¡Hola Corazones!
Al fin, después de tanto y tanto tiempo eh vuelto ah actualizar, eh estado releyendo y eh de decir que no me siento a gusto con lo que llevaba escrito, me eh basado tanto que se ha perdido la esencia de mis escritos en ellas, va demasiado rápido, así que procurare hacer esto algo más detallado y procurar, claro está, que la historia tome un giro diferente y se haga más entretenido para ustedes. Sin más espero lo disfruten. Espero les guste este nuevo capítulo .
Los personajes de Dragón Ball Z No me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama y yo solo los tomo prestados para mera diversión.
Basado en el libro de 50 Sombras De GREY y 50 Sombras De GREY Contada Por CHRISTIANdela escritoraE.J. JAMES
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MoonWalker/Otaku/Jacksonera: Love Never Feit So Good
PD: Perdón si tengo algún errorcito de ortografía
PD2: Perdón por demorar tanto xD
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Los pasos no habían sido muchos hasta llegar de vuelta a la habitación, permaneciendo recostado en el umbral de la puerta, lo veía y no lo creí, el tenerla a menos de cuatro metros de distancia lo ponía ansioso, entusiasta, expectante de cualquier cosa que pudiese ocurrir, sus labios aun sentían el leve cosquilleo del apenas pequeño rosé que había tenido momentos antes de que la joven callera inconsciente ¿Se llegaría a acordar al día siguiente? Nuevamente se cuestionaba esa posibilidad mientras paseaba su mirada a lo largo del cuerpo de la chica ¿Pensaría que pretendía aprovecharse de ella? En la situación en la que había quedado no dudaba que ella lo tachara de pervertido más su persona no era de los que se dejasen intimar por algo así, al contrario, tomaba partido de ello, alguien como él estaba acostumbrado a tenerlo todo, cuanto quisiera y del modo que prefiriera, no obstante, a pesar de que ese deseo lo venía carcomiendo desde la primera vez que la vio la idea de forzar algo más íntimo con él le erizaba la piel, por ahora, por primera vez en tanto tiempo pensar en algo así lo dejaba anonadado, quería disfrutarla, sentirla y si era necesario volverla a perseguir, aunque no entendiera por que el capricho de un momento a otro se había arraigado a él casi como una segunda piel. Quizás porque la veía como una fierecilla sin miedo a hablar a pesar que en algunos momentos parecía una diminuta presa dispuesta a ser cazada, pero había algo extraño en todo esto, desde que la había visto el capricho de tenerla para él lo empujaba a crear escenarios alternativos de cómo llegar a lo más profundo de ella, el cerrarle cualquier posibilidad de huida lo excitaba y el imaginarla tan sometida a él lo dejaba sin aliento, pensar en las mil y unas maneras posible de un Si a su picaresca y retorcida proposición ¿Podría ella aceptarla? ¿Podría estar abierta ante ese pequeño detalle que el llevaba a cuestas? ¿Accedería a él? ¿Aceptaría ser suya?
Una de sus cejas apenas se movió imperceptiblemente antes de inhalar profundamente y cerrado sus ojos unos cuantos segundos antes de enderezarse de aquella ubicación, trago lo poco que tenia de saliva antes de retomar su andar y cerrar sus ojos levemente sin dejar de observar al cuerpo inerte no muy lejos de él, apenas como los pasos acortaban su andar el aire se le empezaba a volver pesado y por ende sus labios entreabrirse solo para poder atrapar un poco más de oxígeno, su vista nublada y sus manos empuñadas apenas lo hacía resistirse a cualquier movimiento primitivo naciente de su cuerpo, sus piernas se toparon con el borde de la cama para así empezar a subirse a gatas posicionando sus piernas a cada extremo del cuerpo de la chica, subió apenas su mirada en donde esas piernas cremosas y suaves se mantenían apenas cerras pero sin dejar un milímetro entre ellas, probo sus propios labios y tomando otro poco de aire empezó a ascender hasta quedar por sobre sus caderas y que sus fuertes manos quedaran a los costados de su cuerpo, la detallo sin reparo, donde su palidez aún era renuente en su cuerpo y su leve temblor se disimulaba bajo la enorme toalla, con cuidado se apoyó mejor en sus piernas y estirando sus manos hacia ella tomando un leve trozo de tela para así dejar que esta se deslizara y expusiera el cuerpo de la morena antes esos ojos esmeraldas nacientes en deseo. Su cuerpo sufrió un cambio de temperatura al verla descubierta siendo apenas tapado esos puntos esenciales que él deseaba mucho ver, mordió su mejilla interna apenas un par de segundos obligándose a calmar su rápido palpitar, descendió levemente sobre ella, fijando sus ojos verdes en su blanquecino rostro con una pequeña mueca, demasiado imperceptible si no estuviera tan cerca como en ese momento ¿Qué estaría soñando? Sus ojos se perdían entre sus largas pestañas y las ganas de poder tocar sus frías mejillas, su mojado cuerpo, su ardiente alma... el cosquilleo en las palmas de sus manos se lo indicaban. Estaba deseoso por ella, pero ¿Podría arriesgarse a algo como eso? ¿Sería capaz de tocarla a pesar de que ella podría alejarse definitivamente de él? ¿Valía la pena arriesgarse tanto por "nada"? Trago pesado y antes de seguir con su observación apretó las prendas bajo sus cuerpos, sintio como las suaves frazadas sucumbían ante su tacto permitiéndole así aguantar el deseo férreo por profanas ese cuerpo dormido, dejo caer su rostro un par de centímetros sintiendo como una parte de su cabello rubio rosaba con la pequeña y rojiza nariz de la chica. Que sensación más extraña estaba viviendo, a pesar que muchas chicas habían estado con él ninguna nunca le habían provocado tanto deseo como para que tuviera que llevar su vida a un punto diferente, lejos de su confort, de lo que para el ya era una costumbre, solo para siquiera captar su atención. Deseaba tenerla más que cualquier otro capricho posible, deseaba tenerlas bajo su mando y someterla a él sin tapujos, pero de igual manera necesitaba que ella, aunque fuera levemente mostrara interés en él, que quisiera rendirme antes su persona siendo receptiva en todo lo que él pudiera ofrecerle, necesitaba esa sensación en sus manos. Necesitaba creer que ella lo aceptaría.
"Es demasiado linda..."
En primera por que se halla completamente fuera de si por el alcohol y en segunda por el respeto que bien o mal la chica había ganado de su parte a una velocidad pasmosa, no cualquiera se enfrenta a maleantes o simplemente hace un acto de rebeldía hacia él, más siendo quien era. Toda aquella mujer que él se topase siempre lo veía con mayor escala, casi inalcanzable y las pocas con las que había decidido tomar algún tipo de relación seria, mayormente le idolatraban y se dejaban ir a su merced sin pensarlo, aunque eso no le molestara ya, había empezado a aburrirse de chiquillas como esas hace bastante tiempo, anhelaba algo diferente, algo que se le asemejara a un reto y no solo mujeres sometidas por su libido, pero ella, esa morena a escasos centímetros, había logrado algo tan difícil para muchas, pudo sentirlo, pudo fijarse que tanta venenoso se había vuelto su deseo, sin la necesidad de un estímulo mayor a un simple rose, tal como esa morena había hecho ¿Qué tenía su persona como para dejarlo tan rendido? Le encantaba todo lo que ella reflejara, todo lo que era y eso que apenas había logrado intercambiar un par de simples y vanas palabras.
Exhalo derrotado y con algo de pereza alejo las manos de ella aun dudoso de su decisión, si bien quería todo su cuerpo también deseaba su consentimiento y por ende estar a ahorcadas sobre ella no era la iniciativa correcta, soltó un leve bufido mientras le regalaba otra mirada a la chica, la detallo un poco más sintiendo como su respiración se tornaba solo un poco más pesada de lo que ya estaba... No le había terminado de sacar toda la ropa mojada, ladeo un poco el rostro mientras sus ojos viajaban por el contorno del pronunciado escote y como este envolvía sus pechos con delicadeza, bufo cansado y mientras hacía sonar los huesos de su cuello para controlar la creciente subida de adrenalina se dejó guiar y cerrar los ojos llevando sus manos hacia su camiseta empezando a sacarlo por sobre su cabeza, quizás aquello le relajaría el notable aumento de calor. Apenas como sus cabellos se vieron libre y el tenue frio que se infiltraba a la habitación le refrescaba su espalda, con un poco más de autocontrol abrió los ojos y se volvió a inclinar sobre ella para así deslizar sus manos bajo su cuerpo y con cuidado guiar su tacto para que hallara el gancho que mantenía sujeto su brasier a su cuerpo, pero ¡Oh! Se sentía tan bien su piel suave pegada a sus manos gracias a su posición, la Tersa piel apenas erizarse por su tacto, aunque aquel hecho se viera remplazado al levantarse el pecho femenino prácticamente hacia su rostro.
"Que buena vista"
Siguió buscando bajo su delicada espalda empujando su peso hacia el alcanzando a escuchar como esta soltaba un pequeño gemido obligándolo a ver su pálido rostro, sonrió levemente y mientras curvaba una de sus cejas profundizo en su búsqueda para el final soltar tal broche con facilidad, empezó retroceder sin dejar de verla a la vez que llevaba con él el trozo de tela, solo hasta que se vio libre del peso de la chica pudo soltar dicha prenda, con cuidado retomo su camisa y la paso por sobre la cabeza de largas hebras negras para así ponérsela con cuidado, al jalar un poco de la tela y ver como milimétricamente la copa del brasier se corría y la piel blanca se exponía un poco mas.
"¡Demonios!"
No tuvo de otra que soltar un jadeo cansado y desviar la mirada para así seguir con su cometido, Maldecía no poder verla como tanto quería ¿Por qué guardarle tanto respeto? Era solo una mujer después de todo. Sin dejar de ver la lámpara de noche a un costado de la cama, la volvió a escuchar quejarse, pero al sentir su saliva acunarse en su boca lo hizo mantenerse calmo, por lo menos hasta que se deshizo de la prenda mojada y acomodaba la camiseta en el cuerpo de la chica y la descendía hasta que esta tapara gran parte de sus muslos. Volvió a verla y aunque quisiera terminar con la otra prenda prefirió dejarla donde estaba, su cuerpo no soportaría otra tentación como esa, Solo termino de acomodar sus mangas y hasta ahí pudo su aguante, quitandose de su lugar llevando consigo el brasier húmedo, se sentó al borde de la cama y con una mano libre acaricio parte de su cabello esperando que eso lograra controlar su libido, si estaba así con apenas haberla visto, no podría imaginar que habría pasado si no le hubiera quitado la mirada mientras la terminaba de desnudar ¡Maldita perversión!
—¿Qué me está haciendo Señorita Ox?— la miro por sobre el hombro apenas un par de segundos, trago pesado y mientras se obligaba a levantarse decidido ir al baño para dejar la prenda en la canasta con el resto de ropa y luego encaminarse al Mini Bar de la habitación para tomar una de las botellas de agua fría, tomo un gran trago y acunando un poco en su mano la llevo a su cuello para que esta se deslizara por su espalda, haciéndole erizar la piel—Si no me controlo terminare haciendo alguna estupidez...— tomo otro trago de la bebida para después dejarla en la mesa de la pequeña estancia que tenía la Habitación y a paso lento volvió al cuarto con la mera intención de apagar la luz que en ella se mantenía y poder dormir al menos un par de horas, camino con paso rápido hasta el baño y al apagar las luces y cerrar la puerta volvió los ojos hacia la joven morena que ahora se había movido levemente hacia su lado derecho dejando que la prenda que llevaba encima se corriera lo suficiente como para que sus ojos captaran el buen tamaño que poseían sus caderas, tomo otro poco de aire y empuño de nuevo sus manos, llevo su cabeza hacia atrás apena un par de segundos mientras tomaba la iniciativa suficiente de acercarse a ella.
