1. Volverte a ver
Daryl se seca el sudor con una toalla y mueve los hombros para desentumecerlos. Le duele las costillas a rabiar, el imbécil del 'Gobernador' se ha ensañado bien con ellas.
Deja caer la cabeza hacia atrás hasta apoyarla en la pared y suspira agotado. No sabe en que momento se le ocurrió que eso era una forma fácil de ganar dinero. Ya ha perdido la cuenta de cuantos huesos le han roto.
—Buen combate —felicita Tara que retira la botella de agua del banco para sentarse a su lado.
—Podría haber ganado —gruñe entre dientes.
—Ya, pero tenías que perder.
Daryl suspira, se endereza y toma el fajo de billetes que su amiga le ofrece. Apostar en combates es ilegal, pero no cuando el combate también lo es. Sin protección alguna, sin tiempo, sin licencia, sin un médico presente para atenderlos, sin sueldo... Ya está harto de todo ello, últimamente siente que se está dejando partir la cara gratis. El dinero de las apuestos sólo le da para pagar la asistencia sanitaria. Necesita encontrar un trabajo de verdad.
Tara toma sus manos y mira esos nudillos ensangrentados. Está segura de que algún día podrá ver el hueso.
—Te las curaré en casa —dice con una sonrisa.
Le da un par de palmadas sobre la espalda y se deja caer sobre su brazo para descansar. La tensión que siente viéndola pelear la deja agotada.
Daryl la observa. Ella es la única amiga que tiene actualmente. ¿Quién se lo iba a decir? El tío más popular del instituto que parecía que iba a comerse el mundo cuando saliese de ahí, que sería una estrella del deporte y que siempre estaría rodeado de admiradores ha acabado viviendo de ocupa en la casa de aquella alumna a la que él insultaba por lesbiana.
Las vueltas que da la vida.
—¿Vendrás a la reunión de antiguos alumnos? —pregunta.
Tara se encoge de hombros. Odia ver de nuevo a los idiotas que le amargaron esos años, pero Daryl la necesitará allí.
—Claro, ¿Si no quién va a consolarte cuando de nuevo ella no aparezca?
—Ya...
Daryl suspira y mira al frente como si eso le ayudase a ahondar en sus pensamientos. Sabe que no aparecerá, fue un capullo con ella ¿Para qué querría verle? ¿Para qué querría ver a la gente que la humilló durante años? Suena patético hacer una reunión de alumnos todos los años, pero es la única forma que se le ha ocurrido de contactar con ella, y quizás ahora que ha pasado una década al fin aparezca.
Tara mira a su amigo con cariño y frota su espalda en un intento de consuelo. Sabe lo que está pensando.
—¿Has hablado con su hermano?
Daryl bufa.
—¿Con Rick? ¿Tú qué crees? Yo no sé como no me ha detenido por acoso de la de veces que he ido a su casa. Sigue negándose a darme información sobre ella, pero lo entiendo, es normal que quiera protegerla del tío que tanto daño le hizo. Incluso dudo de que realmente le esté haciendo llegar la invitación a la reunión —dice con pesar —Yo sólo quiero pedirle perdón, nada más.
Rick nunca quiso que su hermana saliese con él, le ponía mala cara cada vez que aparecía en su puerta, nunca se fió de él. Y con razón.
—Ya verás como esta vez aparece, tengo un pálpito —dice Tara al tiempo que sus tripas gruñen —O quizás es hambre, vamos a comer.
Dejan ese viejo almacén transformado en un ring ilegal y marchan a gastar las ganancias en algún local de comida rápida que le ayude a reponer fuerzas para el próximo duelo.
Carol sostiene en sus manos la invitación a la reunión de antiguos alumnos sin saber muy bien qué hacer con ella. Podría tirarla como las otras nueve o quizás... quizás podría ir. Presentarse allí, demostrarles que a pesar de todo ha triunfado en la vida, que lo que le hicieron ha quedado atrás, que ya no se duerme llorando odiándose por haberse dejado engañar de esa forma.
Sonríe riéndose de ella misma ¿Cómo pudo ser tan idiota? ¿Cómo pudo pensar que Daryl Dixon estaba enamorado de ella? Todo el mundo lo veía, sus amigas la advirtieron, pero ella, ciega de amor, prefirió distanciarse de ellas y fiarse de ese guapísimo y popular chico que justo el día del baile decidió destapar toda la verdad, humillándola delante de todos. Se vio sola, quien pensaba que la amaba sólo estaba jugando con ella y hacía meses que había perdido el contacto con sus amigas.
