Serendipity
Summary. Era un poco tonto todo eso, pero su amigo idiota no entendería. No entendería como su mirada esmeralda había sido un ancla, como se había aferrado a la vida que encontró en su sonrisa brillante. AU Srk!Paramédico x Ssk!Policia.
—¡SASUKE! —asume que algo anda mal si el rubio no le insultó, sin embargo se siente demasiado mareado como para preocuparse por ello. Sus párpados pesados amenazaban con cerrarse en cualquier momento, la sensación de adormecimiento que recorre su cuerpo no ayuda—. ¡Hey, hey! No te duermas, quédate conmigo ¡maldita sea! —El zumbido distintivo de la radio se dejó escuchar—. Agente herido, envíen paramédicos rápido ¡ENVÍEN AYUDA!
Su amigo está frenético, puede escuchar a lo lejos su respiración agitada y cree que siente sus manos apretando su abdomen, donde hay un líquido caliente recorriendo su piel y haciendo que su ropa se vuelva pegajosa.
Los disparos son lejanos, sirenas y luces parpadeantes aunados a gritos y órdenes al aire. Siente frío, pero no recuerda que hubiese tanto hace unos minutos. Naruto le golpea la mejilla, quiere protestar pero está cansado. Entonces las manos de su amigo se mueven de su abdomen a su pecho y comienza a sentir las compresiones.
1, 2, 3, 4...
Trata de concentrarse.
11, 12, 13, 14...
—De-dejalo.
—¿Qué dices? Por supuesto que no, solo no te duermas...
Sus palabras se desvanecen un poco mientras todo se vuelve borroso y por fin siente que puede descansar.
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Para cuando ella y su equipo llegan encuentran al herido acostado en un charco de sangre y a otro agente dándole RCP con desesperación, quien suspiró con alivio cuando los vio salir de la ambulancia y dejó lo que está haciendo para que ellos puedan hacer su trabajo.
Sakura se apresuró junto al oficial herido, se les informó del tiroteo ocurrido hacia unos minutos, al menos otras dos ambulancias estaban llegando al lugar.
Escaneó al hombre rápidamente mientras se hincaba para comenzar el proceso, Mai ya estaba cortando la camisa del uniforme policial. Estaba pálido, dos agujeros de entrada de proyectil en el abdomen, respiración dificultosa apenas perceptible y pulso lento.
—Sasuke Uchiha —escucha al otro policia rubio hablar con su compañero. Está asustado, puede decirlo por el temblor en su voz—. Tiene 25... No recuerdo su grupo sanguíneo.
Renzo saca apósitos del maletín y los presiona sobre las heridas para detener el sangrado. La pelirrosa se dedica a revisar sus vías respiratorias, como había notado antes su respiración era dificultosa y bastante baja. Fue entonces que se fijó en su cuello, en parte por lo abultada que se veía la yugular y en parte por las chapas de identificacion que colgaban de una cadena.
—Grupo sanguíneo AB positivo —informó a Hiro, quien estaba tomando los datos.
Percutió el pulmón izquierdo, sonaba normal, pero el derecho se escuchaba más agudo y hueco.
—Neumotórax en el lado derecho.
—¿Subimos y descomprimimos dentro? —dijo Mai.
Asintió en respuesta y rápidamente se encargaron de subirlo a la camilla con la ayuda de Hiro y Kenta mientras su compañero mantenía la presión en las heridas. Una vez dentro, Mai sacó una aguja y perforó entre las costillas de Sasuke, liberando el aire acumulado. Al mismo tiempo, Hiro tomaba su lugar como copiloto.
—Vamos —ordenó la pelirrosa.
Kenta arrancó la ambulancia y encendió las sirenas. Sakura estaba sentada en su asiento de control, Mai colocaba los electrodos en el tórax mientras Renzo ponía más apósitos sobre los que ya estaban empapados en sangre. Cuando el electrocardiógrafo comenzó a marcar el ritmo cardíaco del paciente, supo que debían intervenir de nuevo.
—Tiene arritmia —informó—. Mai, compresiones, voy a ventilar.
Tomó el ventilador manual, eligió la cánula apropiada para introducirla y ajustó la mascarilla al tiempo que su compañera comenzaba a contar hasta treinta y presionaba el pecho desnudo. Empezó a darle oxígeno, se aseguraba de que sus pulmones se llenaran cuando lo hacía y, luego de tres series, el electrocardiograma se veía más favorable.
Se alarmó en cuanto vio las pestañas negras batiendo con pesadez. Sus párpados se abrieron a medias y con pereza, dejando ver un par de ojos oscuros y profundos. La paramédico sonrió mientras él trataba de enfocarle con ojos nublados.
