Disclaimer, KNY y nada relacionado con él me pertenece, todo es de Koyoharu Gotoge y Ufotable yo solo usé los personajes para jugar un rato. Disarm pertenece a The Smashing Pumpkins y yo solo la usé de inspiración

Advertencia: Sigue los acontecimientos del Gaiden de Tomioka y del manga, si no quieren spoilers no leer.

Dedicatoria: A mi querida Hey Lenna, con quién hicimos un intercambio de fics (espero mi conti jiji)

Gracias a blumv_v por la bella portada (estoy alucinando porque alguien quiso hacerle portada a mi fic *-* ) la amo mil!

A leer!


Capítulo Único: Disarm

Disarm you with a smile

And cut you like you want me to

(Desarmarte con una sonrisa

Y cortarte como quieres que lo haga)

El invierno había llegado, las horas de oscuridad eran mayores y los demonios aumentaban su tiempo de actividad de manera problemática. Los patrullajes se hacían más extensos y agotadores paras los cazadores de demonios, pero ninguno se quejaba. Ninguno deseaba que se volvieran a repetir tragedias que ya conocían en demasía.

Bajo ese contexto, Tomioka Giyuu -pilar del agua- llegó a un poblado donde se hablaba de ataques de osos a los aldeanos, aunque él sabía que posiblemente se debía a un ataque de Oni. Mala fue su suerte al toparse con la pilar del insecto, Kochô Shinobu, la muchacha solía molestarlo y tratarlo como un inútil socialmente. Que él no hablara mucho y prefiriera mantenerse al margen de la gente, no significaba que no supiera lidiar con ellos.

Al comienzo, la actitud de la hashira lo indignaba, pero con el tiempo aprendió a ignorarla y a hacer su trabajo. Con el tiempo y con el afán del patrón de juntarlos en misiones, no le había quedado más opción que aprender a lidiar con ella, es por esto, que ahora se encontraban en un puesto de comida, hablando del cambio de corazón de Giyuu y de sus deberes como pilares.

Shinobu siempre lo vio como un ser frío hasta los huesos, torpe socialmente, al punto de considerarlo un cabeza hueca, y demasiado callado para ser una compañía agradable. Sin embargo, estaba más hablador de lo normal y, aunque de una opinión enrevesada, podía entender lo que quería decir. La vida de varios cazadores de demonios había sido dura, muchos habían perdido seres queridos, como ella y, a pesar que, no sabía si era el caso de su colega, respetaba su visión. Porque eran parte de los nueves cazadores más fuertes y debían sostener al resto.

A la cazadora de ojos morados le agradaba que su colega nunca dudara de sus convicciones, podría ser una persona simple, pero podía confiar en él.

― Aquí está tu Daikon con salmón ― dijo el cocinero y Shinobu se entusiasmó con el apetitoso plato, a pesar de que varias veces había tenido misiones juntos, era la primera vez que cenaba con Tomioka, puesto que el joven solía partir apenas terminaba su deber. "Realmente estás cambiando," pensó la hashira, volteando a verlo quedando impactada al notar la sonrisa de él.

¡Dios! era tan inesperada y radiante que llegaba a ser grotesca en un rostro que nunca sonreía. Tanto fue su incomodidad que le pidió que comiera de otro modo y no volteara a verla, pero el de ojos azules la ignoró -como usualmente hacía- y siguió degustando de su platillo. Ya sea por morbo o curiosidad, la joven no pudo sacarle los ojos de encima al pilar en toda la cena y terminó admitiendo que el rostro de Tomioka Giyuu adornado con una amplia sonrisa podía ser agradable de presenciar.

Los ojos azules, usualmente opacos, brillaban con una intensidad infantil que a Kochô le estaba entibiando el pecho, sumado a esa problemática sonrisa, hacía que tuviera conflictos internos por mantener la imagen que tenía del pelinegro. Esa imagen de persona fría con un semblante tan inexpresivo como una estatua de mármol. "Si otros te vieran así, Tomioka-san, no te odiarían en absoluto" pensó la de mechones morados, embobada ante el rostro resplandeciente del hashira.

Él la había desarmado por completo con aquella sonrisa.

