Bueno ya saben y deben estar cansadas de leer esto, los personajes no me pertenecen son de la llama asesina, solo hago que se amen y tengan bebés.

Gracias a mi beta por su paciencia, ayuda y emoción con mis locas ideas.


Estaba aterrado de estar ahí sentado en ese gran pájaro que lo llevaría a su lugar de nacimiento, si antes se había emocionado de ver esos grandes barcos, ahora sentía su mente explotar con toda la tecnología que según Levi habían logrado desarrollar, era fantástico le gustaba mucho ese aparato llamado bicicleta.

Ahora regresando a ese momento no podía dejar de mover sus piernas por la ansiedad, le aterraba la idea que ese avión dejara de funcionar, pero Levi estaba ahí sentado leyendo una revista con su rostro completamente serio.

—¿Me enseñarás a leer? – le preguntó para tratar de distraerse – también me gustaría saber escribir.

—No es una mala idea – esos hermosos ojos se posaron en su ser, sintió ese delicioso escalofrió recorrerle su cuerpo – no prometo que seré paciente.

—Por eso no te preocupes, trataré de ser un buen … - no recordaba la palabra que Hanji le había enseñado –

—Estudiante – el azabache completó él afirmó – sé que lo serás, por lo menos no eres un escandaloso como la loca de Hanji, entonces empecemos.

Lo vio sacar un cuaderno, lápices de colores los colocó en esa mesita que estaba en la silla del frente; mientras esperaban a despegar, aprendió las vocales, escribir era realmente fantástico, ahora entendía que sus manos servirían para muchas más cosas, pero a los pocos minutos una voz apareció, dijo que iban a iniciar el viaje, ahí los nervios re aparecieron quería gritar.

Empezó a moverse, así que cerró sus ojos, se sujetó con fuerza, no podía dejar de temblar, cuando se levantó del suelo creía que iba a desmayarse, hasta que sintió las manos de Levi sujetarlo por los hombros.

—Cálmate mocoso – trató de afirmar con su cabeza, pero le costaba trabajo – abre lentamente los ojos y mira por la ventana, te va a gustar.

Tomó aire lentamente e hizo lo que el azabache le dijo, no se arrepintió, era hermoso ver todas las casas muy pequeñas, las calles se veían como si estuvieran llenas de hormigas, el cielo era extremadamente hermoso, llegó a pensar que era como el mar, esas nubes esponjosas eran como los corales, tan azul y atrayente que quería saltar en él, solo recordó que tenía una enorme cola de tritón no alas.

En el transcurso del viaje le dieron una comida que no tenía muy buen sabor, prefería la comida hecha por Levi o Mikasa, esta no dejaba muy bien parados a los empresarios de la aerolínea, pero Levi con paciencia le enseñó a escribir su nombre junto a su apellido, le gustó bastante ver la hermosa letra del azabache trató con todo lo que pudo imitarla, pero al principio fue difícil.

—Lo haces bien mocoso – sonrió ante ese alago – ya casi llegamos así que debemos prepararnos.

—Gracias por enseñarme Levi – la respuesta que tuvo fue una caricia en su mejilla –

Se giró, clavó la mirada de nuevo en la ventana, sintió como su corazón latía con más fuerza porque reconoció su mar, su hogar aquel que lo vio nacer, por el que nadó junto con su familia, empezó a llorar porque muy en el fondo de su mente sabía que todos esos recuerdos no volverían a cumplirse, lo peor de todo es que probablemente ellos ya no estuvieran ahí, esperándolo con los brazos abiertos.

Al bajarse seguía sin poder calmarse, agradecía el silencio que Levi le proporcionaba, porque no sabía cómo expresarse adecuadamente en ese momento, ahí estaba ese hombre tan similar al que lo había hecho sufrir, sus manos empezaron a temblar, sus pies no querían dar otro paso, lo odiaba y le temía demasiado, esa mirada era igual de orgullosa.

—Pero que placer verlos – lo vio acercársele, solo pudo dar paso atrás – muy hermoso.

—Quisiera decir lo mismo – Levi se paró al frente de él, cubriéndolo del rubio – ¿Dónde nos quedaremos?

—En mi palacio – sujetó la camisa del azabache, no se esperaba esas palabras – tienen habitaciones separadas y …

—Me quedaré con él – agradecía que lo siguiera protegiendo, la verdad no sabía cómo defenderse de ese hombre – así que solo necesitaremos un cuarto, ¿podemos ir?, estamos algo cansados.

—Claro que sí, síganme – esa voz era desesperante –

Lo siguieron, en ningún momento pudo soltar a Levi porque se sentía desfallecer, él se había convertido en esa persona que lo mantenía con vida, que lo cuidaba en ese nuevo mundo, era, es y será su todo; pero si antes quería morir, ahora sentía como todo su interior gritaba desesperado por dar la vuelta para dejarlo ahí tirado, ese lugar no le traía buenos recuerdos, le dolía, sentía como todas sus malas decisiones regresaron.

—Oye cálmate – la suave voz de Levi lo sacaron de sus pensamientos destructivos – estaré contigo mocoso no permitiré que te hagan daño.

