Disclaimer: Personajes inspirados de la obra de Jane Austen "Orgullo y Prejuicio/Pride and Prejudice". Laina Lee es quien posee los completos créditos por la creación de esta increíble historia.

Título al español: La Redención de un Hombre Honorable: Ganar su corazón

Traducción: Serendipia Efímera cuenta con la autorización de la autora de "Vindicating a Man of Consequence: Gaining Her Heart" para su traducción al español.

Link de la Historia Original: s/12973663/1/

Historia Original: Este trabajo se encuentra completo en su versión original (inglés), el cual se puede encontrar en el perfil de la autora.

Adicional: La historia se mantendrá contada mayormente por nuestro Sr. Darcy, desde niño, joven, en su tiempo para la historia original, etc.

Siéntanse libres de odiar a Wickham.


.7.

"Esperando el baile"

De pronto una ira repentina me invadió junto al inmenso deseo de alejar a la señorita Elizabeth de George y golpearlo. Wickham debió haber visto algo de lo que estaba sintiendo cuando se puso pálido y se alejó un poco de la señorita Elizabeth.

Me quedé clavado en mi lugar, tratando de dar sentido a cómo George podía estar aquí. En ese momento supe que venir a visitar a Bingley a Netherfield fue un grave error.

George me saludó con un movimiento de su sombrero y yo hice lo mismo sin pensarlo mucho. Después de obtener el suficiente control sobre mí mismo para no ir a golpearlo, todo lo que empecé desear era alejarme de él. Wickham se dio cuenta, ya que se volvió hacia la señorita Elizabeth y comenzó a conversar con ella y sus hermanas.

Tan pronto como Bingley terminó de mostrar sus respetos y se movió para subir a su caballo, hice lo mismo. No quería dejar a la señorita Elizabeth ni a las demás señoritas Bennet en compañía de un hombre así, pero no confiaba en mí mismo para poder mantener la dignidad si me enfrentaba a él ahora.

Además, por mucho que deseara apartar a las señoritas Bennet de su compañía, no tenía derecho a decirles qué hacer. Después de todo, ¿quién era yo para ellas? No era su padre, hermano ni marido. Si bien supongo que podría haberlas animado a hacerlo, ¿cómo podría sin contarles al menos algunos de los sórdidos asuntos que lo rodeaban a él? Temía, con razón o sin ella, que una revelación pudiera llevar a otra y poner en peligro la reputación de mi hermana.

George y yo habíamos llegado a una especie de tregua después de que yo llegara a Ramsgate, tras enterarme por Georgiana de su intención e intervenir a tiempo. Él no diría nada si yo no decía nada, ni para bien ni para mal.

Mientras me alejaba con Bingley con rumbo una vez más a Netherfield, mis pensamientos no estaban en el camino que tenía delante. Fue muy afortunado que Bingley ya conociera bien la ruta, porque yo no estaba guiando a mi caballo, este estaba lo suficientemente feliz como para acompañar a su compañero de cuadra a casa con muy poca dirección de mi parte.

No pude pensar en nada salvo en una imagen deslumbrante de ese día en Ramsgate. Era del rostro surcado de lágrimas de Georgiana después de que le dije: "No puedes casarte con George Wickham. Lo prohíbo".

"Pero él me ama", protestó, "y es prácticamente de la familia. Padre lo habría aprobado".

"No", negué con la cabeza enérgicamente para enfatizar, "No, no lo habría hecho. Y esto no viene al caso. No lo apruebo y nunca lo haré. George puede tener la apariencia de completa bondades, pero solo busca su propia felicidad y no la tuya".

"Pero ustedes eran amigos, deberían seguir siendo amigos. George me dijo que simplemente tuvieron un malentendido, que tomaste a mal algo que él dijo. No es tan sorprendente; a menudo no comprendes del todo a otras personas".

"¿Qué se supone que he entendido mal?" Yo le pregunte a ella. "¿Entendí mal todas sus tendencias viciosas en la escuela? ¿Me imaginé la relación que tenía con su mucama o como fanfarroneaba sobre todas las mujeres que tenía? ¿Me imaginé simplemente cómo me atormentó durante años para su propia diversión?"

Aun así, ella no estaba convencida. "Es el deber de una mujer ser pura para con su marido. Un hombre no tiene ese deber. Puede que deseara que él lo hubiera hecho, pero no ha amado a nadie más que a mí".

"Sea lo que sea que haya dicho, no te ama". Le tendí un pañuelo. Mientras lo extendía me di cuenta de que era uno que ella me había bordado con mis iniciales en azul.

"¿Qué sabes sobre el amor, hermano?" Ella me preguntó mientras se sentaba con mayor rigidez. Ignoró el pañuelo que le ofrecía, en lugar de eso, se secó la cara con la manga de su vestido. "No sabes nada de eso. ¿Cómo puedes? Siendo como eres".

