VII
Discusión
—Draco es un tonto —dijo Hermione dejándose caer al sillón frente a la chimenea de la sala común.
— ¿Sigues molesta? —cuestiono Harry, cerrando su libro para estar más atento en la conversación.
—Que pregunta Harry —le dijo Ron—. Después de todo el escándalo, es obvio que Snape nos hará perder el doble de puntos hoy y lo que resta del año.
De pronto ambos se asustaron un poco al ver como Hermione saltaba de su lugar—. Vamos a evitar que esto se haga más grande.
—Y dime como rayos vas a evitar que Snape nos deje por los suelos —ironizo Ron.
—Solo cállense y síganme —fue lo último que dijo la pequeña leona al salir de la sala común, siendo seguida por sus amigos.
Scarlet ordenaba la pila de libros que tenía regado por toda la sala pequeña de su oficina. Buscaba información que le pudiera servir para sus próximas clases y estructurarlas, más los deberes extra como leona en jefe. A pesar de poseer magia, optaba por realizarlo de la manera muggle.
—Profesora Kreuz —hablo Hermione, tocando dos veces la puerta para anunciarse.
— ¡Oh! —se sorprendió un poco Scarlet al verlos cuando la puerta se abrió por si sola—. Buenas tardes niños, pasen, en un momento los atenderé.
Los leones asintieron en silencio, quedándose por unos momentos sorprendidos al ver como tres sillas se acercaban por si solas para acomodarse frente al escritorio.
Parecía que toda la oficina tenia vida, ya que los utensilios, frascos, libros y otras cosas más, levitaban por si solas. Cambiando de un sitio a otro, los pasos de la Nobeless irrumpieron la curiosidad del trio que esperaban sentados y en silencio.
—Perdonen, me habéis pillado con todo este pequeño caos —sonrió la dama tomando asiento—. Los temas de clase no se arman solos —señaló las guías sobre el escritorio—. Y bien que se les ofrece.
Los dos leones abrieron la boca para hablar pero no tenían la valentía, a lo cual Hermione solo rodo los ojos por "valerosos" amigos que tenía.
—Hemos venido para decirle que la discusión pasada fue obra de Malfoy —hablo al final Hermione.
—sí, eso —agrego Ron con nerviosismo, mientras que Potter solo asentía en silencio.
Scarlet enarco una ceja, ella ya sabía que Draco Malfoy se había quejado con su jefe de casa, pero que el trio lo dijera como si nada, ahora comprendía porque Severus, y Minerva decían que los problemas siempre rondaban alrededor de ellos.
—Comprendo su rivalidad, pero lo que me están diciendo es algo problemático ya que acusan a un compañero sin evidencias —presiono un poco Kreuz para divertirse por unos momentos.
—Es obvio —ahora era Ron quien respondía, lo cual dejo a sus dos amigos con la sorpresa—. Seguro se quejó con Snape, ese día estaba con él, y además por los puntos restados más el castigo.
Scarlet quería reírse pero solo se limitó a enarcar una ceja, en serio que los leones eran difíciles de controlar por sus impulsos.
—Comprendo su molestia, pero reitero que…
El trio quedo extrañado al ver como Scarlet dejo la frase al aire, miraron detrás de ellos, puesto que la leona jefe miraba hacia el tablero.
El tubo de puntos bajaba de manera abrupta, dejándolos en último puesto.
— ¡No me lo creo! —dijo Ron molesto—. ¡Nos ha descontado puntos en menos de una hora!
Pronto el trio dejo de poner atención al tablero, al ver como la dama bruja caminaba hacia la salida—. Tranquilícense niños, vayan a su clase, yo debo resolver unos asuntos con el profesor Snape.
El tono tan tranquilo de la mujer, inquieto al trio. Ni siquiera se limitaron a obedecerla, salieron de prisa para seguirla.
Los estudiantes que estaban por los corredores se hacían aun lado al ver a la leona reina caminar hacia las mazmorras, pero eso ya no sería necesario ya que el pocionista estaba por el corredor principal encaminándose quizás al comedor.
—Buenas profesor Snape —saludo Scarlet con una sonrisa.
Aquello si sorprendió al mago oscuro, que ni siquiera había sentido la presencia de la bruja frente suyo. ¿Cómo había ocultado su poder mágico?
