Disclaimer: Personajes inspirados de la obra de Jane Austen "Orgullo y Prejuicio/Pride and Prejudice". Laina Lee es quien posee los completos créditos por la creación de esta increíble historia.

Título al español: La Redención de un Hombre Honorable: Ganar su corazón

Traducción: Serendipia Efímera cuenta con la autorización de la autora de "Vindicating a Man of Consequence: Gaining Her Heart" para su traducción al español.

Link de la Historia Original: s/12973663/1/

Historia Original: Este trabajo se encuentra completo en su versión original (inglés), el cual se puede encontrar en el perfil de la autora.

Adicional: La historia se mantendrá contada mayormente por nuestro Sr. Darcy, desde niño, joven, en su tiempo para la historia original, etc.

¡Un capítulo largo por la demora! Prepárense para odiar cierto personaje y tener más respeto por otro.

.4.

"El Cuarto de Succión"

He mejorado mi capacidad para ser sociable, sin embargo, sigo siendo muy cauteloso a la hora de pasar tiempo con personas que no conozco. Como cuando asistí a Cambridge, en aquel entonces el estatus, la riqueza y las conexiones que tenía mi familia hicieron que otros que, de otra manera probablemente no tendrían interés en volverse mis amigos, intentaran incluirme al principio. De hecho, en retrospectiva y con una mejor comprensión, sospecho que mi padre o el conde (mi tío, hermano de mi madre) pueden haber llegado incluso a hacer que los hijos de los hombres que conocían me buscaran.

Cuando fui la escuela en Eton, todo era confuso. Mientras era capaz en lograr ciertas cosas era muy deficiente en otras. Rápidamente me acostumbré a mi horario y rutina. Cuando se trataba de memorizar y recitar, siempre sobresalí, pero en lo que era explicar, dar un resumen o interpretar cosas de forma creativa me quedé muy atrás.

Yo era el más deficiente en relacionarme con los otros chicos. Mis compañeros de escuela aprendieron rápidamente que si sonreían cuando me hablaban, les creería sinceros. En ese momento, no le asigné ningún significado a mover las cejas, poner los ojos en blanco, reír al azar y cosas por el estilo. Confié muchas veces y fui castigado por ello.

Una broma común era que me robaran la llave de la puerta de mi habitación y la escondieran. Esto sucedió varias veces, la llave siempre aparecía misteriosamente en el lugar más improbable: sobresaliendo de un pudín, en el fondo de un retrete lleno de orina o suspendido de una cuerda sobre la cabeza de un maestro. Cada vez que mi llave desaparecía, otros chicos se ofrecían como voluntarios para ayudarme a buscar. Pensé que estaban siendo amables, pero resultó que mi desesperación era una fuente de diversión para ellos. Les parecía gracioso cuando me mecía con mis pies sin control. Estas eran cosas que yo hacía sin la voluntad consciente de calmarme. Si bien la falta de una llave podría no ser más que una molestia para otros chicos (después de todo, el dueño de la casa tenía una copia de todas y la mía eventualmente sería encontrada), yo dependía del orden en mi vida y cualquier cosa que ocurriera fuera de ello me causaba mucha ansiedad.

Fue solo después de varios incidentes de este tipo que descubrí que Chant, un niño bajo con cabello negro y ojos marrones junto a uno de los niños que siempre venía en mi ayuda y ocupaba la habitación de al lado, eran quienes la habían tomado. Me enteré de esto cuando otro niño me susurró: "Chant tomó tu llave".

A la mañana siguiente, fui más inteligente cuando la dejé manchada en los bordes con tinta; después de que desapareciera nuevamente como era de esperar, encontrando al responsable con su pulgar e índice manchados con tinta.

"¡Dame mi llave, Chant!" Exigí "Te pillé con las manos negras" Con esto quise decir que tenía una prueba de su fechoría, que su mano estaba manchada de tinta negra. Yo ya había escuchado el término in fraganti, mi tutor me explicó que el término provenía de cazadores furtivos que fueron atrapados con sangre en sus manos.

