V
Noticia
—Aun no te creo —dijo Ron mordiendo un pan.
—Es increíble, seguro Snape estará furioso —agrego Harry.
—Pues créanlo o no, así fue, le han bajado 30 puntos —respondió Hermione.
El desayuno estaba animado en el comedor, pero para una merlina no, suspiro un poco al recordar la conversación matutina con Albus en su oficina.
—Albus esto es una pésima idea —dijo Scarlet caminando por la oficina—. Estoy aquí para ser profesora, no a ocupar otro deber.
—Lo sé, pero eh hablado con Minnie y ella acepto —respondió el anciano.
Scarlet freno en seco para verlo con el ceño fruncido—. ¿Te has vuelto loco? Y para colmo arrastras a Minerva en esto.
—Es mi deber como Prudens recuerda eso —respondió seriamente Albus.
—Exacto, un deber que ya no les pertenece a los Prudens, ustedes ya no son necesarios en esos servicios, sus trabajos han cambiado —rebatió la merlina.
Los cuadros veían atentos esa discusión entre titanes, puesto que no daban su brazo a torcer, notando la expresión algo dolida de Albus por las palabras de la dama—. Tú lo has dicho Kreuz, pero recuerda que mi deber ahora es otro y fue un encargo de esa persona muy importante para ti, así como el mío.
Scarlet solo apretó los puños debajo de la mesa, así nadie notaria en el comedor su molestia por tal acción, pensaba que el anciano le había llamado para dar clases y para ver otro tema que a ella ya le faltaba vigilar, por eso decidió aceptar, para cuidar ese detalle estando en la parte baja, y ahora le salía con ese cambio repentino de planes, al parecer el anciano no cambiaría de idea.
—Y me eh enterado que sus clases son magníficas —dijo Lockhart quien llevaba rato hablando con la dama, sin percatarse que Scarlet le había ignorado todo ese tiempo.
Snape noto la distracción de la dama, siendo el único quien percibió como apretaba con fuerza la falda de su vestido, claro detalle de que ella estaba molesta, el pocionista lo relaciono a que la merlina no toleraba al idiota de Lockhart.
Scarlet reacciono al sentir un ligero toque sobre su mano, el pocionista le señalaba la mano apretada, indicando que había notado su molestia, alzo su vista para verlo, y esbozo una sutil sonrisa.
—Profesor Lockhart, creo que debería guardar silencio, el director hablara —índico el pocionista al notar que el anciano tomaba la cuchara para hacer sonar la copa.
—Oh, sí… perdonen, gracias Snape —respondió el mago rubio.
La merlina sonrió, respondiéndole de esa forma al mago oscuro su agradecimiento por salvarla de Lockhart, Severus solo asintió en silencio.
Para sorpresa de algunos ojos que estuvieron atentos a las acciones del pocionista, el mago tomo una uva del cesto cercano y se lo dio a la merlina, acción que provoco una sonrisa más sincera por parte de la dama que acepto gustosa comer la fruta.
Este detalle lo percibió Albus y Lockhart al igual.
El silencio reino en el comedor para poder escuchar al director—. Debido a los cambios que se están realizando en este ciclo, la profesora McGonagall dejara de ser el jefe de la casa Gryffindor.
La noticia cayó como bomba para todos, los profesores murmuraban entre ellos.
— ¿Qué cosa? —susurraron casi al unísono el trio de oro entre ellos.
—Entonces… ¿Quién nos cuidara nuestros cuellos de Snape? —dijo Ron con el miedo escrito en su rostro.
— ¿Quién será el nuevo jefe de Gryffindor? —agrego Hermione.
— ¡Silencio! —Albus tuvo que gritar para calmar el barullo—. La noticia sé que es sorpresiva, pero no dejaremos la casa sin una cabeza, por ello el nuevo jefe de Gryffindor será la profesora Kreuz, quien tome la custodia de los leones.
Aquello fue aún más sorpresivo, Snape miro de golpe a la dama que estaba de pie para saludar a todos con una sonrisa ¿Qué carajos estaba haciendo Albus?
En tan pocos días y estaba realizando jugadas que nadie más del profesorado sabia, aparte que ni siquiera el mismo tenia conocimiento, lo había excluido.