Apenas como pudo controlarse se acercó rápido y alzándola con uno de sus brazos, jalo la frazada lo suficiente como para que estas dejaran un hueco donde depositarla como también alejar la toalla húmeda para así dejarla dormir cómodamente, después tapándole hasta el cuello como un tipo de barrera hacia sus deseosas ganas de aprovecharse de su cuerpo impoluto, un leve movimiento de parte de ella lo hizo frenarse y detener cualquier posible movimiento mientras observaba como ella se acomodaba mejor en medio de una de las enormes almohadas y su rostro se acunara perfectamente sintiendo su suavidad a la vez que soltaba un suave jadeo de satisfacción, él sonrió de nuevo al verla tan relajada en medio de su cama
"En otras circunstancias ni siquiera tendrías tiempo de dormir"
Apago la luz a su lado sin dejar de ver a la chica antes de desplazarse al otro costado de la cama donde perfectamente pudría dormir lo que le quedaba de tiempo antes de que la molesta alarma empezara asonar, al sentarse y apagar la luz de ese extremo se permitió estirar sus brazos esperando que con ese acto la conocida sensación de adormecimiento embargara su cuerpo, sin embargo no la sintió como esperaba teniendo que girar sobre su trasero mientras apoyaba su espalda en la cabecera sentándose más cómodamente, soltó un jadeo y desde su posición inerte volvió a admirar a la chica mientras que los músculos de sus brazos se relajaban sin darse cuenta. La poca luz que se filtraba en medio de la habitación le permitía observar las mojadas hebras que cubrían de un modo algo extraño gran parte del rostro de la chica, más la cremosa pies era evidente en medio de ese manto oscuro, sin embargo, las respiraciones suaves y pausadas habían empezado a mecerlo indirectamente obligándole a recorrer su curvilínea figura desde su posición a medida que sus ojos empezaban a cerrarse lentamente ¿Qué tanto tenía para dejarlo prácticamente como un idiota embobado al verla?
No podía despegar su vista de ella ni por un mísero segundo y aun así no se sentía extraño por su actuar ni remordimiento por sucumbir por ella, después de todo había encontrado un gusto extraño por todo lo que tenga que ver con ella a pesar de ser tan pronto como para sentir algo así, agradecía el poder verla en ese preciso momento, sin tapujos ni muros que le impidieran observarla a su antojo sin tener que recurrir a métodos menos ortodoxos para acercarse, bien la recordaba en la cafetería trabajando arduamente, comiendo un suave postre con suma delicadeza haciéndolo tomas más aire del que necesitaba en una sola inspiración, además del sobresalto en su pecho al sentir sus posas negras sobre él ¡Maldición! Cuanto añoraría que lo viera con una intensidad diferente a la vergüenza o al desconcierto, deseaba que lo mirara con deseo y si era posible que se entregara con tan solo verlo a los ojos. Pero, apenas podía tenerla cerca un par de segundos y no como en verdad quisiera, las situaciones habían sido demasiado escasas como para poder acercarse como ya antes había hecho con alguna de sus otras Relaciones, no obstante, esta vez todo había comenzado diferente a lo que conocía, bien sabia del gusto mutuo, pero no lo suficiente como para que ella se dejara llevar por él, tendría que seguir intentándolo si quería sacar algún fruto de toda esa situación.
—Me gustaría saber que tienes de especial, porque… me estas enloqueciendo. — susurro hacia su persona antes de cerrar los ojos y que su cabeza se apoyara por completo contra la madera en sus espaldas.
Ni cuenta se dio cuando su cuerpo por inercia se había deslizado a lo largo de la cama para igual que la chica compartir la misma zona de descanso, aunque sintiera algo de frio el tibio contacto a uno de sus lados era más que suficiente para hallarse tranquilo y así disfrutar de lo que en mucho tiempo no había podido hacer ¿Hace cuánto no dormía como se debía? No podría si quiera tener una cuenta exacta ni mucho menos acordarse de la última vez que no tuvo uno de esos molesto sueño donde el descansó no era la prioridad de ellos, sin embargo, ahora estaba tranquilo sobre las frazadas de la cama sin siquiera poder abrir sus ojos, demasiado cómo para el gusto de muchos, El cansancio era enorme y pesaba sobre su cuerpo ¿Cómo es que hasta ahorita lo sentia? Llevaba años sin descanso alguno y su ser ya se había acostumbrado hace mucho con ese ritmo exuberante, más ahora no se había auto exigido un descanso o al menos eso parecía. Lentamente al igual que su cuerpo su mente empezó a quedar en blanco olvidando en tan solo unos segundos dónde se hallaba y con quién estaba, solo acercándose por inercia hacia la fuente de calor más próxima para así sentir la seguridad que su ser estaba buscando.
Un pitido no muy fuerte a su costado le hizo fruncir los hombros y arrugar su frente molesto por el perturbarte tonito, abrió uno de sus ojos apenas para poder distinguir la habitación a su alrededor pero no lo suficientemente antes de volver a cerrarlo y acomodarse un poco más en la suave cama, apenas pasaron unos minutos y de nuevo el molesto pitido se hizo oír un poco más fuerte de lo que recordaba haciéndolo charquear la lengua y de paso apretar un trozo de manta bajo sus manos.
"Odio ese despertador…"
Entreabrió uno de sus ojos hallando una imagen un poco menos borrosa que la anterior, se giro sobre su espalda estirándose tan pronto como sintió el adormecimiento impedirle moverse con más libertad. Un suave jadeo de molestia le hizo girar rápidamente su rostro hallando en el lado izquierdo de su cama la figura aún inconsciente de la morena llegándole de golpe los últimos recuerdo de hace apenas un par de horas, el calor corporal expedido por ella al estar buscando su presencia inconscientemente lo abrumaba, el cálido aroma dulzón que sobre salía de su cuerpo y el suave sonido de su respirar le despabilo completamente el sueño, parpadear un par de veces antes de rectificar la identidad de la chica a menos de diez centímetros lejos de él. El molesto pitido aún seguía perturbando el silencio en la habitación y su concentración se disipaba sin saber que más hacer que verla un par de minutos más.
"Vamos hombre, te estás quedando paralizado como un idiota"
Estiró su mano derecha sobre la mesa tomando el pequeño aparato llevándolo frente a su cara oprimiendo un par de botones cambiando la hora de la siguiente alarma para que está no volverá a irrumpir en la próxima media hora, el reloj de tonos grises, negros y azules Le indicaba la hora y aunque a su pesar quisiera estar dormido un poco más ya su reloj fisiológico le había dado un no por respuesta, si tan solo hubiera borrado la alarma el día anterior aún estaría durmiendo como un bebé al lado de esa hermosa mujer. Soltó un bufido cansado mientras se acomodó sobre la cama posicionando la planta de sus pies sobre el suelo mientras repasaba sus cabellos con su mano izquierda y de paso acariciaba su nuca esperando sentir un poco de alivio ante la imaginaria frustración que tenía.
Espero un par de segundos hasta que pudo asegurarse del alivio que había sentido su cuerpo en tan poco tiempo, aunque antes quisiera volver a dormir ahora se sentía con la suficiente energía para hacer algo más que sentarse a observar la nada en su habitación, curvo su espalda mientras estiraba uno de sus brazos hacia el techo mientras que el otro solo masajeaba su cuero cabelludo, volvió su vista al reloj que le marcaba las 5:08 de la mañana mientras que otro leve quejido se escuchaba tras su espalda haciéndolo girar sobre su hombro observando los suaves movimientos de la chica en busca de su calor corporal, sonrió por primera vez en esa hora y sin siquiera pensarlo ya estaba apoyado una de sus rodillas sobre la cama mientras sus dedos se deslizaban por la Tersa piel blanca de su mejilla ¿Cuándo le había sonreír? Parecía un idiota sonriendo por todo
Recorrió un poco más su mejilla como si en ella encontrará la solución a sus problemas, tan suave y cándida como la seda, no podía dejar de tocarla, se le hacía tan necesario como el beber agua cada cuanto tenia sed, pero esperaba que aquello no se le volverá una costumbre, no llevaban mucho tiempo de conocerse como para tomarse esas libertades, es más, apenas se habían visto un par de veces y con suma facilidad las podría enumerar con tan solo una de sus manos. Resoplo frustrado antes de morderse levemente el labio inferior y alejándose arregañadientas de ella, se volvió a estirar y sin importarle bostezar se encamino hacia la ducha de la habitación, no sin antes llevarse un juego de ropa para así cambiarse en aquel cubículo.
A pasos firmes entro al baño dejando caer sobre la tapa del inodoro el cambio de ropa que traía consigo y de la misma manera los pantalones de dormir al suelo, se miro en el espejo que estaba sobre el lavado y contemplando sus ya no tan cansados ojos apenas un par de segundos, pasó su mano izquierda por sus mejillas sintiendo el no reconfortante toque al tener ya una capa de vello no muy largo sobre su piel. Debía de afeitarse pronto. Resopló un momento y se encamino a la enorme ducha empezando a regular el agua dejando que las gotas frías golpearan la palma de su mano hasta que empezarán a tibiarse, seco su mano por inercia con lo que le quedaba de ropa antes de quitar su esqueleto y ropa interior tirándolos igual sobre los pantalones oscuros. Ingreso a la ducha dejando que las cálidas gotas empezarán a golpear su cuerpo y por ende los traslúcidos cristales empezar a nublarse por el vapor del agua. Unió sus manos acunando las gotas de agua hasta que se llenara el pequeño hoyo que sus dos extremidades había formaban para así llevarla hasta el rostro salpicando su piel que no tardó en reaccionar a la cálida sustancia y alejar cualquier atisbo de sueño que pudiera tener, soltó un jadeo mientras cerraba los ojos antes de acortar la distancia quedando debajo de las gotas sintiendo como estas empezaban primero a pelear por ganar terreno en sus desordenados y rubios cabellos, su rostro se volvió a mojar sintiendo las líneas húmedas escurrir desde sus cabello hasta la parte ancha y abultada de su pecho, cómo también se deslizaban con rapidez por las líneas de su mandíbula hasta su cuello para perderse en sus músculos, espero un par de minutos hasta sentirse completamente húmedo y así seguir con su ritual de baño, saboreo un poco de agua de ente sus labios mientras que la imagen de la morena renacía en su mente. Cuándo despertase ¿Qué le iría decir? Si bien ansiaba saber más de lo que sus ojos habían visto en ese callejón, su mente le obligaba a plantear todos los posibles escenarios en los que podrían desenvolverse pero si quería tener un poco más de charla con ella tenía que darle algo de espacio. Lo más probable sería en desconcierto al despertar y si su persona se hallaba en dicho momento sería demasiado incómodo como para que ella soltará más que una palabra.
Tomo la barra de jabón haciendo algo de espuma en sus manos empezando a repasarlo por su cuerpo con algo de pereza sin importar cerrar el flujo de agua, masajeo un poco más sus brazos en busca de alguna solución para la situación. Si bien quería, le daría su espacio mientras esperaba su retorno la realidad, estaba demasiado ebria como para despertar pronto pero el y eso le daba el tiempo suficiente como planear algo mejor, más acordé a la situación, pero por primera vez en su vida no quería distraerse con algo estrafalario o con su trabajo, quería hacer algo diferente dónde las jornadas laborales lo dejarán tranquilo por un par de horas y el desquició de su persona no lo absorbiera.
