¡Hola Corazones!
Bienvenidas/os ah un nuevo capítulo de esta "buena" adaptación xD
Perdonen mi demora, pero como verán tengo muchas historias que actualizar y pss toca por turnos.
Espero les guste este nuevo capítulo ya que está muy cerca la suculentura 7w7
Los personajes de Dragón Ball Z No me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama y yo solo los tomo prestados para mera diversión.
Basado en el libro de 50 Sombras De GREY y 50 Sombras De GREY Contada Por CHRISTIANdela escritoraE.J. JAMES
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MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Smooth Criminal
PD: Perdón si tengo algún errorcitos de ortografía
Advertencia: lenguaje obsceno (Leve)
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Apenas había pasado un par de horas encerrada en su habitación buscando la mejor manera de acallar los demonios que en ella vivía, se había jurado por lo más sagrado que nada en el mundo haría que ella volviera a caer en enredos por culpa de Hombres.
Después de todas esas "Leves" emociones se había quedado dormida y agradeció al altísimo y divino no haberle permitido soñara con quién ahora creía era su verdugo.
Cuando se despertó había desaparecido cualquier rastro de lágrimas o de incomodidad, se forzó a levantarse de la cama e ir a la nevera buscando algo que le refrescara la garganta encontrando uno de los potes de helado que más le gustaban. Tomó una cuchara limpia del lavado y mientras arrastraba los pies volviéndose a la habitación cerrando la puerta levemente con uno de sus pie y abriendo una de sus cortinas, necesitando algo de luz para su habitación aún que estuviera pasada más de media tarde.
Tomo un par de libros y guías de Administración Hotelera que en si era una de las materias que mas le daban en la universidad , los lanzó a la cama sin importar como cayeran tomó una pequeña agenda con un lápiz de contorno verde poniéndolo en medio de el cartílago de su oreja y el nacimiento de esta misma. Se sentó algo brusco en la cama y mientras destapaba el pote de helado lo metí entre sus piernas cruzadas haciendo un perfecto apoyo para que este no se derramase, tomo una cucharada de helado de frutos rojos y la metió a su boca degustando su sabor dulce y algo cítrico por los trocitos de fruta, acerco el primer libro que tuvo a la mano y empezó a hacharle una ojeada buscando las ideas principales o puntos clave anotándolos en su agenda.
Solo paso un par de minutos y sin querer su mente revivió momentos doloroso y un poco lejanos donde creía ser realmente feliz pero lo que estaba haciendo era firmar su "sentencia" con el mismísimo demonio, en el momento que consumía el frío pero dulce bocado su cuerpo la obligaba a soltar un par de suspiro ocasionándole por un momento ganas de llorar.
"No seas tonta"
Negó fuertemente mientras apretaba el cubierto, se había jurado alejar esos ojos azules de su mente ¡Tenía que hacerlo! se reprendían una y otra vez por lo estúpido de su actuar… ¿Cuándo iba a aprender? ¡Lo suyo nunca sería los hombres!
No era lesbiana ni mucho menos, pero solo tuvo que vivir un encuentro con uno de ellos como para decidir mantenerlos a kilómetros de distancia o borrarlos del mapa.
"Los hombres son idiotas"
Ese era su dicho aunque muy pocas veces no se daba la razón por una que otra excepción y en ellos estaba su padre, sabia que habían hombre que en verdad eran todo un amor cuando solo eran amigo o uno que otro familiar pero cuando no… ellos decidían mostrar sus colmillos cual perro salvaje atacando a cual inocente chica se topasen, dejando ver todo lo feo y rancio que ocultaban y en ellos vivían, sus rostros multifacéticos se dejaban ver y con ello el sufrimiento de muchas mujeres, bueno, al menos así eran los que ella conocia.
Mentirosos
Ruines
Falsos
Hipócritas
...
Los hombres nunca cambiaban, para ellos tener una chica mas o una menos en su lista era como puntos extra en su juego favorito de FIFA.
"No son bueno"
Tomo algo de aire por su nariz expulsándola por sus rosáceos labios a la vez que Metía otra cucharada de helado en su boca escuchándose raro al degustar, el ruido sordo de unas llaves y el estruendoso golpe en su puerta al ser abierta con algo le informo la llegada de Bulma.
—¡Milk! ¡No sabes cuánto te amo!— había abierto su puerta de una patada y se le lanzó aquella peliazul cual leopardo en busca de un trozo de carne—¡Te amo! ¡Te amo! ¡Te amo!...— le zarandeaba y le daba un beso cada vez que hablaba con una rapidez que no sabía cómo era posible aquello, se notaba la felicidad y algarabía que traía encima, estaba segura que formaría un Cumbion sino le tranquilizaba ¿Qué había hecho ella como para que se encontrara tan contenta?
—¡Ya suéltame Bulma!— puso sus dos brazos en medio de ambas buscando como separar a su "empalagosa" amiga besucona— No me gusta que hagas eso, no quiero besos babosos…
—Ya quisieras que te besara de verdad querida— le dio un último beso en su mejilla y le arrebató la cuchara para tomar algo de helado.
—¿Qué es lo que tienes?
—¿Qué Que es lo que tengo? ¡Estoy feliz! ¡Las fotos fueron todo un éxito! ¡Y todo gracias a ti!— daba un par de brinquitos y reía como una loca recién entrada a un sanatorio.
—¿Por mi? ¿Estas loca? ¡Todo fue gracias a Shon! Él fue quien tomo las fotografías, yo no tuve nada que ver…
—Wow, wow, woow ¡No te desmerites así! sino hubiera sido por ti te aseguro que el Señor Son no hubiera querido tomarse las fotos— Bulma había tomado la mejilla de la morena y la tironeaba un poco reprendiéndola sutilmente.
—De que hablas, si Yo no Concorde nada…— hablaba como podía aún siendo tironeada su mejilla por la peliazul.
—Pues… ¡Tienes razón! Yo fui quién concordó la cita ¿No?— cantaba victoriosa mientras tomaba otra cucharada de helado.
Suspiró resignada recordando como es que ese crédito había pasado de estar en sus manos a volar por culpa de unos vándalos a las manos de su amiga.
Injusto.
—...Es mi helado…—su voz se había apagado sin querer y una sombra oscura se posiciono sobre ella, le había hablado sin ganas mientras alejaba un poco aquel mecato.
—Vamos Milk, no seas envidiosa ¡Celebra conmigo!— arrebató el pote de helado y tomó otra cucharada metiéndola a su boca— ¡La revista quedará estupenda!... Oye… ¿Estas estudiando? — tomo uno de los libros echándole una ojeada.
—Si y tú deberías hacer lo mismo…—soltó un suspiro y la chica de cabello azul frunció en ceño aburrida lanzando uno de los libros al escritorio de la joven con cierta precisión.
—Claro que no…—Tomo otro libro y lo lanzó igual.
—¿Por qué?— miraba la exactitud del tiró de su amiga y como aún seguía mirándola ceñuda ¿Qué había hecho mal?
—¡Soy una genio! —sonrió altaneramente—No necesito de eso, Además tus exámenes no serán muy difíciles que digamos ¡Mas bien vamos a celebrar!— tomo el tercer libro y estuvo apunto de lanzarlo igual que los anteriores.
—¡Claro que no! ¡si es difícil!—Alargo su mano y arrebato aquel pesado libro— Que yo haya decidido estudiar Gastronomía no quita que sea fácil— frunció el ceño y le arrebató la cuchara tomando una gran cucharada de helado—No más mírate—Sonrió burlona y apoyo una de sus manos sobre su pierna metiendo la cuchara de helado en su boca hablando con el pedazo de hielo adentro— No puedes fritar un huevo sin un escudo de algún tipo de material blindado y aún así se te quema.
—¡Ey! ¡No es justo! sabes que siempre eh querido aprender pero como eres mala amiga no me enseñas— contra ataco haciendo un leve puchero mientras se recostaba al lado de la morena.
—¿A si?— miro su costado pasando el bocado de su boca— Pues cuando vuelvas a hacer esas "reunioncitas" con alguno de tus "amiguitos" no haré tus endemoniados bocadillos…
—¡No Milk! ¡No me puedes hacer eso! ¡Siempre te quedan tan ricos que alucinan creyendo que yo los hice!—su rostro había cambiado a uno llorón y se apegaba a ella como una niña chiquita— !Es un elogio que no puedo desperdiciar!—su cara de mártir era digna de admirar y tomarle una foto para enmarcarla aun que siendo Milk no pudo evitar una gotita de sudor se asomarse por su rostro.
—¿Y yo como quedo? ¿Como la que fue y compro lo necesario nada más?—Sonrió de nuevo y comió otro trozo de helado.
—¡Milk! ¡No te quejes! S-Solo intercambiamos papeles…—Tenia plasmada la mejor sonrisa coqueta y conquistadora que pudiese cautivar a cualquier chico que pasara, la morena afiló su mirada y la miro de solayo.
"No soy un Chico tonta"
—Si claro— suspiro un poco y luego empezó a gesticular armando un escenario frente a ella— imagínate que tuvieras un novio de verdad y…
—¡Yo tengo un novio de verdad!— la ofensa se plasmo en el rostro de la ojiceleste y no dudo en levantarme de donde había estado recostada mirando a la morena.
—Mentirosa...— quiso reír al ver la mirada asesina de Bulma, sabia del orgullo enorme del cual era poseedora y en dónde podría dañar su ego cuando se lo proponía. La miro burlona y le pincho con su lápiz una de sus mejillas—Di la verdad…
—Bueno...—desvió su mirada y se sonrojo un poco— Y si lo tuviera, Tú me ayudarías ¿No?—movió sus largas pestañas mientas quitaba la cuchará de sus manos y se metía una cuchara de helado a su boca coquetamente.
—Si claro, pero tendrías que decirle la verdad...— le arrebató la cuchara eh hizo lo mismo meciendo sus largas y espesas pestañas.
—¡Por supuesto que no!— por poco y escupe lo que tenía de helado de su boca al aguantarse la risa.
—Entonces ¿Como explicaras que unos días cocines bien y otros no?— se contuvo todo lo que pudo pero sus palabras burlonas escaparon de su boca y la cara pálida de su compañera le indicaba la poca gracia que le hizo su comentario ¿Como no hacerlo? verla entre la espada y la pared era un privilegio sabiendo lo astuta que era esa chiquilla de cabello de extraño color.
—Yo…creo… que…
—Eres una tonta—no pudo resistir más y la carcajada salió de sus labios, no supo cómo hace rato había estado enojada consigo misma por sus acciones para luego pasar a estar totalmente ruborizada y deprimida y ahora estaba totalmente contenta incluso juguetona estando dispuesta a humillar un poco más a su mejor amiga.
Eso era la bueno de tener un confidente, nunca habían testigos y siempre se guardaban sus secretos como si fueran propios, no se quitaba que de vez en cuando jugarán con eso, para una mujer era indispensable tener un confidente fuese un amigo, su pareja quizás un familiar y hasta una mascota… pero aún así no quitaba que cuando confianza en la persona equivocada en el futuro surgiera la incomodidad en ciertos temas que más de uno no lograba acallar.
—¡Claro que no!— le dio un empujón con su hombro y luego recostó su cabeza en el mismo—Pero ya que estamos hablando de esto…—Sonrisa coqueta más sonrojo, eso no le daba buena espina— ¿Que paso con ese papacito?...— ¿Papacito? ¿De quien hablaba? Milk levantó una de sus cejas y miro un poco el rostro semi-Inocente de su amiga ¿Estaría alucinando?
—¿C-Cual P-Papacito?…—No supo por que su voz salió temblorosa y entrecortada ¿Acaso su subconsciente sabía de quién hablaba? Esperaba que no, no quería estar metida en una situación vergonzosa.
—No te hagas la santa conmigo… es de Son Goku de quien hablo…—la morena no pudo disimular la manera en que paso saliva y desvío la mirada al haber abierto sus ojos desmesuradamente.
—Ah.. él… pues nada—Sin querer sus manos empezaron a sudar y su piel se erizo al revivir cierto escenario penoso en la pequeña cafetería—S-Solo fuimos por el café y ya.
—¿Solo eso? —Bulma no apartaba su mirada sorprendida de ella, según al parecer de la ojiceleste siendo Son Goku un hombre tan misterioso y apetecido aparentaba ser todo un galán y experto en el cortejo hacia las mujeres, pero sino había pasado nada entonces…—¿No hubo nada más?...— se levantó la ojiazul de su lugar y encaro a la morena estando frente a frente.
—Que querías que pasara…— se encogió de hombros—S-Solo era cuestión de negocios…— mordió una parte de su mejilla interna buscando la forma de acallar esa incómoda sensación de desnudo cuando su amiga la miraba de esa manera.
