Una navidad en México

Coqui Andrew

Capitulo cuatro

-Por favor díganme ¿qué paso? Albert pregunto- ¿Sabes George?, ayúdame con mi tía a llevarla a su habitación, Lupe por favor ve por el médico para que la atienda, pronto- levantando la voz. Todos hicieron lo que pedía. Kathy se fue con Lupe

En su habitación ya recostada, la tía le pidió a Albert que quería hablar con Dorothy.

-Sí, tía enseguida la llamo, pero que pasó porque se desmayó, las muchachas me dijeron que vio un ratón y la verdad tía no creo que por eso se pusiera mal-

Comento Albert.

-No, recuerdo bien, hijo, pero me urge hablar con Dorothy- dijo la señora

-¿No quieres que venga tu dama de compañía?-

-Por favor hijo, me urge, a mi dama de compañía le di la tarde-dijo la señora con mucha angustia. Albert al verla con esa actitud accedió-

-Está bien, Tía, espero afuera-

-Mi Lord, le traje un té a su tía- dijo Dorothy desde la puerta

-Pasa, muchacha, te encargo a mi tía, voy a ver si ya viene el médico. Albert se retiró.

-Dorothy, acércate por favor- dijo la tía

-Sí, madame, tome su te, la ayudará a tranquilizarse, por favor- dijo la muchacha

-¿Dorothy, desde cuando conoces a Candice?- pregunto la señora después de dar un sorbo a su té.

-Las dos somos de Chicago, madame, nos venimos juntas con el Sr. González, pero somos amigas desde la infancia -Comento la chica

-Entonces, tu ¿conoces al papá de su bebé?, ¿Verdad?

-Sí, madame, se quién es el papá. De hecho, acaba de salir de esta habitación, madame, perdón si la hago sentir mal, pero Candy no sabe que Lord William es el dueño de la hacienda.

-Gracias, mushasaha, lo sabía, el bebé es idéntico a su padre, fue la emoción que me hizo que me desmayara. ¿Candice se fue?-Pregunto la tía

-Sí, madame, ella se fue con su abuelito, Lupe sabe también la historia, la ayudo mucho, porque la Srita. Matilda era muy cruel con ella. El sr. González siempre la protegió. La historia de Candy es muy triste madame.

-Algo ya me conto Candice, ¿Sabes dónde vive? Quiero ir a verla.

- Si, madame, cuando la revise el doctor y se encuentra mejor yo la llevo.

-Gracias, mushasha- Dijo la Tía terminándose el té.

Albert toco y abrió la puerta junto a él estaba el doctor.

-Tía, aquí está el médico, te va revisar, Dorothy quédate con ella, por favor, estaré en el despacho con George. Avísame cuando se vaya el doctor.

-Sí, mi Lord- Contesto la chica

Albert se fue al despacho para encontrarse con George.

-¿Cómo está tu tía?- Pregunto

-Bien, solo que me extraña lo que comento cuando empezaba a reaccionar- dijo el rubio

Albert iba a comentar algo, cuando tocaron- Pase- dijo con molestia.

-William qué bueno que ya llegaste, necesito hablar contigo, sobre mi matrimonio con Frank- dijo Pauna

-Buenas tardes, señorita Pauna- dijo George

Ella solo lo vio con desdén

-Regreso más tarde Albert, con permiso-Dijo George

-Que te cuesta ser educada, Pauna, eres igual que nuestro padre-

No, menciones a mi padre, él fue un gran hombre- Dijo con coraje Pauna

-Sí, tú lo dices, ¿qué es lo que quieres?-Pregunto molesto el rubio

-Pues que vamos hacer, esta mugrosa hacienda está prácticamente en ruinas, ¿Dónde instalaremos a Frank y su familia? ¿Eh? dime algo William

-Mira Pauna, la verdad estoy fastidiado de tu boda, no eres la única, ¿sabes?, la Tía sufrió un desmayo y esta mugrosa hacienda como tú la llamas es tu nuevo hogar, gracias a tu padre fuimos expulsados de Chicago, por eso decidí hacer una vida en este país, voy hacer negocios muy importantes con la familia Arizmendi. En la hora de la cena les daré más información. Ahora si me dejas voy a ver a la tía para saber cómo se encuentra. Con tu permiso. -Salió de ahí encontrándose con Dorothy y el doctor en las escaleras.

-¿Cómo se encuentra mi tía, doctor?

-Está bien, Señor Andrew, solo tiene que reposar por dos días y no recibir noticias que la angustien. Me retiro con permiso.

-Gracias, doctor, ¿ya recibió su paga? Pregunto Albert

-Sí, señor Andrew.

Paso a la habitación de su tía y la encontró dormida.

-Bien iré a las caballerizas para ver cómo se hará la reconstrucción - Se dirigió hacia allá. Cuando llegó se encontró con George y Ramiro

-Hola, William, mi padre me envió para ver cómo te podríamos ayudar. Por lo que veo se tardarán en reconstruir las caballerizas y los establos quedaron en muy mal estado. Mañana vendré con mis muchachos para iniciar, George me dice que ya trajeron la madera- Comento Ramiro

-Sí, te agradezco mucho tu ayuda, por lo que me dices, los caballos que les compre, van a tardar en llegar –Comento Albert

-Pues si le echamos ganas, en una semana a más tardar estará la primera parte - confía en nosotros, amigo- y le dio un pequeño golpe en el hombro.

