NOTA DE LA EDITORA: Bueno, como tuve la oportunidad de actualizar hoy un capítulo más, aquí se los dejo. Conforme avance el fic, los capítulos comenzarán a volverse más largos.

Drenn.

entrada dos

Naruto y Hinata durante la ceremonia de entierro masivo

/consuelo/

aliviar los sentimientos de dolor o angustia de una persona

El sol apenas brillaba y parecía como si estuviera de luto con ellos, en sintonía con sus dolores y emociones mientras todos se reunían, como si fueran uno mismo, en un memorial masivo para recordar a seres amados, que fallecieron.

Vestidos con sus atuendos ceremoniales negros, los ninjas más valientes de Konoha se perdían en los recuerdos que alguna vez compartieron con sus amados.

El siempre tan formidable tándem Ino-Shika-Cho se mantuvo unido y fuerte, tal como lo hicieron sus padres antes del incidente. Bueno, tenían que mantenerse tan fuertes como estos mismos. Eran la encarnación misma de su grandeza, después de todo.

Pero fue una lápida quién atrajo a los corazones de la masa, poblada por los miembros del clan más fuerte de la aldea y sus sólidos compañeros de equipo.

Tenten no mostró moderación en el llanto. Sí, al principio, con sus ademanes y su personalidad fría, no pudo llevarlo tan bien consigo misma, pero el tiempo lo había cambiado: su corazón. Era algo digno de admirar, una prueba viviente de que el cambio puede suceder y cuando sucede, además, es para siempre.

"Tenemos que dejarlo ir sin importar lo difícil que sea para nosotros. Neji no querría vernos así. Tenemos que ponernos de pie y ser fuertes. Apuesto a que eso es lo que nos diría si estuviese aquí con nosotros", dijo su compañera de equipo, con las lágrimas deslizándose por sus ojos.

Era más fácil decirlo que hacerlo. Pero la simple idea de que él estuviera allí con ellos, aún de manera hipotética, hacía empeorar el dolor en su corazón.

Ese mismo dolor que hizo inclinar la cabeza tensa del líder del clan Hyuga. Había fallado. Falló, no pudo proteger el resto de la memoria de su hermano. Siempre recordaría el día en que le pidió disculpas. Ese día supo que las cosas habían cambiado, no solo para ellos sino para todo el clan.

Sabía que Neji sería un gran líder a pesar de todas las estrictas tradiciones que tenían que cumplir.

Su agarre se apretó sobre el hombro de su hija menor. Estaba llorando, herida, y se suponía que no debía experimentar una pérdida tan profunda a tan temprana edad. ¿Pero quién era él para reclamar sobre eso, de todos modos? Su hija mayor perdió a su mamá cuando era aún más joven y ahora debía enfrentarse a otra. Hinata y Neji mejoraron juntos; él influyó en ella con sus indiscutibles habilidades mientras ella le transmitió a él toda la amabilidad y la calidez de una familia.

Sin embargo, a diferencia de cuando su madre murió, su hija no lloraba sola, ahora cierto ninja rubio permanecía a su lado, soportando en sus hombros el mismo dolor que ella albergaba.

Quizás lo que decían era cierto, cuando pierdes a uno, ganas a otro.

Aunque su equipo era lo más cercano que tenía a una familia y se esperaba que llegara y conmemorara este momento con ellos, Naruto sabía que solo podía compartirlo con ella. Conocido por sus acciones inmediatas, se volvió para mirar a sus compañeros de equipo. Sin una palabra, supieron lo que quería decir y asintieron con la cabeza en reconocimiento.

No perdió tiempo en llegar hasta ella. Y justo entonces encontró el lugar perfecto para estar cerca. Esta vez no se dieron de la mano. Esta vez no estaban el uno al lado del otro. Sin embargo, había algo en la forma en que eligió detenerse detrás de ella que posiblemente pudo traer paz y seguridad al alma de Neji si lo hubiera presenciado.

Él se paró detrás, emanando protección y sinceridad, la misma postura que Neji Hyuga habría adoptado si él estuviera en la misma situación.

Neji, yo me encargaré ahora.

No era una promesa, más bien era el futuro.

Aunque su rostro reflejaba dolor, sus ojos divagaban entre lamentos por las maravillosas experiencias que él y Neji pudieron haber tenido juntos.

El cielo comenzó a oscurecerse y la gente comenzó a regresar a casa. Hiashi echó un vistazo a su hija menor y decidió que demasiado de este dolor podría no ser bueno para ella. Cometió ese tipo de error en el pasado y seguramente no repetiría lo mismo en el presente. Su otra hija, sin embargo, solo podía ser consolada por cierta persona, con quien compartía la misma agonía.

Hiashi miró a Naruto y asintió brevemente. El rubio se quedó un poco desconcertado por un momento, pero al mirar a Hinata, comprendió. Reconoció su partida y permaneció donde estaba.

Tan pronto como fueron los únicos que quedaron, Hinata se agachó frente a la tumba de su primo. Las lágrimas surcaban su bello rostro.

Ella había prometido ser fuerte. A Neji nii-san no le habría gustado verla llorar así. Pero había tanta pesadez en su corazón que simplemente no la pudo manejar.

Arriesgó su vida por elección propia. Ella debería haber sido la que…

¡No! No debería pensar de esa manera. Estaba segura de que su Neji nii-san no lo habría dejado ser de otra forma.