Scarlet volvió a sentarse, con la incomodidad muy marcada en sus ojos, y cada gesto no pasaba por alto para el pocionista.
El desayuno continuo con aun los comentarios de la noticia, mientras la merlina apenas toco la comida—. Felicidades madame —dijo Lockhart dándole besos en el dorso de su mano.
—Gracias, pero será temporal —respondió incomoda la Nobeless, tenía que salir del comedor necesitaba despejarse—. Con su permiso, provecho a todos.
—Pero apenas y toco la comida madame —señalo Lockhart.
Scarlet hizo una sutil mueca de molestia ¿Por qué tenía que abrir su boca en el momento menos apropiado?
—Recordé que no ordene lo necesario para mi clase, y no me gusta estar con prisas —fue la excusa que pudo dar Scarlet.
El sonido de la silla al ser movida, provoco que algunos vieran al pocionista quien le cedió la mano a la dama para ayudarla a salir de ahí—. Entonces… no debe atrasarse.
¿Qué rayos había sucedido?
Quedaron sin habla todos, la dama volvió a sonreír tomando la propuesta, siendo sacada del comedor con rapidez, bajo la atenta miradas de todos, Lockhart los miraba con fastidio, no se dejaría vencer.
A unos corredores más alejados de las mazmorras, Scarlet suspiro aliviada, dejando de caminar—. Muchas gracias.
Soltó el brazo de la dama, notando su expresión aun molesta—. Felicidades —dijo el pocionista y eso era un logro que incluso Albus aplaudiría pues el hombre no daba ni los buenos días.
—Gracias —respondió forzadamente la merlina.
—No parece agradarle.
—No vine para ocupar un puesto alto, mi prioridad es otra —respondió agotada de solo pensarlo, mostrando su incomodidad por el tema—. Pero Albus siempre hace lo que quiere.
Internamente el mago le daba un voto a favor a la mujer, Dumbledore siempre hacia lo que sus berrinches solicitaban, pero a pesar de la decisión, tenía un poco de certeza el anciano director—. Si le quita un poco la molestia, pero el director la ha colocado por algo en especial, y puede cubrir a la perfección el puesto.
¿Snape le había dado ánimos?
Eso sí que sorprendió a Scarlet que pensó un poco las palabras del mago, el más temido y antisocial profesor Snape tenía una amena plática con ella.
— ¿Me está adulando? —sonrió ante ese detalle.
Snape enarco una ceja ante esa descarada pregunta—. Apúrese con su trabajo.
La merlina sonrió ante la respuesta seca, el pocionista era divertido a su manera.
Las semanas pasaron con la noticia un poco más calmado, se había hecho incluso una rutina que para ojos curiosos de Albus se le hacía divertida.
Cada vez que Lockhart estaba junto a la merlina con la excusa de que eran compañeros de materia, Snape la sacaba de ese lio.
Era divertido para el anciano esa situación, las cosas de la merlina incluso fueron cambiadas a la torre de Gryffindor para su nuevo puesto, ahora leones y serpientes tenían más rivalidad por el hecho de que la gran suprema era jefe de la casa.
Oportunidad que no desaprovechaban los leones para restregárselo a las serpientes que movidos por la provocación presumían a su jefe de casa al igual.
Para ese día ordinario de entrenamiento de Quidditch, la rivalidad tocaría el primer roce—. En el verano diseñe un programa de práctica, vamos a empezar mucho más temprano, más riguroso y más tiempo —explico Wood al equipo, sorprendiéndose de ver al equipo de las serpientes—. ¿Qué haces Flint?
—Practica de Quidditch —respondió el capitán del equipo rival.
Wood ya se veía venir los problemas con ellos—. Reserve el campo para Gryffindor.
—Tranquilo Wood —respondió Flint—. Tengo una nota.
Desde unas bancas cercanas, Hermione y Ron notaron la situación de los equipos—. Huelo a problemas —dijo Ron.
—Vamos —indico Hermione, irían para apoyar.
Wood desconfiado por las palabras de Flint, leyó el pergamino que le dieron—. Yo, el profesor Snape concedo permiso al equipo de Slytherin para entrenar con su nuevo buscador —término de leer, extrañado por la nota—. ¿Tienes nuevo buscador? ¿Quién es?