Shinobu no dudaba que esa podría ser el arma secreta de su colega y, camino a casa, no podía dejar de pensar en que era tan desconcertante y fascinante que se dejaría cortar por él si así lograra ver esa imagen otra vez. Inconscientemente, aquella visión se haría adictiva para la mujer. Aunque pasaría un tiempo hasta que lo pudiera aceptar.

.

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Cut that little child

Inside of me and such a part of you

(Corta a ese pequeño niño

Dentro de mí y una parte de ti)

La siguiente vez que se vieron fue en la finca mariposa. El pilar del agua llegó con algunos cortes menores en su cuerpo y uno más profundo en su espalda. Como era usual, la joven de ojos purpúreos se encargó de tratar a su colega hashira.

― Nee~ To-mio-ka-san, ¿Cómo te lograron herir de esta forma? ― preguntó, mientras picaba su brazo con su dedo índice. Realmente estaba intrigada. De los pilares, Shinazugawa solía llegar por sus cortes y su mala costumbre de derramar su sangre marechi en sus enfrentamientos, pero el pilar del agua rara vez se lastimaba y cuando lo hacía, era tan leve que solía venir más por orden del patrón que por iniciativa propia. De ahí que verlo tan herido hacía que la pilar insecto se sintiera levemente preocupada. Además, los ojos del pelinegro, estaban más opacos de lo usual.

― Una técnica de sangre bastante problemática ― contestó el mayor, desviando la mirada hacia un lado, provocando cierto enojo en su colega ―. Hizo que viera recuerdos no muy agradables de mi infancia.

Kochô se sorprendió por la información que él le estaba dando, pero no dijo nada para no seguir incomodandolo y prefirió trabajar en sus lesiones. Limpió, desinfectó y vendó las heridas en sus brazos, pero el corte en su espalda era profundo y requeriría puntos.

― Tomioka-san, necesito que te saques la camisa del uniforme y te recuestes ― pidió con su usual sonrisa y el de coleta obedeció tras un asentimiento. Shinobu lo vio desvestirse de manera mecánica y un sentimiento de angustia se apoderó de ella, por más callado y distante que el de ojos azules era, jamás lo había visto en ese estado tan depresivo, usualmente daba la imagen de alguien tan seguro al punto de ser arrogante ―. También puedes contarme qué sucedió, esa expresión que tienes ahora es más desagradable que verte sonreír.

La pulla de la joven sirvió para irritar lo suficiente al de coleta baja, quien tras voltear a verla con indignación, comenzó a hablar.

― El demonio aprovechó que los recuerdos se apoderaron de mí para herirme, pero el dolor de las heridas sirvió para hacerme reaccionar ― comentó, desviando su mirada mientras se acomodaba boca abajo en la cama ―. La realidad se mezclaba con los recuerdos y cada vez que lo lograba herir me mostraba la imagen de un ser querido atacado por mi espada.

Shinobu detuvo la mano que limpiaba la herida del pelinegro ante esas palabras. Lo que él narraba era tan horrible que ahora entendía su semblante alicaído. "Malditos Onis no les basta con arrebatarnos todo en vida, también juegan con nuestros sentimientos y emociones" la joven siguió con su labor, pero su ira iba en aumento y apenas podía contenerla tras su máscara de chica amable y sonriente. No podía ni imaginar lo doloroso que había sido para su colega ver aquello.

Oh, the years burn

Oh, the years burn

(Oh, los años arden)

― Kochô ― susurró el mayor, desviando su rostro para que ella no lo pudiera ver. La hashira lo observó, intrigada por lo que diría ―. Quema ...― susurró y ella pensó que se refería a su herida ―. Los años queman, pensé que lo había superado, pero sólo enterré el dolor que la muerte de mi hermana y mi mejor amigo me dejó.

La joven aspiró aire con fuerza, incapaz de creer que él se estaba sincerando de esa forma con ella. Ni siquiera sabía si eso le agradaba, suficiente tenía con sus propios recuerdos dolorosos como para contener a otra persona herida. Shinobu no sabía dar consuelo a alguien que siempre se había mostrado tan estoico como Tomioka, si fuera alguien como Zenitsu o Tanjiro, sería más fácil, pero se trataba del infranqueable pilar del agua.

