Parcial, de hecho, le inducimos el sueño
-¿Me indujeron el…? Oh, ya lo estoy recordando… lamento eso -dijo Robie llevando su mano a su cabeza
-No se preocupe mariscal, estábamos tratando algunos últimos detalles con su pareja, queremos verlo el próximo sábado cuando termine su turno -dijeron escribiendo en su tabla de datos- de ahora en adelante sus citas serán los sábados, a no ser que se le exige trabajar todo el día
-Lo comprendo -dijo Robie poniéndose de pie- gracias doctores
-Es un placer ayudarlo mariscal, B-12, llévalos a la salida
Luego de eso la androide solo nos escolto hasta la salida del edificio, al salir reanudamos nuestro camino, ya empezó a atardecer, mire a Robie de reojo y el solo parecía confundido, ahí sujete su mano y el volteo conmigo, le regalo una pequeña sonrisa y él también me la devolvió, entonces juntamos nuestros labios en un corto beso… cada vez que juntamos nuestros labios con tanto cariño siento como si volara:
-No quiero que te preocupes Robie -dije sonriéndole- yo estaré siempre para ti
-Y lo estaré para ti -dijo sonriendo también- seré tu escudo y espada
Yo solo pude sonreír y mostrar un pequeño sonrojo, son palabras tan adorables. Nuestra vuelta a casa fue tranquila, con nuestras manos entrelazadas en un agarre firme… adoro este sentimiento.
El sentimiento más puro: amor.
Nuestra caminata pudo haber sido algo lenta, pero disfrutaba cada momento con Robie a mi lado, sintiendo la calidez de su piel y la siempre sensación de seguridad que tengo a su lado.
Nos detuvimos para comprar unos conos de helado y nos detuvimos en un parque, para descansar un poco y disfrutar del postre helado, una de nuestras manos sostenía el cono, y con la otra manteníamos nuestro agarre:
-Están ricos -comente agitando mi colita
-Es un postre que siempre cae bien, por cierto, creo que te manchaste
-¿Dónde? -me gire con él para que me ayudara
-Por aquí -ahí el movió su cono y mancho la punta de mi nariz
-¡Oye! Eso es trampa -dije ante su ataque sorpresa, pero divertida, adoro cuando él juega de esa forma, siento que lo hace cuando más tranquilo se siente, lo cual es siempre bueno
-Bueno, déjame limpiarlo -el entonces beso la punta de mi nariz- listo
-T-Tramposo -ahí manche su mejilla con helado- Ahora mírate, que sucio, déjame ayudarte
El solo sonrió y puso la mejilla, ahí bese su mejilla para retirarle el helado, pronto comenzamos a reír y disfrutar de nuestros postres, de la fresca brisa y de la tranquilidad del ambiente.
De la vida.
Reanudamos nuestro camino y volvimos a casa, donde preparamos la comida juntos y la disfrutamos en la barra de la cocina, adoro comer junto a él, escucharlo alabar mis platillos me hace muy feliz, y degustar lo que el prepara, él tampoco se queda atrás, quizás a veces se le quema un poquito cosas como el pan tostado a la estufa, o algunos cortes quedan menos cocidos para mi gusto, pero admito que tiene buena sazón.
Luego de la comida; casi cena porque ya para cuando terminamos anocheció; tomamos el postre, el helado que Robie trajo días atrás y los chocolates gourmet, tomamos asiento en la sala y ahí disfrutamos de los chocolatitos con helado:
-Oye -comento Robie luego de morder su chocolate- están bastante buenos
-Si, muy ricos -dije agitando mi cola- este tiene frutilla adentro ¿Qué hay del tuyo?
-Tiene caramelo -dijo sonriendo, le devolví la sonrisa y tomé otro de los chocolatitos
-Amanda ¿tus padres se quedarán un tiempo aquí? -pregunto tomando otro chocolate y pasándolo por el helado sabor banana
-Si, pero según la carta ya tienen un hotel para hospedarse, trataran algunos asuntos del Acta, además de ponerse al día con algunas tecnologías
-Entiendo ¿Crees que nos visiten algún otro día?
-No estoy segura ¡Pero sería divertido! -dijo con una sonrisa- podría tener comidas o desayunos familiares
-Si, podría ser… en ese caso creo que debimos haber comprado mas
-Robie -ahí moví su mano para ponerla sobre mi rodilla, el volteo a verme- ellos van a estar contentos contigo, créeme, solo relájate, mañana les daremos una buena impresión
-Es solo… ¿Qué tal si tu padre no se toma nada bien que salga contigo?
