Una navidad en México
Coqui Andrew
Capitulo seis
Candy, se fue con su pequeño bebé, pero cuestionándose qué hacía Albert allí. Iba caminando por la pradera cuando se encontró con Ramiro.
-Hola, Candy, quieres que te llevemos a la hacienda tus abuelitos están allá- Pregunto el moreno
-Sí, Ramiro, por favor, quiero hablar con mis abuelitos- dijo la rubia
-Hola Candy, Ramiro nos va a dejar en el pueblo, ¿quieres ir con nosotras antes de ir con tus abuelitos?- Pregunto Paty
-Gracias, Paty, pero no, me urge ir con mis abuelitos, pero me saludan a Carolina, ella ya las estará esperando en el parque, ¿verdad?
-Sí, vamos a ir porque hace unos días vimos a unos muchachos muy guapos, se ven que eran recién llegados. Queremos volver a ver.
Ramiro sabía de quienes hablaban, pues él ya los conocía, pero dejaría que sus hermanas hicieran su esfuerzo. Las quiere, consiente y se divierte con ellas. Llegaron al Pueblo y las dejo cerca del parque.
Retomo camino hacia la Hacienda Hermanos Arizmendi.
-Ramiro, ¿tú conoces al dueño de la hacienda, donde trabajo?- Pregunto Candy
-Sí, Candy conozco a William y su socio George, ¿Por qué?
-Es que hoy tuve una sorpresa, vi al papá de mi bebé, pensé que estaba en Chicago, pero no sé si trabaja en la hacienda. La madame Elroy me pidió que me fuera, pues él se había desmayado, siento que me oculta algo.
-Pues no sabría que decirte Candy, no conozco a todos los trabajadores, pero si conocí a la hermana de Albert, muy estirada la señorita, me cayó mal, pero esta relinda la condenada- Dijo Ramiro y puso ojitos de borrego a medio morir.
-Jajajaja, Ramiro, quien te viera, no lo creería, si es muy grosera la señorita, pobre Dorothy la va tener que soportar.-Dijo Candy divertida y acomodando en su regazo a su bebé.
En la Hacienda Nuevo Amanecer, Albert despertaba con dolor de cabeza pues al desmayarse se pegó, - ¡auch! ¿dónde está el bebé? – Pregunto-
-William, el bebé ya no está, se lo llevo su mamá – dijo la Tía
-Tía ¿usted vio al bebé? Se parecía a mí, acaso… mi padre- Pregunto con incertidumbre.
-Es tonto o qué- pensaba la tía- voy a seguirle la corriente – William pues como era tu padre, todo es posible.
-Tía, hay que buscar a la mamá de ese bebé, puede ser mi medio hermano, no lo puedo dejar desprotegido, no puedo creer que mi padre haya hecho esto, ha de haber sido en una de sus tantas borracheras.
-¡Ay! Hijo vaya que, si te afecto el golpe, no podemos hacer eso, estar recogiendo a cada hijo sin estar seguro de que es de tu padre.
-Pero tía, es igual a mi cuando era bebé- dijo sorprendido
-Estas alucinando, hijo, el bebé es de una de las empleadas que trabaja aquí, pero con tu reacción, no creo que vuelva. Por cierto, quiero ir con los Señores Arizmendi, quiero hablar con ellos.
-Sí, está bien Tía, yo la llevo- dijo Albert, tratándose de levantar.
-No, tú te quedas, George me llevará. Así que descansa, por cierto, Pauna está muy molesta contigo, no sé qué habrá pasado. Después hablamos, Lupe te va a traer un té para el dolor.
-Está bien, Tía, gracias y por Pauna no se preocupe, que ya encontró la horma de su zapato. - Recordando lo que paso en las caballerizas.
La Tía salió de la habitación y fue por George para que le llevara a la Hacienda de los Arizmendi.
En el pueblo, estaban tres jóvenes paseando
-Stear, de verdad crees que las encontremos- Pregunto Archie
-Sí, Archie, solo hay que esperar, ya ves Anthony se fue a la escuela a ver si podía ver a Caurolina-
-Fue más listo que nosotros, pero tienen que venir esas bellezas, lo confirme con Juan, que ellas vienen todas las tardes- Dijo Archie quien al girar las vio bajar de una carroza.
Anthony se encontraba enfrente de la escuela, para ver si podía ver a Carolina, cuando escucho la campana anunciando la salida. Vio como los niños de diferentes edades salían corriendo y al final a la bella maestra. Sonrió al verla, ella sintió que alguien la observaba y volteo hacia Anthony, a quien reconoció cuando lo vio la primera vez. Camino hacia él, cuando pasaba cerca, el joven la saludo-Buenas tarrdes, señourita-
-Buenas tardes, señor ¿En qué le puedo ayudar? - Pregunto con una gran sonrisa
-¿Usted habla inglés?- Pregunto Anthony
-Sí, señor- Contesto la dama
Anthony la observaba, era una bella mujer morena, nariz chata, grandes ojos cafés, cabello largo lacio de color negro, labios delineados color rosa, un lunar cerca de los labios. Toda la perfección hecha mujer.
-¿Le sucede algo, señor?- dijo en perfecto inglés Carolina
-No, es que solo admiraba su belleza, señorita- comento el joven e hizo que se ruborizara y le dedicara una sonrisa, -¿La puedo acompañar, señorita?
-No lo conozco, señor- contesto la dama
-¡Oh! Perdón, mi nombre es Anthony Brown Andrew, señorita.
