Disclaimer: Los personajes que reconozcáis y el universo le pertenecen a JK Rowling. La historia es mía. No obtengo beneficios económicos al escribirla.
Aviso: Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.
Categoría: Personajes de Gryffindor.
Prompt: Animago.
Palabras: 499.
Una gran emoción.
James Sirius Potter corrió por los pasillos del colegio buscando a su primo Fredy y a su mejor amigo Quinn Wood.
¿Dónde se habrían metido?
Lo molesto de la situación era que ellos tenían el mapa porque iban a lanzarles burbujas apresantes a algunos ravenclaws de su año.
Lo gracioso de esas en apariencia inofensivas pompas de jabón, era que rodeaban a una persona y la atrapaban en su interior y los hechizos lo único que lograban era reforzar la consistencia de la burbuja.
Se quedarían allí durante tres horas... A no ser que tuvieras el líquido rosado que servía para deshacer la pompa.
James siguió buscándolos.
-¿Y dónde se habrán metido esos idiotas? Por una vez que necesito que estén, no aparecen. Ya verán cuando los pille. No pienso volver a dejarles el mapa.
-Aw, Jamie. No llores por nosotros.
El joven empujó a su primo Fred y se cruzó de brazos.
-¿Y bien? -Inquirió.
-¿A qué te refieres? -Quinn lo miró.
James odiaba esa sonrisa burlona.
Bueno, tal vez no la odiaba, pero sí le irritaba en ese momento.
-No importa. Escuchad. El profesor Flegetonte dice que se avecina una tormenta eléctrica.
Fred y Quinn se emocionaron.
-¿Para cuándo?
-¿Comprendes lo que esto significa?
-¿Creéis que podremos?
Las preguntas eran disparadas de un lado al otro entre los tres emocionados muchachos de séptimo curso.
Llevaban esperando tres años para ese momento.
Lo habían intentado en otras ocasiones, pero siempre salía algo mal.
-Para mañana por la tarde. -James dijo. -Si todo va como esperamos, entonces nos convertiremos en animagos.
Ellos tenían alguna idea de lo que podrían ser, pero hasta que no ocurriera no podían estar seguros.
El día siguiente llegó y los chicos llevaron con cuidado sus frascos a la sala de menesteres.
Era el lugar más seguro para realizar la última parte del proceso y allí podían obtener cualquier cosa que necesitaran.
Su profesor ya los esperaba.
-¿Nerviosos? -Les preguntó.
Aunque negaron con la cabeza, podía notarse su expectación y ansiedad.
Entraron en la sala y se acomodaron en el suelo.
Se miraron en silencio, pues sentían que no podían hablar debido a la emoción, y tuvieron que tomarse varios minutos para calmarse.
Habían querido hacer esto juntos desde que James quiso intentarlo como su abuelo había hecho... Solo que de forma legal.
Colocaron las puntas de sus varitas sobre sus corazones y se miraron entre sí.
Esperaban que resultara.
-"Amato Animo Animato Animagus". -Dijeron.
Seguidamente, tomaron la poción.
James sintió otro latido de corazón junto al suyo como en las otras ocasiones que había dicho el conjuro. Pero en esta ocasión fue diferente.
Sintió algo en su mente.
El profesor Hades Flegetonte sonrió con satisfacción al ver ante sí un águila, un zorro y un caballo.
En su opinión, los animales eran más que adecuados.
El Señor Weasley era astuto, Wood prefería el aire cualquier día, y Potter era terco y rápido.
James relinchó.
Lo habían conseguido.
Aunque se sentía raro como el infierno.
