Disclaimer: Personajes inspirados de la obra de Jane Austen "Orgullo y Prejuicio/Pride and Prejudice". Laina Lee es quien posee los completos créditos por la creación de esta increíble historia.
Título al español: La Redención de un Hombre Honorable: Ganar su corazón
Traducción: Serendipia Efímera cuenta con la autorización de la autora de "Vindicating a Man of Consequence: Gaining Her Heart" para su traducción al español.
Link de la Historia Original: s/12973663/1/
Historia Original: Este trabajo se encuentra completo en su versión original (inglés), el cual se puede encontrar en el perfil de la autora.
Adicional: La historia se mantendrá contada mayormente por nuestro Sr. Darcy, desde niño, joven, en su tiempo para la historia original, etc.
.3.
"Pie izquierdo"
Dado todo el arrepentimiento que tuve por no haber podido bailar con la señorita Elizabeth en las dos ocasiones anteriores, llega a parecerme ridículo incluso a mí que no bailara con ella en la asamblea cuando tuve la oportunidad. Sin embargo, sabía exactamente por qué no lo había hecho.
Cuando llegamos por primera vez a la asamblea de Meryton, inmediatamente me di cuenta de que había cometido un grave error al dar mi consentimiento para asistir. Había sido demasiado complaciente hacia mis anfitriones.
La señorita Bingley dejó en claro su expectativa de que yo la acompañara tanto a ella como a su hermana diciéndome: "Es grandioso que al menos estará el Sr. Hurst para bailar, pero muy especialmente usted, Darcy; supongo que también podré hacerlo con mi hermano…" Sus labios se volvieron hacia abajo.
"Preferiría descansar antes que bailar", le dije. "Después de todo, acabamos de llegar de Londres, y todavía estoy cansado por el viaje". En realidad, no se trataba tanto de que lo estuviera, sino de que necesitaba recuperar el equilibrio para poder sentirme tranquilo en un nuevo lugar.
Bingley intervino entonces, animándome a que asista. "Darcy, ¿cómo se vería si mi invitado decidiera ausentarse en lugar de socializar con el vecindario?" Dijo "Aun así, no insistiré a que vayas".
Él rara vez me pedía algo. ¿Qué podía hacer sino ir?
Todo en la asamblea fue demasiado abrumador para mis sentidos, especialmente estar en un lugar completamente extraño después de horas dentro de un carruaje. Vi un derroche de colores y texturas arremolinándose ante mí en las parejas de baile, el movimiento rodeándome por todos lados mientras otros caminaban ociosamente buscando alguien con quien conversar, muchas sombras cayendo sobre el suelo desde los candelabros. Escuché la cacofonía de la música mezclada con los zapatos de suela dura de los hombres, voces fuertes que luchan por ser escuchadas por encima de la música, risas molestas e impredecibles, el susurro de las faldas de las mujeres. Olí el olor de cuerpos sudorosos, perfume destinado a enmascarar esos olores y un poco de alcohol derramado. Me sentí acorralado, rodeado, la habitación acercándose a mí. Y todo esto ocurrió en nuestra primera llegada, incluso cuando me quedé cerca de los otros miembros de nuestro grupo.
Después de haber cumplido con mi deber bailando una vez cada una con las hermanas de Bingley, me retiré al borde de la habitación, un lugar de relativa seguridad. Al tomar asiento allí, esperaba no ser molestado por más interacciones hasta que me sintiera más a gusto (suponiendo que eso eventualmente suceda).
Desde esta posición vi a mujeres ocupar sus asientos cuando no había pareja. Desde estos mismos lugares, también vi a mujeres que antes habían sido rechazadas a ser buscadas como parejas. En particular, noté a una joven mujer que caminó bastante cerca de mí y que quedó sentaba en un sofá a unos pies a un lado de donde estaba yo. Escogí este sillón con la intención de evitar conversar con cualquier persona, lo había movido un poco hacia atrás, unas tres pulgadas que la hacían apoyarse contra la pared.