Scarlet pasaba en ese momento por los corredores exteriores, logrando ver a los equipos, solo negó con la cabeza en silencio, siempre habría rivalidad entre ellos.
Todos los leones quedaron sorprendidos al ver el nuevo buscador de las serpientes—. ¿Malfoy? —dijo Harry.
Draco sonrió al ver la cara de Potter—. Correcto y no soy el único nuevo aquí —presumió moviendo un poco la escoba.
— ¡Tienen la Nimbus 2001! ¿De dónde las sacaron? —exclamo Ron sorprendido al ver las escobas.
—Un obsequio del padre de Draco —respondió Flint.
—A diferencia de otros, Weasley, mi padre puede pagar lo mejor —se burló Draco por el estatus económico de Ron.
Hermione se puso furiosa, no dejaría que se burlaran de sus amigos—. Pero en Gryffindor nadie ha tenido que comprar su lugar, lo ganan por su talento —la respuesta filosa, provoco la risa de los leones hacia las serpientes.
Draco se molestó por la atrevida bruja de cabellos esponjados—. Nadie pidió tu opinión, asquerosa sangre sucia.
Scarlet a lo lejos se molestó al escuchar esa frase, conocía muy bien el origen de ese término, no lo soportaba, Malfoy no sabía que usaba palabras muy fuertes que tenían un trasfondo oscuro no revelado para la historia mágica.
— ¡Pagaras por eso Malfoy! —dijo Ron muy molesto por las palabras de Draco hacia Hermione, saco su varita para hechizarlo—. ¡Come babosas! —lamentablemente el hechizo reboto hacia el mismo, ya que su varita seguía rota.
Todos los leones se preocuparon por Ron, checando que estuviera bien.
— ¿Estas bien Ron? —cuestiono Hermione.
— ¿Qué sucede aquí? —todos se alarmaron ante la voz, Draco quedo sin habla al verla presente—. Me pueden explicar.
—Profesora Kreuz, Draco le dijo sangre sucia a Hermione —respondió Harry muy enojado de ver a sus amigos siendo molestados por las serpientes.
—Eso no es verdad profesora —intervino Flint—. Weasley intento hechizar a Malfoy y ahora mienten.
Scarlet noto la sonrisa burlona que tenía Flint al ver Ron Weasley vomitando babosas— ¿Se le hace gracioso acaso señor Flint? —la expresión seria de la mujer dejo sin sonrisa al estudiante.
—Las serpientes son las que mienten —expreso Hermione que aun ayudaba a Ron.
—Silencio —ordeno Kreuz—. Primero lleven a su compañero para que se cure, Pomfrey por ahora no está en el colegio pero vayan con Hagrid, sabe de estos casos, lo conozco muy bien.
Draco dejó salir una ligera risa de burla—. Ese fenómeno solo sabe limpiar el excremento de los animales.
Aquel comentario hizo enojar a Scarlet, ahí si no se lo permitiría, los Malfoy eran Malfoy y jamás cambiarían—. Y ustedes caballeros… —observo a todo el equipo de Slytherin—. Su entrenamiento será cancelado, retírense —eso sería suficiente castigo.
—Pero el profesor Snape nos dio el permiso —intervino Flint dándole la hoja con el escrito.
Scarlet tomo la hoja con sequedad, no sin antes dar las ordenes a los leones—. Retírense, su entrenamiento será al igual cancelado pues su nuevo buscador debe llevar a su amigo para revisión.
Los leones asintieron sin reproche, no era castigo, debían atender primero a uno de los suyos, la dama leyó la hoja y observo al equipo de las serpientes—. Permítame decirle señor Flint, que esto no es un permiso, es un recado.
—Claro que es un permiso —rebatió Malfoy, ese niño estaba rebasando los límites con retar siempre a la Nobeless.
— ¿Así? —enarcó una ceja Scarlet—. Hablare con su profesor sobre este permiso, para poder acomodar los horarios de entrenamiento en ambas casas —dijo la Nobeless dando una salida de escape al equipo—. Retírense —fue su última palabra para ir a las mazmorras.