Sus palabras me hicieron sentir horrible. Sentí todo mi quebrantamiento y mis dudas empujándome con un inmenso peso físico hacia un pozo sin fondo. Georgiana solía ser muy amable y comprensiva con todas mis deficiencias, pero todo había sido dejado de lado. Pude sentir la verdad en lo que dijo.

Georgiana vio algo de cómo me sentía cuando agregó: "No quise decir que no puedas amar. Sé que me amas y amabas a nuestros padres... pero ¿cómo puedes entender lo que hay entre George y yo?" Después de decir eso, se acarició un poco el labio inferior con el dedo.

Sea que entendiese o no sobre el amor, decidí que debía contarle lo que sospechaba era la motivación de George, ya que no podía creer que amara a mi hermana. Me había llevado años de contemplación resolverlo, basándome en examinar solo sus acciones y no en las bonitas palabras que le decía a mi padre, lo que hizo que George fuera lo que era. Sabía que la lastimaría, no obstante, creía que era necesario.

"George solo se preocupa por George; solo se preocupa por su propia felicidad y hará todo lo que tenga que hacer para obtener lo que quiere. Quiere tu dote, pero no duraría mucho en sus manos. Ojalá pudiera creer que él te cuidaría, pero para él eres simplemente un medio para lograr un fin".

"¡No puede ser así, me dijo que me ama!" Las lágrimas volvieron a hincharse por los bordes de sus ojos, pero no cayeron.

Me pregunté si algo podría convencerla. Tenía poca habilidad para convencer a otras personas de las cosas. Todo lo que podía pensar en hacer era ofrecerle la verdad.

"¿Sabes que Padre quería que él viviera en la iglesia?"

Ella asintió con la cabeza. "No entiendo por qué no se lo diste. Fue terriblemente injusto de tu parte, muy mal de tu parte".

"Georgiana, no sé lo que te dijo, pero fue una mentira. Pensé que George se preocupaba por Padre, incluso si no lo hiciera por mí, pero esa noción me decepcionó después de su muerte".

Levanté mi mano para pedirle que permaneciera en silencio mientras su boca se abría como si fuera a hablar. "Sé que escribió sus condolencias, en ese momento sentí que era suficiente; la falta de amor entre nosotros podría justificar que no me escribiera de manera similar. Cuando el Sr. Wickham murió poco después, me sentí obligado a expresar mis condolencias a George. Poco después recibí una misiva a cambio. Antes de abrirla, esperaba que tal vez me agradecería por mi carta, o tal vez reflexionaría sobre cómo estas dos pérdidas nos impactaban a los dos, pero en cambio me escribió para pedirme dinero".

Recordé perfectamente esa escena, como si se estuviera reproduciendo delante de mí. Rompí el sello de cera y leí lo que contenía. Aunque había pasado meses desde la muerte de mi padre aún me sentía muy abrumado y vacío por el dolor. La carta de George fue simple y rápidamente fue al grano. Después de su saludo, en la primera oración escribió: 'No puedo vivir con la miserable suma que me dejó el Sr. Darcy. Merezco que me den más'.

Le dije a Georgiana: "George ya había recibido el legado de mil libras de mi padre, pero me dijo que esa cantidad sería insuficiente para mantenerlo. Sacó el tema de la rectoría que padre le había prometido, le escribí para explicarle que aún ese puesto no estaba disponible, le sugerí que empezara a enfocarse en tomar las órdenes (religiosas) y que solicitara ser cura en otro lugar mientras se vacaba el que padre le prometió".

No le mencioné a Georgiana cómo todo en mí había clamado en contra de darle esa forma de vida y mi esperanza de que pudiera encontrar otra ocupación lejos. No quería que él tuviera ese puesto, pero era lo que mi padre quería y mi padre merecía que yo cumpliera sus deseos.

"George me contestó diciéndome que finalmente había decidido no volverse un cura y que esperaba que yo no fuera tan irrazonable a que él recibiera en cambio una compensación económica mucho más inmediata ya que no ocuparía la rectoría. Deseaba estudiar leyes, y él debía solventar los gatos de alguna forma."

Esta fue la versión más depurada para los oídos de mi hermana de la forma en que George había redactado el asunto, que había sido 'Necesito una ocupación para vivir tanto como el teatro Drury Lane necesita de sus asistentes. Si no deseas que el resto del mundo sepa que eres un hombre enfermo te debes asegurar de que lleguemos a un arreglo satisfactorio.' Sentí de nuevo el alivio que me invadió entonces, que no tendría que soportar que viviera cerca de Pemberley encargado de ministrar nuestras almas, que el dinero sería suficiente para satisfacerlo.