—Hey, estás despierto —dijo con cuidado, mientras su compañera se preparaba para una transfusión de emergencia. Necesitaba mantenerlo despierto—. ¿Te llamas Sasuke cierto?
Él intentó asentir con la cabeza, apenas perceptible. Ella rió suave, sin quitar su vista de él y aún ayudándole a respirar. Sus ojos carbón fijos en los esmeralda de ella y podía ver la forma en que se aferraba a la vida. Estaba luchando, lo sabía.
—Mi compañera va a poner una vía intravenosa, ¿bien? —Él aceptó—. Ok, mantente despierto y tranquilo, por favor. Estamos por llegar al hospital.
Los sonidos de fondo se enmudecian, los murmullos de Mai y Renzo, las sirenas de la ambulancia. Quería sostenerlo tanto como Sasuke se aferraba.
Dejó de bombear el ventilador, asegurándose de que pudiera respirar por si mismo. Entonces retiró la mascarilla y la cánula, por su mente un pensamiento fugaz de lo guapo que era él. *Su paciente, recordó dándose un golpe mental al recordar lo poco ético que era. Revisó de nuevo los signos vitales, no eran exactamente buenos pero al parecer estaban cerca del hospital ya.
Se sobresaltó cuando sintió una mano enrollándose torpemente alrededor de su muñeca, era él. Sakura no se quitó, dejó que la sostuviera.
No la soltó hasta que entraron a urgencias.
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El azabache aún sentía molestias cuando se movía. El médico había dicho que era normal y él por supuesto le creía, odiaba quedarse en casa y sin hacer nada, de todas formas. Aún no podía volver al trabajo y honestamente le estaba volviendo loco. Sin embargo, había encontrado algo en lo que podía poner su atención, alguien más bien.
Naruto conducía a su lado, se parqueó cerca de la central de ambulancias donde se suponía ella trabajaba y se quedaron dentro del auto durante unos minutos.
—¿No crees que es un poco creepy esto? —dijo el rubio con un dejé de burla—. Quiero decir, si alguien averiguara mi lugar y horario de trabajo lo único que querría hacer sería darle un tiro.
—Yo quiero pegarte un tiro.
—Pero aun no puedes usar armas.
Sasuke le lanzó una mirada fulminante y un ceño fruncido, él lo sabía. Era un poco tonto todo eso, pero su amigo idiota no entendería. No entendería como su mirada esmeralda había sido un ancla, como se había aferrado a la vida que encontró en su sonrisa brillante. Había estado pensando en la paramédico desde que recuperó la consciencia, incluso llegó a pensar que había sido una alucinación cortesía de la pérdida de sangre. Pero se había sentido tan real.
Se alegró cuando comenzó a averiguar qué centro había atendido la emergencia esa noche y preguntó por "la paramédico de cabello rosa", recibiendo una respuesta que no insinuaba que había perdido la cabeza o que era un maldito acosador.
Ahora estaban ahí, esperando que ella llegara para el inicio de su guardia. Había llevado un ramo de flores que la novia de Naruto había dicho que expresaban gratitud. Rosas en tono rosado y algunas otras flores de las que no sabía el nombre, en colores empalagosos.
Sus manos se sintieron sudorosas de repente. Sasuke Uchiha, oficial de policía destacado por su disciplina y sangre fría estaba nervioso. Su respiración se atascó cuando divisó una mota de rosa doblando la esquina y acercándose hacia ellos.
—Bien, campeón, ahí está tu ángel. —Naruto también la había visto, no era su imaginación.
Salió del auto del rubio con cuidado, siendo demasiado consciente de su imagen de repente. Pantalones de chándal negros, ya que aún no podía usar jeans por las heridas, una playera gris simple y zapatos deportivos. Se dio una bofetada mental, vestido así podría pensar que era un vago. Pero era demasiado tarde ya, estaba caminando hacia la acera con flores en las manos y tratando de verse cool a propósito, cosa rara.
Ella estaba cada vez más cerca con la vista en su celular y, en un momento, la levantó hacia él. Sus miradas se encontraron de nuevo y sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, un leve mareo lo atacó justo como la primera vez. Pero ahora no estaba muriendo, simplemente estaba parado frente a una mujer muy bonita.
—Hola —fue lo único que atinó a decir.
—Eh... Hola —respondió la pelirrosa que parecía estar un poco aturdida.
—Ah, bueno, yo soy Sasuke Uchiha —continuó—. Quizá no me recuerdes pero nos conocimos o algo así.
—Claro —respondió ella con una sonrisa nerviosa—, eres el policía al que atendimos en el tiroteo hace unas semanas —pareció reprimirse, por la forma en que cortó sus palabras y se mordía el labio inferior. Sasuke suspiró aliviado, aunque sorprendido porque ella le hubiera recordado—. Mi nombre es Sakura Haruno, por cierto —agregó, extendiendo una mano frente a él.