—No es justo solo apoya a esos asquerosos leones —susurro Draco.
Scarlet por suerte no estaba tan lejos, por ello logro escuchar—. Señor Malfoy se le restaran 20 puntos por insultar a su compañera con una palabra poco refinada —todos los estudiantes presentes que pasaban por ahí lograron escuchar, quedando asombrados de ver algo único, a Slytherin le bajaban puntos por primera vez.
Draco enfado—. Solo se aprovecha de su nivel —la reto—. Pero cuando se entere mi padrino, no permitirá que bajen puntos.
— ¿Eso es una amenaza señor Malfoy? —la Nobeless no podía creer lo que escuchaba, ¿Qué tanto le habían metido a la cabeza al estudiante para que actuara así?—. 30 puntos menos, por faltarle a un profesor, y como eh dicho retírense.
Hagrid había buscado de inmediato una cubeta para Ron, que seguía vomitando babosas, entro rápido a su cabaña para dársela—. Esto requiere de un equipo profesional —dijo el semi gigante—. No hay nada que hacer, si no esperar.
—Escupe Ron —indico Hermione acomodándole la cubeta.
Todos hicieron cara de asco al verlo vomitar, Hagrid ya sabía lo que se sentía, en una ocasión sufrió el hechizo por error—. Es mejor que salga, ¿A quién intentaba hechizar? —cuestiono.
—A Malfoy —respondió Harry—. Le dijo a Hermione… bueno es que no se su significado —arrugo la nariz.
Hermione se puso de pie para caminar por el lugar, con una expresión algo triste—. Me llamo sangre sucia.
Hagrid quedo sorprendido—. ¡No puede ser!
— ¿Qué es sangre sucia? —cuestiono Harry, mientras que Ron seguía vomitando.
—Es un nombre repugnante con el que llaman a los hijos de muggles, de padres que no son magos, alguien como yo, no es algo que oirías en una conversación civilizada —respondió Hermione con ganas de llorar.
Hagrid se molestó por saber que a la pequeña leona la trataron de manera cruel—. Harry, hay algunos magos, como la familia Malfoy que se creen mejores que nadie, porque tienen lo que ellos llaman sangre limpia —explico el semi gigante.
— ¡Eso es horrible! —expreso molesto Harry mientras tallaba la espalda de Ron como una manera de ayudarle con su problema—. Pero…la Nobeless es pura, pero no es como los Malfoy —recordó ese dato.
—Es una tontería en verdad —dio su opinión Hagrid ante esa ideología de pura sangre—. Pero Scarlet no es así, ella a pesar de ser Merlín, quiere a todo el mundo mágico, considerándolos hijos, aunque a veces es de un carácter reacio pero lo hace para corregirnos de nuestras malas acciones.
Hermione y Harry comprendieron, lo habían visto hacia unos momentos atrás, sí que era de carácter la jefa de leones.
—Además la mayor parte de los magos de hoy en día tienen la sangre ya mezclada —continuo hablando Hagrid—. Bueno, a excepción de Scarlet, aparte tenemos mucho a favor, porque no han inventado un conjuro que nuestra Hermione no sea capaz de realizar.
Hermione sonrió aguantando las lágrimas—. Gracias.
El semi gigante le tomo de la mano para consolarla—. No dejes que esto te derrumbe, ni por un minuto.
La puerta de la cabaña se abrió de sorpresa, entrando el nuevo invitado—. Así que aún continúan aquí —dijo Scarlet al ver a su leona protegida llorar—. Que ha pasado.
—Solo le daba ánimos, ese Malfoy le llamo sangre sucia —respondió Hagrid.
Scarlet suspiro al recordar al pequeño protegido de Snape—. Lo sé, estuve ahí querido, se les ha castigado —la cuestión que le rondaba a la mujer era una, ¿Cómo permitía Snape tal acción?, ese era un dato que no podía creer—. Cariño, no le prestes atención a sus palabras, puede que yo sea al igual una sangre pura como dicen, pero eso no me hace olvidar de donde vienen mis raíces, todo mago se rige por la enseñanza y no por la sangre.
