Los personajes pertenecen a nuestra amada escritora Stephenie Meyer y la historia es de mi propiedad.


Inesperada

Había pasado casi un mes, estos días se habían pasado como un borrón de tiempo entre clases normales y extracurriculares, me estaba acoplando al ritmo de esto. Me sentía orgulloso dela carrera que había elegido me estaba mostrando grandes expectativas y mi padre estaba contento de ello, ser abogado dentro de la familia era ir en buen camino y tomar posición dentro de alguna de las organizaciones donde mis padres eran socios o dueños, en este caso sería el buffet de abogados sabía que para mi padre es una de sus posesiones mas preciadas.

Ser un Swan a los ojos de los demás era un privilegio pero mis padres me habían enseñado junto con mi hermana que las cosas no se reciben en bandeja de plata y tenías que trabajar por lo tuyo. Así que aquí estaba a miles de kilómetros forjando mi futuro y mi hermana Esme estaba por culminar su carrera en Londres, había logrado conseguir una beca en el extranjero me sentía feliz de que estaba cumpliendo, se lo había propuesto desde un principio y estaba a poco de terminar , cuando se enteró que podía conseguir una beca en una de las mejores universidades de Londres hizo todo lo que estuvo a su alcance para obtenerlo, mis padres estaban que explotaban de orgullo y felicidad por los frutos que ha logrado en estos años fuera de casa , faltaba menos para dar esos últimos pasos y regresar a casa para entrar dentro de la constructora donde eran socios nuestra familia.

Aunque había un miedo que persistía desde hace unos meses en ella, la decepción de nuestros padres al decirles que se había enamorado de alguien muy común ante los ojos de ellos porque para Esme era el mejor hombre que podía encontrar en la vida. Mis padres aun no lo sabían y aun no quería darle las noticias quería saber que tan lejos llegaba con Carlisle, el seguía estudiando para convertirse en un buen médico, y según ella era el mejor de la clase. El detalle era que venía de una familia inglesa común, mis padres no eran estrictos con que tuviéramos amistad con personas fuera de nuestro círculo social pero formar pareja o incluso formar una familia era otra historia. A lo que Esme me escribía en sus cartas o lo que me contaba las veces que nos habíamos visto durante sus vacaciones estaba enterado que estaba completamente enamorada de él, su mirada, sus palabras e inclusive sus gestos se transformaban cuando se trataba de Carlisle. El presentimiento de que mis padres verían el amor que se tenían y aceptarían que Carlisle formara parte de la familia Swan. Así que solo sería el tiempo quien lo decidiera, no lo conocía en persona pero todo lo que me contaba Esme era como si fuéramos amigos de toda la vida, conocía muchos detalles de su historia.

Un golpe me alerto que estaba soñando despierto, solía pasarme seguido, mi mente siempre se iba a otro mundo, Mi madre y Esme suelen burlarse de mi cuando pasa, así que estaba acostumbrado que me interrumpieran abruptamente . Henry, mi nuevo compañero de apartamento se asomó, había sido gracioso como lo había conocido, fue en la biblioteca después de mi primer encuentro con Renée choque con él, lo cual hizo enfadarlo mas de lo que estaba y casi me golpea cuando sus libros y los míos salieron volando por todo el lugar y la encargada de la biblioteca nos pidió amablemente que saliéramos. Al momento recapacito y dándome sus disculpas y contándome el porque se encontraba de esa manera, lo entendí, no es fácil ir por el camino que quieres cuando te acompañan personas que no tienen las misma visión que uno mismo, si resulto que sus compañeros eran demasiados fiesteros y llevaban cada noche una chica diferente, me tome la oportunidad de invitarlo a vivir conmigo, demasiado confiado Charlie diría mi padre pero cuando tenía la oportunidad de ayudar a alguien lo hacía, así que no había marcha atrás aunque en un principio se rehusó no me conocía ni yo a él, al paso de los días descubrimos que compartíamos algunas clases, al final de esa semana acepto mi propuesta. Hasta ahora no teníamos ningún inconveniente siempre estábamos en nuestros libros, y bueno él era un buen cocinero y yo era pésimo en ello, nuestro trato fue que el viviera aquí y me alimentaba, no deje que pagara la renta, ni siquiera yo lo pagaba , el departamento era propiedad de mis padres y algunos de los servicios ya estaban pagado por adelantado.