—Por supuesto que no Milk…—La miro sospechosa y ladeó su rostro— las cosas no son como así, si solo fuera sido cuestión de negocios…—Alargo una sonrisa mientras tomaba uno de los mechones largos y oscuros de la morena—…Hubiera hablado conmigo y me hubieras asignado una cita a mi para evaluar el valor de su tiempo prestado—de un parpadeo la peliazul ya estaba fantaseando y con corazones en los ojos, su voz totalmente melosa y el brillo exagerado le hizo algo de gracia, aún que algo levemente le molestó en su interior al verla referirse ah aquel rubio de una manera ya muy conocida para su gusto pero decidió ignorarlo sabiendo que por lo menos prefería escuchar a Bulma y no a su yo interno, no soportaría que este le dijese otra cruda verdad en la cara—… Pero no fue así...—Cambio a una mirada decepcionada pareciendo una prefecta actriz de ópera.
"¿Eh? Si que es dramática"
—¿Q-Que supones? No paso nada…— la miro ceñuda y le golpeó suavemente la cabeza con su lápiz—…del otro mundo—Trago saliva nuevamente y ahogo una risa nerviosa.
"Solo que casi me atropellan"
—¿Segura? ¿No es impulsivo?— no pudo reprimir un tirón por parte de su cuello hacía atrás alejando su cara de la peliazul ¿¡Que!? ¿Que clase de pregunta era esa?
Bulma la miro extrañada Por su acción esperando un par de segundos buscando la verdaderas palabras tras la frase soltada por la pelinegra, desde hace un tiempo para acá tenía que adivinar la información oculta en las palabras de su amiga y más si se ponía a la defensiva, rebuscó entre el repertorio de respuestas y preguntas en su celebro y fue ahí en donde encontró la respuesta exacta que para ella era la indicaba para la pelinegra, toma algo de aire y frunció el ceño gravemente—¡Seguro va por algo y por culpa de tu cabezota no lo dejaste seguir!— le señalo profundamente con su dedo índice solo provocando una cara de aburrimiento por parte de la morena, parecía que está vez la peliazul no le había dado al clavo.
—¿Por qué siempre soy yo la culpable?— le quito la cuchara a Bulma y toma otra cucharada de helado suspirando para poder tener una charla más normal con la Brief que no tuviera que ver con Hombre, pero la peliazul le arrebato el cubierto comiéndola el helado haciéndola bufar.
—¡Por que siempre metes la pata con los tipos!
—¡Claro que no! ¡simplemente tus amigos no me gustan!— como si hubiera sido la peor ofensa que alguna vez la peliazul fuera escuchado, está abrió inmensamente sus ojos y le golpeo con la cuchara en el hombro con toda sus fuerza.
—¿¡Que tienen de malo!? —amenazo con la cuchara mientas ponía una mano en su cintura.
—¡Auch! ¡Eso dolió Bulma!
—¡Responde!
—Pues.. Son peores que tú…— se estaba sobando el golpe pero al ver la mirada asesina de Bulma no supo esperar mas.
Huye
—¡Óyeme!— intento golpearla de nuevo pero Milk se levantó de la cama tan rápido como pudo teniendo el debido cuidado de no derramar el semi-derretido helado esquivando a la otra chica.
—¡No me culpes! eres toda una influencia…— Bulma se levantó de la cama correteándola dentro de la habitación persiguiéndola con la cuchara en alto, Milk esquivaba los golpeas mandados con el cubierto teniendo el debido cuidado de no estrellar sus deditos de los pies con algunos de los muebles.
Al final Bulma se cansó de perseguirla y aún que refunfuño tiró el cubierto a la cama y se recostó en la entrada de la habitación tomando algo de aire.
—Eres detestable ...
—…Y eso que aún no se ha acabado el día…—la morena volvió a la cama ahora siendo ella quien portará esa arma de Peligro para seguir comiendo su precioso postre.
—...¡Jump!…—bufo, se cruzo por un momento de brazos y luego sonrió enormemente— te comprare un juguete para que bajes esos sumos…— la morena había tomado algo de la crema del helado y estando apunto de pasarla casi estampa el edredón de la cama. No era tonta, sabia a qué tipo de juguetes se refería.
—¡Cof! ¡Cof! ¡P-Pervertida! ¡Cof!— las ideas tan sucias y desvergonzadas de la peliazul siempre la avergonzaban, no sabía que afición tenía con los objetos sexuales pero más de una vez la había oído en su cuarto y apenas como entendía que hacia tomaba sus cosas y corría escaleras abajo sentándose en la entrada del apartamento esperan a que su amiga dejara de hacer ese tipo de cosas.
—¡Claro! es todo un don… —Sonrió picaresca devolviéndole la jugada—¿Pero sabes que iría bien con ese vibrador?
—N-No pienso seguirte el juego— hace un tiempo solo por mera curiosidad se permitió escuchar una de las tantas experiencias sexuales vividas por su amiga… no le había ido para nada bien.
—¡Anda! ¡hazlo!— hizo tronar sus dedos mientras golpeaba uno de sus pies en la baldosa de la habitación.
—E-Esta bien… —"Te vas ah arrepentir" —¿Q-Que?— la miro expectante y el silencio solo se expandió por unos cuantos segundos en la habitación.
«La curiosidad mato al gato»
"Te va ah ir mal Ox"
—Las deliciosas y fuertes manos de este Adonis que me trae loquita…—Sus ojos de haber estados renuentes a mirarla se fueron abriendo a medida que pasaba los segundos, Bulma había sacado de uno de sus tantos bolsillos una fotografía de buen tamaño del mismísimo Son Goku con una pequeña sonrisa coqueta y en seguida reconoció la ropa que traía puesta, se dio cuenta que la fotografía era totalmente reciente ¿De donde había sacado una foto del señor Son? ¡Oh si claro! Shon se las había tomado.
—¡E-Estas loca! ¿¡De donde sacaste eso!?— hablo solo por confirmar lo que había supuesto, Bulma sin querer había magullado parte de su orgullo al tener ella algo proveniente de ese hombre, tan solo por unos segundos deseo ser ella quien tuviera esa fotografía ¡Ya detente! apretó sus manos y mordió su labio acallando un gritillo de agonía.
—Solo imagínalo ¡Ufff! Que rico...
"¿¡Eh!?"
"¿Imaginar?"
"¡No!"
¡No! ¡No! ¡No! ¡No quería imaginarse aquello! La voz de Bulma había perdido cualquier rastro de dulzura e inocencia volviéndose totalmente afelinada casi orgásmica.
—Hasta yo me dejo hacer.
"¡No! ¡No! ¡No! ¡NO!" Negó con fuerza.
"Señorita Ox" unos labios besando su cuello. No quería escuchar eso.
"Señorita Milk" unos labios bajando por su torso. subió sus manos a la cabeza apretándola un poco.
"Señorita…" unos labios bajando hasta… Cerró sus ojos impidiéndose a si misma ver algo más de lo que su mente se empecinaba en imaginar.
"¡Ah! Goku…" "¡NO!"
—¡Largo de aquí maldita pervertida lujuriosa!—Sus mejillas las tenía tan rojas que estaba segura estallarían, podía sentir el correr de su sangre al ir y venir por todo su cuerpo, sin querer su mente había maquinado Cierta escena con Cierto guapo y exótico rubio haciendo… "NO" lentamente sintió un cosquilleo en una zona específica de su cuerpo totalmente erógena empezándole a incomodar.
—Tu te lo pierdes, tienes todo el resto de tarde y la noche para pensarlo… si quieres te regalo una de estas fotos— Bulma le guiño un ojo y beso la imagen impresa en el papel, le dio una mirada más a la ruborizada mujer y luego salió del cuarto.
—Q-Que desvergonzada…— Sabia que su cara ardía, sabía qué su cuerpo quemaba y que le provocaba un par de temblores junto a su pelo totalmente erizada, aún ocultando su rostro de la vergüenza no podía siquiera volver a ver a ese hombre a la cara después de lo que había imaginado.
—¿Qué me está pasando?—Toco sus acaloradas mejillas sintiendo el calor salir de la piel —Ay no…— apretó un poco más su agarre y tomo aire tan rápido como pudo, dejo el pote de helado en la mesa de noche y se enfoco en su único libros serca. Rogo a los cielos que por lo menos pudiera disipar aquella extraña sensación y olvidar lo acontecido, quería vivir su vida tranquila y totalmente en paz aun que no sabía si en verdad Bulma tenia razón...
"Te haré sentir como se debe…"
Su cuerpo tembló con pavor, de nuevo esos ojos azules volvieron a intimidarla obligándola a pasar saliva pesadamente. Tenía que disipar todo de aquellos dos hombres de una buena vez.
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Apenas salió del aula pudo respirar tranquila, había estado tan nerviosa que sino hubiera sido por esa tonta costumbre de relee las preguntas seguro ya tendría un cero como nota final. En los exámenes nunca le iba bien, era como una maldición presentar alguno sugiriendo las horrorosas notas que siempre sacaba. Todo lo que tuviera que ver su carrera Gastronómica era una total experta preparando platos inigualables y creando nuevos sabores, sabía cómo atender a los clientes y como dejarlos satisfechos a la hora de comer… todo era genial menos en esas situaciones, tan bajas eran sus calificaciones que para ella era un total mártir salir de alguna evaluación.
Sus compañeros siempre le decían que iba bien y que por lo menos no tendría que repetir, pero ella no era de esas personas que pasan sus notas apenas por que la asistencia le sumara puntos, Ella era de ese grupo que le molestaba sacar malas notas, su carrera hablaba de perfección y creacionismo al igual que un arquitecto, sino obtenía lo que quería no estaría contento.
Siempre había algo que la hacía perder o tener poco rendimiento en esas innumerables y pésimas evaluaciones que a lo largo de su vida venía persiguiéndola. Soltó el aire que tenía en sus pulmones y se permitió caminar totalmente desgastada y arrastrando sus pies hasta la primera mesa cercana de una cafetería.
Saco de su mochila los Sándwiches que eran para el desayuno y que ahora serían su almuerzo, pidió solo una taza de café oscuro para acompañarlos aún que por un momento no le agrado mucho la combinación. Tomo un trozo de pan y jamón mientras esperaba el pedido masticando lentamente, pegó su cabeza a la ventana de al lado viendo las personas ir y venir con el ruido matutino acabándose para empezar el de la tarde.
Como todos los días.
La gente a esa hora de la tarde ya iban de vuelta a sus trabajos u otros cambiaban de turnos yéndosen a casa, paso la comida y arranco otro pesado de pan está vez con queso.
Unos segundos pasaron y frente a su ventana un hombre con cabellera en forma de flama y de un rubio intenso vestido con un traje de paño caminando directamente a la avenida.
"No vuelvas a asustarme de ese modo"
—¿Um?— dejó de masticar y miro fijamente a aquel hombre que se alejaba a cada paso.
"Ten más cuidado Milk, por poco y te…"
—…No puede ser...— su corazón se acelero y se forzó a tragar el pedazo de comida que tenía en la boca parpadeando un par de veces y abrió demasiado sus ojos como si con ello pudiera tener una mejor vista del sujeto, la cabellera rubia paso a hacer oscura con tonos azulados corta y en forma de Hongo, su traje cambio a un simple conjunto deportivo compuesto por unos pantalones holgados acompañados de una camiseta sin mangas junto a una chaqueta de jean azul oscuro.
¿¡Eh!?
En cuestión de segundos una chica alcanzo ah aquel hombre y le dio un par de besos en las mejilla, se toco la cabeza a la vez que negaba y apretaba los ojos—Tenia que precisamente pensar en él…¡soy una idiota!
Gruño para si misma y comió de un par de bocados lo que le quedaba del sándwich, se levanto de la mesa tomando sus cosas y dejando solo un par de monedas por la bebida no ingerida.
"Idiota"
Salió del establecimiento zapateando con fuerza al caminar y buscando con la mirada el esplendido auto color negro de su compañera, un par de vuelta al estacionamiento y no vio aquel conocido vehículo en ninguna parte.
"Se suponía que Bulma me esperaría para volver juntas a casa…"
¿Tan despistada fue que la dejo sola en la universidad? Lo más seguro, así que tendría que ir y tomar un transporte de vuelta a casa. Tomaría uno de esos buses que la dejaran un par de calles lejos del apartamento y de resto tendría que caminar.
Por lo menos ese día no iría al trabajo.
En el recorrido no intento pensar en nada, procuraba tener su mente en blanco ya que no quería provocar a su traicionera imaginación para que maquinaria algún tipo de cosa extraña en su contra.
