CAPÍTULO 39: A la conquista
Comentarios a los reviews:
Rocío-del-Pilar: Jajaja, pobre... espero que ahora no te pille después de cenar o a punto de marcharte a la cama »_«. Siento aquella tardanza y la actual, pero estoy bastante atascada con esta historia de momento. Tengo la cabeza en otra parte T_T. De Soujiro, qué voy a decir yo: me encanta en este fic. Adoro su personaje, y adoro que se haya puesto protector con Misao. Pero no en plan físico, sino emocional. Sabe que Misao puede ser negligente consigo misma y por eso se vale de lo que sea para detenerla y cuidarla. Por algo la quiere, ¿no? *o*. De lo que dices de Aoshi, es lo que siempre se me quedaba clavado cuando leía fics de ellos. Él siempre constituye la red de seguridad de Misao. Como volvió al Aoiya, parece que vuelve a ser un ninja más, pero a mí me quedó la sensación de que él lo que quería era dejar la otra vida atrás (por eso le eché en este fic XD). A mí me gusta la idea de que ella es independiente. Lleva ya unos años al frente de la organización. De hecho, más de los que estuvo Aoshi (porque se fue con unos compañeros en plan sicarios; en realidad no era el jefe de una organización). El problema es que, a diferencia de Aoshi que simplemente «heredó» la banda, Misao la ha revivido casi desde 0. Por eso se desvive y puede llegar a hacer locuras por ellos. Y de ahí que también necesite que alguien le ponga los pies en tierra de vez en cuando XD.
Kaoruca: Bueno... es que Misao estaba muy resentida. Poco le ha dicho, me parece. Porque se ha cortado en lo importante »_« . Para Soujiro, lo de Misao es como una especie de enagenación momentánea que le ha dado. El pobre no «tiene la capacidad» de entender que la cosa va con él XD. Y sobre que se aproveche de la sociedad machista, como le decía a Rocío, Soujiro se aprovechará de cualquier cosa para protegerla. Él ha visto que no estaba en sus cabales, y puesto que no atendía a razones, lo ha cortado de raíz. Como bien dices, lo de Misao es como una rabieta de un niño, y cuando un niño se pone así, no intentas razonar: lo cortas. Y luego ya, cuando se le pase, hablas con él. Pues un poco lo mismo XD
JiJiYong: Wow, esto es amor por mis historias *o*. Me vienes del fandom de Fairy Tail... y Kaoruca se está viendo la serie de Fairy Tail con intención de leer después mis fics de allí XD. Me alegra que te hayan gustado mis historias. Y espero que aprecies también esta gran serie. La pena es que te puedas espoilear cosas de Rurouni Kenshin, pero contenta estoy de que te estén gustando mis fics incluso sin estar muy al día de este manga. Por cierto, a ver si cuando termine todo lo que tengo abierto, me pongo con el otro de Fairy Tail de soulmates que tengo pendiente. Lo tengo prometido y os lo subiré... pero cuando me quite tareas pendientes »_«. Si tengo una cuarta historia activa en FFnet, me da un síncope. No vuelvo a tener más de 2 abiertas en la vida »_«
Love52: Lo siento, me está costando centrarme en este fic T_T
De verdad que siento el superretraso de este capítulo. Pero no lo tenía hecho y mi inspiración se esfumó en este fic T_T Es un capítulo cortito y me queda con él una sensación de relleno. Pero es que no hubiera podido unir el capítulo anterior con el próximo si no explico algo mejor esa «aceptación» de Misao por continuar. Espero que os guste y prometo subir el siguiente pronto para resarcirme ;-D
CAPÍTULO 39: A la conquista
Cuando Soujiro regresó a la zona del restaurante, Misao se encontraba sola mirando la disposición de las mesas. En cuanto le oyó llegar compuso una tenue sonrisa y eso desconcertó bastante a Soujiro, pues no sabía qué le asombraba más: que no estuviera alicaída como estaba justo antes de que se marchara a por su bolsa o que la sonrisa que estaba poniendo fuese forzada.