Definitivamente, no estaba preparada para ver a ese pilar, en específico, roto y él seguramente no estaba en todos sus cabales, porque el hashira que ella conocía jamás se dejaba perturbar por nada. "¿Qué sucede contigo Tomioka-san? sueles ser un mar en calma, no nos hagas confidentes de cosas incómodas" rogó mentamente, incapaz de detener la perorata de su colega.

― Ese Oni ― prosiguió y la mujer cerró sus ojos morados, juntado fuerzas para escuchar lo que él tuviera que decir, porque el pelinegro no solía hablar de sus emociones, nunca, por más que ella se lo haya pedido en otras ocasiones y si ahora estaba rompiendo su propio patrón de comportamiento, era porque realmente lo necesitaba y ella lo escucharía. A pesar de que quería salir huyendo del lugar ―. Ese Oni, no sólo me mostró cómo cortaba a mi familia y amigo con mi propia espada. Kochô, también te vi herida por mi.

― ¿Ara~?. ― La sorpresa fue tal que volvió a detener su trabajo. De todo lo que él podría haberle dicho, jamás imaginó que le contaría que la había lastimado en una visión debida a una técnica de sangre de un demonio. La impresión fue tal que no pudo evitar soltar una risa impertinente y explosiva.

Giyuu se sostuvo con sus manos al escuchar la carcajada de la pilar insecto y volteó a verla indignadisimo. No podía creer que ella se riera de esa forma después de que le contara que la había lastimado, así fuera una ilusión provocada por un demonio. Él se había sentido realmente mal por haberla dañado, aunque no fuera real.

― Ara, ara~, To-mio-ka-san, así que te preocupas por mí. ―Logró decir entre risas, mientras lo picoteaba con su índice por todo su brazo derecho y su espalda, incapaz de aguantar una nueva carcajada al ver la cara de irritación de él. Realmente las expresiones del pelinegro eran muy graciosas, ojalá pudiera verlas más seguido ―. Como puedes ver, estoy en perfecto estado.

Giyuu vio como la pequeña hashira estiraba sus brazos a sus costados, mostrando lo bien que estaba y no pudo evitar apretar sus labios en una línea fina. Ella estaba jugando con él. Sin embargo, no era capaz de reconocerle que su actitud maleducada había aliviado el peso de su corazón.

― ¡No se trata de eso, Kochô! ― exclamó, irritado, sentándose para encararla ―. Sé que no es real y que jamás te lastimaría, pero te vi completamente ensangrentada y agonizando por mi espada. No es una imagen fácil de olvidar.

"¡Ah, la ironía!, así que Tomioka-san puede ser una persona así de amable y considerada" pensó, incapaz de dejar de observarlo. Debía admitir que jamás se esperó tales palabras de aquel hombre sin tacto y, aunque lo negaría si se lo preguntaban, oírlo había provocado cierta calidez en su corazón. Además, podía reconocerse a sí misma, que la imagen de Tomioka Giyuu que tenía frente a ella en esos momentos, no era para nada desagradable, aparte que verlo como un niño enfurruñado le divertía más de lo que debería.

Giyuu arrugó su entrecejo al ver las mejillas sonrojadas de su colega pilar y por alguna inexplicable razón, se sintió cohibido. La sonrisa de Kochô se había ampliado y el brillo de sus ojos intensificado, parecía estar muy complacida con la situación y a él no le agradaba que esa mujer venenosa lo viera con esa expresión tan "cálida" en su rostro, le recordaba a la expresión soñadora que solía tener la pilar del amor y eso desencajaba un poco con Kochô.

La de ojos morados lo vio desviar su rostro, sonrojado, y una risita escapó nuevamente de sus labios. Lo vio observarla de reojo y rehuir su mirada, haciendo que cierta satisfacción se instalara en ella. Jamás imaginó recibir una reacción de ese tipo de él, generalmente la recibía de algunos misunotos, sin embargo, era mejor que se fuera con cuidado o podría volverse adicta a recibir esa atención del mayor. Giyuu estaba resultando toda una caja de sorpresas.

― Lo siento, Tomioka-san. ― Se disculpó una vez que logró detener su risa, él sólo se cruzó de brazos. "Lástima" pensó inconscientemente la hashira, suspirando por la visión perdida. Se notaba que Tomioka había estado entrenando más de lo que recordaba ―. Somos pilares y hemos trabajado juntos lo suficiente para saber que puedo confiar en ti.

