Este fic participa en la actividad extra de noviembre para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black

Cualidad: Dedicación

Beta: Miss Lefroy Fraser

Nº de palabras: 500


DEDICACIÓN


Se quita las gafas, que solo utiliza para leer, y se frota los ojos.

Parpadea con la esperanza de humedecerse los ojos, que se le han quedado resecos de tanto estudiar; si estuviese en su casa usaría colirio, pero los magos no tienen nada parecido. Viendo que no mejora la situación, levanta la cabeza del libro y fija la vista en un punto lejano, como le había indicado su oculista.

Aprovecha para estirarse y mirar la sala. La biblioteca está llena de estudiantes estudiando para sus exámenes finales, en distintos niveles de desesperación. Da gracias a su plan de estudios, dedicando todos los días un rato para repasar las lecciones y que ha empezado a estudiar para sus TIMOs. Durante las últimas semanas ha visto cómo la sala se ha ido abarrotando de estudiantes de última hora.

Se levanta de su silla procurando no molestar a sus compañeros de mesa, unos Ravenclaws de su año con los que suele estudiar, y se dirige a la sección de Aritmancia, más por estirar las piernas que por necesidad. Vuelve a su mesa y se sienta con cuidado, pero no puede evitar el crujido de la silla al dejarse caer en ella. Morag levanta la cabeza con el ceño fruncido, Justin enseguida le susurra unas palabras de disculpa. La chica agacha la cabeza y se sumen otra vez en un estudio silencioso.

Justin se sobresalta, botando levemente de la silla, al notar cómo alguien le sacude ligeramente el hombro. Se gira para ver quién lo molesta en su hora de estudio y no puede evitar sonreír. Ernie le devuelve la sonrisa y le hace un gesto señalando sus orejas mientras pronuncia «tapones». El chico se sonroja y se apresura a quitarse los tapones que suele ponerse para silenciar el ruido de fondo.

—Vamos a cenar, los otros ya están en el Gran Comedor. ¿Vienes?

—Creo que voy a quedarme, todavía me quedan un par de temas hoy —dice fijándose por primera vez que la biblioteca se ha quedado prácticamente vacía.

—No deberías saltarte la cena —le responde con evidente preocupación.

—Pero mi plan…

—Tu salud es más importante.

—Quiero terminar esto hoy, de verdad.

—Como quieras.

Se quedan unos segundos en silencio mirándose a los ojos, sin saber qué decirse. Ernie se frota la nuca, gesto que siempre hace cuando se siente incómodo. Justin abre un par de veces la boca para decir algo, pero se echa atrás inseguro. Él quiere conseguir buenas calificaciones, tal vez para validarse ante sus padres y todos los magos que lo miran por encima del hombro por su linaje. Y si para ello tiene que sacrificar horas estudiando en vez de estar con los demás cerca del Lago Negro, lo hará.

—Te guardaré algo de fruta —dice al fin Ernie mordiéndose el labio.

Justin se humedece los labios ante el gesto, pensando cómo se sentiría besándolos.

«¡Céntrate! Hay cosas más importantes en las que pensar ahora mismo», se riñe volviendo su atención a los libros y apuntes.