X

Segunda victima

Harry se encontraba en camilla, esperando a la enfermera, mientras que sus amigos y algunos del equipo estaban con él.

— Pero que locura en serio —dijo Pomfrey saliendo con prisa de su oficina ya que había estado buscando la poción que necesitaba Potter—. Muévanse —regañaba a los demás.

No era bueno desobedecer a la medimago, más en sus dominios, la puerta de la enfermería se abrió de golpe, accediendo Scarlet con Snape.

— ¿Cómo sigue su estado? —cuestiono la merlina.

—Apenas le daré la poción —respondió Pomfrey—. Pero quien ha hecho tal locura, se fracturo el brazo pero… ¡No tiene ni un solo hueso! —recalco con algo de molestia, por el hecho de que alguien la quiso ser de medimago y solo agravo el problema.

—Lockhart —fue la única respuesta de Snape ante la exigencia de Pomfrey.

Scarlet se tallo la nariz un poco antes de explicarle a la enfermera—. Es como dice el profesor Snape, Lockhart uso un Brackium emendo para curar la fractura.

—Tenía que ser —dijo Pomfrey, sirviendo la poción en un vaso—. Puedo componer huesos en un segundo, pero hacerlos crecer de nuevo…

Snape enarco una ceja, apoyando en silencio la opinión de la medimago, tenía razón la bruja. Como se le ocurría hacer tal acción, si la regla es que todo estudiante lastimado debe ser atendido por el medimago.

— ¿Podrá hacerlo? —cuestiono Hermione rápidamente, acercándose a la camilla.

— ¡Claro que podre! —respondió Pomfrey—. Pero será doloroso, y ahora tómeselo señor Potter.

El león no rechisto, la enfermera seguía molesta, así que tomo el vaso sin vacilar un segundo.

—Y en referencia al señor Malfoy —continúo Pomfrey—. Ya lo he dado de alta, la caída fue algo fuerte pero está bien, le di la poción necesaria, ahora mismo está en su sala común.

Snape asintió, no le negaba nada a la enfermera, ya luego hablaría con su ahijado sobre la carta que le envió a Lucius.

Harry no había dicho ni una palabra, pero solo le sonrió a la profesora Kreuz, que le devolvió el gesto como significado de ánimo para que se recuperara.

—Sera mejor que se retiren niños, su compañero está en excelentes manos —indico Scarlet a todos los presentes.

—Vamos, debemos desalojar —dijo George Weasley, siendo ayudado por Fred para sacar a los chicos.

Pomfrey observo a Harry, notando que este tenía el vaso aun—. ¿Qué espera para tomárselo? —arrugo el ceño al notar que la poción seguía dentro del vaso—. Tendrás una noche difícil Potter, regenerar huesos es un proceso horrible.

Snape hizo una mueca demostrando así su risa al ver el gesto de Potter, quien abrió los ojos aún más por el comentario de la medimago. El pocionista sabía muy bien que el proceso era doloroso, el mismo lo había sufrido en sus años de estudio, pero no se ponía renuente ante las órdenes de Pomfrey.

—Tampoco es para que lo asuste Pomfrey —sonrió Scarlet, al ver como Potter llevaba su vista al contenido del vaso—. Tranquilo solo bébelo.

Harry confió en las palabras de la profesora, así que bebió el contenido, arrepintiéndose después de lo que hizo. Termino escupiendo toda la poción, y tosiendo por la falta de aire.

Snape se tuvo que aguantar la risa al verlo—. Aunque el sabor no es algo que pueda asegurarle Potter —dijo sarcásticamente, ganándose una mirada de reprimenda por parte de la merlina.

—Muy gracioso profesor —le reprendió Scarlet—. Señor Potter, nosotros nos retiraremos, espero mañana pueda regresar a clases con sus amigos, seguro lo esperaran.

—Sera dado de alta para mañana —indico Pomfrey, tomando las cosas y llevándose todo a la oficina.

—Descanse señor Potter —le deseo Kreuz, retirándose con Snape.

—Profesora... ¿Puedo hablar con usted un momento? —dijo Potter, mirando a Snape.

La bruja comprendió el mensaje—. Profesor gracias por la compañía.

El pocionista asintió en silencio, aunque no paso por alto el que la dama palmeara levemente su brazo, como si de un niño fuera.

