II

Los cabos se unen

El bullicio de las personas en la librería seguía, en la segunda planta estaban ambas mujeres revisando cada libro, Libasset suspiro cansada—. Tanto ruido, mis oídos terminaran con dolor.

Scarlet se divirtió por el comentario, guardando el último tomo revisado del estante—. Al parecer no tienen el libro —se acercó a su elfa después de haber acomodado los textos que había revisado.

—Es próximamente inicio de curso en cada colegio, quizás alguna de las instituciones lo ha solicitado en su lista de libros —explico Libasset.

Scarlet suspiro dando por fallida su misión de conseguir el libro de herbolaria para maestrías—. Tienes razón.

Ambas se asomaron por el barandal al escuchar los aplausos de las personas con gran emoción, sin duda el escritor ya estaba presente.

Hermione suspiraba como otras muchas brujas más, eso incluía a Molly, sin duda el escritor era muy popular entre las féminas, Granger se tuvo que agarrar casi de otra persona, pues un reportero paso con prisa y sin permiso entre la gente

—Disculpa, pequeña, pero esto es para el diario el profeta —dijo el reportero sin voltear a ver, por lo menos para saber si estaba bien la persona.

Granger solo rodo los ojos con molestia, esos nunca cambiaban con tal solo de tener la noticia, continuo viendo a su escritor preferido, el mago Lockhart posaba para las fotos, dejo de ponerle atención al ver que Harry llegaba con prisa.

— ¿Dónde estabas? Tengo que decirte algo sobre lo que vi hace un rato —dijo Hermione al percatarse de su presencia, y es que en verdad quería comentarle a sus amigos sobre aquellas dos personas encapuchadas que observo, pero su amigo apenas y le puso atención con tanto bullicio.

El reportero termino su labor con las fotografías, al pasar entre los dos aprendices pudo identificar a la persona cubierta con mohín por todo el rostro—. No puede ser, ¡Harry Potter! —la emoción del periodista provoco que todos guardaran silencio unos segundos.

—Harry Potter —expreso sonriente Lockhart al verlo, era su oportunidad de oro—. Acércate, ¡Que nos tomen una foto juntos!

El periodista jalo con brusquedad a Potter desde el gorro de la capa, el niño que sobrevivió busco ayuda en Molly pero la mujer estaba sonriente por ver que tenía la oportunidad de tomarse una foto con el afamado Lockhart, fue jalado por el escritor con fuerza y ambos fueron fotografiados juntos, aunque Harry estaba más confuso por la situación.

Los aplausos volvieron a escucharse con gran emoción, mientras que Harry era casi cegado por los flashes de la cámara—. Eh…yo…

—Sonríe Harry, tu y yo nos merecemos la primera plana —aferro más a Potter para evitar que se fuera sin haberle sacado la más mínima oportunidad de su fama—. Damas y caballeros, cuando el joven Harry entro hoy a Flourish y Blotts a comprar mi autobiografía, la cual celebra sus 27 semanas como el libro más vendido, él no tenía idea de que se iría con mi obra completa totalmente gratis.

Scarlet y Libasset que observaban desde arriba, solo negaron con la cabeza ante la actitud del hombre que dejaba ir a Harry Potter de manera brusca—. Vaya persona ostentosa, ¿No lo crees Libasset? —dijo Scarlet yendo hacia las escaleras, iría a otra tienda para buscar el libro.

La elfa rio un poco por el comentario de su master—. ¿Eso incluye también la ropa? —cuestiono en broma Libasset, ambas iban sonriendo por el tema.

Apenas y Harry fue librado de ese ambiente incomodo, fue ayudado por Molly quien le sostuvo todos los libros recibidos por Lockhart—. Hare fila para que te los firme, esperen todos afuera —ordeno la matriarca.

Draco que había estado por las escaleras viendo los libros, noto ha Potter acercándose con el resto, se divertiría un poco fastidiándole—. Te gusto eso, ¿No, Potter? —los demás voltearon a verlo descendiendo las escaleras quedando de frente a ellos—. El famoso Harry Potter, ni siquiera en una librería puedes dejar de ser el protagonista.

