Esto me está saliendo del corazón. Siento que esto existió y fue tan fuerte y voraz que acabaron odiándose de algún modo. Suele pasar, el amor es así. A instantes fuerte, luego un maldito que te mata lento. Espero que les agrade. No estará muy largo. Tengo demasiadas historias pendientes, demasiadas cosas por escribir y yo aquí escribiendo una nueva, pero saben mi computador murió con todos los adelantos de los demás fics jajaja estoy que me muero..y para no morir cree este.

Saludos mis queridas Directioners.

Pd. Para leerse con you & I como fondo.


"Trata a las personas con amabilidad" Harry Styles.


Capítulo 1. Haz el bien sin mirar a quién.

Cuando él entraba a la habitación, todo se iluminaba. Podrías estar de mal humor pero bastaba que hiciera una broma para que rieras a carcajadas y volteara las cosas de revés. Se esfumaba el cansancio, los días sin dormir, los regaños y sobre todo las grandes peroratas de Simon. Todo fluía. Y hay que confesar que le amábamos, sí, no del mismo modo pero esa encantadora personalidad conquistaba a todo el equipo, a todo el personal. Es increíble. ¿Cómo hacía él para estar siempre feliz a pesar de estar sumergido en la misma mierda que todos? Es algo que me arrepiento de no haberle preguntado en su momento, y ahora nunca lo sabré. Él se ha ido muy lejos, lejos de mí.

¿Cómo describirles la primera vez que hablé con él? Sin parecer un colegial de 15 años que visualiza al "amor de su vida" por primera vez, porque vamos, cuando tenemos esa edad soñamos con el amor puro y sincero que nos rescatará de la mierda en que estamos sumergidos, el cual sacará su espada acabando con la penuria, desafiando los más grandes retos y nos demostrará su incondicional amor. Pues sí, ahí estaba yo, en medio de esa multitud observando a todas partes, sopesando la razón de estar ahí, tratando de no desear morir de vergüenza, y quizá fue la primera vez que me plantee de verdad si deseaba seguir con aquello. De todos modos el mundo del espectáculo no estaba tan dentro de mí ser.

Mis aspiraciones se diluyeron en las cuerdas de la guitarra, momentáneamente perdidas en las partituras, no en los bailes y presentaciones ostentosas. Pero la realidad de ser una "estrella" no puede contártela nadie. Eso hay que vivirlo en carne propia, bebérselo como el vino, intoxicarte de tal modo que hasta desees vomitar. Y así fue. Vaya que me traspasó hasta los huesos. Pero eso es otra historia que contaré después.

En el preciso instante que por primera vez hice contacto con sus ojos verdes me perdí. Mi mente viajó a una ladera de la cual quería saltar y cuando me sonrió el suelo se movió. No sé porque carajos sucedió, yo jamás pensé que me podría gustar un chico y mucho menos a tal grado. Supuse que estaba demasiado cansado, demasiado hambriento y que extrañaba tanto mi hogar. Él charlaba con un chico delgado y cabellos alborotados, parecían amigos de mucho tiempo por la confianza en que se movían, cuando lo vi venir hacia mí, el suelo pareció temblar nuevamente y metí mis manos en los bolsillos, tratando de aminorar la zozobra incontrolable, y evitando emerger la obviedad de sentimientos, eso no es mi fuerte.

−¡Hola! me llamo Harry ..Harry Styles, O como todos aquí me dicen.. el participante número 165998−broméo y extendió su mano hacia mí. Sus ojos brillaron con ese tintineo travieso y descarado, no era un idiota, conocía lo que es el coqueteo−

Me quedé estático por un segundo, perturbado por la probabilidad de que un chico como aquel siquiera me dirigiera la palabra y al notarlo carraspeé la garganta intentado hallar las palabras.

−Zain..zain con I pero me agrada más la Y−murmuré e hice un movimiento con la cabeza, supongo que no fue algo reconfortante para él porque bajó su mano y su gran sonrisa se borró, aunque conservó una fina línea extendida en sus labios. ¿Qué les puedo decir? No estaba acostumbrado a socializar, llevábamos semanas allí y apenas conocía a un par de chicos. Además él me provocaba un nerviosismo que me atreví a reconocer hasta después…mucho después.