Los estudiantes se abrieron de inmediato para evitarlos, otro pequeño conflicto empezaba en el colegio.
—Si ha venido para reclamar por los puntos de su casa, le recuerdo que estaban en mi clase —se burló Snape, sin embargo no contemplo la acción de la mujer.
La dama al escucharlo, solo ladeo su cabeza para esbozar una sutil y sincera sonrisa.
Que el mismo merlín lo amparara, porque al verla reaccionar de esa manera le provoco un escalofrió como los que Voldemort le causaba.
— ¿Algo que explicar señor Malfoy? —dijo Scarlet manteniendo la sonrisa.
Snape giro de golpe para ver a Draco detrás, temblando y balbuceando—. Yo…no sé de qué habla —apenas y articulaba palabra, al ver a su padrino con el ceño fruncido.
—Aclaremos este caso, para seguir evitando más problemas —indico Scarlet.
Ambas serpientes observaron a Scarlet, había cerrado sus ojos en algún momento, al abrirlos dejo ver dos relojes de color oro grabados en sus pupilas, termino por alzar su mano al cielo—. Time, regresad tu arena al primero de septiembre.
Un cubo de mismos relojes dorados los encerró, formándose un reloj de arena sobre la mano de la merlina.
—No está permitido usar magia en estudiantes —expreso Snape con la guardia en alto.
—Se lo que esta y no está permitido profesor —fue su única respuesta, el reloj se quebró, saliendo con prisa la arena, moviéndose a la par y con prisa las manecillas del cubo, sonando en varias ocasiones las campanadas.
Draco bajo el efecto del miedo, se colocó detrás del pocionista, quien fascinado observaba todo a su alrededor. Severus no lograba reconocer ese tipo de magia, el escenario cambiaba de golpe, pasando a tantos sitios hasta llegar al lugar indicado.
—Observemos la verdad —fue lo único que dijo Kreuz, caminando entre la multitud de la ilusión.
Todos los estudiantes seguían asombrados al ver lo sucedido, nadie se atrevía a tocar el cubo que segundos antes había aparecido.
Varios pasos se escucharon con gran fuerza, llegando al lugar ambos directores con Filtch—. Pero que ha sucedido —hablo Minerva en voz alta al ver todo el corredor lleno de estudiantes.
—La profesora Kreuz y el profesor Snape están ahí dentro —respondió Ron rápidamente, ya que no sabían cómo lidiar con aquello, habían provocado sin querer otra discusión.
Albus quedo sin habla por unos momentos al ver el hechizo, lo reconocería en donde fuera. Hacía años que no lo veía activo—. El cubo del tiempo, Kreuz—susurro el anciano sin poder creer aun lo que veía.
McGonagall comprendió de inmediato—. Si lo hizo ella, hay que detenerla.
—Seguro fue culpa de ustedes tres de nuevo —dijo Filtch observando aun con enojo al trio de oro.
—Que todos se retiren —ordeno Albus de inmediato, acercándose un poco al cubo para cerciorarse que ningún otro tipo de magia se creara.
Todos desalojaron con rapidez el corredor, jamás había sucedido algo así en el colegio.
—Ustedes tres —dijo Minerva al ver como el trio estaba por retirarse—. Luego hablaremos de esto, y espero no tener que castigarlos.
Los leones se miraron entre sí para luego salir de ahí con prisa, no era bueno estar cerca.
—Pero que está pasando —había llegado Lockhart al lugar, quedando sorprendido por el gran cubo.
—No lo toquen —ordeno rápidamente Albus al ver como Gilderoy estaba por acercarse al hechizo—. Pueden salir heridos.
Minerva y el mago rubio se vieron entre sí por unos segundos, con la misma interrogante en la cabeza, ¿Cómo Albus sabia tanto de los hechizos merlines?
—Minerva, que sucede —el mago rubio término por preguntarle.
La aludida no quería decirle la situación por el problema anterior entre él y Snape, pero que se le iba a ser.
—Otra discusión entre la merlina y Severus.
—Ese idiota —Lockhart se molestó al escucharlo, yendo directamente al gran conjuro activo.
Minerva se alarmo de inmediato—. ¡No toques el cubo!
