Los personajes pertenecen a nuestra amada autora Stephenie Meyer y la historia es mia
Los deseos
El pequeño Tony o mejor dicho Edward ahora mi nuevo mejor amigo no quito su pequeña mano de la mía. En mi antiguo hogar no tenía a ningún amigo niño, a los niños que había conocido todos ellos eran groseros y muy sucios, solo tenía a mis amigas ellas iban junto conmigo al colegio. Al mirar mi mano junto a la de Edward, vinieron a mi mente ellas, realmente las extrañaba, Irina y Jane junto conmigo éramos inseparables, sentí muchas ganas de llorar no tenía manera de hablar con ellas, tal vez me olvidarían y jamás en la vida me volverían hablar olvidando nuestro pacto de amistad. Sentí un nuevo tirón en mi mano y vi los grandes ojos verdes de mi nuevo amigo.
—Alice ¿estás bien? — Asentí tratando de alejar esos pensamientos, trataría de comunicarme con ellas mas adelante, tal vez mami tenía la solución ella siempre encontraba una— tu mamá nos ha llamado, y quiero ir. Mi mamá me dijo que festejaríamos juntos.
— Emily ha hecho unos ricos panquecitos, ella cocina muy rico
Ahora la que tiro de su mano fui yo para poder llegar rápido al comedor donde todos nos esperaban, cada par de ojos estaban puestos en nosotros y algo vieron que les hizo gracia ya que todos sonreían. Fruncí el ceño ya que mi lugar habitual estaba ocupado por Rosalie, busque con la mirada a mami para que me explicara donde me sentaría yo.
—Cariño, tú y el pequeño Tony pueden sentarse aquí— la mesa era rectangular y muy grande, mami había dejado dos espacios en medio para que todos los demás nos rodearan.
—Puede llamarme Edward, señora Brandon— la sonrisa de la señora Cullen se hizo más grande de lo que era —Tony será para ocasiones especiales como lo decía mi mamá Eli.
—De acuerdo Edward.
Emily había cocinado pollo a la crema junto con espagueti mí favorito acompañándolo con otros platillos que nunca había visto ni mucho menos probado. El ambiente se sentía un poco, como solía ser en casa, solo faltaba papi, mis tíos y mi Nina. Extrañaba todo eso, mi antigua vida. Nuevas lagrimas se estaban formado en mis ojitos, pase mi mano para evitar llorar en este momento, la voz de la mami de Edward me saco de mis recuerdos.
—Alice, me ha contado tu madre que te gusta dibujar
—Sí, mis papis me enseñaron y me encanta— voltee a mi lado para susurrarle a Edward —te voy a mostrar mi pequeño estudio al finalizar la cena así lo llama mami, lo ha hecho especialmente para mí.
—Claro que quiero conocer el lugar Alice
—Sé que tienes un gran talento, he visto tus dibujos — ¿ella los había visto? Pero si a la única persona que le había regalado un dibujo había sido a Ben, los demás niños que habían venido a casa no les había tenido suficiente confianza para darles uno, busque por todo el comedor para ver si no había dejado alguno tirado por ahí.
La risa de mamá me saco de mi búsqueda haciendo que la viera y descubriendo lo que estaba haciendo, me devolvió una sonrisa cómplice que tenía para mí cuando sabía lo que pensaba.
—La Señora Cullen ha estado en el estudio cariño— la señora Esme tomo la mano de mami así como Edward había tomado la mía.
—Oh Cinthya puedes llamarme Esme, somos amigas y al parecer nuestros pequeños van por el mismo camino.
Me sentí feliz por mi mami, ella también necesitaba amigas, mi Nina Carmen y tía Heidi estaban lejos de nosotras, mi nuevo hermanito nacería pronto, yo estaría en la escuela y mami necesitaría compañía. Emily siempre tenía algo que hacer y a veces no estaba en casa dejándonos solas por varias horas e inclusive días.
Cuando estábamos en casa solo éramos papi, ella y yo, sé que mami era muy feliz pero desde que su gran amor como ella le solía decir se fue al cielo, ya no sonreía tanto como cuando estaba el, al irse se llevó nuestras mejores sonrisas.