"Esperaba que George fuera sincero en su intención de estudiar derecho, pero en cambio, había gastado las mil libras en menos de un año. Sabiendo que no debería ser clérigo, le ofrecí una justa suma de dinero de tres mil libras a cambio de que él renuncie a todos sus derechos para la rectoría"

La casa no valía tanto, pero quería que él estuviera satisfecho y simplemente me dejara en paz. Tenía suficientes problemas con los que lidiar sin la intención de que George fuera otro.

"Sin embargo, cuando la rectoría quedó vacante tres años después, me escribió exigiéndome que se la diera, dijo que pensaba volverse un cura tan pronto la rectoría fuera suya. Él afirmó: 'Fitz, me has estafado con mi herencia exigiendo que renuncie a mi derecho. La casa valía diez veces más de lo que me pagaste por ella. Seré un cura tan pronto me la des, o si tú prefieres, puedes darme treinta mil libras a cambio' Naturalmente, me negué porque ya le había pagado sobradamente para que pudiese vivir con doscientas libras al año si mantenía una vida responsable".

Omití lo que George había añadido después de eso. 'El verdadero hijo de tu padre merece vivir bien. Si no estoy satisfecho con el arreglo al que llegamos, tengo todo el poder para hundirte a ti y a tu reputación cuando les revele a todos tu defecto y les demuestre lo imbécil que eres.'

No estaba seguro de si George estaba tratando de afirmar que en realidad era el hijo bastardo o simplemente ocupaba el lugar de un hijo en el corazón de mi padre. Dudé de lo primero, ya que mi padre siempre pareció devoto de mi madre y el Sr. Wickham no solo era el administrador de mi padre, sino también su amigo, aunque lo segundo podría ser cierto. En cuanto a su amenaza, la ignoré. No pensé que se rebajaría tanto. Pero deseé en ese momento haberle pagado, ya que tal vez hubiera dejado a mi familia en paz.

Mientras hablaba con Georgiana, vi que su rostro se caía lentamente como una flor marchita. No quería hacer lo que hice a continuación, pero sentí que era absolutamente necesario.

"Ahora dime, Georgiana, por tus interacciones con George, ¿tienes alguna razón para creer que él está estudiando leyes o tiene algún tipo de empleo?"

Sacudió la cabeza lentamente y susurró: "No".

"Entonces, ¿cómo crees que se está apoyando para vivir?"

Hizo una pausa de nuevo antes de murmurar: "Por el dinero que recibió de la rectoría".

"¿Y cómo crees que planeaba mantenerse después de que se acabara el dinero?"

Su voz era incluso más débil cuando dijo: "Supongo que con mi dote". Su rostro se había puesto pálido, sus labios de un color apagado, y la expresión de su rostro se parecía tanto a la que había tenido un día o dos después de la muerte de Madre, cuando la realidad de la situación se hizo evidente.

Sus siguientes palabras parecieron más para ella que para mí. "Después de todo, él no cuidaría de mi o de sí mismo. Debes pensar que tu hermana es una tonta por haber sido engañada por alguien como él."

Algo en mi hermana pareció romperse ese día. Mientras que después de la muerte de madre Georgiana tocaba melodías tristes, tras Ramsgate ni siquiera deseaba abrir el piano. En cambio, se escondió de todos. Ni siquiera estaba dispuesta a ayudarme a descifrar las cartas de Bingley. Yo no sabía qué hacer.

Después de que George recibió fondos a cambio de la casa, rechacé su segunda exigencia por ella, los fondos adicionales, e interrumpí su intento de fugarse con Georgiana pensé, ingenuamente, que nunca volvería a verlo. Sin embargo, aquí estaba volviendo a entrometerse en Meryton. Tan cerca como estaba de la señorita Elizabeth, podía imaginarlo envenenándola contra mí.

Cuando regresamos a Netherfield, Bingley vio que algo andaba mal, me preguntó frente a sus hermanas, "¿Por qué estás de mal humor, Darcy?"

Le pregunté: "¿No viste que George Wickham, que asistió a Cambridge con nosotros, estaba hablando con la señorita Elizabeth cuando encontramos a las hermanas Bennet en Meryton?"

Bingley negó con la cabeza. "No, no lo hice." No me sorprendió demasiado porque no tenía ojos para nadie más que para la señorita Bennet.

Luego confesó: "Supongo que debo conocerlo, pero no puedo recordar exactamente por qué".

Le dije muy poco del asunto, solo compartí: "¿Recuerdas todo lo que pasé en la universidad? Bueno, George Wickham, el hijo del administrado de mi padre, fue responsable de muchas cosas que me pasaron, y si nunca lo hubiera vuelto a ver hasta el día de mi muerte habría sido demasiado pronto."

