Los personajes pertenecen a nuestra amada escritora Stephenie Meyer y la historia es originalmente mía.
Conociendo a los vecinos
Mi reflejo se veía ante el gran espejo que estaba en la sala, acomodando mi corto cabello que no dejaba de levantarse, el clima de aquí lo hacía más rebelde de lo que era, cada mechón se dirigía por diferentes lados, me había puesto una diadema pero esta no había ayudado de mucho. Extrañaba mucho mi cabello largo, pero papá y yo habíamos decidido que sería un gran gesto donarlo, papi siempre quería ayudar a los demás y yo quería seguir su ejemplo.
Nuevamente alise el vestido que me habían puesto, esta tarde teníamos una merienda con una familia del pueblo aunque casi todos los días teníamos visitas, desde que habíamos llegado cada tarde asistían a acompañarnos a tomar la merienda.
Mami decía que era algo bueno que nos visitaran ya que podía conocer a mis compañeros de escuela y así había sido.
Los primeros que tocaron a nuestra puerta fue la pequeña familia Stanley y digo pequeña porque solo era la señora Stanley y su hija Jessica. Eran tan similares grandes ojos azules y su cabello café claro lacio lacio que parecían fideos como los que hacia mami pero aun así eran muy lindas pero ese pensamiento se esfumo en cuanto cruzaron a nuestra casa, no paraba de hablar.
Mami decidió que podíamos ir a jugar en lo que estaba la comida y ellas iban a la sala a platicar cosas de adultos, solo la mire asustada porque lo único que quería hacer era poder callarla.
—Alice con ese cabello pareces niño, sino tuvieras ese vestido juraría que lo eres. Mi mamá dice que las niñas deben de tener el cabello largo como las princesas y tú no lo tienes.
—Lo tenía largo pero…— quería explicarle el motivo del porque lo tenía corto pero Jessica no dejaba de hablar.
—Acaso quieres ser un niño. ¡No! Lo que tú tienes ¿es contagioso? Si lo es, no podemos ser amigas, yo tengo novio pero no le digas a mi mamá.
— ¿Tienes Novio?
—Bueno tengo dos pero no les digas, los dos son lindos, siempre me llevan dulces, Mike me los lleva en el recreo y a Tyler lo veo en el parque donde vamos a jugar todas las tardes. Deberíamos de ir a jugar a ese parque.
—Si me gustaría ir— Aunque no estaba segura de ir con ella, me estaba aturdiendo un poco con todo lo que decía.
—Ahí van mis amigas, ellas son Victoria y Ángela. Victoria tiene su cabello rizado y rojizo como las rosas rojas y el de Ángela es largo y negro como el pelo del perro de la señora Crowley. Son mis mejores amigas, les caerás bien o eso creo. Espero que no piensen que eres niño por tu cabello— Solo me imaginaba agarrarla y ponerle una cinta en su boca para que de ella ya no saliera ninguna palabra.
—Jess
—Pero les diré que eres niña y que te llamas Alice, que eres nueva en el pueblo.
—Jess— Solo quería que guardara silencio y seguir jugando, desde que llego no había parado de hablar, sería mejor si mami viniera para ir a merendar.
—Entraras a nuestra escuela, así que serás también nuestra amiga, me gusto tu vestido, así que supongo que tienes otros más bonitos y no te confundirán con un niño
— ¡Jessica!
— ¿Sí? no es necesario que grites Alice, te estoy escuchando— como si eso fuera cierto, pero no quería confrontarla.
—Deberíamos bajar, tal vez ya este la comida lista.
—Pero tu mamá dijo que ella nos hablaría
—Ah! Lo sé pero tal vez ya lo hizo y por estar jugando no nos hemos dado cuenta así que bajemos.
—Ok, te sigo. Espero que mi mamá me deje quedarme, me agradas Alice— Solo esperaba que no le dieran permiso.
Al llegar a la sala, la mirada de mi mami era de alivio, al parecer lo platicadora venia de familia, la señora Stanley también parecía un periquito que no tenía para cuando parar.
—Ali, Jessica que bueno que bajan cariño, estaba a punto de subir.
—Jessica he hablado con la señora Brandon sobre las visitas al parque.
—Oh mamá! Lo mismo he hablado con Alice, a Victoria y a Ángela les caerá bien— al parecer las Stanley tenían una conexión para hablar.
—Señora Brandon, pueden pasar al comedor está todo listo —fue un buen momento para que Emily la señorita que ayudaba a mami entrara.
El tiempo durante la mesa fue largo aunque esa palabra le quedo corta, mami y yo solo nos mirábamos ya que apenas nos dejaban hablar al finalizar el postre mami fingió un dolor de cabeza y solo así nos pudimos despedir de su compañía. Y Prometimos que pronto sabrían de nosotras y con una invitación a merendar a su casa pronto.
—Uf, eso fue.
—Si lo se mami— las dos nos empezamos a reír y pronto apareció la señorita Emily negando con la cabeza.
