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¿Por qué me amaste?
Summary. "Fue por eso que comenzaste a gustarme. Bueno, por eso y porque eras un niño bastante lindo también." Academia/Blank Period.
La pequeña niña de cabello rosa corría por los pasillos de la academia, ocultando su rostro entre sus manos, mientras buscaba un solitario lugar donde esconderse. Al final entró a su aula, después de todo, sus compañeros estaban en el patio, disfrutando de su hora libre, al igual que ella hasta hacía unos minutos. Cerró la puerta rápidamente y se recostó en la pared, dejándose caer hasta que estuvo sentada en el suelo, abrazando sus rodillas contra su pecho y escondiendo su cara húmeda entre ellas. Las lágrimas salían de sus bonitos ojos jade y su menudo cuerpo daba leves saltos cada que sollozaba. De nuevo había sucedido, de nuevo se habían burlado de ella, específicamente de su frente. "Pensé que con esa frentesota serías un poco más inteligente, pero eres bastante tonta", "Deberías volver a cubrir tu enorme frente, nos deslumbras a todos" fueron algunos de los comentarios que le habían dedicado mientras algunas niñas jalaba su cabello. Recordarlo hizo que sus sollozos fueran más fuertes y sus lágrimas más abundantes, la pequeña Sakura no comprendía porque los demás niños eran tan crueles con ella, si sólo quería jugar con ellos. Si Ino hubiese estado ahí seguramente no se hubieran atrevido a decir esas cosas, ella era la única que le defendía, su única amiga.Tan inmersa estaba en sus pensamientos que no notó que desde las mesas un niño de cabello negro no podía despegar los ojos de la chiquilla que lloraba a moco tendido. Una de las razones por las que el pequeño Uchiha no disfrutaba particularmente ir a la academia era que tenía que convivir con otros niños, lo cual llevaba a situaciones como la que presenciaba en ese momento y no tenía idea de cómo debía actuar. Se levantó de su asiento y, con el mayor sigilo, comenzó a caminar hacia la puerta para salir, sin embargo la pequeña se veía tan desconsolada que no pudo evitar acercarsele, poniéndose en cuclillas frente a ella.—Hey... —Dijo en voz bastante baja, tratando de llamar su atención. Al ver que no reparaba en su presencia volvió a llamarle, esta vez un poco más fuerte. Sakura levantó el rostro de repente, tan asustada que sus, de por sí grandes, ojos verdes se veían aún más abiertos. Sus mejillas húmedas se tornaron tan rojas que parecía un tomate con cabello rosa. —¿Qu-qué tienes?La pequeña se sentía tan avergonzada en ese momento juntando las burlas de las que había sido víctima y, ahora, el hecho de que alguien le hubiese visto llorando. A pesar de que su vista estaba bastante borrosa debido a las lágrimas, no tardó mucho en reconocer al niño frente a ella. Era Sasuke, el más pequeño del clan Uchiha, una familia de bastante prestigio, al contrario de la suya. Había escuchado comentarios entre sus compañeros que decían que él daba un poco de miedo y quizá así era, pues de pronto se sintió tan pequeña ante su orgullosa presencia y sus profundos ojos onix escrutandola. Sin embargo, también era bastante popular entre las niñas, aunque nunca le habían visto hablando con una. Su pregunta hizo que reaccionará, secando su rostro con la manga de su blusa mientras dudaba en responder.—Se burlaron de mí. —Comentó entre sollozos, bajando la mirada a sus rodillas. —Po-por mi frente. Es muy grande. —Instintivamente llevó su mano a esta para cubrirla, arrepintiendose de lo que acababa de revelar. ¿Qué le aseguraba que el no se burlaria también?Pero pasaron unos segundos y él no hablaba, la pelirrosa le veía con los ojos llorosos, esperando pacientemente lo que diría o que se fuera. Lo cierto era que Sasuke no sabía que hacer o decir, no era que le importara o no que la niña llorara, pero le incomodaba la situación. Trató de recordar como se comportaba su madre cuando él estaba triste, siempre trataba de animarle alabando sus habilidades, pero él no conocía las habilidades de la chiquilla. Luego de meditarlo un rato se decidió a hablar.—Yo... —Se detuvo a pensar de nuevo en lo que diría. —No me parece tan grande. —Soltó ladeando la cabeza y frunciendo ligeramente el entrecejo.La pequeña pelirrosa quedó anonadada ante las palabras del azabache, sus ojos jade brillaron y los onix le desviaron la mirada, un tanto avergonzados.—¿En serio lo crees? —Preguntó con emoción.—Hmp. —Dijo a modo de respuesta el pelinegro. —Y tu cabello es extraño... —Agregó con la sinceridad e inocencia característica de un niño de su edad, sin embargo pudo notar la confusión en el rostro de Sakura mientras tomaba un mechón de cabello rosa entre sus manos y volvía a hundirse en donde estaba sentada. —Es lindo. —Soltó por último mientras se ponía de pie, tratando de ponerle fin a esa situación tan incómoda.Justo a tiempo, la puerta del salón se abrió y los demás niños comenzaban a entrar, de vuelta de su hora libre. Sasuke volvió al lugar donde estaba antes de hablar con la pelirrosa, quien rápidamente se puso de pie y se limpió la cara mientras se acercaba a su respectivo asiento. El resto del día Sakura se lo pasó con una radiante sonrisa en su rostro, mientras el Uchiha se sorprendió al ver el efecto que habían tenido sus palabras en la niña.—¡Escuchen todos! Hay un chico que me gusta...