Apenas la puerta se cerró, Kreuz se acomodó en la silla cerca de la camilla—. Y bien, cual es el mensaje importante que quieres decirme, ya que no deseabas la presencia del profesor Snape.

Potter pensó unos segundos antes de hacer su cuestión—. Quería saber… que fue esa magia.

— ¿Magia? —cuestiono la bruja, ya que no comprendía el punto de su pregunta.

—Cuando discutió con el profesor Snape —esclareció Potter.

La profesora solo asintió, hilando su duda, ahora comprendía para donde iba la cuestión—. Veras… —sonrió un poco—… es un tema algo complicado de explicar, los descendientes de Merlín poseen una magia distinta a la que se conoce actualmente en el mundo mágico, es una magia que se considera la fuente, la madre antecesora de la que usan ustedes.

— ¿Ese cubo era un conjuro de ese tipo de magia?

La bruja asintió como respuesta—. Te ha llamado la atención ese conjuro, por lo que has demostrado.

—Hermione y Ron también, jamás vimos un conjuro así —respondió Potter—. Ese tipo de poder mágico, ¿La podemos aprender nosotros los magos que no somos sangre de Merlín?

Scarlet enarco una ceja, fascinada por el comentario. Su mente no le engañaba, Harry Potter quería aprender esa magia.

—La magia que has visto, no podrías tenerla, es por línea de sangre, pero si pudieras sería una fuente muy poderosa en tu cuerpo.

—Entonces… ¿Por eso desmayo? —cuestiono Potter—Si es tan grande ese poder, que incluso puede hacerla desvanecerse, entonces nosotros los magos comunes no podríamos con ello.

La bruja solo medio sonrió—. Incluso dentro de esta magia, hay hechizos y conjuros que nos exigen mucha energía —fue su última respuesta ante el tema—. Descansa mi niño.

Potter se sintió algo apenado al recibir un beso de la profesora en su frente, pronto en cuanto saliera de la enfermería, le contaría a sus amigos sobre la información obtenida.

El sonido de las pociones en cocción dentro de los calderos, eran sumamente relajantes para Snape. Había intentado dormir por esa noche, para su maldita suerte eso no paso, aquellas pesadillas continuaban, y seguirían atormentándole mientras todavía tuviera vida.

Los calderos continuaban al fuego, con la flama baja, mientras que el pocionista estaba concentrado vertiendo algunas ya listas en sus frascos correspondientes, su paz se irrumpió al escuchar los golpes en la puerta de su oficina.

¿Quién rayos molestaba a horas de la madrugada?

Aunque si era algún estudiante que necesitaba ayuda, tendría que atenderlo, pero con que resultara ser alguna treta, iba a castigarlo lo que restara de sus años en Hogwarts.

Con el ceño fruncido y valiéndole su desalineada imagen (ya que estaba sin su levita, y el cabello recogido a penas con una coleta) abrió la puerta para ver al que sería su próxima víctima, decepción se llevó al ver a Filtch.

—Que quieres.

—Profesor Snape, he encontrado esto en la entrada de las mazmorras —dijo Filtch sin dudarlo, deseoso quizás al esperar alguna respuesta por parte del pocionista.

Severus reviso el objeto, extrañado de saber cómo es que un broche de oro llego a ese sitio—. Con entrada, te refieres a las escaleras de caracol.

Filtch asintió—. Posiblemente alguien no esté en su cama, así que baje para revisar.

Lo que decía el velador no estaba tan erróneo, pero ya el pocionista había llegado a la idea de que ese alguien despierto no era un estudiante. Ningún alumno traería algo así, ni por muy rico fuera.

—Lo guardare, sabré mañana de quien es.

El velador solo asintió y se retiró a retomar su labor, podría jurar que Filtch deseaba fuera el trio de oro aquel objeto, pero esos mocosos no podrían tener un prendedor así.

Observo más a detalle el objeto, algo se le hacía familiar, tenía diseños de pequeñas rosas y espinas negras. El recuerdo de la imagen le regreso a la mente, un camafeo de piedras finas, ahora sabía a quién pertenecía el prendedor.

¿Qué esa mujer no sabía la palabra riesgo?, con prisa tomo la capa para salir a buscarla.

El sonido sordo del pasto húmedo por el sereno de la noche, era delicioso para los oídos de Scarlet, que iba cubierta por la capucha para evitar el frio, sonrió al ver como el sauce boxeador se inclinaba para poder bajar sus ramas.