—Claro Esme, cariño estoy haciendo unos pequeños trabajos para ella o mejor dicho para Rosalie.
—Oh sí, me han encantado los bocetos señora Brandon, pronto será el baile de otoño y seré la princesa como cada año ¿Cierto papá? — Claro Rosalie era muy bonita y no se me hacía raro que lo fuera, todos los Cullen eran muy bonitos.
—Así es mi hermosa princesa, Rosalie ha sido la princesa desde hace 3 años. Es elegida por el comité del pequeño club que hay en el pueblo
—Esme me ha hablado un poco sobre eso, en su mayoría hacen actividades de caridad ¿No?
—Sí, lo hacen aunque prefiero no meterme tanto, solo acudo por Rosalie, la señora Stanley y Newton encabezan el comité — la señora Stanley trataba de estar cada tarde en la casa pero mami o Emily siempre tenían una excusa para que no entrara, tenía miedo que algún día se les terminaran las excusas.
-—Ahora entiendo
—Me imagino que ya las han conocido, la cotilla número uno del pueblo
— Solo a la familia Stanley, el próximo martes vendrán a Cenar los Newton
— Jessica no me dejo hablar al igual que su mamá no dejo hablar a la mía — todos en la mesa se empezaron a reír
—Sí, ellas suelen hablar un poco más de lo normal Alice
—Eso es quedarse corto Esme, tal vez sea mi estado pero tanta palabrería me estaba causando un dolor de cabeza. Aunque entendió que tenía que descansar no se iba sin una respuesta afirmativa para ir con ellas a una merienda.
—Sí, lo entiendo. Cuando llegamos aquí hace unos años casi todos los días la tenía en mi puerta, con el tiempo disminuyeron sus visitas ya que Rosalie a veces suele ser un poco explosiva.
—Su hija tiene la culpa, es muy entrometida
—Ella solo tenía solo 5 años Ross
—Los mismos años que tenía Edward mamá
Vi como la señora Cullen suspiraba y negaba con la cabeza, mire a mi mami y al igual que yo no entendía la escena que estaba pasando.
—La señora Stanley y su hija solían pasar las tardes con nosotros, suelo tener el trabajo en casa así que la excusa del trabajo no la podía aplicar, la diferencia de edad de nuestras niñas hacia que no se llevaran
— Y nuestro carácter mamá hasta la fecha, Jessica suele ser una pesada
—Rosalie más respeto— ella solo cruzo sus brazos y bufando guardo silencio para que su madre continuara la historia
—Edward es mas solitario y en esa época mi suegra estaba con nosotros así que el pasaba tiempo encerrado con su abuela en lo que Jessica y su madre estaban en casa. Jessica es demasiado curiosa y siempre ha admirado a Rosalie. Una tarde Ross estaba en sus clases de piano obviamente su cuarto estaba solo, ella tiene varias muñecas en un stand algunas estaban aún en sus cajas y otras fuera de ellas, esa tarde mi Ross llego antes y la encontró en su habitación.
—Aún recuerdo ese día, hasta la abuela Eli escucho el grito de Ross y eso que no escuchaba mucho—Edward reía al igual que su padre-
— No es gracioso Edward, arruino varias de mis muñecas
—Pero tú no jugabas con ellas, no entiendo
—Son mis cosas y nadie las toca, eso es todo y debes estar de mi lado no de ella
—Estoy del tuyo pero solo digo que las estaba ocupando para lo que se hacen las muñecas, para jugar Rosalie
—Sí, pero yo no se las había prestado Edward, aparte entro a mi habitación sin permiso y todos saben que odio que rompan las reglas que yo impongo
—Oh si desde ese día el cuarto de Ross esta con llave y también la señora Stanley dejo de visitarnos
—Al menos algo bueno salió de eso, cada que llegaba del trabajo me encontraba a mi familia quejarse
— ¡Uh! es que realmente Rosalie las asusto papá
— Niños, que va a pensar Cinthya y la pequeña Alice de ustedes
— Alice me cae bien mamá, sé que no se meterá con mis cosas ¿Cierto Alice? — Solo asentí por la profunda mirada que ella me daba en esos momentos se veía como una princesa pero de hielo, daba miedo, no me quería enfrentar a la ira de Rosalie y tampoco quería que me separara de mi nuevo amigo.