Él la miró por el rabillo del ojo y suspiró, volvió su rostro hacia el de la mujer y la miró detenidamente, haciéndola sentir incómoda por el escrutinio. Finalmente, agachó su mirada, cubriendo su rostro con su flequillo.

― Jamás dañaría a mis seres queridos, pero tampoco he sido capaz de protegerlos. ― Había tanto pesar en sus palabras que, por primera vez, Shinobu fue consciente del dolor bajo la superficie calmada de su colega.

I used to be a little boy

So old in my shoes

(Yo solía ser un pequeño muchacho

Tan viejo en mis zapatos)

Y por primera vez, vio al pequeño niño detrás de la imagen de pilar. Recordó la primera vez que lo vio, tan joven y de unos diez centímetros menos que su actual altura, casi del tamaño del mayor de los Kamado. Siendo un niño con las responsabilidades de un adulto. Denotándose tan viejo para su edad y, a la vez, tan joven para poder manejar tantas emociones dolorosas.

― ¿Por eso te aíslas del resto? ― pensó en voz alta y no se dio cuenta de su error hasta que lo vio alzar su rostro con tal determinación, que su expresión era fiera.

And what I choose is my choice

What's a boy supposed to do?

(Y lo que elegí es mi opción

¿Qué se supone que haga un muchacho?)

― Es mi elección, Kochô. ¿Qué se supone que debería hacer si no es esto? ― dijo, mientras su mirada se oscurecía ―. Si debo estar lejos del resto y arriesgar mi vida para protegerlos, lo haré. Soy un arma en manos de la organización, mi corazón nunca vacilará. Así sea un asesino, aunque se trate de demonios.

The killer in me is the killer in you

My love

(El asesino en mí es el asesino en ti

Mi amor)

― Somos lo mismo, Tomioka-san ― mencionó y su sonrisa perpetua fue real y cálida, a pesar de sus palabras amargas ― . La asesina que soy, es el asesino que eres. Ya me lo habías dicho, somos los pilares de los cazadores de demonios.

La vio llevar su mano a su pecho, sobre su corazón y, aunque solía ser malo con las palabras, pudo entender completamente lo que ella le decía entre líneas. "No te aísles más, llevamos el mismo peso en los hombros" pudo leer los pensamientos de ella, como si se los dijera y, a pesar de su sentimiento de inferioridad, aceptó su camaradería, porque ella había perdido tanto como él y sabía que era la única que no podía cortar una cabeza de demonio con su pequeño cuerpo.

― Nunca te has rendido ― susurró, exteriorizando sus pensamientos y la joven ladeó la cabeza sin comprender, pero segura que él la estaba reconociendo. Para bien o para mal, haber interactuado en tantas misiones, los había ayudado a entenderse con poco.

I send this smile over to you

Disarm you with a smile

(Te envío esta sonrisa.

Desarmarte con una sonrisa)

― Puedes contar conmigo, Tomioka-san ― afirmó, tomando sus manos entre las suyas, en un gesto que había visto hacer a su hermana en incontables veces, pero esa era la primera vez que ella realmente sentía la necesidad de replicarlo. Giyuu se dejó hacer, observando la sonrisa radiante de la joven, una sonrisa verdadera ―. No deseo que vuelvas a ocultar algo, como lo de los hermanos Kamado. Aunque entiendo por qué lo hiciste, nos pusiste en una posición difícil. Hasta cruzamos nuestras espadas.

Sabía que ella seguía un poco enfadada por esa situación, pero no pudo evitar que las comisuras de sus labios se alzaran levemente al recordar que ninguno de los dos pudo ir en serio en aquella ocasión, en que terminaron usando sus manos no hábil para enfrentarse.

Shinobu vio esa pequeña sonrisa y no pudo evitar pensar que era problemática. Siempre la hacía bajar la guardia y embobarse con ese rostro que no acostumbraba expresar mucho. Giyuu podía llegar a ser un peligro más grande para ella con su sonrisa que con su espada de cazador, pero también estaba cansada de no poder estar desarmada frente a nadie. Quizás por eso fue que terminó levantándose y acercándose a él.