—Hola, te has percatado de mi presencia muy rápido —sonrió la bruja palmeando sutilmente una de las ramas.

—Aunque sea intocable, me puede decir que rayos hace fuera del colegio a estas horas.

La bruja se sorprendió al verse descubierta—. Oh, profesor Snape buenas noches —sonrió, al saber que era el pocionista, quien ahora enarcaba una ceja indicando una explicación de porqué estaba fuera del colegio—. No podía dormir.

Snape la observo detenidamente, mientras la bruja se retiraba la capucha de la cabeza para poder hablar bien con él. Noto aquellos detalles en el rostro de la dama, el rostro estaba con un cansancio muy marcado, además de percatarse que debajo de la capa, llevaba su bata de dormir y… ¿Estaba loca la mujer?, la bruja iba descalza.

—"Por merlín" —pensó Snape, ser niñera era peor que ser profesor, solo porque a los alumnos podía reprenderlos, pero a ella, no podía y eso ya estaba empezando a fastidiarle un poco.

El árbol parecía no verse afectado por la presencia del pocionista, puesto que estaba muy tranquilo, a lo cual eso le sorprendió mucho a Severus, porque ese sauce siempre tiraba de golpes a todo aquello que se le acercara.

—Es extraño verlo a usted, a estas horas profesor.

Salió de sus cavilaciones al escucharla—. Preparaba unas pociones —ahora se excusaba—. Usted nunca duerme acaso.

—Seré sincera, no puedo dormir muy bien —respondió la bruja, retomando el camino de vuelta al interior del colegio, siendo seguida por el pocionista.

Severus la observo de reojo, el aroma que desprendía era como la primera vez, ese perfume lo estaba volviendo loco poco a poco, no lo admitiría en voz alta, pero la razón de preparar las pociones era para imitar ese aroma, o saber cómo lograr una poción que cambiara de aroma conforme al estado de la persona.

¿Pero porque lo había hecho?

Ahora que lo analizaba, ni siquiera sabía en qué momento pensó en esa idea, o en qué momento opto por hacerlo. No podía dormir por las pesadillas, y siempre preparaba las pociones para relajarse, una rutina que había tomado hace ya algunos años.

Pero a su vez hacer esas pociones, buscando la excusa disfrazada para imitar ese aroma, algo le pasaba con ese olor, lo estaba volviendo demente.

Continuaban caminando en silencio durante algunos minutos, recorriendo los pasillos oscuros apenas iluminados con la luna, no era desagradable. Más bien parecía muy relajante el aire entre ambos, deambulando sin rumbo.

— ¿Albus lo ha mandado? —volvió hablar Scarlet.

Negó con la cabeza antes de responder—. Me avisaron que algún estudiante estaba fuera de su sala común, ya que encontraron esto —le mostro el broche—. Supe que no era un estudiante, y el grabado es similar al de su camafeo que usa en el cuello con regularidad.

—Ya veo —fue la única respuesta de la bruja, recibiendo el broche—. Está en lo cierto, es mío, se me callo en alguna parte cuando me dirigía al sauce —sonrió ante el detalle.

—No se está permitido salir y lo sabe, más usted.

— ¿De nuevo dándome reprimendas?

Snape mejor se concentró en caminar y no verla, solo emitió un ligero gruñido indicando que no continuara si no quería problemas.

Era curioso, parecía que esa mujer en poco tiempo se volvía su compañera más cercana. Ningún otro profesor había logrado tal cercanía, fuera de los que usualmente ya eran "los más cercanos".

Dejo de caminar en seco, ¿Estaba pensando en esa conclusión?

— ¿Sucede algo profesor Snape? —quedo extrañada la bruja al verlo reaccionar de esa manera.

El pocionista no le puso atención por unos momentos, seguía en su mundo, en su mente. La conclusión que su habilidosa mente y la que jamás le engañaba, mando a su conciencia, era que esa bruja se podría llamar la "actual amiga más cercana".

Sintió el frio recorrer todo su cuerpo, acompañado de que su piel se le erizo al pensar en una y otra vez la respuesta.

—Profesor —volvió a llamarle Scarlet, pero no recibía respuesta, así que hizo algo para traerlo a la realidad.

Tomo su nariz y la apretó un poco para jalarla sin tanta fuerza—. Profesor despierte.

