VIII
Sospechas
En la oficina, el ambiente era cortante. Los cuadros se veían entre sí, ante la escena, algunos solo negando con la cabeza, otros aguantado la risa, sin importarle la situación.
Todas las miradas de las pinturas caían sobre dos magos sentados frente al escritorio de Dumbledore, viéndose entre sí. Un mago con ropas completamente crema y el otro con ropas oscuras.
Snape y Lockhart se miraban a muerte, sentado uno de lado del otro, habían sido citados por el anciano director para tratar el tema.
—Necesito que hagan las pases —continuo Albus la conversación, llevaban toda la mañana y aun no lograba que los dos magos dieran por cerrado su rivalidad. Pensándolo mejor, ni lo era.
—Lo hare hasta que Snape se aleje de la merlina —expreso Lockhart—. Solo está alrededor de ella para causarle problemas.
El pocionista rodo los ojos al escucharlo—. Ni que fuera mosca para estar alrededor de la suprema, no pongas acciones que no hago, Gilderoy.
Dumbledore ya no sabía cómo lidiar con esos dos, era divertido verlos así, obvio por una dama, pero que terminara el cómo nana y mediador en el juego del cual el mismo seria espectador. Ya no era divertido, ahora recibía sus primeros dolores de cabeza con ambos magos.
—No llegaremos a nada —dijo el anciano.
Mientras que los cuadros retenían la risa como podían, pero alguno que otro se le escapaba, callando de inmediato al recibir la reprimenda de Albus con una mirada.
— ¿Cómo sigue la condesa? —cuestiono Lockhart ignorando por unos momentos al pocionista—. He ido a la enfermería, pero no está.
—Por la misma razón, para que impertinentes como tú, no fueran a molestarla, debe estar en reposo —respondió Snape.
—Severus por favor —tuvo que intervenir Dumbledore ya dándose por vencido—. Respondiendo a tu pregunta profesor Lockhart, se pidió a su doncella que la cuidara, claro que la merlina reposa en su habitación personal.
—Entonces la elfa que anoche acompañaba a McGonagall… y fue a mí…
—Es la doncella de la merlina —termino de completar Snape la frase del mago rubio, claro que lo hizo a manera de burla, apenas y torció sus labios como muestra de que la reacción del idiota profesor de DCAO le parecía graciosa.
Sea lo que haya hecho la elfa con Gilderoy, le daba un punto a favor.
—Por ahora le pido, profesor Lockhart, que la dejen descansar —dijo Albus dando una sutil orden.
—Entonces las clases prácticas las impartiré, en lo que la profesora Scarlet se recupera —sugirió el mago rubio
Snape enarco una ceja, viéndolo de sorpresa. ¿Había escuchado bien?, el muy gusano le llamaba por su nombre.
—Las clases prácticas no se impartirán hasta que ella despierte, espero lo entienda profesor Lockhart —recalco el anciano mago.
Aquello no pareció agradarle a Gilderoy, pero no objetó contra su decisión—. Como diga director, entonces me retiro.
El pocionista ni siquiera se limitó a verlo cuando se fue, solo termino por relajarse un poco, pero con aun el mal sabor de boca—. No sé por qué lo contrataste.
—Así como te contrate a ti, y aún hay algunos que opinan lo contrario —le rebatió Albus.
El joven mago solo chasqueo—. Mi caso es distinto.
—Solo procura ya no tener problemas Severus —volvió a recordarle el director—. Sobre el joven Malfoy, como sigue.
—Despertó en la mañana, al parecer la Nobeless solo lo puso a dormir, aunque no comprendo por qué —respondió Snape.
—Quizás por lo sucedido, cuando salieron del cubo, el joven Malfoy estaba temblando, ¿Qué sucedió dentro del conjuro? —el anciano temía que Scarlet hubiera hecho algo malo.
