Una navidad en México
Coqui Andrew
ANEXO II
LA REJEGA Y EL PEÓN GROSERO
PARTE 1
Pauna bajo a la cocina después de hablar con la tía Elroy, vio que Lupe y Dorothy estaban preparando limonada para llevarles a los señores y trabajadores para refrescarse un poco.
-Dorothy, lleva la cesta con los jarritos para servir el agua y los cucharones grandes, Francisco y Juan suban las ollas a la carreta por favor- dijo Lupe
-¿Van a salir? - Pregunto Pauna
-Sí, señorita, ¿se le ofrece algo? – pregunto Lupe
-No, solo venia por limonada, pero me gustaría acompañarlas y asi hablo con mi hermano- dijo la joven
-Bien, vamos- se dirigieron a la puerta y vieron que Francisco y Juan, se habían retirado
-¡¿Pero?! ¿Por qué se fueron y nos esperaron? – Dijo Pauna con gran indignación
-Perdón, señorita, pero en la carreta solo cabían las ollas y ellos, nosotras nos tendremos que ir caminando- Dijo Lupe
-Espéreme, voy por mi sombrero y sombrilla- dijo Pauna de mala gana, regreso y se fueron caminando hasta las caballerizas, cuando se iban acercando Pauna vio a un peón de espalda ancha y tonificada, bronceada y unos brazos musculosos al subir hacia el cuello ancho vio un rostro espectacular, piel bronceada, nariz recta, ojos café obscuros, mirada penetrante y cabello negro, ni hablar de los eso labios bien delineados para comérselos a besos. Cuando Albert vio a lejos la carreta y a las mujeres dijo- Creo que ahí vienen a traernos agua para refrescarnos un momento- Todos voltearon y el joven Arizmendi vio a Pauna, como la mujer más bonita que existiera en la tierra, alta, blanca, cabello largo, lacio y rubio, nariz respingada, ojos azul cielo y labios rojos que apetecían ser probados, hubo click en ellos, pero Pauna pensando que Ramiro era un peón, se giró para no verlo más, sin embargo sentía la mirada de él y eso la ponía nerviosa.
-Buenas tardes, patrón, les traemos agua para que se refresquen un poco- dijo Lupe.
-Gracias, dijeron todos- los peones se formaron pues entre Francisco y Juan llevaban una olla grande para los trabajadores. Dorothy les sirvió a los patrones, se les acerco ofreciéndoles- ¿Agua? - pregunto.
-Si gracias, dijeron los tres, Pauna se quedó sorprendida porque Ramiro tomo de la charola que llevaba Dorothy.
-Usted, ¿Por qué toma de esa bandeja? Qué no ve que es solo para el patrón que es mi hermano y su socio, majadero, váyase a formar con los demás- dijo muy altanera Pauna. Los presentes se quedaron con la boca abierta por tal atrevimiento. Albert iba a responder, pero Ramiro, tomo la palabra- Perdón señorita, pero no sabía que tenía que formarme, si me disculpan, patrones, con permiso- se retiró, pero solo Albert vio cuando él hizo señas de guardar silencio, entonces sonrió.
-Pauna, creo que te estás pasando de lista con nuestros empleados, nosotros no los tratamos mal - Dijo un Albert molesto.
-Bueno creo que están quedando bien las caballerizas, ¿para cuándo traerán los caballos de la finca de los Arizmendi? Pregunto
-Pues será hasta la otra semana, señorita- Contesto Ramiro.
-¿Cómo se atreve a contestar antes que su patrón se lo permita?
-Pauna, no empieces, Ramiro es el encargado de traer los caballos por órdenes de Don Pedro.
-Oiga, Patrón ¿no quiere que le traiga una mula también? Es que hay una que es muy rejega y pues la meteríamos en cintura con algunos golpes ¿No cree? -Pregunto Ramiro en español, cosa que no paso desaperciba por Pauna, Dorothy, Lupe junto con los trabajadores, se aguantaron la risa, George y Albert soltaron la carcajada, porque entendieron perfectamente a Ramiro.