El truco funciono muy bien, ya que el pocionista le tomo de la muñeca con algo de fuerza—. Se puede saber porque el atrevimiento, o acaso se está burlando de mi —respondió frunciendo el ceño.

—No me respondía, de la nada se ha quedado congelado.

—Eso no le da motivo para jalarme la nariz —le respondió con bastante molestia, retomando su andar, dejándola a ella detrás.

—Espere.

El mago la ignoraba, pero en realidad si Scarlet hubiera puesto algo más de atención, notaria el pequeño gesto de la vergüenza en el rostro del pocionista.

—Profesor no comprendo porque se molesta, pensé que… —no continúo hablando ya que termino chocando contra la espalda del mago.

—Que no pone atención cuando camina—la reprendió Snape al verla.

La bruja se tallaba la nariz, ya que recibió el golpe justo en la cara—. Pero usted volvió a detenerse sin avisar.

Severus solo rodo los ojos ante el comentario, pero su atención se concentró en otro punto—. Acaban de pasar de por el otro pasillo los directores y algunos profesores.

Aquello hizo que a Kreuz se le olvidara el ligero dolor en la nariz—. ¿Ha ocurrido otro ataque?

—Posiblemente —fue su única respuesta, caminando con prisa por el pasillo, para alcanzar a los demás.

Scarlet no volvió hablar, solo se dedicó a seguirlo.

Harry aún seguía despierto, no podía conciliar el sueño del todo. Pensaba en que lo del partido y todos los hechos extraños que sucedían en el colegio, eran debido a Voldemort.

—Rápido, aquí —se escuchaba la voz de Minerva mientras abría la puerta de la enfermería.

El león se hizo el dormido de inmediato, quedando de espaldas hacia la puerta, para que no le descubrieran. ¿Qué estaba ocurriendo?

—Que sucedió —dijo Pomfrey entre susurros mientras los recibía.

Scarlet llego con prisa junto a Snape—. Profesores, ¿Qué ha ocurrido?

—Otro ataque —respondió Albus.

Ignorando las pláticas, Pomfrey se dedicó a su labor. Reviso a la víctima, buscando algún indicio de que su vida no corriera peligro, para su suerte no era el caso—. Está bien, pero ha quedado petrificado como la gata de Filtch —susurro la medimago.

La merlina se acercó a la camilla, dejando a los demás conversando entre ellos—. Joven Collins —susurro mientras le acariciaba la frente.

—Como ha pasado esto —dijo Snape lo más bajo posible.

—No lo sabemos, pero esto ya se está saliendo de control, primero lo de la piedra y ahora esto de la cámara —respondió Minerva.

—Albus, crees que haya visto al agresor —sugirió Pomfrey que estaba junto con Scarlet.

Todos seguían conversando, sin percatarse que Potter escuchaba todo, sorprendido por saber que un alumno había sido petrificado.

—Posiblemente tenga en su cámara la foto —agrego Snape.

Pero Scarlet se les había adelantado, ya que retiro la cámara abriéndola con cuidado. Una pequeña explosión se provocó, arruinando todo el rollo de fotos, quedando solo ceniza y humo.

El silencio reino por unos segundos, los presentes observaron como las manos de la merlina temblaban un poco y aferraban con fuerza la cámara.

—Albus, sea quien haya sido, tendrá su castigo —dijo Scarlet con una expresión seria—. Eso te lo aseguro.

Harry escucho cada detalle, hasta que se hubieran retirado de la enfermería. Se retiró la sabana que lo cubría, y se levantó para ir hasta la otra camilla donde estaba cubierta por una cortina blanca. Seguro la enfermera Pomfrey lo había colocado para que nadie más lo viera.

Revisando que no regresara alguno de los profesores o la medimago saliera de su oficina, corrió un poco la cortina, abrió los ojos del susto. El alumno petrificado era de su casa, Collins el joven fotógrafo de primer curso había sido la victima de esa ocasión.

No tuvo más tiempo para verlo ya que pudo escuchar ruidos en la oficina de Pomfrey, si lo descubría seguro tendría un castigo severo con ella. Rápidamente regreso a su camilla, librándola por unos segundos ya que la medimago había salido para revisar el lugar.

—Me puedes explicar Albus, ¿Qué significa todo esto? —dijo Minerva ya con normalidad, habían optado por seguir el tema en la oficina del director.