La ahorcajada de Ron al vomitar la babosa, había arruinado un poco la situación, rápidamente Scarlet le lanzo una mirada de reprimenda al semi gigante.
—Le di la cubeta para que sacara todo —se defendió rápidamente Hagrid al verla.
—Debiste darle algún té —recrimino la Nobeless.
—Es mejor así Scarlet, era eso o que tragara las babosas —explico el punto Hagrid.
Hermione y Harry notaron la gran familiaridad con la que se trataban ambos magos, ni siquiera Albus la llamaba por su nombre.
Comprendió la merlina, le daba un voto a favor al semi gigante—. Entones me retiro, debo realizar las actividades que me faltan, están en buenas manos niños —beso la frente de los tres leones, que se avergonzaron un poco, Hagrid sonrió al verlos reaccionar así.
—Los mandare a su torre cuando haya pasado el hechizo sobre Ron —dijo Hagrid.
—Por favor —agradeció Scarlet, despidiéndose del semi gigante con un beso en la mejilla—. Luego vendré a tomar un poco té.
Hagrid asintió, acompañándola a la salida, apenas regreso, Hermione no tardo en bombardearlo con preguntas—. Hagrid, ¿Cómo es que puedes llamarla por su nombre?
—Ni siquiera hemos escuchado al profesor Dumbledore hablarle por su nombre —agrego Harry.
Hagrid se rasco la cabeza, la había regado pero les diría la verdad—. Les diré, pero esto debe quedar en secreto —Ron que aun seguía mal, ponía atención al igual—. En mi infancia, Scarlet me cuido durante algún tiempo, por ello la veo como una familia.
— ¿¡Que cosa!? —Harry y Hermione expresaron su asombro al unísono, mientras Ron sacaba la última babosa.
Snape llevaba dándole vueltas al asunto desde la mañana, la merlina como jefa, era una movida que no le agradaba para nada, Albus realizo una acción del cual no fue avisado, y se lo comentaría, porque así era él, si algo le incomodaba se lo reprocharía.
Subió las escaleras con algo de prisa, accediendo sin problema a la oficina, viendo al anciano realizando sus labores en el escritorio.
—Cierra la puerta por favor —dijo el anciano sin levantar la vista de los documentos que firmaba, había sentido la presencia del joven mago desde la gárgola.
—Porque la pusiste a ella —dijo, dejando caer sus manos sobre el escritorio con algo de fuerza pero sin llegar a demostrar su molestia—. Explícate Albus.
El anciano dejo de firmar, colocando la pluma en el tintero, luego terminaría sus trabajos—. Te recuerdo que esa decisión no fue solo mía.
—A ella parece incomodarle tu decisión, y además no comprendo tus acciones, esto es una alteración a los planes actuales, el lord está tomando fuerza para regresar, si él llega a enterarse sobre la presencia de la Nobeless en Hogwarts, todo se ira al desastre —dijo el ex mortifago recalcando su molestia.
Albus noto algo curioso en las palabras—. ¿Cómo sabes que le incomoda? —la sola cuestión dejo sin habla a Snape—. Entiendo tu punto, pero la razón de que este aquí, es para su protección.
Severus arrugó el ceño al percatarse del mensaje—. ¿Acaso ya están buscándola?
La conversación era calmada pero pesada, pues el pocionista descargaba su enojo por completo.
—Aun no —le respondió Albus, logrando calmarlo—. Pero no es el motivo principal por el cual ella está en el colegio.
Snape se irrito aún más, alejándose del escritorio para caminar un poco y no cometer una locura—. Sabes, no te entiendo nada —apretaba la mandíbula al hablar—. No entiendo que planeas ahora.
—Si quieres respuestas, tendrás que esperar, no te niego nada, pero yo no puedo explicártelas.
Con ahora su enojo bien expresado dejo caer de nuevo sus manos sobre el escritorio—. Te recuerdo que yo no soy Harry Potter, no me quieras ver la cara de estúpido.
El azote de la puerta fue lo único que se dejó escuchar al salir el pocionista, Albus solo negó con su cabeza, Severus aún no podía saber nada.
Para la cena, Potter estaba realizando un castigo en el salón de DCAO práctico, resultado de una discusión que tuvo con Malfoy durante la clase.