Chant se burló de mí. "Darcy no sabe nada. Eres un imbécil, ¡el término es "te pillé in fraganti!"" De todas formas, me devolvió la llave, pero luego de aquella vez me empezó a llamar "Sr. Manos Negras" mientras que sus amigos se reían. Lo bueno fue que no volvió a llevarse mi llame. Al reflexionar sobre esto, creo que me gané su respeto.

Las cosas empeoraron mucho cuando asistí a la universidad y los estudiantes no estábamos tan estrictamente controlados. Lo que habían sido pequeñas bromas en la escuela se convirtieron en planes más grandes y preocupantes.

La peor ocurrencia fue cuando me comprometí a encontrarme con unos amigos en un club para cenar, así como habíamos hecho antes, lo que llevó a que me enfrentara a mi peor humillación hasta el momento, porque ellos usaron esa excusa para poder burlarse de mí.

No me gusta ir a lugares en los que nunca he estado antes, ya que es difícil saber lo que pasará, no obstante, yo había reunido todo mi coraje para ir a encontrarme con Balfour y los demás en un club del que él y algunos de los otros eran miembros. Nosotros seríamos llevados a una cena privada y podríamos irnos al club más tarde. Balfour había dicho algo sobre una iniciación, pero no le había prestado mucha atención ya que no tenía intención de unirme después.

Tomé un coche de alquiler hasta el lugar. Mientras pagaba el pasaje antes de salir, el conductor me dijo: "Que la pases bien; me gustaría tener los fondos para tales indulgencias".

Al principio, no sabía cuál era el lugar, tan solo estaba enfocando toda mi atención en preguntar por la habitación privada en la que me habían dicho que seríamos entretenidos. En esos días hacer una simple petición a un extraño era aterrador y requirió que ensayara la conversación en mi cabeza muchas veces y planificara la mejor manera de expresar la solicitud, sin embargo, a veces, las palabras tardaban en formarse cuando realmente las necesitaba.

Pregunté como mis amigos me habían indicado que lo hiciera: "El cuarto de succión, por favor".

La propietaria se rió y me informó: "Sally está disponible, ella te llevará allí". Una mujer muy mayor, vestida con un vestido demasiado revelador, me acompañó a una habitación del piso de arriba.

Cuando abrió la puerta, vi que curiosamente, en lugar de una mesa con mis amigos, la habitación estaba amueblada con una cama. Me detuve inseguro en el umbral.

"Vamos, querido", dijo Sally "No hay necesidad de ser tímido, estoy a punto de mostrarte todos los placeres que un joven puede tener". Abrió la boca ampliamente en una gran "O", lo que hizo que notara que no tenía dientes.

Alargó la mano hacia el broche de mis pantalones. Antes de que pudiera tocarme, me estremecí y hui tan rápido como mis pies pudieron llevarme desesperadamente confundido. ¿Había entendido mal de alguna manera la dirección?

Mientras consideraba el asunto más a fondo en la seguridad de mi habitación, finalmente llegué a la conclusión de que el club en el que pensaba que iba a encontrarme con mis amigos era un burdel; indudablemente, tenían la intención de que yo fuera allí. Todo había sido una broma, ellos solo fingieran ser mis amigos. Me sentí muy estúpido.

Al día siguiente en la universidad, me encontré con Balfour y algunos de los otros, poco antes de mi primera clase. Dijo agudamente, con las manos entrelazadas como si estuviera rezando, batiendo las pestañas: "¡Oh, señor Darcy, no tenga miedo, le haré un hombre!" Todos rieron.

Más tarde, antes de que comenzara otra clase, escuché mientras discutían las apuestas que hicieron sobre si entraría al establecimiento y qué tan lejos iría si lo hiciera. Seton dijo: "¿Por qué fui tan tonto como para asumir las probabilidades de que él permitiría que esa abuela usara su talento con él?" Encontré todo el asunto terriblemente embarazoso, pero no dije nada.

Esa noche vi a George Wickham cuando me acercaba a mi habitación. Él sonrió y me dijo: "Bien hecho Bitsy".

Ese era su apodo para mí, el cual yo encontraba aborrecible. Cuando comenzó a tomar lecciones conmigo cuando ambos éramos niños, me había llamado "Fitz" como lo hacían mi madre y mis primos. Este seguía siendo el nombre con el que me llamaba delante de mi familia y los profesores, pero rápidamente, cuando quería reírse de mi se convertía de "Fitzy" a "Bitsy".