— Le hice saber con anticipación a lo que se enfrentaría si aceptaban su visita pero no me hizo caso señora Brandon al menos ya paso lo peor del pueblo
—Pensé que exagerabas Emily, ya vi que no bromeas al describir a las personas. Me siento mal por mentir pero sino se iban pronto enserio que me iban a causar un dolor de cabeza.
—Así son ellas tal para cual, como dice el dicho de tal palo tal astilla.
Algunas visitas habían sido agradables como la de la familia Cheney, su hijo Ben era algo tímido pero me agrado, él era fan de los comics y me hablo un poco de ellos y le prometí que le haría un dibujo del hombre araña. Nuestros padres nos dieron un momento para ir a mi pequeño espacio de dibujo en lo que ellos hablaban en la sala. Ahí estuvimos un buen rato en lo que iban por nosotros.
— ¡Wow! gracias Alice, esta genial. Se lo enseñare a mi amigo Mike.
— Que bueno que te gusto, cuando quieras puedo hacer otro. Me gusta dibujar.
— Alice, Ben— escuchamos la voz de nuestros padres— oh cariño aquí están
— Vamos, Emily tiene todo listo.
Fue muy agradable su compañía, muy diferente con la señora Stanley e hija, ellos si nos dejaban hablar a Ben le gusto mi pequeño estudio de dibujo y le agrado mi dibujo. El prometió enseñarme sus comics cuando fuera a su casa.
Mire las fotos que adornaban la chimenea, extrañaba a papi, me acerque para admirarlas mejor los recuerdos donde él estaba me hacían sentirlo cerca de mí, la última foto de mi cumpleaños era la que mas destacaba entre el montonal de portarretratos que estaban ahí. Salí corriendo rumbo a la cocina para ver la fecha, vi el calendario que estaba pegado al refrigerador y un gran numero 28 estaba marcado al día que nos encontrábamos. Fue tan repentina mi entrada que no había visto que mami estaba aquí junto con Emily, estaban decorando un gran pastel de chocolate junto con otros panquecitos, no lo había olvidado. Había pasado un mes desde que cumplí 8 años pero por la mudanza no lo habíamos celebrado, ahora entiendo el vestido pomposo y porque querían que me viera peinada.
Fruncí el ceño cuando vi que Emily ponía velitas en dos de los panquecitos mas grandes y no los colocaba en el pastel como lo hacen en los cumpleaños normales.
— ¿Por qué han puesto así las velitas? Eso debe de ir en el pastel y no ahí— señale donde los estaban colocando con impaciencia.
— Alice—mami tomo mi cara y soltando un suspiro dijo algo que rompió mi corazoncito — había olvidado decirte que los Cullen tienen al pequeño Tony y cumplen años el mismo día, el Dr. Cullen ha tenido trabajo y otros problemas familiares, no lo han celebrado al igual que nosotros asi que decidimos hacer una pequeña celebración juntos.
— Pero mami, los cumpleaños deben ser únicos, eso no es justo.
— Compartirás tu día con alguien más, eso lo hace muy especial.
-— ¡No, no y no! El 28 es mi día especial, papi me lo dijo aun me lo dice entre sueños.
— Tal vez papi ha mandado a Tony para que sea más especial
— Pero él no me ha dicho nada mami— mis lágrimas empezaban a salir y ella solo me miraba con preocupación limpiando mis mejillas.
— Ha sido una sorpresa por parte de él— no te lo quiso decir porque si no ya no sería sorpresa.
—No es justo, papi siempre me decía todo.
Bufando salí de la cocina, no era justo, tal vez ese Tony no tenía nada de especial. Vi como Emily salía hacia la puerta principal, cruzando los brazos me senté en el sofá y escuche las voces de nuestros invitados.
Decidí ponerme de pie, estar enojada no tenía nada que ver con los buenos modales que me habían enseñado.
Una mujer muy hermosa se acercó a mí, su pelo estaba recogido en un moño, su vestido verde parecía como los que hacia mami, elegantes y muy bonitos. Hacia contraste con sus ojos café claro y el color de su cabello.
— Tú debes ser Alice—Asentí con mi cabeza— toma cariño esto es para ti, tu madre nos ha dicho que ha sido tu cumpleaños— tome el pequeño paquete haciéndome sonrojar, ella me trajo un regalo para mí pero yo no tenía ninguno para su hijo.
—Gracias Señora Cullen.
—Puedes decirme Esme, espero que te guste, nos han contado que te gusta mucho dibujar— asentí nuevamente me sentía un poco avergonzada por su presencia.
Me percate que en el salón había más personas, un señor rubio se acercó, su porte era igual de elegante que el de la Señora Cullen. Muy guapo y en juego con el color de vestido, sus ojos azules no me asustaron tanto con el de la señora Stanley al contrario se veían tan amables como la señora Esme.
— Hola Alice, felicidades , soy Carlisle —tomo mi pequeña mano haciéndome sonrojar mas.
— Hola— me sentí un poco mal por los pensamientos que había tenido, hace un momento me sentí muy enojada porque su hijo me robaba mi día y ellos se estaban portando muy amables.
