Una navidad en México
Coqui Andrew
Capitulo tres
Entraron a una hermosa hacienda, los llevo hasta la sala con muebles de madera de buen gusto, -Padre, llegaron los Señores Andrew- El señor Pedro Arizmendi y su esposa Jovita Ortiz de Arizmendi voltearon a ver a los recién llegados, Albert se sorprendió al ver la pareja se notaba que eran de buen abolengo europeo.
-Buenas tardes- dijeron los Andrew cortésmente
-Buenas tardes, caballeros- dijo el matrimonio- Pasen por favor, tomen asiento. ¿Quién viene hacer negocios conmigo? Pregunto don Armando
-Yo, señor Arizmendi, mi nombre es William Albert Andrew, el Señor Jiménez me dio sus datos, pues me dijo que usted contaba con los mejores caballos y ganado, me gustaría comprar algunos ejemplares.
-¿Es usted americano?- pregunto Don Pedro
-Nací en Escocia, Don Pedro, pero crecí en la ciudad de Chicago, estos caballeros son mis sobrinos, vivimos en la hacienda que antes pertenecían al Sr. González, junto a mi tía Elroy, mi hermana Pauna y mi socio George Johnson. Ahora el nuevo nombre de la Hacienda "Nuevo Amanecer".
-¿Son hijos de su hermana?-Pregunto Doña Jovita
-No, mi señora, son nietos de mi Tía Elroy, su hija falleció junto a su esposo en un accidente ferroviario. Mi hermana está comprometida, esperamos que en unos meses más venga su novio para ver los detalles de la boda.
-Para ser americano-escoces habla muy bien el español- dijo Don Pedro
-Sí, domino algunos idiomas, fue parte de mi educación, Don Pedro, ¿puedo llamarlo así?- Pregunto Albert
-Claro que si muchacho, ven vamos a las caballerizas para que veas, ¿en qué has pensado invertir en el cultivo?- Mientras se dirigían a las caballerías
-He pensado en el maíz y trigo. Pero me dicen que por ahora el cultivo del agave es bueno para producir Tequila. Aún estamos viendo, Don Pedro.
-Pues está muy bien, aquí producimos tequila, tenemos la destiladora, es una buena inversión, muchacho, ¡Ramiro! –grito don Pedro
-Mande usted apá- Contesto Ramiro
-Muéstrale a Azabache y Dorada al señor William
Eran unos ejemplares hermosos, un caballo negro como la misma noche y Dorada, una yegua color canela. Albert estaba fascinado con ambos ejemplares.
-Creo, don Pedro haremos buenos negocios- dijo Albert
-Lo que guste, muchacho, si quiere le puedo mandar gente capacitada para que levante su hacienda- Dijo don Pedro.
En la Hacienda Nuevo Amanecer, la tía Elroy, estaba fascinada con Candy, pues desde que la vio le gusto para su sobrino y se propuso educarla, aunque tuviera un hijo.
-Candice, ¿Por qué no quieres vivir aquí dentro de la hacienda?
-Madame, tengo un hijo y a mis abuelitos conmigo, el Sr. González nos ayudó a comprar una casita, para vivir ahí, pues su hija Maltida, no me quería cerca de su papá y pues ya me acostumbré a ir y venir.
-El Sr. González te quería mucho, ¿verdad?
-Sí, Madame, me quería mucho, de hecho, me propuso que me casará con él, que quería hacerse cargo de mí y bebé, pero no acepte porque su hija se enteró y vino a gritarme me dijo que era una cualquiera y que quería aprovecharme de su papá engañándolo con un hijo bastado. Entonces hablé con el señor y me negué, primera porque no lo quería y segundo evitarle problemas.
-Pero si su hija no vivía con él, ¿cómo se enteró de su propuesta?
Candy pensativa, dijo- Los señores Legan le enviaron una carta contándole muchas mentiras de mí y de su padre. Ellos no son buenos, madame, hacen daño, solo le pido que tengan mucho cuidado con ellos.
La Tía Elroy, pensó-Ya lo sospechaba- Gracias Candy se lo haré saber a mi sobrino- Cambio de tema y le dijo-Ve por tu bebé, quiero conocerlo, por favor Candy-
-Mi abuelita me lo va traer en media hora, madame, me esperará en la cocina-
-Bien, esperaremos- dijo sonriente
-Tía, tía- entro a la recamara Pauna, vio a Candy de arriba abajo y no le agrado- ¿Quién es ella?-preguntó
-Es Candice y es mi dama de compañía- Dijo la Tía Elroy-Candice, ella es mi sobrina Pauna-
-Mucho gusto, mademoiselle Pauna-Hizo una reverencia. Elroy la veía con admiración y pensaba- No me costará mucho educarla.