−Mucho gusto Zayn con Y−Hizo una reverencia exagerada, creí que se burlaba de mí. Seguro sería uno de esos creídos chicos que se pavoneaban de ser mejor que los demás , y sobre todo presuntuosos de su trabajo−…Loui y yo nos preguntábamos si querrías ir al comedor con nosotros después de los ensayos de baile, pensamos que.. –

La charla se interrumpió por el maestro de ensayo quien llamó a los concursantes para proseguir, según él, el descanso de 10 minutos era suficiente para recuperarnos y seguir por al menos otras 4 horas con las coreografías. Me encogí en hombros y me retiré a mi puesto. Sin decir ni una sola palabra o gesto. Si, se lo que están pensando sobre la situación, que fui un cortante de mierda y claro que yo me lo reproché en sus momento, créanme, estaba tan nervioso y confundido porque uno de los chicos populares de X factor llevaba días observándome y no conforme con eso, se acercó a saludar. Tenía suficiente encima, por así decirlo, debía pasar con puntuación de excelencia la maldita prueba de baile..De verdad ODIABA bailar. Aun lo hago. A mi familia se le agotaban los recursos, y mi madre estaba acompañándome en todo el proceso mientras que mi padre llamaba cada noche quejándose de tener que lidiar solo con las labores de casa.

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El siguiente día llegué demasiado temprano, estaba entre vestidores repasando mentalmente el ensayo del día anterior. De repente sentí una palmada en la espalda y alguien se sentó junto a mí.

−Venga que no es tan pesado, no lo pienses demasiado, solo deja que fluya por tu cuerpo−dijo con una familiaridad tan elocuente que solo sonreí de medio lado. Parecía demasiado confiado, sonaba fácil para él. También tenía ese carisma que agrada a todos−¿Hoy si nos acompañas al almuerzo? –

−Gracias, pero debo seguir practicando y.. –

−Vamos..Harry y yo no mordemos, te lo prometo−soltó una risilla−por cierto soy Loui Tomlinson−

Ese chico me inspiró confianza, parecía sincero. Estreché su mano y nos levantamos de las bancas para ir al salón de ensayo. La mitad de los participantes estaba ahí, incluyendo a Harry. Cuando él nos observó sonrió de la misma manera que el día anterior. Parecía tan feliz. Loui saludó a todos, me presentó ante el grupo de chicos que los rodeaba, regresé el saludo y me quedé ahí escuchando y aquilatando las conversaciones en su mayoría referidas al concurso. Ahí me percaté que no era el único chico pasando por problemas financieros y familiares. Todo aquel circo estaba moviendo la armonía de nuestras vidas, todos al menos tenían una queja. Pero él no, Harry no.

Terminamos los ensayos y fuimos al comedor, realmente estábamos exhaustos pero ¡Hey! Es como dicen: ¡la función debe continuar! La verdad estaba muy preocupado en ese momento, porque al salir del hotel mi madre me había notificado que ese sería el último día que podríamos pagarlo, me mandó al foro con su sonrisa enorme alentándome a dar lo mejor de mí y asegurando que al final del día encontraríamos una solución los dos juntos. Sabía que era una enorme mentira pero de todas formas decidí regresar a los benditos ensayos porque si no mi madre rompería en llanto y se culparía de por vida de no haber tratado de apoyarme hasta el último momento. Para esas alturas, al ver la comida y pensar que quizá ese sería el último día que estaría en ese lugar sentí un poco la sensación de despojo. ¿Recuerdan? Ese vacío y nostalgia que se ve abrigado por un cosquilleo en el estómago, las las palmas de la mano te sudan y el cuerpo se te ablanda cuando algo importante va a suceder pero debo confesar también, que en el fondo sentí alivio.

−¿Te encuentras bien?−preguntó Harry preocupado. Siempre he luchado por que mis sentimientos no se traslapen por mis gestos, porque nadie los lea o intente hacerlo. No es agradable que te crean vulnerable-

Todos los demás estaban sumidos en sus propias conversaciones, igual a esos momentos que estas desayunando en la escuela secundaria, el instante regaló la añoranza de regresar al colegio. Ver a mis amigos, regresar a casa.