El pocionista tardo unos momentos en responder, recordando como aquella dama había hecho gala de su poder ante él—. No hizo nada, solo me mostro los hechos, el porqué de la baja de puntos, ella ya conocía a Draco en persona, se topó con él y Lucius, tuvieron una pequeña discusión ya que Lucius estaba molestando al trio y los Weasleys, como castigo… a Draco le dejo una tarea antes de que la presentaras como profesora, claro que no la cumplió, después el escándalo de los equipos de Quidditch —arrugo el ceño y apretó las manos con fuerza—. Ese mocoso de Draco uso lo que más odio, "sangre sucia".
El anciano comprendió—. Todo empezó por Draco Malfoy y su padre —Albus hilo todo, ahora sabía por qué la merlina uso su magia sin moderación, los Malfoy para ella, eran una línea de sangre que no podía tolerar tener en su presencia—. Que desafortunado.
En la fuente del colegio, se hallaba el trio de oro, pensativos y preocupados por el nuevo escándalo sucedido.
— ¿No te dejaron verla? —cuestiono Ron, estando sentado sobre la rama del árbol nacido al ras del suelo.
Harry negó en silencio—. Iba camino a la oficina de la profesora, pero me topé con la enfermera Pomfrey bajando de la torre, me dijo que nadie subirá, ni siquiera los profesores tienen permitido verla, salvo ella y los directores —le explico.
—Es obvio, creo que ese conjuro que vimos le causo un daño a su salud —dijo Hermione.
—Cómo no, si se nota que es magia a un nivel distinto —comentó Ron, mostrando su sorpresa—. Magia sin varita, sin conjuros, solo lo pidió y ya, apareció esa cosa, creo que ni Dumbledore puede realizarlo.
Harry y Hermione sonrieron al ver como Ron se expresaba, con raros gestos de las manos y brazos.
—Oigan —susurro Hermione al notar que alguien salía del colegio por el patio de la fuente.
— ¡Hey!, conozco esa capa —dijo Harry al ver a la persona encapuchada—. Es el acompañante de la profesora Kreuz.
— Quizás vino para ver el estado de la merlina —dijo Ron—. ¿Pero quién será? Es la segunda vez que la vemos pero siempre oculta su rostro.
—No lo sé, pero ahora sabemos que puede entrar al colegio —les indico Granger—. Esperemos y la profesora se recupere, porque ya hoy tuvimos dos horas libres de su materia.
El pelirrojo rodo los ojos—. La profesora está mal de salud y a ti te preocupa más una materia.
Potter se echó a reír por la reacción de su amigo, y más aún cuando salió corriendo de Hermione, que le daba de golpes sobre la cabeza con el libro.
Ruidos fuertes se podían escuchar, la oficina de DCAO se encontraba cerrada con llave y conjuros.
—Ese estúpido de Snape, siempre ocasionando problemas y metiéndose donde no debe —Gilderoy no podía soportar la idea de que la atención de la merlina fuera para el pocionista—. ¡RAYOS! —golpe el escritorio, tirando la taza con té.
Por unos minutos observo el líquido derramado sobre el suelo, hasta que esbozó una sonrisa. Una idea alumbraba en su mente.
Con gran pesadez abrió los ojos, viendo por unos segundos todo borroso, la luz del sol entrante por la ventana no le ayudaba mucho, ya que le provocaba un leve dolor de cabeza.
¿Qué había sucedido?
Era la cuestión que se hacía, pero lo que haya sucedido, le causaba dolores de cabeza con solo intentar levantarse de la cama.
—No es recomendable que se levante —dijo la elfa, dejando un frasco con liquido azul sobre el buro.
—Libasset… ¿Qué haces aquí? —cuestiono la bruja, aun algo confusa.
La aludida se retiró la capucha antes de responder las dudas de su máster—. Primero beba la poción, fui a la mansión para tomar uno de los néctar —le indico, cediéndole el pequeño frasco.
—Si has tenido que ir a buscar uno de los remedios de mi marido, en la bodega de la mansión… Seguro paso algo grave ya que estoy en cama y tú estas aquí —expreso la merlina, tomando sin dudar la poción.