— ¡Ey! Romeo, no se te olvide tu cita de esta tarde— meneo sus cejas y yo solo torcí mi gesto al recordar lo que tenía que hacer pero no había marcha atrás

— No lo olvido, pero gracias

— Tengo el presentimiento que no te agrada tanto la idea de salir con ella— Mi familia siempre decía que era como un libro abierto, o al menos mi rostro siempre daba a entender como me encontraba en ese momento.

— Di mi palabra amigo y un Swan la cumple- respondí en automático

— Es demasiado guapa, ni idea porque te niegas a salir con ella.

— La belleza no es lo que busco y debes saberlo, la portada por muy linda que sea no significa que realmente te conviene o al menos así lo veo yo.

— Bah! Disfruta de esta época Charlie, dentro de unos años tendrás que contarles la experiencia a tus hijos.

— Pero aun así, no sé, hay algo en ella que me alerta estar lejos. Como un sexto sentido o esas cosas que dicen las chicas. ¡Oh rayos! Soné como una.

— Tranquilo amigo, es solo un café no es como si te fueras a casar con ella — esbozo una sonrisa maliciosa y un escalofrió se posó en mi cuerpo.

—¿Saldrás? — quería cambiar de tema, el café con Renée no se me olvidaba , menos cuando cada que me la encontraba siempre me lo recordaba y aparte las intenciones que decía Henry no me estaban dejando un buen sabor de boca.

— Sí, tengo que ir a la biblioteca por unos libros, de ahí iré al supermercado no es por nada Charlie pero comes como si no hubiera un mañana, por cierto te hace falta algo.

— No, eso creo. Solo tráeme galletas de chocolate y unas gaseosas. Son mi fuente para las noches de desvelo

— Viejo esas cosas te harán engordar pero no te preocupes tal vez un Charlie gordo aleje a la loca de Renée — Mi estómago se revolvió al recordar que se acercaba la hora de ir a recogerla.

— Ya vete— le arroje una de mis almohadas la cual solo choco con la puerta ya cerrada, escuche su risa — Adiós Charlie nos vemos en la noche bueno si es que llegas— un nuevo escalofrió recorrió mi cuerpo al mismo tiempo que el sonido de la puerta me alerto que él había dejado el apartamento.

Mire nuevamente el papel donde había anotado su dirección, no estaba lejos donde vivía así que si emprendía camino ahora llegaría a tiempo, mi mente necesitaba despejarse y tenía que estar preparado a lo que me deparaba esta tarde. Aparte no podía darme el lujo de gastar dinero, ante la sociedad era gracioso que no pudiera darme esos lujos prácticamente la familia Swan derrochaba dinero, Mis padres eran socios y dueños de diferentes empresas del país, el imperio Swan tenía su historia. Asique en ningún lugar al menos dentro del país no pasaba desapercibido nuestro apellido. El dinero que me daban mis padres prefería ocuparlo en mis clases o para ayudar a alguien pero no para andar derrochándolo en citas pueden decirme tacaño pero eso no era mi prioridad. Aliste mi cartera y llaves, me asegure que todo estuviera en orden dentro de la casa, cerrando la puerta y tratando de ver que algo bueno saldría de esta cita, a veces era demasiado pesimista con lo que pensaba, Esme decía que no le diera tanta vuelta al resultado que obtendría, que viviera y disfrutara de ello pero no me gustaba que algo inesperado llegara a mi vida. Me sentía desprotegido cuando algo salía fuera de lo planeado, eso no era algo a lo que podría acostumbrar.

Mi mente se había ido lejos, enserio a veces divagaba demasiado el tiempo se me iba demasiado rápido cuando lo hacía. Me encontraba fuera del edificio pero como buen caballero que soy decidí entrar e ir directamente hasta su puerta, como puedes alejarte de una persona cuando ni tú mismo pones de tu parte. Era pésimo con las citas, solo había tenido una novia durante el instituto, terminamos por dos razones aunque a ella solo le había presentado uno, la distancia, nuestras universidades estaban en lados opuestos y sería imposible vernos y la otra algo que no quería ver pero Esme y mi madre me lo advirtieron fue el famoso dinero entonces opte por terminar con esa relación habían sido buenos años hasta creí haberme enamorado de ella pero cuando terminamos no llore díganme monstruo por no tener sentimientos pero sentí que me había quitado un gran peso de encima.
Visualice a quien supuse que era el portero.

— Buenas tardes señor, podría ayudarme.