"¡Me hiciste rico! Sabía exactamente lo que harías, a diferencia del resto de ese grupo. Qué divertido fue para todos espiarte desde la habitación contigua. Los otros muchachos pensaron que te darías cuenta y saldrías antes de ir al dormitorio, querían verlo desde el balcón, pero eso estropearía la broma, ya que los habrías visto una vez que subieras las escaleras. Por suerte, me escucharon y pudieron ver a Sally ofreciéndose a ti a través de una rendija en la puerta de al lado. ¡Qué buen chiste fue todo y tan provechoso también! Es una lástima, sin embargo, que no permitiste que Sally te mostrara los placeres que tenía con su boca."

Me sentí disgustado y enfermo del estómago. No me había dado cuenta de que todos habían visto mi humillación. Después de eso, comencé a ver a George dando vueltas con Balfour. Quizás siempre habían sido amigos y yo simplemente no me había dado cuenta antes.

Aprendí de esto que no podía confiar en nadie. George ni siquiera había estado en la cena en la que yo estuve, sin embargo, había movido los hilos que llevaron a mi humillación. Por lo tanto, rechacé todos los intentos de otros estudiantes de socializar conmigo, mientras hacía todo lo posible por usar el lenguaje aceptable de rechazo.

Cuando me pedían que jugara a las cartas o compartiera un trago con ellos les decía: "No puedo, mi padre no lo aprobaría". Esto era solo una verdad a medias. Él no aprobaba el juego o la intoxicación, pero no me habría prohibido un juego amistoso o beber un poco, no si eso significaba que empezaría a parecerme al hijo que él quería.

Cuando me pedían que fuéramos juntos a la biblioteca respondía: "Últimamente he estado allí y no tengo necesidad de ir ahora".

"Últimamente" podrían haber sido varios días y de hecho podría haber deseado ir, pero simplemente no con la compañía actual.

Cuando me pedían que los acompañara a comer siempre respondía: "No tengo ganas de comer" o "Todavía no tengo hambre"; si era para una ocasión posterior siempre respondía: "Lamento decírtelo, ya tengo otros planes" o "Lamentablemente no podré ir". Nadie necesitaba saber que lo único que lamento era tener que ofrecer una excusa y que estar solo era mi "tengo otros planes".

Sin duda, debí haber inventado otra excusa cortés de por qué no podía bailar. Sin embargo, Bingley siempre ve a través de mí, desde la primera vez que lo dejé entrar en mi vida. Él sabe que en realidad no soy tan orgulloso, pero que tengo mucho miedo de cometer un error delante de otros.

"Mi amigo Bingley"

Bingley comenzó a asistir a Cambridge cuando yo atravesaba mi último año, unos meses antes de la muerte de mi padre. Estaba vagamente consciente de su presencia. Era difícil olvidar a alguien que parece jovial la mayor parte del tiempo y tiene el cabello rubio tan claro que es casi blanco, aunque no sé si alguna vez habíamos intercambiado palabras antes de que se disculpara cuando chocamos una vez al doblar una esquina.

Entonces, fue un poco extraño cuando se me acercó tiempo después cuando salía de una clase. "Disculpe," dijo, seguí caminando. "¡Espere!" ahora estaba trotando a mi lado para seguirme. Aun así, no pensé que se estuviera dirigiendo a mí, o fingí que no. Mantuve mis ojos firmemente fijos hacia adelante hasta que dijo: "¡Sr. Darcy, espere por favor!"

Me detuve y lo miré, perplejo en cuanto a lo que podría querer de mí. Había dejado bastante claro que no quería amigos y ya nadie me pedía que hiciera nada con ellos.

"¿Qué?" Mi palabra fue precisa y no propicio de ningún discurso innecesario. Dejé que mis ojos se alejaran de él y se posaran en la pared sobre él, solo medio viéndolo.

"Sr. Darcy, el profesor Hanson dijo que debería ir a hablar con usted". Esperé y eso debió haber sido suficiente aliento cuando agregó: "Estoy teniendo problemas con la clase de historia y me dijo que podrías ayudarme".