"Un néctar", como solía llamarlo su difunto marido, tan sabio, que le preparo una dotación enorme para cuando tuviera recaídas de poder mágico, solo podría beberlo en caso de una emergencia, y así controlar los efectos secundarios, como mareos, jaqueca entre otros detalles.
— ¿Recuerda que tuvo una discusión con el profesor Snape? —le recordó Libasset—. Bueno… tuvieron otra discusión sobre los puntos y termino usted, usando a Time.
Los recuerdos regresaron de golpe a su cabeza—. Oh, si…lo olvide por unos momentos.
—El Prudens Dumbledore me llamo, tuve que activar el sellado —explico la elfa.
—Para eso necesitas la sangre del culpable y las espinas —analizo la explicación de su doncella.
—El Prudens Snape las poseía, al igual tome de su sangre.
Scarlet la observo con el ceño fruncido al escuchar aquello—. ¿Usaste la sangre del pocionista?
Libasset comprendió que sus acciones quizás habían sido erróneas, ya que su ama se molestó—. Cometí algo mal, no es así.
La merlina solo suspiro—. Solo continúa explicando.
—Después de que curara, la profesora McGonagall me llevo con el profesor Lockhart, y…
— ¿Y? —enarco una ceja la Nobeless.
Libasset bajo sus orejas al sentir que le regañaba—. Golpee al Prudens Snape en la cara, y me desquite con el profesor Lockhart.
Scarlet se cubrió el rostro con una mano—. Por mis antepasados, que has hecho.
—Me disculpo por mis acciones, máster —expreso la elfa muy apenada y sintiéndose culpable—. Asumí que era el culpable, ya que el Prudens Dumbledore le solicito que diera de su sangre, y el sellado funciono.
—Te recuerdo Libasset, que el sellado funciona de dos formas y con un catalizador en específico, ustedes los guardianes de merlines tienen el permiso para activarlo, otra es que lo haga un merlín, y tercero se necesita la sangre del culpable, y el profesor Snape no lo fue, entonces eso reduce a una cosa de porque se activó —la miro con severidad.
Libasset comprendió de inmediato, ¿Cómo se le pudo olvidar ese dato de Snape? La sangre, esa era la clave, no porque fuera culpable, sino por el otro detalle de su linaje, línea del cual descendía.
—Perdóneme —la elfa tenía las orejas totalmente bajas.
Scarlet sabía muy bien cuando su doncella estaba arrepentida de sus errores—. Tranquila, tampoco lo recordabas, además el culpable fue otro.
— ¿Pero quién fue? —cuestiono la elfa.
—Draco…Malfoy —dijo Scarlet con disgusto—. La razón de que también pudo activarse por la sangre de Snape, es que tomo la culpa de su ahijado.
— ¿Qué acaba de decir? —aquello no se lo creía Libasset.
La merlina medio sonrió—. Como lo escuchaste, resulta que ellos dos comparten un lazo familiar y de sangre, que irónico… Hace años las líneas se perdieron, el destino se controla solo, ya no me obedece, jugo con las ramas, por alguna razón ellos terminaron así… —volvió a sonreír pero con el ironismo marcado en su expresión—… Severus Snape en algún momento se volvió padrino de Draco Malfoy, al final terminaron emparentados.
Libasset apretó las manos, mostrando su enojo—. Quién lo diría… ¿Esto significa que el reloj está marcando su fin?
La Nobeless solo negó en silencio—. No, aun no… pero marca el principio del mismo ciclo repetitivo.
—Hasta cuando esto dejara de ser la ruleta de azar —expreso la elfa.
—Olvídate de eso por ahora —le sugirió Scarlet—. Dime, cuantos días estuve inconsciente
—Dos días.
Aquello dejo un poco preocupada a la Nobeless—. Mucho tiempo, no eh impartido clases en dos días, eso es malo.
Libasset sonrió ante eso, lo primordial era su salud, pero la dejaba de lado por verse más alarmada en no cumplir con su deber de profesor.
—Le preparare el baño.
— Antes de que te pongas en tu modo de nana —dijo Scarlet, haciendo reír a su elfa—. Espero y nadie te haya visto llegar al colegio, si notan que la embajadora falta, será un problema, ya sabes cómo son los políticos mágicos y muggles sino está el jinete que controle las correas.