—Déjalo tranquilo —amenazo Ginny, poniéndose frente a Draco con valentía.

—Vaya Potter, tienes novia —se burló Draco por lograr su cometido.

—Draco… —el aludido dejo de sonreír al sentir el bastón sobre su hombro—… donde están tus modales —expreso sonriente Lucius viendo al resto, pasando de largo a su hijo al notar la presencia de quien fuera el verdugo de Voldemort tiempo atrás—. Señor Potter, al fin nos conocemos en persona, Lucius Malfoy.

Harry con una mirada llena de desconfianza y expresión seria, correspondió el saludo—. Un placer conocerlo señor —fue jalado de manera sorpresiva por el mago quien con la punta del bastón le retiro el cabello de la frente.

—Su cicatriz es legendaria… al igual que al mago que lo hizo —sonrió Lucius.

—Voldemort mato a mis padres —respondió muy molesto por el comentario del padre de Draco—. No fue más que un asesino.

Lucius dejó de sonreír al escuchar el nombre del señor tenebroso, liberando de su agarre a Potter—. Debes ser muy valiente para mencionar su nombre, o muy tonto.

—El miedo a un nombre aumenta el miedo a la cosa que se nombra —intervino Hermione para ayudar a sus amigos.

Lucius enarco una ceja al notar que Hermione lo miraba con molestia—. Y tú debes ser la señorita Granger —expreso con algo de duda el padre de Draco—. Mi hijo me ha contado todo sobre ti y tus padres, muggles… ¿No? —se burló un poco al ver a los padres de Granger hablar tranquilamente con Arthur Weasley.

—No creo que le sean de molestia —expreso Ron quien le mantuvo la mirada a Lucius al sentirla sobre él.

—A ver… pelirrojo, mirada inexpresiva, libros de segunda mano —se atrevió a tomar un libro del caldero que sostenía Ginny—. Deben ser los Weasley.

Arthur dejo por unos momentos a los Granger al notar la presencia de su rival, yendo con los niños—. Chicos, vamos afuera, que aquí no se puede estar.

—Llego Weasley —dijo el patriarca Malfoy con el sarcasmo en sus palabras.

—Lucius —respondió secamente Arthur.

Ambos patriarcas se veían con molestia—. Mucho trabajo en el ministerio, Arthur… con todas esas redadas, espero te estén pagando horas extras —expreso Lucius con burla, observando el libro que le había tomado a Ginny—. Por el estado de esto, diría que no, ¿De qué sirve deshonrar el nombre de mago si ni siquiera te pagan bien por ello?

—Tenemos una idea diferente de que es lo que deshonra el nombre de mago, Malfoy —rebatió Arthur.

Lucius asintió en silencio por unos segundos—. Evidentemente —volvió a meter el libro al caldero de la niña Weasley—. Juntarse con muggles, creía que tu familia no podía caer más bajo.

Arthur soporto las ganas de golpearlo, su labio temblaba del enojo que toleraba, mientras que Lucius sonreía victorioso por humillarlo, de tal palo tal astilla.

—Que diga eso un Malfoy, es bastante deshonroso —dijo Scarlet bajando las escaleras junto con Libasset, llamando la atención de los magos y brujas en la discusión, habían escuchado todo el tema, no tolero la humillación que Lucius estaba dando, así que prefirió intervenir.

Hermione las identifico, pues ambas personas tenían aun las capuchas cubriendo la mitad de sus rostros, ambas personas encapuchadas se pusieron frente a los Malfoy.

—Vaya, al parecer los Weasley tienen un defensor —se burló Lucius.

—Discrepo de su lógica señor Malfoy —dijo Scarlet ignorando el comentario del mago—. Todos sabemos la frase firme del gran padre Merlín, todo ser vivo posee magia, recuerde señor Malfoy que el gran Merlín fue el creador.

La sonrisa de Lucius se esfumo de inmediato—. Creo que ya lo recordó —se burló Libasset al ver su expresión.

