Disclaimer: Los personajes que reconozcáis y el universo le pertenecen a JK Rowling. La historia es mía. No obtengo beneficios económicos al escribirla.


Aviso: Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

Categoría: Personajes de Gryffindor

Prompt: Camuflaje.

Palabras: 500.


El camaleón de Indias.


-Gred, esto no funciona. Parece como si hubiéramos vomitado en el caldero y luego lo hubiéramos tratado de mejorar con purpurina.

-Ciertamente, hermano. Pero si nuestros cálculos son correctos, no necesitaremos un hechizo para desaparecer.

-No sé si es peor pensar en beberlo o saber que tendré que tocarlo. -Lee Jordan les dijo desde el otro lado de la habitación.

-No te recomendaría meter la mano dentro ahora. -Fred dijo.

George se recostó en su cama.

-¿Lo dices por la vez en la que metiste el brazo en un caldero hirviendo? -Se carcajeó.

-Y eso nos enseñó a no hacerlo de nuevo. -Dijo.

Añadieron la sangre de camaleón y lo dejaron enfriar durante tres días.

A menudo los gemelos Weasley se preguntaban por qué no habían acabado en Ravenclaw. Claramente eran brillantes.

Esa casa no soportaría gente tan genial. Se decían entre risas. Y les gustaba Gryffindor.


La pasta color vómito parecía una suave crema iridiscente y tanto los pelirrojos como su mejor amigo se la quedaron mirando durante largo rato.

-Bueno. Ahora probemos la poción. No es bebible, Lee. -George añadió.

-¡Solo fue una vez! -Se quejó el joven de rastas. -Y luego tuve un saludable color púrpura durante una semana.

Fred agarró una vieja camiseta de Lee y esparció la crema por ella.

La poción brilló en la tela y luego la prenda volvió a su color azul original salvo por la parte del cuello por la que Fred la sostenía. Esa zona se había vuelto del color de la piel del Weasley.

-Es...

-...Fascinante. -Ambos gemelos dijeron.

Atrajeron a Lee al centro de la habitación y le cubrieron de pies a cabeza con la poción. Solo dejaron los ojos sin cubrir por si acaso.

-No sé por qué accedí a esto. -Gruñó Jordan.

-Porque no respetaste...

-...El código...

-...De amigos. -Fred y George le recordaron.

Lee decidió no comentar nada más porque solo perdería el tiempo y acabaría probando otras ideas menos inofensivas y no quería terminar con la cabeza como una calabaza durante dos meses o con cola de cerdo durante seis.


Lo divertido de probar una poción como esa era el desconcierto de la gente cuando querían abrir una puerta y tocaban a Lee.

Él gritaba de indignación y acusaba a la gente de tocarlo indebidamente.

Algunos se lo tomaron como lo que era, una broma, pero otros quisieron hechizarlo por según ellos ser un gilipollas.

Dos niñas de tercero se echaron a llorar y casi no pudo aguantar las carcajadas cuando Filch pasó por delante suya dos veces sin verlo.

Su gata maullaba mirando a Lee pero el conserje estaba muy desconcertado porque allí no veía nada más que un tapiz.

Si uno de esos mocosos estaba utilizando hechizos desilusionadores de nuevo...


En la habitación compartida, Fred y George no cabían en sí de júbilo. Tal vez un hechizo desilusionador era más sencillo, pero los alumnos de Hogwarts no sabían realizarlo.

-Acuérdate de poner en las etiquetas que no se bebe. -Fred rió fuerte.