−Todo está bien−mentí, y traté dibujar una sonrisa de medio lado. No creo haberlo convencido−

−Realmente pareces preocupado, hombre−insistió, me ofreció una de esas gomitas en forma de oso que siempre solía cargar consigo−puedes decírmelo, no comentaré nada. Promesa de dedito−dijo para luego ofrecerme el dedo meñique. Siempre tan infantil y con esas maniobras que no te esperas para sacarte de tu zona−

Sonreí de verdad, hacía días que no me lo permitía. Tomé un poco de aire y seguí viendo mi plato sopesando la posibilidad de contarle, porque, realmente lo que sucedía era muy privado, muy familiar para mí. Él era alguien que apenas conocía.

−Probablemente no regrese mañana−murmuré. No quería que nadie más escuchara. Por lo menos mi tono le dejó claro que no deseaba hacer públicas mis intenciones. Inmediatamente su sonrisa se borró. Frunció el ceño y miró por un instante el espacio blanco en la mesa larga−

−¿Esto no te hace feliz? – preguntó con seriedad al cabo de unos minutos. A lo lejos Loui parecía observarnos entre conversaciones, mientras reía con los otros. Harry me miró fijamente, como si esperara que le revelara la pregunta del millón−

−No, bueno. Sí. Pero no se trata de eso−terminé por confesar entre balbuceos. Jugueteaba con mis manos y probablemente adquirí otra tonalidad porque sentía la cara arder−

−¿Es por dinero? –soltó la pregunta tan simple como si estuviéramos hablando de una banalidad−

Fruncí el señor y en ese instante me dieron unas enormes ganas de retirarme, quizá el leyó esa intención y prosiguió:

−Se lo difícil que puede ser, créeme. Pero, si necesitas ayuda con algo. Solo dilo. Hombre, esta es una oportunidad en un millón, imagina cuantos desearían tenerla. Medítalo. Pero, si esto no te hace feliz, no hay vuelta atrás, no regreses mañana−

No me atrevía a mirarlo, mis ojos se volcaron de nuevo en mi plato vacío. Sentía un dolor en la garganta, reconocía ese sentimiento. Las ganas de llorar. Por más esfuerzo que hice, quizá no poder evitar que mis ojos vidriaran.

−Se acabó el dinero, no podemos costearlo más−volví a murmurar y apreté mis mandíbulas, tal vez después de esas palabras fue cuanto solté un poco la pesadez que sentía. O fue que en ese instante la segunda parte de lo que Harry dijo me resonó en el cerebro:

"Si no te hace feliz esto"

−¡Oh vaya hombre! –dijo y sonrió ampliamente. Por el tono de alivio que percibí y su tranquilidad en su rostro fui capaz de mirarle a los ojos. Sus ojos verdes brillaban de nuevo, su ceño se relajó como antes y los orificios en sus mejillas se acrecentaron−haberlo dicho antes, venga, que si deseas puedes quedarte en mi casa, Loui lo hace, él también está pasando algunos asuntos.. así no lo dejarás y vendremos juntos−

El entusiasmo en sus palabras me hizo reflexionar que el mundo aún no está totalmente perdido, hay personas que conservan un buen corazón y las buenas intenciones ¿Por qué estaba ofreciéndole su casa a un desconocido? ¡Al que era su competencia por así decirlo! Lo miré fijamente algo desconcertado, tratando de encontrar la jugarreta en sus palabras o en su rostro. Quizá era una broma pesada.

−Habla con tus padres, si ellos están de acuerdo vengan a mi casa, conozcan a los míos, ellos no tienen problema−volvió a decir con esa misma familiaridad como si se tratara de algo tan simple y normal−

Mis padres conservadores con la religión tatuada en la piel y las costumbres arraigadas ¡eso lo deseaban ver mis ojos! ¿mis padres aceptando tal proposición? Sobre todo mi padre que nos querría de vuelta al son de un chasquido de los dedos. Porque debo decirles que él no estaba muy de acuerdo al inicio con todo esto. Sólo negué con la cabeza, desechando la posibilidad.

