N/A: ¡Hola a todos! Gracias por sus comentarios y gracias a todos los que están leyendo este fanfic. Realmente los valoro, y son un aliciente para seguir escribiendo.
Aclaración: Detective Conan no me pertenece.
Capítulo 2
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Algo malo, muy malo estaba pasando.
Ran se ha estado comportando extraño con Shinichi desde que volvieron a Japón. Bueno, hablar de comportamiento extraño es por no decir que ella lo ha estado ignorando por completo.
Se dio cuenta de ésto hace unos días atrás, cuando Conan, usando teléfono de Shinichi, le envió un mensaje a Ran preguntándole en donde había guardado un libro en la última vez que ella estuvo limpiando su casa. Pero no obtuvo respuesta. Esto, por supuesto, era muy raro pues ella jamás deja de contestar el teléfono. Obviamente antes de llegar a conclusiones apresuradas, primero se aseguró de averiguar si Ran tenía algún problema con su teléfono. Pero no, estaba en perfecto estado. Él la vio utilizarlo con regularidad todos estos días, e incluso respondió mensajes que él le había escrito como Conan. Pero no a los de Shinichi.
Y fue entonces cuando se dio cuenta que ella no le había hablado durante semanas, ni una sola palabra.
Claro, era su culpa no haberse dado cuenta antes. Pero en su defensa, él está junto a ella todo el tiempo, duermen bajo el mismo techo, comen juntos, y salen juntos. Entonces cuando no recibe mensajes de ella le suele tomar un tiempo en notarlo, pues... ¡Siempre está con ella!. De hecho, es esta la razón por la que a veces se le olvidaba hacer sus pequeñas llamadas como Shinichi, que tenían la finalidad de que Ran pudiera escuchar su voz y se asegurara que él estaba vivo y bien, y no se preocupara. Se golpeó la cabeza y maldijo en voz baja, reprochándose de haber sido tan descuidado.
Pero lo que más le preocupaba era que Ran no se hubiese acordado de él en todo este tiempo. Después de todo, para ella, eran semanas sin saber nada sobre él, quien se supone que está medio desaparecido y en probables problemas. De hecho, desde que había desaparecido, Ran siempre había estado ansiosa por tener constante contacto con Shinichi, incluso llegando al punto de avisarle cada vez que ella salía de casa por si él llegase a aparecer por ahí. Y aunque se molestara mucho con Shinichi, aún así ella jamás había dejado de contactarse con él. Estaba demasiado preocupada por él como para eso.
Además, no era normal que no contestara las llamadas. En un comienzo, pensó que podría tratarse de algún mal entendido, que quizás simplemente no escuchó el tono, que estaba ocupada, o algo por el estilo. Pero no tardó en entender que era su número el que estaba bloqueado.
Por supuesto, él no es tonto. Claro que suponía que Ran se debió haber molestado mucho con él después del asunto de Londres, pero ella jamás lo había ignorado de esa forma. ¿Acaso a ella ya no le importa Shinichi? ¿Ran se habrá olvidado de él? ¡Esto lo tenía muy preocupado!
Es como si todo acerca de Shinichi se hubiera esfumado de la vida de Ran. Parecía como si alguien hubiese borrado la existencia del detective de todo lo que la rodeaba. De hecho, Conan había notado que Ran ya no nombraba a Shinichi en ninguna situación, ni siquiera en las más obvias como en los casos en los que se involucraban junto al viejo Kogoro, o cuando alguien nombraba casualmente historias de misterio o de Holmes. ¡Incluso Sonoko ha dejado de molestar a Ran con Shinichi!
Debía admitir que esto se estaba convirtiendo en un problema importante para él, como si todo lo demás pasara a segundo plano. Hasta le cuesta trabajo conciliar el sueño por la noches. No puede dejar de pensar en ésto.
Si, sus asuntos con Ran siempre suelen tener este efecto en él.
Por eso estaba decidido en averiguar qué era lo que estaba pasando. Le preguntaría directamente a Ran acerca de Shinichi y averiguaría la verdadera razón por la que ella lo estaba ignorando. Estaba seguro que podrían solucionarlo. Cualquier cosa que la hubiese molestado, él se lo compensaría.
Decidió hacerlo cuando ambos estuvieran a solas, sin Kogoro o la entrometida de Sonoko. Por esta razón consideró que el mejor momento era hacerlo casualmente de camino a casa después de la escuela. Por supuesto, esperó a que Sonoko se separara de ellos en la esquina camino a su propia casa -aunque debió sortear con el inconveniente de que la heredera de la corporación Suzuki quería ir convencer a Ran de ir conocer un nuevo restaurante de moda en el barrio, pero Conan consiguió que se escaparan de eso- y cuando estaban a unas tres o cuatro cuadras de la agencia de detectives, el niño de gafas aprovechó para hacerle preguntas a Ran como si fuera un pequeño y tierno niño inocente.
—Oye, Ran-neechan...—dijo de pronto Conan con tono infantil. El niño se sujetaba con fuerza de las guinchas de su mochila escolar. Se sentía nervioso e inquieto.
Ran lo miró hacia abajo, observándolo con curiosidad. Ambos estaban caminando tranquilamente por las calles de Beika.
—¿Qué sucede, Conan-kun?—respondió la adolescente con una sonrisa.