La mujer que me llamó mi atención tenía el cabello y los ojos oscuros, además que era bastante pequeña pero bien proporcionada en sus atributos femeninos, aunque su rostro carecía de una simetría perfecta y su nariz se curvaba ligeramente hacia un lado. Noté que parecía caminar con confianza, con un paso más largo de lo esperado por alguien de su tamaño, lo que provocaba que debajo de su falda crema emergiese sus pequeños zapatos. No era el andar trivial que la señorita Bingley y, de hecho, muchas mujeres de la sociedad londinense parecían haber adoptado, en el que se supone que una mujer parece flotar, Georgiana me había explicado que su propósito en dar pequeños pasos rápidos hacía que sus pies nunca sean revelados. La mujer sonrió ante algo mientras se sentaba, lo que provocó que un rápido deseo pasara por mi mente, ¡oh, qué glorioso sería si me estuviera sonriendo a mí!
Sin embargo, cualquier deseo que pudiera haber tenido de mirarla por más tiempo sin ser observado, fue interrumpido por una mujer temblorosa que se me acercó y que, tomando el asiento más próximo a mí, giró su cuerpo tanto como pudo para poder estar directamente en mi campo de visión. Mientras trataba de fingir que no la había observado, ella insistió en entrometerse en mi paz gritándome: "Joven, ¡usted debe ser el Sr. Darcy de Pemberley! Yo soy la Sra. Long. ¿Quizás le hayan presentado a mis dos sobrinas, las señoritas Goulding?"
Negué con la cabeza, "No".
"Oh, no importa, estaré feliz de presentarlas yo misma. Son damas encantadoras, ambas solteras y tan consumadas. Mi propia Jane se ha casado recientemente. Con el tiempo las llamaré para que las conozcas, pero están bailando justo ahora. ¿Qué le parece nuestro pequeño baile? ¿Le gusta Netherfield?"
Mi tutor me enseñó con mucha firmeza que necesito responder preguntas, que es de mala educación ignorar a las personas cuando se dirigen a ti, pero tengo que admitir que ser importunado sin ser presentados apropiadamente me enfadaba muchísimo, al igual que me fuercen a tener conversaciones que no deseo o que haya alguien preguntándome cosas para saber más de mí. Quería decirle algo grosero que la silenciara, pero sabía que no podía. Dejé que mi respuesta cumpliera una doble función diciendo: "Está bien".
Ella siguió tratando de extender nuestra conversación con una serie de preguntas mientras que por mi parte hice todo lo posible por responder cada una de ellas con solo una o dos palabras para desalentarla. Estaba a punto de levantarme, caminar y luego buscar otro asiento cuando finalmente, afortunadamente, se quedó en silencio.
Estaba empezando a sentirme un poco mejor cuando Bingley dejó de bailar (fue entre la pausa de dos canciones de un set) y me buscó como sabía que en algún momento lo iba a hacer. Me llamó desde el borde de la pista de baile con una mano que me hacía señas, así que me levanté y acerqué cerrando la distancia entre nosotros. Luego me di cuenta que me encontraba bastante cerca de la morena que había notado antes.
No lejos de Bingley había una hermosa esbelta mujer de cabellera rubia. Era la señorita Bennet –cuyo nombre en ese momento desconocía– esperando que él regresara.
Me suplicó: "Ven, Darcy, debes de bailar. Odio verte parada solo de esta estúpida manera." Sabía que Bingley tenía buenas intenciones, pero obviamente se había equivocado; yo simplemente estado sentado y no parado hasta que él me llamó, y ciertamente no pensé que fuera estúpido hacerlo, era por mi propia protección. Bingley siempre me anima a ser más sociable, pero rara vez lo hacía frente a otras personas y debo admitir que estaba molesto por eso, más molesto de lo que hubiera estado si la Sra. Long no me hubiera dejado solo.
No puedo imaginar a Bingley sorprendido por mi rechazo, aunque tal vez lo haya sorprendido la forma en que lo expresé. Le dije: "Ciertamente no lo haré. Sabes cuánto lo detesto, a menos que conozca particularmente a mi pareja. En un baile como éste sería insoportable. Tus hermanas están en este momento comprometidas con alguien más y no hay otra mujer con la que yo podría soportar estar"
Mis razones sonaban lo suficientemente sensatas para mi oído y me pareció que había señalado mi angustia de una manera apropiada (en tal escenario, apenas podía hablar con él sobre lo que realmente me estaba molestando sin parecer realmente raro). Pero Bingley no se desanimó, probablemente porque sabe que no es extraño que me opusiera a cualquier plan hasta que lo haya pensado durante un tiempo.