Sin embargo, su muerte tampoco había sido en vano. Ahora era un héroe. Al menos para todos él permanecería siempre como uno y su muerte siempre sería recordada y honrada por aquellos que lo atesoraron más y Hinata lo adoraría por siempre en su corazón. De esa manera, el sacrificio de su Neji nii-san no sería en vano y sus sueños y aspiraciones vivirían por la eternidad.

Si bien suficientes lágrimas lavaron el dolor, hasta entonces se dio cuenta de la presencia de Naruto. Él había permanecido de pie detrás de ella todo el tiempo, pero Hinata no lo notó. Sus ojos se encontraron, maravillados, con los de él; tumultuosos e inseguros. Y ella sabía que él estaba pensando lo mismo que ella estaba pensando hacía un momento.

Hinata lo sabía. Pudo verlo en sus ojos.

"Cuando estaba estresada debido al entrenamiento excesivo, no se me permitía abrir los ojos durante semanas. Neji nii-san siempre pensó que yo no me di cuenta, pero siempre supe que me ayudó durante los días en los que no podía ver. Apartó los objetos que obstaculizaban mi camino, puso ese vaso de agua cerca de mí para que pudiera alcanzarlo y lo hizo todo sin esperar que reconociera su amabilidad. Ni siquiera se molestó en traer a colación toda la ayuda que me brindó."

Lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos, pero una sonrisa de genuina felicidad se abrió paso en sus labios, lo que dejó a Naruto estupefacto por un segundo.

"¿Q-qué estoy diciendo?" Se lamentó, con una risa forzada, pero lo miró de nuevo y ahí recuperó la confianza que su primo siempre quiso que tuviera.

"Lo que quise decir fue… Sé que Neji nii-san siempre estará cuidándonos. Sé en el fondo de mi corazón que seguirá preocupándose, aunque ya no siga aquí. Siempre estará con nosotros para ver cómo nuestros sueños se hacen realidad, para ver si la decisión que tomó se materializó cuando logremos cumplir todos nuestros sueños. Puede que no se convierta en el jefe del clan como deseaba ser, pero no lo decepcionaré. Entrenaré como si estuviera conmigo, recordaré todas sus lecciones. Lo haré sentir orgulloso mostrándole que no perdió su tiempo conmigo, y más importante, que no arriesgó su vida por nada".

Se puso de pie y lo observó un momento, repitiendo lo que había hecho para iluminarlo durante la guerra. Su mano encontrando un camino hacia su mejilla.

Pertenecía allí por ciertas razones.

Durante la guerra, Naruto no tuvo tiempo de evaluar cómo se sentía bajo su toque, pero en ese momento solo pudo experimentar la sensación más cálida que jamás había vivido, aparte del abrazo de su madre y era curioso cómo ese calor rodeaba no solo el área donde ella lo tocaba, sino también todo el camino desde afuera hasta el interior, algo que le ocasionó escalofríos en la piel. Aquello era demasiado reconfortante como para existir. Un nudo extraño pero tranquilizador se instaló en su estómago.

"También puedes vivir el sueño de Neji nii-san, Naruto-kun. Tu sueño de convertirte en el Hokage ya no te pertenece solo a ti. También le pertenece a él ahora. Juntos debemos mostrarle que el destino no se decide por sí solo. Nosotros decidimos nuestro destino."

¿Cómo pueden sus palabras sanar sus pensamientos más débiles? ¿Cómo puede hacer eso tan perfectamente? Mirar era lo único que podía hacer mientras sus palabras se hundían en él, una por una.

Neji, gracias por todo. Puede que no sepa si de verdad podré agradecerte lo suficiente, pero haré todo lo posible para alcanzar mis sueños y aprovechar esta oportunidad que me has brindado para ser mejor. Lo lograré y tú sabes que nunca me retracto de mi palabra.

Su mano alcanzó la cálida que acariciaba su mejilla y la sostuvo firmemente.

"¡Hai! ¡Hagámoslo, Hinata!" Dijo, cuando una sonrisa radiante reapareció en su rostro con un tipo diferente de solemnidad en sus ojos.

Hinata se sonrojó por la forma en que él la tomó en su mano. Y en verdad esperaba que su nerviosismo por el contacto no le provocara tanto sudor.

"¡Por ahora! Debo curarme por completo antes de que Tsunade baa-chan acabe con mi vida" Se rió entre dientes mientras cerraba el puño con entusiasmo.

Bueno, maldita sea, eso dolió.

"¿Estás… estás bien, Naruto-kun?"

"¡Estoy bien! Estoy bien."

No lo estaba.

Los dos caminaron juntos hacia el hospital, sosteniendo pequeñas charlas y también silencios mientras se abrazaban de la compañía del otro.

"¡Oye Hinata!" La llamó antes de que ella se fuera.

"¿S-sí?" Se volvió abruptamente, un rubor arrastrándose por sus mejillas.

"¡Vayamos por un poco de ramen cuando salgamos de aquí!" Dijo, sonriendo con esa sonrisa característica, los ojos cerrados radiantemente.

Por otro lado, las mejillas enrojecidas de Hinata se pusieron aún más rojas y solo consiguió decir, "E-está bien, N-N-Naruto-kun".

Bueno, realmente era posible que Naruto aún no se hubiera dado cuenta del impacto total del sacrificio de Neji, pero pronto lo haría. El día que tuviera que ir a la luna y regresar por lo que le pertenecía; por el amor que había anhelado durante toda su vida. Su mayor sueño y el regalo más grande que Neji le había dado.