—Emm...no es que me interese ni nada, pero Shinichi-niichan me llamó al otro día, y me preguntó si tu teléfono estaba descompuesto o habías olvidado pagar la línea, ya que no le habías contestado sus llamadas, ni ninguno de sus mensajes...—dijo Conan sin poder evitar que un leve rubor se posara sobre sus pequeñas mejillas. Por supuesto, él sabía perfectamente que no había ningún problema con el teléfono de Ran ya que la había visto en numerosas ocasiones utilizándolo sin ningún problema. Sabía que el único problema era con Shinichi.
—Oh,—dejó salir Ran ante la pregunta, como si la hubiese tomado por sorpresa y no supiera como contestarla. Él supo de inmediato que la pregunta la estaba complicando, y que se estaba tomando un tiempo para escoger las palabras adecuadas.
—¿Ran-neechan?—volvió a insistir el pequeño Conan-kun, ansioso por escuchar la respuesta.
—Bueno, la verdad es que mi teléfono no está descompuesto—admitió la karateca, intentando tener el mayor tacto posible con el niño que ella sabía que era un gran patrocinador de su relación Shinichi -sin saber que Conan es el mismísimo Shinichi en su versión infantil-.
Conan la miró con atención, esperando que prosiguiera con su explicación. Ella se estaba tardando en retomar la respuesta, y la espera se estaba haciendo una eternidad para él. —¿Entonces? ¿Por qué no le contestas a Shinichi-niichan?—preguntó con falsa inocencia mientras la taladreaba con la mirada.
Ran se agachó a la altura de Conan, y le tomó el hombro. Él observó las manos de ella posadas sobre sus hombros antes de volverse hacia Ran, quien como pocas veces le ha pasado desde que es Conan, parecía estar a la misma altura. Frente a frente. Por supuesto, la cercanía con el rostro de la joven provocó que el calor sobre sus mejillas se hiciera más intenso.
—Lo que pasa es que a veces lo mejor es dejar ir a las personas—le dijo con tranquilidad, pero con una sonrisa triste en su rostro. Conan sintió que su pecho se apretaba.
—¿Eh? ¡NO!—respondió instintivamente, con más sentimiento que razón, pero rápidamente se compuso, y trató de volver a modo niño pequeño. —Quiero decir...¡Ran-neechan dijo que lo esperaría! ¡Shinichi-niichan volverá! Solo espera un poco más...
—No—respondió simplemente, con semblante serio. Conan no supo identificar si Ran estaba a punto de ponerse a llorar, o estaba muy molesta, pero tuvo que admitir que no le gustó su rostro. —Ya no más.
Conan pudo sentir como una gruesa gota de sudor frío surcaba su tenso rostro.
—P-ero...—abrió la boca el niño, luchando por buscar razones que pudieran persuadirla de que cambiara de idea, pero Ran no le dejó tiempo para encontrarlas. Estaba decidida, podía notarlo claramente en su semblante. Nunca la había visto así.
—No, Conan-kun—lo interrumpió Ran, mientras volvía a pararse y le regalaba una falsa cálida sonrisa. —Se acabó.
¿Se acabó? ¿Así tan fácil? Después de todos estos años de amistad ¿A ella no le importa? Es decir, él no es un estúpido insensible, sabe que la estaba haciendo sufrir con todo ésto. De hecho, siempre se ha sentido tremendamente culpable de mentirle una y otra vez, de pedirle que lo esperase aún sabiendo que existe la posibilidad de que no pudiese encontrar la cura. A menudo ha pensado que era como cargar un enorme y pesado saco sobre su espalda, hiriéndolo con cada día que pasaba, siendo consciente de que algún día se abriría y explotaría sobre él, enterrándolo en la tristeza.
Si, él comprendía si ella quería dejar de esperarlo. Él mismo se sentía como un patán egoísta, que por un lado le mentía, dejándola en la oscuridad de todo lo que estaba pasando, pero que al mismo tiempo le pedía que esperara, no dejándole que se alejarse de él, ni que pudiera conocer a alguien más. Siempre se aseguraba de que no se olvidara de él. Pero eso no significaba que eso fuera menos doloroso. Más aún considerando que no han ni siquiera hablado al respecto. Más aún que ella ni siquiera le dijo un adiós. Ella no le dijo nada, NADA.
Sintió como una ola fría recorría su espalda. Entró en pánico. Definitivamente él no quería despedirse de ella. No quería perderla. Él la amaba, y los dioses saben cuánto. Por otra parte, sabe que el amor no puede ser egoísta y entiende qué es lo mejor para ella. Y lo más probable era que él no era lo mejor para ella en este momento. Pero, al mismo tiempo, el amor no suele ser racional. Su mente le dice que la deje ir, que sea feliz aunque no sea con él. Pero su corazón le dice a gritos que debía hacer lo que fuese por recuperarla.
Miró el suelo con concentración mientras caminaba por las calles de Beika junto a la chica que paradójicamente se quería alejar de él. Mientras tanto Ran le conversaba tranquilamente sobre diversos temas a los cuales él no le estaba poniendo suficiente atención, pues su cabeza estaba en otro lado. Fruncía el ceño mientras pensaba que debía hacer. Y ya lo había decidido. Estaba dispuesto a contarle todo, toda la verdad. Contarle acerca de la Organización, de Conan, de sus sentimientos por ella, de todo. No habría más mentiras entre los dos. Solo necesitaba convencer a Haibara de que le diese un antídoto temporal para poder volver a su cuerpo normal y poder hablar con Ran. Porque si él quería hablar con Ran de toda la verdad, tenía que hacerlo con su propia voz, con su verdadero cuerpo. Estaba seguro que si le contaba todos los detalles, ella comprendería.
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N/A: ¡Gracias por leer el capítulo! Agradecería sus opiniones o comentarios :)
