IV

Primera clase

No había sido una buena noche para Scarlet pues iba suspirando con cansancio mientras se tallaba el puente de la nariz, se dirigía al comedor para poder desayunar algo ligero, la bruja meditaba ante la idea de convivir con ese mago narciso, porque eso era para la merlina.

Ese hombre no tenía remedio, mira que ser un descarado con intentar robarle un beso—. "Padre Merlín tus creaciones ahora no tienen respeto" —pensó Scarlet.

—Buenos días, noto que madrugas aún más que Severus —había saludado el anciano quien apenas iba llegando a la entrada del comedor acompañado de McGonagall.

—Buenos días, también son los primeros —correspondió el saludo.

—Pero que dices Albus, tu llegas tardísimo al comedor en ocasiones, solo porque hoy tienes unos trabajos en el ministerio, sino fuera por eso ni llegabas a buena hora para el desayuno —reprocho Minerva.

La risa por parte de Scarlet fue notoria—. Te han descubierto.

—Me imagino que has preparado la estructura de tu clase ya que te veo desde temprano —continúo Albus pasando el tema de ser un dormilón, por la tangente.

—Buenos días a todos —saludo aquella voz ya molesta para ambas brujas que hicieron una mueca simulada ante el saludo del mago rubio.

—Buenos días Lockhart —expresaron al unísono los tres profesores, pero Albus se divertía con lo situación.

Sin perder oportunidad, Gilderoy tomo la mano de la merlina para besar su dorso—. Madame permítame decirle que hoy se ve hermosa.

—Gracias —respondió Scarlet con una sonrisa fingida.

—Vamos a desayunar, ya mi estómago pide algo —intervino Albus entrando rápidamente, siendo alcanzado por Lockhart.

—Perdona querida pero Albus lo solicito por sus grandes hazañas —le susurro McGonagall.

—Descuida, ya sabré como lidiar con su personalidad —expreso Scarlet, meditando como le haría para no tenerlo todo el día detrás de ella.

El desayuno fue algo más tranquilo pero para la sorpresa de Scarlet el mago narciso se sentaba aun lado de ella, mejor se daría prisa en comer para irse a impartir su primera clase.

El bullicio en la clase de DCAO teórico era demasiado, pero sin duda la voz de las alumnas era lo que resaltaba aún más, ya que se morían de nervios y suspiros por tener al gran mago rubio en la materia.

—Déjenme presentarles a su nuevo profesor de artes oscuras, ¡Yo! —sonrió el mago—. Gilderoy Lockhart, caballero de la orden de merlín tercera clase, miembro honorario de la liga para la defensa contra las fuerzas oscuras y ganador en cinco ocasiones de la sonrisa más encantadora otorgado por la revista corazón de bruja.

Todos los estudiantes masculinos se miraban entre sí por las ridículas acciones del mago, mientras las brujas suspiraban.

—Harry, Ron, miren —susurro Neville justo detrás—. ¿Ese no es el búho plateado que vimos en el comedor ayer?

No habían notado la presencia del ave, que posaba tranquila sobre la pizarra, observando a todos.

—Como ya todos compraron mis obras, empezaremos con algo sencillo —continúo explicando Lockhart sin percatarse de la presencia del ave, pasando entre las filas repartiendo unas hojas—. Responderán una sencilla evaluación, tienen treinta minutos.

— ¿Qué clase de cuestionario es este? —susurro Ron al notar las preguntas.

— ¿Cuál es el color favorito de Gilderoy Lockhart? —leyó Harry una de las cuestiones.

Ese mago no les enseñaría nada en todo el curso, y vaya que los chicos pensaron bien porque después de la evaluación siguió una desastrosa clase práctica con Duendecillos de Cornualles, que habían hecho un caos en el aula.

Lockhart había explicado como aprender a controlarlos, pero incluso el mismo mago no sabía cómo detenerlos, terminando por encerrarse en su oficina, "un cobarde" era como Ron lo había etiquetado.

El búho alzo vuelo después de reunir la información, y salió del aula.

— ¡Inmobilus! —grito Granger congelando a los duendecillos.

— ¿Por qué siempre yo? —se quejó Longbottom colgando del candelabro, ya que los duendecillos lo habían colocado allí.

—Lo siento Neville, no los detuve a tiempo —dijo Hermione.

Por su parte Scarlet lanzo un enorme suspiro de molestia, hacía ya algunos minutos que había terminado su primera clase de DCAO practico.