—Si mama, Aparte Alice es mi nueva mejor amiga, tenemos nuestro día especial
— Oh mis niños y su gran inocencia, sé que lo serán mi gran hombrecito —tomo la cara de Edward dejando en su mejilla la marca de un beso.
—Esa es una gran historia para recordar, sé que no podre detener sus visitas también esta muy emocionada por la llegada del bebe y no duda en darme varios tips en cuanto nazca. Alice no es de las que pelean, es mas pacifica, heredo eso de su padre, no da guerra así que no creo que pueda detener a que vengan a la casa
—No se preocupe por eso señora Brandon, yo me puedo encargar de eso, sé que estaré varias veces aquí en su casa para la medida de los vestidos aparte que Edward y Alice se están llevando muy bien. Sera muy fácil que con mi presencia detenga sus visitas.
—Rosalie no puede ir amenazando a la gente
— ¿Por qué no? Ellas se lo merecen, se meten en lo que no les importa aparte la señora Stanley armo un escándalo cuando lo único que hice fue gritarle a su hija que saliera de mi habitación, aparte se llevó en sus manos una de mis muñecas y jamás volvió a dármela
— Ella juro que nuca hubo tal muñeca
— Si y tú le creíste
— No teníamos pruebas, no podíamos interrumpir en su casa y revisarla toda para que apareciera, al final conseguimos una mas bonita Rosalie
—Sabes que no era por su apariencia
— Rosalie tiene razón papá, esa muñeca se la había traído de su último viaje la abuela y sabes que todo lo de ella es especial
—Chicos, basta no es momento de discutir eso, hemos venido aquí para festejar a los cumpleañeros
—oh Esme no te preocupes sé que hay objetos que son muy importantes para nosotros y mas si vienen de personas que ya no están con nosotros
— Así es, yo siempre llevo conmigo el pequeño dije que me regalo mi papi en mi último cumpleaños y en mi cama siempre duerme conmigo el señor oso, el llego hace 8 años.
La señorita Emily entro llevando entre sus manos un pequeño pastel, el merengue blanco lo cubría por completo, lo dejo sobre la mesa para regresar a la cocina por los pequeños panquecitos que había cocinado, sonreí mas en cuanto vi lo que había escrito en el, no fue mi nombre ni el de Edward sino un gran numero 28 y lo que parecía ser un gorrito de cumpleaños.
—Es hora pequeños cumpleañeros—la señora Cullen acomodo dos pequeñas velas y con un encendedor las prendió— Así que pueden pedir sus deseos
En ese momento me di cuenta que todos nos veían, cuando mi mami me dijo que celebraríamos mi cumpleaños pensé en pedir como deseo el volver a nuestra antigua casa pero hoy al conocer a los Cullen me ha hecho en cambiar de opinión tal vez si podíamos estar como en casa, sabia también que no podía pedir el regreso de papi me lo habían explicado muchas veces que él no iba a volver asi que no sabía que pedir, mire hacia donde estaba mi mami para pedirle ayuda, vi su gran sonrisa y me di cuenta lo que quería, cerré mis ojos y sople con fuerza. Edward aún seguía pensativo y su vela se estaba consumiendo haciendo que la cera cayera sobre el pastel
—Edward, debes de pedir rápido tu deseo
— Estoy pensando en lo que quiero mamá
— ¡oh vamos Edward! que quiero comer de esos pastelitos
— Rosalie no me presiones, yo no lo hago cuando no te apuras
— claro que si lo haces
—no, no lo hago
— ¡Dios! niños dejen de pelear— Edward levanto su mirada, viendo a todos los que estábamos presentes y por ultimo a mí.
— Ya sé que pedir— Y así como yo lo había hecho Edward cerro sus ojos y apago la pequeña llama, todos los que estaban presentes aplaudieron dándonos a cada uno abrazos y besos.
Espero que les este gustando la historia, tanto como yo amo a mis pequeños niños de la historia.