-Pauna le pregunto-¿Te conozco de algún lado?-
-No, mademoiselle- contesto Candy
-¿Segura? Tu rostro me es familiar.
-Si, mademoiselle, segura-contesto Candy
-¿Qué se te ofrece, Pauna?- Pregunto la tía
-¡Ah, sí! William tardará mucho en regresar, tía, necesito hablar con él para cuando venga Frank, para ultimar los detalles de nuestra boda.
-Candice, puedes retirarte, cuando venga tu abuela me avisas por favor-
-Sí, Madame, con permiso- Candy se retiro
-¿De dónde salió esa muchacha?, tía, no me agrada, se ve que es una vulgar-comento Pauna
-George la contrato como mi dama de compañía y estoy de acuerdo, ella viene de Chicago, habla inglés y español, me será de gran ayuda para manejar esta hacienda- Dijo firme la tía
-¡Ash! Cómo quieras tía, pero que conmigo no se meta. Por cierto, Tía creo que cuando me case me regreso a Chicago, no quiero vivir aquí. -Comento con altanería Pauna
La tía solo movió la cabeza en negación y dijo- Como quieras Pauna, después hablas con tu hermano.
-Por cierto, Tía ¿qué yo no voy a tener dama de compañía?
-No sé, cuando regrese tu hermano le preguntas- contestando de mala gana.
En eso tocaron la puerta-Pase- dijo la Tía
Entro Dorothy-Mademe Elroy, Candice le manda avisar que ya llego su abuelita, ¿desea saber si va a bajar?
-Claro, en seguida voy, Dorothy, gracias- su humor cambio cuando recibió la información.
-¿Por qué te mando avisar y no vino ella, tía?, ¿qué se cree?- dijo Pauna
-¿Es todo lo que querías decirme Pauna?- Pregunto la tía.
-Parece que quieres deshacerte de mí, bueno me voy, con tu permiso Tía- Saliendo enfadada de ahí.
La tía Elroy salió y fue directo a la cocina, cuando iba bajando por las escaleras, vio que llegaban los Legan, sus nietos y sobrino.
-Buenas tardes, Tía- dijo Albert y se acercó al pie de la escalera para esperar a su tía.
-Buenas tardes, abuelita- dijeron Stear, Anthony y Archie.
-Buenas tardes, madame- dijeron los Legan
-¿Se le ofrece algo más mi Lord?- Pegunto Daniel
-No, Daniel, pueden retirarse, tomen el resto de la tarde libre y se dirigió a su tía.
-¿Tía, George está en el despacho? -
-S, hijo, está allá, de hecho, ya contrato a mi dama de compañía, es encantadora y también es de Chicago, hijo-comento la anciana.
-¡Wooow! Dijeron los muchachos- ¡¿En serio abuelita?! La queremos conocer-
-Por el momento, no- así vayan a sus habitaciones y descansen otro día la conocerán-dijo muy seria la tía, mientras Albert los veía divertido.
-Bueno, tía yo te dejo a que continúes con tus deberes, voy hablar con George, con tu permiso-
-Sí, hijo, pasa- dijo la tía dirigiéndose a la cocina y los muchachos a sus habitaciones.
Cuando entro a la cocina vio a Candy con un regordete bebé rubio, se acercó y pregunto- ¿Es tu bebé? -
Candy giro a su bebé para que la señora lo viera de frente; cual fue la sorpresa que vio la señora que se desmayó, bajo la mirada de todos los que se encontraban ahí.
-¡Madame!- gritaron todos
-Candy, vete, a la casa con tu tito, a lo mejor al señor le gusta que estés aquí con tu bebé- comento Lupe
-Si hija, vámonos- dijo el abuelito
Se fueron de la cocina, cuando iban entrando Albert y George. La tía ya estaba siendo atendida por Lupe y Dorothy.
-¿Qué paso? - pregunto Albert
-Se desmayó la madame, mi Lord
-Eso ya lo vi, pero ¿Por qué?- pregunto Albert
-Ah es que vio un ratón y la señora Kathy- señalándola- ya lo saco, mi Lord
-¡se desmayó por un ratón! - dijo Albert-Imposible
-Es la verdad, mi Lord- dijo Kathy
La Tía empezaba a reaccionar y solo pregunto-¿Dónde está Candice? Y ¿el bebé?
Todos se quedaron mudos, las señoras no querían responder; Albert y George estaban con cara de sorpresa y de qué demonios está pasando aquí.
Continuará…
Chicas, muchas gracias por sus comentarios y me alegra que les guste esta historia, sé que el reto es de cinco capítulos, pero creo que serán más.
Saludos y bendiciones
Coqui Andrew.