—Como no hacerlo si la merlina está dentro con ese imbécil —respondió el mago totalmente molesto, siendo retenido entre Filtch y McGonagall.
Albus se alarmo al escuchar tanto ruido, notando la situación de los tres—. Gilderoy retrocede ahora.
Todos callaron de inmediato, dejando de lado por unos momentos el problema con Lockhart, las paredes del cubo cayeron, mostrando a los tres, Draco estaba con el claro gesto de haber llorado, mientras que Scarlet solo tenía la mirada serena pero su aura indicaba su enojo.
—Scarlet, querida… ¿Estas bien? —cuestiono la ex leona en jefe con algo de precaución para no alterarla.
Los sellados en la Nobeless habían desaparecido, apenas y puso su atención en Minerva—. Estoy tranquila, perdona si te eh causado preocupación —respondió Scarlet con serenidad.
—Sabes que no tienes permitido usar magia —al fin había articulado palabra Dumbledore, con un claro tono molesto.
Scarlet lo observo de inmediato, los presentes pudieron notar algo único, Albus Dumbledore mantuvo unos segundos su mirada, pero poco a poco la bajo al suelo inclinando ligeramente su cabeza, retrocediendo dos pasos.
Severus quedo perplejo, Dumbledore había sido sometido ante sus ojos. Observo a la merlina que se mantenía firme y seria, aun viendo al anciano.
— ¿Algo que decir? —cuestiono Scarlet hacia el anciano director.
—No…madame.
Minerva quedo asombrada, el gran y poderoso mago del siglo era sometido y obediente como un perro a su amo.
—Si me permiten —expreso la merlina, tocando la frente de Draco con un dedo, haciendo que el estudiante cayera dormido.
— ¿Qué ha hecho? —expreso alarmado y molesto el pocionista.
—Lo llevo a descansar —fue la única respuesta que dio Scarlet, llevándose a Draco en brazos.
—Ah no, tu a dónde vas —dijo Lockhart, tomando del brazo a Snape para frenarlo, puesto que estaba por seguir a la dama—. Tú y yo tenemos un asunto que atender.
El pocionista aun molesto, se soltó de su agarre con un tirón fuerte del brazo. ¿Cómo se atrevía ese idiota a tocarlo?—. Le sugiero no me provoque Lockhart.
—No me afectan tus amenazas —respondió el mago, claramente molesto al igual—. Te dije que no te le acercaras, solo causas problemas con tu llanto por los puntos de casa.
—Por lo menos yo no hago el ridículo con presumir hazañas que quizás ni sean mías —respondió mordaz el pocionista, recalcándole a Lockhart que era un simple mago oportunista.
Aquello provoco que el rubio enojara aún más, sin pensarlo dos veces, le tomo del cuello de su levita—. Maldito infeliz, no creas que te perdonare, no dejare que provoques más problemas hacia la merlina.
— ¡Albus sepáralos! —indico de inmediato Minerva, tomando del brazo a Gilderoy junto con Filtch para separarlos.
— ¡Deténganse ambos! —intervino Albus, logrando separarlos y manteniendo retenido a Snape, que estaba por lanzarse maldiciones al profesor de DCAO—. ¡Paren de una vez! —volvió a gritar el anciano.
Entre tanto escándalo, nadie había notado que un aprendiz de Slytherin llegaba corriendo en dirección a ellos—. ¡Profesor Snape!, ¡Profesor!
Minerva tuvo que intervenir entre todos los hombres, ya que noto la presencia del estudiante—. ¡SE PUEDEN CALLAR DE UNA VEZ! —el grito que dio, logro poner a los cuatro en silencio, ver a la bruja furiosa era raro de presenciar—. ¡Una estudiante necesita ayuda y ustedes no se callan!
Vaya escena provoco la animaga, puesto que todos la siguieron con la mirada mientras se acercaba a la estudiante.
—Que sucede —dijo Albus, vigilando a Snape y Lockhart, para evitar que se lanzaran de maleficios.
—Es la profesora Kreuz —dijo la estudiante, llamando la atención de todos—. Esta inconsciente en la entrada a las mazmorras.
Albus salió corriendo de inmediato, seguido por el resto, que para esa noticia, habían dejado su propio problema de lado.