De modo que no parecía tan abatida como varios minutos antes, pero a la vez estaba intentando mostrar un semblante más alegre de lo que realmente quería.
—He avisado a las chicas de que hoy no las ayudaré con las comidas —le dijo en un tono tan normal que aumentó más la confusión que ya tenía.
Habría jurado que tendría que sacarla arrastras a la calle. De hecho, se había preparado para eso. De ahí que verla de pronto tan predispuesta a su plan le sorprendiera tanto.
—No lo había pensado. ¿No les dará problemas?
—Yo no soy personal habitual del restaurante —explicó—. Sólo les echo una mano cuando ando por aquí.
—Ah… —aceptó.
No se había dado cuenta de ese detalle. Como desde que estaba allí Misao había colaborado en las tareas del Aoiya, lo había dado por hecho. Pero si lo pensaba bien, había estado tres meses fuera y todo había seguido funcionando con normalidad.
—No tengo muy claro por dónde empezar, así que mi idea es recorrer las calles e improvisar por el camino. Lo que sí sé es que podemos ahorrarnos la visita a los templos —comentó con cierta diversión.
—¿Los templos?
—Claro, los recorrimos todos antes de casarnos.
Soujiro la observó por interminables segundos y concluyó que había sucedido algo en su ausencia. Pero se contuvo de preguntarlo porque quería evitar a toda costa que volviese al estado en el que estaba minutos antes. Sin embargo, algo había tenido que ocurrir para pasar de estar sollozando en el cuarto de baño a mostrarse activa para dar una vuelta por la ciudad.
Y ese buen ánimo aumentó poco a poco según caminaron por las calles de Kioto. No tanto por la actividad de guía en sí como por el hecho de que Misao fuese una figura muy reconocida de la ciudad. Los pararon varias veces en su trayecto para felicitarla o confirmar los rumores sobre su reciente matrimonio. Y en cada ocasión, hablaba de ello y de lo feliz que se encontraba por haber podido casarse con la persona que quería.
Al parecer, lo que rodeaba al estado civil de Misao era más conocido de lo que él creía. Pero, en cierto modo, era de imaginarse que lo que acontecía a la líder de la banda más fuerte de la ciudad era carnaza para los rumores. Y, al mismo tiempo, eso le convertía en el objeto de estudio sobre el que fijaban sus ojos todos los interesados. Era el hombre que había ganado a Aoshi y conseguido a Misao, adelantándose en el proceso a un persistente Sasaki.
Misao empezó a sentirse tan entusiasmada cuando le presentaba, que incluso llegó a pensar que por fin se le había pasado el mal rato de la mañana. Definitivamente, el suceso tenía que haber sido un momento de debilidad que la había asaltado nada más despertar. No era más que la desilusión de haber estado varios días considerando la posibilidad de obtener algo que deseaba para de repente perder esa esperanza. Pero en cuanto se había distanciado del lapso angustioso, la Misao de siempre había resurgido de nuevo.
—¿Quieres parar a comer algo? —le preguntó en un momento dado—. Ni siquiera sé si has desayunado hoy.
—No lo he hecho —confirmó con tono culpable—. No me vendría mal comer algo…
—¿Y por qué no lo has pedido antes?
—Porque me ha gustado encontrarme con la gente.
Soujiro la observó por unos instantes y después sonrió.
—Eres una persona demasiado sociable —alegó—. Es evidente que necesitabas salir y que te diera el aire.
Misao asintió, aunque en su fuero interno ella supiese que no era por eso.
Cuando la primera persona la había detenido y preguntado por su matrimonio, se había quedado de piedra. Lo primero que había pensado era que estaba presentando a Soujiro como su querido marido cuando pendía sobre ella la posibilidad de que en unos meses tuviera que decir a esas mismas personas que la había abandonado.