¿Pero porque la merlina estaba en ese estado?

La respuesta era que había mandado a su búho de plata para ver la clase, tenía una conexión con esa ave por lo tanto podía crear un lazo de visión, todo lo que viera su búho ella lo vería, y quiso casi jalar de la oreja a ese mago por tan irresponsable acción tomada en la clase, aunque agradeció internamente que la alumna de Granger supiera controlar la situación.

Luego vería como resolver ese caso, pero primero almorzaría, opto mejor entrar por la puerta trasera del comedor.

—Buenas tardes —saludo el anciano, siendo el primero en notar su llegada.

—Buenas tardes Albus, provecho a todos —respondió tomando asiento, daba gracias que Lockhart no estaba, seguro se había atrasado limpiando su ropa con lo sucedido en clase— Buenas tardes profesor Snape.

El pocionista solo asintió en silencio, Scarlet no necesitaba más palabras del mago para entender su correspondiente saludo.

— ¿Has descansado bien? —cuestiono Albus.

Aquello descoloco un poco a Scarlet, el anciano ya sabía su condición, ¿Por qué rayos se lo preguntaba?, en serio que a Dumbledore le fascinaba sacar datos a la luz con sus acertijos "inocentes".

—Sí, la habitación es agradable —respondió de manera tranquila, tenía que seguirle el juego.

—Me alegro, después de lo ocurrido anoche pensé que…

—Estoy excelente Albus, despreocúpate —intervino de inmediato Scarlet con su usual tono amable y sonriente, fuera lo que fuera a decir el anciano tenía que tenerlo callado y no decirlo.

Snape noto cierto detalle en la conversación de esos dos, pero opto por no intervenir y solo poner atención en silencio.

—Nos habías preocupado, ya sabes que tu salud es primordial —agrego Minerva.

Scarlet solo sonrió a modo de derrota, lo que menos quería era la revelación del dato y en fin, pero a Minerva no se lo reprocharía—. Gracias Minnie, no mentía, estoy excelente.

El pocionista miro sin disimulo hacia la merlina, sorprendido por el diminutivo del nombre, que recordara solo Albus le decía "Minnie" a la jefe de Gryffindor y eso en privado cuando solo estaban los de más confianza, ósea él y la leona.

—Tu siguiente clase es después del almuerzo si no me equivoco —continuo Albus la conversación.

—Pensé que la clase en esta ocasión la impartirías con el profesor Lockhart —dijo Minerva.

—Opte por que fuera cada uno en su aula —expreso Scarlet recordando la horrenda clase del mago.

Albus medio sonrió al notar el otro mensaje en las palabras de la merlina—. Supervisaste la clase no es así.

La Nobeless medio sonrió, los detalles jamás pasaban por alto en el anciano—. Correcto.

—Y… se puede saber cuál fue su veredicto, madame —al fin había intervenido Snape en la conversación, la curiosidad por saber qué opinaba la merlina de aquel rubio idiota le había ganado.

Scarlet frunció el ceño y soltó un ligero suspiro—.Ordene a mi búho realizar la supervisión, tendré que mandar algunas cartas a mi consejera para mover algunos hilos próximamente.

Snape se tuvo que aguantar las ganas de medio esbozar una sonrisa—. "Idiota" —pensó el pocionista, el mago rubio ya había echado la primera carta en su contra.

—Ahora recuerdo que pedí justo anoche algo, no era necesario la etiqueta —recalco Scarlet, tocando con sutileza la frente de Snape como si fuera una acción de reprimenda a un niño pequeño—. Kreuz o Scarlet.

Los directivos se aguantaron la risa, el pocionista quedo perplejo ante ese movimiento no previsto, esa mujer tenía un carácter fuerte pero acompañado de un perfil dulce.

Desde la mesa de Gryffindor aquella acción no pasó desapercibido por un grupo de cuatro aprendices—. Vieron eso —dijo Neville sin creérselo.

—Ni siquiera se ha molestado o respondido —agrego Harry.

—Harry, es normal ya que es la suprema de todo el mundo mágico —respondió Granger ante lo obvio del tema, aun viendo hacia la mesa del profesorado del cual la merlina se retiraba.

—Puede que si este molesto, pero Hermione esta en lo cierto, Snape seguro no le dice nada ya que no conviene provocar a un Nobeless —agrego Ron.

El pocionista recupero un poco su vaga distracción, se retiraría mejor a las mazmorras, sin percatarse que cierto anciano medio sonreía por su reacción—. ¿Ya te retiras? —cuestiono el director.

