Bueno, después de mucho, muchísimo tiempo a decir verdad, al fin abrí esta historia que estaba guardada entre mis proyectos por terminar.. De verdad pensaba terminar la tercera entrega, nunca pensé en dejarlo, ya que The Darkness Whithin y A Part of Me aun hasta hoy siguen teniendo nuevos subscriptores cada mes.. Esta historia es diferente a las otras dos, pero siguen con nuestro bellísimo y amargado Príncipe Oscuro y el siempre feliz cachorrito Damien..

Esta historia es la última parte de una Trilogía escrita por Kurinoone. www. fanfiction u/ 1034541/Kurinoone

Si desean leer las dos primeras partes les dejo los títulos:

Parte 1 = The Darkness Within www. fanfiction s/6929731/ 1/The-Darkness-Within

Parte 2 = A Part of Me www. fanfiction s/10542299/ 1/A-Part-of-Me

Disfruten..!=D

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La Brújula Dorada..!

Damien siguió a Lily dentro de la mansión Potter, arrastrando los pies con cansancio. Ambos, madre e hijo, tenían las manos llenas de tierra, y Damien incluso tenía un poco en su rostro. Lily dejó los utensilios Muggle cubiertos en lodo en el fregadero antes de lavarse las manos. Se dejó caer en una silla sin dejar de sonreír. Sus flores se veían perfectas ahora. Sin importar que pudiera hacer todo con magia, la jardinería era una de las cosas que amaba hacer de forma Muggle. Ella siempre ayudaba a su mamá y a Petunia a plantar flores en el jardín cuando era pequeña. Para ella, la jardinería merecía ser hecha del modo Muggle.

Damien se lavó las manos y se sentó frente a su mamá. Lily sonrió al ver la mancha de tierra en la frente del chico. Debió haber intentado quitarse el cabello de los ojos en algún punto, manchándose de tierra. Lily tomó una servilleta y se inclinó para limpiar la frente del chico.

El chico de catorce años se sonrojó un poco cuando su mamá limpió su rostro y después se frotó la cara con las manos, asegurándose de ya no tener más tierra.

-Ya terminaste de empacar?- preguntó Lily mientras se levantaba y comenzaba a preparar el pollo.

-Ya casi. Respondió Damien, estirando sus piernas. Había estado hincado por mucho tiempo, ya comenzaba a sentir dolor en las rodillas.

Lily se giró y miro a Damien seriamente.

-Eso usualmente significa que no has empezado aun- lo regañó.

Damien le dedico una de sus mejores sonrisas inocentes.

-No me tomara mucho tiempo, mamá. Terminaré a tiempo, lo prometo- le aseguró el chico.

- A tiempo? Damy, nos vamos en dos días!- dijo Lily, sus ojos esmeralda fijos en su hijo menor.

Damien simplemente se encogió de hombros. Lily soltó un suspiro y siguió con la comida.

-Ve arriba y comienza a empacar, por favor. No haremos vueltas de regreso si olvidas algo- le advirtió.

-Está bien. Si olvido algo, Harry puede llevármelo- le dijo Damien con una sonrisa socarrona.

Lily dejó el pollo y tuvo que calmarse. Aun no se acostumbraba a la idea de dejar a Harry solo cuando ellos se fueran a Hogwarts. Por milésima vez deseó que Harry hubiese aceptado la oferta de Dumbledore y ser profesor de las nuevas clases de duelo. De ese modo, podría irse junto con ellos. Apartando sus sentimientos, siguió con la comida, lo más normal que pudo.

-Eso no es justo. No puedes esperar que tu hermano esté listo en todo momento para llevar tus cosas hasta Hogwarts!- lo reprendió.

-Por qué no? No es como si este ocupado con algo más. Respondió Damien casualmente. Miró a su mamá confundido- erm… en donde esta Harry? No lo he visto desde el desayuno- dijo, enderezándose en su silla, mirando por las ventanas.

-Probablemente este en su habitación- dijo Lily sin pensarlo mucho, comenzando a partir el pollo.

Damien se puso de pie y fue escaleras arriba. Había estado muy ocupado ayudando a su mamá a terminar sus labores de verano que no había notado la ausencia de su hermano. Tocó solo una vez en la puerta de Harry antes de entrar. La habitación estaba vacía. Damien ya estaba por salir del lugar, dispuesto a buscar a Harry por toda la casa, cuando escuchó el débil pero distintivo sonido de alguien apareciéndose. Damien se giró nuevamente y vio a Harry de pie frente a su cama. Lanzó un par de artículos a la cama antes de mirar a Damien.