Pero fue pensarlo y una resolución aún mayor que la que la asaltó cuando estaba en el pasillo del Aoiya con Satoshi apareció para que se cerciorara de que esa situación jamás sucediera. Estaba presentando a su marido a sus conocidos de Kioto y tenía que asegurarse de que eso no cambiara.
Era una luchadora. Y aunque era cierto que había perdido «la» oportunidad de oro, conseguiría que hubiese más. No iba a rendirse con lo más importante que había en su vida.
Soujiro le trajo un tsukune* de pollo y su estómago casi rugió por ello. No se había querido detener por lo complacida que estaba por los comentarios de la gente con la que se encontraba. Además, como Soujiro era una persona de trato amable, aunque no lo pretendiese, estaba generando una buena impresión sobre él como su marido, y esto la regocijaba aún más.
Pero eso no quitaba que deberían haberse detenido antes. Tenía bastante hambre; no había comido nada desde la cena del día anterior.
—Gracias —le dijo tras cogerlo y sentarse en un banco.
A pesar de haber socializado con otras personas, no habían hablado mucho entre ellos. Por eso se formó un silencio que duró el tiempo que estuvo comiendo mientras veían el revuelo de la gente pasear.
Y casi al final, Soujiro le cogió la mano para atraer su atención.
—Sólo tienes que esperar un poco más.
—¿Sobre qué? —preguntó con curiosidad, aunque eso provocó que Soujiro suspirase con aire cansado.
—Se te van los ojos cada vez que pasan niños.
—¿En serio? —replicó con cierta sorpresa—. No me había dado cuenta…
—Todo te irá bien; sólo tienes que ser paciente —la consoló. Al parecer, el tema era demasiado reciente para ella.
—Lo sé… —respondió. Porque lo sabía. Sólo que ella no tenía pensado esperar el tiempo al que él aludía—. Es sólo que…
Pero como no dijo nada más, Soujiro terminó por ella.
—Estás desilusionada. —Misao compuso una ligera mueca de disgusto, pero no añadió nada más—. Te habías esperanzado con algo que de pronto has perdido. Pero llegará antes de lo que crees —la intentó animar—. Encontrarás a alguien y podrás tener tu familia. Y entonces, recordarás esto como una mala anécdota.
Soujiro apretó más su mano de forma inconsciente, pues ese tema solía crearle desazón. Pero en cuanto notó que ejercía más presión de la debida, cambió su agarre para darle unas ligeras caricias en el dorso de la mano.
Misao le observó con semblante serio, aunque se limitó a asentir. Había cierta verdad en las palabras de Soujiro: había encontrado a alguien y podría tener una familia con él. El problema era que el susodicho aún no se había dado cuenta. Pero no había otra opción.
Conseguiría que se fijara en ella; conseguiría que se enamorara de ella. Y entonces, se quedaría allí para compartir su vida juntos.
Por eso, cuando al día siguiente se dispusieron a retomar sus paseos por la ciudad, Soujiro tuvo que hacer frente a una casi desconocida Misao. Y decía casi porque en realidad sí que la había visto con algo similar en un par de ocasiones. Pero había decidido hacer caso a los comentarios picajosos de las ancianas que le recriminaban que no se vistiera como una mujer casada y de ahí que se hubiera vestido con una yukata* de flores.
Tenía toda la intención de llamar su atención…
—Estás preciosa… —comentó él sorprendido según la vio.
Aunque no esperaba que tanto.
A Misao se le abrió la boca de la impresión. Lo había soltado sin más y sin saludarla. Como nunca se vestía de esa forma, pretendía que se fijara en ella a base de novedad, pero no se esperaba que le dijera algo tan directo.