Suspira.
Aún le duele, han pasado diez años pero se siente como si fuera ayer. Dios, estaba tan enamorada... él era tan atento, tan atractivo, tan dulce, tan perfecto que a día de hoy no ha encontrado a nadie como él. Claro que, él solo fingía. No era más que un actor interpretando el papel de príncipe azul poniendo sus expectativas demasiado altas, haciéndola querer que todos los hombres que pasan por su vida sean como él, pero ninguno lo es, y en el fondo sabe que ningún hombre le convence porque lo único que desea es que sea él.
Deja la invitación sobre la mesilla, apaga la luz y se acurruca en su cama esperando que el sueño llegue a por ella, ya mañana decidirá.
Reunión
Daryl revisa su traje por enésima vez ¿Está elegante? No se siente elegante. Quizás sea porque lleva diez años vistiendo el mismo, no hay dinero para otro.
De nuevo ahí, fingiendo que es un tío exitoso, saludando a sus antiguos amigos, preguntándose cómo pudo salir con esos imbéciles.
Los observa: Shane, Negan, Simon, Paula, Arat, Regina, Joe el gordo...
Esos eran sus amigos; deportistas y animadoras que estaban en la cúspide del estatus social del instituto. Ahora, al igual que él, no son nadie. Un policía abusón, una secretaria amargada, un camello, una ama de casa aburrida, un entrenador violento, una funcionaria corrupta, un mecánico timador, un putero que aún vive con su madre, y un boxeador en combates ilegales. Para eso ha servido la popularidad del instituto, pera nada.
—¡¿Qué pasa, Dixon?! —saluda Negan estrechándole contra él.
—Pues ya ves, aquí otra vez en esta mierda —dice con esa voz de 'macho inmaduro' que le sale cada vez que está en presencia de alguno de sus antiguos camaradas, como si volviese a ser aquel adolescente que fue.
—¿Quién narices organizará esta gilipollez todos los años? —se queja Negan.
Daryl bufa.
—Puf, a saber, algún aburrido sin vida.
—Seguro... ¿Esa no es Susan?
—¡Sí, joder, que gorda se ha puesto! —exclama él, sintiéndose un cerdo.
—Seguro que hace años que no siente una buena polla —ríe Negan que marcha a molestar a la mujer.
Daryl lo observa marchar.
—Una gilipollez más y me voy —amenaza Tara.
Está harta de que siempre se comporte de esa manera en las reuniones. Él no es así.
—Sí, lo sé, estoy siendo un capullo, lo siento, no sé que me pasa.
—Pues más te vale controlarte, porque como Carol aparezca y vea que sigues siendo el mismo imbécil...
Daryl ríe entre dientes.
—No va a venir, eso lo sabemos.
Tara lo mira y sonríe
—¿Y por qué estás bebiendo un refresco de cola en lugar de alcohol?
Daryl agita suavemente el vaso observando el líquido negro moverse como un mar embravecido.
Jamás ha bebido alcohol en una reunión, quiere mantenerse fresco y sobrio para hablar con Carol. Qué iluso...
Mira a esos antiguos alumnos divirtiéndose, la mayoría de ellos con sus parejas, algunos ya tienen hijos, otros serán padres en unos meses... ¡Hasta Negan tiene esposa! Y él... él no encuentra a nadie. Lo ha intentado, ha salido con mujeres, ha tenido sexo, ha querido enamorarse de ellas, pero ninguna era...
—¡Carol! —grita Michonne
Daryl levanta la mirada y la dirige rápidamente a la entrada con el corazón acelerado por la emoción. Esta ahí, ella está ahí, aunque no puede verla.
Se pone de puntillas para vislumbrar algo entre todas esas cabezas y sonríe cuando logra ver su cabello pelirrojo. Esa simple visión alimenta su alma, o al menos eso cree hasta que la multitud se dispersa y al fin puede verla.
Viste un pantalón vaquero ceñido y una sencilla camisa negra que deja al descubierto sus hombros. Tan sencilla que se siente ridículo con este traje.