Cuando llegó al apartamento Bulma estaba revoloteando de un cuarto al otro susurrando un par de insultos y maldiciendo en medio de cada quejido su mala suerte.
—¿Qué te pasa?
—No encuentro mis tacones…—Gimoteo al dar un par de palmadas a la colcha de su cama al estar buscando debajo de ella.
—¿Tacones? ¿Para que?— camino hasta su habitación y tiró su maleta junto a su abrigó en la cama sin importar que se cayeran.
—Para la fiesta…—la vio ingresar a su cuarto revolcando sus escasos zapatos en su chifonier.
—¿Cual fiesta?— salió de su habitación sin importarle ver a aquella chica dejar su cuarto patas arriba, fue directo al baño y desabrocho su pantalón ya que desde esa mañana no iba a evacuar sus necesidades.
—¡No me digas que se te olvidó!— la escucho gritar desde el otro lado de la puerta a la vez que bufaba zapateando y algo cayendose al suelo.
—¿Olvidar que?— termino lo suyo y se lavo las manos secándolas con una pequeña toalla que había al lado del lavado para luego salir como si nada tirándose a lo largo al sofá.
—¡La fiesta!—bufo la peliazul rodando sus ojos—Vamos a celebrar el final de este infierno en la universidad y nuestra nueva vida en Tokio...— dio un par de palmaditas poniendo un gesto realmente tierno y una mirada de ensueño casi deslumbrando toda la habitación .
Aun que estuviera descalza
—Estas mal…—se burló de ella y sintió la mirada fría un tanto sepulcral de su compañera—no deberías cantar victoria tan pronto…—la reprendió con la mirada y apoyo su cabeza en uno de los brazos del sofá—Aun no se sabe que tal nos vaya a ir…¡Ah! Por cierto, gracias por haberme esperado.
—¡Claro que vamos a pasar! ¡hemos estudiado duro para esto! y por lo otro… ¡Perdona! se me había olvidado— se arrodillo frente a ella y puso una mirada de cordero degollado mientras fingía llorar.
—Ya que...—Cerro sus ojos buscando la manera mas agradable de no sucumbir a las miradas tiernas de esa ojiazul sin necesidad de matarla.
—¡Oh cierto!— escucho a su amiga alejarse y luego el sonido del golpeteo de sus pies venir de vuelta— ¡Mira! te llegó un paquete— le dio una palmada en el estómago haciéndola doblar por el impacto sacándole un leve gemido de molestia, miro a su amiga ceñuda y ella solo sonrió emocionada tendiéndole una pequeña cajita color fucsia con una nota encima.
—¿Un paquete para mí?— estaba totalmente incrédula y con un aire de desconfianza le costó sentarse en el sillón dejándose caer por la leve resistencia en sus brazos—No puede ser...
—Yo estoy igual de Sorprendida—Bulma apenas y miro la nota— a ti nunca te llega nada, amenos que sea la menstruación o las facturas de los servicios…— le arrebató la caja antes de que la abriera y le dio un coscorrón sonrojándose por el comentario.
—¡Cállate!
—¡Auch! que genio… como si no te llegará.
—¡Basta Bulma!
—Ya, ya, ya. Relájate, mejor ve y alístate para irnos, no podemos dejar a los muchachos plantados— la jalo de su brazo para levantarla y luego empezarla a empujarla como si ella pesase una tonelada.
—¿Tan temprano será?
—No, pero conociéndote te tardarás un siglo arreglándote además el viaje es un poco largo así que hay que estar listas lo antes posible— Bulma podía ser su mejor amiga y todo pero cuando algo se le metía en la cabeza no había poder humano que le hiciera cambiar de opinión Llegando a ser fastidiosa cuando se lo proponía.
—No quiero…— puso más resistencia en sus piernas y se dejó caer hacia atrás dejando colgar sus brazos a ambos costados de su cuerpo antes de entrar al cuarto.
—¡Iras! lo prometiste…— hizo algo más de fuerza para poder sostener el peso extra en sus delicadas extremidades.
—Eres una bruja…—Bulma le dio un empujón bastante fuerte mandándolo de cara a la colcha de la cama.
—¡Y tu mi duende de compañía! ¡así que andando!— palmeo sus manos como si de ellas fuese a salir tierra, suspiro y luego las coloco en su cintura.
—¡Oye! Yo soy más alta que tú— le señalo risueña desde la mullida cama, abrazando una de sus almohadas y lanzándole otra.
—Pero eres igual de gruñona que uno—Se carcajeo la chica devolviéndole el almohadazo.
—Si claro—Se cubrió con su brazo para no ser maltratada con aquel pedazo de tela— como Bulma Brief nunca ah tenido ataques de histeria…— se incorporó en la ama y gateo hasta la mesita de noche dejando aquella cajita ahí y empezando a quitarse los zapatos.
—Vale, vale… ve pronto a bañarte que ya hueles a feo—Sonrió maldadosa e insinuó mal olor al taparte la nariz y manotear con la otra mano.
—Yo si me baño y no dejo todo para después… ¿Cierto señorita? "el mugre no quita lo bonita"
—Cállate y muévete— cerró algo ruborizada la puerta y fue en busca de sus tacones a su habitación.
Milk espero un par de segundos para que su avispada amiga no irrumpiera en su cuarto pataleando o preguntando por el obsequio o por cualquier otro tipo de cosa, ahora podía abrir aquella cajita y descubrir quién era el remitente.
La miro por todos los lados posibles sin tener el valor de mirar la pequeña nota sobre el listo, apenas la tomo con miedo cerrando sus ojos y tomando el suficiente valor para leerla.
—¿Señorita Milk Ox? —frunció el ceño y decido abrir la caja encontrando un pequeño estuche del mismo color en su interior—No tiene remitente...—Miro de nuevo el papel esperando que de un momento al otro el nombre de la persona que había mandado el paquete saltara a la vista.
"Señorita Ox…"
Parpadeo un par de veces antes de decidirse a sacar aquel extraño "regalo" aún que su mente ya comenzaba a suponer de quien pertenecía.
Para su sorpresa encontró otra tarjeta debajo del estuche con una letra totalmente pulcra y algo elegantes Por no decir mucho.
El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada -GustavoAdolfo Bécquer
No pudo disimular aquel creciente sonrojo y sus manos empezaron a temblar, miro más a fondo de aquella cajita entre sus manos tomando el valor para abrirla, se topo con una cadena en plata con el dije de una pequeña libélula a juego y un par de piedritas brillantes sobre sus alas y a lo largo de su cuerpecito, saco el regalo de su empaque y lo posiciono en su mano sintió su textura y poniéndolo al sol descubriendo la manera tan inigualable de brillar.
"Diamantes…"
Alejo el regalo de su rostro y trago pesado ¿Era un regalo hecho en plata y diamantes? ¿Cuánto costaría aquel detalle? ¿Un par de millones de dólares? ¡No! no quería pensar en la suma exacta de aquel simple pero hermoso regalo podría costar.
"¿Qué esta haciendo?"
—¡Eh, Milk!— oculto el dije entre sus manos y miro directamente a la puerta de la habitación, su amiga apenas se había asomado dejando caer su algo corta melena de ese extraño color—Ahora que lo recuerdo, el único que te traía regalos era lapis… ¿No será el quién te envío ese paquetito?—Su piel se volvió de gallina y su respiración se cortó, aún y así no pudo disimular la mirada de horror al escuchar aquel nombre—¿Qué te pasa?
—N-Nada…— había tragado pesado y forzado a respirar de nuevo para no ahogarse, apretó un poco más ese dije y negó lentamente aún estando asustada.
—¿Milk?
—Voy a cambiarme Bulma, salte por favor…—Agacho su mirada y se encogió es su sitio.
—Ummm, está bien, aunque…Este es el son de hoy que no sé por qué tú y él terminaron…—Como si hubieran sido un millón de dagas viajando a toda velocidad enterrándose en su pecho le hicieron doler, había sido una relación tormentosa, angustiante y llena de disgustos, nunca había soltado presenta a nadie de lo ocurrido y lo que menos quería hacer ahora era revivir cualquier atisbo de ese turbio pasado—Si hacían una pareja muy linda...
—Bulma.
—Esta bien, dejó de molestarte—cerro la puerta sin darle mucha importancia al comportamiento de la morena, estaba más preocupada por la pérdida y de sus exóticos tacones que a la Ex vida amorosa de su amiga—Solo date prisa, tengo hambre.
Se levantó apenas Bulma había cerrado, paso el seguro y se dejó resbalar por aquella puerta, tomo aire y miro lo alto del techo, ya no sabía ni que pensar.
"Goku…"
"Lapis…"
El miedo de repetir la misma historia la ponía en máxima alerta, sin querer había llegado a compararlos por un par de segundos ¿Serian iguales? ¿Ambos tendrían esas peculiares ideas? No lo creía o por lo menos no lo esperaba.
Negó con la cabeza dejándola caer contra la puerta permitiéndose tomar algo de aire.
"Señorita Milk…"
Su piel se erizo un poco y no pudo retener un suspiro, Alzo la mano donde estaba aquel colgante viendo la hermosa figura en este.
"Te traje esto muñequita…"
Negó de nuevo queriendo alejar aquella corta melena negra de su mente, retomo el aire centrándose de nuevo en aquel dije.
¿Por qué se lo habría regalado?
Acaricio un poco más aquella libélula y solo por un momento llego una palabra a su mente y no entendió del porque sintió que aquello no era dirigido a ella.
Libertad…
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Tal cual lo había dicho Bulma habían tardado mucho arreglándose, se había tomado su tiempo en ducharse esperando que con ese proceso el agua se tomará la molestia de alejar eso malos e incómoda recuerdos que en su mente y cuerpo vivían. Apenas salió decidió ponerse un lindo vestido color morado oscuro, cuello en V ycon un par de tirantes algo gruesos en sus hombros, el largo del vestido llegaba un poco más abajo de la rodilla y con un par de brillos que le adornaban a lo largo de este, se había puesto unas medias veladas negro traslúcido que llegaban un poco más arriba de su muslo y se sujetaban a su ropa interior, también llevaba unos zapatos negros sin hebilla con un tacón no muy alto estilizando sus piernas y para finalizar un saco negro semitransparente manga larga y un pequeño bolso.
Había peinado una parte de su cabello al costado izquierdo trasero siendo sujeto por un par de hebillas plateadas pero el resto de su cabellera caía lizo y brillante a lo largo de su espalda teniendo después de tanto tiempo un look diferente, apenas y se aplicó algo de brillo en los labios y un poco de pestañina/rimen en sus pestañas.
Cuando llegaron a una de las discotecas de la zona central de Komae entraron al establecimiento encontrándose a sus amigo en una mesa cerca a la pista de baile con un par de botellas ya en la mesa.
La cerveza junto con el Ron no se hicieron esperar y mientras unos charlaban otros gritaban y hasta cantaban las canciones del lugar acompañados de buenos tragos de licor.
—¡Fondo! ¡Fondo! ¡Fondo! ¡Fondo!…— no dejaban de entusiasmarla sus amigo mientras golpeaban la mesa haciendo un ritmo marcado, sujeto con fuerza el enorme vaso de cerveza frente a ella apenas tomando aire y como un reto para si misma decidido empezar a beber de aquel líquido amargo como si se tratase de agua. Bebía todo lo que podía y hasta donde soportara sus pulmones, frunció el ceño obligándose ah aguantar hasta que cediera por la falta de oxígeno.
—¡Fondo! ¡Fondo! ¡Fondo!— seguía bebiendo pero apenas y pudo arrasar con la mitad del líquido.
—Vamos Milk, no te rindas— Bulma parecía loca gritando y bailando en su asiento—¡Woo!
—¡Nge!... ¡No puedo más!.. — alejó aquel tarro de su boca y tomo un par de bocarada grandes de aire.
—No, No, No, Milk, tienes que tomártelo todo o sino no vale ¡Tienes que beberlo de un solo tajo!—Bulma ya estaba demasiado entonada como para pensar justamente , había tomado una cerveza en cada mano y empezando a vaciar el contenido en el enorme vaso de cerveza llenándolo de nuevo acompañada de los gritillos de entusiasmo por parte de sus demás conocidos.
—Estas loca— rio mientras sentía como los colores subían a su rostro y el deseo por continuar aumentaba.
—¡Solo por ti amor!— gritaba cada vez más fuerte la peliazul meciendo su corta melena mientras cerraba los ojos disfrutando del ambiente—¿O No muchachos?—aplaudió al ritmo de la música.