― Tu, que no sonríes ― susurró, mientras delineaba el rostro masculino con sus dedos. Los ojos azules se abrieron, sorprendidos, pero su dueño fue incapaz de moverse, paralizado por la mujer venenosa frente a él. Hipnotizado por descubrir que las manos de ella no eran tan suaves como otras mujeres -seguramente por su dominio con la espada- y es que Shinobu, como buena profesional, apenas lo rozaba cuando lo atendía, menos de esa forma tan lenta y sutil. Tan efímera como el posar de una mariposa en el agua ―. Deberías hacerlo más seguido.

Siguió diciéndole, deleitándose al dibujar con sus manos el perfil y los labios de él, incapaz de creer que ese sujeto, tan rudo frente a los demonios, pudiera mantenerse tan sumiso frente a ella. Sí, muchas veces había hecho su voluntad en lugar de la de él, sin embargo, siempre había recibido alguna resistencia de su parte y verlo tan dócil, la hacía desear descubrir cuanto más se quedaría así.

― Resulta encantadora ― admitió y el aliento cálido de ella sobre su boca lo hizo tragar con fuerza, incapaz de alejarse o terminar de acortar la distancia. No sabía que se proponía la menor, pero estaba seguro que sería problemático. Todo en ella era problemático, pero a él eso nunca le había importado.

Shinobu se terminó de hundir en ese mar en calma y su corazón dio un salto cuando él tomó su nuca y le devolvió el beso.

Lo que había comenzado como un pequeño roce de labios de parte de la hashira, tal cual el posar de una mariposa, había mutado en intensidad. Shinobu había olvidado que el mar podía volverse tormentoso sin previo aviso.

Nunca imaginó que el frío e inmutable de Tomioka Giyuu podría besar de forma tan fogosa y debía admitir que ese hombre la estaba volviendo adicta a sus secretos, realmente deseaba ser la única en descubrir la calidez y pasión debajo de la superficie de él.

Sus lenguas seguía en una lucha por el dominio de ese beso, cuando la de mechones morados sintió como él la tomaba en brazos y la depositaba en la cama. Dejándola debajo de su cuerpo. Un jadeo intenso se escapó ante esa nueva posición, que la dejaba acariciar la espalda de él en toda su extensión, mientras era cubierta por el calor que emanaba del cuerpo masculino.

Sin embargo, un quejido leve del hombre y su mano embutida en una sustancia viscosa la hizo recordar el estado lastimado en que se encontraba el mayor. Rompieron el beso al mismo tiempo, como si de un acuerdo tácito se tratara, y se quedaron viendo por lo que les pareció una eternidad. Hablando con sus miradas, llenas de inseguridades ante lo que acababan de hacer.

"Esto lo cambia todo" pensaron al tiempo que Giyuu se levantaba para dejarla escapar de la prisión que había formado con su cuerpo. Shinobu se levantó y limpió su mano ensangrentada, acababa de abrirle la herida a su colega. Lo vio voltear su rostro lejos del de ella y sus mejillas arreboladas le confirmaron lo apenado que se sentía, tan distinto del hombre que acababa de besarla. La invadió una dulzura inimaginable por él y eso la hizo soltar una risita tonta.

― Ara, ara~ To-mio-ka-san puede estar avergonzado por propasarse con una señorita en su propia casa ― molestó, riendo con más ganas ante el rostro indignado del pelinegro.

― Tu eres quien se aprovecha de tus pacientes, Kochô ― refutó, atormentado de ser visto como un pervertido por aquella venenosa mujer. La vio atragantarse ante su declaración y se sintió satisfecho al ver cómo una venita crecía en su frente.

― ¿Qué dijiste, Tomioka-san? repítelo, por favor. ― Se acercó a él sonriendo mientra alzaba su mano derecha en un puño, sin embargo, Giyuu nunca había sido intimidado por ella, ni siquiera cuando la conoció con esa actitud rebelde que ahora ocultaba con la sonrisa de Kanae.

Y esa discusión pudo haber seguido si Aoi no hubiera solicitado la asistencia de la pilar del insecto apenas terminara de sanar al pilar del agua. Shinobu terminó por curar, suturar y vendar la herida del de ojos azules, aún destilando cierta ira por saber que él tenía razón con su declaración anterior.