— Diga usted joven

— Busco a la señorita Dwyer, puede decirme en que piso buscarla.

— A cuál de las señoritas Dwyer busca— fruncí el ceño, tenía más hermanas, bueno la verdad no sabía mucho de ella cada que la veía optaba por tomar otro camino — A Renée, no sabía que había más de una señorita Dwyer— reí nervioso por mis últimas palabras, parecía querer mas información de lo que esperaba y según yo quería que esto acabara pronto.

— Si gusta puede utilizar el ascensor en el piso 5 puerta 9ª, recordé que la señorita Renée me anuncio que vendrían a buscarla.

Asentí dándole un gracias y tomando el pequeño ascensor de la puerta.
El lugar se veía modesto, no me había dado la tarea de saber quién era Renée Dwyer, solo tenía que pasar unas cuantas horas con ella, hablar de todo un poco y cumplir para que pudiera tomar mis disculpas tras haberla tirado en el pasillo de la universidad, después de ahí cada quien tomaría su propio camino ¿cierto, no?

Que probabilidad había de que nos volviéramos amigos, ni compartíamos las mismas clases o al menos nunca la había visto en las mías y solo la había visto cuando salía rumbo a la biblioteca o ia a tomar mi almuerzo.
Llegue a la puerta que me habían indicado, toque para que notara mi presencia, revise mi reloj percatándome que faltaban 10 minutos de lo acordado, escuche un grito que provenía del apartamento "Bell´s puedes abrir" pasaron unos cuantos segundos cuando la presencia de una Renée se presentó ante mí solo que se veía muy diferente a lo que recordaba.

— Hola— su risa y su saludo me saco de mis pensamientos, tenía mucho de Renée pero su voz y porte me advertían que evidentemente no era mi cita de esta tarde, su cabello era mas oscuro, la ropa que portaba no era de alguien que saldría por un café era mas para pasar una tarde de películas en casa, unos pequeños shorts junto con una chamarra de mezclilla que cubrían su pequeño cuerpo, era más alta que la señorita Dwyer a pesar de que sus pies no portaban ningún zapato. Aunque su rostro era tan idéntico al de Renée, levante mi mirada para toparme sus ojos verdes, en ellos se reflejaba tanta paz me sentí en casa ¿acaso era posible eso?

— ¡Ey! tú debes ser Charlie, la cita de Renée— Hizo una mueca, al mismo tiempo que yo lo hacía.

— No es una cita, es solo mi manera de que perdone mi torpeza de hace algunos días.

— Oh— sus facciones cambiaron, alzo su mano para alcanzar la mía — Soy Anabell pero me dicen Bell's , pasa a nuestro pequeño hogar, vaya que modales los mios— tome su pequeña mano entre la mía, una calidez embargo todo mi cuerpo.

— Es un gusto conocerte, no sabía de ti— sentí mi cara arder, desde cuando me sonrojaba por estar con alguien.

— También es un gusto para mi Charlie, es bueno conocerte, te había visto. Y gracias por lo de Henry— esperen ella lo conocía, porque no me había dicho nada ese hombre. Alguien tendría una buena plática esta noche.

— ¿Se conocen?

— Claro, compartimos algunas clases— Ella también estudiaba en la misma universidad que nosotros, bueno creo que era obvio si su hermana cursaba ahí también pero cómo era posible nunca haberla visto o tal vez si lo había hecho. Había pasado la mayoría del tiempo evitando a su hermana y el gran parecido que tienen era probable que haya huido de ella.

— No sabía.

— No es como si anduviera tratando de socializar con toda la universidad— sonrió y eso me aturdió un poco mas de lo que estaba— pero me agrada interactuar con los amigos de los míos— hizo que una sonrisa apareciera ante ese comentario

— Amigos— susurre— eso me parece genial— Escuche como se cerraba una puerta y la presencia de Renée se hizo presente.

— Charlie, haz llegado. Al parecer alguien está ansioso por la cita.

— No es eso, al parecer no calcule el tiempo y mis pasos correctamente, por eso mi presencia anticipada, una disculpa si he apresurado tu arreglo— la sonrisa de Bell se hizo presente, rayos como era posible que el mismo gesto que hacia Renée no me cautivaba como lo hacia ella, rayos estaba en graves problemas.

— Has llegado a mi casa— con disgusto, torciendo un poco la boca y mirándome con incredulidad-¿Caminando?