La elfa volvió a reír por el comentario—. Descuide, después del desayuno regresare a mis deberes como embajadora, las reuniones muggles son después del mediodía.
—Perfecto, la documentación más importante ya sabes que debes enviármela, los leeré para mandarte las aprobaciones, declaraciones y otros casos más.
—Entonces en unos días regresare con todos los paquetes —respondió Libasset, dándose prisa en preparar todo para que su ama bajara a desayunar
Draco estaba furioso, había sido humillado como nunca. Al final su padrino termino castigándolo, pero esa se las cobraría con los leones.
Las serpientes no estaban para nada alegres con la situación. Si ya tenían rivalidad las casas, con ahora la pelea a la par de jefes, aumento como nunca.
Una rivalidad fuerte que mostraba en el tablero una ganada por los Gryffindor, con apremio escribía sobre la hoja, este problema se lo tenía que contar a su padre.
El silencio en el corredor era relajante, Scarlet esperaba tranquila la hora del desayuno, mientras se perdía en las letras del libro que leía.
Libasset por su parte esperaba de pie, detrás de la dama—. Esta vacío todo
—Es normal querida, hemos llegado un poco temprano —respondió Scarlet sin levantar la vista de su lectura.
La breve calma fue irrumpida por la aparición de un elfo domestico—. Buenos días señora madre, ¿Que desea comer antes del desayuno?
La Nobeless sonrió al ver aquella pequeña criatura—. Un té de manzana con canela, pero deja un pedazo de manzana dentro —dijo mientras acariciaba la cabeza del elfo—. No te preocupes por el desayuno, esperare hasta que todos lleguen para comer.
El pequeño elfo movió sus orejas expresando su alegría por la caricia—. Como ordene señora madre.
Ambas mujeres sonrieron entre si al verlo retirarse.
—Son pequeños, pero algunos aún sufren el maltrato, son prácticamente parientes tuyos.
—Aunque de otra raza de elfos, fueron los únicos tipos de elfos que sobrevivieron a las épocas de guerra —respondió Libasset, con las orejas algo caídas al recordar su propio pasado—. El elfo se llama Fros, me preparo té para relajarme cuando llegue al colegio, la enfermera me trajo al comedor y me explico que los elfos en Hogwarts son libres y trabajan bajo contrato, así como recibir un salario.
Scarlet se sorprendió, ese dato no lo sabía—. Eso es bueno de escuchar, un refugio fuera de los maltratos.
Por su parte, el pocionista iba pensativo en algo, mientras caminaba hacia el comedor. Apenas a mitad del trayecto, detecto un aroma peculiar.
De nuevo esa sutil esencia de flores silvestres, pero era distinto, como si cortaras un ramo de estas, recién frescas.
Accedió al comedor por la puerta trasera, prefería entrar por ese sitio ya que no le agradaba pasar por las enormes puertas principales, aunque a veces lo hacía, y eso era unos 30 minutos antes de que todo el mundo llegara.
Para su sorpresa, alguien ya había llegado, la merlina junto con la elfa, estaban en el comedor.
—Oh, buenos días profesor Snape —sonrió la Nobeless al verlo.
Libasset se tensó, apenas escucho a su ama saludar al pocionista, noto que el mago se le quedaba viendo con reproche. Aun le reclamaba el golpe en la cara.
—Buenos días madame —fue lo único que dijo Snape, no agregaría nada más del tema, lo que menos quería era agrandar más el asunto—. Debido a lo que sucedió…
—No necesita disculparse profesor Snape —le interrumpió Scarlet de inmediato—. Fue debido a mi falta de control, aunque… me disculpo por las acciones de mi guardiana.
El pocionista no pudo ocultar su sorpresa, ¿La merlina disculpándose?
—Mis más sinceras disculpas —agrego la elfa, realizando una reverencia.
Snape no se esperaba tal acción, pero que la gran suprema se disculpara, seguro Dumbledore lo estaría molestando todo el ciclo escolar si se llegase a enterar.