Agacho el rostro mientras su boca tomaba algo de aire antesde Abrir los ojos lentamente captando de buenas a primeras una cadenilla de plata cerca de la esquina de la ducha, curvo su ceja derecha y se agacho por ella mientras sus dientes levemente se empezaban a mostrar, la tomo con cuidado y mientras se reincorporaba alzaba este con él dejando que el agua también la bañara, unas pequeñas alas semicristalinas junto a pequeños diamantes en medio de su cuerpo le daban de lleno en el rostro, sonrió más abiertamente recordando el momento en el que vio aquella preciosidad por internet no dudando en mandar a uno de sus empleados a por ella.
"Nunca pensé en volverla a ver tan pronto"
Sino se equivocaba hace menos de ocho horas lo habían llamado diciéndole totalmente lo contrario a lo que ahora sus ojos veían ¿Que no deseaba ese regalo? pero ahora estaba ahí, frente a sus ojos siendo bañado por el agua de la regadera, su mente retorcida se permitió imaginarse la pequeña cadenita en medio de ese par de pechos, sintiendo su calidez y como seguramente le habría mantenido escondida de las miras curiosas, aprisionándolo bajo sus ropas…
Rompió el hilo de sus pensamientos antes de que esa molesta sonrisa se le quedará tatuada en su rostro por el resto de su vida, se estaba excediendo, demasiado, para ser honesto, pero su mente se negaba a omitirle tales fantasías por así decirlo. Apretó el dije en su mano sintiendo su relieve en medio de su palma Mientras repasaba sus labios con su lengua y dejaba colgado la cadenita en una de las llaves reguladoras, si no suponía mal, ella querría bañarse y al verla, seguro le daría un paso más fluido a una conversación algo más... profunda yamena para lo que se podría decir su relación.
Sacudió sus cabellos un poco esperando que los mechones se le quitara del rostro, retomando el suave recorrido de sus manos al enjabonar cada zona de su cuerpo siendo un baño mucho más rápido de lo habitual sin dejar de ver en cada cuanto el pequeño colgante y su cabeza suponer mil y una situaciones posibles, oh, cuanto deseaba ya tenerla despierta y cooperando para él. Un poco más de aguan y el baño se había acabado, cerro el flujo de agua y sacando una de las manos de la ducha, sujeto el trozo de tela blanca absorbente empezando por su rostro para después por su cabello y así secar cuanta gota viera invadir su persona, salió de la ducha dejando aquella toalla amarrada a su cintura antes de sujetar su camiseta esqueleto y después la deportiva color azul oscuro, se puso de igual forma unos bóxer color gris y una sudadera color negro, se sentó en el inodoro mientras secaba sus pies y se ponía los calcetines y las zapatillas. Extraña manía se los hombres de usar una sola toalla para todo el trabajo. Al terminar soltó un leve jadeo, tirando la toalla y la ropa usada al canasto donde otro montón de ropa sucia y maloliente lo espera, se paro frente al espejo acomodando sus cabellos sin importar verdaderamente como quedaban ni mucho menos afeitarse como antes había pensado.
"Lo mejor será dejar todo limpio"
Al salir del baño se encamino hacia su closet sin siquiera repasar en la cama por si encontraba a la chica ya desierta, abrió una de las puertas donde se hallaba parte de su calzado, la caja fuerte y la bolsa de lavandería con su debido formato de diligenciamiento, toma la bolsa con la comanda que tenía a un lado, se dio la vuelta y dejando la hojita en una de las sillas de la habitación, entro al baño y vacío el contenido del canasto de ropa sucia dentro de la bolsa, cerrándola con cuidado y de nuevo volvió al cuarto, miro por sobre su hombro el pequeño bulto en la cama, tomo otro poco de aire antes de negar levemente y caminar hasta la segunda habitación que compartía la Junior Suite designada a su nombre, se apoyó sobre el escritorio y sujetando el bolígrafo escribió lentamente la solicitud de limpieza, teniendo en cuenta de remarcar el porqué de ese servicio con apenas una X y firmar sin más, dejo esta con cuidado en el banquillo del porta equipaje, volvió sobre sus pasos entrando a la habitación tomando una de las pocas chamarras que había traído, por no decir que era la única, cerro el closet y sujeto lo más importante en ese momento, su billetera y la tarjeta llave de la habitación, miro por última vez a la chica desde su ubicación esperando tardar lo suficiente en la calle para cuando llegara la viera despierta y sintiera su mirada incomoda sobre él por primera vez en ese día, Oh, si, sería una estupidez perderse semejante espectáculo. Con ese pasamiento en mente salió de la habitación no sin antes dejar uno de los habladores sobre la manija de la habitación, esperaba que al salir a esa hora de la mañana encontrar algo que pudiera distraerlo en esa pequeña ciudad. Después de todo habían muchas cosas de las cuales se había negado en conocer de es lugar.
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El malestar en su estómago la había alejado del profundo sueño en el que había caído, estaba completamente desganada, rendida, agotada, que hasta para abrir los ojos le costaba, además del rebote que sentía en su vientre y el molesto dolor de cabeza que cada vez la hacía hundirse más entre las suaves y cándidas almohada ¿Por qué diablos había bebido? Siempre se mantenía lo suficientemente sobria como para no tener que pasar esas penurias, siempre era ella la que cuidaba de Bulma y la llevaba con bien al apartamento, sin mencionar el molesto Guayabo y las incontrolables ganas de vomitar, siempre, siempre había sido ella ¿Por qué esta vez tuvo que ser diferente? justo ese día habían tenido que intercambiar papeles, quien sabe cómo estaría ella, porque si no podía cuidar de si misma mucho menos de la Ojiazul, ¡Maldita la hora en la que su tolerancia al alcohol se había ido a la mierda!
—...M-Mi cabeza...—gruño a medida que obligaba a sus articulaciones a responder, sus manos se sentían tan dormidas y sus piernas con ese molesto cosquilleo no se movían ni un milímetro.
"Tengo ganas de Vomitar"
Apretó sus labios mientras que su ceño se fruncía y con lentitud giraba sobre su eje dejando que su rostro se hundiera en la mullida almohada casi ahogándola.
"Diablos"
Movió sus manos hasta que estas le hicieron ancla y su cara se separara de la suavidad asfixiante del cojín, soltó un jadeo algo penoso y sin abrir sus ojos aún sabia que gran parte de su cabello cubría su rostro, jalo sus piernas como pudo mientras intentaba arrodillarse sobre aquella superficie, pero apenas como se irguió en aquella cama su cuerpo se fue hacia el lado derecho haciéndola sentir el terrible vértigo de caerse, soltó un grito ahogado y con rapidez abríos sus ojos y se sujetó a las frazadas, no obstante, al parpadear un par de veces se dio cuenta que su cuerpo se hallaba tranquilamente recostado en la cama y que la cabecera de la misma se hallaba muy cerca de ella.
—¿Pero qué?— se incorporó lentamente quedando de frente a la pared blanquecina y la tabla de madera color Vino tinto, parpadeo de nuevo al tiempo que llevaba su mano derecha a su frente como si esta ayudara a disminuir el dolor que la embargaba en ese momento, volvió a parpadear y con lentitud repaso la habitación en la que estaba a pesar de que sus cabellos siguieran estorbándole, la enorme cama de frazadas blancas y azules, junto a un montón de almohadas y un foulard en el piecero totalmente desordenado, levanto su mano izquierda hacia sus labios mientras que seguía recorriendo la habitación, hallando un poco más cerca las dos mesas de noche, un par de sillas y un enorme closet al fondo de la habitación— Ay no...— sus ojos se humedecieron y su cuerpo empezó a temblar ¡No recordaba cómo había llegado hasta ahí! ni mucho menos con quien, desvió la mirada hacia el reloj al lado de la cama mientras quitaba un pedazo de sus cabellos para poder mirar un poco mejor, no obstante, su cabeza empezó a dar vueltas haciéndola caer de bruces sobre las frazadas mientras sus ojos cerrados buscaban controlar el molesto mareo que la sofocaba, busco algo de saliva en su boca, pero estaba demasiado seca como para hacerla tranquilizarse, con cuidado entreabrió los ojos y aunque la imagen se viera borrosa sus ojos lograron enfocar la hora en este— Un cuarto para las nueve...— cerro de nuevo sus ojos dejando escapar un jadeo desganado, apoyando sus manos sobre el colchón y obligándose se volvió a levantar apenas unos centímetros—Siento que me voy a vomitar...—se quejó de nuevo, pero aun así, estando en esa posición se arrastró por la enorme cama, hasta sentir su borde y comenzar a desliarse por este, bajando con cuidado su cuerpo y después sus piernas sintiendo el frio suelo carcomerle los huesos y templarle la piel, soltó un jadeo y abriendo sus ojos recorrido de nuevo la habitación hallando una puerta semiabierta.
"¿Habrá alguien más allí afuera?"
Trago pesado y aun a rastras se encamino hacia esta no sintiéndose segura de ponerse de pie, aún, más sin embargo siguió avanzando sin dejar de respirar forzadamente por su boca, nada le aseguraba no caerse de bruces por algún mareo que la golpeara de repente al ponerse de pie, era muchísimo mejor prevenir, soltó un jadeo cansado mientras sus piernas aun temblorosas la llevaban hasta el marco de la puerta. Con cuidado se asomó por la rendija de la está apenas vislumbrando el ambiente externo a pocos metros suyos, la segunda habitación apenas se hallaba un escritorio, un sofá con un enorme plasma de centro y un Mini Bar, siendo todos estos y entre los demás muebles de decoración de un tono opaco, casi del mismo color de la cama en la que había despertado, solo contrarrestando el ambiente el tenue color pastel de las cortinas y los cascos de las lámparas. Para su alivio no había alguna figura humana que rondará la amplia habitación, un descanso para su alma y a pesar que pudo relajarse un poco el malestar en su garganta la obligaba a buscar algo con que apaciguarlo, no obstante la única fuente cercana de agua que veia era el pequeño Mini Bar, sería más seguro tomar algo de ahí donde por lo menos estaría segura que no habría nada nocivo para su salud. Con lentitud empezó a jalar la puerta de la habitación hacia ella dejando algo de espacio para poder salir a gatas como hasta ahora se había estado movilizando, gateo hacía el mueble dándole una última ojeada a la habitación antes de sujetar la manija de esta y dar un suave tirón escuchando el leve Plop para así quedar de frente con la basta cantidad de snack, galletas, algunos embutido y un montón de bebidas.
Indecisa no puso que debía tomar primero, si los antojables alfajores o la refrescante bebida de naranja, repaso rápidamente sus labios sintiéndola secos y partidos como también su estómago a punto de expulsar cualquier cosa por consumir, si llegaba a vomitar sería más fácil correr a expulsar líquido que pedazos de comida semi digerida, con tan solo imaginarlo la buena pinta que tendría los bocadillos el gusto descendió hasta el último escalón dejándolo como la última opción, optando por tomar el jugo de naranja y una botella de agua, lo mejor para su estado sería no comer algo pesado ni mucho menos algo demasiado dulce. Puso ambas botellas en el suelo y analizó dentro de la pequeña nevera si había un recipiente donde disolver ambas bebidas más solo un pequeño refractario de cristal se asomaba por el borde superior de la nevera, no muy lejos de su alcance, más parecía haber sido utilizado antes y reusarlo no se le hacía una opción sugerible, apoyo sus manos sobre el trozo de madera que cubría al pequeño Mini Bar y jalando su cuerpo pudo asomarse por este hallando no muy lejos del vaso utilizado otro pero de cabeza cobre una tapa de color blanco dónde seguramente estaría impresa la marca de la fábrica de elaboración, se estiro lo suficiente para poder tomarlo y así volver a sentarse sobre sus pantorrillas quedando algo abiertas para así darle mayor cabida a su trasero sintiendo algo más de comodidad al no ser sus piernas las que soportarán su peso si no el suelo. Con algo de fuerza destapo ambas botellas vaciando una cantidad considerable de bebida de cada una de las botellas en el vaso, pudo sentir como su boca se aguaba y un molesto palpitar en sus sienes aparecía con la intención de ir aumentando con el paso del tiempo.