Su cabello pelirrojo y rizado cae con gracia sobre sus hombros, su rostro luce más maduro, más de mujer, pero esos enormes ojos azules que le enamoraron no han cambiado nada.
Es más hermosa de lo que recuerda.
De pronto se siente mareado, tiene ganas de vomitar y la visión se le nubla un instante de sólo imaginar el reencuentro que tendrán. En su mente él se disculpa con ella, le confiesa la realidad, todo queda olvidado, ríen y mantienen una amistad con las puertas abiertas a una posible relación.
La vuelve a observar. Ella va buscando entre las caras a aquellos compañeros con los que una vez tuvo amistad, y sus miradas se cruzan, breve, pero lo suficiente para sentir la puñalada fría que le manda y le hace volver a la realidad: esa reconciliación no será como él imagina.
Ella lo ignora, como si no lo hubiese visto y sonríe cuando sus antiguas amigas vuelven abrazarla.
Daryl deja a un lado su dolor y disfruta de verla sonreír feliz, su sonrisa es preciosa y extrañaba muchísimo verla. La última imagen que tiene de ella son sus hermosos ojos cargados de lágrimas y su voz rota preguntándole '¿Por qué me has hecho esto?' antes de echar a correr y desaparecer durante diez años alejándose de todos, incluso de sus amigas, o eso le dijeron ellas cuando él intentó pedirles información sobre su paradero.
—¿A qué esperas? Ve a por ella —lo anima Tara con un codazo.
Daryl se lame los labios.
—Ya, es que...
No sabe qué hacer, se siente estúpido. Tanto tiempo queriendo volver a verla, y ahora que ha aparecido es incapaz de acercarse a ella.
—¿Qué le digo?
Tara arquea una ceja.
—¿Qué que le dices? ¿No lo has pensado en diez años?
Daryl se tira de la corbata. De repente le falta el aire.
—Sí, pero... no sé... —murmura.
Claro que sabe que decirle. Tiene todo un discurso preparado dando una explicación a lo que pasó, una sentida disculpa que espera que acepte y una pregunta que hacerle, pero ahora que la ve...
2 horas después
Daryl se mantiene sentado en uno de los sillones que, al menos, son cómodos. Habla con uno, con otro, finge divertirse con las mierdas que le cuentan, muestra interés por lo que le dicen, aunque en realidad su mente está en otro lado.
Lleva todo este tiempo pendiente de ella, en su sonrisa, su mirada, sus gestos, su caminar, en con quién habla, a dónde va, qué bebe... se siente un acosador, pero sólo es un idiota que no sabe qué hacer.
—Estudió medicina en Stanford y lleva dos semanas trabajando en el Grady Memorial —informa Tara sentándose a su lado —.Vamos, que tu chica ha vuelto a casa.
Daryl sonríe emocionado ¡Ha vuelto!
—Y... e... ¿Está casada? —pregunta con cierta preocupación.
Tara niega con la cabeza.
—Se casó con un tal Ed Peletier, pero por lo visto el tío era un cerdo putero y lo dejaron hace cuatro años. Así que... está libre.
Daryl suelta el aire que estaba conteniendo sintiendo que no sólo puede recuperar su amistad, quizás también pueda aspirar a algo más, pero entonces ella pasa por su lado sin mirarle, haciéndole el vacío que él solía hacer a todo aquel que estuviese por debajo de su nivel de popularidad, incluida ella.
—Creo que sigue enfadada conmigo —susurra con pesar.
—Venga ya, han pasado diez años —le resta importancia Tara —. Nadie puede estar enfadada tanto tiempo. Mírame a mí, disfrutando del alcohol rodeada de los gilipollas que me amargaron la vida durante años.
Daryl se rasca la cabeza.
Sí, quizás tenga razón, a lo mejor es su propia culpa la que le hace ver cosas.
Se bebe la copa que tiene en la mano de un trago como si ese refresco le fuese a dar fuerzas en lugar de gases y camina decidido hacia ella repasando las palabras en su mente 'Carol, siento mucho lo que hice hace diez años, fui un cretino, pero quiero que sepas que lo que empezó como una cruel broma acabó siendo real y me enamoré de ti. Te juro que cuando hicimos el amor te amaba y no hay día que no me arrepienta de...
—Ey tío ¿Has visto a Carol? —le grita Negan al oído para hacerse oír entre la música.
—¿Qué? yo...yo no.
