XII
Pequeña Revelación
Soplaba con algo de molestia sus pequeños rizos, que inoportunos salían de su coleta para obstruir su campo de visión.
Hermione Granger había aprovechado sus horas libres, yendo una vez entre semana de clases (para evitar sospechas de los profesores, más aún de Snape), y aprovechando de lleno sus fines de semana para realizar la poción multijugos en el baño del primer piso.
Era el único sitio seguro donde guardar dicha poción, más aun que esos baños llevaban un buen de años sin servicio. La poción tardaba un mes en prepararse, mucho tiempo pero eso a nada.
Con cuidado mesclaba todo, estaba en la etapa final con la cocción, y por suerte había sido sábado, tardaría 18 horas la última fase, así que lo dejaría escondido mientras la cocción continuaba.
Tenía que ir a comer, no había probado bocado desde la mañana, y de paso se daría un baño.
Severus no había perdido tiempo alguno, llevaba toda la mañana haciendo una revisión completa en su bodega del corredor. Con lo sucedido no se confió por completo y termino de nuevo haciendo una lista completa de pociones he ingredientes.
Solo faltaban aquellos para la poción multijugos, tendría que hablarlo con Dumbledore, los problemas sobre la cámara y ahora los ingredientes.
A esa hora de la tarde el anciano estaría en su oficina, a lo lejos pudo notar la gárgola descender, seguro Albus ya lo había notado. Pero no conto que alguien descendía.
Ambos magos no se habían notado, hasta que en la justa entrada se asustaron al casi chocar, más la bruja que estaba aún en los escalones no pudo mantener el equilibrio, casi cayendo de espaldas.
Snape por suerte tenía excelentes reflejos, tomando de la mano a Kreuz, y jalándola con fuerza hacia él. Terminando por tenerla entre brazos para evitar otra caída.
Se sintió algo incómodo con tenerla así, más aun siendo la suprema—. Debería poner atención —dijo, separándola con cuidado de su persona—. Esto ya siento que lo hace como rutina.
Pudo notar que la mujer dejo salir una sutil risa—. No lo creo, pero si fue un buen susto, descuida mi niño fue un accidente.
— ¿Niño? —repitió Snape, enarcando una ceja.
Scarlet se tapó la boca de inmediato, siendo su rostro teñido de un leve sonrojo, ante la incrédula mirada del pocionista, como si escrutara la mentira de algún estudiante.
La bruja pronto capto que había metido la pata hasta el fondo, no debió haberle dicho esa palabra—. Perdone, no debí decirle eso.
Para su suerte Snape solo prosiguió con subir las escaleras de caracol, dejando a una merlina liberando un ligero suspiro.
—Casi cometo un error —susurro para sí misma, retomando camino a su oficina, para hablar con Libasset sobre los trabajos que le correspondían como regente del mundo mágico. No podía dejar mucho tiempo sin revisión los documentos y labores fuera del colegio.
— ¡Profesora Scarlet!
La aludida giro para ver a la persona que la llamaba—. Lo que faltaba —pensó.
— ¡Tuve suerte al encontrarla! —expresó alegre Lockhart—. La estaba buscando.
—Que se le ofrecía profesor —sonrió lo más que pudo la bruja.
El rubio sin una pizca de vergüenza, tomo la mano de la bruja—. Debido a lo que ha pasado, he tenido una gran idea, pero requiero de hablar con usted para poder llevarlo a cabo —dijo con emoción en sus ojos, logrando por primera vez que Scarlet pensara dos veces en sus palabras.
Severus quedo algo pensativo con las raras expresiones de la mujer. Mira que llamarlo niño, ni que fuera uno más de esa bola de alcornoques.
Toco la puerta para anunciarse, siendo concedida la entrada—. Oh, que te trae por aquí Severus.
Por segunda vez, el mago oscuro enarco una ceja, ¿Cómo que lo traía?, ni que estuviera fuera del país por años. Pero era el anciano y sus bizarras formas de expresión.
—Quería conversar sobre esto —saco del bolsillo de su túnica, la lista de materiales—. Creo, que debemos lidiar con algo más que las actuales situaciones dentro del colegio.