—Es notorio Dumbledore —apenas y abrió los labios para responderle.

— ¿Piensas ir a verla en su primer día de clase? —volvió a lanzar su mordaz jugada el anciano.

Snape lo observo con un aire molesto por tal cuestión—. No soy un chismoso —mejor salía del sitio o seria abolido por más cuestiones de Albus, al pasar por las mesas pudo notar como el cuarteto lo observaba, les lanzo una mirada indicando su enojo logrando que los mocosos dejaran de verlo.

La merlina esperaba con paciencia a que el último estudiante se acomodara en su respectivo pupitre, justamente comenzaría su clase con el afamado grupo rivalizado, conformado por las serpientes y los leones, casas rivales a juramento, sin duda el director tenía el gusto de hacer sus travesuras.

—Buenas tardes a todos, bienvenidos a su primera clase en DCAO practico, en esta asignatura hermana, se llevaran los mismos temas que enseñen en la teórica, solo que los aplicaremos a los hechizos y duelos —comenzó a explicar Scarlet su asignatura con total serenidad, el aula era un antiguo salón de baile, por ello el espacio era perfecto.

Neville con algo de miedo alzo su mano para poder hablar, siéndole concedido por la bruja—. ¿Nos soltara también esos duendecillos?

Las risas se escucharon en el aula—. No, puede estar tranquilo señor Longbottom —respondió con una sonrisa la merlina.

—Neville eso paso porque no sabíamos defendernos de algo tan simple, el profesor Lockhart solo quería enseñarnos a lidiar con las criaturas —dijo Hermione.

Scarlet enarco una ceja ante la forma algo soberbia de la respuesta—. No habrá duendecillos aun, hoy será una clase introductoria, además ya eh tomado cartas en el asunto, el profesor Lockhart seguro estaba ansioso por enseñarles, tocando la parte práctica, caso que no le corresponde —observo con discreción a Granger que comprendió la reprimenda.

La clase continuaría con las explicaciones de la materia y lo que abarcaría, aquellas dos horas se pasaron tan rápido para los estudiantes, que satisfechos se retiraban.

—Como se te ocurre decir eso frente a la profesora —le susurro Ron.

—Déjame, yo no eh dicho nada malo —respondió molesta Hermione.

—Señorita Granger, señor Malfoy —los llamo Scarlet mientras acomodaba los frascos con algunas criaturas dentro que había usado en la clase.

El cuarteto se alarmo, pues quizás la profesora le daría una reprimenda a su amiga—. Te lo dije —le recalco Ron a la leona.

—Niños no se preocupen solo quiero hablar unos momentos con su amiga —dijo la merlina poniendo atención hacia los aprendices eh indicándoles con la mano que podían sentarse a los mencionados.

—Estaremos en el comedor —susurró Harry al retirarse con Ron.

Ambos leona y serpiente se vieron con molestia en silencio mientras esperaban lo que diría la profesora, aunque Draco no esperaría mucho tiempo—. Profesora, ¿Puedo saber que hice?

Scarlet enarco una ceja ante tal actitud, los Malfoy jamás cambiarían, eso ya era un hecho—. Se lo diré en un momento, ahora con usted no tengo prioridad —el tono firme de la dama logro hacer que el joven Malfoy callara—. Bien, empecemos con la señorita Granger.

—S…i —se sobresaltó la leona.

—No la voy a comer señorita Granger —sonrió al ver su reacción—. Pero por favor no vuelva a responder o hablar de esa manera en mi clase, en primera la que tiene derecho a reprender soy yo, el joven Longbottom cuestiono algo razonable, no ha hecho nada malo pero cuide su manera de expresar lo que piensa.

Hermione asintió apenada ante la reprimenda, la merlina comprendía su forma de ser, no era mala persona pero debía cuidar su forma de expresión, pues del conocimiento a la soberbia a veces quedaba un paso, y ella ya había visto en persona muchos años atrás como sucedía.

Malfoy sonrió con burla ante el castigo hacia Gryffindor—. No te sirve para nada ser la mejor, las personas como tú no saben de educación.

—Creo que esas palabras le quedan muy grandes joven Malfoy ya que su padre no me ha dado el claro ejemplo de ello al igual —le indico Scarlet haciendo que el joven aprendiz dejara de burlarse, siendo ahora Hermione quien aguantara la risa—. Lo eh llamado para solicitar la tarea que le deje a realizar.