—¿En serio? —protestó, pero no por la adulación. Estaba demasiado aturdida como para interiorizar su comentario hasta sus últimas consecuencias—. Me viste hace unos días vestida con un kimono nupcial y no me dijiste ni una sola palabra al respecto. ¿Y ahora te parece que estoy preciosa? —le recriminó—. ¿Con una yukata normal?
—Precisamente porque tenías un aspecto nupcial no me gustó —respondió sin miramientos. Misao se quedó de piedra cuando le dijo aquello con esa brutal sinceridad. Debía ser la única mujer en el mundo a la que su marido le dijese que no le gustaba cómo iba en su boda—. Jamás podré entenderlo… ¿Cómo es posible que a los hombres les guste que una mujer no parezca ella? Sólo supe que me casaba contigo porque reconocí tu voz.
Misao le observó por inquietantes segundos sin pronunciar palabra. Se hubiera reído si no tuviese la boca abierta de lo perpleja que estaba. ¿Decía que no sabía que era ella? Se llevó una mano a la frente y suspiró con resignación. No sabía ni qué contestar a eso. Era evidente que las tradiciones no eran muy importantes para él. Era tan práctico con todo lo que le rodeaba que no entendía el trasfondo de los rituales. Pero por suerte, el raro sólo era él, así que no tenía que lamentarse de todo el tiempo que había empleado en estar perfecta en su boda. Todos le habían dicho lo bien que se veía… excepto él.
—¿Así que habrías preferido que hubiese ido de esta forma?
—Por supuesto —respondió en el acto—. No hay comparación.
Y Misao por fin se rio. En el fondo, debería haberlo visto venir. Le había dicho en más de una ocasión que no le gustaban los maquillajes que ocultaban a las mujeres, por lo que uno ceremonial tenía que estar en la cima de sus aversiones.
Misao se acercó y se enganchó a su brazo con una sonrisa. Soujiro se tensó en cuanto la notó pegada a él.
—¿Nos vamos? —Soujiro observó con desconcierto cómo le tenía agarrado y Misao decidió intervenir—. Eres mi marido; puedo ir así contigo.
—Yo no veo que los matrimonios vayan así —repuso con escepticismo.
—Ya… Y yo tampoco que un marido le diga a su esposa que en la boda se veía mal, y aquí estamos.
—Perdona —se disculpó el hombre contrito. No era su intención herir la sensibilidad de Misao y debería haber considerado antes de hablar que una mujer no apreciaría en buenos términos una crítica a su aspecto en su boda.
—¿Por qué? En el fondo es más práctico —dijo ella con un encogimiento de hombros—. Me cuesta menos atraer tu atención.
Soujiro fijó sus ojos en los suyos, desconcertado; sin saber si era una broma o lo decía en serio. Si tenían en cuenta lo que sentía por ella, era absurdo pensar que la pasase por alto.
—Tú siempre atraerás mi atención —expuso sincero.
Misao sintió que el corazón le daba un vuelco y suspiró complacida. Se agarró más a su brazo y sonrió.
Era algo increíble. No hacía falta mucho más para sentirse feliz. Era sorprendente que una persona pudiera influir tanto en otra y con algo tan sencillo. Pero él tenía esa habilidad. Era el único con la capacidad de conseguir hacerla feliz con sólo cinco escuetas palabras.
Por eso, se lo iba a quedar; pasara lo que pasase e hiciera falta lo que hiciese falta.
No por nada era reconocida por todos por su gran tenacidad.
Notas del fic:
*Tsukune: Albóndigas de pollo insertadas en un palo.
*Yukata: Prenda similar al kimono pero de algodón. Es más liviano que los kimonos.
— * —
Fin del Capítulo 39
21 Diciembre 2018
Notas finales:
Lo sé... cortito y no muy esplendoroso para la cantidad de tiempo de espera en la que os he tenido T_T . Qué mal haberme quedado sin ideas justo aquí TT_TT . Espero que no me matéis mucho y prometo no tardar tanto con el siguiente T_T
¡Saludos y felices fiestas!