— ¡Por merlín! —se alarmo Minerva al encontrarla inconsciente sobre las escaleras, reviso de inmediato a la bruja, que tenía cubierta su cabeza y parte del rostro en sangre—. Albus, hay que curarla de inmediato, tiene una herida grave en la cabeza.
Severus al llegar, casi cae al suelo por el fuerte desliz de sus zapatos al ser empujado por Lockhart y Filtch que le seguían el paso.
Todo el sitio estaba lleno de las serpientes de casa, observando el alboroto.
— ¡Ustedes a sus dormitorios! —se movilizo Filtch para desalojar el lugar, así no habría curiosos interrumpiendo.
—Severus, llévala con Pomfrey —índico McGonagall, siendo rápidamente ayudada por el mago, cargándola en brazos.
—Yo la llevare —dijo el mago rubio, poniéndose en medio del camino para quitarle a la mujer que traía cargando.
— ¡Suficiente de tus caprichos Gilderoy! —la ex leona lo empujo con rapidez para que no comenzara a dar problemas—. ¡Sera mejor que tú te retires a la oficina que te corresponde!
Sin duda la animaga estaba furiosa como nunca antes en años.
—Severus, llévala a tu oficina, es más corto y tienes lo necesario para curarla —susurro Albus, aprovechando que la ex leona continuaba regañando al profesor de DCAO, empujándolo de vuelta a su oficina.
Severus salió con prisa hacia el interior de las mazmorras, el anciano director no se equivocaba, era más rápido curarla ahí mismo. De un solo hechizo no verbal, la puerta se abrió de golpe, siendo cerrada por Dumbledore que lo seguía.
— ¿Me puedes decir que rayos ha pasado exactamente? —cuestiono Snape mientras acomodaba a la mujer sobre el gran sillón largo—. Jamás había visto algo así.
—Uso magia, ese es el problema —fue la respuesta más rápida que pudo darle el anciano, quien terminaba de escribir con rapidez en un pedazo de pergamino, para lanzarlo a la chimenea.
La puerta se abrió de golpe, alarmando a los dos magos—. He logrado regresar a Lockhart, Filtch se ha quedado al mando junto con el varón sangriento para evitar que los estudiantes vengan —dijo Minerva quien había llegado—. ¿La han curado?
De inmediato las flamas verdes de la red flu se activaron, encendidas como si fueran a consumir la oficina por completo, algo que jamás había visto Snape.
— Que le ha sucedido a mi máster —expreso alarmada la elfa al entrar.
El pocionista enarco una ceja por la sorpresa, ¿Desde cuándo cualquier persona podía acceder al colegio por la red flu? Y aún más acceder a su oficina. Si se supone el colegio tiene una barrera protectora, solo dos tenían el privilegio, Albus y él.
—La Nobeless ha usado magia, ese es el problema Libasset —respondió Albus revelando por primera vez el nombre de la elfa ante otras personas, pero eso era irrelevante ante la emergencia que tenían.
La elfa reviso a Scarlet, totalmente alarmada por la gravedad del asunto—. ¡Pero que rayos le han hecho!
—Querida, necesitamos que la salves —intervino rápidamente Minerva.
Libasset observo a los tres con claro enojo—. Después de esto hablare con ustedes —les amenazo sin dudarlo.
El ex mortifago enarco una ceja ante aquello, la elfa tenía agallas para decírselo a dos magos de sumo poder ante ella, pero pasaría la amenaza por alto, debían curar a la Nobeless—. Dime que pociones requieres.
Libasset observo todo a su alrededor, notando los estantes y la gran cantidad de frasco eh ingredientes que había, se levantó de golpe para dirigirse hacia una parte de las repisas con potingues sin preparar, revisando con prisa cada frasco. Aquello no le agrado para nada al pocionista, pues odiaba que se metieran con sus cosas.
—Mi máster no se curara con simples pociones, ellos se recuperan de otra manera y con otros ingredientes —explico Libasset.
—"¿Simples pociones?" —aquello molesto a Severus, por rebajarlo a un mago de baja categoría.