Albus reviso la hoja, notando que en la lista estaba marcado con una cruz algunos ingredientes—. Pero si apenas hemos surtido la bodega.
—Exactamente —respondió Severus acomodándose en la silla—. Alguien ha entrado a robar los ingredientes, para colmo no fueron los más comunes.
El anciano volvió a revisar, su protegido tenía razón—. ¿Acaso alguien intenta hacer esa poción?
—El problema no es quien o si lo hará, mi preocupación es, si esto tiene que ver con los casos sucedidos —dijo Snape.
Albus se retiró los anteojos, tallándose por unos segundos el puente de su nariz—. Creo que pedirte un nivel mínimo de protección a la bodega fue un error.
—Nos confiamos todos en realidad —recalco Snape.
En parte también el mismo no previo algo así, debido a que la tranquilidad de Hogwarts no ameritaba a tan altos conjuros de protección que podrían terminar con algún accidente hacia estudiantes.
Más aun tipo los gemelos Weasley, lo pensó detenidamente pero incluso esos impertinentes no eran tan estúpidos como para intentar entrar a la bodega.
—Deberías hacer una reunión —intervino Phineas desde su cuadro—. Si han logrado pasar el corredor de tapices, no fue alguien común.
Por primera vez ambos magos concordaban con el cuadro.
—Qué opina sobre la idea —dijo Lockhart con emoción, mientras disfrutaba de su té en la pequeña sala de la bruja.
—Sugiero que lo comente con el director —opino Scarlet—. Sé que la idea es para la materia de DCAO en ambas ramas, pero el permiso es con él, pero está ocupado en estos momentos, hace poco fui a su oficina y alguien más entro.
El mago medito un poco la propuesta, si quería que funcionara tomaría la opción—. Tiene razón, iré cuando tenga algún día libre, muchas gracias profesora Scarlet.
Scarlet solo asintió con una sonrisa, al sentir de nuevo aquel beso en su mano, hasta que pudo escuchar el sonido de la puerta al cerrarse, soltó el aire contenido y se dejó caer al largo sillón para quedar acostada.
—Me sorprende que siga aguantándolo.
La Nobeless puso su atención al búho plata, que estaba sobre su base—. Hola querida, lamentablemente debo hacerlo —respondió al búho.
—Pues admito que su cerebro carburo esta ocasión, una idea algo dudosa para que él la lidere pero es muy buena —dijo la voz a través del ave.
Scarlet se reincorporo para poder ir al escritorio—. Libasset, ¿Vas a mandar todo por correspondencia?
El búho alzo vuelo para posarse sobre el escritorio—. En esta ocasión no, estoy de hecho entrando al colegio, el Prudens Dumbledore quizá allá detectado mi presencia, o ha dado orden al colegio para que abriera las rejas.
— ¿Así? —eso dejo algo sorprendida a la bruja—. Quizás a lo sucedido antes, debe haberlo hecho como medida.
—Llegare a su oficina en breve —fue lo último que emitió el ave, para regresar a dormir en su base.
Por su parte Hermione gozaba de comer algo al fin, en verdad el estómago le rugía como nunca.
—Sí que tenías hambre —dijo sorprendido Ron al verla devorar la comida del plato.
Harry en cambio solo rio ante su reacción.
—Si hubieras por lo menos ido a llevarme algo no estuviera así —reprocho Hermione—. Pero no, tu no estas desvelándote para hacer la poción —aquello ultimo lo susurro para que no fuera escuchado por el resto.
Ron solo alzo sus manos en son de paz, no seguiría con la discusión, o terminaría con golpes en su cabeza con el primer libro que encontrara la leona.
—Hola chicos.
—Hola Neville —respondieron los tres al unísono.
Harry se percató del nerviosismo en su amigo, aunque siempre era así, pero algo parecía distinto—. Neville… ¿Paso algo?
Fue entonces que los otros dos le pusieron más atención.
—Es verdad, parece que hubieras visto al murciélago —dijo Ron.