—Me duelen los pies – se atrevió a decir no mentía – me siento desfallecer.

—Escucha mocoso de mierda – aunque el sonaba de mal humor, sabía por el brillo de sus ojos que estaba preocupado – tú estás conmigo no con él, si el intenta algo solo grita tan fuerte como puedas, patéalo y así el sabrá que no puede contigo.

—No me dejes – él lo abrazo sintió esa tranquilidad que llevaba sintiendo desde que vivía junto a Levi – te acompañaré siempre.

Se concentró en ese delicioso aroma que Levi tenía en su cuerpo, esas finas manos recorrer su espalda, en el latir de su corazón; los dejó en un cuarto extremadamente grande, desde su ventana podía ver el mar era tan hermoso como lo recordaba ya quería ir, disfrutarlo, si es posible buscar su hogar, se acostó podía sentir el calor de su acompañante, pero sabía que no debía acercarse más.


Nunca había visto al mocoso de esa manera, estaba extremadamente nervioso, tanto que empezó a perder el color en su rostro, pensó que se desmayaría, pero era lógico ese bastardo, cara de Ken era extremadamente pedante solo buscaba la manera de tocar al castaño.

Ahora sin poder dormir sentado en la ventana detallando el calmado rostro de Eren, debía pensar en la forma de mantenerlo a salvo, de evitar que ese asqueroso no pudiera poner un solo dedo en su mocoso, mucho menos que lo hiciera sentir como ese objeto que alguna vez llegó a experimentar.

Mientras pensaba detalladamente vio el amanecer, fue maravilloso, hermoso simplemente atrayente, se levantó de su lugar, se dio una ducha, al salir el castaño estaba ocupando su lugar con una amplia sonrisa.

—Buenos días – lo saludó, lo vio girarse lentamente notando como sus ojos parecían cambiar de color – arréglate saldremos de inmediato, no quiero perder tiempo.

—Lo haré – fue hasta su maleta, tomó su ropa corrió al baño - ¡¿Comeremos por fuera?!

—Así es – le encantaba escuchar esa voz alegre – la idea es no estar mucho tiempo con ese rubio decolorado.

—Me gusta la idea – en ese momento quería entrar a esa ducha a abrazarlo – deberíamos buscar un hotel, así estaremos más tranquilos.

Lo vio salir verlo con esos jeans cortos era magnifico, esa camisa blanca hacia que su sonrisa brillara más, él ya tenía todo su equipo de buceo en su espalda; ambos salieron del lugar agradeció no haberlo visto, fueron a un pequeño restaurante desayunaron entre comentarios de la niñez de Eren en los arrecifes, como llegó a enredarse en las largas algas, como su padre lo regañaba por perderse sin avisarle a donde iba.

Eren parecía un niño pequeño en cuanto se acercaban a la orilla del mar, daba saltitos de felicidad, aplaudía tomaba impulso para llegar rápidamente, buscaron un lugar alejado, para que el castaño pudiera entrar sin ser visto al convertirse en tritón.

Y cuando él ya estaba solamente con una toalla en su cintura, lo acompañó, espero a que entrara para posteriormente recibir el objeto, dejó todo en un mismo lugar, se dispuso a ingresar.

—Bien ¿qué quieres hacer? – le preguntó, mientras veía como se sujetaba el cabello en una coleta alta – hoy nos tomaremos el día.

—¡Que emoción! – se le notaba en sus ojos, el no mentía – ¿podemos ir a ver mi hogar?

—Si es lo que quieres – sabía que eso le daría la oportunidad de entregarle la carta – sabes que no pudo estar mucho tiempo debajo del agua, así que te esperare en la superficie, trata de no ir muy profundo.

—Lo haré – esa sonrisa, mierda su corazón enloquecía – sígueme.

Al ingresar al mar, todo él era una joya, si los colores que vio en su pequeña piscina eran hermosos ahora los colores eran más intensos, brillaban con la luz del sol, sus ojos te atraían mucho más ya que parecían pozos que te tragaban en una belleza de colores de la cual querías morir ahí.

Nadaron por aproximadamente veinte minutos, agradecía su buena resistencia, ahora que lo pensaba no recordaba cómo había logrado encontrar esa esfera, solo se dejó guiar por sus instintos; al llegar Eren se sujetó a él, trató de calmarlo sabía que esa acción era porque estaba nervioso de lo que encontraría.

—Eren – este levantó sus bellos ojos se veía una leve sonrisa – cuando vine por ti encontré esto, quería dártelo en el momento indicado y considero que es este, así que tomate tu tiempo, estaré esperándote.

La vio tomarla, le dio un beso en la mejilla, después solo pudo verlo ingresar al mar, ese era el momento en que esperaría la decisión del castaño y lo respetaría.


Bueno hasta aquí el cap, espero les gustara, si es así háganmelo saber, recuerden que siempre leo sus comentarios y son los que me motivan a seguir aquí.

También habrá una maratón de Eres mi flor de Loto con los capítulos finales, así que espérenlos con ansias.

Sin más, Ale las ama.