Estaba tan aburrido, prefería limpiar los calderos que estar escuchando al profesor Lockhart hablar de sí mismo, aparte su castigo consistía en ayudar al profesor con la correspondencia de sus admiradoras.
—Ven…ven a mí.
Potter dejo de realizar su labor al escuchar aquel susurro, quizás se lo imaginaba y solo era el aburrimiento de su cerebro hablar para distraerse de la "conversación" con el profesor, pero aquel susurro se volvió a escuchar con más claridad.
—Esa voz…
— ¿Perdón? —respondió Lockhart dejando de firmar las fotos, al escuchar a Harry hablar.
— ¿No escucho esa voz? —volvió a cuestionar Potter.
Lockhart se quedó confuso por la cuestión—. ¿De qué hablas Harry? ¿No te estarías quedando dormido? —medio sonrió, viendo el reloj—. ¡Por dios mira la hora que es!
Después de checar la hora, le permitió retirarse, Potter estaba confuso por esa voz, tenía hambre y seguro la cena ya había empezado o peor aún terminado.
—Sangre… huelo sangre —aquel susurro se volvió a oír, Harry siguió aquella voz por todo el corredor—. Deja que te desgarre, déjame matarte.
— ¡Harry! —grito Hermione al verlo por el corredor, venia acompañada de Ron, habían esperado a Potter en el gran comedor pero su amigo nunca llego, por ello optaron en buscarlo.
El niño que sobrevivió estaba algo alterado por las palabras del susurro—. ¿La oyeron?
— ¿Oír que? —cuestiono Ron.
—La voz —dijo Potter.
Hermione se preocupó al ver a Harry en ese estado—. ¿La voz? ¿Qué voz?
Harry miraba para todos lados como loco—. La escuche en la oficina de Lockhart y luego…
—Llego la hora.
—Esa voz de nuevo, hay que darnos prisa —dijo Potter corriendo hacia donde la escuchaba, sus amigos lo siguieron preocupados, frenaron al notar algo extraño.
Un montón de pequeñas arañas salían con prisa por uno de los ventanales abiertos del corredor.
— ¿Qué eso? —dijo Ron con miedo, señalando la pared.
Unas enormes letras escritas con rojo en la pared, mandaban un mensaje de terror—. La cámara de los secretos ha sido abierta… enemigos del heredero teman —leyó Hermione con horror—. Esta escrito con…sangre.
Los tres pasaron de ver las letras a un candelabro del cual un bulto colgaba, la expresión del trio fue de terror—. Oh no, es la gata de Filtch, la señora Norris —dijo Harry al identificarla, el animal estaba bañado en sangre.
El bullicio de la multitud acercándose al pasillo alarmo al trio, que ya estaba seguro de una cosa, tendrían graves problemas con esto.
La expresión de todos mostraba sorpresa, más aun viendo quienes estaban en el escenario—. Permiso niños —índico Scarlet abriéndose paso entre los estudiantes, quedando sin palabras ante la escena, lo que más temía y sucedía.
Se acercó a la pared, comprendiendo muy bien esas palabras escritas, el ciclo se repetía por cuarta vez, ¿Hasta cuándo los pecados la seguirían?
— ¿Qué está pasando? ¡Córranse! —Gritaba Filtch, empujando a los aprendices—. Potter… ¿Qué estas…? —el velador quedo mudo al ver lo que colgaba del candelabro.
Harry noto la ira invadiendo al hombre—. Yo no eh sido, digo la verdad —dijo el joven león.
Pero al parecer las palabras ya no eran escuchadas por el velador quien se abalanzo sobre Potter, ahorcándolo del cuello— ¡La mataste! ¡Y yo haré lo mismo! —gritaba Filtch.
— ¡Suéltelo! —se alarmo Scarlet al intervenir, forcejeando con el hombre, con ayuda de Hermione y Ron.
Draco por su parte sonreía al verlo ser ahorcado por el velador, ante tanta algarabía, el resto del profesorado llego alarmado, habían sido avisados por Sir Nicolás, quien había visto todo.