—¿Sakura? —La voz ronca de Sasuke le sobresaltó, haciendo que saliera de sus pensamientos.
—¿Hn? —Sakura frunció levemente el entrecejo al percatarse de que se había perdido durante un momento. Se acomodó de nuevo entre los brazos del azabache, acurrucandose en su pecho mientras él volvía a recostar la cabeza en el tronco donde estaba apoyado.
—Estabas hablando y de repente te quedaste en silencio.
—Oh, lo siento. —Dijo. —Estaba recordando algo. —Explicó mientras soltaba un suspiro con una sonrisa adornando su rostro.
—Aún no respondes mi pregunta. —Trató de no sonar ansioso, sin embargo la curiosidad podía más.
—¡Cierto! —Recordó la pelirrosa volteandose para verle, pasando sus piernas sobre la de él para quedar de lado. —Bien, te parecerá tonto pero... —sus mejillas se tornaron ligeramente rojas y abrazó sus rodillas, recostando su cabeza sobre ellas sin quitarle la vista de encima al Uchiha que la veía expectante. —Tú no te burlaste mi. Quizá no lo recuerdes, pero un día en la academia estaba llorando porque un grupo de niños había sido crueles conmigo por, ya sabes, mi frente. Te acercaste a preguntarme que tenía. Cuando te dije no te burlaste, creo que trataste de animarme. Fue por eso que comenzaste a gustarme. Bueno, por eso y porque eras un niño bastante lindo también. —Sakura soltó una risita, encogiendose de hombros sin que el sonrojo abandonara sus mejillas.
Una sonrisa apareció en los labios del azabache, últimamente un gesto bastante frecuente en él cuando estaban solos, la confianza entre ellos era cada vez mayor, su relación estaba en un punto bastante íntimo emocionalmente. Claro, había costado meses de convivencia —y uno que otro disgusto por parte de la pelirrosa— para que ella se pudiera abrir paso en el muro que el Uchiha había impuesto entre él y el resto del mundo. Aún así, confiaba plenamente en que había valido toda la pena. Cada pequeño gesto nuevo que veía en él le parecía todo un logro y le hacía feliz.
—Así que tu frente... —Dijo mientras suavemente tomaba mechones de cabello rosa y los llevaba tras la oreja de Sakura, quien le veía intrigada, con una sonrisa dulce en el rostro.
Largó un suspiro, contemplando la frente que la había acomplejado, por la que le habían hecho avergonzarse. No pudo evitar pensar que nadie se percataria de eso si vieran lo hermosa que era, porque si le parecía hermosa, pero no era algo que él diría jamás, aún así esperaba demostrarlo. Ahora en ella portaba con orgullo el sello yin que anunciaba el poder del que era poseedora y él estaba orgulloso de la pelirrosa. Se enorgullecia de la mujer en la que se había convertido, de su esfuerzo y perseverancia. En momentos como esos era cuando se reprochaba a sí mismo no haber estado ahí para verle crecer. Con delicadeza, posó su mano en la nuca de la kunoichi, acercandola a él para dar un tierno beso en su frente, pasando luego su brazo por los hombros de Sakura, sintiendo la calidez de su cuerpo, el olor de su cabello y su respiración acompasada que le relajaba.
—A mi no me parece tan grande. —Susurró Sasuke cerca del oído la ojijade. —Y tu cabello sigue siendo extraño. —Agregó.
Sakura volteó su vista hacia los ojos negros que le observaban atentos mientras los propios estaban como platos, sus labios entrecerrados y sus mejillas se sonrojaban súbitamente de nuevo.
—Tú... ¿Lo recuerdas? —Un revoltijo de emociones le embargaban mientras sentía que su corazón se aceleraba. Sentía el calor en su rostro, supo que debía parecer un tomate, justo como aquella vez,sin embargo no le importó.
—Te parecerá sorprendente saber que, cuando era niño, no hablé con muchas niñas lloronas de cabello rosa. —Respondió Sasuke dejando salir un amago de risa al ver la expresión de la pelirrosa, la cual le pareció sumamente tierna.
La chica rió con emoción, escondiendo su rostro entre sus manos mientras negaba con la cabeza, no podía creer que el Uchiha recordara algo como eso, siempre creyó que había sido insignificante para él. Pero ahí estaba, diciendo cada palabra de nuevo. Le dirigió la mirada nuevamente, con los ojos brillando de emoción, ternura, amor. Era ahí donde Sasuke encontraba la calidez del hogar que creyó jamás volver a tener, el intenso amor que ella le profesaba y, sobre todo, era consciente de que él mismo la amaba con la misma intensidad. La delicada mano femenina acarició su mejilla en un cariñoso gesto del cual se dejó llevar, cerrando los ojos. Sakura se acercó a él lentamente, dejando que sus narices chocaran y sintiendo su respiración encontrándose con la propia, uniendo sus labios con los de él en un dulce beso que fue correspondido. Tras unos segundos ambos se separaron levemente, abriendo los ojos y viéndose el uno al otro. El azabache tomó la mano que reposaba en su mejilla, entrelazando sus dedos con suavidad mientras sentía contra sus labios la sonrisa que se formaba en los de la chica, haciéndole tragar grueso sin desviar la mirada ni alterar su rostro impasible. ¿Era posible tanta felicidad? Quizá lo había estado muchos años atrás, pero había olvidado completamente como se sentía.
—Gracias, Sasuke-kun...