-Mucho gusto, señor Brown- dijo ella cortésmente-Mi nombre es Carolina Vázquez-
-Entonces srita. Vázquez, ¿me permitiría acompañarla a donde quiera que vaya?
-Por supuesto, señor Brown- dijo coquetamente
-Anthony, por favor llámeme Anthony- pidió el joven
-Está bien, entonces, usted llámeme Carolina- comento ella
Se fueron caminando hacia el parque, donde otras dos parejas los esperaban.
En la Hacienda "Hermanos Arizmendi"
-Buenas tardes, Don Pedro y Doña Jovita- saludo Candy
-Buenas tardes, Candy, tus abuelitos están en el jardín ¿quieres ir con ellos? –
Puedes dejar a Kenrick en la habitación, ahí está mi doncella, Candy, anda y después vas con tus abuelitos.
-Gracias, Doña Jovita, con permiso- Se retiró Candy
-Esta muchacha me hubiera gustado para ti Ramiro, pero en el corazón no se manda – dijo Don Pedro - ¿Cómo te fue con el Señor Andrew?
-Pues verá, Padre, conocí a la hermana de William, es muy grosera y estirada, me cayó mal, pero me gusta mucho- Dijo Ramiro – además me confundió con un peón, jajajajaja, yo le hice creer que, si era, voy a ver hasta dónde llega ella y le voy a quitar lo rejega- Sonrió divertido.
Sus padres sorprendidos solo sonrieron y movían la cabeza en negación.
-¡Ay! Hijo no te vayas a meter en problemas-dijo Doña Jovita preocupada.
-No, ma, estoy seguro que caerá rendida-Contesto el joven
-Pero ¿Cómo le harás el día de la fiesta?- Preguntó su papá
-Pues, ustedes son mis patrones y me pidieron que viniera y ya- dijo encogiéndose de hombros.
-Jajajajaj, ay hijo eres tremendo – Dijo Don Pedro.
-Señores, los busca Madame Elroy Andrew, está en el jardín con los abuelitos de la señora Candice.
-Que pase, por favor- Dijo el dueño
El mayordomo hizo lo que le indicaron y acompaño a la señora hasta la sala donde se encontraban los Arizmendi.
-Buenas tardes, señores Arizmendi, les ofrezco una disculpa si vengo a importunar sus actividades, pero necesito hablar con ustedes un asunto personal y requiero de su ayuda.- Dijo la dama mayor
-Bien pues pasemos al despacho, para tener un poco más de privacidad-Dijo don Pedro.
-Perdón, necesito otro favor quiero que estén presentes los abuelitos de Candy y ella si es posible.
-Augusto, por favor pídeles que vengan, Ramiro, hijo ve con George por favor, enséñale la hacienda.
-Sí, Padre, con permiso, Madame Andrew.
Cuando llegaron los abuelitos y Candy cerraron las puerta y Don Pedro pidió no ser molestados.
-Bien, Madame la escuchamos- Dijo Doña Jovita.
-Pues verán Candy es mi dama de compañía, pero ya no quiero que trabaje conmigo- dijo la señora
-¡¿Cómo?! ¡¿Por qué?!- madame, ¿no está a gusto conmigo?- Pregunto Candy con sorpresa.
-Candy, espera escucha lo que tiene que decir la madame y no interrumpas, por favor.
-Sí, Candy, tu solo escucha, por favor- pido la tía- Verás Candy yo sé que el papá de tu hijo es mi sobrino, tú lo conoces Albert, ¿cierto?
-Sí, el nombre del papá de mi hijo es Albert, pero no creo que sea su sobrino, el nombre es William contesto Candy
-Así es Candy, el nombre completo de mi sobrino es William Albert Andrew y tu bebé es el vivo retrato de él, además Dorothy me lo confirmo, ella conocía a tu enamorado.
-Madame, el nombre del padre de mi hijo es Albert Johnson, no Andrew
-Ay Candy, eso lo hizo porque no quería que su papá lo descubriera, pero al final lo hizo, pero no le dijiste que estabas embarazada.
Todos estaban sorprendidos por la historia que escuchaban y era cierta
-Lo que quiero Candy es que los señores Arizmendi te tomen como su protegida, porque quiero que seas la esposa de mi sobrino. ¿Ustedes que opinan, señores White y Arizmendi?
-Pues, nosotros queremos mucho a Candy, siempre le hemos ayudado y ella aprende rápido, pues solo depende de sus abuelitos si ellos aceptan, continuaremos con su educación- Dijo Don Pedro.
-Pues, es para bien de nuestra niña, si aceptamos- dijeron los señores White.
-¿Y tú Candy, aceptas?- Pregunto madame Elroy
-Gracias, claro que acepto, pero aun no entiendo por qué dice que Albert es su sobrino - contesto la pecosa.
-Hablaremos mañana. Candy, en tu casita-
-¡Ah! No, ellos ya no vivirán allá, a partir de hoy lo harán aquí –Dijo doña Jovita- Ramiro los acompañara a recoger sus pertenencias.
-Me parece perfecto, señores Arizmendi- dijo la Tía- Otra pregunta, ¿cuándo será el evento en honor nuestro?
- El primero de diciembre, madame-dijo don Pedro
-Bien ese día también anunciaremos el compromiso de Albert y Candy.
Todos asintieron, Candy no dijo nada, estaba preocupada.
Continuará…
