Una navidad en México

Coqui Andrew

ANEXO II

LA REJEGA Y EL PEÓN GROSERO

EXTRA

Estamos en nuestra luna de miel, veo a mi rejega con su vestido blanco, hermosísima, me mira siento que está, nerviosa, me acerco y la abrazo, tiembla aún más.

-No temas, si no estás lista, te daré tiempo – le dije

-Si, tengo miedo, pero sé que tú harás sentir bien- me dice con su voz suave

Se acerca a mi boca, me da un beso suave, tierno, dulce, al cual le voy dando intensidad, nuestras lenguas se encuentran, se saborean, disfrutan, poco voy bajando por su blanco cuello, sus hombros y con mis manos acaricio su espalda, poco a poco desabrocho los botones, hasta que puedo acariciar su blanca y suave espalda, le retiro el vestido, la observo en ropa interior, me acerco, le tomo su rostro para besar sus apetitosos labios rojos, un beso que comienza saboreando sus labios, los muerdo suavemente, hasta que me permite ingresar a su boca nuestras lenguas danzan al mismo ritmo, mi rejega es apasionada, me corresponde, poco a poco está, perdiendo timidez.

Ella pasa sus delicadas manos por mi espalda, hombros y cuello hasta detenerse en mi cabello, juega con él y regresa por el mismo camino, yo me separo, me quito la chaqueta, corbata y camisa, sus ojos azules, me observan se van obscureciendo, se acerca para acariciarme y me ofrece sus labios, los tomo y la cargo, la llevo hasta la cama, la pongo de pie y la termino de desvestir, me quedo con la boca abierta de ver su esplendidez, es hermosa, su piel suave y tersa, me observa y sus manos se dirigen a su cabello, retirando sus horquillas para dejar caer en cascada su cabello rubio.

¡Me fascina! Me retiro mis pantalones, medias, zapatos quedando solamente en calzones, se acerca, me besa y recorre todo mi cuerpo, ¡Esa es mi rejega!, la abrazo más hacia mí, la recuesto en la cama, estoy a su lado, beso sus labios y absorbo toda la miel que me ofrece, después voy dejando besos me detengo en sus senos los beso, muerdo y sus pezones me entretengo un poco más para disfrutarlos sigo por todo su bello cuerpo hasta llegar a su feminidad, me detengo ahí, observo como ella tiene los ojos cerrados y sus manos en las sábanas apretándolas, olfateo su olor, es exquisito, pero continúo mi recorrido con sus largas y bien torneadas piernas, hasta la punta de sus pies, con mi lengua regreso hasta su feminidad, abro sus piernas y le doy un beso, ella se sobresaltada y cierra sus piernas, me río por su reacción, sigo mi camino hasta llegar a su boca, me pongo a horcadas sobre ella, siente la erección de mi pene, y voltea a verme a los ojos con interrogación, me le tomo una de sus manos y la dirijo ahí para que toque.

Ella toca y se sorprende por mi erección se intensifica, se ruboriza intensamente, yo sonrío, con mi mano la guio para que no se asuste, me complace sentir su mano en mi pene que sobresale de mis calzones, cierro los ojos para disfrutar, sin esperarlo, siento como mi rejega, toca el cordón de mis calzones y tira suavemente para aflojarlos, caen hasta la mitad de mis nalgas, ella abre sus ojos al ver mi vello negro, voltea a verme y yo asiento, nuestras manos terminan de bajarlos, quedando mi pene erecto frente a ella, suelto un pequeño grito cuando su mano lo toca, esto es demasiado para mí, le retiro su delicada mano, la acerco a mis labios y la beso, me levanto y retiro por completo mis calzones. Me pongo sobre ella, la beso hasta saciarme y vuelvo a recorrer su cuerpo, ella jadea y suspira, estoy preparado para adentrarme en ella, cuando siento que es el momento, abro sus piernas y tomo mi pene y lo coloco en su vagina, poco a poco entro en ella, le susurro palabras dulces y tiernas, la beso y la acaricio, ella recorre mi espalda y corresponde.

Cuando llego a esa barrera, de una sola estocada entro, sé que le duele y volteo a ver sus ojos, tienen lágrimas, las beso y su grito de dolor lo tomo con mi boca, quedo quieto unos momentos y continúo moviéndome lento, lento voy aumentando el ritmo, le pido que enrede sus piernas en mi cintura, ella obedece, pero me jala el cabello, en silencio me solicita que empuje más fuerte, la complazco, de verdad que esta mujer rejega me deja sin palabras ya está, tomando el control, es muy apasionada. Embisto más fuerte hasta que juntos llegamos al clímax, termino recostado sobre ella, ambos sudados y jadeando, nuestras respiraciones se van acompasando nuestras miradas no pierden contacto, negro-azul, es sublime verla, retiro despacio mi pene y rodo hasta quedarme a su lado, la abrazo y beso largamente, cuando nos separamos, ella me sonríe y me dice – Es usted un peón grosero, pero qué bien me hizo sentir, en mi primera vez.

¡Te amo, mi rejega!

Fin