Le pasa el brazo por los hombros y lo estrecha contra él.
—Ha mejorado con los años ¿Eh? Está de lo más follable —dice mordiéndose el labio.
Daryl aprieta las manos en un puño aguantándose las ganas de partirle la cara.
—Supongo.
Se odia, eso lo único que sale de sus labios.
No, ella no ha mejorado, siempre ha sido preciosa, sólo que nadie supo ver su belleza en una época donde una chica pelirroja, tímida y estudiosa que vestía ropa ancha pasada de moda era marginada.
—¿Te acuerdas la broma que le hicimos? La muy idiota pensó que estabas enamorado de ella —ríe con ganas.
El corazón de Daryl se rompe en el recuerdo, pero su lengua dice otra cosa.
—Sí, que ingenua.
—Ven, veamos si te recuerda.
Lo arrastra por todo el local esquivando personas y Daryl se deja llevar. Se ha congelado, va a hablar con ella al fin y... ¡No! no puede ser así, no puede ir con Negan, tiene que hacerlo por su propia cuenta, solo, teniendo claro lo que va a decir.
Se zafa de su agarre pero es demasiado tarde, ha tardado en reaccionar y ya están frente a ella.
—Hola, guapísima —saluda Negan sugerente.
Carol se gira hacia esa odiosa voz y dibuja su más falsa sonrisa.
—Negan, los años no han pasado para ti —dice con sinceridad. Sigue siendo el mismo capullo, aparentemente.
Con lo bien que lo estaba pasando recordando viejos tiempos con sus amigas, procurando no hablar de aquel día y ha tenido que ir ese imbécil a joderlo todo.
Él sonríe orgulloso de ello.
—Y tú has madurado muy bien ¿Tengo alguna oportunidad?
Ella ríe sarcástica y dibuja una mueca de asco, se supone que está casado.
—Ni loca.
Negan aspira el aire entre sus dientes.
—Eso ha dolido —ríe —.¿Te acuerdas de mi amigo Daryl?
Negan empuja a Daryl a su lado que mira a Carol con los ojos muy abiertos y las cuerdas vocales paralizadas.
Carol siente como su corazón se encoge. Ya lo hizo cuando lo vio al entrar por la puerta, y cuando pasó por su lado, pero ahora que lo tiene ahí, tan cerca, y esperando que ella le hable...
Está más atractivo de lo que recuerda, sigue teniendo esa mirada profunda y continúa utilizando ese perfume que a ella le encantaba.
Toma aire, traga saliva y lleva a su mente el momento en el que descubrió que ese cabrón la engañó.
—Hola, Daryl —saluda con frialdad.
—Hola... Carol —devuelve el saludo él procurando dibujar una sonrisa —, me alegro de verte.
Quiere ser lo más amable posible, que vea que ya no es aquel que ella conoció, que ha madurado y se arrepiente de lo que le hizo.
Carol mira a ese hombre que le habla con la misma voz suave con la que le decía 'Te quiero'.
Mentiroso...
—Aún nos reímos de la broma que te gastamos ¿Verdad? —se burla Negan mirando a su amigo en busca de aprobación —¿Te acuerdas de su cara, Daryl? —imita el rostro entre sorpresa, vergüenza y disgusto que dibujó Carol aquel fatídico día —.Ay, qué buenos, tiempos ¡Qué bien lo pasábamos! ¿Eh? —se ahoga en su propia risa.
Daryl y Carol se miran fijamente, él rogando por un perdón y ella odiándole con todo su ser.
Eso era ella para Daryl, un chiste. Un recuerdo gracioso con el que reír con sus amigos. Él para ella en cambio es el hombre que amargó su vida durante años. El que le hizo abandonar Georgia por la vergüenza que sentía cada vez que salía a la calle y se encontraba con algún compañero.
—Ahora que recuerdo... ¡Te la follaste! ¿No, Daryl? —Daryl asiente automáticamente —¿Fue tu primera vez, Carol? —pregunta haciendo gestos obscenos.
Ella dibuja una sonrisa sarcástica y se aleja de ellos dispuesta a marcharse.
Se prometió que no iba a permitir que los recuerdos le amargasen la noche, pero no es tan fuerte como pensaba, y encima tenerlo frente a ella admitiendo que aún se ríe de ese día la ha destrozado.