—Diablos...— mascullo suave, tomando el vaso en ambas manos llevándolo hacia sus labios, sintiendo como el sabor levemente dulce y cítrico golpeaba sus labios resecos, siendo apenas un pequeño trago suficiente para abrir su congestionada garganta como a la vez su cabeza dar vueltas y las ganas de vomitar renacer en su vientre—Vamos… esto no es nada…— refunfuño de nuevo volviendo a llevar el vaso de jugo a su boca dándole un gran trago pasándolo sin esperar la mayoría del líquido pero los síntoma parecía empeorar, obligándola a dejar el pequeño vaso en el suelo sin llegar a soltarlo mientras sujetaba con su mano libre su cabeza a la vez que la ocultaba entre sus hombros—Contrólate...— soltó al tiempo que apretaba sus delgados dedos en la zona afectada ignorando el frio bajo sus piernas, la incomodidad de la postura y su cuerpo erizándose al tacto, solo concentrando sus débiles sentidos en el molesto pitido de sus orejas pareciendo intensificarse rápidamente y el dolor negándose a desaparecer, apretó el vaso entre sus dedos un poco mas y un pequeño jadeo escapó de su boca dándole cabida al notorio calor en su frente.
"Esto no me puede estar pasando, maldita resaca"
Sintió el ambiente eterno sobre si misma impidiéndole moverse sin dejas de temblar como si fuera algún tipo de Maraca humana en medio de la habitación.
—Señorita Ox...— sus ojos se abrieron al tiempo que su espalda se erguía y lo poco que tenía de saliva y jugo quisiera escapar expulsada de su boca, Lo segundos se alentizaron y el eco de esa voz empezó a repetirse incesantemente en su cabeza, sus oídos se agudizaron captando el inconfundible sonido de la puerta cerrándose, cómo también el conocido golpe de una bolsa caer sobre alguna superficie de cristal y los suaves pero largos pasos adentrándose a la habitación golpeando el pulido suelo, sus hombros temblaron y su cuerpo se sintió más pequeño en esa posición.
"¿Acaso escuche bien?"
—Pensé que a esta hora de la mañana aun seguiría dormida, después de todo, con la pasada de copas que tenía ayer dudaba que despertara antes del medio día...— su piel se erizo mucho peor y el temblor en una de sus cejas se hizo notorio.
"No puede ser, No puede ser, No puede ser, No, No, No..."
—¿Qué no piensa hablarme?— su cuerpo completamente entumecido empezó a moverse casi por inercia dejando su vista sobre el suelo a medida que su cuello se giraba para encararle, rogaba por que fuera un engaño de su mente adolorida en venganza por haberse pasado de tragos anoche, mas no obstante, apenas como capto no muy lejos de ellas unas zapatillas oscuras supo que en verdad había alguien allí.
"Ten fuerza Ox, Ten Fuerza"
Levanto el rostro con lentitud repasando suavemente la vestimenta que el hombre portaba, sus dos firmes piernas paradas frente suyo de modo paralelo siendo cubierto por un pantalón oscuro, ajustándose al comenzar los muslos y un poco su cadera, sus fuertes brazos colgados a cada extremos de su cuerpo al igual que el rígido pecho siendo enmarcado por una camiseta deportiva azul oscura y una chaqueta de lo que parecía ser cuero, trago lo que se había formado de saliva hasta repasar en su desnudo cuello dónde la manzana de Adán se dejaba ver en un movimiento lento cada que pasaba algo de saliva, subió un poco más donde su piel levemente áspera por el apenas creciente vello de su barba rodeando un par de labios levemente carnosos y algo pálidos por lo que seguramente debería haber sido el frío del exterior, no obstante la potente mirada del hombre le hizo alzar un poco más los ojos dejándose absorber por completo por esos ojos color jade intento que la detallaban extrañado desde su posición.
—¿Se encuentra bien?— No sabía si sentir la bilis salírsele por la boca era normal, o si el sentir tanto frio en su rostro de repente era un indicativo que se había puesto más pálida de lo que ya estaba, pero ¡Por Dios! ¿En qué embrollo se había metido?—¿Señorita Ox?— de repente un fuerte tirón en medio de sus sienes la hizo cerrar sus ojos y soltar un jadeo mientras esta vez no le importaba soltar el vaso de jugo y llevar ambas manos a su cabeza esperando que al presionar fuerte el dolor se fuera. La imagen de él hombre a pocos centímetros suyo en ese callejón oscuro la hizo marearse mucho más, ahora comprendía él porque estaba ahí, él había ido a por ella la noche anterior, pero ¿Por qué había hecho algo así? Se suponía que ellos apenas eran unos distinguidos sin nada más relacionado que una tonta entrevista y una sesión de fotos, nada más.
—Demonios...— susurro al subir un poco sus hombros esperando que el molesto dolor empezase a amainar y así hacer frente a la extraña situación, más el frio tacto de unas grandes manos en sus piernas y espalda la hicieron mirar al chico, este se había agachado para levantarla sin más, dejando el jugo en medio de la puerta del Mini Bar junto a ambos frascos.
—No debió levantarse tan pronto de la cama, se ve realmente mal...— hubiera preferido sentir sus mejillas revolotear por calor, más estas se negaban a cambiar de color Haciéndola ver más débil de lo que parecía— llamare a recepción para que suban algo para su malestar ¿De acuerdo?— apenas en un par de zancadas ya la había vuelto a dejarla sobre la cama buscando con sus ojos verdes la aprobación hacia su pregunta, ella desvió la mirada hacia el suelo sintiendo el bochornoso momento, aunque su cara no lo reflejara como tal, pero hubo algo que no pudo pasar por alto y más que nada le indicaba el por qué había sentido tanto frio al bajar de la cama, sus piernas estaban totalmente desnudas, siendo su cuerpo apenas cubierto por una ancha blusa blanca
"Oh no... ¡Estoy sin ropa!"
Sus manos rápidamente fueron a dar al borde de la blusa olvidando por un momento su jaqueca mientras jalaba la tela esperando que esta tapara sus piernas y así su vergüenza bajara dos líneas de las quinientas que había subido.
—Si la sigue estirando de ese modo me la va a dañar— se detuvo de sopetón antes de alzar la mirada y verle angustiada, este por su parte puso una expresión seria mientras curvaba una de sus cejas— ¿Tiene dinero suficiente para pagarme una camiseta de dos mil treinta dólares?— Sus ojos oscuros no pudieron evitar abrirse más de la cuenta ¡Maldita sea! ¿Se estaba burlando de ella? Si, podía verlo en esos ojos verdes juguetones que tanto la habían martirizado los últimos días. Chasqueo la lengua y frunciendo el ceño, movió su rostro hacia otro lado apenas apretando la tela bajo sus manos—¿Y Bien?
—Hmp...
—Vaya, por lo menos le eh provocado un bufido—burleteo de nuevo antes de alejarse de ella un par de pasos para así tomar el teléfono de una de las mesas de noche, le dirigió una suave mirada antes de centrar su atención en el aparato al ser contestada su llamada— sí, buenos días, habla Son Goku de la habitación Junior Suite 5001, solicito un Servicio de Desayuno... Si, americano y si es posible algunos analgésicos o aspirinas para la jaqueca... claro, que sean dos con adición de panqueques... si, muchas gracias. buen día—alejo el aparato de su oreja volviendo a enfocar sus ojos en la chica, la analizo de nuevo, de pies a cabeza, igual como cuando había llegado a la habitación, a pesar de que había salido tan temprano su energía estaba intacta a pesar del revuelo que tuviera su estómago y la entrepierna apena como la había visto, su pequeña espalda curva y sus largas piernas apoyadas en el suelo, sus blancas manos a pesar de que estuvieran sujetando su cabeza se le hacía tierno verla así, no obstante la posición no había sido la mejor para su estado mental, menos cuando su ropa interior claramente se veía por debajo de la camiseta blanca, había necesitado mucho auto control como para no tumbarla sobre el frío suelo y arrancarle la ropa para verla desnuda, pero lo peor vino después cuando al hablarle y ella no contestarle decidió llévala al cuarto, esa situación lo orillo más hacia el deseo, al levantarla, su cuerpo se había pegado más al suyo y el volumen en el ajeno pecho aumentara mucho más de lo que recordaba haciendo tan notorio el aumento de cada uno de sus senos, no había podido desviar la mirada hasta que detectó las acolchadas frazadas muy cerca de él, le hubiera encantado chasquear la lengua, no obstante, prefirió distraerse y solicitar algo de comer, estando en su situación lo más seguro es que algo de alimento le caería como anillo al dedo y para el una distracción momentánea a ese cuerpo de infarto.
—… ¿P-Por qué? — su mente pareció dispersarse tan pronto la escucho susurrar, parpadeo un par de veces más y enarcando su ceja derecha permitiéndose ladear un poco su rostro. ¿Qué había dicho?
—¿Disculpe? No le eh entendido— se inclinó levemente sobre su cuerpo acercando su rostro al pálido de la chica, más ella se mantuvo firme en su postura sin darle un leve acceso a su persona, pero ladeo su rostro hacia la parte inferior derecha pretendiendo enfocar sus ojos adormilados en una de las patas de la mesa de noche.
—Por qué... ¿Por qué estoy en su Habitación? — la pregunta apenas logro desconcertarlo, una imperceptible sonrisa se asomó por sus labios antes de acariciar levemente sus cabellos rubios a la vez que soltaba un jadeo y se reincorporaba de su posición ¿Enserio pretendía preguntarle eso? Era demasiado obvio como para no darse cuenta.
—¿Prefería que la hubiera dejado sola en la entrada de algún apartamento? Estaba demasiado ebria como para darme indicaciones—comento con deje algo sarcástico, bien sabia donde ella vivía actualmente, pero no estaba en su cabeza alejarse de ella en esas circunstancias y menos sino podía defenderse como antes ya lo había hecho.
—… ¿¡Enserio!? ¿Acaso se está burlando de mí? — sus ojos se habían fruncido y sus labios apenas se entreabrían dejando pasar un poco de aire entre ellos, había notado el tono del hombre al hablar, la burla hacia su persona había Sido evidente ¿Qué no tenía un sentido del humor mejor elaborado? — cualquier persona por más ebria que este puede por lo menos dar la dirección de su casa.
—No lo creo, seguro ese tipo de personas son las que se hallan en un hospital o desaparecidas, debería pensar más en lo que dice, pero si tanto es el problema puedo llevarla a su casa ahora pero, no sin antes darme las gracias— su cuerpo a pesar de ser tan grande y musculoso era demasiado flexible como para permitirse volver a curvarse sobre si dejando su rostro mucho más cerca de la pequeña cabeza azabache de hebras largas y tupidas, su rostro levemente alineado con el borde de la cama y sus ojos fijo en esa figura ajena le daba un toque más altivo del que ya portaba.