Pauna volteo a verlo molesta, diciendo que eran unos groseros mal educados. - ¡William, me las pagarás! Esto no lo te lo perdonare. ¡Y Usted es un peón grosero e irrespetuoso, también me las pagará! - Dijo Pauna
-Pues cuando guste, señorita, si quiere traigo la mula y las llevo a dar un paseo, pero creo que la mula se ofenderá si sale con usted. Lo que tiene de bonita, lo tiene de altanera- Contesto Ramiro con una sonrisa divertida.
-¡William! ¿cómo puedes permitir que ese majadero, me hable de esa manera?
- Pues tú te lo buscaste, hermanita, siempre te he dicho que trates bien a la gente que trabaja para nosotros, además ya te aclare que el viene en representación de los señores Arizmendi.
-¡Eres igual de grosero que él! - dijo Pauna y se fue de ahí. De vez en cuando volteaba a ver al peón.
-Ramiro, te pasaste con mi hermana, pero tampoco le dijiste mentiras, te gusta, ¿eh? – Dijo Albert en tono burlón
-Pues para que te digo que no, si me gusta mucho, ¿me darías permiso de cortejarla? - Pregunto Ramiro
-Por mí, no hay problema, solo te digo que está comprometida
-¡Ah! Pues no importa, el prometido no está aquí ¿O sí?, puedo hacer que se enamore de mí y termine su compromiso, solo acepta William, ¿qué te cuesta?
-A mí, nada será a ti a quien le cueste, tienes mi permiso, siempre y cuando le hagas ver su suerte-dijo Albert
-¡Gracias! Ya verás cómo le quito lo rejega, jajajajaja- todos rieron.
Mientras en la hacienda Elroy recibía la correspondencia - ¡Ay no! Creo que tendremos drama esta noche.
Pauna entro echando humo por las orejas, la Tía la vio y pregunto -¿Qué te pasa, hija?
-¡Qué! ¡qué me pasa! Estoy muy molesta con William, Tía, junto ese majadero del peón de los Arizmendi, ¡me insulto! Tía, ¡me insulto! A mi Pauna Andrew- al ver que tenía cartas en sus manos, pregunto- ¿Hay correspondencia para mí? -
- ¿Para ti? La tía volteo a ver sus manos y recordó- ¡Ah! Si hay carta de Frank, toma – le entrego la carta- Me voy al despacho a dejar la correspondencia de William y George- Se fue rápido pues no quería estar cuando leyera la carta.
Pauna se fue a su habitación, abrió el sobre y empezó a leer:
Señorita Andrew:
Me dirijo a usted para informarle, mi familia y yo, damos por cancelado el compromiso con usted que fue acordado antes de irse del país, por motivos que me son penosos mencionar, además de encontrarse en un lugar desconocido y lleno de salvajes, asi que le pido no me busque ni me dirija cartas porque le serán devueltas.
Atentamente
Mr. Frank Chester
- ¡Qué! ¡Cómo se atreve hacerme semejante majadería! ¡Soy una Andrew! Voy a ver a William, para que vaya y lo traiga a rastras para cumplir su palabra, además del acuerdo que se firmó. Pauna bajo las escaleras y vio que George salía del despacho, entro sin pedir permiso y dijo - ¡William! Vengo a exigirte que vayas a Chicago y le exijas que venga a casarse conmigo.
-¿Qué? ¿Estás loca?, no lo pienso hacer, yo también acabo de leer carta de ese desgraciado terminando el compromiso y por mi mejor, aquí puedes encontrar un hombre de verdad y que te haga feliz.
-¡Quéeeee! Te has vuelto tu loco, ni creas que me voy a quedar de brazos cruzados, tiene que cumplir porque firmo un acuerdo donde hay una cláusula que lo obliga.