Observo a la elfa guardiana que mantenía su reverencia, seguro la Nobeless le había reprendido para que se disculpara.
— ¿Sucede algo profesor Snape? —cuestiono Scarlet al verle sin reacción alguna.
—Creo que… es entendible la reacción de su guardiana —respondió Snape regresando a la realidad—. Su deber es cuidarla.
Scarlet sonrió ante el comentario, aquello incomodo un poco al pocionista. Hasta que ese aroma en el pasillo, llego de nuevo a su nariz. Esa esencia la desprendía la merlina. ¿Qué significa aquello?
Si el pasillo tenía esa fragancia, era muy extraño, porque la suprema no estaba por ahí caminando, además era la división entre la sección de Gryffindor y Slytherin, por ello no podría pasar la merlina caminando. Si fuera el caso, ambos se hubieran topado en el trayecto.
El sonoro golpe de las enormes puertas al abrirse, irrumpió la conversación de los tres.
Un par de leones quedaron asombrados al verla—. ¡Chicos, la profesora ya regreso! —gritaron con emoción, siendo seguidos por un grupo grande de estudiantes, no solo de Gryffindor.
También estaban los estudiantes de Ravenclaw y Hufflepuff, todos se acercaron a la mesa del profesorado, apilándose por ver a la profesora y preguntar por su salud. Caso que a la elfa le daba gracia al ver a su máster recibiendo los saludos, y abrazos.
Incluso el trio estaba entre la bola de estudiantes, esperando con ansias pasar.
« ¿Desde cuándo los mocosos se preocupaban tanto por un profesor?» Era la cuestión que se hacía mentalmente Snape.
La bruja en tan poco tiempo se había ganado un espacio en el colegio y además el afecto de los alumnos.
— ¿Profesora hoy nos dará clase?
Ron de inmediato rodo los ojos al escucharla—. ¿Es en serio Hermione?
Scarlet empezó a reír junto con Libasset, la acción del joven Weasley fue única. Mientras que el pocionista solo rodo los ojos por tal obviedad del trio.
— ¡Oh, profesora Scarlet!
Todos los presentes pusieron su atención al recién llegado, Lockhart se hizo espacio como pudo entre los estudiantes para tomar la mano de la bruja, y besarle el dorso.
—Buenos días profesor Lockhart —medio sonrió Scarlet, incomoda como siempre al recibir esas "atenciones de saludo" por parte del mago.
— ¿Cómo se encuentra?, espero Snape no le haya molestado de nuevo, permítame ayudarle —ni siquiera le daba un respiro a Scarlet, ni para responderle las cuestiones.
Snape arrugo el ceño al escuchar como ese imbécil seguía poniéndole más leña al fuego, al parecer ese narciso no se percataba que era la escena más ridícula en frente de todos los estudiantes.
Scarlet era jalada por Lockhart, sin tomar en cuenta que seguía algo delicada—. Espere… —sintió como el mareo le llego de golpe, tropezando entre los jalones del mago rubio.
El pocionista reacciono rápidamente sosteniéndola de inmediato, y retirándole su mano del agarre de Lockhart, quien al percatarse, noto que su rival sostenía con fuerza a la bruja—. ¿De nuevo la estas molestando?
—Creo… que todos deberían irse… a – sus – mesas —dijo Snape, mostrando su molestia, más para el idiota de Gilderoy, siendo obedecido de inmediato por los estudiantes.
—Déjeme le ayudo —se acercó el mago rubio para quitar al pocionista.
—Profesor Snape —intervino Libasset, ya que tampoco toleraba al mago narciso—. Póngala en la silla, mi máster aún no está del todo recuperada.
Severus asintió, sosteniendo con firmeza a la bruja, que al parecer luchaba con no tropezar de nuevo por el mareo, teniéndola tan cerca, volviendo a recibir ese aroma de flores marchitas.
—Gracias —apenas y le sonrió la bruja.