—¿¡P-Por qué debería hacer algo así!? — le hubiera encantado morderse la lengua tan pronto como el olor a perfume invadió sus fosas nasales y la suave respiración por sobre su cabeza le calentaba el cuero cabelludo ¿Se hallaba tan cerca? Sus puños se apretaron un poco más y a pesar de no querer enfrentarse a ese Dios griego hecho Hombre, su lengua viperina la hacía defender su orgullo ya perdido, no por nada se hallaba ahí con escasa ropa después de una tremenda y horrorosa borrachera ¿Podría parecer más tonta todavía?
—¿Qué no lo recuerda? La salve de ese bastardo abusador...— sus pequeños hombros se fruncieron intentando ocultar su cabeza entre los mismo, pero al pasar las molestas imágenes por su cabeza su cuerpo empezó a enfriarse a tal punto que sus pies ya se sentían adormilados siendo recorridos por un desagradable cosquilleo, su garganta se seco y un nudo se formo en su esternón amenazando por salir de su boca. Lo odiaba, no había nada más horrible en el mundo que recordar ese tipo de sucesos, esas cosas siempre martirizaban sus sueños y las ganas de continuar, sintiendo la impotencia recorrerle el cuerpo y su mente decirle que una vez más había fallado en auto protegerse—Señorita Ox... ¿No me diga que le gusta ese tipo de cosas?— se tensó de nuevo al escuchar el tono picante en el que había dicho esas palabras, esta vez no importándole nada y encarando sus rostro permitiendo que la mirada Ónix chocara con la esmeralda y que por ende una leve mueca mostrarse milimétricamente sobre sus labio.
—¡No diga estupideces! ¡Yo jamás haría algo así! y ¡Ni se le ocurra pensar que entre usted y yo algo...!— no alcanzo a terminar la frase cuando ya podía sentir el frio dedo índice de aquel hombre bajo su mentón haciéndola alzar un poco más su rostro estando mucho más cerca su cálido y suave aliento sobre el suyo.
—No…— negó un par de veces sin dejar de verla a los ojos con sus cejas fruncidas y sus labios recién humedecidos por su lengua—No le permitiré que piense algo así de mí, si necesitara calmas mi libido con usted, simplemente se lo pediría — la boca femenina parecía ser un desierto, sus ojos se habían expandido gradualmente y la nula capacidad de crear alguna frase de rescate la dejaron arrasada en pocos términos ¿Como podría contratacar con algo así? Prácticamente le había escupido a la cara algún tipo de atracción hacia su persona ¿Se le habría escapado algún comentario mordaz mientras estaba ebria? ¡Dios! ¡No! Esperaba por lo más sagrado que algo como eso no se le hubiera ocurrido salir en medio de su borrachera. Pero ¿Y si así había pasado? ¿Y si el solo quería ver hasta donde llegaban? ¡No! Debía ponerle un alto en ese precisó momento.
—A-Acaso dije algo de... ¿De lo que deba preocuparme?—Apretó los puños de sus manos aún más sintiendo como las uñas empezaban a dejar marcas en las palmas de sus manos.
—No se preocupe señorita Ox, no dijo mucho en realidad...— su masculino dedo se deslizo con lentitud hacia la parte posterior de su mandíbula haciéndola temblar y que por inercia su respiración empezara a ser bucal sin ella preverlo— preferiría saber mejor ahora… ¿Que hacía usted en ese lugar? y ¿Porque estaba tan pasada de copas?
—Amm… E-Esto...—trago pesado mientras sus ojos se desviaban un par de segundos a la mano que a pesar de no poderla ver la podía sentí perfectamente rondando a lo largo de su mandíbula, poniéndola más nerviosa que antes, frunció el ceño y dejo que la poca saliva recolectada humedeciera su garganta para así darse el valor suficiente para alejar su rostro de la mano del hombre con algo de brusquedad, apoyando sus manos sobre la colcha haciendo ancla para poder arrastrar su cuerpo hacia atrás y tomar más distancia de la que el rubio ya había violado al acercarse — Eso no le debe por que importar...— levanto la mirada de nuevo hacia el intentando regular mejor su respiración— A-Agradezco que haya ido a ayudarme... pero... — un gemido ahogado escapó de su boca al tener las palmas del hombre a cada costado de su cuerpo haciéndola cortar su respiración y que por inercia sus ojos negros se abrieran más de la cuenta y le mirara cual presa a su predador ¿¡En qué momento se había acercado tanto a ella!?
—No hace falta que lo recuerde, siento haber sacado este tema en la conversación, pero, no se preocupe, ese sujeto jamás volverá a cruzarse con usted— su respingada nariz estaba a pocos milímetros de rosar con la suya, dejando que su mirada detallara aún más de cerca ese fino rostro amazona de suaves facciones, le gustaba más de esa forma, ella al tanto de su cercanía y que por lo mismo su expresión de sorpresa lo dejara extasiado al verla, aunque fuera muy poco correspondido por dicho sobresalto. El golpeteo conocido en la habitación no se dio a la espera y aunque la posición en la que estaban le agradaba más de lo que esperaba no tuvo de otra que alejarse mientras soltaba un leve bufido— el desayuno ha llegado— no sabía cuento tiempo habría tardado su charla o si como tal la organización del hotel ya tenía todos sus servicios más que dispuestos a su persona. Se encamino a la entrada principal de la habitación dejando a la pobre chica confundida y con el corazón en la boca sobre su amplia cama, abriendo la puerta y dejando pasar al mesero que con el pequeño carrito traía ambas bandejas, con las bebidas calientes y ambos jugos naturales, no tardó mucho en firmar la comanda y negarle el servició de mesa en la habitación en algún lugar en específico de la misma, tan pronto como Volvió a estar solo en esa habitación llevo consigo el pequeño carrito hasta la habitación divisando a la ya no tan aturdida chica estando ahora cubierta sus piernas con parte del gran edredón oscuro —Bien, que le parece si mientras alisto los platos del desayuno usted se da un baño, eso la relajara mucho más...— la contundente voz se hizo espacio en la habitación, ella a pesar de lo que había acabado de ocurrir aún podía sentir el fallo en su respiración. Si supiera ella misma que esa voz de mando era más efectiva en su zona sur que en cerebro…
—Eso… ¿Eso sonó más a un hecho que a una sugerencia?— el corto tiempo que el hombre le había dejado para respirar al irse y recibir el Room Service, le había dado un leve pero reconfortante momento para analizar la situación y obligarse a sí misma a tranquilizar su desbocada respiración y claro estaba, también oprimirse algún tipo de sinopsis emocional para calmar los latidos de su corazón. Sin embargo había llegado con su voz de macho alfa, haciéndola volver a perder los estribos nuevamente.
—Y lo es, señorita Ox— Sus delicados labios se apretaron entre sí mientras la mirada periférica del hombre la volvía a recorrer tanto como quisiera en tres milisegundos donde ella podría jurar su corazón bombeo más sangre de la que pudiera normalmente —No esperara desayunar con un ejecutivo de renombre en esas fachas ¿O sí? —prácticamente se le había secado la boca, inmediatamente su cara tomo un leve rosa pálido después de tanto y no por que se avergonzar de lo dicho, había matado el momento tan rápido… desvió la mirada algo ofendida sin evitar reprimir un chasquido de molestia, Aunque a él le pareciera divertido ver si cara pasar de un estado al otro en menos de veinte minutos. Ella dejo escapar otro bufido mientras buscaba a su alrededor algún modo de escapar de allí sin tener que soportar otro de sus tontos comentarios— ¡Oh! Lo olvidaba...—con rapidez lo vio caminar hasta el lobby de la habitación tomando un par de bolsas de alguna que otra marca reconocida para ella, no obstante su amplia espalda le deja ver menos de lo que podía al estar a una distancia considerable. El moreno había recordado el pequeño favor solicitado a su más fiel y leal ayudante, según el mensaje recibido, Roshi había dejado el encargo pocos minutos después de que él se fuera en la mañana además de agregarle un par de emoticones nada sugestivos hacia su imaginación. Apenas le echo una mirada en el recorrido de vuelta a la habitación asegurándose que por lo menos las ropas traídas no llevasen regalos extraños por parte de su maestro. Al entrar de nuevo en la habitación la chica ya se hallaba de pie aun sosteniendo las frazadas entre sus manos buscando en el piso algo que la distrajera de su presencia, tan dócil como un gato.
—Le eh mandado a traer este cambio de ropa, espero le guste...— extendió su mano hacia la chica detallando como esta le miraba sin chistar y la leve arruguita formarse entre sus cejas le expresaba la posible molestia, realmente se veían mejor con el ceño fruncido.
—¿Disculpe? —aun anonadada apenas y había estirado la mano hacia las no muy grandes bolsas arrancándolas de la masculinas manos sintiendo en su tacto el posible contenido, se permitió abrir una de ellas, pero a como noto la lencería de encaje roja no pudo evitar soltar un leve chillido y cerrar esta de la misma forma, su cabeza se mantenía gacha y por ello repaso una vez mas en su persona, Ahora que lo notaba sus pechos se sentían más cómodos desde que se había levantado, más que de costumbre.
"¿¡No inventes!?"
El tic nervioso en su ceja volvió y no pudo evitar sentir un aura oscura y pesada sobre ella mientras apretaba más las bolsas contra su cuerpo.
" ¡Estoy sin ropa interior!"
Casi como si el estar frente a él fuera el pecado más atroz del mundo no pudo evitar darle la espalda abochornada y que de por si su cuerpo ardiera en vergüenza, su cabello negro apenas duró un par de segundos suspendido en el aire por el bruco movimiento, pero no el suficiente como para que pudiera hacerla desaparecer de su vista como un manto negro sobre su cabeza.
"Ábrete tierra y cómeme"
Sus hombros empezaron a temblar y un nuevo tirón en sus sienes la hicieron cerrar sus ojos, ¿Qué había pasado la noche anterior?¿Que tanto había hecho como para ella esté prácticamente desnuda frente a él? ¿Por qué no lograba recordar nada? era consciente de la borrachera que había tenido encima y el cómo ese hombre la había salvado de ser abusada gracias a él mismo, no obstante, la demora fue sentir el cómodo asiento del vehículo en el que él la había metido y hasta ahí llegaba sus recuerdos, su cabeza se negaba a procesar lo que pudo haber pasado después y no por nada era de temer, había amanecido en una cama ajena, sin ropa y lo peor aún, sin recordar que había pasado, ¡Bendita su suerte!
—Maldita sea...—no pudo evitar susurrar antes de escabullirse a lo que creía era el baño dejando al hombre de cabellos rubios parado en medio de la habitación, con una ceja curvada y una leve sonrisa en su boca.
—¿Acaso la oí maldecir? — una de sus dedos rasco su mejilla antes de empezar a acomodar los patos sobre la mesa de centro de la habitación restándole importancia a su comportamiento, después de todo aún tenían muchas que aprender de ella.