La señorita Bingley me hizo algunas preguntas sobre él, pero yo no quería compartir nada que pudiera conducir a la reputación de mi hermana, hice todo lo posible para reducir cualquier conversación adicional diciendo con voz enfadada: "No puedo seguir soportando hablar más del señor Wickham."

Durante los días siguientes no sucedió gran cosa hasta el jueves, cuando cenamos con los oficiales. Como era mi práctica habitual, traje una buena cantidad de buen vino y licores, porque descubrí que ese tipo de cosas creaban una favorable impresión con la mayoría de los militares. Lo más abominable es que George estuvo presente en la cena, pero afortunadamente estábamos sentados lo suficientemente separados como para que no se esperara que nos habláramos. Sin embargo, lo escuché declarar en voz alta: "Las hermanas Bennet son muy hermosas; admito que me sorprende que ninguna se haya casado todavía".

El Capitán Carter opinó, tal vez se le soltó la lengua por las copiosas cantidades que había consumido, "Pueden ser encantadores, pero apenas tienen dote a sus nombres. ¿No es así, Coronel Forster?"

Denny intervino, "Sí, la Sra. Forster es una mujer con buenas tetas sin duda..."

"Mantenga su lengua sobre la señora Forster, soldado", declaró su marido.

Denny continuó, "... pero también lo son la mayoría de las señoritas Bennet. Tienen un buen puñado". Extendió las manos, sus dedos simularon hacer un movimiento de apretón. "Apuesto a que el coronel se dejó llevar por el amplio..." A estas alturas el coronel Forster ya lo estaba retando con la mirada "bolso que vino con su esposa. Y, después de todo, ¿quién querría a la señora Bennet como madre?"

"Estaría dispuesto a aguantar a la señora Bennet", opinó George, "si tuvieran más de donde agarrar. Pasé algún tiempo con la señorita Elizabeth y la señorita Lydia en la fiesta de naipes de los Philips. La señorita Elizabeth es una buena oyente". Miró a la derecha en mi dirección y sonrió antes de decir: "Tal como están las cosas, dada su situación, no servirían para más que un..." Se quedó en silencio cuando el Sr. Denny le dio un codazo para que se quedara callado. Sospeché que la palabra que habría dicho era "revolcón".

Poco después partimos. Esa noche el sueño se me escapó hasta altas horas de la madrugada. Seguí escuchando a George hablando de la señorita Elizabeth e imaginándolo imponiéndose sobre ella. Traté de decirme a mí mismo que no me importaba, pero no podía engañarme.

Me desperté a la mañana siguiente cuando había iniciado la lluvia. Durante los días siguientes, esta siguió cayendo y no había mucho que hacer para ninguno de nosotros, salvo escuchar a la señorita Bingley hablar una y otra vez sobre todos sus preparativos para el baile. Tenía mis libros, pero no eran una buena distracción para mis pensamientos. Ojalá pudiera haber montado mi caballo y tener esa manera de calmarme. Supongo que podría haberlo montado de todos modos, el mozo de la caballeriza hizo algo para mantenerlo ejercitado, pero sabía que la señorita Bingley reaccionaría mal si trajera barro a Netherfield. No pude evitar desear que cesara la lluvia.

Seguí imaginando lo que sucedería si la lluvia se detuviera: ¿La señorita Elizabeth empezaría a caminar por el campo y se volvería a manchar las enaguas con barro? ¿Podría encontrarme con ella en un paseo así? Era una imagen agradable. Desafortunadamente, no había ninguna hermana enfermiza en Netherfield que la llamara. Ojalá yo también pudiera burlar las convenciones sociales por el bien de ella.

Aunque no había hablado mucho con la señorita Elizabeth durante su estancia en Netherfield, me sentí atraído hacia ella y con un grandísimo deseo de estar en su presencia sin importar lo incómodo que pudiera ser para mí. Me pregunté, ¿podría ser esto amor? No tuve respuesta. Seguí escuchando a Georgiana diciéndome que no sabía qué era el amor. Podría ser que ella tuviera razón.

Como la lluvia me impidió intentar encontrarme de nuevo con la señorita Elizabeth en Meryton, supe que tenía que esperar el baile. Lo anticipé y lo temí, pero sabía que esta vez no podía rondar la periferia del salón de baile. Resolví que en el Netherfield Ball, debía invitar a bailar a la señorita Elizabeth y advertirle sobre George.


¿Qué les pareció? Aunque en cierta forma sabemos lo que pasó en el canon original, les dará harta ganas de gritar AMIGA DATE CUENTA.

Nota de la traductora: Sigue la historia para sus actualizaciones. Puedes comentar aquí o en la versión original. Me disculpo si hay algún horror ortográfico que se me haya pasado.

Queda prohibida su reproducción sin autorización de la autora original.