Disclaimer: Los personajes que reconozcáis y el universo le pertenecen a JK Rowling. La historia es mía. No obtengo beneficios económicos al escribirla.
Aviso: Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.
Categoría: Personajes de Gryffindor
Prompt: Engaño.
Palabras: 500.
El dolor de un corazón roto.
Estaba tan cansado... Cada día se sentía como si lo hubieran golpeado.
¿Por qué se molestaba en levantarse de la cama?
Sus amigos le decían que lo superara, que todo pasaría, que en el mundo había más personas, pero ellos no entendían. No comprendían el dolor que se sentía cuando alguien que decía amarte te rompía el corazón.
Neville había decidido que no quería a nadie más. ¿Para qué?
Él le había dado todo su amor y a cambio había recibido mentiras y excusas que no servían para nada.
A veces deseaba no haber entrado en ese aula para reparar su túnica tras un hechizo que un Ravenclaw le había lanzado sin querer.
A veces se preguntaba si le habría dicho la verdad o si le habría seguido mintiendo si no los hubiera encontrado en pleno acto.
En ocasiones quería maldecir a la gente hasta agotarse, ¿pero de qué le serviría? Su corazón continuaría roto y seguiría doliendo.
Todo había empezado como algo de cuento. Podría decirse que fue como una de esas novelas que a algunas de sus compañeras les gustaba leer.
Neville estaba en la biblioteca porque había ido a buscar un libro de herbología avanzada que la profesora le había recomendado.
Tal vez no sería auror como sus padres pero saber de plantas no estaba nada mal. Si solo su abuela opinara lo mismo...
Fue a tomar el libro cuando alguien más lo agarró por el otro lado.
Al principio pensó que alguien le estaba gastando una broma y se cabreó.
-Lo siento, Longbottom. ¿Necesitas el libro?
Anthony Golstein ya tenía varios tomos diferentes precariamente equilibrados sobre un brazo.
-Eh... Sí... Yo iba...
El gryffindor se maldijo. ¿Por qué no podía dejar de tartamudear por una vez?
Golstein lo miró pensativo durante un rato.
-Ambos queremos el libro y los dos lo hemos agarrado al mismo tiempo. -Dijo. -Entonces propongo que lo leamos juntos... Si no te molesta. Me han dicho que eres bueno en herbología y si hay algo que no entiendo podría preguntártelo en vez de tener que buscarlo en otros libros por mi cuenta.
-Eso suena bien para mí. -Dijo.
¿Por qué le ardía la cara?
Se habría dado una palmada para despejarse pero no quería parecer más raro de lo que ya decían que era.
Fueron a una mesa y Anthony depositó con cuidado los libros en ella dejando un espacio para Neville.
Habían tenido que irse de la biblioteca dos días más tarde porque Madame Pince decía que armaban demasiado escándalo.
Al gryffindor le daba igual. Le gustaba escuchar leer al Ravenclaw.
Recordar su primer encuentro hizo que se le escaparan más lágrimas.
¿Por qué Anthony le había hecho algo así cuando días antes habían estado hablando de su futuro? ¿Por qué se había reído de esa manera de sus sentimientos?
Cuando escuchó que la puerta del dormitorio se abría, cerró los doseles de su cama y fingió dormir por si acaso.
No quería escuchar más frases positivas que solo le cabrearían.