Neville negó con la cabeza—. Me llego un mensaje hoy, mi abuela está mal de salud así que la llevaron a San Mungo para revisión.
El trio quedo en silencio un momento.
—Descuida Neville, ella saldrá bien, en San Mungo tienen a los mejores medimagos —le animo Hermione, recibiendo una sonrisa por parte del león.
Harry no quería que pensara en eso su amigo así que intervino—. Chicos que tal si vamos a la torre y nos juntamos para hacer una noche de tareas.
— ¿Qué cosa? —replico Ron arrugando su nariz—. Yo paso.
—Es buena idea, así que las harás Ron, aunque no te gusten, de esa forma también podremos espejar las tareas de la semana entrante —recalco Granger en las últimas palabras.
—Qué te parece Neville, ¿Te nos unes? —dijo Harry—. Así tendremos despejado el fin de semana.
—Eh…sí, claro —respondió gustoso el aludido.
Granger rápidamente se limpió la boca siendo la primera en levantarse de su lugar—. Entonces vamos.
El trio de leones la siguieron—. Sí que le gusta hacer tareas —ironizo Ron, provocando una risa ahogada de parte de los otros dos.
— ¡Ya te escuche Ron! —grito Hermione yendo de regreso.
En ese momento el trio de leones sintió peligro, su amiga enojada era de temer—. ¡Corran por sus vidas! —dijo Ron rápidamente, saliendo así disparados por diferente lado para no ser alcanzados, rodeando a su amiga que los seguía.
Vaya que se divertían, pero no todo era bueno—. ¡Wua! —se escucho el grito de Granger.
Había chocado con alguien más, que termino cayendo de sentón al suelo, la leona se dio prisa en levantarse, puesto que reconoció de inmediato la capucha.
Con su desorden, termino chocando con la elfa ayudante de la profesora Kreuz, que recogía las carpetas del suelo.
—Disculpe, no tuve cuidado y…
—Descuida —hablo Libasset, sacudiéndose sus ropas.
Hermione quedo sin habla, pudo notar al momento en que la elfa alzo su vista, como su aspecto cambiaba, la mitad de su rostro era albino, pero la otra mitad era oscura de tez morena y una luna creciente oscura invertida, todo desapareció bajo la apariencia con la cual normalmente se mostraba.
Libasset quedo algo preocupada al verla casi petrificada—. ¿Te sientes bien?
— ¿Eh?... —reacciono rápidamente—… ¡Sí!...sí, estoy bien.
—Qué bueno, solo procura no correr en los pasillos, pueden castigarte —dijo Libasset con una sonrisa, retomando su camino hacia la torre.
— ¡Hermione! —grito Harry, los tres leones que se habían ido corriendo más adelante, regresaron al no verla—. ¿Hermione?
—Hermione que tienes —indago Neville.
En ese instante la leona jalo a los tres como pudo a una parte donde no los escuchara nadie.
— ¡Oye! —reprocho Ron—. Que rayos te pasa.
—Cállense —los reprendió la leona—. Creo que… vi la verdadera forma de la elfa de nuestro jefe de casa.
— ¿Cómo? —cuestionó Harry.
—Acabo de chocar con ella y…y
Los leones ya se comenzaban a preocupar por ella, de solo apenas decirlo quedaba congelada. Como viendo a la nada, así que rápidamente Ron la tomo de los hombros para agitarla un poco.
—Oye que rayos te hizo la elfa —dijo el pelirrojo ya con algo de molestia hacia esa "elfa doméstica" de la Nobeless—. Dinos.
Hermione volvió a reaccionar, al recordar esa mitad de oscuridad que vio, eso no era algo normal en un elfo.
—Hermione… —hablo Neville—….acaso… ¿Lo que viste fue algo que no debías?
Ron y Harry lo observaron, quizás si era eso, quizás no.
—Creo…—los tres leones la observaron—… que debemos, preguntar al profesor Binns —asintió más para sí misma.
Aquella imagen no salía de su cabeza, puesto que la parte más intrigante fue el ojo, uno oscuro como la noche más pesada y una cortada en su pupila, que causaba miedo.
Eso, no era de un elfo común.