― Esto no ha terminado, Tomioka-san ― amenazó, enterrando su dedo índice en el pecho del pelinegro.

― Kochô ― llamó, deteniendo el ataque de ella con su mano ―. No me arrepiento de nada. Sigue siendo mi elección… y la tuya ― agregó, casi en tono de pregunta.

Shinobu escuchó la determinación en sus palabras y la timidez con la que casi le preguntó a ella cuál era su elección. Sabía que tener una relación siendo parte de esa organización era una tontería, más siendo pilares; pero las palabras de su hermana, pidiéndole tener una vida normal, casándose y formando una familia, lejos de los cazadores de demonios, vino a su mente.

Sabía que él nunca aceptaría dejar la organización, porque era su deber proteger a otros de los demonios. Sabía que ella tampoco la dejaría, tenía sus propios propósitos que cumplir. Sabía que no eran personas normales y que sus vidas estaban en continuo riesgo.

Ambos tenían claro que podían morir.

― Tampoco me arrepiento de nada, Tomioka-san, esa es mi elección ― declaró, eligiendo vivir aquello con un hombre en su misma posición que haberse negado a la posibilidad por el riesgo y dolor que conllevaba las posibles consecuencias.

Y, seamos sinceros, la sonrisa que adornó el rostro del pelinegro en el instante en que ella lo aceptó, hacía que todo riesgo y dolor fuera secundario. Se había hecho adicta a esa sonrisa. Lo sabía, sólo esperaba que él se demorara en descubrir cuánto la desarmaba con ella.

Giyuu la besó dulcemente antes de dejarla partir a cumplir con sus deberes. Al final, esa técnica de sangre no había sido tan mala.

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And leave you like they left me here

To wither in denial

The bitterness of one who's left alone

(Y dejarte como me dejaron aquí

Para marchitarme en la negación

Con la amargura de alguien a quien dejaron solo.)

Giyuu siempre había sabido que su relación con la pilar del insecto tenía fecha de caducidad, pero en su inocencia creyó que sería él quien terminaría muerto y no ella. La amargura que sentía frente a la tumba de Kochô Shinobu no dejaba de abrumarlo y sus ojos se desbordaron en lágrimas que abrasaron sus pálidas mejillas, mientras que el viento que jugueteaba con sus largos cabellos, le recordaba la incomodidad de ordenarlos con una sola mano.

Siempre supo que formar una relación con su estilo de vida era un error, más si su pareja también era parte de la organización. Sin embargo, tenía claro que ninguno hubiera dejado su deber de lado, no si eso significaba dejar de proteger a otros y lo había aceptado. Por eso, cada vez que podían, se veían y aprovechaban al máximo su tiempo juntos.

Oh, the years burn

Oh, the years burn, burn, burn

(Oh, los años arden)

Qué ironía que esos mismos recuerdos lo quemaran ahora. Qué ilógico y doloroso que el tiempo en que fue feliz viniera a atormentarlo ahora que su felicidad se había ido con el último aliento de ella y que la culpa por no haberla podido asistir en su batalla no lo abandone. "Quemas, Shinobu, tu recuerdo me quema" pensó, hundiéndose de rodillas en la tierra frente a la tumba de su amada. Él ya conocía el dolor de la pérdida de un ser querido, pero volver a pasar por ella lo hacía sentir tan impotente, tan inútil y amargo, que sentía como se marchitaba, porque tuvo que negar su dolor mientras batallaba, porque no pudo ayudarla.

Porque los demonios le habían quitado demasiado y lo había dejado vivo, incapaz de acompañar a aquellos que perdió.

Porque si no hubiera sido Shinobu, tal vez él la habría dejado como ella lo dejó aquí. Vivo, fragmentado, listo para marchitarse en negación.

Sin embargo, Giyuu sabía que esa sólo era la amargura de quien se queda solo.