El mago oscuro solo asintió en silencio, lo peor del caso que ella quedaba en medio de ambos, y no estaría del todo tranquila con Lockhart, su pequeña cavilación se perdió por unos momentos al sentir como la merlina apretaba su mano con sutileza.
Vaya que le incomodo esa acción, mientras que Gilderoy estaba con una expresión de casi los mil demonios, ese impertinente del pocionista seguía de entrometido.
Pero tendría la atención de la merlina ya que estaría sentada junto a él.
— Vaya, noto que tu condición ha mejorado —dijo Dumbledore llegando acompañado de Minerva—. Solo espero, no tenga problemas con su salud —expreso viendo con algo de reprimenda a los dos magos.
—Podrían ya sentarse —les recalco Minerva con el ceño fruncido.
Snape solo hizo una mueca de molestia, sentándose sin decir nada, emitía una sola palabra y Albus ya le tendría un arsenal para amargarle la comida, Lockhart imito el gesto, ambos se veían como niños regañados. Situación que causaba gracia a los estudiantes.
—Libasset, puedes acomodarte entre el profesor Lockhart y Kreuz —sugirió el anciano director tomando su lugar.
Minerva esbozó una sonrisa al entender la treta de Dumbledore, y Snape no se quedaba atrás. Puesto que apenas y mostro una sonrisa de gusto.
—Gracias, aunque después del desayuno regresare a mis labores —respondió Libasset.
Albus asintió ante el aviso—. Nosotros nos encargaremos de su recuperación, estará bajo el cuidado de la enfermera Pomfrey.
Scarlet no había hablado después de lo sucedido, solo se limitó a comer, puesto que el mareo aún tenía sus efectos. La comida fue algo incómoda para los magos, uno molesto por tener a la elfa en medio de la merlina y él.
Y un pocionista pensativo por ese aroma que no se quitaba de encima, la merlina seguía desprendiendo la fragancia de flores marchitas.
Pero un par de ojos curiosos observaba a la elfa albina, desde la mesa de leones.
—Oigan —susurro Ron a sus amigos—. Snape actuó raro.
Harry asintió en silencio, no le puso mucha atención al comentario ya que noto a Granger distraída—. Herms, ¿Te pasa algo?
— ¿Ya notaron a la elfa en la mesa? —respondió la leona.
—Oye, no se responde una pregunta con otra pregunta —dijo Ron, arrugando el ceño.
Granger le lanzo una mirada molesta por el comentario—. Hablo en serio, observen a la elfa, dijo hace un momento que la profesora Kreuz es su máster.
Ambos leones miraron hacia la mesa de profesores, notando a la elfa hablar con Albus, Minerva y la Nobeless.
—Es extraña, nunca había visto una criatura así —dijo Ron mientras arrugaba su nariz.
—Creo que es un elfo, tiene las mismas orejas —agregó Harry—. Pero los elfos no son así —recalco ese punto.
La joven leona asintió, indicando que Potter estaba en lo correcto—. Muy aparte de eso, también sospecho que esa elfa es la que acompañaba a la profesora cuando la conocimos en Flourish y Blotts, nunca se quitaron la capucha, pero estoy segura que esa elfa era su acompañante.
Ron Weasley se atragantó con la comida al escuchar esa teoría—. Entonces es la misma persona que vimos en la fuente.
—Pero que tiene de malo eso Hermione —dijo Harry, sin comprender el punto de su amiga.
—Que si es un elfo, porque solo hemos visto una de su tipo, además es la acompañante de la merlina, y le dice "máster" —explico la leona, como siempre su curiosidad por los temas que le despertaban el interés, los investigaba hasta el fin.
— ¿Dices que esa elfa es un elfo domestico? —dijo Weasley sin creerse el mismo la teoría.
—No lo creo Ron —sonrió Harry ante eso—. Ella es alta, no es como los elfos que conocemos.
—Sea lo que sea… —intervino Hermione—. Buscare que es, le preguntare a la profesora o quizás venga en algún libro de la biblioteca.
Ambos leones solo se encogieron de hombros, su amiga siempre metiendo sus narices en temas complicados.
