Forks

Sentí como me alzaba por los aires y ensanche más mi sonrisa cuando pude ver sus grandes ojos verdes, él siempre había sido mi confidente en las buenas y las travesuras que hacía, vi ese brillito especial que tenía cuando se trataba de mí.

—Cariño, recuerda que siempre estaré para ti, cuando mires el cielo no importa cómo se encuentre, si es de día o de noche o se acerque una tormenta, ahí estaré con ustedes.

—Papi, no me dejes— sentí como mis pequeñas mejillas se sentían húmedas por las lágrimas que derramaba y entre sollozos pedía que no se fuera.

—Ali, amor mío no puedo quedarme—vi que su mirada se ponía triste pero no lloraba como yo lo hacía— Haz prometido que serás una buena niña, la niña de mis ojos siempre serás pero no puedo quedarme contigo, estoy en un lugar mejor donde mi presencia es requerida.

"ALICE" escuchamos como pronunciaban mi nombre a lo lejos y volteamos donde provenía la voz, una luz resplandecía a lo lejos, veíamos como la silueta de una mujer se iba apareciendo. Mi nombre se escuchó nuevamente y la presencia de mi papa se estaba volviendo borrosa.

—Papi, prométeme que siempre estarás para mí.

—Así será Ali, ahora es momento de que despiertes, mama te está esperando, recuerda que debes cuidar de ella y tu pequeño hermano— Sonreí ante la mención del pequeño bebe, la alegría había llegado nuevamente cuando nos enteramos que mami esperaba a mi hermanito-—Alice estaré con ustedes, son lo que más amo cariño, anda despierta.

Todo se esfumo, solo veía oscuridad, trataba de abrir mis ojos y cuando lo hice lo primero que vi fue la carita de mi mami preocupada, habían sido días de desvelo y el viaje no ayudaba mucho a que descansara.

—Alice, cariño es hora princesa no puedo cargarte como antes, el pequeño bebe no ha dejado de moverse.

—Si mami— acercándome a la pancita donde vivía mi hermanito, la bese— bebe soy yo Ali tu hermana mayor debes dejar descansar a mami, ella está cansada al igual que yo.

—Creo que te ha hecho caso, estás haciendo un buen papel de hermana mayor mi niña.

—Papa me ha dicho que debo de serlo

—Haz soñado nuevamente con el—asentí— él nos ama Ali, debemos recordarlo siempre.

—Pero lo extraño mami, solo quiero que este con nosotras—Me aleje de mami, sabía que se ponía muy triste cuando hablábamos de él.

Me acerque cuidadosamente a la casa, no quería tropezarme camino hacia ella, todo el suelo estaba mojado y la brisa del aire me dio en toda mi cara, hacía mucho frio.
Todo aquí era frio y húmedo. Quería el calor de nuestro nuevo hogar, cerrar mis ojitos y volver a soñar con papa, él nos había dejado meses atrás, según los adultos decían que le había dado algo a su corazón. La tía Heidi había dicho que Dios lo había llamado por ser el mejor profesor del mundo y lo necesitaba en el cielo con urgencia, eso me hacía sentir muy feliz por papi él siempre se esforzaba en su trabajo pero a la vez me enojaba, Dios no necesita a un papá, mi hermanito y yo sí, ahora quien lo seria, los papás no se encontraban en las tiendas. Dios los asignaba y él nos había quitado al nuestro, eso era injusto. Ya no rezaba por las noches, como lo hacía antes, estaba muy enojada con Dios por llevarse a papá.

El tío Marcus había hablado con mama y la convenció de vivir en el lugar donde habían crecido ellos. Forks según los tíos era un lugar seguro y tranquilo donde podíamos vivir, mami estaría más tranquila sin tantas presiones y poder cuidar de nosotros. Mi Nina Carmen se haría cargo de la tienda y mami diseñaría desde casa, al fin al cabo era enorme y podía poner un mini taller aquí.
Seattle no estaba lejos, así que todos estaban bien a excepción de mí, había llorado y rogado a mami que nos quedáramos en casa porque papi había hecho muchos cambios en la casa y seria como olvidarlo pero ella aun así no cambio de opinión, así que aquí estábamos.

—Vamos Ali, hay que subir las escaleras para que puedas ver tu recamara, aún faltan muchas cosas pero lo esencial ya está en su lugar.

Seguí a mami por las escaleras, sentí como mis ojitos se iban cerrando durante el trayecto.

—Aquí es, oh cariño—sentí como mama jalaba de mis manos—sube aquí, vamos para que puedas descansa mejor- lo último que recuerdo es que beso mi frente y no supe más.

Aun me sentía cansada pero mi pancita tenía hambre, estire mis bracitos y asomándome a la ventana vi el lugar que sería mi hogar por estos años. Me asustaba un poco lo que veía, todo se veía sin color, sin vida, no había ninguna persona en la calle; acaso así sería siempre, sabía que estábamos de vacaciones y dentro de muy poco estaría en clases, aquí todos se conocían y yo sería una desconocida. Extrañaba mi casa, mis vecinos, mis amigos y sobretodo extrañaba a mi papi. No quería esta vida, empecé a llorar sin notar que alguien había entrado.

—Alice ¿Qué pasa mi niña?

—Extraño mi vida de antes mami, no quiero vivir aquí. Quiero todo devuelta— la abrace.

—Ya habíamos hablado sobre esto, y estuviste de acuerdo, no podemos solo tomar nuestras cosas e irnos, nos tomó varias semanas instalarnos aquí, no llevamos ni un día Ali. Dale una oportunidad al lugar.

—Aquí todo está sin vida, no hay color ni siquiera hay sol —me pare y señale con impaciencia hacia la ventana.

—Así es el clima aquí, te acoplaras.

— ¡No! yo quiero ir a casa y que este papi. Y si olvido todo lo que se quedó en casa y si papi desaparece de mis pensamientos — note como mi mama se quedaba quieta y sus ojos se ponían cristalinos— ¿Mami?

—Alice, sé que es difícil para ti estar aquí pero hazlo por mí, no podemos regresar a casa. Te gustara, el tío Marcus y yo crecimos aquí, es un lugar lindo y tranquilo. Podrás dibujar sin que el ruido de la ciudad te moleste, es más voy a hacerte un espacio en mi taller para que ahí me acompañes—tomo mis manitas—Y sobre tu papi, el siempre estará en nuestro corazón, nos dejó con muchas cosas lindas en nuestra vida, así que nunca lo olvidaras al menos que tú quieras hacerlo— negué con la cabeza

Me gustaba la idea que decía sobre mi propio estudio, dibujar era una de las cosas que más amaba y si podía estar con mami sería mucho mejor.

—Sí, me gustaría mi propio estudio de dibujo a tu lado mami— en ese momento mi estómago rugió como un león

—Es hora de alimentar al animalito que tienes ahí adentro, vamos a la cocina — Salimos de la recamara y la seguí rumbo a las escaleras

Rumbo a la cocina, inspeccionaba la casa con detalle, no tenía nada que ver con la que teníamos antes, me sentía como si estuviera en un cuento de hadas, la casa estaba rodeada de muchos árboles, y en la sala había una chimenea, al parecer para la siguiente navidad papa Noel tendría por donde bajar y ya no andaría escalando ventanas para llegar a nuestro árbol, solo esperaba que el supiera que me había mudado y que debía de traer regalos extras.
Tome con cuidado el emparedado que mami había hecho para mí en lo que ella terminaba de hacer mi malteada de fresa.
Me sentí más tranquila al tener mi barriguita llena, tal vez mami tendría razón aquí me adaptaría y todo estaría bien.