La elfa perdía la paciencia entre tantos frascos, se acortaba el tiempo, así que estiro su mano para lanzar un conjuro, de inmediato dos pequeños frascos al fondo brillaron cubiertos en polvo azul—. Perfecto, justo lo que se espera de un Prudens, posees las espinas de Ainsworth y las espinas de cristal —sonrió al verlos.
Los tres magos le cedieron espacio, ya que la elfa abrió los pequeños botes de vidrio para tirar los pequeños brotes al suelo—. Ahrmaesuol Arivae Merlín —recito Libasset sobre las espinas, haciéndolas crecer de inmediato—. Requiero la sangre del culpable.
Aquello dejo confuso a Minerva y Snape.
—Se refiere al que causo todo esto —explico Albus, mostrando el conocimiento que sabía de los Merlín, y se tenía bien guardado ante los demás—. Severus, dásela ya sabemos como empezó todo.
El pocionista observo al anciano con gran enojo, pero aun así cedió ante la petición, acercándose a la elfa quien esperaba la sangre.
—Solo recoge la manga de tu brazo del corazón —indico Libasset con total seriedad.
El aludido obedeció, dejando a la vista el brazo izquierdo, las espinas oscuras se enrollaron con gran fuerza, provocando un dolor fuerte sobre la piel del mago, Snape pudo sentir como cada vez que se enrollaban, giraban para desgarrarle el brazo, la sangre comenzó a caer al suelo, mientras sentía un agregado más al dolor. Era como si le hubieran encendido fuego sobre su carne.
Las espinas terminaron por derretirse y fusionarse con la sangre sobre el suelo, Severus se alejó de inmediato, recitando un hechizo no verbal para curarse el brazo. De algo estaba seguro, esas espinas eran algo similar a la magia oscura, y solo otro conjuro de la misma naturaleza podría curarle la herida.
Libasset se arrodillo de inmediato, para continuar—. Tuetur filiae cruore oppletum peccatorum remissionem magicis —recito, como si de una plegaria al cielo se tratase.
Con las espinas de cristal en su mano, estas se extendieron para cubrir a la merlina inconsciente, volviéndose oscuras al absorber la sangre de Snape con las espinas fusionadas.
La elfa se levantó al terminarse de realizar el conjuro, quedando ante los ojos de los presentes, un Merlín dentro de una enorme rosa hecha de enredaderas y cristalizadas espinas oscuras.
—Quebrara al curarse mi máster —fue lo único que dijo Libasset, observando a la que era como su madre dentro de la rosa.
Minerva fue la primera en acercarse, observando a Scarlet dentro—. Parece como esos cuentos muggles —se giró para dirigirse a Libasset—. Esas espinas, que son en realidad.
—Ambas son espinas muy escasas de hallar en este lugar, las oscuras tienen diferentes funciones, eso incluye el mezclar sus propiedades mágicas con otros ingredientes para que sea efectivo en el Merlín, quienes no curan con ingredientes comunes —explicaba Libasset con la misma seriedad que hacía unos momentos atrás—. En comparación de las espinas de cristal blancas, son especiales, se puede decir que para obtenerlas es necesario buscar hasta los confines del mundo, esas espinas solo tienen una función, matar y absorber la vida de otro ser vivo para resucitar a una persona.
Minerva quedo helada al escuchar lo último, mientras que Dumbledore solo miraba hacia otro lado para no revelar que sabía más sobre esas espinas.
—Me estás diciendo que si hubieras usado las de cristal en mí, hubiera muerto —reclamo Snape muy molesto al saberlo.
—Y no hubiera dudado en hacerlo —respondió rápidamente y mordaz Libasset, dejando al mago sin habla y sorprendido de saber que la elfa albina y guardiana de la merlina, era una criatura peligrosa si se le provocaba—. Lo haría si por mi fuera la decisión, pero no puedo, por ello use las espinas de Ainsworth, como un ingrediente para el catalizador, solo un Merlín puede usarlas o una Slay Beggy.
—Entonces si dices eso, porque las has usado —reprocho Snape, creyendo que podría ganarle en esa discusión.