−¿Espera, me prestas tu teléfono? –

La pregunta me sacó de los pensamientos negativos y dudoso lo saqué del bolsillo. Él lo tomó y observó por un instante, pensé que necesitaba hacer una llamada, pero cuando escuché la voz de mi madre por el auricular escupí el trago de agua que acababa de tomar.

−Sí, ¿Hola?..buenas tardes madame−

−¿Zayn eres tú, zayn? –se escuchaba en el fondo a mi madre desconcertada y mis ojos seguro casi se salían de sus orbitas, no podía creerlo. Y por si fuera poco, toda la mesa guardó silencio y nos dirigieron la atención−No, no, él está bien, está bien..yo soy Harry, Harry Styles su mejor amigo−

Traté de quitarle el teléfono pero él se levantó de la mesa y prosiguió:

−Vera, quería invitarlos a cenar esta noche a casa. Si usted no tiene inconveniente, ya he dicho a mis padres y no hay problema en ello ¿cree que sería posible? –

No escuché la respuesta. Si, lo siento. No me maten, Harry caminaba alrededor de nuestra mesa y todos observándole, el reía y chacoteaba por el teléfono como si conociera a mi madre, era un maldito don el suyo. Solo me llevé las manos a las cienes y apreté los ojos. Me esperaría un enorme regaño cuando mi madre pasara a buscarme. No le gustaban los imprevistos, las personas nuevas o las casas extrañas.

Harry me tendió el teléfono con una gran sonrisa en los labios, yo solo entre cerré los ojos queriendo fulminarlo. Eran demasiadas confianzas, demasiadas atribuciones. Estaba tan molesto como para quedarme a esperar los cuestionamientos de los demás sobre la bendita plática, tomé mi mochila y salí de ahí rápidamente. ¿Quién se creía? estaba tan furioso que no fui consciente del acto bondadoso de su parte, solo me sentía humillado y que de paso arrastró a mi familia.

Me fui al salón de práctica y traté de calmarme, comencé los estiramientos con violencia casi provocándome el vómito, no supe si de rabia o de mi exceso de comida. Loui se acercó unos instantes después y lo miré con la misma rabia que antes a Harry.

−Discúlpalo a veces suele ser demasiado impulsivo−dijo apenado, me extendió mi teléfono−

−Es algo privado, la familia es algo.. –

−Lo sé, y él lo sabe..créeme. Y si te preocupa que haya dicho algo referente a lo que hablaban. No te preocupes, cuando se le preguntó que hacia dijo que llamaba a su madre−

No sé porque eso último que dijo Loui tranquilizó un poco mi furia. Tomé mi teléfono y apenas balbuceé un gracias. Loui solo sonrió levemente y se alejó dudoso si debía hacerlo o no. La clase prosiguió como de costumbre. Podía sentir los ojos de Harry sobre mí mas no me atreví siquiera a mirarlo.

Mi madre llegó por mí a la hora de salida como era costumbre, me regaló un enorme abrazo y una sonrisa despreocupada. En otro caso sería diferente.

−¿Esta todo bien? –dijo ella mirándome, quizá lucia demasiado desaliñado−

−El cansancio normal−respondí y le sonreí lo mejor que pude. En el fondo esperaba su reacción de lo sucedido en la tarde−

−No me habías comentado que tenías un amigo ¿eh? –sonrió. Fue extraño, parecía aliviada de que eso fuera posible. Conocía lo suficiente a mi madre para saber que su ceño fruncido desapareció por un instante para darle cabida a un rostro relajado sin razón aparente. Algo no cuadraba−me alegra que tengas amigos Zayn, estaba tan preocupada de que estuvieras solo−

En ese preciso instante cuando iba a corregir tal mentira, Harry se nos acercó. Tenía las manos en los bolsillos, agazapado quizá con la culpa filtrándose en el rostro.