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Tan pronto como había atravesado el umbral de la puerta de baño, no dudo en cerrarla y recostarse sobre la fría madera esperando que así su mente retomara los hilos de la situación, estaba tan fuera de sí, que no sabía ni cómo actuar, si debía gritarle y golpearlo por su atrevimiento o si solo dejarlo pasar, no entendía que pasaba con ella, ni su mismo cerebro parecía querer trabajar en ello, desesperada mordió su labio inferior esperando que el dolor auto infringido le ayudara con su loca y escandalosa imaginación, soltó un jadeo cansada al tiempo que dejaba caer el edredón oscuro y con lentitud empezaba a reconocer el no tan pequeño lugar, una ducha con vidrio de cristal aun par de metros, además de la enorme bañera de un tenue color esmeralda oscuro, al otro extremo de la habitación un closet bastante grande, con una variedad de toallas además de algunos suministros para el aseo personal y el enorme lavamanos frente suyo. Dejo caer las bolsas con la ropa también acercándose dudosa a el espejo de cuerpo semicompleto. Al verse en el reflejo del espejo donde su cuerpo se le hizo notorio en las verdaderas condiciones en la que estaba, su propia palidez aumentada casi en un 50% y como las oscuras ojeras se formaban bajo sus ojos, sus labios un tanto secos casi al punto de partirse por falta de hidratación Aunque no tanto como cuando recién se había levantado, con cuidado y mirando por sobre su hombro asegurándose que la puerta estuviera cerrada y con seguro pudo con suprema lentitud sacar suavemente la enorme camiseta por sobre su cabeza, sintiendo la expectación del como estaría su cuerpo después de lo que fuera haya pasado al caer presa del licor, apretó la prenda sobre su pecho pero aun así la fue soltando con cuidado mientras analizaba desde su cuello y clavícula por si algún indicio de acción se dignaba a aparecer, no obstante nada estaba, siguió bajando la prenda hasta dejar sus senos al aire mientras buscaba quizás un magullón o un moretón, cualquier cosa que inculpara al hombre de la habitación continua, pero de la misma manera no hallo nada en su blanca pie, solo sus bragas oscuras y nada más, no había nada que le influyera alguna sospecha, solo su cuerpo pálido y levemente musculoso, nada más había en su piel, soltó un jadeo más fuerte antes de revolver sus cabellos de modo exagerado.
—Me estoy matando la cabeza, lo mejor será irme cuanto antes—tiro un poco más de sus hebras antes de exhalar un poco de aire y apoyar sus manos sobre el lavado— lo más seguro es que Bulma este con el credo en la boca… —una última mirada más al espejo y sin más se dirigió a la enorme ducha, donde con cuidado abrió la puerta de cristal y se metió allí no sin antes haber tomado un par de toallas del enorme closet, tomo un poco de aire y estiro su mano hacia una de las llaves de agua donde ni siquiera alcanzo a sujetar la perilla antes de ver el dije que colgaba en una de ellas—Es el colgante...— susurro para así misma tomando la cadena en su palma derecha antes de acercarla a su propio cuerpo—¿Qué hace en este lugar? —un pequeño flash de ella misma tirada en medio de esa ducha donde el agua se escurría con vehemencia sobre su cuerpo y el tenue tacto masculino sobre uno de sus hombros la hizo dar un par de pazos atrás. Sujeto fuertemente su cabeza mientras el dolor se expandía por medio de sus cejas haciéndola refunfuñar por tan desagradable manera de retomar lo que parecía ser un recuerdo—Vaya mierda...— soltando un bufido más dejando dicha cadena en la llave de agua donde antes lo había visto colgado para así empezar a regular una de ellas, con el cálido liquido empezando a correr desde su cabeza hasta la punta de sus pies, relajándola inmediatamente. A pesar de ello el extraño reencuentro de ellos dos hace un par de minutos volvió a su mente, el mismo lo había dicho, había ido a salvarle y ahora la cuidaba como su fuera una niña pequeña ¿Por qué entrometerse así con una desconocida? Por qué esa era la verdadera situación que ellos vivian, no se conocían de nada y aun así permanecían al tanto de sus movimientos ¿Quién era ese sujeto? y mayor aun ¿Qué pretendía con su actuar? Si bien no era tonta y podía darse una idea de todo, pero ella ya lo había aceptado, ese hombre era de su gusto, la atraía físicamente, no obstante, no esperaba que aquello sobrepasara y menos que le correspondiera. Despejo su mente y cerrando sus ojos dejo que el agua arrastrará todos esos pensamientos referentes a su estadía de en ese lugar, no tardando mucho para tomar algo del champú que había en el canasto de amenities, para así alejar cualquier rastro de su sobrepasada noche de copas, al terminar de enjuagar su largo cabello azabache y su cuerpo se asomó levemente por el vidrio de la ducha buscando las toallas que había tomado antes, seco su cuerpo apenas un poco antes de amarra la tela sobre su cabello dejándolo sobre su cabeza y así seguir secando el resto de su cuerpo con las demás, al finalizar no pudo evitar soltar un jadeo antes de acercarse a las bolsas de ropa que había dejado en el suelo, apretó sus labios antes de morder su mejilla interna.
—Bueno, no tengo de otra...—susurro antes de abrir la primera bolsa, hallo allí una blusa manga corta color verde opaco, junto a una de color blanco pastel, alargo la mano y sujeto la otra bolsa donde un par de pantalones ajustables al cuerpo de color negro se hallaban debidamente doblados, al final abrió las otras dos donde un par de Valetas con un leve tacón y hebillas de color negro brillante con un par de etiquetas que rogaba no trajeran el precio de ellas , las dejo a un costado suyo para después abrir la última bolsa que depositaba un par de conjuntos de ropa interior con un leve encaje del mismo color de la tela en su interior, el sonrojo en sus mejillas no se pudo evitar, la ropa a pesar de ser sencilla era muy hermosa pero el hecho de que él también halla manado por ropa íntima para ella la desconcertaba ¿Hasta qué punto podría llegar este hombre? Además que seguramente al igual que su ropa estas prendas valdrían un ojo de la cara. Chasqueo su lengua y tomando el primer pantis no dudo en colocárselo a pesar que le quedará un poco apretado, sujeto el brasier a juego y apenas como lo apunto a su espalda ya algo se notaba mal, tomo los tirantes y al dejarlos sobre sus hombros se dio cuenta de un pequeñísimo detalle… la copa del brasier venia con relleno incluido y por ello sus senos se veían más exuberantes al punto de que parecían escaparse de su lugar además de quedarle endemoniadamente ajustado, chasquido la lengua y se desabrocho el brasier buscando la marquilla de este en el respaldar, al mirarlo este le informaba en letras grande y mayúsculas la talla 38A, curvo su ceja y miro el otro brasier, al igual que el primero este decía esa misma talla.
"¡Malita sea!"
Estaba segura que tenía ganas de llorar, su talla era 38B ¡B! Se había equivocado en tan sólo una maldita letra y ya todo había dado un giro de 180° No podía esperar más, quizás no había ojeando su brasier después de quitárselo, pero ahora ¿Cómo iba a salir y darle la cara? Se notaría a leguas que no traía la parte superior de la ropa interior ¡Maldita la hora en que todo su mundo se puso de cabeza!
Sujeto con furia la otra bolsa y sacando uno de los pantalones mientras se apoyaba en la tapa del inodoro para podérselo poner, al finalizar dicha maniobra se dio cuenta cuan apretado era el pantalón en su cadera a pesar de que eran ajustables, quizás había estado comiendo demasiados pasteles en la cafetería, tomo las valetas esperando que no ocurriera lo mismo con la demás ropa, pero gracias a alguna deidad estas calzaron perfectamente, más al no tener un brasier que tapara correctamente su busto no tuvo más opción que tomar la blusa de color verde y al pasarla por sobre su cabeza aun con la toalla enrollada en su cabello la acomodara en su cuerpo tomando los costados de esta, estirándola lo suficiente para que la tela cediera y así poder salir más cómoda del baño. Soltó un leve jadeo y acomodo lo que no había utilizado en sus respectivas bolsas y soltó el amarre en su cabeza dejando el lugar un poco más organizado, las toallas en su lugar al igual que el edredón debidamente doblada sobre la tapa del inodoro y mientras acomodaba parte de su cabello sobre su pecho recordó la cadena de libélula en una de las llaves reguladoras de agua, mordió su labio inferior y con lentitud se volvió hacia la ducha apenas teniendo que estirar la mano para poder sujetar el colgante y desprenderlo de dicha llave, sujetándolo entre sus manos no dudo en apretarlo y mientras volvía a estar enfrente de la puerta recordó la no esperada llamada que le había hecho a ese hombre en el bar.
—Tengo que entregarle esto, si sigo aceptando estos obsequios nunca poder pagarle… —por que así lo veía ella, ningún hombre hacia favores a desconocidos gratis, eso jamás pasaba sin una verdadera razón bajo la manga, no necesitaba pensar mucho para darse cuenta de ello y para que decirlo, en su diccionario no estaba la palabra fácil ni mucho menos pretendía venderse por algo así. Apretó sus labios antes de quitar el seguro de la puerta y así salir con bolsas en mano, la blusa con la que había amanecido, su ropa interior usada escondido entre un costado del pantalón y el collar oculto entre su mano libre, estaba más que lista para encarar la situación y salir de ese lugar cuanto antes.
Al estar en medio de la habitación se dio cuenta de dos cosas, la primera: se hallaba totalmente vacío y la segunda: en medio de la mesa de centro se mostraba una muy considerable cantidad de platos cubiertos en deliciosa comida, no por nada su estómago se lo informo al gruñir de esa manera para nada femenina al detectar el exquisito aroma, la ducha había sido mejor de lo que esperaba, tomo un poco más de aire y esperando si el hombre aparecía por algún lado pero hasta ese momento sólo era ella, la cama y aquella comida. Se encaminó hasta el mullido colchón dejando las bolsas y la enorme camiseta sin tanto cuidad, repaso sus labios con su lengua mientras el aroma cálido de la comida le inundaba las fosas nasales y le hacía volver a gruñir su estómago, en verdad tenía mucha hambre, acomodo con su mano libre un poco de su cabello para que no cayera sobre sus ojos y así estilo la misma para poder sujetar un trozo de pan tostado, al probarlo no pudo evitar sentir como su boca se aguaba y el deseo de comer un poco más rápido la incitaba a dar otro mordisco a la tostada, lo termino en menos de 10 segundos tomando otro trozo con algo de huevo llevándolo a su boca con rapidez masticándolo con vehemencia mientras su mano sujetaba la última tostada del plato frente suyo sintiendo el exquisito sabor de la comida.
—Me alegra que no se haya cortado al empezar a desayunar sin mí...—no había alcanzado a tragar lo que tenía en la boca cuando las ganas de escupir la tostada habían estado a escasos segundos de cumplirse, su vista se levantó de sopetón al tiempo que escondía la evidencia del delito tras su espalda, parpadeando un par de veces antes de forzarse a tragar para así poder carraspear su garganta mientras el color de sus mejillas no dudaba en acentuarse en sus mejillas esta vez —¿Y bien? ¿Qué tal la ropa? — le miro directamente un par de segundos mientras las pisadas del hombre cortaban la distancia que había estado entre ellos para así ser el quien tomara una tostada ahora. Milk trago pesado antes de obligarse a verle a los ojos.
"Tengo alguna maldición encima, de eso estoy segura"
Mordió su mejillas interna mientras obliga a su cerebro a buscar alguna escusa para cambiar el pesado también que para ella se cernía sobre sus hombros.
—Me... Me gustaría saber… dónde está… ¿La ropa que traía ayer?
—Ah… eso—Mordió un trozo de pan antes de sujetar el vaso de jugo fresco y darle un leve tragó— la mande a lavandería, estaba mojada y llena de vomito— dijo como si nada mientras mordía de nuevo el trozo de pan, ella ahogo un quejido y mirando de nuevo las bolsas sobre la cama volvió a verle de frente, solo que esta vez dando un paso lejos de esta misma.
—Agradezco lo mucho que ha cuidado de mi señor Son, en cuanto pueda le devolveré el valor del tiempo que ha invertido y lo que a gastado, L-lo siento mucho— apretó el dije en su mano y sin esperar más dio una pequeña reverencia antes de volver a enfrentar su presencia intimidante. El solo llevo el trozo que le quedaba de tostada a su boca mientras curvaba su ceja derecha y la miraba de reojo. Sin dejar de masticar dejo el vaso de jugo sobre la mesa y empezó a caminar hasta las bolsas en la cama haciendo que la chica tuviera un mini infarto mientras que este las tomaba sin importancia y caminaba esta vez directamente a ella.