A mi vista apareció una niña se veía mucho mas grande que yo, parecía una princesa, su rubio cabello lo habían trenzado haciendo formar en su cabeza una diadema y sus rizos caían a los lados de su cara, me recordó a cenicienta por el color de su vestido azul haciendo un contraste hermoso con sus ojos azules iguales a los de Dr. Cullen.
—Rosalie, ven a saludar— la voz de la Sra. Cullen me hizo regresa realidad.
—Hola ¿eres Alice? — Su voz era tan linda como ella misma.
—Sí y tú ¿eres una princesa?—su sonrojó se hizo presente al igual que su risa.
—Ya me caes bien Alice, gracias y feliz cumpleaños atrasado, Edward también cumplió años el mismo día que tú.
¿Edward? quien era Edward mami dijo que era Tony quien compartía mi día especial.
— ¡Ross! mi nombre es Tony, la abuela así me llamaba— salió su voz detrás de los señores Cullen haciendo presencia a donde nos encontrábamos todos, sus ojos verdes me miraron pero se desviaron hacia Rosalie enfadado— Soy Tony.
—Edward— ahora sus ojos enfadados se dirigieron a su madre — Tony aun nos estamos acostumbrando a ello cariño, no debes gritarle a tu hermana. Tenemos compañía.
—Pero mamita, yo soy Tony no Edward— entre hipidos le decía a su mamá, en que momento había empezado a llorar estaba concentrada en ellos pero al parecer me había perdido en su conversación — Rosalie no deja de llamarme Edward ni tú ni papá.
—Mi niño ya hemos hablado de esto, limpiemos esas lágrimas, anda debes saludar a la pequeña Alice. Hemos venido aquí a celebrar.
En lo que la señora Cullen estaba con el niño de ojos verdes porque ya no sabía cómo debía de llamarlo, no quería que me gritara. La presencia de mami se hizo presente en la sala con su enorme barriga. Me miro por un momento viendo la escena ante sus ojos, solo esperaba que no pensara que yo lo había hecho llorar.
—Señores Cullen una disculpa por la tardanza pero veo que Alice los ha recibido
—No te preocupes Cynthia, Alice ha sido una buena anfitriona, al parecer somos nosotros quienes debemos una disculpa, nuestro pequeño no se ha portado bien.
—Oh ¿Qué ha pasado? Se ha sentido mal.
—No, nada de eso, hemos pasado por algunas situaciones estas últimas semanas y los niños están pasando por la etapa difícil aun.
—Lo entiendo Esme, Alice aún tiene sueños pesados por la noche— No entendí mucho de lo que hablaban.
El menor de los Cullen se acercó a mí, su cabello parecía tener vida al igual que el mío, paso su mano entre los mechones que caían sobre su cara.
—Toma, esto es para ti, mami dijo que compartíamos el mismo día de cumpleaños, la abuela decía que eso era especial, las personas están destinadas a grandes cosas juntos cuando comparten el mismo día, ella era muy sabia— lo último lo dijo entre susurros como si fuera un secreto entre los dos, tome el pequeño ramo de margaritas que llevaba, en ese momento me sentí mal, él decía que era especial y yo me había enojado porque compartíamos el día de cumpleaños.
—Gracias Tony — bese su mejilla y él se giró hacia la Sra. Cullen
— Oíste mami, ella me llama Tony y no Edward
—La he escuchado cariño pero Alice apenas te conoce y no está acostumbrada a llamarte como nosotros lo hacemos, ese nombre era especial para tu abuela.
— Lo se mami, solo no quiero olvidar a la abuela— tome su mano y el me miro sorprendido lo jale hacia donde estaban las fotos, me subí en unas pequeñas escaleras que tenía Emily para poder subir y limpiar con facilidad las fotos, encontré la que buscaba y se la di a Edward.
—Él es mi papi, mami dice que si yo no quiero no lo voy a olvidar así que si tú no quieres olvidar a tu abuela no lo harás al menos que si quieras.
—No, no quiero hacerlo
—Entonces no lo hagas— se giró ante su familia— Pueden llamarme Edward
—Así será mi pequeño gran hombre— los adultos limpiaban sus ojos así como yo lo hacía cuando tenía sueño o lloraba cuando extrañaba a papi. Edward me devolvió la foto, la bese y volví a ponerla donde pertenecía.
—Señora Brandon el comedor está listo, pueden pasar a la mesa.
—Gracias Emily, podemos pasar Señores Cullen.
La Sra. Esme tomo mi mano dándome un gracias y dejando un sonoro beso en mi mejilla.
Emily había tomado las flores dejándolo en un jarrón sobre la mesa de la sala, todos los adultos y Rosalie pasaron al comedor dejándonos solos a mí y a Edward. Sentí como tomo mi mano haciéndome sonrojar.
—Serás mi mejor Alice
—Seremos los mejores amigos Edward.
Gracias por sus comentarios y esperando que les este gustando esta historia. Amo a mis pequeños niños de la historia.
Agradezco de antemano sus reviews.