—Si, Si, Si ¡Que lo beba! ¡Que lo beba!...— sus otros compañeros también la alentaban y de igual forma también tomaban, rio un poco más fuerte y decidió que por solo esa vez bebería como su amiga quería aún que el "Guayabo" fuera horrible en la mañana. Tomo el vaso que habían vuelto a llenar y se dispuso a hacer el famoso Fondo Blanco.
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Se la había pasado desde el último día que se vio con aquella jovencita encerrado en el cuarto de hotel escasamente saliendo a hacer algo de ejercicio, pero mayormente se quedaba ahí adelantando trabajo que no quería hacer en su lujoso PentHouse en la ciudad de Tokio, no quería volver antes a su compañía, no ahora que tenía cierto interés en aquella pelinegra.
Aun que tuviera esa idea en la cabeza llevaba días estresado y con un malestar que ni él mismo se podía explicar.
Solo toma lo que quieres, no es más.
Su mente no dejaba de maquinar cualquier tipo de encuentro con aquella hermosa joven, tenía tantos deseos de verla y tocarla, quería estar totalmente en ella como ahora esa mujer se impregnaba en su piel.
"Diablos…"
Solo hasta esa tarde su amigo más cercano casi confidente por obligación había decidido ir a visitarlo tomándolo por sorpresa con solo la vaga escusa de ir por uno para de tragos.
¡Jah! Ingenuo.
Jamás pensó que ese tipo llegase a ir a verle y más sabiendo del carácter casi explosivo del cual era caracterizado.
—¡Apúrate Kakarotto! ¡No tengo todo la noche!— Vegeta había ido a buscarle al hotel donde llevaba un par de días hospedado, había sido toda una sorpresa verlo llegar sin explicación alguna, no estaba contento por su visita aún que por lo menos no pasaría esa noche totalmente aburrido y prisionero de su habitación.
Ya hasta cansado de entrenar estaba.
—Espérate Vegeta y no me llames así…— Bufo molesto y salió de su cuarto vestido con unos Jeans oscuros bota recta, unas zapatillas negras acompañado de un buzo negro cuello abierto y manga larga para el final ser acompañado de una chaqueta de cuero marrón oscura.
—¿¡Que te quedas haciendo!?—gruño el chico de cabellera negra empezando a caminar por el largo pasillo hasta la puerta de ascensor.
—Nada importante…— cerró su habitación y camino a paso algo presuroso para darle alcance al otro hombre, se abrieron las puertas y ambos entraron esperando llegar a la planta principal del hotel, había un incomodidad silencio que los reinaba a ambos y no podían poner en medio cualquier escusa estúpida para distraersen, había pasado mucho tiempo desde la última vez que se vieron y para cuándo eso fue no llego a ser nada grato.
Un pitido anuncio la llegada al primer piso y enseguida salieron rumbo al portón principal subiéndose ambos en un convertible azul rey por petición de Vegeta.
"Esto no me agrada para nada"
Al rubio todo esa situación lo incomodaba haciéndole poner algo voluble sus emociones, el hecho de que se conocieran de casi toda la vida lo inquietaba muchísimo peor.
—¿Qué tal va todo?—Vegeta no despegaba su vista del parabrisas divisando la avenida frente a el siendo las luces de la calle quienes comenzaban ah iluminar su camino.
—Nada que reportar, lo mismo de siempre…— apoyo su codo a una parte de la puerta para poyar su rostro en el puño de su mano mirando por la ventana del copiloto las innumerables calles y establecimiento abiertos por la aun temprana hora.
—¿Sigues molesto por lo de la vez pasada?— ninguno de los dos había despejado la mirada de la avenida y esperaron en silencio él correr del tiempo solo hasta que Vegeta semi-giro su rostro al rubio sonriéndole Ladinamente—¿Qué paso con la chica?—Goku no contesto y dejó escapar un par de minutos más de sus manos.
—¿De que hablas?— al final había hablado pero no como el moreno esperaba, el chico no le apetecía revivir aquella molesta y penosa situación de la cual ambos eran testigos, había sido todo un problema y total bochorno ser la burla de ese pelinegro al quedar sus secretos semidesnudo frente a él.
Hizo una mueca en sus labios y chasqueo la lengua.
—Méteme los dedos a la boca a ver si tengo dientes… idiota. No te hagas el inocente— giro en una desviación a la derecha algo brusco pero no lo suficiente para incomodar al rubio.
El suspiró con pesadez.
—¿Qué quieres saber Vegeta?— bufo en su asiento y apretó una mano antes de mirar al pelinegro.
—¿Sigue estando contigo la chica o la mandaste a la mierda?— la manera tan ridícula y sarcásticade hablar el moreno le molesto de sobre manera ¿Qué diablos quería? ¿Por qué no lo dejaba en paz? gruño un poco y apretar sus ojos a la vez que tensaba la mandíbula.
Había decidido dejar libre a la chica de todo eso después de su falta de palabra, el idiota de Vegeta le había propuesto toda una vida maravillosa a la chica con la única condición de hablar sobre él. La muy tonta le había creído dejándolo descubierto frente al molesto chico de cabellera negra.
¡Maldita la hora en la que se vino a enterarse!
Todo había sido un caos por culpa del que creyó era su amigo y más estúpidamente después de todo seguía considerándolo de tal manera ¿Por que tenía que haber sido él y no Krillin quien se enterará de aquel oscuro secreto?
Hubiera sido muchísimo mas fácil haber acallado la sorpresa del bajito hombre que sucumbir a los chantajes de ese orgulloso tipo a un lado suyo, era un genio para sacarlo de sus casillas cuando se lo proponía, no había poder humano que lo detuviera y menos cuando la curiosidad le picaba las manos.
—¿Te importa?— gruñó molesto antes de que aquel pelinegro terminada de estacionarse frente al inmenso y concurrido bar.
—¿Sabes Kakarotto? me había esperado todo de ti… menos esto— apenas fueron unas cuantas palabras con su sonrisa burlona dejando al rubio solo dentro del vehículo.
Tomo aire repitiéndose mentalmente no moler a golpes al idiota que tuvo como chófer minutos antes.
—No veo por qué te incumbe mis cosas— salió del carro y apenas lo encaro dirigiéndose a la entrada principal del establecimiento.
Si solo tomaban un par de copas el moreno lo dejaría tranquilo y por lo pronto podría regresar en paz a su habitación de hotel.
—Aun que no lo creas imbécil, me incomoda todo esto… pero aún no se… ¿Hace cuanto tiempo prácticas este tipo de manualidades?—Llego al lado del rubio entrando rápidamente al establecimiento caminando por un corto pasillo antes de entrar al propio bar.
—No pienso decirte nada más, ya te eh dicho lo suficientemente— entraron a dicho lugar y se sentaron en la parte más alejada de la barra de bebidas pidiendo una botella de Tequila que era lo más suave que podrían beber sin necesidad de emborracharse, el lugar era elegante y muy bien distinguido, la música era suave y delicada apenas como para tener una buena charla y disfrutar del momento, claro que con una perfecta compañía… aún que él no corrió con la misma suerte que muchos otros en el mismo recinto que ellos.
—Lastima que la chiquilla no dijo mucho, apenas y pude sacarle una que otra cosa de las que le hacías… ¿Sabes? han sido perfectas ideas como para yo ejercerlas con alguna chica...— el Barman había puesto la botella en medio de ambos junto a dos vasos de vidrio y una taza con hielo, Vegeta tomo el suyo y apenas agregándole unos cubos del congelado líquido agrego la bebida amarga apenas dándole un sorbo a su trago. Goku hizo lo mismo solo que este agrego menos hielo y mas Tequila llenando el vaso, La incomodidad rigió el momento haciendo la bebida mucho mas ardiente de lo que ya era — ¿Cuándo me vas a prestar ese excelente cuarto "Rojo" tuyo?...
Una de la cejas rubia empezó a temblar sobre su ojo, tenso su mandíbula y como toda una fiera su paciencia había cedido estando totalmente arto de las absurdas preguntas y comentarios fuera de lugar ¿Que no entendía? ¡No le apetecía hablar de su vida privada!
Apenas fue un momento en dónde dejó su trago de lado gruñendo cual bestia enjaulada y sujeto las solapas oscuras de la chaqueta tipo Jean del pelinegro.
—¿¡Que es lo que quieres Vegeta!?— lo zarandeo un poco mirándolo fijamente aun que apenas halla susurrado sus palabras, la sonrisa burlesca del moreno cambio a una mirada seria y su boca se torció formando un gesto de disgusto.
—La Verdad Kakarotto… Quiero la verdad…— Vegeta no era cualquier chico idiota con ínfulas de grandeza y mucho menos un traidor como en algún momento lo habían llamado más de uno de sus allegados. Era un chico demasiado serio y para nada rebuscón de faenas con la primer cosa que se le pasará por el frente, pero sabía que algo había pasado con su amigo de infancia, sabia que algo había dañado la humanidad e inocencia de ese joven aún más de lo ocurrido con su madre y aún que tardaron un par de años en reencontrase, la vida los había puesto ah ambos en el mismo camino y por lo tanto aún que él ahora tuviera un hermano mayor no quitaba que él no se preocupara por él, después de todo ambos vivieron y comieron la mierda desde pequeños viviendo en esos bajos barrio curtidos de drogadictos y prostitutas, el había sido rescatado mucho antes que aquel chico rubio aún que fueran apenas cuando eran uno críos.
Algo del lo que estaba totalmente orgulloso era tener una memoria pulcra y totalmente fotográfica para recordar, porque con ello las imágenes junto a ese chico de su infancia no se borraba y podía alardear de cosas que quizás ese torpe rubio ni se acordase.
Años más tarde se toparon de nuevo en la escuela secundaria y fue allí en donde Goku se volvió diferente y todo problema comenzó, el chico había cambiado tan bruscamente que le daban náuseas siquiera recordar todo lo descabellado que llego a hacer el chico.
Sus recuerdos seguían intactos y ahora después de todo lo descubierto quería saber quién había sido el culpable de que se perdiera la nobleza y fragilidad en su corazón.
—No te metas más en esto Vegeta, soy bastante mayorcitos como para tener una niñera—escupió sus palabras con veneno y lo soltó con brusquedad, volvió a tomar el vaso tomándose lo que había de licor para luego llenarlo de nuevo para saborearlo.
—Yo tampoco vine a cuidarte el culo Kakarotto, mucho menos sabiendo las manías tan extrañas que tienes… ¿Sabes que pueden salir personas perjudicadas en todo esto?—el de cabellera de flama también se sirvió otro trago y lo paso como si fuera agua, sintiendo como aquel extraño líquido le secaba la garganta.
—Cállate Vegeta, se muy bien lo que hago— tomo otro sorbo de su trago sin girar a ver al pelinegro, fijando su vista al otro extremo de la barra que lo separaba de los licores.
—No me convences, hasta tu imagen corre riesgo si sigues con estos juegos estúpidos…—Se sirvió un trago más pasándolo de igual manera y aún que estuvieran apenas susurrando se sentía la tención en ambos cuerpos.
—¿Así que te has tomado la desfachatez de investigarme?—Gruño y lo mira de solayo— ¿Por qué?— golpea el duro mesón con su vaso sin lograr que está estalle por el impacto.
—Por que se me dio la gana— frunció los hombros y se sirve otro trago está vez tomándolo con lentitud.
—Eso no es escusa, ¿Como lo has conseguido?…— muy pocas veces aquel chico dejaba asomar su rotunda molestia frente a los demás, agradecía que esos par de mechones frente a su cara le tapar un poco su rostro y no le permitiera dejar ver en su totalidad lo cabreado que estaba.
—Puede que tengas a Wiss a tu disposición y que él te haga todos tus trabajitos como se te venga en gana, pero yo…— toma otro trago— yo soy muy diferente a ese afeminado y en verdad me tomo mi trabajo enserio Kakarotto.
—¿¡Quién te dio el permiso para hacerlo!?— está tan enojado que no pudo seguir pasando cualquier trago de alcohol y sus manos se tensaron formando dos perfectos puños.
—Idiota, entiende que esto no es sano y mucho menos cuando quieres implicar a más gente…— apenas abrió su chaqueta de Jean y saco de ella la fotografía de cierta pelinegra vestida con un largo vestido hasta la rodilla color ocre, su cabello negro amarrado en un extraño moño y un maletín algo grande para ella estando cerca de un auto bastante viejo.
—¿¡De donde la has sacado!?…— intento quitársela pero este la oculta entre sus ropas.
—No creerás que estoy en Komae por unos simples y vanos tragos…
—Sigues con toda esta maldita mierda— gruño más fuerte todavía y apretó su puño en el mesón, subió una de sus mano y apretó el puente de su nariz contenido las ganas de partirle el rostro ah aquel pelinegro.