Yo había sobresalido en la clase cuando la había tomado antes, pero ningún otro caballero se había acercado a mí en busca de ayuda. Me pregunté si era otro truco, pero me convencí cuando me mostró su papel, borroso e incomprensible, junto con una nota del profesor Hanson.

Hicimos arreglos para encontrarnos más tarde. Decidí que nos encontraríamos en mi habitación, ya que me sentiría mejor allí, pero luego, mientras lo esperaba, me pregunté si este era el mejor lugar. Lo había seleccionado porque, si se trataba de un truco, yo podría evitar que me hicieran una broma, pero tampoco estaba seguro de querer dejar entrar a alguien en el lugar donde me sentía más seguro.

Bingley llegó puntualmente y lo ayudé con su trabajo. Cuando terminamos, no salió corriendo como yo esperaba.

En cambio, se reclinó en su silla y dijo: "Por fin hemos terminado y podemos divertirnos un poco". Luego volvió a sentarse recto y me preguntó: "Ahora, ¿cómo es que nunca te he visto con los otros compañeros?"

Al principio, estaba muy cauteloso. Me encogí de hombros y no dije nada.

Pero él insistió: "Dime, ¿quién eres tú, Darcy?" En algún momento había dejado el "Sr." y comenzó a dirigirse a mí por mi apellido como lo hacen la mayoría de los hombres en la universidad, aunque hasta ese momento todavía había quienes me llamaban Sr. Darcy, excepto George, que seguía insistiendo en llamarme con ese desagradable apodo. "¿Qué te gusta hacer?"

"Disfruto de mis estudios". Me quedé mirando la pared mientras respondía.

"Vamos, debe haber algo más que te guste hacer. ¿Qué es?"

Nuevamente me encogí de hombros. ¿Por qué simplemente no se iría? Mis ojos se desviaron hacia él. Ahora estaba sentado hacia adelante, sus brazos sobre la mesa, sus pupilas oscuras fijas en mí. Noté que sus iris eran de un azul pálido, y su patilla izquierda era un poco más larga que la derecha. Siguió esperando.

Al darse cuenta de que tal vez no tenía intención de decir nada más, hizo preguntas adicionales. Seguí dándole lo menos posible. Al ver mi malestar, supongo, empezó a hablar de sí mismo.

"Mi familia es originaria de Scarborough y todavía tengo primos allí. Es bien sabido que mi padre ganó su dinero con el comercio, aunque ahora lo ha dejado. Muchos de nuestros compañeros de estudios no creen que yo pertenezca a Cambridge; constantemente me dejan de lado por quien soy y de dónde vengo. Quizás debería haberte dicho sobre esto antes de que me ayudaras hoy, pero realmente necesitaba la ayuda. Sin embargo, si esto es un problema para ti, me iré ahora y no pediré tu ayuda de nuevo."

Casi le dije que se fuera entonces, no porque no fuera un caballero, sino porque simplemente quería que se fuera, hubiera querido que cualquiera se fuera. Sin embargo, mi silencio volvió a ser suficiente aliento para que él continuara hablando.

Me dijo: "Mi padre construía carruajes; mi tío todavía diseña y repara relojes. Mi padre tenía la espalda doblada por un accidente que tuvo cuando era un niño pequeño cuando trabajaba para alguien más grande. Quizás eso fue de hecho una bendición, una oportunidad, ya que cuando se curó tanto como pudo, descubrió que su cerebro era más importante que su fuerza".

Hablamos hasta bien entrada la noche, mejor dicho, principalmente Bingley lo hizo mientras yo escuchaba. Me encontré interesado, aunque las únicas preguntas que creo que hice fueron sobre cómo se ensamblaban los carruajes, pero él realmente no pudo responderlas bien porque, como explicó, su padre lo había mantenido alejado tanto del negocio familiar como fue posible.

Aprendí toda su historia familiar comenzando con sus abuelos. El abuelo de Bingley comenzó su carrera reparando carruajes, pero rápidamente concluyó que podía diseñarlos mejor de lo que eran. Había estado ahorrando para abrir su propia tienda cuando su hijo resultó herido. Entonces tuvo aún más motivación para construir algo que proporcionaría ingresos a su hijo, el padre de Bingley. Su abuelo preparó a su hijo para que pudiera mejorar el negocio él mismo.