-Mi padre quiere darles una fiesta en su honor y presentarlos con los demás vecinos. ¿Qué dices, aceptas?, así conocerán a toda la familia, tengo dos hermanas que están muy bonitas y su amiga Carolina es hermosa.

Albert estaba fascinado por todo lo que le decía Ramiro, tenía la sospecha de que serían buenos amigos -Claro que, si asistiremos con gusto, siempre y cuando vaya también mi amigo George, a quien ya conoces-

-Claro que sí, le aviso a mi apá, les mandaremos la invitación- dijo Ramiro

-Ramiro, aprovechando que estas aquí, te parece que diéramos un recorrido por la hacienda, para ver que podríamos remodelar, en unas semanas más traerán los nuevos muebles - Dijo el rubio

-Vamos, pues-dijo Ramiro. Todos rieron

Durante la cena, Albert comento- Bien familia, tengo que informarles varios asuntos, primero asistiremos a una fiesta en nuestro honor con los Arizmendi, ya nos harán llegar la invitación. Dos Pauna, Dorothy será tu dama de compañía pues me informa George que sabe hablar inglés y también viene de Chicago. Paz y Francisco se encargarán de la limpieza de la hacienda, Lupe queda como cocinera y como su ayudante será Tomasa. Juan es un muchacho que se encargará de las compras pequeñas y hará las entregas al correo, así que Pauna si quieres escribirle a tu prometido le darás la carta a él para que la lleve al correo. Por último, se harán remodelaciones en la casa y se hará una ampliación para unas habitaciones más Gracias al Don Pedro Arizmendi se harán instalaciones de agua, luz y de servicio de teléfono. Con respecto a la producción empezaremos con maíz y trigo.

-Es todo, tío- pregunto Stear

-Por el momento si, ya después veremos que los emplearé- dijo ya cansado Albert –Me retiro a mi habitación, buenas noches – Se dirigió a su recamara.

Entrando se cambió de ropa y se acostó, pensando en las palabras de su tía había dicho cuando recobraba el conocimiento – Candy, ¿dónde estarás, mi amor? ¿A qué bebé se refería mi Tía?- Pensando en eso se quedó dormido.

Al día siguiente, Albert y George, estaban desayunando, Dorothy les servía.

-¿Sigue dormida mi tía?- pregunto Albert

-Sí, mi Lord, al rato que se llegue su dama de compañía, la acompañara a dar un paseo por el prado. A la madame le caerá bien el salir.

-Si tienes razón. Hoy estaré muy ocupado, posiblemente no venga a comer, ah y te comento que tú a partir de mañana serás la dama de compañía de mi hermana, es un poco caprichosa, así que te pido que le tengas paciencia y si te ofende o te hace algo, me avisas de inmediato, por favor, si no me encuentras a mí, te diriges a mi Tía o George – Señalándolo.

-Sí, mi Lord, con permiso- Se retiro

Albert y George salían por la puerta principal, Candy entraba por la cocina.

-Trajiste a tu bebé otra vez, Candy- Dijo Lupe

-Sí, Lupe, mis abuelitos se fueron al pueblo hacer unas diligencias que le encargo Don Pedro Arizmendi, ya sabes que siempre les tuvo confianza –Dijo sonriendo al pequeño bebé. Y ellos, ¿quiénes son?- pregunto viendo a Paz, Tomasa, Francisco y Juan.

-Ellos son nuevos empleados, Candy, muchachos les presento a la dama de compañía de la Madame Elroy, Candy. Ellos son Francisco y Paz encargados de la limpieza, Tomasa me ayudara aquí en la cocina y Juan es el mensajero.

-Bienvenido- dijo Candy sonriéndoles, así ganándose la confianza de ellos.

-Perdón, señora Candy, su bebé es hermoso, ¿lo puedo cargar?- Pregunto Paz

-Sí, Paz, pero dime Candy, señora no, por favor y va también para ustedes-comentó.

En eso entro Madame Elroy- Buenos días, Candy que bueno que ya estás aquí, Dorothy ya me hizo favor de llevarme mi desayuno, ven, acércate, hija- dijo muy contenta.

Candy dudaba, pero al fin lo hizo- Me alegro que se encuentre mejor, ayer me tuve que ir rápido, no sé si sobrino se enojaría si me ve con mi bebé- comento la rubia

-No, lo que yo decida para contigo, él lo va aceptar, quiero cargar a tu bebé- dijo la señora. Paz se acercó y le entrego al bebé quien, al sentir los brazos de la madame, le sonrió.

Continuará…

Chicas gracias por sus reviews en fanfic y sus comentarios en las páginas de Facebook. De verdad me animan a continuar escribiendo, se que tengo otra historia en pausa, no la abandonaré, quiero terminar ambas historias este año, para empezar el 2020 con tres historias más. Les mando un gran abrazo y bendiciones.

Y si la sangre llama.

Saludos y bendiciones.

Coqui Andrew