—Tu decides… abres la boca o te alejas de la chica…— sonrío triunfante y solo hizo que los ojos verdes del otro brillasen por la furia.
—¿¡Por que tengo que hacerlo!? ¡No soy un maldito niño!—su cuerpo no soporto más la presión y decidió liberarse golpeando el mesón haciendo saltar lo que quedaba de bebidas provocando que se regaran llamando más de una mirada curiosa.
—¡Soy como tu hermano sabandija! ¡Me preocupas que vuelvas a ese maldito agujero del que te costo salir! —Esta vez fue el quien tomo las solapas de la chaqueta de cuero—¡Sino fuera por lazuli y yo ya estarías hecho trizas!—lo zarandeo de igual manera pero solo vio esa mirada sorprendida, Goku al escucharlo nombrará ah aquella mujer de cabello rubio y de mirada seria logro tranquilizarse sin rechistar.
—Cállate, esto no te incumbe…—Susurro antes de soltarse y darle la espalda mirando ah otro lado del local.
—Fuimos nosotros quiénes te cubrieron, fuimos nosotros quienes te salvaron el cuello cuando…
—Yo no fui, ya te lo eh dicho… — suspiro cansado y tomo el vaso sirviendo otro trago tomándolo de un solo tajo—¿Es por eso que me persigues? — dejó el vaso en su lugar y una sonrisa burlesca adorno sus labios—¿O acaso estás tragado de mi?— rio como un chiquillo mirando por encima del hombro a su amigo que se había puesto verde con semejante insinuación.
—¡No seas imbécil!— se levanta de su aviento y Le dio un coscorrón al rubio— ¡Yo tengo mis razones y ahora quiero que sueltes la sopa!…— lo tomo de los hombros y lo hizo girarse de nuevo a él tomándolo otra vez de los lados de su chaqueta y en ese momento el tono de la canción de Terminator sonó en la sala provocando una gota de sudor bajara por la frente del pelinegro— ¿E-Ese es tu tono de teléfono?...—Una de sus cejas empezó a moverse por si sola.
—Me gusta mi tono personalizado— le regala una sonrisa coqueta y esto hizo que lo soltara de un empujón, saco su teléfono encontrándose el número de cierta pelinegra que lo venía trayendo en ayuno desde hace días.
—¿Diga?— fingió no saber quién era el remitente, quería confirmar si por lo menos esa mujer tenía algo más de interés en él.
—…¿Señor Son?... Habla Milk Ox…— escuchar la voz tímida de la chica le hizo olvidar por completo con quién estaba y regalarle a la nada una bella sonrisa, muy pocas veces había tenido el gusto de ser buscado por aquella diosa de hebras negras y labios rosados.
—Kakarotto…— a Vegeta no le gustaba ser ignorado y mucho menos cuando estaban en medio de una importante conversación, subió su mano y empezó a palmear el hombro del otro chico.—¡Ey!
—Shhh, cállate Vegeta…— se alejó rápidamente del moreno y pego su teléfono al pecho—No me interrumpas—Vegeta abrió sus ojos extrañado, el rubio idiota lo había reñido por la más vana niñería ¡Era solo una llamada!
—Señorita Ox, qué milagro…—volvió su teléfono al oído y miro ceñudo al moreno para luego volver a sonreír cual idiota al darse vuelta, esto sin duda dejó más que anonadado al chico de cabellera negra.
—Este yo… yo solo quería agradecerle por el obsequio…—Su sonrisa se amplió al saber que aquel detalle que había visto en una de las mejores tiendas de Tokio le había gustado, había llamado y encargado tal presente sin importar el costo que no tardaron en traérselo—...Pero no puedo recibirlo…—Escucho la atenta y firme voz de esa nerviosa chiquilla solo le hizo gracia.
—¿Porque?— sonrió burlón sin importarle la atenta mirada de su compañero que se había plantado cual árbol frente a él con los brazos cruzados y un tenue golpeteo con su pie izquierdo.
—Es demasiado… costoso.
—No debe preocuparse por eso, si le gusta bien se lo puede qued…
—Milk apúrate, te estamos esperando en la mesa…— le pareció oír la voz de un chico en la otra línea y fue ahí en que su sonrisa se borró quedando su común gesto serio.
—Si ya voy…— su pulso se agito y no pudo evitar tensar su mandíbula antes de hablar ocultando su molestia.
—¿Señorita Ox?— espero a que ella respondiera, se tardó un poco y él aún seguía atento a la línea. Escucho el respirar de alguien y luego un gritillo ahogado por parte de la chica y la ronca voz de un hombre.
—Hola muñeca…
—¡Largo atrevido!—un pitido se dejó oír cuando la chica colgó la llamada.
—¿Señorita Ox?— escucho la llamada ser colgada, quito el teléfono de su oído y confirmo lo escuchado con su vista, torció el ceño y devolvió la llamada, espero que en cualquier momento contestará pero los cuatro pitidos llegaron y sin rastro de la morena, repitió la acción dos veces más y nada paso, gruño preocupado apretó el aparato entre sus manos.
—¿Que pasa?—Vegeta se había quedado como idiota detallado el actuar de su amigo, la preocupación y la cara de angustia no pasaron desapercibidos para él y más si provenían por causa de una mujer, de la misma mujer de la cual su amigo ahora estaba obsesionado.
"Mierda"
—Es Milk… ella…— lo vio tensarse y ver como sacaba dinero de su billetera pagando lo consumido aun así siendo él quien lo había invitado.
—Vas a seguir con esa idea…— solo busco confirmar algo que había visto de demás en aquel rubio.
—Cállate y ayúdame a buscarla si quieres estar conmigo…—Sorpresa, sus ojos estaban por salirsen de sus cuencas ¿Desde cuando Son Goku se preocupaba por una chica que no fuera sus sumisa?
—¿De que estás hablando?
—Se ah metido en algo… estoy seguro, eh escuchado música al fondo y…— Goku había comenzado a teclear en su teléfono y su expresión había cambiado a una de total enfado.
—Déjala, no es una chiquilla..
"Habla Kakarotto"
—Lo se, pero algo le a paso…— cuando termino de testear puso su teléfono en su oreja buscando devolverle la llamada nuevamente— ayúdame con esta Vegeta…— miro al chico mientras tomaba lo poco que quedaba de su trago y empezaba a caminar.
—Idiota— gruñó cuando el chico lo dejo ahí solo, tomo de igual manera lo que tenía de bebida y alcanzando al rubio con suma rapidez— dame acá— le arrebató el teléfono colgando la llamada acelerando el paso directo a su automóvil fuera del establecimiento.
"Solo te ayudaré por que hay algo raro en ti" lo miro tan solo unos segundos mientras tomaba algo de aire.
Vegeta escribió un mensaje en su móvil teniendo el celular de Goku en la otra mano estando parados ambos a cada costado de las puertas del vehículo, al terminar de testear llamo al mismo número donde había enviado el mensaje.
—Tarble, rastréame el número que te acabo de mandar.
—Esta bien—Solo espero aquella respuesta y colgó la llamada abriendo la puerta de su auto seguido del rubio.
—Márcale…—Cuando se sentaron y afirmaron sus cinturones de seguridad el pelinegro encendió su auto y el rubio se encargó de localizar a la ojinegra.
Escucho como le contestaban pero no podía oír ningún tipo de ruido al otro lado de la línea, Goku se quedo en silencio esperando las indicaciones del moreno golpeteando con uno de sus dedos el reverso de su propio teléfono, de un momento ah otro le llego un mensaje a Vegeta con una dirección.
—La tengo…—Sonrió orgulloso y piso el acelerador directo al centro de la ciudad, no le importo siquiera comunicarle al rubio su éxito en aquel rastreo pero estando más que seguro que el hombre a su lado ya lo suponía.
Conducía rápido y sin cuidado, no era para nada precavido al pasar cada semáforo saltándose un par de altos y ganándose unos insultos por uno que otro conductor. No dijeron nada en el transcurso del camino ahora el ambiente era diferente, ninguno estaba concentrado en el otro, tan solo uno se dedicó a conducir y el otro ah aprisionar un sentimiento de molestia y preocupación dentro de su pecho.
—Cálmate Kakarotto, todo estará bien—No tuvo necesidad de mirarlo, con solo saber la manera tan idiotizada de actuar del rubio por esa mujer lo dejaba todo más que claro.
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Sabia que se le había ido la mano con los tragos, después de la tercera tandada de cerveza revuelta con Ron y algo de Whisky por parte del bolsillo de la peliazul.
Después de todo ese revoltijo fue a la primera que le dio algo de mareo y solo como una escusa para poder alejarse y permitir que el nivel de alcohol bajara de su sistema dio la escusa de ir a la barra por algo más de licor mientras el DJ de la discoteca le baja un poco a la música para dar un par de anuncios.
—Ya… ya vuelvo…
—No te demores Milk—anuncio su amiga antes de irse a la pista con uno de sus compañeros, Camino hasta la enorme barra de licores y se sentó en una de las sillas individuales esperando un par de segundos para que el mareo le dejara hablar y le diera algo de equilibrio.
—¿En que le puedo servir?— levantó rápido su mirada encontrándose con uno de los Barman's pestañeándole repetidas veces.
—S-Si, deme una botella de Ron— intento no sonar nada dispareja y asumió una postura recta aún que sintiera como el mundo se le empezara a venir encima.
Apenas el hombre asistió caminado un par de pasos lejos buscando entre los estantes la botella de licor, miro un poco las botellas frente a ella enfocándose en el espejo del fondo, vio algo levemente brillar en su cuello y fue cuando se acordó que solo por chicanear se había puesto aquel dije de libélula y no se había dado cuenta en que momento había salió de entre su vestido.
"Señorita Ox"
La imagen de aquel enigmático rubio llegó como un destello de luz a su cara, suspiro resignada y volvió a ocultar el dije entre su vestido, aún que estuviera semi-ebria no podía excusarse y decir que aceptaría tal joya Con todo el gusto de mundo.
Ya se había imaginado una mínima parte del precio y sinceramente no quería seguir sumándole cifras que se aproximarán a un valor estimado casi infinito por esa cadena para su pobre bolsillo.
"Es demasiado"
Lo sabía, pero no tenía la cara para ir y devolver tal hermoso obsequio al rubio.
"Tienes que hacerlo"
—Pero es tan bonito…
"Devuélvelo"
—No quiero…
"¡Hazlo!"
—Esta bien…—rio un poco al ver la mirada extrañada y un tanto cómica que le ofrecía el Barman al poner la botella del Ron frente a ella.
—L-Lo siento— sonrió un poco—E-Estoy algo borracha.
—No se preocupe…—Se sonrieron mutuamente a la vez que ella metía la mano en su bolso topándose con su teléfono celular, lo miro un par de segundos y decidida lo dejo sobre la barra. Saco un par de billetes dejándolos en la barra tomando la botella de Ron con su mano izquierda y con la derecha busco el número de rubio en su teléfono.
Aprovecharía el momento de silencio antes de que el DJ volvieran a poner la música en marcha y le impidiera hablar en ese lugar. Miro un par de segundos más el número hasta que decidió pulsar el icono verde para que saliera la llamada. Un par de timbrados y oyó como descolgaban la llamada en la otra línea.
—¿Diga?— su voz se tranco en segundos, escuchar aquella coqueta y algo ronca voz la descolocaba.
"¡Concéntrate!"
—…¿Señor Son?—Escucho un tipo de balada suave al fondo de la otra línea suponiendo que al igual que ella el también había decidido salir.
—Señorita Ox, que milagro…— se sonrojo un poco por el cambio de voz ahora siendo mucho más suave y con un toque de coquetería más acentuado.
—Este yo… yo solo quería agradecerle por el obsequio…— apegó la botella de Ron hacia su pecho parada en mitad de la pista esperando calmar los latidos presurosos de su corazón—Pero no puedo recibirlo—trago duro pero dándose fuerzas para aparentar estar algo serena.
"Tu puedes"
—¿Porque?
"¡Mátame Dios!"
—Es demasiado... costoso— obligó a su garganta aclararse como a la vez le exigía a su cuerpo no caerse por el temblor que ahora tenían sus rodillas.
—No debe preocuparse por eso, si le gusta bien se lo puede qued…
—Milk apúrate, te estamos esperando en la mesa…— Shon se había acercando a ella tomándola del brazo queriéndola jalar rumbo la mesa.
"¿Eh?"
—Si ya voy…— bajo su teléfono apegándolo al pecho cambiando de lugar con la botella de licor tendiéndosela a su amigo algo brusca.
—Llévala… estoy en medio de una llamada importante… ya voy para allá ¿Vale?— la música comenzó de golpe martillándole un poco los oídos.
