N/A: ¡Hola a todos! Muchísimas gracias por todos sus comentarios, realmente se los agradezco :D
Aclaración: Detective Conan no me pertenece
Capítulo 10
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- Tres días antes -
El ambiente en la residencia Kudo se sentía denso y cortante, como si nadie tuviera el suficiente deseo y fuerza para hablar y dirigirse la palabra, sino más abocar toda su energía en empacar y ocultar todo antes de abandonar este sitio. No era de extrañar. Después de todo, sabían que sus vidas ya tenían precio y que su periodo de supervivencia ya poseía tiempo de caducidad. Más aun en Shinichi, quien veía en ésto como una abrumadora derrota desde alguien que no está acostumbrado a a perder ni a rendirse. Tener que salir "arrancando" del país era claramente verse vencido por una fuerza que se había mostrado superior a él, y que le había impedido mantener todo controlado por sí mismo, como a él le acomoda. Es como perder su propia capacidad de resolver sus problemas. Esto lo hacía sentirse molesto e inútil.
El padre de Shinichi le aseguró que resolverían todo este embrollo y le ofreció que se fuera con ellos a Los Ángeles mientras hacían un plan para derrotarlos definitivamente, y, por supuesto, extendió la invitación al resto. Yusaku creía firmemente que la derrota de la organización era posible si se contaba con los contactos precisos y las deducciones correctas, y él ayudaría en ésto. Pero, mientras tanto, la pareja Kudo creía que era mucho más seguro para su hijo y los otros que se fueran del país, ya que era cosa de tiempo para que los encontrasen. Y si bien tenían plena confianza en Shinichi y sus habilidades, así como también en los contactos importantes ha conseguido a lo largo de estos años, a veces llega el momento de dejarse ayudar. Y dado la urgencia del contexto en el cual se veían envueltos, no le quedó otra alternativa que ceder a lo que sus padres le indicaban. Él sabía que debían irse, pese a que le hubiese gustado solucionar el problema por sí mismo y no requerir ayuda de ellos.
Haibara observó a Conan mientras revisaban entre los tres cada espacio de la casa. No era como si tuviera una cara de molestia o preocupación evidente, después de todo, Kudo siempre ha sido un experto en no mostrar los verdaderos pensamientos o sentimientos que lo están atravesando. Pero ella, muchas veces, tenía la capacidad de ver más allá en las personas, y podía notar una aura de tensión en el pre adolescente de gafas.
—Hay algo que te molesta, ¿No es así, Kudo-kun?—preguntó de pronto la científico encogida al detective, manteniendo un tono de voz neutro.
—¿Eh?—dijo éste volteándose a ella. —¿No te parece suficiente con tener que salir escapando de Japón porque Gin y Vodka nos encontraron?— respondió alzando una ceja mientras proseguía con su trabajo.
—Hay algo más—le respondió. —¿Se trata de tu chica, no es cierto?—dijo, y sin dejar que éste replicara prosiguió. —No debes preocuparte de nada, mientras se mantenga fuera del país ella no correrá ningún riesgo.
Pero ella no entendía. Y no entendía porque no había querido contarle nada acerca de sus sospechas acerca de la revista y extraña desaparición. Sabía perfectamente exactamente lo que le diría acerca de sus cavilaciones y las trancas que ésta le podría a sus acciones. Era mejor que no se enterara. Después de todo, incluso el profesor, cuando le contó lo sucedido, no estaba tan seguro acerca de las conclusiones a las que Shinichi había llegado con tan pocas pruebas. Creía que el que la revista no estuviera en donde lo había dejado inicialmente no tenía porqué significar, necesariamente, que habían sido ellos la que la habían tomado. Cualquiera podría haberlo hecho. Por ello, su consejo había sido que no preocupara más de la cuenta ya que lo probable es que no fuera nada, y que, si tenía dudas, que le enviara algún mensaje de alerta.
Pero eso no era suficiente para él. No lo tranquilizaba en absoluto. Él no podía llegar e irse así como si nada, teniendo las sospechas que ellos podrían llegar a ella y hacerle algo. Y que ese algo pudiese ser la muerte. Un escalofrío recorría su cuerpo con tan solo pensarlo. Daba lo mismo lo que pensaran los demás, él estaba seguro de que Ran podía estar en peligro, y le daba igual que no tuviese pruebas. Prefería ser imprudente y hacer algo arriesgado y estúpido, en lugar a que le pasara algo a la persona más importante del mundo para él, pese al tiempo y la distancia.
—Recuerden que tenemos que estar mañana a primera hora en el aeropuerto ya que el avión parte las 11:00 de la mañana—les recordó de pronto el profesor. —Así que tenemos que apurarnos en terminar todo ésto para poder acostarnos temprano—dijo. —Mañana será un largo día.
—Eh, yo no me voy mañana—respondió Conan intentando sonar casual, sin molestarse en voltear a mirarles, haciendo como si estuviera demasiado absorto en lo que estaba haciendo. Por supuesto, no fue tomado como tal por los demás. —Tengo que hacer algunas cosas aquí antes de irme.
"¡¿Qué?¡" exclamaron al unisono el profesor Agasa y Haibara, quienes se voltearon hacía él con el ceño fruncido, sin comprender en absoluto el disparatado anuncio del detective encogido.