El padre de Bingley ascendió para dirigir la mayor parte del trabajo, resolviendo los problemas que otros no podían. Bingley quería unirse a su padre en esa línea, pero Bingley Sr. optó por dejar el oficio porque quería que su hijo tuviera más respeto que él y finalmente vendió el negocio a su tío.

Me dijo: "Sé que mi padre hizo esto por mí y por mis hermanas, para hacernos avanzar en este mundo, pero yo todavía seguí orgulloso de ser el hijo de mi padre mientras él todavía estaba en el comercio".

Cuando se fue esa noche, Bingley me dijo: "Eres un buen oyente. He disfrutado nuestro tiempo juntos".

Solo asentí y le dije: "Buenas noches".

Bingley me sorprendió al llegar a mi puerta dos días después. Lo invité a pasar haciéndome a un lado, dejé sin cerrar un libro de mapas que mostraba lo que se sabía del continente oscuro que estaba estudiando, no para una clase, sino para mi propia diversión. Le pregunté: "¿En qué materia necesitas ayuda ahora? "

Entró a grandes zancadas y esperó a que cerrara la puerta antes de decirme: "No tengo trabajo en este momento. Pensé que podríamos hablar un poco más". Hizo una pausa y agregó: "Espero no molestarte".

La visita de Bingley no tuvo precedentes y no supe cómo reaccionar. Cerré el libro y luego me senté en mi sofá; él tomó el otro extremo. Dijo: "He estado pensando en ti y me preguntaba quién es Fitzwilliam Darcy. Debo admitir que hice algunas averiguaciones y, aunque la gente te conoce, quién es tu padre y todo eso", agitó la mano en el aire con un movimiento rápido de su muñeca, "nadie parece conocerte realmente, excepto George Wickham, pero no puedo relacionar nada de lo que dijo con la persona que conocí. Realmente me gustaría saber, ¿quién eres? No quién es tu familia, o lo que haces en Cambridge, pero tú mismo, el hombre ".

No estaba preparado para esa pregunta. Le dije: "Yo no sé..."

Esperó, y entonces algo en mí debió reconocer que podía confiar en él dado lo mucho que había compartido conmigo anteriormente, ya que, sin voluntad consciente, pronuncié las siguientes palabras: "Creo que algo anda mal en mí".

Escuchó mientras le contaba mis desafíos y cómo no podía encajar con mis primos o con los estudiantes de Eton o Cambridge. Siguió escuchando incluso cuando yo hablaba más alto y desarticulado, cuando temblaba al recordar las heridas del pasado. No le dije tanto esa noche, pero fue suficiente.

Creo que esta es la ocasión en la que nos hicimos más que conocidos, sino verdaderos amigos. Nunca había tenido a alguien como él, aunque sabía que mi madre y mi hermana me amaban, ellas no me eligieron, o más bien se quedaron conmigo, aunque eligieron amarme también, lo cual no era un requisito de quién era yo para ellas, aunque no estaba seguro de si mi padre me había amado de verdad. Aunque me sentía conectado con mi primo Edwin, el hijo del conde, Edwin también tenía una obligación familiar conmigo. La enfermera Storey y el señor Stowbaugh me cuidaron, estoy seguro, pero les pagaron por hacerlo.

Quizás otros al ver nuestra cercanía habrían sentido que Bingley estaba obteniendo algo de mi estatus, mis conexiones familiares, pero aparte de mi tutoría, fui yo quien se benefició, fue él quien me ayudó. Tenía sugerencias sobre las cosas que podía hacer para congraciarme con su grupo de amigos (lo que se hizo más fácil por mi antigüedad y lugar en la vida) y me animó a participar en actividades. No trató de convertirme en alguien que no era. Empecé a dejar que me invitaran a salidas sociales adecuadas porque él era mi amigo y yo iba a algunas porque me allanaba el camino, me presentaba a otras personas, me defendía cuando era necesario. Disfrutaba más de la sociedad de la que yo quería, pero también estaba contento de venir a visitarme y simplemente sentarse en un agradable silencio conmigo si eso era lo que quería mientras miraba mis mapas.