—Significa que los estudiantes están de nuevo en riesgo este año —respondió Snape la cuestión de la bruja.

Minerva frunció el ceño—. Eso es obvio Severus.

—Debemos saber el motivo de los ataques —opino Scarlet que estaba sentada.

—A eso me refiero —indico Minerva—. No solo ha sufrido uno de mi casa, también están jugando con ese tema de la cámara.

—No son juegos Minerva —esclareció Albus.

—Que se le dirá al resto del personal, debemos tomar acciones o seguir en alerta —dijo Snape.

El anciano comprendía el nivel de la situación, cada vez aumentaban los riesgos, y eso ya había cobrado a la segunda víctima.

—La verdad —los cuadros, que habían sido despertados de su sueño por la plática, asintieron en silencio, concordando con el anciano—. Avisen, que Hogwarts ya no es seguro, la cámara ha sido abierta por segunda ocasión.

La noticia corrió rápidamente por todo el colegio, que Collins había sido petrificado. Harry apenas fue dado de alta hablo con sus amigos para reunirse en los baños del primer piso.

—Lo que tenemos investigado hasta ahora, es que aquella criatura encerrada en la cámara, posiblemente este suelta, otra es que ya van dos víctimas enlazadas con el caso, la gata de Filtch y Collins —dijo Hermione contando con los dedos cada punto.

—No se te olvide agregar que la profesora Kreuz sabe más del tema de la cámara de los secretos —índico Ron, siendo observado con sorpresa por sus amigos—. Que no le vieron la expresión ese día en el corredor.

—Tiene razón —respondió Potter.

—Bueno, agregamos eso, y que haremos nosotros entonces, porque ya estamos más liados en esto por causa de las palabras de esa noche —explico la leona.

Ambos leones asintieron, pero Harry volvió a tener otra idea a la cabeza—. También la profesora me respondió sobre el conjuro de relojes que vimos ese día con la discusión de Snape.

— ¡Oh! Que te ha dicho —comento emocionado el pelirrojo por saberlo.

—Es debido a que hay conjuros que exigen más energía que otros, bueno es lo que entendí —explico Harry.

Ron arrugo la nariz ante eso—. Pero si se supone los Nobeless son magos de gran poder, como es que terminarían así.

Hermione por su parte analizo la información—. Es posible Ron, veras la magia tiene incluso conjuros que son prohibidos, a veces por sus malos usos, otras porque pueden cobrar la vida de quien haga el conjuro, los Nobeless son personas de gran poder, pero también tiene sus riesgos, ellos saben más conjuros que cualquier otro mago, y son entre esos hechizos lo suficientemente potentes como para exigirle más de lo que pueden soportar, ejemplo de ello a tu-sabes-quien, es de gran poder oscuro, pero al igual la magia que usaba le exigía, lo mismo va para Dumbledore, magos poderosos o no, pero si usan conjuros más allá de lo que ellos pueden controlar, es obvio las consecuencias.

Ron abrió los ojos como platos ante tanta explicación, en resumidas cuentas si los Nobeless eran de una fuente mágica enorme, ¿Qué tan grande eran los conjuros que usaban? Eso sí era de sorprenderse.

—Pero Harry, ¿Le preguntaste de los elfos? —volvió a cuestionar Granger.

El aludido reacciono ante eso, se había dado cuenta de su fallo—. No, perdona.

—Bueno no importa, eso ya no es urgente, ahora mismo es ver qué hacer con lo de la cámara —intervino Ron.

—Dijiste que la profesora Kreuz sabía algo de la cámara, ya le preguntamos a la profesora McGonagall, ¿Qué tal si le preguntamos a nuestra jefe de casa actual? —sugirió Potter.

—Buena idea, ya te respondió lo de la magia que usa, podría explicarnos sobre eso también —opino Ron.

Hermione no parecía opinar lo mismo—. Posiblemente no nos digan nada, incluso la profesora McGonagall se mostró algo reacia cuando se lo preguntamos en clase, y sobre los elfos ni se diga, dudo que quiera decirnos la profesora Kreuz, con tal de evitar más pánico en el colegio, y sobre los elfos… eso es tema de la rama Nobeless, casi no se sabe información más profunda de ellos, y dudo que quiera revelar del todo que es en realidad su elfa doméstica.

Al parecer las opciones se agotaban para ellos tres, ¿Cómo hacer para resolver tantos puzzles?