-Pues te equivocas, hermanita, nunca puse esa cláusula, porque no estaba de acuerdo con ese compromiso, puro interés por parte de esa familia, no había amor, Pauna, entiende y si lo dije fue para que firmarán, cuando me retire de su casa, me acorde que dejaba otros documentos y al acercarme escuche cuando felicitaban a ese desgraciado por haber logrado que tu fueras su esposa y que iban aprovechar mi capacidad de hacer negocios para ellos y gratis, empezaron a reírse, fue tanta indignación de mi parte que jure que no te ibas a casar con él, toque y entre fingiendo que no escuche nada, tome los otros documentos y me fui, regrese al despacho e hice otro acuerdo y les hice creer que todo estaba en orden.
Por eso fue cuando me decidí venir a México, para reiniciar nuestra vida, donde solo nosotros los Andrew saldremos adelante sin prejuicios, sin estereotipos y vanidad social. Un lugar donde nos aceptan por lo que somos sin el abolengo del apellido. Está claro Pauna – Dijo Albert muy molesto
Pauna estaba llorando no podía creer que Frank le jugara de esa manera y sobre todo que nunca la amo.
-Además Pauna, el muy cobarde ni siquiera tuvo el valor de venir y afrontar las consecuencias. ¡Es un cobarde! - dijo Albert
La tía se acercó a Pauna y la abrazo para darle consuelo – Siempre te lo dije, hija, ese hombre no te convenía, siempre vi en sus ojos ambición- dijo con ternura
-Pero… snif snif, creía en él tía, fue atento, cariñoso, snif snif, que no puedo creer lo que hizo y lo peor tía aquí donde voy a encontrar un caballero que me quiera, ahhhhhh- dijo Pauna entre sollozos y gritos.
Esa noche fue eterna para Pauna, los demás se daban por bien servidos los resultados del rompimiento.
Al día siguiente Pauna se puso ropa de montar y se dirigió a las caballerizas y sus ojos se abrieron enormemente al ver a Ramiro
-Ensílleme, ese caballo- dijo Pauna a Ramiro
Ramiro vio que escogió a su caballo, Albert iba entrando –Pero ¿qué te pasa? Pauna, ese caballo no es de nuestra propiedad y si bien recuerdo Ramiro va traer tu caballo hasta la próxima semana. Están los otros que son de los muchachos, toma el que quieras. - dijo molesto
-Patrón, no se moleste, puedo prestarle a Azabache a la señorita, si gusta-dijo Ramiro divertido
-Está bien, Ramiro, pero vas con ella, no quiero que le vaya hacer al pobre animal, por ser tuyo-
-¡Grosero! William, el animal no tiene la culpa de tener que cargar a un bruto, que ni siquiera se lo merece- dijo Pauna molesta
-Ay, señorita, porque se ofende tan feo, jajajaja
Pauna lo mira con furia
-Venga la ayudo a subir- dijo sutilmente
-¡No me toque! Yo puedo sola - monto el caballo, Ramiro le siguió y monto atrás de ella – al rato regreso patrón – dijo Ramiro
Pauna sintió el cuerpo fuerte de Ramiro y le causo mariposas en el estómago
Anduvieron un rato por el prado y llegaron al río que pasaba entre las dos haciendas. Ayudo a Pauna a bajar gentilmente, la grosera le dio un manotazo, y se dirigió al río, se hinco y tomo agua con sus manos para refrescarse el rostro cuando un pez salto, del susto, ocasiono que ella cayera al río, Ramiro se empezó a carcajear y ella lo reto con la mirada. Ella salió toda mojada y enojada del río, se acercó a Ramiro y le dio una bofetada. Ramiro en su enojo la tomo de las muñecas, acercándola a él y la beso.
Beso que disfruto él, mientras Pauna trataba de separarse, el apretaba más hasta que logro "domarla" y ella correspondió.
Continurá…