—Seguro deben ser otros muggles —volvió a sonreír Lucius como si esas palabras fueran suficientes para hacerles sentir menos.

Libasset enojo por la ofensa lanzada hacia su master—. ¡Cómo se atreve a responderle de esa manera!, estas frente a la hija de…

—Libasset —la reprendió Scarlet, haciéndola callar de inmediato, todos quedaron sorprendidos por la voz autoritaria de la mujer, quien volvió a poner su atención a los Malfoy—. Debería aprender de los muggles señor Malfoy, ellos no necesitan conjuros ni hechizos para poder realizar magia —observo por unos segundos a Draco quien trago en seco por la fuerte presencia de la mujer—. Se lo dejare de tarea para su hijo, espero una investigación detallada del tema, el día primero de septiembre.

Lucius quedo sin palabras y claramente molesto, le habían humillado frente a los traidores a la sangre—. Que espera en obedecer lo que mi master le ha indicado —agrego Libasset señalando la puerta—. La investigación no se hará sola.

Los Weasley, con Granger y Potter sonrieron por ver a los Malfoy retirarse con molestia—. Problema resuelto —dijo Scarlet con tono tranquilo—. Los Malfoy son personas a las cual no se les puede tener mucha paciencia —expreso sonriente viendo a los demás—. Tengo mi tiempo saturado, pero espero verlos en las clases niños, señor Arthur Weasley un honor conocerlo —realizo una ligera reverencia.

El patriarca de los Weasley correspondió con algo de nerviosismo, pero la curiosidad por saber le gano—. Muchas gracias, el honor es nuestro… ¿Puedo saber su nombre?

—Scarlet —respondió sonriendo aún más por la curiosidad del mago—. Me tengo que retirar, y espero no hagan más sus travesuras, y eso los incluye a ustedes tres, señorita Granger, joven Weasley, señor Potter, que tengan lindo día —el trio de oro quedo sin palabras, ni siquiera habían dicho sus nombres y la dama los dijo sin dificultad, además de saber todas las travesuras hechas el año pasado.

—Seguro y lo leyó en los periódicos, anunciaron todo lo sucedido el año anterior —explico Arthur, ante la lógica más segura.

Los días restantes fueron de calma, Scarlet terminaba de acomodar lo restante de sus libros, escuchando cuando Libasset entro a la habitación, que llegaba revisando una agenda—. Master, eh hablado a la oficina de viajes.

—Y que te ha dicho —respondió mientras cerraba la última maleta.

—El viaje saldrá mañana a primera hora —indico Libasset, entregándole el boleto para el tren—. No comprendo, el inicio de curso es hoy en la noche, porque no asistirá a la cena de presentación, además de viajar en tren, sabe que puedo abrir el portal y es más fácil.

—Después de esa presentación con los Malfoy en la librería, no me ha quedado ni la energía para irme hoy mismo, además quiero meditar, disfrutar el viaje en tren, deja a esta bruja gozar de la paz al viajar sobre los rieles —expreso tranquilamente Scarlet.

—Si me permite opinar, ese linaje siempre ha sido la familia deshonrosa de los merlines.

Scarlet rodo los ojos ante el comentario de su elfa—. Y en eso te apoyo querida, incluso mi marido pensaba al igual en ello, por ese motivo esa línea de sangre fue expulsada de las cuatro ramas principales de Merlín.

Las orejas de Libasset se inclinaron un poco expresando tristeza—. Es una pena que la cuarta rama fuera casi extinta, y ahora el último heredero sufra demasiado —la elfa comenzó a llorar.

Scarlet la abrazo de inmediato para consolarla, besando su cabeza para que dejara de llorar—. Lo se mi niña, no solo voy a Hogwarts porque Albus y Minerva me lo pidieran, también voy para cuidar a mi niño predilecto.

—Usted siempre vela por todos —sonrió Libasset.

—Claro que si, por eso los consiento, y por eso motivo iré al colegio, ese pequeño necesita del cariño de una persona.

