Una navidad en México
Coqui Andrew
ANEXO II
LA REJEGA Y EL PEÓN GROSERO
PARTE 3
-Buenas tardes, señorita Pauna. Bienvenida-dijo Ramiro
-Buenas tardes, Ramiro, gracias por la invitación- comento Pauna
Ramiro como todo un caballero, le abrió la silla para que tomara asiento, Pauna con una elegancia que le caracterizaba cerro su sombrilla y se retiró los guantes de encaje.
Ramiro, le sirvió una copa con agua, ofreciéndola
-Ramiro, gracias, pero me gustaría saber ¿Por qué me invitaste? -
-Es obvio, mi señorita usted me gusta mucho-
Pauna se sonrojo y tomo un sorbo de agua –Pero usted sabe que entre nosotros no puede haber nada, usted es empleado de los señores Arizmendi y pues yo vengo de una familia…-
-A mí eso no me importa, además yo vine con los Arizmendi desde niño y estoy seguro que tengo mucho más que ofrecerle que el patán de su ex prometido-
-Pero, ¡¿cómo se atreve?! ¿Cómo sabe usted de Frank? -
-Cómo se, pues aquí como en todos lados, uno se entera de todo, además yo la invite para disfrutar un rato agradable, si la cortejo o no es cuestión de tiempo, además de que estoy seguro que le gusto- Dijo Ramiro poniendo su mejor sonrisa
-¿Tan seguro está de que estoy enamorada de usted? Pregunto Pauna
-Sin dudarlo- Contesto Ramiro –Le ofrezco algunos quesos, Pauna
-Gracias, Ramiro – Asi que entre comida y una agradable charla estuvieron disfrutando la mutua compañía.
Ramiro se levantó y se dirigió a su caballo, saco una guitarra, empezando a entonar una linda canción, Pauna estaba fascinada, por tan bella voz y la elegancia del hombre que tenía frente a sus ojos.
Cuando termino de cantarle algunas canciones, dejo a un lado la guitarra y le ofreció su mano a Pauna – Ven, vamos a caminar – Pauna encantada, tomo su mano y se fueron por el sendero hasta llegar al río, él se retiró su saco y lo puso en el césped, ofreciéndolo para que se sentará Pauna.
-¿A qué edad llegaste a México? Pregunto Pauna
-A los cuatro años, Paty tenía dos años y Annie uno, las considero mis hermanas.
-Pero no lo son, aun si las quieres, ¿Eres huérfano?
-Sí, soy huérfano, mis padres murieron al poco tiempo de haber llegado. Dijo con fingida tristeza, pues sabía que ella asi lo creía.
-Pero ¿no te dieron una mejor educación los señores Arizmendi? -
-Sí, me la dieron, soy Agricultor y médico- dijo Ramiro, Pauna lo miro sorprendida, nunca se imaginó que ese Peón grosero tuviera una profesión, bueno, más bien dos.
-Además hablo inglés, español, francés e italiano. Usted no habla el español, ¿verdad? - Pregunto Ramiro
Pauna se sonrojo – No hablo español, pero si francés, mi madre creyó que era lo mejor para mí-
-Pues si gustas yo te enseño hablar español, preciosa-
-¿De verdad? Tú me ensañarías – pregunto ilusionada
-Claro que si- Dijo seguro Ramiro
-Es hora de irnos- le ofreció la mano y se dirigieron hacia donde estaba el caballo de Ramiro, él le dio su sombrilla y sus guantes y la ayudo a montar, subiéndose atrás de ella, al girar su cabeza se encontró con el rostro de él, quien sin dudarlo le dio un beso.
Cuando termino el beso, ella solo se sonrojo
-Entonces, preciosa, aceptas que te corteje para pedir permiso a tu hermano
-No, no quiero que me cortejes se volteo, pero con una sonrisa en los labios
Ramiro también se sonrió – Ya la tengo- pensó
Al día siguiente, Ramiro busco a Pauna para darle la primera clase de español.
-Buenos días, señorita Andrew – saludo el morenazo
-Buenos días, Ramiro, ¿A qué debo tu presencia?
-Pues quedamos que le enseñaría español ¿a poco ya se arrepintió?
-¡Ah! Se me olvido, pero sí, estoy muy interesada en aprender españaul –
Ramiro solo sonrío por la forma de hablar de ella, pero ya se encargaría él, de que hablará bien.
-Pero vamos al gran manzano, Ramiro, no quiero que nadie de mi familia se entere de que quiero aprender.
-Entonces la espero en las caballerizas, mientras usted va por su sombrilla, ¿de acuerdo? - pregunto
-Sí te veo allá – Pauna entro a la casa y se encontró con sus sobrinos – Hola, chicos ¿ya se van? – pregunto muy contenta, cosa que no pasó desapercibida por los muchachos.
-Sí, Tía ya nos vamos- dijeron los muchachos
-Qué les vaya bien y saludos a sus novias – continúo caminado hacia su habitación.
-Vieron, eso, muchachos- dijo Stear
-Si iba muy contenta- dijo Anthony
-¿Qué tramará? - pregunto Archie
-Quién sabe, no me interesa, pues vámonos a ver a nuestras hermosas novias.
En las caballerizas, estaban Albert y Ramiro
-Así que no te dio calabazas ¿eh? - comento Albert
-No, pero tampoco me dijo que sí, pero ya está cayendo – dijo Ramiro
-¡Es increíble! Mira que si ha cambiado, ya es alegre, no tan gruñona jajajaja, casi las has domado jajajaja – Ambos rieron
-Mira ahí viene, te dejo casi cuñado jajajaja- Albert se retiro
-Lista, princesa – le dijo al mismo tiempo que le entregaba un clavel
-Gracias, si ya estoy lista- dijo Pauna toda sonrojada.