Sale a la calle olvidándose de su chaqueta llevándose una bofetada de aire frío que recorre todo su cuerpo y camina por la calle.
—Joder, que poco sentido del humor tiene, o seguro que ha ido a vomitar a recordar lo mal que follas —se ríe Negan.
Daryl se mantiene quieto aguantando las lágrimas. No, eso no puede quedar así, no era lo que había planeado, no puede permitir que piense que él es así.
Corre tras ella dejando a Negan con una pregunta en el aire y abre la puerta de par en par.
Mira a la izquierda, mira a la derecha y localiza su silueta a lo lejos.
—¡Carol! —grita, pero ella no se detiene —. ¡Carol, para, por favor!
Carol escucha la voz de Daryl ¿Qué quiere ese ahora? ¿No se ha burlado lo suficiente? ¿Para qué la persigue? No quiere oír lo que vaya a decirle, no le interesa.
—¡Carol, déjame explicarte! —grita desesperado.
Ella se detiene y se gira sobre sus talones.
—¿Explicarme qué, Daryl? ¿Qué diez años después aún os reís de esa broma cruel? ¿Sabes lo mal que lo pasé durante años? Déjame en paz.
Carol se gira, pero Daryl alcanza a agarrarla del brazo obligándola a mirarle de nuevo. Ambos procuran ignorar el escalofrío que sienten cuando tras una década vuelven a rozarse.
—No, te equivocas, yo me arrepiento de ello, lo juro, no hay día que...
—Pues no era eso lo que parecía ahí dentro —ríe incrédula por lo que oye.
Daryl se rasca la cabeza inquieto.
—Lo sé, es que... —se encoge de hombros sin poder darle una explicación a por qué se comporta de esa forma delante de sus viejos amigos — Soy imbécil —llega a la única conclusión lógica —. Llevo todos estos años queriendo disculparme contigo, lo que hice estuvo mal.
—¿Mal? Me hiciste creer que estabas enamorado de mí, Daryl. Mi primer beso, mi... —toma aire buscando las fuerzas para no echarse a llorar —Mi primera vez fue contigo y era todo mentira. Mal es poco.
Daryl se muere de pena al ver esos ojos llorosos tan dolidos como hace una década.
—A... al principio era mentira. Pero después... me enamoré de ti, no te miento. Jamás me habría acostado contigo si...
—¿Y por qué no evitaste que me humillasen así? —interrumpe lanzando la pregunta en un sollozo lleno de dolor y rabia.
Daryl abre y cierra la boca queriendo decir algo pero nada sale de ahí. No tiene excusa alguna, puso su popularidad por delante de la mujer que amaba. Sólo esperaba que Negan subiese al escenario, tomase el micrófono y dijese en público que esa relación era una mentira. Su plan para solucionar eso era quedarse luego a solas con ella y decirle la verdad: Que se había enamorado de ella como nunca había hecho, pero en ningún momento pensó que ese imbécil pondría en el proyector las capturas de las conversaciones que mantenían en el grupo de la pandilla burlándose de ella, y mucho menos las conversaciones privadas que él mantenía con Carol y que tomó sin su permiso.
Carol espera unos eternos segundos a que él diga algo. El frío hiela su piel, las lágrimas se están congelando en sus mejillas y su respiración acelerada hace que el vaho al nivel de su boca le nuble la visión.
Niega con la cabeza apretando los labios para no sollozar y le da la espalda marchándose rápidamente de allí echándose a llorar en cuanto cruza la esquina. No tendría que haber ido, lo único que ha hecho es reabrir viejas heridas y de nuevo se ha convertido en esa adolescente a la que le rompieron el corazón.
Su teléfono comienza a vibrar en su bolsillo y ella lo agarra con manos temblorosas.
Sonríe, es un mensaje de su niña, lo único bueno y real fruto de esa relación.
Daryl se queda ahí parado, sin pestañear, con las lágrimas congelándose en el interior de sus ojos. Nada ha salido como esperaba: Su disculpa ha sido una mierda, su explicación pobre y ni siquiera ha tenido la oportunidad de preguntarle qué era eso tan importante que tenía que decirle hace diez años minutos antes de que todo su mundo se desmoronase.
Hola, sé que tengo muchos fics empezados, pero o me sacaba esta idea de la cabeza o no podía seguir con ellos XD.
Espero que os haya gustado este capítulo piloto ^^