—Como quieras— el chico se alejó con la bebida y ella prácticamente corrió a la puerta trasera del local donde casi no había gente forzando el seguro para poder salir.
Cuando volvió a poner el teléfono en su oreja estando ya afuera trago pesado y sintió el desequilibrio con el cambio de temperatura, respiro agitada sintiendo su cuerpo temblar y el cosquilleo irreconocible correr por su cuerpo, fue ahí cuando se dio cuenta de su grave error.
«El sereno la había pateado»
Por poco y se cae al suelo cuando sus piernas dejaron de sostenerla dando un leve gritillo pero sintió unas suaves manos tomarla de la cintura y apegarla a su cuerpo.
—Hola muñeca…— apenas fue un susurro en su oído junto a una respiración presurosa, se asustó por la cercanía y el fuerte olor a tabaco de aquel hombre que se obligo a removerse en su lugar soltando el teléfono.
—¡Largo atrevido! —En primera mano fue lo único que se le ocurrió decirle y sin querer dio un par de pasos y piso su propio teléfono escuchando como este se rompía bajo sus pies al alejarse del sujeto—¡No!—exhalo un gritillo de horror.
—¿Qué le pasa?—gruño el tipo—Eso me gano por ayudar a desconocidas—la miro reprochante y se alejó del lugar dándole una calada mas a su cigarro.
"¡Tonta!"
¡El alcohol le estaba quemando las neuronas! había gritado como loca y ofendido a una persona que quiso ayudarla y aún peor había pisado y destrozado su valioso y querido teléfono celular.
—Idiota…— tomo el aparato cuidadosamente entre sus manos viendo la pantalla rota y con una que otras partes sueltas.
Lo había pisado demasiado duro y aún peor estando con sus horribles tacones.
Quito la batería mirando si algo más en su interior se había partido, chasqueo la lengua y de nuevo coloco la batería intentando por lo menos que prendiera, su teléfono llevaba mucho tiempo con ella ya casi cumpliéndose años, además había trabajado mucho y tan duro para comprarlo que verlo así de dañado por su torpeza le destrozaba el corazón.
—¡Agh! Lo dañe…— bufo molesta mientras prendía el quipo y pasaba sus dedos por la pantalla totalmente blanca mientras caminaba de lado a lado por aquel callejón aún estando cerca de la puerta, al final sólo bufo exasperada y se interno de nuevo en aquel antro refunfuñando su mala suerte aún tocando la pantalla.
Llego hasta la mesa y vio a su querida amiga estando de pie bogándose una copa de Ron.
—Oye… ¿Quieres bailar?— un chico de cabello oscuro y con ropa holgada se acercó a la peliazul y sin pensarlo dos veces se la llevó a la pista.
—Tomate un trago Milk— Shon le tendió una copa apenas llego la pelinegra bailando la melodía del momento sin derramar aquel líquido en el suelo— tú lo compraste— ella solo miro la copa y como si su celular hubiera pasado por un momento a segundo plano tomo la copa y trago el contenido de golpe erizándole la piel por su sabor amargo. apretó sus ojos aguantando el sabor del líquido quemar su garganta.
—D-Dame otro…—Sonrió divertida y extendió el brazo.
Quince minutos después una peliazul un poco sudada se sentó con pesadez a su lado.
—¡Donde estabas!— le hablo fuerte ya que por la música no se le oía nada estando casi a todo volumen, sintiendo como las ondas de sonido se expandían haciendo vibrar un poco el suelo.
—¡Por ahí!… ¡vieras que el tarado que me saco a bailar no sabe como moverse!—Rio mientras se servía su propio trago ya que Shon estaba en la pista con una de sus compañeras— ¡Hasta me piso mas de una vez!— se estalló en risa antes de tomar aquel trago y hacer un leve gesto de disgusto por el sabor.
—¡Quítate eso Milk! ¡Está haciendo mucho calor!— Bulma no espero para comenzar a tirones el saco semitransparente de la morena deslizándolo por sus brazos para ponerlo al respaldo de la misma silla donde estaba sentada—¿¡Donde están los demás!?
—¡Bailando! ¡Me han dejado con todo este encarte mientras volvían!—Señalo las contadas sillas llenas de bolsos o chaquetas sirviéndose otra copa de Ron.
—¡Ni creas que yo los cuidare!
—¡Ya lo suponía!
Paso otros quince minutos mas y esta vez fue su turno, un hombre moreno y algo corpulenta pero guapo le invito una pieza de baile, por lo menos no era el tipo que hace menos de dos minutos había invitado a bailar a otra de sus compañeras siendo casi un anciano y totalmente libidinoso.
—¡Baila Milk!—Se notaba la felicidad en el rostro de su amiga al haber aceptado esa pista y disfrutar un poco más la noche. Hacia tiempos no lo hacía, después de…
"Las chicas como tú deben ser obediente con hombres como yo…"
Apenas llegaron a la pista de baile no le gusto la manera tan territorial del hombre sobre ella, la apegaba más de la cuenta a su cuerpo y hacía que sus rostros quedarán demasiado cerca con solo la idea de arrastrarla por el lugar.
—¿Cómo te llamas preciosa?— le ronroneo en el oído tan serca que su aliento le hizo unas asquerosas cosquillas que no pudo reprimir su gesto de disgusto, giro su cara mirando atrás del tipo alejando su rostro de él todo lo posible—¿No piensas hablarme?— siguió igual pero esta vez intentaba que a cada paso del baile alejarse un poco más del hombre aprovechando cuando le daba un par de vueltas— ¿Por qué no nos vamos a un mejor lugar?—rodo los ojos fastidiada, algo que si detestaba era ese tipo de personas que creían que con solo chasqueo sus dedos los demás cederían a sus pies ¡Absurdo! Solo eran personas prepotentes y para nada agradables—Vamos, seguro te gustara…— la apego a su cuerpo recuperando la poca distancia que ella había implantado haciéndola sentir algo que no debía.
Pánico.
Miedo.
Asco.
Sintió el horror inundarla por completo y sin esperarlo empezó a removerse con violencia entre los brazos del hombre, no se había fijado en que momento se habían alejado tanto de la mesa de sus amigos estando al otro extremo de la pista justamente serca de la puerta de acceso al callejón.
—S-Suélteme…— su voz se quebró y el deseo de vomitar la impregnó ahogándola con su propia saliva haciéndola toser.
—¿Por qué? Seguro te gustara…— sonrió coqueto y aún que ella hubiera querido vomitar lo bebido su garganta se había cerrado causándole una arcadas. El hombre no dudo en alejarse pero no lo suficiente conduciéndola a la fuerza hasta la salida trasera.
Cerro la puerta tras de si haciéndola girar sobre su eje pegándola con brusquedad a la sucia y olorosa pared.
—D-Déjeme…— estaba peor de mareada, sus brazos no tenían la fuerza para alejarse de aquel muro para golpearlo, sintiendo como el tipo pegaba su pelvis a su trasero moviéndose insinuante sobre sus ropas—¡Kya! ¡Suélteme!— sus piernas temblaron y solo pudo dar un par de palmadas a la pared como si con ello el tipo se fuera a detener o quizás llamara la atención de alguien dentro del establecimiento—¡No! ¡No quiero! ¡Por favor no!
—Te gustara...—susurro el tipo en su oído, ella sollozo un poco sintiendo como aquel hombre subió sus mano hasta sus muslo para apretarlo subiendo de paso la tela del vestido, no pudo evitar dar otro grito lastimero por la impotencia del momento. Siempre había sabido como defenderse y actuar en situaciones así, siempre había conseguido librarse de cualquier clase de tipo... a excepción de una vez que gracias a Dios no llego a mayores pero no quería repetir ese tipo de abusos, las vivencias la habían asteado y llenado de miedo, el abuso de aquel hombre le hacia revivir una parte de su vieja historia de la cual no estaba para nada orgullosa.
"No quiero..."
"Te gustara preciosa..."
—¡NO!
—¡Maldito asqueroso!— una voz ronca y para nada amable se oyó tras de ellos.
Sintió el peso de ese hombre desaparecer y aún que sus piernas habían cedido dejándose caer al piso rudamente, vio desde su posición como dos hombres habían aparecido de la nada acribillando al moreno grandulón.
Uno lo tenía sujeto por los brazos mientras el otro no paraba de golpearlo en el estómago.
—¡Hijo de Perra! ¿¡Como te atreves a tocarla!?…— los quejidos del tipo junto a las súplicas para que parase no dejaban de oírse. En el fondo aún que deseara matar al maldito por atreverse a tocarla también quería simular que nada había pasado y volver con la única persona con la que se sentía segura, la peliazul seguro la metería en un interrogatorio pero luego simplemente la abrazaría y consolaría.
Si, deseaba más eso que estar tirada en ese sueño terroso y lleno de porquería.
Cuando los gemidos ahogados por el dolor del tipo dejaron de oírse no pudo evitar temblar, aún agachada donde estaba vio a esos dos hombres mirarsen el uno al otro para luego mirarla inquietantes, se acercaron a paso rápido y solo pudo apretó sus ojos escondiéndose como pudo entre sus hombros y taparse el rostro con las manos.
—Milk…
"Esa voz…"
Separó lentamente sus dedos temblorosos permitiéndose un leve acceso para mirar atreves de ellos, aún en la oscuridad del lugar reconoció a la perfección el rostro del chico con su inconfundible cabello dorado en forma de flama, soltó un par de lágrimas junto a un sollozo aliviada y por segunda vez desde que lo conoció se permitió envolverse por aquellos fuertes y tibios brazos.
—Goku…— apego su rostro a la camisa del hombre mientras lloraba aún así reprimiendo los gritillos que querían salir de su garganta.
—Kakarotto...—Vegeta se agachó junto a él y escudriñó con la mirada a la chica entre los brazos del rubio, Goku lo miro molesto y bufo apretando más su agarre reprimiendo cualquier tipo de molestia.
—Milk ¿Vienes con alguien?...— un par de sollozo más y apenas la morena pudo abrir la boca.
—B-Bulma… E-Ella vino C-Conmigo… No dejes que le hagan nada… Por favor…— lloro más fuerte y apretó sus manos en el pecho del chico, por primera vez en años él aguanto aquel molesto toque y aún que le costara respira decidió con la voz temblorosa que debía llevársela.
—V-Vegeta, D-Dame las llaves de tu auto…
—¿¡Que!? ¡Por supuesto que no!
—D-Dámelas, ve y busca a la señorita Brief, S-Seguro que si sabes quién es ella—Señalo a la chica entre sus brazos con la mirada— Seguro sabrás de quién H-Hablo…—Escucho el gruñido del pelinegro pero al final este accedió a infiltrarse en el establecimiento por aquella misma puerta.
—Mas te vale cuidar de mi auto sabandija— le lanzo las llaves de su convertible y se perdió en medio de la algarabía aún con el ceño fruncido.
Goku sonrió y tomo en brazos a la pequeña mujer caminando rápido hasta el vehículo de color negro con vidrios templados. La recostó en el asiento trasero y emprendió marcha a la habitación de su hotel donde se hospedaba, Era el único lugar donde sabría que ella estaba a salvo y en dónde podría vigilarla mientras se lo permitiese.
Por cada cuadra que pasaran él la miraba por medio del espejo retrovisor, Se veían tan frágil y totalmente ultrajado minutos atrás que por el simple hecho de recordar lo vívido le daban ganas de ir a golpear al estúpido tipo una vez mas.
Sabia que algo le había pasado pero jamás pensó ver como un maldito rinoceronte ultrajado a la chica frente a sus narices, se había sentido tan enojado que no le importo arrancar a ese sujeto del cuerpo de la joven mujer y molerlo a golpes… claro que con ayuda de Vegeta.
Cada golpe que le dio fue tan magníficamente liberador que cualquier sesión de ejercicio que hubiera tenido en esos días no se comparaba, estaba tan ensimismado en matar al sujeto que por un momento y hubiera olvidado a la chica a sus espaldas, apenas recobro un poco de conciencia se alejo del sujeto dejándolo a su suerte añorando internamente una muerte dolorosa rodeado de solo roedores del callejón.
Cuando se acercó a ella la vio tan débil y extrañamente frágil llena de miedo y sin ningún tipo de seguridad temiendo su acercamiento lo hizo sentirse como una basura, él quería aprovecharse de ella y aún que estuviera renuente a forzarla sabia que algo dentro suyo lo anhelaba. Ver las lágrimas salir de sus ojos negros corriendo por sus pálidas mejillas y los inmuebles intentos de sollozos que salían de su boca le hacían sentirse completamente inútil, Jamás le había gusto ver a una mujer llorar y mucho menos sufrir por culpa de un hombre. Personas como él solo hacían daño y perjudicaban el avanzar de los demás, Vegeta tenía razón pero por más que quisiera dejar aquello sus instintos lo empujaban a ese abismo.