El chico de catorce años miró a Harry, cuestionándolo. Tenía puesta una capa gruesa de viaje, la cual ahora se desabotonaba y lanzaba a una silla. Damien rápidamente entró y cerró la puerta tras él.

-A donde fuiste?- preguntó. Mirando los extraños objetos sobre la cama de Harry.

Harry no respondió, y se sentó junto a los objetos. Damien fue hacia la cama y miró el "tesoro" en ella.

La mayoría eran piezas ordinarias de joyería, un pendiente, aretes y un brazalete. Todos estaban hechos de oro puro y unas gemas de colores extraños. Damien miró una pluma, una larga pluma negra con la punta de un rojo brillante. Estaba junto a una caja hexagonal. Pero era el objeto junto a la caja lo que llamó la atención de Damien. Parecía una brújula, pero una muy diferente. Estaba hecha de oro y el cristal tenía un tono morado en el. Pero en lugar de las marcas usuales de las brújulas, tenía runas. Tenía muchas runas, todas rodeando el frente de la brújula.

Damien miraba el extraño objeto, preguntándose lo que era y que hacia Harry con todo eso.

-De donde sacaste todo esto?- preguntó Damien, aun mirando la brújula.

-No importa- respondió Harry distraídamente. Sostenía la pequeña caja hexagonal en una mano, y estaba muy ocupado mirándola.

Damien sintió que se le hundía el corazón al darse cuenta de la clase de objetos frente a él. Rápidamente supo de donde los había sacado Harry.

-Volviste a la mansión Riddle?- preguntó, mirando a Harry fijamente.

Harry levantó la mirada, encontrando los ojos de Damien.

-Por qué tantas preguntas?- preguntó, algo molesto.

-Por qué no me contestas?- fue la respuesta del menor.

Harry no dijo nada por unos minutos, solo le sostuvo la mirada a Damien. Finalmente, se rindió y respondió.

-Sí, volví.

Damien señaló los objetos en la cama.

-Y todo esto era de él?- preguntó.

Harry asintió con la cabeza.

-Bien- dijo Damien, mirando nuevamente la brújula- y que son estas cosas, exactamente?- preguntó, señalando la cama.

-Solo cosas que Voldemort tenía. No las quiero abandonadas en la mansión Riddle- respondió Harry.

-Quieres decir que no quieres que alguien más las tome?- preguntó DAmien.

-Si. Sé que el Ministerio ya dejó la mansión Riddle. Diggory le puso fin a eso, pero Rodolphus fue capaz de entrar a la mansión y tomar i varita. No quiero que alguien más entre ahí y tome estas cosas- explicó Harry.

Damien asintió, entendiendo. Era obvio que Harry solo había tomado unas cuantas cosas que significaban algo para él y las había traído a la casa. Miró nuevamente la brújula.

-Que es eso, Harry?- preguntó finalmente, señalando la brújula de oro.

Harry la observó pero no la tomó.

-Es una brújula- respondió simplemente.

-Sí, lo imaginé. Quiero decir, que es lo que hace?

-Lo que cualquier otra brújula- respondió Harry, sonriendo ante la expresión molesta que ponía Damien.

-Es de magia negra?- preguntó el chico.

Harry sonrió y se puso de pie.

-Nada es de magia negra. Tienen potencial para funcionar con magia negra, como cualquier otro artefacto en el mundo, pero los objetos en si no son de magia negra.

Damien sintió un extraño alivio ante eso. Sus ojos fueron a la brújula nuevamente. Harry se dirigió a su escritorio con la pluma negra y la caja hexagonal en una mano.

Damien se aventuró y tomó la brújula. Sintió una extraña calma invadirlo en cuanto tomó la sorpresivamente ligera brújula. Miró las manecillas, que estaban en forma de manos, todas apuntando hacia donde suponía debía estar en norte, observó todas las runas que decoraban el borde de la brújula. Mirándola de cerca, Damien se dio cuenta que la brújula tenía dos anillos exteriores, que podían moverse independientemente.

Damien ni siquiera se dio cuenta de lo que hacía cuando comenzó a girar los anillos en sentido de las agujas del reloj. Dio cinco clicks. Damien vio algo reflejarse en el cristal de la brújula, pero fue tan rápido que no logró verlo. Curioso, Damien movió el otro anillo en sentido contrario, esta vez dio tres cicks. De nuevo, el cristal morado reflejó algo, como un relámpago. Damien estaba ensimismado con la brújula, que solo salió del trance cuando escuchó la voz firme de Harry.