Montaron y se dirigieron al gran manzano, bajaron y sentaron bajo la sombra de ese árbol.
-Bien empecemos, di, hola – dijo Ramiro
-Houla – dijo Pauna
-Ahora di ¿Cómo estás?
-¿Coumo estas?
-Bien – dijo Ramiro muy divertido por las muecas que hacía Pauna al tratar de pronunciar
-Ahora di Amo a Ramiro- dijo para ponerla a prueba
-Amou a Ramirou – dijo Pauna
-Quiero un beso –
-Quierou uno besou
-Concedido, mi princesa – se acercó y la beso, Pauna abrió los ojos de la sorpresa, fue un beso tierno, suave, pero al mismo tiempo posesivo, no desagradable para Pauna, quien al final lo acepto gustosa, cuando se separaron - ¿Por qué me besaste? – pregunto con cautela
-Porque me lo pediste en español – dijo Ramiro, esperando la reacción de enfado de ella.
-¡¿Qué yo te lo pedí?! – pregunto totalmente indignada- ¡claro que no!, ¡Ah! Ya entiendo esto es una trampa para sobrepasarte conmigo - ¡plaff! se escucho
-¡Eres un cínico!, se levantó, y se fue caminando, mientras Ramiro se quedó sobando su mejilla, ya se lo esperaba, pero tenía que probar.
Pauna llego a la casa y se encerró en su habitación, no bajo a cenar, se disculpó con la familia, estaba acostada en la cama cuando escucho una canción en la voz de Ramiro, se levantó y se asomó por la ventana, ahí estaba su enamorado dándole una serenata, él sonrió cuando la vio, se trepo a la escalera y le pidió que abriera la ventana. Pauna renuente lo hizo, entonces Ramiro le entrego tres claveles dos blancos y uno rojo –Es mi forma de disculparme, ¿aceptas? – dijo el moreno.
-Está bien, acepto tu disculpa, pero que no vuelva a pasar- dijo Pauna.
Así pasaron algunos días de hecho entre Ramiro y Pauna ayudaron a que se escaparan Albert y Candy para que se casasen, yendo con ellos, en el camino Albert se percató de la complicidad que había ya en ellos, él feliz, por fin su hermana había encontrado al hombre ideal.
Cuando regresaron de esa pequeña escapada, Albert hablo con Ramiro
-Y ¿Para cuándo? - pregunto
-¿Para cuándo, qué? -
-No te hagas, ¿cuándo vas a pedirla?, ya vi que se llevan mejor, pero aun asi la haces enojar en los ensayos, jajajaja
-Qué te parece si el 14 de diciembre solicito su mano, sorpresa que se va llevar tu hermana cuando sepa que soy hijo legítimo de los Arizmendi, jajajaja
-Si sorpresa, que se va llevar, se va enojar al principio, pero aceptará, estoy seguro.
-Por cierto, mis papás ya están enterados, y le van hacer llegar a Pauna un regalo- dijo Ramiro
-Entonces el 14, le voy a decir a mi tía para que hable con ella-
-Perfecto, nos vemos, cuñado-
-Nos vemos, ¡domador! Jajajajaja
En la tarde Pauna estaba en jardín sentada en una banca viendo el atardecer
-Hija, vengo de hablar con tu hermano y me dijo que los Arizmendi quieren que te cases con su hijo-
-¡Quéeeee!, que yo sepa no tienen ningún hijo, solo Paty y Annie, ¿Cómo es posible que mi hermano me haga eso?, tía- dijo muy indignada
-Pues tendrás que hacerlo, ya concertaron tu matrimonio y tienes que aceptar-
-Y si me niego, ¿qué? -
-¿Qué pretendes hacer, escaparte con ese peón? ¿Crees que no te he visto que sales con él?, tú no vas hacer lo de tu hermano, escaparte solo porque se le da gana. No respeta las reglas que marcan la sociedad, no jovencita, harás lo que se te dice y punto. El hijo de los Arizmendi te conviene, que no te lo hayan mencionado es otra cosa. Así que aléjate de ese peón. El día 14 vendrán a pedir tu mano y quieren que uses el regalo que está próximo a llegar.
La Tía sonrió y se fue dejándola hecha un mar de lágrimas. En la tarde llego el regalo de los Arizmendi, era un hermoso traje tradicional de España, color azul con bordados de flores blancas, su mantilla color blanco, aretes, peineta, corsé, enaguas, todo incluido. Pauna se quedó con la boca abierta al ver tan excepcional regalo.
-Tía esto es hermoso, pero por qué, no entiendo- dijo con tristeza.
-Qué te digo, hija, asi son las cosas, asi que resignación.
Pauna se quedó sola en su habitación, pensando en su peón grosero- ¿Cómo reaccionará? – pensó
Llego el día tan esperado, todos los Andrew, se encontraban en la sala en espera de los Arizmendi – Señores, llego la familia Arizmendi- anuncio Francisco
-Hazlos pasar por favor dijo Albert
-Sí señor, pasen señores- entraron primero Paty, Annie, Doña Jovita, Don Pedro y por último Ramiro, todos vistiendo a la usanza española, Pauna no podía creer lo que veía, él con la familia.
-¿Dónde está el hijo? - se preguntó
Continuara…
Pues si chicas, habrá un cuarto capítulo de ésta historia, gracias, saludos y bendiciones.
Coqui Andrew