-¿Por qué lo haría? -cuestione extrañada- Eres un hombre maravilloso; y si, puede que él no te conozca; pero sé que se dará cuenta la gran persona que eres, sea por tus actos sonados en los medios, o porque eres una persona que irradia esta aura de seguridad y amabilidad -ahí bese su mejilla- no te preocupes Robie, todo ira bien
-Amanda… gracias -dije recargando su cabeza en mi hombro- eres todo un amor… daré mi mejor impresión mañana, quiero que pasen un buen día en familia
-Muchas gracias Robie -ahí recargue mi cabeza contra la suya
Seguimos comiendo los chocolates disfrutando de nuestra compañía, de la calidez que el emana, hasta que solo quedaba un chocolate:
-Oh, solo queda uno -dije- Tómalo tu Robie
-Tengo una mejor idea
El entonces tomo el chocolate y coloco solo la mitad en su boca, volteando conmigo:
-Toma tu otra parte -dijo sonriendo con el chocolate en su boca
Yo solo me sonroje y acerque para tomar el chocolate, pronto lo tome con mis dientes y pude sentir los labios de Robie rosar con los míos, ya cuando el chocolate se partido me separe de él, debo estar sonrojada, el solo me sonrió y le devolví el gesto, ahí solo terminamos con el chocolate y disfrutamos de algo más del helado.
Luego de eso simplemente pasamos algo más de tiempo juntos, charlando un poco sobre los días en que él no está, y que es lo que hago. Ya para cuando anocheció tan solo limpiamos los últimos platos, le dimos algo de aseo al apartamento y tomamos un baño antes de dormir.
Ya cuando Robie salió del baño, mi pelo se había secado, me dejo asearme primero:
-Bueno -dijo secando su cabello- hora de dormir
-Está pensando sobre eso… Robie ¿Q-Querrías dormir conmigo? -pregunte algo sonrojada- la última vez te dio un ataque algo fuerte, y quiero reaccionar rápido si vuelve a suceder
-Amanda… está bien -dijo caminando hasta mí y acariciando mi cabeza- me encantaría, la última vez dormí muy bien
-Yo también, fue un agradable sueño tenerte ahí conmigo -dije sonriéndole
Al final apagamos los focos y nos dirigimos al dormitorio, Robie tomo el lado derecho de la cama y yo el izquierdo, ya recostados nos giramos para vernos:
-Buenas noches Amanda -dijo besado mi frente- duerme bien
-Tú también Roberto -dije besando su mejilla- descansa, sueña con los angelitos
-Ya tengo un ángel a mi lado
Yo solo reí sonrojada por el halago, el también dejo escapar una pequeña carcajada, ya tan solo nos acomodamos y pronto empecé a caer dormida, sintiendo el brazo de Roberto rodeando mi cintura, abrazándome… soy la mujer más feliz del mundo:
-Te amo Robie -dije acomodándome mejor y acercándome más a el
Pronto caí dormida, sintiendo su agradable calor…
…
POV Narrador.
…
Un vehículo tipo jeep se aventuraba por las calles de Tokio, en el barrio de Chiyoda, en dirección a un hotel de lujo, el Imperial Hotel.
Dentro del vehículo, un ogro se encontraba mirando por la ventana, de piel blanca como la nieve, un ogro albino, encontraba su mente sumida en miedo y desesperación, buscando la manera de recuperar todo lo perdido cuando los agentes de BrutalCorp tomaron el almacén de sus subordinados.
Miedo… porque sabe que su cliente actual, es uno que podría ponerle fin a su vida con el mínimo fallo.
Saco de su gabardina color beige una pequeña lata y de esta saco un par de hojas de tabaco, que comenzó a mascar para aliviar el estrés:
-Hemos llegado -dijo el conductor
-Mantente conduciendo, da vueltas por la manzana -dijo Theobold descendiendo del vehículo- si algo sucede, oprimiré el botón y ven de inmediato
-Como diga
Dicho eso el ogro cerro la puerta y el jeep salió del lugar, la recepcionista le señalo donde se encontraba el elevador y acudió hasta el penúltimo piso, en una de las habitaciones más costosas.
Camino por los pasillos con el sonido de sus zapatos acompañándolo, se detuvo tras la puerta, llamo al interior.
Pronto la puerta se abrió, pero teniendo solo una muy delgada rendija, donde Theobold pudo ver un ojo asomarse:
-Vengo para tratar lo del almacén -ahí el mostro uno de sus tatuajes, en el dorso de su mano derecha, el tatuaje que usa como identificación de una espada cruzándose con una rosa
La puerta se cerro y fue audible el como se retiro el seguro. Al ingresar, la primer persona que lo vio es Xaroth, el doppelganger que mantenía la forma de ese hombre humano, con chaleco antibalas.
Si bien Theobold ostenta una estatura de mas de dos metros, y el humano alcanza el metro ochenta, el ogro se sentía intimidado por el aura tan pesada que Xaroth emitía, sus ojos se clavaron directo en los del ogro, causándole un pequeño escalofrió:
-Te esta esperando -dijo el doppelganger con voz rasposa
Theobold solo asintió ligeramente y siguió a Xaroth.