Los problemas al parecer eran parte de Ron y Harry, habían tenido el gran "accidente" de caer sobre el sauce boxeador, tuvieron suerte de salir vivos para poder contarla, y debido a eso ya estaban retrasados para la cena, Hermione seguro les daría una reprimenda al verlos hecho un desorden.

—Vete preparando para los gritos de enojo de Hermione —dijo Harry sonriente mientras subían las escaleras.

Ron puso cara de horror de inmediato, señalando hacia al frente, Harry quien lo veía, se giró para notar la presencia de la persona que menos esperaban encontrar.

—Miren bien a su alrededor, muchachos… porque esta noche puede ser la última que pasen en el castillo —dijo Filtch de manera alegre mientras acariciaba su gata, viendo la cara llena de horror en los aprendices—. Sí que estamos en problemas —aquellas palabras eran su sentencia con cierto pocionista.

— ¡Al menos siete muggles los han visto! —grito Snape furioso, tirando el periódico sobre el escritorio—. ¿Tienen idea de lo grave que es eso?, Pusieron en riesgo el secreto de nuestro mundo —Ron y Harry no emitían palabra alguna, el pocionista estaba casi echando fuego como los dragones—. Sin mencionar el daño al sauce boxeador… que está en nuestro jardín desde antes que ustedes nacieran.

—Sinceramente profesor Snape, creo que el árbol nos hizo más daño a nosotros —dijo Ron, siendo observado por Harry quien asentía varias veces con la cabeza en silencio, pero sorprendido porque su amigo se atreviera a responder ante Snape.

— ¡Silencio! —ordeno el profesor de pociones—. Les aseguro que si fueran de Slytherin y su destino dependiera de mi… ambos estarían en el tren de regreso esta misma noche —les amenazó rodeándolos como si fuera un depredador ante sus presas.

—Pero no lo son —intervino Dumbledore, siendo acompañado por McGonagall que apenas habían accedido a la oficina.

—Director… —Snape apenas articulaba palabra ante el nerviosismo frente al anciano director que consideraba su mentor—. Estos alumnos han transgredido el decreto para la restricción de la magia en menores de edad.

—Conozco las leyes, Severus, yo mismo eh escrito algunas —lo reprendió Albus—. Como directora de Gryffindor, la que debe encargarse es la profesora McGonagall.

Ron y Harry se vieron entre sí, con tristeza—. Iremos por nuestras cosas.

— ¿De qué está hablando señor Weasley? —cuestiono Minerva.

— ¿No van a expulsarnos? —ahora era Harry quien cuestionaba extrañado.

Albus sonrió, no cabía duda que los niños aceptaban su error, mientras que Minerva ocultaba su sonrisa con la expresión seria—. Hoy no señor Weasley —dijo la leona en jefe—. Pero quiero dejar en claro que lo que han hecho es muy grave, esta noche escribiré a sus familias, y ambos serán castigados.

—Si profesora McGonagall —respondieron al unísono ambos leones.

—Sugiero que regresen a sus dormitorios cuanto antes —agrego Dumbledore—. Hay una deliciosa tarta de limón que estoy ansioso por probar.

Aquello provoco la sonrisa de Ron y Harry, pero notaron como Snape los fulminaba con la mirada, al no poder lograr castigarlos.

Después de tanta actividad en la cena, el anciano director regreso a su oficina, debía atender otros asuntos más antes de poder dormir—. Ha llegado una carta —aviso el cuadro de Phineas, un antiguo director del colegio Hogwarts.

Albus noto al búho de plata sobre el escritorio con el sobre en su pico—. Veamos que ha escrito tu ama —abrió el sobre para leer su contenido, no sin antes darle unos dulces al ave que gustoso comenzó a comerlos—. Ya veo, llegara para la cena de mañana, pues tendremos que prepararle todo para la bienvenida, ¿No crees? —dijo el anciano, dirigiéndose al búho como si de una persona se tratara, saco del cajón de su escritorio una bolsita con más caramelos, dándosela al ave que la tomo con el pico—. Llévaselos, seguro le fascinaran.

Apenas recibió la orden, el búho alzo vuelo para salir por la ventana, perdiéndose en alguna parte del oscuro cielo nocturno.