Bufo resignado y estando a un par de cuadras del enorme edificio decidió dejar de observar a la pequeña mujer acurrucada a lo largo de los asientos. Por lo menos tenía diez minutos para meditar su actuar y decidir si seguiría con ese juego del gato y el ratón aun que ella no lo supiera o simplemente la dejaría ir.
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Vegeta iba caminando entre las personas sin importarle golpearlas al pasar, estaba molesto Enojado al haber sido mesclado en ese tipo de problema por el idiota de su amigo.
—Maldito Kakarotto...— susurro apenas con un chasquido de su lengua llegando al centro de la pista, busco entre los bailarines a cierta peliazul que le habían encomendado su búsqueda, miro por los alrededores y hasta llegar ah una mesa al otro extremo de la pista vio a una desesperada chica con su teléfono en mano y con dos sacos y un bolso en la otra
Se acerco frustrado y apenas y le tocó el hombro, la chica se giro rápidamente con una expresión bastante furiosa apenas alcanzando a abrir su boca para decir algo, pero al verle solo lo detallo rápidamente pero decido ignorarlo.
—No tengo tiempo, lárgate— Bulma había girado su rostro y cerrado sus ojos hablándole despectivamente, Vegeta frunció el ceño sorprendido y gruñó por la falta de modales en esa mujer ¿Quién se creía que era?
—¡Óyeme! No estoy aquí para bailar contigo—Frunció el ceño y se cruzó de brazos aún que de igual manera el también la recorrió rápidamente pero aún así detallando en el vestido vino tinto claro ajustado a su cuerpo pronunciando sus grandes dotes y dejando ver unas largas y hermosas piernas acompañadas de unas sandalias de tacón alto color plateado, su cabello semi-largo está acomodado hacia un lado con unas ondulaciones en las puntas. Sus labios eran de un color rojo intenso y sus hermoso ojos azules habían sido maquillado con tenue color rosa en sus párpados.
—Entonces váyase—Movió su mano como si estuviera alejando a la mismísima peste y alargo levemente una de sus piernas para apoyarse en la otra.
—Escucha chiquilla, Kakarotto solo me ha enviado para hablarte…
—¿Kakarotto?—lo corto enseguida dándole un mirada extrañada junto a una risa burlona—¿Quién es ese?
—¡Tsk!— gruño mas fuerte y empuño una de sus manos—¡Goku! ¿Se te hace familiar el nombre?
—¿¡El señor Son!?—En sus ojos azules salieron unos grandes corazones rosas y su cabeza se movía de un lado al otro buscando al encantador rubio, el moreno solo le bajo una gota de sudor por el rostro empezando a chasqueo los dedos frente a ella—Espera… ¿En dónde está según usted?—miro por los costados del moreno pero su hermosa vista no encontró al sujeto de sus últimas fantasías.
—Se ha llevado a tu amiga…—La manera en la que ella buscaba a su compañero empezaba a darle gracia, no era que nunca hubiera visto chicas locas por el rubio pero aquella peliazul parecía se la líder de su Club de Fan's.
—¿¡Que!?—Estiro sus manos tomando de los hombros al chico sacudiendo como su cuerpo le permitiera, sabía de antemano las miradas que le regalaba ese hermoso ejecutivo a su despistada amiga, era una lástima que aquella morena no aprovechará a semejante hombre pero con lo que ahora venía y le hablaba ese tipo la dejaba fuera de lugar. No podía creer que su amiga le gana otro hombre de los cuales ella quería tener.
No era una Zorra ni mucho menos una divertína pero la idea de ser sobrepasada por aquella chica no le gustaba para nada, eran amigas, si, lo eran, las mejores si era posible, pero ella estaba totalmente acostumbrada a ser el punto de atención de todo hombre, ya había sido suficiente que lapis no se fijara en ella y si en su poca y nada femenina amiga.
—Tuvo un percance y se ha ido con él, no te preocupes mujer…—Sonrió coqueto y solo tuvo que levemente entrecerrar sus ojos para hacer tensar a la joven, podía ser muy gruñón y hasta fastidioso a la hora de tratar a la gente pero cuando algo le gusta simplemente no podía dejarlo pasar, había aprendido esa lección por el Ex prematuro amigo. Habían sido unos completos galanes cuando estudiaban aún que por mayoría el Siempre ganaba.
—¡No te creo ni una sola palabra!—Estaba levemente sonrojada, la manera en que la había mirado ese chico la hizo dar un brinco. Por poco que pareciera y para tan pocos segundo ya había olvidado levemente del por qué hablaban.
—No soy ningún mentiroso—Susurro soltándose del agarre y acercándose peligrosamente al rostro de la chica.
—¿Qué hace idiota?—Por instinto retrocedió un poco y no pudo evitar sonrojarse más de lo debido.
—Tu lo serás…—Una sonrisa coqueta se planto en los labios del moreno y por causas del destino deslizo su mano por un costado del brazo de la ojiceleste.
—C-Como se atreve ah ofenderme, usted no me conoce..—se obligó a mirarlo e intento intimidarlo con la mirada—Y… mucho menos sabe como tratar a una dama…—Alejo su brazo tan pronto sintió tocarla, Trago duro y se recrimino así misma su estúpido actuar, no se dejaría intimidar y menos por un hombre.
—Claro que sé—la manera en que la tenia arremetida a la chica le daba gracia, por un momento sintió algo de placer en tenerla de esa forma y solo por un segundo le dio la razón a su amigo, se acerco zagas a ella y la apretó junto a la mesa vacía—Pero usted no es precisamente una dama—La tomo de la cintura y la apego a él, no sabía por qué lo hacía pero algo dentro de él había hecho Clic y buscaba la mejor manera de acercarse a la chica aún que ya tuviera algo de idea de como era su personalidad, aquello le daba cierta ventaja sobre ella.
Un polvo más, un polvo menos no haría la diferencia..
Si claro, como no.
—¡A-Atrevido!— le empujo un poco y aún que su ceño se había fruncido sus manos apenas y se apoyaron en el pecho del joven.
—Si te portas bien chiquilla escandalosa—Se había acercado a su oído estando demasiado serca provocándole escalofríos— te regalaré cinco minutos de mi tiempo para una pieza de baile.
Creído
—Váyase a la mierda…— intento empujarlo pero las manos habilidosas del chico ya estaban enredadas en su cintura atrayéndola más a él.
—No me apetece ir solo— un pequeña risita fue suficiente para dejarla anonadada, tomo sus cosas y las dejo en la mesa sin importar que tal vez sus pertenencias se perdieran, jalo a la chica hasta la pista volviéndola a pegar a su torso.
—¿Q-Que hace?…—una canción de Merengue empezó a sonar y aun que la chica se negó por unos momentos la situación al final le pareció divertida así que con el ritmo ya marcado no se pudo negar—¿P-Puedo saber por lo menos su nombre?—El chico sonrió coqueto y apenas levantó una de sus cejas.
—Vegeta, Vegeta Ouji…— la hizo girarse y apegar su espalda a su pecho permitiéndole disfrutar de su aroma.
—U-Un gusto… —Hablo nerviosa y apenas pudo girar su rostro para verlo—Y-Yo soy Bulma Brief… Cretino—Trago pesado y él de nuevo le hizo dar otro giro para que volvieran a estar cara a cara, No se dieron cuenta en que momento terminaron abrazados y con sus bocas a escasos centímetros de distancia.
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No había tardo nada en subirla hasta su cuarto, había llamado a Roshi para que estuviera pendiente de su llegada además que también le había enviado un mensaje a él y a Wiss para que localizaron a la chica y hasta ahora ninguno le había informado de su paradero, en cambio Vegeta le había ayudado y por lo tanto ganado a esos dos… tendrían que hablar con ellos después de eso...
No le hicieron preguntas al ingresar con una chica en recepción y esperaba que no murmuraran mucho al verla con rastros de lágrimas, sucia y totalmente borracha en sus brazos. Por lo menos Roshi en ese lado había sido bastante eficiente.
—B-Bájame…— apenas había cerrado con uno de sus pies la puerta de su cuarto y la chica ya se removió entre sus brazos, había dejado de llorar pocas cuadras antes de llegar al hotel y eso era un alivio, no sabía cuánto soportaría estar escuchando los ahogados sollozos y los hipidos de ella cuando se intentaba calmar.
—Espera, estás muy Mareada... —cuando subió con ella por el ascensor del hotel no se había movido, Así podría haberse hecho pasar por un una desmayada o quizás un muerto ¿Como no pensarlo? para la contextura de la chica era demasiado liviana para su gusto ¿Qué acaso no comía?
—¡B-Bájame!— salto de sus brazos y cayó un poco brusco en el mullido tapete y fue cuando se dio cuenta de la primera arcada en el pequeño cuerpo de su acompañante.
—¡Espera! ¡Aquí no! en el baño, en el baño— tomo a la chica de la cintura y prácticamente voló hasta el cuarto y la metió en el baño antes de que ella empezara a removerse de nuevo, dio un par de arcadas mas y aún que Milk hubiera apoyados sus pies e intentado caminar su vista se desvió de más y se tambaleo cayendo en el proceso en la regadera aún que logro apoyarme en las baldosas de las paredes de la ducha.
—Necesito un baño… con agua fría, C-Con eso se me quita...— tenía los ojos entrecerrados y el rubor crecía en sus mejillas, estaba realmente acalorada y sobretodo mareada como para analizar sus palabras, como pudo apenas logro abrir la llave de la ducha antes de que la atacara otra arcada y solo logrando apoyarse en sus rodillas y manos antes de expulsar cualquier líquido o alimento consumido.
—Diablos…— Goku apenas pudo susurrar y tomando algo de aire lejos de donde estaba la muchacha, escucho ese gemido ahogado y gracias a la ducha no pudo escuchar el gorgoteo que hacía la garganta de la morena.
Decidió quitarse las zapatillas negras junto a sus calcetines entrando enseguida a la ducha teniendo cuidado de no pisar aquel fluido, tenía la intención de tomar el cabello de la morena para que no se ensuciase mas pero al estar bajo la constante caída de agua sus ropas como sus cabellos se adhirieron al cuerpo de la joven. Trago pesado y aún que el olor del vomitó se disipo no pudo contenerse a mirar la postura tan rara que tenía la chica.
Por estar en diferentes posiciones ella no se percató que le estaba dejando ver su bien formado trasero en popa junto a las largas piernas cubiertas por unas semitransparentes medias oscuras.
Por culpa de ese vestido morado oscuro que se había alzado de más mostrando todo lo que con esos molestos jeans y vestidos largos no le dejaban ver.
"Que traviesa"
Sonrió burlón viendo las medias que solo iban hasta medio muslo con un encaje oscuro al comienzo de estas donde ascendía un par de tiras que estaba seguro se sujetaría a ropa interior. Maldijo a la imprudente tela del vestido no dejarle ver un poco más haya y solo por reacción inclino su cabeza hacia un lado sugiriéndose inconscientemente una posible posición para ver un poco más.
Sacudió su cabeza y un leve rubor cubrió sus mejillas ¿Qué le está pasando? ¿Desde cuando él se sonrojaba? ¿Desde cuando era tan pervertido?
Solo Dios sabía cuánto deseaba a esa mujer y su cuerpo tan solo reaccionaba a sus bajos instintos, suspiro cansado y miro las gotas caer de la regadera "No será fácil" las escasas veces que la había visto la había encontrado tan endemoniadamente deseable y sin querer una parte de su libido incremento más de la cuenta, cosa que nunca había pasado antes.
La chica volvió a expulsar lo que le quedaba en el estómago, sus antebrazos no podrían soportar su peso ni un minuto más y antes de que eso pasará sintió unas grandes manos ayudar a levantarse para no tocar de mas aquella sustancia de extraño color que se iba perdiendo por el sifón.
—Señorita Milk…—Apenas fue un susurro en el oído, Las gotas de agua ya la empezaban a bañar e ir arrastrando el rastro de sustancia que tenía en una parte de su cabello y otra en sus brazos, las gotas dulces caían con fuerza y aceleraban la tarea aun que su atención se posase más en un tenue calor en su espalda.
—S-Señor Son…— sintió como él estaba a sus espaldas y sin importarle su aspecto el chico acunó una de sus grandes manos frente ah ambos tomando algo de agua acercándola a la boca de la chica.
—Toma un poco…—totalmente tímida solo acerco sus labios a esa mano lentamente y tomo el agua aún que en vez de pasarla la movió en su interior tomándose el tiempo para quitar el rastro del amargo sabor en su boca, giro e inclino un poco su rostro para que no la viera y lentamente dejó escapar el líquido de sus labios.