I used to be a little boy

So old in my shoes

(Yo solía ser un pequeño muchacho

Tan viejo en mis zapatos)

Lo había hablado muchas veces con su amada pilar del insecto, aquellas noches que no tenían misiones y terminaban amándose como nunca creyó que pudieran hacerlo. Habían hablado del pasado, del futuro, del presente, de sus temores y de la necesidad de vivir lo mejor que pudieran mientras estuvieran juntos. Sin arrepentimientos, tal cual hicieron tras el primer beso. Había hablado de este escenario y el contrario. Sin embargo, nada de eso lo había preparado para tal desolación y volvía a sentirse el niño debilucho que fue, aquel que nunca pudo proteger a sus seres amados y que siempre terminaba siendo rescatado.

Tan joven y tan viejo ante tanta carga adquirida.

And what I choose is my voice

What's a boy supposed to do?

(Y lo que elegí es mi voz

¿Qué se supone que haga un muchacho?)

―Giyuu-san, prometeme que si sólo tú sobrevives, harás todo por vivir una vida plena. ―La petición lo había descolocado, pero asintió sin pensarlo, si fuera al revés, él también querría que ella viviera plenamente, sin que su recuerdo y su relación fuera una carga que la atormentara ―. Prometeme que sonreirás más y que no te aislaras, deseo que seas feliz conmigo o sin mi. Si ambos sobrevivimos, espero que podamos vivir plenamente juntos, en el mundo que construiremos sin demonios.

Las palabras de Shinobu, unos días antes de la batalla final, vinieron a su mente y lo hicieron sentir avergonzado. El pelinegro refregó sus ojos con el dorso de la mano que le quedaba, quitando el rastro de lágrimas de sus ojos azules y alzó la cabeza. Contemplando el nombre grabado en la lápida con su seriedad característica.

― Lo que elijo es mi voz, Shinobu, para reafirmar mi promesa a pesar del dolor y la amargura. Intentaré vivir de la forma en que me pediste ― declaró, levantándose con una determinación que enorgullecería a los muertos que lo amaban.

La hashira nunca había engañado al pelinegro, ella le había revelado su plan y, a pesar de la discusión tremenda que eso causó, él decidió aceptarlo como última medida para vencer a la Luna Superior Dos. Aquella discusión le daba algo de tranquilidad a su atormentado corazón, porque sabía que ella se había esforzado por buscar otra forma de acabar con ese Oni y si había utilizado su último recurso, entendía que debió verse acorralada.

La hermanita de Kochô le había contado los pormenores de lo sucedido y el pilar no pudo más que sentirse orgulloso de la determinación de su amada. Sin embargo, el dolor de la pérdida siempre lo acompañaría, sólo le quedaba vivir lo mejor que pudiera, para no decepcionar ni a Shinobu, ni a Sabito ni a su hermana.

"Ni a aquellos que perdieron la vida a causa de los demonios" pensó, dándole la espalda a la tumba de esa venenosa mujer, que lo había intoxicado en amor.

―¿Qué se supone que haga ahora?― preguntó al viento, cabizbajo y apretando los dientes para no sucumbir a la amargura.

Y fue justo en ese momento que una pequeña mariposa revoloteó a su alrededor, haciéndolo alzar el rostro para seguirla con la mirada. Giyuu juraría que vio a Shinobu descender ante él, en esa pose tan característica de ella, y la mariposa se posó en sus labios, transmitiendo el beso que desde el otro plano le enviaba su amada.

Tomioka Giyuu sonrió levemente, dejándose inundar por la calidez que había provocado el roce de esa mariposa en él.

Porque sabía que el aletear de una mariposa podía provocar una tormenta, pero esa en particular había devuelto la calma a su mar interior.

Y así, con una sonrisa en su rostro, se fue de ese lugar. Embobando al espíritu de Shinobu tanto como cuando lo veía sonreír en vida.

Send this smile over to you

(Te envío esta sonrisa)


Primera vez que publico algo de este ship (lo amo) y me siento nerviosa ajaja, espero que haya sido de su agrado y que me hagan saber que les parece.

No sé por qué ff me borró las cosas en cursiva, así que tuve que corregirlo T_T

Por mi parte, amé escribir esta historia

Algunas aclaraciones por si no se entiende: el comienzo de la historia se sitúa en el gaiden de Tomioka, luego en algún punto posterior a la reunión de pilares donde juzgaron a los hermanos Kamado y el final es después de la batalla contra Muzan y antes de que Giyuu se reuniera con Sanemi y el nuevo patrón (:

¿R.E.V.I.E.W.?