—Es un gusto... de nuevo —correspondió, tomando su mano y dando un suave apretón—. Espero que no encuentres esto muy extraño pero de verdad quería agradecerte por... por salvarme.
Extendió las flores hacia ella haciendo que se sonrojara al instante, sus ojos abiertos como platos le veían con sorpresa.
—Oh, no era necesario —aseguró, poniendo un mechón de cabello rosa tras su oreja—. Es mi trabajo. Bue-bueno es nuestro trabajo. Somos un equipo, ¿sabes? Todos ayudaron.
—Entonces, por favor, extiéndeles mis agradecimientos.
Una melodiosa risita nerviosa salió de sus labios, mientras tomaba el ramo y acariciaba los pétalos de una rosa. Bonita, pensó sin poder quitarle la mirada de encima.
—Te ves muy diferente —las palabras se escaparon de su boca sin que pudiera reprimirlas y, luego, no supo como escapar cuando ella volvió a verle con un sonrojo aún más profundo—. Sin el uniforme y todo eso.
Su cabello corto estaba suelto esta vez, llevaba unos jeans ajustados con una blusa roja de manga tres cuartos, zapatos deportivos negros y una mochila en su espalda. La diferencia más grande era que ahora Sasuke la podía apreciar mejor, por supuesto. Se veía tan delicada y pequeña que nadie se imaginaría lo intrépida que era cuando estaba salvando vidas. Al menos así fue para él y no dudaba de que así fuera siempre.
—Ah, si. Tú también te ves distinto ahora que estás más consciente —respondió con sinceridad, ofreciéndole una sonrisa tan brillante que competía con el sol de media tarde que les alumbraba e hizo que su corazón latiera un poco más rápido de lo normal—. Eh... disculpa, debo ir a prepararme para mi guardia y tú aun deberías estar descansando un poco más.
Sasuke metió las manos en los bolsillos, sintiéndose más tímido de repente y tratando de tomar valor para sus siguientes palabras.
—¿Podría tener tu número? —dejó salir.
Creyó escuchar un suave jadeo proveniente de la pelirrosa, quien aún estaba viéndolo con algo que parecía tímida sorpresa.
—¿No es un poco anti ético salir con un paciente?
—Ex paciente —respondió el pelinegro, resaltando el "ex"—. Y aún no te invito a salir. —Se pasó la mano por el cabello y una sonrisa ligeramente engreída se formó en sus labios ante su reacción.
—Bien.
La sonrisa se borró de su rostro por un momento al percatarse de que había dejado el celular en el auto. Volteó solo para encontrar la cara de Naruto casi pegada al vidrio, tratando de no perderse ningún detalle.
—Disculpa, olvidé mi celular en el auto iré-
—Ah, no importa —dijo, sacando el de ella del bolsillo de su pantalón—, ¿puedes apuntar el tuyo?
Le extendió su teléfono, desbloqueado y con el teclado listo. Marcó rapidamente su número y lo devolvió. Ella presionó la tecla para llamar, dejo que el tono sonara una vez para luego colgar.
—Ahora lo tienes. —Se encogió ligeramente de hombros—. Bien, ahora si debo irme. Fue un gusto verte de nuevo, Sasuke, y me alegra que estés bien. Cuídate.
Sakura pasó a su lado, dejando solo el aroma de su cabello en el aire. No reaccionó sino hasta que Naruto hizo sonar suavemente la bocina del carro. Dio un último vistazo al camino donde la pelirrosa se había ido e hizo su camino hacia el auto.
—Te viste tan idiota —burló el rubio extendiéndole su celular—, y aun así conseguiste su número.
El pelinegro sonrió triunfante mientras registraba el número de Sakura, ni siquiera se molestó en responder a la provocación de su amigo.
—Hombre, si necesitabas casi morir para interesarte por las chicas debiste decirlo antes.
El motor se dejó oír cuando fue arrancado, comenzaron a moverse de vuelta a casa en unos segundos.
—Bien, no quiero hacer eso de nuevo —respondió con un bufido a modo de risa.
De todas formas, su amigo idiota no entendería como algo había hecho click dentro de él cuando la vio, como sin buscarlo había encontrado algo especial en su mirada.
N/A. Me disculpo si hay alguna incoherencia, la verdad no tenía idea de cómo era todo este tipo de procedimientos, no he visto suficientes series médicas jaja hice una pequeña investigación con Google, espero no haber fallado rotundamente. La idea vino de no sé dónde, pero me gustó el resultado, espero que a ustedes también.
Nos leemos luego *3*