Draco quedo extrañado por lo que pedía la profesora—. No ha dejado tarea es la primera clase.

—Le recuerdo que usted y su padre tenían una tarea, la solicite cuando estaba en Flourish y Blotts, y el día de entrega era justo hoy —esclareció la merlina.

—Eso no es válido, y además no era inicio de clase, mi padre no permitiría…

La merlina semi cerró los ojos ante el atrevimiento de Malfoy—. Que no se le olvide que soy su profesora, y sé muy bien que su padre está en el consejo educacional del ministerio, si es lo que intentaba decirme, pero se le olvida que estoy muy por encima del ministerio mismo, ahora niños pueden irse, los veré en la próxima clase —sonrió, claro hecho que dejo con algo de miedo a los aprendices.

—"Tonto" —pensó Hermione hacia Draco, mientras salían del aula.

—Y joven Malfoy, se le restaran 10 puntos por no traer su tarea y otros 20 por falta hacia una persona de autoridad —indico la merlina tronando los dedos para que la puerta cerrara sin permitirle a Draco responder, lanzo un suspiro lleno de fastidio.

—No debió dejarse llevar por un niño —dijo el búho de plata que arribaba su vuelo sobre el escritorio.

Scarlet sonrió al reconocer la voz de Libasset a través del búho—. Perdona querida, sé que los Malfoy no son esas personas pero no puedo evitarlo —recordó de inmediato un pequeño dato que deseaba obtener—. Libasset, necesito que me consigas información de cierto mago.

En las mazmorras, Snape revisaba los trabajos de los estudiantes, se tallaba el puente de la nariz por ver que esos mocosos no mostraban ni una pizca de avance en la materia, su atención fue llamada al escuchar un pequeño sonido muy conocido y a la vez extrañamente sonado, el panel que simulaba los puntos de las casas en su oficina, marcaba algo que jamás había visto suceder cuando él empezó a tomar el puesto de la casa, el panel marcaba 30 puntos menos para Slytherin.

¿Quién había sido el atrevido?

La calma en Hogwarts siempre llegaba en cada bienvenida de la señora noche, el aire frio cubría los corredores libres de ventanas, y bañados por la sola luz de la luna, solo una persona disfrutaba de tan relajante momento, viendo el paisaje nocturno del exterior mientras caminaba por los pasillos exteriores.

Scarlet deambulaba con parsimonia por todo el colegio, no podía conciliar el sueño después de todo, y que mejor manera para sobrellevar el insomnio que una caminata nocturna, pasillos oscuros, cuadros dormidos, un aire totalmente tétrico que era del gusto para la merlina.

En sus recorridos nocturnos de cierto pocionista por el colegio, escuchaba los pasos sutiles a lo lejos, seguro gozaría de atrapar a un estudiante para bajarle puntos, si fuera un Gryffindor que mejor, para su gran sorpresa no lo era, y en su lugar estaba la merlina viendo por uno de los ventanales libres la luna llena, perdida en ver el astro nocturno—. Recuerdo que hoy no le toca vigilancia madame.

Scarlet observo al pocionista salir de las sombras—. Y yo recuerdo que a estas horas ya paso el tiempo de vigilancia nocturna —respondió con calma.

En algo era muy destacado Snape, y eso se notaba en el hecho de observar el más mínimo detalle, caso que no paso por alto la condición de la mujer, quien tenía un claro cansancio en los ojos y la tez algo pálida, todo enmarcado por su cabello algo enmarañado, algo cargaba en esos ojos, podía sentir un aire tristeza y dolor.

—No porque sea profesora o una Nobeless, puede romper las reglas.

Scarlet esbozo una sutil sonrisa—. Al fin me habla sin etiqueta —dijo sin dejar de ver al pocionista directo a los ojos—. Digamos que decidí pasear, así como usted.

Eso fue un golpe para el pocionista que sintió por primera vez como alguien lograba atravesar su defensa sin ser Dumbledore—. Creo…que debe retirarse a su habitación.

—Claro, y usted debe regresar para continuar con sus pociones.

— ¿Disculpe? —no pudo ocultar su sorpresa el mago.

Scarlet sonrió, acercándose al mago y limpiarle la mejilla con la manga de su abrigo, aquello descoloco a Snape, sentir las cálidas manos de la dama fue algo revelador para su perfecto autocontrol.

—Tenia tinta de calamar —le mostro la manga manchada, pasándolo de largo—. Que descanse profesor.