−¿Tú debes ser Harry? –dijo mi madre extendiéndole un apretón de mano que fue correspondido de inmediato−

El rostro de Harry cambió a gran entusiasmo, yo seguía sin creérmelo. Mi madre parecía extasiada con la idea de que tuviera amigos en aquel lugar, como si eso diera la pauta para creer que no era del todo un error, me había dado la impresión semanas atrás de que no se encontraba bien con todo aquello. En el momento que perdí el hilo de la conversación, solo escuché decir en un eco lejano.

−Permítanme un momento, iré a decirle a mi madre que acerque un poco más el coche−dijo Harry, luego me gruñó un ojo. Mi madre volteó a verme con la alegría esparcida por su rostro−

−¡Oh Zayn, he rezado tanto a Alá y me diera una señal, una simple señal para saber si debías seguir aquí. Al oír esta tarde a ese chico y el entusiasmo con que habla de ti y tus logros, ha abierto mis ojos−

Iba responder a las palabras de mi madre aunque estupefacto por lo que oía, quería aclarar un par de cosas pero Loui nos alcanzó.

−Zayn, vamos, el coche está listo ¿le puedo ayudar con eso señora? –dijo señalando el par de maletas que mi madre cargaba consigo, ni siquiera me había percatado que venía con ellas−

Todo era insólito. Mi madre accedió en cuanto observó a Harry alentando con la mano a que nos acercáramos hacia el aparcamiento, y sin dudar Loui ya había tomado ambas maletas y se guió hasta Harry y su madre. Yo seguía anonadado.

La madre de Harry, que dios bendiga, era una mujer hermosa y muy agradable. Mi madre saludó con cordialidad y después de ponerse al día es que nos subimos a la camioneta. Ellas no pararon de hablar en todo el camino sobre nosotros, Loui y Harry hablaban entre si y yo observaba toda la escena sin poder dar crédito.

Llegada a la casa, la demás familia de Harry nos recibió, todos muy alegres y animosos –de ahí comprendí bastantes cosas, sobre todo esa sonrisa imborrable de él y la personalidad alocada− nadie ahí tenía algo de conocimiento sobre lo que era la intimidad del otro o el espacio personal. Enseguida nos bombardearon con preguntas, poco sutiles, que mi madre educadamente contestó y yo de igual. Tanto que mi madre terminó por contar nuestra situación ante ese gran número de personas que apenas acabamos de conocer. No lo sé, no sé cómo sucedió, esas personas a pesar de tener tatuada la imprudencia en la piel, en los gestos o palabras daban un sentido de confianza y calor familiar.

La madre de Harry terminó por ofrecernos un espacio en su casa, sobre todo aseguró a mi madre que si ella lo deseaba también podía encargarse de mí como lo hacía con Loui. Resultó que los padres de Loui comenzaron a tener dificultades también con sus trabajos y permanecer en ese sitio con los ensayos les impedía sus labores, por lo que le permitieron quedarse en casa de Harry. Ellos venían todos los fines de semana a verlo y ponerse al tanto. Mi madre se sintió conmovida hasta el borde de las lágrimas. Aseguró que comentaría lo sucedido con mi padre, pues al final era él quien tendría la última palabra.

Al final del día, cuando vi a mi madre relajada y su rostro iluminado por las risas provocadas en aquel ambiente acalorado, es que pude sentir un poco de tranquilidad. Como si nuestros problemas se hubieran esfumado. Solo entonces pude míralo a la cara. En todo el trayecto no me había atrevido siquiera dirigirle la palabra a Harry. Ni mucho menos durante la cena. Pero en el instante que me encontré con sus ojos, tenían ese brillo majestuoso de dos esmeraldas brillantes, la sonrisa de satisfacción y autosuficiencia que lejos de ser presuntuosa era más bien de conformidad. Me guiñó un ojo de nuevo, ante la complicidad de los eventos y jactándose de su traviesa fechoría. Solo me limité a sonreírle de medio lado. Quizá agradeciéndole, muy a mi modo, por amenizar un poquito mi noche que horas antes había vaticinado como un terrible desastre, resultando lo contrario.

Había subestimado a Harry Styles.

Él era un chico bueno.