Al enderezarse está vez fue ella quién acunó agua en sus manos y ahí si la bebió, sintió algo de fresco en su boca pero el hecho de volver a sentir algo en su estómago le hizo dar algo de malestar, sintió un nuevo mareo y lo único que hizo para soportarlo fue tocarse la cabeza.
—¿Se encuentra bien?—La pregunta sobraba pero no tenía otra cosa que decir, la situación para ella era penosa aun que para el esa solo una experiencia más.
—E-Estoy M-Mareada…— se permito soltar un suspiro y apoyar su cabeza en el hombro del chico.
—Debe recostarse… vamos— la tomo con sus brazos por la cintura y la fue ayudando a pararse aún teniendo el debido cuidado de no dejarla caer de bruces a suelo, está vez no había que amortiguara su caída, espero un poco a que el agua terminara de bañarla y paso a paso la fue sacando de la ducha solo durando un par de segundos sola recostada en la pared ya que el cerro el correr de agua y fue por una toalla.
También había quedado empapado al estar con Milk en la ducha pero no tanto como ella y era obvio suponerlo al ver su vestido adherido más de la cuenta a su cuerpo y chorrear varios hilos de agua de el, la miro unos segundos más detallando las innumerables curvas que se dejan ver al ser rodeadas por esa húmeda tela.
"Arráncasela..."
"¡Claro que no!"
"Sabes que quieres hacerlo…"
"Soy un caballero ante todo"
"Eso no importa"
—Hay que quitarle eso…—La miro de arriba a bajo y aún así no pudo evitar tragar pesado al verla tan frágil frente a él, su subconsciente tenía razón, Quería verla debajo de él desfalleciendo por placer atada a una cama y con una mordaza en la boca, pero como ya se lo había dicho no podía forzarla, si ella cedió a sus instintos la aceptaría gustoso pero mientras ella no lo hiciera no podría aprovecharse de dicha situación.
—N-Necesitare ayuda…— lo miro somnolienta, no sabía por qué decía aquello a sabiendas de lo vergonzoso que era pero el caso era que no sentía miedo ni pavor estando con él, estaba agradecida por salvarla y sabía que el nunca le haría daño, se hubiera reído por la leve expresión de sorpresa por el chico pero en su situación ni ganas de hablar tenia.
"¡No lo esta diciendo con esas intenciones!" El chico sacudió un poco su cabeza y trago pesado.
Se reprendió mentalmente y a paso lento se acerco a la morena ante la atenta mirada de ella, apoyo sus antebrazos en la pared juntando un poco más sus rostros.
"Hazlo"
"¡No lo hagas!"
Observo detalladamente las posas oscuras en los ojos de la chica y fue bajando detallando esa pequeña pero respingada nariz hasta sus carnosos, apetecibles y algo pálidos labios.
—No quiero que piense que me quiero aprovechar de usted…—Se forzó a decir aún a sabiendas que lo que en verdad quería era hacer todo lo contrario.
—¿Lo haría?—Le respondió la mirada forzándose a si misma a permanecer calmada y no llegar a hiperventila, no quería desmayarse en ese lugar, aún que estuviera borracha y totalmente mojada sentía como el ambiente empezaba a tomar algo de calor.
—…Aun no lo sé…—No hablo más y apenas como la vio pasar saliva su mano derecha se deslizo por la pared dirigiéndose a la espalda baja de la chica apegándola un poco a él mientras subía tocando la húmeda tela hasta el inicio del vestido donde estaba la cremallera, lo tomo y lo fue descendiendo hasta dejarla serca del final de sus caderas.
"¿Qué haces?"
Retorno sus mano de vuelta a los hombros de la chica subiendo por los costados de sus brazos sintiendo la suave piel erizarse por su toque, tomo ambos bordes del vestido con sus manos haciéndolos descender por sus brazos sin quitar la vista de esos ojos color onix. La tela bajo por las curvas de ese cuerpo siendo levemente tiradas por las manos del rubio.
Nunca a lo largo de su vida se había sentido tan nervioso y excitado a la vez viendo apenas el cubierto cuerpo de una mujer, el vestido termino de caer estando ahora alrededor de sus pies.
Ella estaba totalmente estática solo teniendo sus piernas juntas y en diferentes algunos para mantenerse de pie recostada en la pared, sus brazos estaban inmóviles a sus costados y por primera vez desde hace un rato esas mejillas se tornaron rosadas por el ahora calor que emanaba su cuerpo, el rubio observo un poco más esa opalina piel y de nuevo ascendió sus manos por el mismo brazo tocando las tirantas del Brasier morado oscuro rodeado con un tenue encaje negro.
—…N-No lo haga…—Milk apenas había tocado el antebrazo del rubio deteniéndolo en el acto, su respiración se volvió presurosa y aún así no dejaban de mirarsen fijamente Alejó la mano del chico de su hombro y tal como él lo había hecho con ella ascendiendo sus pequeñas manos por los brazos de él dejando sus manos a escasos milímetros de sus hombros, se acerco un poco a él y ante esa expectante mirada verde esmeralda decidió apenas rosar sus labios y para su sorpresa él no se lo impidió, sonrió apenada y desvío sus labios a la comisura de esa boca besando un costado de esos labios.
—G-Gracias por ayudarme…— subió más sus brazos y lo abrazo por el cuello escondiendo su rostro en el hueco que hacían sus brazos y el cuello de él sintiendo de paso su exquisito aroma.
El rubio atónito por el actuar de la ebria chica espero todo menos eso, aun que algo decepcionado respondió aquel acto apenas apoyando sus manos en las caderas de ella, trago saliva incrédulo permitiéndose embozar una sonrisa, su libido estaba al tope y más cuando podía sentir los pechos de aquella pelinegra pegados a su torso.
Tomo con fuerza aire y no pudo contenerse al necesitar oler la fragancia de ese cuerpo, acerco su respingada nariz al cuello de Milk rosando con la punta de esta el largor de esa carné, obligándose a guardar en su memoria la exquisita fragancia de la cual ella era poseedora.
La sintió tensarse por su toque pero aún así no quiso alejarse, la apreso más hacia el y en tan solo un momento ella alejó su cabeza de su oído e hizo que sus narices rosasen, se miraron uno al otro intercalando miradas de sus ojos a sus labios, las gargantas secas y deseosas de los labios ajenos hambrientas de lo que el otro pudiese ofrecerles.
—No lo haga…—Susurro de nuevo la muchacha aún que no sabía cómo podría tranquilizar su respiración estando tan cerca.
—¿Hacer que?...
—M-Mirarme… de esa manera…— aún estando a escasos milímetros del otro no podían decidirse si dar aquel último paso o separarsen.
—¿Cómo te miro?... —La sonrisa burlona del chico la hizo ponerse en vilo deseando después de tanto tiempo un tipo de acercamiento extra que no había tenido desde su última relación.
—C-Como… si… quisiera... C-Comerme…— la situación para el cuerpo de la morena era demasiada, sus piernas temblaban, sus fuerzas se iban y mientras más pasaron los segundos más rápido su vista se iba haciendo nublosa.
—…Tal vez tenga hambre...— muy pocas veces a lo largo de su vida había actuado impulsivamente y ese día había sido uno de ellos, no supo en qué momento extinguió la distancia entre ambos rostros y se permitió por primera vez besar los labios de esa chiquilla, apenas había unido sus bocas alcanzando apenas a saborearla antes que el cuerpo de la morena colapso en sus brazos separándolos de aquel beso con brusquedad.
—¿Milk?—observo solo un poco aquel cuerpo desmayado e inmovilizado frente a él, bufo molesto y tomando la toalla que no sabía cómo había dejado caer, envolvió el cuerpo de la joven como también desprendió sus tacones y luego la llevó hasta su recamara recostándola en el mullido colchón.
La miro ceñudo aun que segundos después no pudo reprimir una leve risilla Pasando su mano derecha por sus cabello y luego se toco el mentón manteniendo uno de sus dedos sobre sus labios.
"La bese"…
Sonrió más abiertamente caminado hasta su armario sacaba algo de ropa llevándola hasta el borde de la cama, no le importaba si la chica se despertaba y lo veía desnudo para él estar sin ropa era otro tipo de expresión que no le molestaba para nada demostrar, aun que claro que para su imagen publicada no era para nada bien visto, quito su molesta camisa dejando su torso desnudo y la volvió a mirar, si ella se despertaba y lo veía dudaba que con la borrachera que tenía encima se acordara de muchas cosas al día siguiente.
Rio de nuevo terminando de desvestirse frente a la desmayada chica quedando sin sus bóxer. Acomodo sus ropas limpias y secas poniéndoselas como si fuera su ahora pijama.
Un par de golpes en la puerta le avisaban de su próxima visita, con rapidez tomo su ropa humedad y las dejo dentro de una cesta de ropa sucia en el baño junto al vestido de ella, camino de vuelta a la habitación y luego hasta la puerta de su cuarto encontrándose con su guardaespaldas: Roshi.
—Te has demorado en abrir, muchacho…—el hombre venía vestido con un Smokin negro remplazando el acostumbrado moño por una corbata del mismo color, su cabeza totalmente rapada y el bigote y barba apenas creciente decoraban su rostros, el ceño levemente fruncido y sus ojos castaños ocultos bajo unos lentes oscuros le daban un toque de misterio.
—Lo siento, eh tenido un inconveniente—Miro hacia dentro por reflejó y apenas pudo rascar una parte de su cabeza con su mano derecha.
—¿Pasa algo?
—No, No, No—Vio la leve mirada que el ansiado le dio al interior de su cuarto y con uno de sus pie jalo la puerta hacia si impidiéndole ver mas allá de su propia figura— Solo necesito que me compres unas cosas…
—¿Qué cosas?—Levanto un ceja y con una mano jalo una parte de las solapas de su traje.
—Trae unos Jeans talla 6 y un par de blusas talla S, unas valetas talla 35… y talvez…—El hombre frente al moreno no se inmutaban y seguía igual de serio aun que sabía muy bien el chico que no debía confiarse— Quizás… ropa interior— conociendo al anciano ya veía la leve sonrisa picaresca en su rostro.
—¿Que talla?— un pequeño hilo de sangre bajo por su nariz pero aún así no se inmutó.
—Talvez…
—Si necesita ayuda yo puedo entrar y echarle un ojo...—Hablo igual de serio pero esta vez embozo una pequeña sonrisa y le pareció observar algo de saliva asomarse por su boca.
—No lo hare—Respondió dándole una mirada severa y torciendo un poco sus labios—Que sean talla 38B y que vengan en conjunto…
—Algún color en especifico— saco un pañuelo de uno de sus bolsillos queriendo detener la ahora hemorragia que salía a mares de su nariz.
—No sé por que te pido esto…— cerro los ojos y sujeto el puente de la nariz negando con la cabeza— no importa el color, mientras sean bonitos…
—Cuenta conmigo muchacho…— no tardo en darle vuelta e imaginarme un mundo de colores y prendas íntimas con lindas chicas a su alrededor alabando su nombre.
—Basta maestro…—Bufo exasperado y dejo caer sus brazos.
—¿Um? —no tardo en voltearse teniendo el mismo rostro serio de hace un rato sorprendiendo al chico—Hace mucho tiempo que no me llamabas así… muchacho.
—Y será la última vez sí no traes lo que te pedí para mañana temprano—sonrió ladinamente y dio un par de pasos en reversa—¿Entendido?
—Como digas— hizo un gesto militar y emprendió camino.
—Bien, lo estaré esperando — sonrió malicioso y hecho una mirada a la habitación, cerró la puerta poniendo un par de seguro caminando hasta la alcoba divisando el cuerpo inconsciente de la chica, no quería llevarse la desagradable sorpresa que al despertara su hermoso manjar blanco hubiese desaparecido.
XxXxXxXxX
Listo, se que no es mucho y que en este me basé de demás en el libro pero es que eh estado tan poco inspirada que casi no me llega nada de ideas a la cabeza.
Si hay cositas que no entienden no duden en preguntarme, con gusto las responderé…
Quise poner solo un poco de VxB por que solo me pareció que debía estar allí, por nada más XD
Espero les haya gustado y confío leernos más adelante, ahora solo me queda actualizar "Vuelve La Venganza Del Pasado" y el círculo vuelve ah empezar.
Si la relación entre Bulma y Milk es algo loquita es por que me eh basado en la amistad con mi mejor amiga, la forma de hablar y juguetear entre ellas es similar a con mi amiga y yo…
Espero sus Review, les deseo mucha suerte a todos/as. Bye.
Mika-Chan 😊