—No ha sido ninguna molestia para mi, señorita Ox—alargo su mano hacia ella haciéndola retroceder— ah sido todo lo contrario— sonrió pícaramente sin dejar de verle a los ojos, pero el rubor en las mejillas de la chica lo hacían deslizar un poco más su mirada sobre su cuerpo, el cabello a pesar de estar limpio aún se veían desaliñado, su ropa ajustada le daba una vista más recurrente sobre ella, aunque el tiempo para hacerlo fue cortado tan pronto la mano de ella también se estiro hacia él mostrándole el pequeño dije que había dejado sobre llave de la ducha, apenas fue un leve movimiento de su ceja al fijar su vista en dicho objeto para luego verle la cara.
—Como le había dicho antes señor Son, este obsequio es demasiado por ello quiero devolvérselo...—su mirada estaba baja observando fijamente el suelo limpio y lustrado, aunque sus demás sentidos estuvieran totalmente atentos a cualquier movimiento del hombre.
—Al igual que usted, le había comentado que no me importaba darle tal regalo, le ruego que lo acepte— un paso más al frente y casi como si le hubiera dado un ataque de pánico la chica soltó un leve quejido y retrocedió un paso largo mientras la mano en su espalda ya había reducido el trozo de tostada a solo migajas.
—Esa no es la cuestión señor Son, le pido que se abstenga de darme dichas muestras de amabilidad...— miro rápidamente la mano con las bolsas extendida hacia ella y sin esperar más dejo caer el trozo de comida a sus espaldas mientras limpiaba con el mayor disimulo su palma en el borde del pantalón y la blusa—prometo devolverle lo que le ha costado la ropa y todo lo demás, pero el collar, es demasiado, ni con un millón de años podría pagarle tal obsequio.
—No le estoy diciendo que me lo pague, pero si no lo quiere podemos llegar a un acuerdo...
—¿A-Acuerdo? —enarco su ceja mientras parpadeaba repetidas veces mostrando su obvia confusión.
—Si, como no quiere aceptar mi amabilidad y menos los obsequios que le eh hecho, pues puede devolverme tan solo uno de ellos, usted elije— finalizo mientras que alargaba más la mano con las bolsas de ropa y abría la otra mano no tan cerca como la chica esperaba ¿El dije o la ropa que le había comprado? ¿A que estaba jugando este hombre? Rápidamente su lengua remojo sus labios antes de empezar a respirar con un poco más fuerte y así estirar ambas manos, una con el dije y la otra con la intención de recibir las prendas de vestir, una última mirada al rostro del hombre antes de dejar cuidadosamente el dije en su palma y rosar sutilmente el borde de las cuerdas de las bolsas, apenas como este dejo caer las bolsas ella alejo ambas manos como si le quemara quedando libre de ambos obsequio, tanto como la ropa y el dije. Pero al caer las bolsas estas se regaron por el suelo haciéndolos retroceder a ambos, dejando ver el par de brasieres fuera de su bolsa al igual que el pantalón que no había utilizado. La respiración de la chica se cortó y sus hombros subieron con la intención de proteger alguna parte de su cabeza, alzo la mirada espantada queriéndose dar una palmada en medio de la frente al ver que Goku no había alejado la mirada del suelo a pesar de que su rostro se hallara en un Angulo más simétrica a su anterior postura, carraspeo la garganta llamado su atención mientras apretaba los puños a sus costados, ese día no era de suerte—Creí haber sido claro señorita Ox...
—¡Y lo fue! — respondió con prisa mientras sentía como el aire se le acababa en la habitación— usted dijo que uno de los obsequios y así fue, tengo estas prendas puestas así que no eh incumplido en nada...— respondió rápido mientras que su vista hallaba rápidamente la salida de la habitación.
—¿Está segura de ello? — volvió su mirada hacia el hombre sin que este le importara pasar por sobre las prendas sin llegar a pisarlas para estar un poco mas cerca de la chica—¿Lleva cada una de las prendas que le eh obsequiado?— la chica no supo si su cara había tornado más color o había perdido el rojo que había tomado momentos antes.
—Yo...— empezó a retroceder rápidamente antes de chocar con un pequeño mueble a su espalda donde tan solo una mano pudo ayudarle a sostenerse mientras que la otra subía instintivamente hacia su pecho en modo de escudo, no obstante, el enorme cuerpo masculino ya estaba sobre ella dejando apenas milímetros de distancia donde las respiraciones se empezaron a mesclar al exhalar por la boca —¿Señor Son? — levanto la vista sintiendo como este aprisionaba la mano sobre el mueble y subía su rostro con la otra mano para que lo viera más fijamente.
—No creo que necesite decirlo de nuevo, señorita Ox, debe tomar alguno de los dos obsequios, no aceptare un no por respuesta...—su masculino rostro se acercó más a ella dejando que sus alientos chocaran y que sus ojos buscaran un punto fijo donde clavarse, aunque no sabían exactamente porque la boca del otro se le hacia un punto demasiado tentador.
—… ¿Por qué lo hace? ¿Qué le impulsa a comportarse así conmigo?—susurro mientras que su lengua mojaba sus labios por inercia antes de seguir hablando— Somos unos completos desconocidos ¿Porque perder el tiempo en algo así?—paso un poco de saliva antes de sentir como la mano bajo su barbilla se deslizaba lentamente por su cuello— ¿Qué es lo que busca en mí?...
—¿Tan poca Fé se tiene? —acorto un poco más la distancia mientras su voz sonaba más grave al bajar tanto el tono al hablar— No hace falta cuestionar el por qué, es obvio que es lo que pasa pero no creo que usted tenga un enfoque Filosófico como para bombardearme con tantas preguntas, así que… —relamió sus labios inclinándose un poco más rosando peligrosamente su mejilla con su nariz— ¿Por qué se preocupa? Solo déjelo pasar...— se aproximo un poco más amenazando con probarlo los labios ajenos estando tan cerca de su calor y de la suavidad que a pesar de lo ocurrido estaba seguro que aún no perdía esa pelea, la cándida piel le llamaba y la forma en que correspondía su mirada lo dejaba deseoso de más ¿Por qué no la había acorralado mucho antes? así sería más sencillo poder atravesar las barreras que los separaban.
—No se confunda señor Son, hay muchas cosas que usted no conoce de mí y que…— sus labios se rosaron y el leve corrientaso la hizo vibrar en ese lugar— no planeo expresar… pero, quisiera saber de alguna manera porque... ¿Porque se preocupa por mí? cada vez nuestros encuentros se tornan más extraños que el anterior... ¿No le parece?— el chico sonrió apenas un par de segundos antes de mirarle deseoso a los ojos.
—Quizás sea momento de comenzar a creer en el Destino— acerco más su cuerpo rosando sus piernas mientras que su mano bajaba un poco más, deslizándose por su clavícula para después delinear el brazo que tenía estirado obre su pecho sintiendo su piel erizarse pero no pudo evitar saltar de allí hacia el costado de su cadera empezando a subir por el al tiempo que alzaba la blusa con lentitud dejando parte de su abdomen blanco al descubierto.
—Creo que alguien como usted no suele dejarse llevar por Ese tipo de creencias, o al menos eso me hizo entender la primera vez que nos vimos...—su mano izquierda se apoyó en el pecho del hombre sin pretender alejarlo, apenas apretando la tela de su camisa sintiendo la necesidad de darle espacio entre sus piernas para sentirlo aún más cerca.
—Quizás mi perspectiva haya cambiado…
—O quizás usted la manipula a su antojo...— soltó un leve jadeo antes de volver a sentir el rose de sus labios y como por inercia separada los propios empezando a dudar de su fuerza de voluntad ¿En que momento se había dejado vencer por su voluntad?
—¿Esta insinuando que nuestros encuentros son planeados con el objetivo de encontrarnos? — el rostro de la chica se frunció al tiempo que los recuerdos de sus demás encuentros golpeaban su mente haciéndola retroceder en su actuar ¿Qué había estado apunto de hacer?
—¿Que? ¿No estaba hablando enserio?— hizo algo de presión en su mano izquierda al tiempo que apretaba los muslos de sus piernas impidiéndole el paso que el hombre se habría querido abrir entre ellos ¿Seria posible que el forzara los encuentros en los que hasta ahora habían vividos? ¿Seria posible que el hubiera enviado a ese tipo para? ¡No! Estaba exagerando las cosas—¿Es tan retorcido como para hacer algo así? — la burbuja donde momento antes habían estado no dudo en desaparecer, el hombre parpadeo rápidamente antes de retomar un poco de distancia al sentir la mano de la chica en su pecho haciendo presión, no teniendo más que dejarla libre de su tacto ¿Qué había pasado? Había estado todo tan cerca, le había faltado muy poco para llegar a ella y poder saciarse ¿Por qué diablos no se quedó con la boca cerrada? Pero aun así era lo mejor, aún era demasiado pronto como para permitirse adentrarla en su mundo, después de todo tenía bien claro que la chica no era tan ingenua como aparentaba, era más habilidosa de lo que parecía y quizás por ello había reaccionado de esa manera.
—Lo siento, no pretendí importunarla— se alejó un poco más de ella dejando que está misma acomodara la ropa lo escaso que le había corrido, mirando apenas un par de segundos al suelo antes de volver a mirarla y apretar uno de sus puños, ella lo miro de igual forma sólo que esta vez dejo ir un leve jadeo antes de relajar momentáneamente su rostro.
—Y-Yo… yo… estoy demasiado aturdida, consternada por así decirlo… siento haberle molestado pero por ahora no puedo dejar de suponer cosas sobre usted y eso… me impide dejarlo en mejores términos— lo miro más fuertemente mientras se reincorporaba del lugar y pasaba algo de saliva.
—…— el chico no contesto haciendo el momento mucho más tenso obligándolos a ambos a mantenerse calmos mientras sus mentes despejaban los indicios de lo que posiblemente se habría convertido aquello.
—Siendo así...— se alejó un pequeño paso hacia la izquierda aun sin dejar de mirarlo— Quisiera creer que es más predecible de lo que usted pudo demostrarme hoy…—¿Que? El chico parpadeo extrañado buscando algún significado bajo esas palabras ¿Qué habría querido decir? Negó abrumado antes de soltar un bufido y pasar su mano derecha por medio de sus cabellos.
—Señorita Ox, hay demasiadas cosas que alguien como yo puede llegar a ser sin que nadie se entere...— se giró a verla de nuevo pretendiendo creer que sus palabras habían dado en el clavo, no podía ni creerse que ella lo dejara desarmado con esa afirmación ¿Abría encontrar algún punto ciego en su actuar?
—No lo estoy negando, no por nada fue capaz de quitarme la ropa en medio del baño lleno de vomito, pero eso puede llegar a desmeritado mucho su persona ¿Cierto?— apretó su mandíbula antes de girar sobre sus talones alcanzando a dar apenas un paso antes de sentir como una mano envolvía su cuerpo y la jalaba hacia atrás, aunque por la impresión alcanzo a mover su cuerpo dejando que su lado izquierdo chorada con el cuerpo del hombre quedando apenas su mano en medio de ambos apoyada en su pecho.