— ¡ARGUS! —grito con gran autoridad el director, llamando la atención de todos los presentes, quienes se asombraron de ver por primera ocasión a Dumbledore realmente furioso.
Filtch se asustó al escucharlo, obedecía al anciano como un perro fiel, por ende soltó a Potter de inmediato, Scarlet al haber jalado con todas sus fuerzas, no pudo parar el impulso, terminando de chocar su cabeza contra el candelabro, pero ni siquiera se detuvo en pensar como estaba su herida, levanto a Potter con prisa—. Niños, detrás de mí.
Los profesores quedaron sin habla al ver las palabras en la pared—. Todos…vayan a sus habitaciones de inmediato, todos… menos ustedes —ordeno Dumbledore, señalando al trio detrás de Scarlet.
Pomfrey junto con los fantasmas, evacuaron de inmediato el lugar a gran velocidad, Snape noto la agitación de la dama, que miraba a Filtch con gran enojo, estando alerta por si el velador se abalanzaba contra los estudiantes, el rostro lo tenía casi cubierto por sangre, la mujer ahora si parecía una leona al acecho.
Observo al mocoso de Potter, de nuevo había causado problemas y ahora arrastraba a la Nobeless, ahora resultaba que debía proteger a la dama del idiota estudiante en vez de Voldemort.
—Por merlín, que te ha pasado querida —se alarmo McGonagall al ver a Scarlet en ese estado.
—Por ahora mi herida es de insignificancia Minerva —respondió secamente la Nobeless.
— ¡Ellos mataron a mi gata! —reprocho Filtch.
—Pero no está muerta Argus, solo la petrificaron —explico Dumbledore al notar el conjuro en la gata.
—No debería protegerlos madame —dijo el pocionista al verla aun a la defensiva.
—No hay que sacar conjeturas sin saber a fondo, lo primordial es hallar al culpable —rebatió Scarlet, dejando sorprendido al ex mortifago por la manera tan seca en responderle.
De la nada, Lockhart llego con apuro, fue avisado al igual, al ver a la gata hizo ademan de su papel—. Rayos, eh llegado tarde, conozco exactamente el contra hechizo y no llegue.
Todos hicieron gesto de molestia ante las palabras del mago rubio, a excepción de Granger que le creía todo a ese mago.
A Scarlet ya le dolía la cabeza de solo escucharlo.
—Asesinado o petrificado, estoy seguro que fueron ellos tres —volvió a reiterar Filtch.
—Le reitero señor Filtch que no saque conclusiones aun, aún no sabemos y no me gustaría tomarme sus palabras de enojo muy en serio —amenazo la Nobeless con la sangre tan fría que se interpretó bien en sus palabras, dejando alarmado al anciano director, no le convenía que ella enfureciera.
— ¡Porque los defiende! —le grito el velador.
Scarlet estaba por responderle, acercándose a Filtch para amenazarlo de nuevo, más fue retenida por Snape que solo puso su brazo frente a ella.
— ¡Yo no eh sido! —se defendió Potter, saliendo de la protección de la merlina, para hacerle frente a Filtch.
Scarlet iba a intervenir, pero el pocionista tuvo que abrazarla para retenerla aún más—. No conviene que usted se presione más, con ese golpe en la cabeza —observo los ojos ambarinos de la bruja, que a los pocos segundos mostraron acatar la orden que le daba.
Hermione noto ese detalle, al parecer la merlina obedecía al pocionista, era curioso.
—Si me permite hablar, señor director —continuo Snape, mientras mantenía a la dama retenida, porque no confiaba del todo en estuviera relajada— Tal vez podrían haberse encontrado en el lugar menos adecuado en el momento menos oportuno —aquello dejo a todos con la sorpresa ante las palabras del mago—. Claro que las circunstancias son algo sospechosas.
Dumbledore medito el problema por unos segundos, mientras notaba a su vez como Snape podía tener controlada a la merlina.
No tendría caso seguir cavilando en ese lugar—. Inocente hasta que se demuestre lo contrario —fue su veredicto—. Por ahora vayamos a descansar, y por favor Severus, encárgate de atenderla —le indico con la mirada a la bruja que seguía herida.
Al parecer el curso no sería tranquilo, nuevos problemas se avecinaban.