—Tranquilos, tranquilos—les dijo, intentando apaciguar el impacto que sus palabras habían provocado, esbozando una sonrisa nerviosa. —Solo me demoraré un par de días más arreglando unas cosas que tengo pendientes, luego me uniré a ustedes en Estados Unidos.
—Kudo-kun, pensé que esto estaba claro—replicó la chica de pelo rojizo. —Ellos pueden volver en cualquier momento, así que no te puedes quedar ni un día más aquí.
—Créeme, yo lo se—le respondió. —Simplemente serán un par de días, no pasará nada.
—¿Y qué es lo que tienes que hacer, de todos modos?—replicó la chica cruzándose de brazos. —Ya tenemos todo listo.
Conan se tomó unos instantes para armar una excusa lo medianamente creíble como para que dejaran de hacer preguntas. Y, bueno, no debía ser tan difícil para él considerando que siempre ha tenido una impresionante habilidad para improvisar y actuar con inocencia hasta en los momentos más sorpresivos. Herencia de su madre actriz probablemente.
Por supuesto, esto no los convenció del todo, en especial a Haibara, quien seguía insistiendo en que le dijera exactamente lo que le quedaba por hacer. No podía culparla por ello. Shinichi ya ha demostrado en el pasado lo imprudente que puede llegar a hacer, y que actúa conforme a sus propios instintos y olvida convenientemente las instrucciones que siempre ésta le entrega. Pero sabe que Kudo le gusta hacer las cosas a su modo y que no sacaría mucho en limpio con persuadirle, por ello no les quedó más opción que permitir que éste se quedara e hiciera lo que tuviese que hacer. Por supuesto, como de costumbre, le dejó una indicaciones para seguir, aunque temía que no las realizaría de todos modos.
De esta forma, a primera hora de la mañana, el grupo que subiría al avión con destino a Los Ángeles se vio reducido a dos, haciendo promesas de llegar lo más pronto posible. Pero, lo que ellos no sabían, era que los planes del detective eran otros y que los asuntos pendientes que lo apegaban no estaban en Tokio sino en París, en donde ella estaba. Él jamás podría irse dejando sola y desamparada a Ran, más aun cuando él podría ser quien la pudiese haber involucrado en todo esto. Llevaba días sin conciliar el sueño pensando en lo que le pudiera pasar, y creía que cada hora era una pérdida de tiempo. Era indispensable que supiera lo básico de lo que pasaba, aunque sin contarle muchos detalles para que no corriera peligro. Tampoco podía saber de la verdad de Conan.
Por ello, una llamada de Conan no era una opción, ya que solo lo podía saber desde Shinichi como fuente. Y si bien ella lo tenía bloqueado, él podría llamarla desde otro teléfono, pero eso no le gustaba. Creía que ella se merecía saberlo de su propia boca, más aun cuando todo era culpa de su propia curiosidad detectivesca y su resistencia de abandonar la residencia Mouri, lo que habría evitado ponerlos en la mira de la organización. Debía admitir que en entonces no pensó en eso
Ingresó sus manos en los bolsillos de su pantalón, pensando de forma inquieta. El tan solo imaginar en verla frente a frente otra vez, como Shinichi, después de todo estos años, lo llenaba de ansiedad. Pero su miedo a que algo le pasase sobrepasaba a esta incertidumbre.
Conan tenía tres antídotos temporales, dos de ellos entregados por Haibara para el viaje hacia Estados Unidos. Ese sería un viaje solo de ida, ya que su retorno, por el momento y dado el contexto actual, era incierto. Por ello la científico encogida le dio dos antídotos que le permitiera abordar el avión y mantenerse como Shinichi Kudo por todo el largo trayecto hacia Los Ángeles. Con todos estos años, Shinichi se ha estado volviendo cada vez más inmune al antídoto, por lo cual su cuerpo ya no resistía un vuelo de muchas horas con un solo antídoto. Por otra parte, el tercer antídoto era aquel que había guardado en secreto por todos estos años, cuando Haibara se le entregó para que él pudiera arreglar sus problemas con Ran luego del fatídico episodio de Londres. Aquel que nunca utilizó porque prefirió dejar ir a Ran para que ella lo dejara de esperar. Para que ella no siguiera sufriendo por su culpa.
Y era ese tercer antídoto la clave de su plan.
Se quedó esa noche en casa del profesor Agasa, ya mudado temporalmente de su propia casa, la cual reposaba con aparente tranquilidad justo al lado suyo, y, al otro día, a primera hora de la mañana, tomó un taxi en dirección al aeropuerto y embarcó el avión que lo llevaría a su destino. Pero él no arribaría a Los Ángeles, como todos tenían presupuestado, sino que llegaría a un país en donde nadie lo estaba esperando.
N/A: ¡Gracias por leer! :) Estamos a punto de presenciar el enfrentamiento de Ran y Shinichi después de mucho tiempo, así que estén atentos a la próxima actualización (intentaré no demorarme demasiado). Cuénteme cómo piensan que será la escena, ¿Creen que se arreglará todo entre los dos o el problema de ahondará aun más? ¡Nos estamos leyendo! :D