La elfa semi cerró los ojos, comprendiendo para donde iba el joven mago—. Por si no lo sabía tu minúsculo eh ignorante cerebro, el conjuro es una petición de permiso para el creador de ambas espinas, por ello pude usarlas, guardianes como nosotros de los Merlín tenemos el consentimiento, en comparación de magos como tú, que solo pueden usarlas como menjunjes y pociones comunes, me impresiona que con tu vasto conocimiento, no hayas comprendido la naturaleza del conjuro, ¿No se supone que sabes latín?
Severus quería matarla ahí mismo, jamás había sido humillado tan bajo, ni siquiera Voldemort lo había cuestionado en sus extensos conocimientos en el arte de las pociones. Pero esa mujer llegaba como si nada a decirle que su vasto conocimiento no era suficiente contra ella y su extensa vida con toda la información a su favor.
—Severus… —intervino Dumbledore—. Es mejor dejar esto ya en el olvido, ahora tenemos algo que atender —. Señalo con la mirada la rosa de cristal.
Snape chasqueo molesto, una elfa lo humillaba como si de un trapo fuera. Pero nadie previo lo que pasaría después.
El sonido de los frascos quebrándose al caer en el suelo, alarmo a los ancianos directores. Viendo a un pocionista tirado en el suelo, había sido golpeado por Libasset con un fuerte puño en su rostro, cayendo contra los estantes, y rompiéndose por el peso del hombre.
— ¡Severus! —se acercó rápidamente Minerva para auxiliarlo.
— ¡Eres un idiota! ¡Cómo se te ocurre hacerle esto a mi master! —grito Libasset con gran enojo.
Albus tuvo que alejarla de Snape apresuradamente—. Libasset cálmate, por ahora es velar por el bienestar de la merlina.
— ¿Qué me calme? —ironizo la elfa—. Si por mi fuera lo mataría ahora mismo, pero tiene suerte el muy imbécil, no se le puede tocar ni herir con magia, aunque eso no impide que le golpee a mano limpia —Albus tuvo que retenerla de nuevo, ya que estaba por irse sobre el pocionista, que ahora yacía sentado en el sillón.
—Minerva ayúdame por favor —solicito Dumbledore, sacando como pudieron a la elfa de la oficina.
—Yo me encargo de controlarla, la llevare con Lockhart, también tuvo la culpa en esto —dijo Minerva como método para que Libasset se calmara.
Aquello provoco una sutil sonrisa en el anciano que solo asintió. El silencio y la calma reino el lugar de nuevo, quedando solo ellos dos con la merlina.
—Ahora me podrías explicar —hablo Snape, observando con gran enojo al anciano—. No creas que lo pase por alto.
—No sé a qué te estas refiriendo.
—No te hagas el imbécil Dumbledore —respondió rápidamente el joven mago, estando aun en el sillón, dejando sorprendido a su mentor por la falta de respeto—. Esa elfa ha explicado y revelado datos que nadie más sabe en el mundo mágico, pero tú no solo dijiste su nombre, sino que también eh notado la confianza que se tienen ambos, eso solo es cuando alguien se conoce de tiempo, y aparte tus reacciones confirman que comprendías todo lo que esa mujer dijo, ¿Que ocultas Dumbledore?
El aludido quedo en silencio por varios segundos, sin saber que responder. La había regado, pero no se podía hacer nada.
—Sabes más información de los Merlín de lo que aparentas, y lo ocultas del resto —volvió a presionar Snape, hasta que perdió la paciencia, puesto que el anciano no le respondía—. ¡Me puedes explicar de una maldita vez! ¡Esa mujer la consideran poderosa! ¿Y termina afectada por usar su propia magia? —señalo hacia Scarlet.
— ¡Ella muere! —termino por gritar el anciano, dejando callado a Snape, puesto que jamás lo había visto así—. ¡Si ella muere, todo el mundo mágico y muggle muere con ella!
— ¿Qué has dicho? —cuestiono el joven mago, al no comprender del todo.
Dumbledore respiro para relajarse, y así explicar mejor—. Los Merlín son los creadores del mundo mágico y muggle, si muere el linaje, muere todo lo creado por ellos, los Nobeless producen vida y poder al mundo que conocemos, ellos son la fuente de que nosotros podamos respirar, por ello solicite que viniera a Hogwarts, de esa forma estaría a nuestro cuidado, su propia fuente de poder que suministra hacia el mundo, también provoca que ella se debilite y no pueda usar magia.