Justo a un lado de la puerta, uno de los sicarios del contratista hacia guardia, portando una MP5, en la sala otros dos se encontraban jugando cartas y con un par de bebidas, pero apenas vieron a Xaroth, fingieron adoptar posiciones de guardia.
El contratista estaba de pie, mirando por el gran ventanal a las afueras, justo a donde el miraba, el gran parque Hibiya, y al otro lado de este, edificios gubernamentales, el palacio de justicia, la jefatura de policía y la fiscalía pública. En múltiples ocasiones los vehículos de grupos de operaciones especiales, investigadores, MON y demás habían cruzado las cercanías del hotel, sin sospechar siquiera que aquel que tanto han buscado esta a solo unos metros cerca de ellos:
-Theobold… veo que llegaste a tiempo -dijo revisando su Rolex
-S-Si, no quería arrebatarle mas tiempo a mi principal cliente
-Pues como uno, estoy decepcionado -dijo girándose y confrontándolo
A su lado, la wyvern que tenia su espalda y parte de alas cubiertas con gemas y oro sonreía de manera maliciosa, mientras que Xaroth lo miraba con frialdad:
-Ese cargamento era para uno de mis principales inversores, los carteles mexicanos y la mafia rusa… ahora, toda la mercancía esta en algún almacén esperando a ser destruido… ¿Cómo planeas recuperar todo lo que perdiste?
Theobold solo paso saliva y comenzó:
-M-Moveré todos mis contactos, cielo, mar y tierra, traeré devuelta la mercancía, solo necesito tiempo
-Dos meses -dijo el contratista con ambas manos en sus bolsillos- es el tiempo que te daré
-Es… ¡Con eso solo conseguiría la mitad!
-Tu eres el que perdió todo el cargamento, aun cuando te entregue uno de mis bloqueadores de comunicaciones, la policía comprada con mi asociación con los yakuza, hasta mis rutas de comercio… te estoy dando demasiado tiempo -remarco con un tono algo as fuerte- ahora largo de aquí, necesitaras todo el tiempo posible
Theobold estaba por protestar, pero solo asintió y salió apresurado del lugar, llamo a un numero de marcado rápido en su teléfono y pronto el jeep con su conductor arribo para llevárselo.
Mientras, el contratista admiraba el paisaje nocturno:
-¿Qué haremos con el niño yakuza? Él fue el que hizo la metida de pata y dieron con la ubicación -cuestiono la wyvern Solenne
Entonces el contratista camino hacia el baño de la habitación, seguido por la wyvern y el doppelganger, dentro del cuarto, un joven de ascendencia japonesa estaba atado a la bañera, esposado de brazos y piernas, amordazado e inconsciente:
-Negociaremos con su padre primero, luego, lo tiraremos al mar -declaro el contratista cerrando la puerta de nuevo
Pero lo que él ni nadie se espera, es que pronto, la sangre correrá por todo Tokio y sus inmediaciones, en un arranque de ira y crueldad nunca vista en el nipón moderno…
Notas del autor: Bueno, la vida de la parejita continua… dios, son tan tiernos ¿No?
Y bueno, la relación entre la parejita prosigue y valla de que manera, con Roberto sufriendo otro ataque de su estrés postraumático, así da inicio al siguiente arco para su relación, y algo que llevara mucho tiempo de dedicación, esfuerzo y deseo, el estrés postraumático se puede superar dedicándole el tiempo necesario, solo hay que ver si Roberto lo logra con el apoyo de su amada vaquita.
Además de eso… la visita de los suegros… no se si viene siendo hora de que Rob actualice su testamento, tenga el botón en el marcado rápido de emergencias y se encomiende a toda deidad existente porque Don Dufort y la señora Dufort están por visitarlo, también la hermanita de Amanda, pero dudo que le cause mucho problemas… o tal vez…
Bueno, es algo que creo que muchos esperaban, y es algo que ya se viene.
Un agradecimiento como siempre para Los Extraditables, OTAKUFire, Chariklo y Brandonboss, además de los anónimos que continúan el fic y a los que recientemente añadieron el fic a favs y follows, muchas gracias, enserio, por todo su apoyo hemos llegado a los casi 40 episodios, y espero pasemos de esa marca.
Una ultima cosa, hace poco abrí una poll para saber si gustan de una antología de One shots, si quieren saber mas de algunos personajes secundarios en este fic; y que no tienen la suficiente relevancia o su desarrollo solo desviaría la atención del dúo protagónico; vallan a la poll y voten, estará abierta por un buen tiempo.
Eso es todo por mi ¡Hasta luego!