—No debes tentar a tu suerte Milk...— ¿Así que era eso lo que ocultaba? ¿Ella había recordado lo sucedido en la bañera? Y si era así ¿Qué pasaba con el apenas beso que se habían dado? ¿Acaso pretendía no recordarlo ahora? O simplemente le daba miedo continuar lo que había estado a punto de comenzar.
Su cuerpo volvía a erizarse y sus mejillas tornarse rosas mientras que su vista se alejaba de un posible acercamiento más efectivo ¿Estaría dispuesta a volver a ceder? No quería seguir jugando algo gato y al ratón, las palabras sueltas iban y venían y sus pensamientos eran opuestos a lo que salía de su boca, Estaba atrapada entre la espada y la pared, tan confundida que su cabeza ahora parecía querer explotar y sus manos moverse por si solas.
(Imagen)
—No pretendo nada, solo, yo solo quiero...— su cuerpo lentamente fue girado por esas fuertes manos hasta quedar de espaldas frente a él sintiendo como sus dedos ahora se deslizase por su cuerpo retomando sus caricias lentas e inspiradoras.
—No creo que sea el momento— susurro sobre su oído izquierdo haciéndola inclinar su cuello al sentir el golpe de su cálido aliento— lo mejor será dejar esta conversación para otro momento...— la mano del chico empezó a rosar sus costillas sintiendo como apenas uno de sus dedos rosaba la parte inferior de su busto haciéndola dar un pequeño saltito y dejar escapar un quejido de su boca, su tacto cándido e insinuante le estaba volviendo a nublarle la mente dejando morir el deseo de escapar de allí y alejarse de sus cándidas manos pecaminosas, apretó sus ojos un par de segundos antes de volver a relamer sus labios esperando el momento de sentir el rose de sus labios para así saborearlos mejor, el escaso tacto había doblegado su persona, dejándola Disponible a su captor, una pequeña risilla golpeó su oído acelerándole la respiración, sus manos se empuñaron en un vano intento de no caer rendida ante ese hombre pero el sentí su calor le hacía más difícil aquella tarea. Un nuevo toque sobre el costado izquierdo de su seno y el quejido no siendo reprimido por más que quisiera ahogarlo en su garganta. Podía sentir su piel erizarse y el endurecimiento de sus pezones estando atentos a cualquier tipo de contacto, oh, cómo mataría por solo sentir el calor de su mano sobre uno de ellos.
"Me estoy volviendo una pervertida"
Las mano fuertes y amplias volvieron a surcar su cuerpo, apretando y estimulando con sus dedos la piel de sus costillas permitiendo poco después escapar de esa zona para empezar a rosar y deslizar sus dedos por la parte superior de unos sus senos mientras la chica instintivamente se pegaba un poco más a el mientras su pecho subía y bajaba descompasadamente.
— Su saco y bolso están en el lobby de la habitación— sus palabras habían salido cortantes y fuertes de su garganta haciéndola reaccionar al tiempo que sentía como esas manos se alejaban de ella y después algo caía encima de su pecho, contrariada y completamente fuera de sí busco con su mano derecha que había pasado topándose con el dije en medio del valle senos—Espero volvernos a ver pronto, señorita Ox— hablo de nuevo mientras que sus manos tocaban los delgados y tensos hombros de la morena.
Apenas dejo escapar un jadeo pesado y el leve bufido frustrado de su situación, hace poco estaba a punto de dejarlo sin habla y en menos de cinco minutos ya se habían volteado los papeles.
" ¡Demonios!"
Rápidamente sin esperar más emprendió camino sin mirar atrás ni mucho menos alentar el paso, el recorrido hasta el lobby donde hallo sus cosas no tomo más de un minuto antes de salir despavorida de la habitación dejando como despedida un leve portazo, no porque se sintiera abochornada por lo que había pasado, más bien por la necesidad de alejarse de allí y dejar de pensar que había sido humillada con solo tocarla ¡Tonta! Tendría que volver a reiniciar su Cassette si quería borrar tan bochornoso hecho de su CPU.
"¡Este hombre me está volviendo loca!"
Dejo alargar un quejido suave antes de meterse en el elevador donde al apenas oprimir el botón hacia el primer piso se dejo caer contra una de las paredes y mirando su reflejo en el espejo del fondo del mismo se permitió ver cuándo abochornada estaba, apretó su bolso contra si y su cabeza sintió el frio de la pared como si está pretendiera fundirse con el metal, seria lo mejor, así no tendría que recordar nada que mencionar al hombre del Cuarto en el que había despertado. El pitido que le anunciaba la llegada al primer piso la volviera a la realidad para si ponerse como si nada el chal negro y el bolso teniendo la esperanza de que al salir de ahí pudiera despertar del extraño espejismo en el que había caído.
"Creo que necesito un trago…"
Zarandeo su cabeza y empezó a alejarse de dicho lugar, no recordaba ni qué hora podría ser, pero antes que nada deseaba tirarse sobre su cama con una botella de cualquier cosa para beber, aunque en sus condiciones no fuera lo mas apropiado. El rango de tiempo que tardo en volver a su apartamento había sido un poco largo, pero lo suficiente como plantearse mejor las cosa, que había paso y el por qué, nada pasaba por que si o simplemente una subida de hormonas, terriblemente se había dado cuenta cuanto ese hombre le atraía y aún más al fijarse que aquello era reciproco, no sabía cuánto pero era más que obvia la tensión en ambos, no era algo que se tomara a la ligera.
Tan pronto como quedo frente a la puerta de su piso no pudo evitar soltar un jadeo de cansancio. No había sido suficiente lo poco que había probado de comida antes de llegar a su apartamento
Antes de sacar las llaves de su bolso y estirar su mano para incrustarlo en la cerrado, Un pequeño ruido al otro lado la de la puerta la había hecho detenerse, duro apenas unos segundos pero no pudo evitar escuchar más de una voz dentro del lugar. Chasqueo la lengua mientras fruncía el ceño y abría la puerta de golpe, pero la figura frente a ella Se mostraba altiva y dominante a pesar de que por pocos milímetros le ganaba en altura, Quizás por el extraño corte de cabello. Parpadeo un par de veces mientras se permitía analizarlo al igual como el lo hacía con ella, apretando sus labios evidenciando la notoria molesta ante su presencia y sin esperar más volvió a chasquear la lengua mientras curvaba una de sus cejas.
¿Por qué Bulma no entendía las normas que habían establecido en ese apartamento?
—¿Quién es usted y que hace en mi Apartamento? — el hombre apenas dejo escapar una sonrisa torcida antes de bufar agraciado por la forma en que la chica lo veían ¿Qué tanto le causaba gracia?
—¿Milk?— la morena miro por sobre el hombro del chico donde la silueta de su compañera se mostraba aun envuelta en alguna frazada de su cama, enarco la ceja un poco más y dejando escapar un gruñido más fuerte se pasó por el costado del hombre empujándolo con uno de sus hombros, sin embargo, este se giró y le sujeto la muñeca de su mano haciéndola bufar, lo miro por sobre el hombro empuñando su mano libre de las inoportunas llaves—¡Milk!
—Mas cuidado a la próxima...— el tono grave del hombre le hizo erizar la piel y la mirada vacía que este le mostraba no le daba la suficiente tranquilidad que esperaba, siempre había tenido problemas con los amantes de Bulma, cada vez que se iban sin más y ella estaba no podía negar que disfrutaba intimidarlos, mas este, el extraño enano con demasiada gel en la cabeza parecía divertido más que enojada ¿Acaso no estaba huyendo después de acostarse con su mejor amiga? Torció un poco más los labios y zafando su mano con brusquedad no pudo evitar mirarlo con un leve aire superior, este retrocedió un poco al verla sujetar el borde de la puerta y que su cadera se apoyará un par de milisegundos antes de dar un paso hacia atrás y ladear su rostro.
—No soy yo la que debería tenerlo— miro hacia su compañera de cuarto quien no dejaba de verla mientras se mordía una de sus uñas, giro el rostro de nuevo hacia el chico sintiendo como su cuerpo extrañamente sentía un corriente como si lo hubiera reconocido de otra parte ¿Lo habría visto antes en algún lugar?—Largo de mi casa— apretó más el metal de la puerta antes de lanzarlo a su cara cerrando la puerta de sopetón.
—¡Milk! ¿¡Qué demonios hiciste!?— la peli azul paso por su lado sin darle importancia de que ella ya se había girado para irse o que ella misma continuaba aun en paños menores, la escucho volver a abrir la puerta, pero cuando sintió que empezaría a reñirla la puerta de su habitación ya se interponía en su alegato. Tiro su bolso sobre su escritorio y su saco sobre la silla del mismo, camino hacia su cama dejando a cada paso una de las valetas y así tirarse de espaldas sobre el cómodo colchón sintiendo como el dije en su cuello se movió al rebotar su cuerpo al caer, cerro los ojos llevando su brazo derecho sobre sus ojos, esperando que los sentimientos revueltos se pusieran en orden.
—Enserio que necesito un trago…
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Apenas como la había dejado ir su mano no había podido evitar estrellarse contra la paren, la puerta ya se había cerrado y sus ganas por correr tras ella y acorralarla aunque fuera en el elevador para besarla lo estaban enloqueciendo, le había gustado tanto estar tan cerca de ella, poder jugar con sus deseos y sentir su cuerpo arder por el suyo… esa chica en verdad era especial, no podía dejarlo pasar como una mera aventura, la deseaba más al verla tan sometida por el mismo pero ¿Por qué se resistía tanto? Al final ninguno de los dos decidió dar el último paso, no podía entender el sofocante preámbulo, ninguna chica que le conociera se fuera resistido tanto como ella, ya sea por sus lujos o por como él se viera físicamente.
—Diablos...— refunfuño mientras mordía la esquina de su labio inferior, queriendo calmar el hambre atroz que la chica le había provocado, miro a su costado hallando la ropa tirada en medio de la habitación y el ya frio desayuno. Chasqueo la lengua y mientras movía sus hombros hacia atrás haciéndolos sonar camino hacia los platos llenos de comida—Sera mejor que me lo coma antes de que se pierda— saboreo sus labios y soltando un jadeo se dejó ir sobre la cama mientras tomaba el primer plato y empezaba a devorarlo, estaba delicioso, aunque hubiera preferido comerlo en compañía... se detuvo en medio de su mascar antes de rodar los ojos y reírse de sí mismo, se estaba volviendo un loco romántico, dejo el plato de lado y se agacho para poder recoger las bolsas del suelo metiendo la ropa que seguramente podría utilizar en alguna otra ocasión, la dejo justo detrás de el al volver a sentarse y así seguir con lo suyo—Quizás algo de trabajo me ayude a distraerme... aunque...— parpadeo levemente recordando como la había pillado comiendo del mismo plato del que él ahora comía y el cómo había podido rosar su cuerpo estando tan cerca de besarla...—¡Ah! ¡Ya basta! ¡Te estás comportando como crio hormonal!— se regañó en voz alta andes de meter con búsqueda la comida en su boca, si quería que ella cediera de alguna manera hacia él debía seguir el mismo ritmo que llevaba, si daba un paso en falso, lo más seguro es que ella se alejaría de él y por lo más sagrado, no quería perder esa oportunidad de tenerla.
Continuara...
XxXxXxXxX
Bueno, hasta aquí este capítulo, sé que estuvo algo corto, pero no quería dejar que la espera fuera más larga, en fin de cuentas llevo más de un año sin actualizar y para serles sincera no ha sido fácil, tengo demasiados trabajos encima y el tener tantas historias en proceso me impide seguir avanzando, espero que esto no sea un impedimento para que ustedes me sigan leyendo, les pido mil disculpas. Espero les haya gustado este capítulo y la imagen. Bye
Mika-Chan