El joven mago no dijo nada más, se tallo el rostro por saber que la había regado, todo por una simple riña que resultó ser una mentira—. Albus… que tan débil esta.
—Lo suficiente como para no permitirle usar magia más allá de sus límites actuales, como lo que provoco el conjuro de Time, uso magia merlina que exigía demasiado para su estado, tenemos suerte que Libasset esté aquí, los merlines poseen un protector, en este caso la elfa —respondió el anciano.
— ¿Time? —quedo extrañado el pocionista al analizar lo que había dicho el anciano, era como si dijera que Time fuera una persona—. Te refieres a ese cubo de reloj —el anciano asintió—. Tiene sentido, nunca había visto una magia como esa, sin varitas, sin conjuros, solo lo pidió y se realizó como si de cumplir órdenes fuera.
—Es por eso que no debemos permitirle usar magia —suspiro agotado el anciano—. Hijo… el peligro más grande al que debemos temerle actualmente, no es a Voldemort, es al hecho de que ella muera, la última de los Merlín, no hay herederos, y si termina cayendo en el sueño eterno, todo el trabajo no valdrá nada.
Snape enarco una ceja al enterarse de aquello—. Como que es la última, no se supone que está casada.
—Esas respuestas ya te las dije, si deseas saber más… tendrás que ganarte su confianza —le recalco lo último, como reprimenda de su error por causar problemas.
Severus solo lanzo un suspiro de molestia, en verdad que se sentía imbécil por causar una tormenta en un vaso con agua, siendo el mejor mortifago de Voldemort y ahora había cometido la estupidez más grande.
—Cuida lo que pides Albus —le recalco Snape—. Me pides que sea agente doble dentro de las líneas mortifagas, además de cuidar a un mocoso llamado Potter que le encanta meterse en problemas junto con sus estúpidos amigos y ahora me pides que sea guardián de la merlina.
—Nunca te pedí que lo fueras.
El pocionista sonrió de manera irónica—. Por los mismos magos, no soy tu imbécil, es claro tus dobles mensajes entre palabras, desde el momento en que dijiste "ganarte su confianza", lo pediste.
—Logre calmar a la elfa —anuncio Minerva al entrar de nuevo a la oficina—. Ahora mismo está con Pomfrey en el comedor, le están preparando un té, pero pide que su máster sea llevada a su habitación, quiere cuidarla, no desea que la merlina se quede con un hombre en la misma recámara.
Snape enarco ambas cejas, sabía que la elfa se refería a él, específicamente más que nada. Ni que fuera a violar a la Nobeless, pero pensándolo bien, se saltó ese paso porque recordaba que antes de matar como solía hacerlo en sus años de mortifago, solía violar a las mujeres, tantos pecados había cometido antes.
Pero ahora ni siquiera había terminado el día y ya casi mataba a la merlina, condenando así al mundo mágico y muggle, que le dieran un premio como el más idiota de los magos porque seguro ahora era más imbécil que ese Lockhart.
—Entonces que Severus lleve a Scarlet a la torre de Gryffindor, después de que desaparezca la rosa —sugirió Dumbledore.
Eso sorprendió al pocionista—. Que acaso no percataste que la elfa… "no me quiere cerca de la Nobeless" —recalco.
El sutil sonido del cristal quebrándose llamo la atención de todos, las espinas caían al suelo para luego desaparecer, revelando a Scarlet curada de su herida, aparte de haber sido controlada de nuevo en su magia.
—Opino lo mismo que Severus —retomo la conversación Minerva.
—Tendrá que aceptarlo, yo no puedo cargarla, y levitándola no es muy conveniente —dijo Albus—. Iré al comedor para retener a Libasset, y ambos lleven a Scarlet.
Snape solo se tallo la sien, en serio que había sido mucho ajetreo por un día, cargo a la merlina para dejarla en su habitación, mientras Minerva evitaba que los leones los vieran. Para evadir cuestiones, aunque Severus noto algo extraño en el aroma que desprendía la mujer, que recordara olía a frutos silvestres, pero ahora olía a flores marchitas y agua de lluvia.
Al final ese dato quedo en la cabeza del ex mortifago.
¿Por qué tenía ese aroma?