Él declaró: "¡Yo no sería tan quisquilloso como tú! Por mi honor, nunca he conocido a tantas chicas agradables en mi vida como esta noche, y hay varias de ellas que son extraordinariamente bonitas".
"Tú estás bailando con la única chica bonita del lugar", le dije, mirando a la mujer que lo esperaba. Siempre se puede contar con Bingley para localizar a la rubia más hermosa en cualquier evento.
"¡Oh! ¡Ella es la criatura más hermosa que he visto! Una de sus hermanas está sentada justo detrás de ti", hizo un gesto, "la cual, me atrevo a decir, es muy bonita y agradable. Déjame presentártela".
"¿Qué quieres decir?" Me volví a ver de quien hablaba aunque ya lo supiera; naturalmente sería la mujer que antes había estado admirando.
La elección de Bingley como pareja de baile para mí no era algo accidental. Bingley conocía de mi gusto por las morenas, especialmente si son inteligentes. Si bien solo había intercambiado sutilezas con esta mujer de nombre desconocido, ella parecía inteligente ya que no poseía una expresión insípida en su rostro.
Quizás debería favorecer a las mujeres más sencillas, porque las mujeres inteligentes son más peligrosas. Tratar de seguir correctamente las réplicas brillantes puede ser arriesgado con todos sus distintos significados y el sentido que son dirigidas sus respuestas. Pero, aun así, me gusta lo que me gusta y no hay forma de cambiarlo.
Cuando capté la atención de la señorita Elizabeth (aunque, tampoco sabía su nombre en ese momento), quedé casi inmóvil. Yo había experimento veces en las que, intercambiar miradas con alguna otra persona parecía petrificarme. Por lo que, al verla supe que nunca podría arriesgarme a bailar con la señorita Elizabeth y verme obligado a participar en todas las sutilezas que requiere un baile, especialmente en una conversación que suele presentarse. Si hubiera podido bailar con ella en silencio, podría haber aceptado la oferta de Bingley.
Decidí que tenía que disuadirlo de una vez por todas, porque me estaba presionando demasiado y no lo toleraba en ese momento. Me encontré con la excusa que era la más obvia aunque menos cortés, y declaré en mi tono más frío: "Es tolerable, supongo, pero no lo suficientemente hermosa como para tentarme; no estoy de humor en este momento para dar importancia a jovencitas que han sido rechazadas por otros hombres. Será mejor que vuelvas con tu pareja y disfrutes de sus sonrisas, porque estás perdiendo el tiempo conmigo ".
Incluso cuando dije esas palabras supe que no había mucho problema con la apariencia de ella. Nadie podría haber sido lo suficientemente hermosa como para tentarme en ese momento. Para mi consternación y vergüenza, me escuché hablar demasiado alto, pero la verdad es que cuando me siento muy incómodo, tiendo a tener menos control sobre el volumen de mi voz. Estaba avergonzado y enojado conmigo mismo y enojado con Bingley por ponerme en esta posición, aunque ¿cómo podría él realmente entenderlo?
Bingley siempre sabe hablar con extraños y hacer que se sientas cómodos. En cambio, yo necesito ensayar lo que voy a decir, tener cierta certeza de lo que se me preguntará o lo que ocurrirá en la conversación.
Hablar conlleva un riesgo. Me habría colocado en una clara desventaja al enfrentar de repente la perspectiva de tener que hablar con la señorita Elizabeth cuando aún era una extraña para mí, sin manera de determinar de antemano qué podría ser lo que podríamos decirnos.
No quería que ella me viera siendo torpe y rígido, o peor aún, raro, defectuoso, enfermo o simplón. Prefiero que me juzguen como orgulloso y poco sociable. Después de todo, es mi deber proteger mi apellido y mi reputación.
He encontrado que ciertas fans sienten que Darcy era algo ansioso en grandes compañías, a lo que yo coincido, sumado a que es muy tímido como su hermana.
Nota de la traductora: Sigue la historia para sus actualizaciones. Puedes comentar aquí o en la versión original. Me disculpo si hay algún horror ortográfico que se me haya pasado.
Queda prohibida su reproducción sin autorización de la autora original.