Después de meses juntos, Bingley me dijo que le recordaba a su tío James. "No es un tipo sociable, pero sabe más sobre relojes que cualquier otra persona que puedas conocer. Nadie le enseñó nada sobre ellos, se enseñó a sí mismo. No dirá más de dos palabras sobre cualquier otro tema. Hay algo en la forma en que miras a la mayoría de las personas, no del todo a los ojos, eso es como él. Pero cuando hablas de mapas o él habla de relojes, estás completamente comprometido y alegre, yo quisiera sentirme así por algo".

Luego me preguntó algo que nadie me había preguntado antes: "¿Por qué te gustan tanto los mapas?" Sabía la respuesta, pero era difícil de explicar con palabras. Me dejó pensar y no me apresuró.

Consideré darle la respuesta completa, explicándole que las líneas en los mapas eran como mis gusanos para mí, que me sentía seguro al poder rastrear y dominar el mundo físico de esa manera, pero como nunca le había hablado de mi gusanos y serpientes, esto daría lugar a más preguntas y temía lo que pensaría de mí si lo supiera. Mientras que cuando era más joven, no sentía vergüenza por mi afición por esas cosas, ahora sabía muy bien lo inaceptable que sería para el resto, o lo difícil que alguien compartiera esta predilección particular mía. En cambio, me conformé con darle a Bingley una respuesta parcial, solo explicando cómo mi preferencia por las líneas en los mapas se había transformado gradualmente en un talento peculiar.

Le dije: "No soy como otras personas. Creo que ellos solo ven líneas. Pero yo puedo sentir que estoy en el mapa, experimentando los meandros de las carreteras representadas como si estuviera en ellas y puedo recordar a dónde ir. Cuando viajo a algún lugar nuevo a caballo o a pie formo un mapa en mi mente; se basa en cualquier mapa que ya esté allí. Nunca me pierdo. Recuerdo cada ruta. Los mapas más antiguos pueden estar equivocados, pero son una forma de experimentar lo que otros pensaban sobre su mundo. Puedo superponer muchos mapas en mi mente para aumentar la complejidad tal vez más allá de lo que otros podrían comprender. Ajusto los mapas defectuosos que otros crean a mapas verdaderos cuando viajo y veo cosas por mí mismo. Creo que podría hacer mapas más verdaderos que los que tenemos ahora".

"¡Qué maravilloso!" Bingley me lo dijo. "¡Qué maravillosa habilidad y talento!" Él sonrió y asintió.

Me sorprendió y complació que Bingley aceptara lo que le dije, aunque una vocecita en mi cabeza también señaló que no habría sido tan receptivo si hubiera sabido sobre la cuerda en mi bolsillo, cuánto había jugado con mi gusanos y serpientes cuando era niño, o cuánto todavía deseaba hacerlo ahora.

También sentí una reconfortante emoción. Más tarde, cuando reflexioné sobre ello, pensé que podría ser orgullo o un sentido positivo de autoestima. Me gustó la sensación incluso si estaba un poco contaminada por la idea de que no había sido completamente honesto con él.

Desde ese momento en adelante, cada vez que íbamos a algún lugar, tanto si había estado allí antes como si no, Bingley me dejaba tomar la iniciativa. Me di cuenta de que tenía confianza en mí. Al menos en esto, de quien era yo, no era algo para sentirse avergonzado.

Como Bingley podía confiar en mí, yo le confiaba más de lo que jamás había confiado, salvo quizás mi madre. Pero hay cosas que un hombre no puede compartir con su madre, cosas que guarda muy dentro de sí mismo.

Esto no quiso decir que de repente compartiera todo con él; nunca le hablé de mis gusanos y serpientes. Pero sí significó que más tarde le hable de la señorita Wilde.

¿Quién será la señorita Wilde? Ya casi volvemos por completo al canon original con muchísimas escenas que las harán renegar y amar mucho más a Darcy.

Algo que me gusta de la historia es que muestra momentos muy agridulces, me dieron tantas ganas de meterme y enfrentarme a esos odiosos tipos.

Nota de la traductora: Sigue la historia para sus actualizaciones. Puedes comentar aquí o en la versión original. Me disculpo si hay algún horror ortográfico que se me haya pasado.

Queda prohibida su reproducción sin autorización de la autora original.