— Sí, ¿Tiene algo de malo? — la mire con la misma incredulidad que me había mirado ella

— No, pero no pensé que alguien como tu, con dinero y clase sabia darse un buen lujo. Estamos en la gran manzana, por dios Swan debes de dar más de lo que tienes al mundo.

— Reni, cálmate. No es el fin del mundo, es solo una pequeña salida y tal vez Charlie quiere conocer el vecindario, el lleva menos tiempo que nosotras viviendo aquí— con una disculpa en su mirada dirigiéndose a mí — lo siento Charlie, Renée es un poco boca floja.

Vi como golpeaba el brazo de Renée y casi diciéndole que se callara por sus comentarios, sabía que quería disculparla pero como era posible eso, yo no defendería así a otra persona pero en parte lo entendía era su hermana.

— Mi apellido no dice mucho de mi Renée, así que no creas todo lo que dicen de uno y si prefieres cancelar esto, lo podemos hacer.

— ¿Nos vamos? — tomando un abrigo y bolso del closet que se encontraba a un lado de la puerta dio paso hacia donde estaba la salida, esperando a que la siguiera

Como podía seguir como si nada hubiera pasado, si no fuera alguien de buenos modales, la hubiera dejado ahí plantada e irme y no volverle a hablar al menos que se disculpara por aquel comentario y tal vez ni siquiera así podía seguir mi amistad con ella.

— Adiós Bell's, nos vemos pronto nueva amiga

— Adiós Lie

— ¿Perdón? — Como me había llamado

— Siempre le pongo un apodo a mis amigos— dijo guiñándome un ojo al momento que mis mejillas se tornaban rojas.

— Claro

— Vamos, que se nos hace tarde Swan — Renée nos interrumpió en la pequeña despedida que tenía con su hermana— yo suelo llamar a los míos por su apellido

Nos despedimos nuevamente de Anabell y nos dirigimos directamente al primer piso del edificio. Había decidido llevarla a un café cercano de nuestros apartamentos, aun no conocía el lugar, así que perdernos aquí no era lo mas prudente para los dos o al menos para mí, deberle un nuevo favor a Renée no estaba dentro de mis planes.

Iba demasiado seria, raro en ella. Así que decidí sacarle un poco de platica, tampoco quería que se la pasara tan mal, tal vez no seriamos los mejores amigos pero Bell's realmente me había agradado tenerla de enemiga a Renée no era una buena opción pero ser su amigo tampoco, era un dilema en estos momentos.

— No sabía que tenías una hermana

— ¿Perdón?

— Lo siento, al parecer te habías ido lejos en tus pensamientos

— Si, solo un poco ¿A dónde iremos? — Con un poco mas de entusiasmo así como lo es siempre.

— Estaba pensando ir a un pequeño café, está a pocas calles de aquí. Si no te molesta caminar.

— Claro, solo esperaba algo mas, sabes pensé que los Swan eran de mas clase— realmente los comentarios que estaba haciendo me estaban irritando— Imagine que iríamos a un restaurante un poco más destacado.

— No creas todo lo que te dicen señorita Dwyer, la sociedad puede aparentar muchas cosas, pero si hablas de valores y esas cosas mi familia lo tiene, el dinero no lo es todo.

— Tu familia te tiene vetado o algo por el estilo. No te están apoyando con tu carrera o te restringen el dinero.

— A que te refieres

— No eres como los demás de la universidad, ellos derrochan lo que tienen, demuestran que tan adineradas pueden ser sus familias, pero tú, es mas hasta compartes de mas a lo poco que he visto que tienes.

— Renée — me pare para que me escuchara mejor— no porque mis padres tengan dinero significa que puedo tomarlo como mío, ellos me han forjado con valores y no todo me lo dan en bandeja de plata. Así que perdona por decepcionarte y no llevarte a un restaurant de lujo.

— Tienes los mismos pensamientos que Bell's, ella dice que debemos de luchar por lo nuestro y todas esas cosas— me tomo por sorpresa su comentario y sonreí mentalmente por esa comparación.

— Es como debe de ser, no puedes andar por el mundo disfrutando lo que no es tuyo

— Basta de esa charla Swan, mejor hay que divertirnos y conocernos.

Bufe internamente, caminando a un lado de Renée Dwyer, esta sería una larga tarde.


Espero que les guste esta historia tanto como a mi, gracias por sus lindas palabras.

Agradezco sus reviews.