-Damien! Qué estas haciendo?!

Damien levantó la mirada, aún sosteniendo la brújula que ahora brillaba. Harry estaba de pie junto a él, se miraba sumamente molesto. Volvió a mirar la brújula, las cinco manecillas ahora giraban incontrolablemente, apuntando hacia todas direcciones.

Una ola de pánico invadió a Damien mientras miraba el cristal purpura brillar y cambiar de color. Un brillo dorado se expandió por los dedos de Damien, quien intentó soltarlo, pero no pudo.

-Harry! No puedo soltarlo!- gritó aterrado.

Harry se lanzó hacia él y tomó la brújula. De inmediato los dedos de Damien se liberaron. Pero antes de que Damien pudiera soltarse, la habitación comenzó a dar vueltas. Se aferró a la brújula por reflejo y con su otra mano sujetó a Harry.

La brújula emitió un rayo dorado y golpeó a Harry y Damien, encerrándolos en una burbuja de luz dorada. Antes de que cualquiera de los dos pudiese decir algo, desaparecieron junto con la brújula.

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Las casas que se alineaban en Privet Drive eran idénticas la una de la otra. El calor del verano forzaba a los residentes a tener las ventanas abiertas, tratando de capturar la brisa inexistente. Incluso en la noche, las ventanas estaban abiertas. Las lámparas de la calle parpadeaban, dejando todo a oscuras por algunos segundos. Todas las casas tenían las luces apagadas, indicando que casi todos los residentes de Privet Drive estaban dormidos. Todos menos uno.

Harry estaba recostado e incomodo en su cama, mirando hacia la nada. Había notado como cada vez que regresaba de Hogwarts, su cama en Privet Drive se hacía cada vez mas incomoda. Suponía que era debido a que se acostumbraba a la cama suave y cómoda en su dormitorio de Gryffindor.

Miró las paredes vacías de su habitación y trató de no pensar en la pesadilla que había tenido. No era inusual, se dijo a sí mismo. Había pasado por una situación horripilante. Mirar a alguien ser asesinado a sangre fría frente a tus ojos y ser forzado a participar en un ritual para traer de vuelta al monstruo que se hacía llamar Lord Voldemort, era algo que le daría pesadillas a cualquier adulto, y Harry apenas había cumplido quince años.

Con un suspiro cansado, Harry se giró en la cama y trató de dormir. Pero sabía que esa noche ya no podría hacerlo. Cada noche era igual. Cada noche se despertaba después de revivir la terrible noche de la Tercera Prueba. El cuerpo sin vida de Cedric golpeando el piso, con sus ojos abiertos, vacios, muerto.

Algunas veces en sus pesadillas, Harry podía sentir las ataduras que lo habían aferrado a la tumba, podía saborear la poción que lo habían forzado a beber, sentir el dolor de la daga cortando su brazo y la sangre saliendo. Su corazón latía descontrolada y dolorosamente en su pecho mientras miraba la figura emerger del caldero, ver el cuerpo esquelético ser envuelto en ropas negras, sus largos y pálidos dedos sujetando la varita. Y ese rostro de serpiente, con vividos ojos rojos que lo miraban fijamente, tan llenos de odio que Harry sentía que le cortaba el alma.

Harry se sentó en su cama, con las manos temblando y bañado en sudor. Tenía que dejar de hacer eso, tenía que dejar de pensar en la resurrección de Voldemort. Se volvería loco si seguía así. Trató de distraer su mente, pensar en algo más. Sus ojos recorrieron la habitación hasta dar con el libro forrado en piel al pie de su cama. Harry sostuvo el libro en sus manos y lo miró. Lo había estado viendo antes de quedarse dormido.

Abrió el álbum de fotos y vio a sus padres bailando en una de ellas. Los ojos de Harry se fijaron en las dos personas sonrientes. Su corazón le dolió. Los había visto, en realidad no los había visto a ellos, era más como un eco de ellos que había salido de la varita de Voldemort durante el Priori Incantatem.

Harry miró la fotografía en movimiento e intentó no sentirse mal. Siempre había pensado en que si tenía la oportunidad de volver a ver a sus padres, de volver a hablar con ellos, les diría tantas cosas. Todas las cosas que se había guardado desde su muerte, al fin podría decírselas. Pero cuando el momento llegó, cuando vio las dos figuras de pie junto a él, no pudo decir nada. La situación era tal que no había tenido tiempo de procesar lo que veía. Estaba en pleno duelo con Lord Voldemort, un movimiento en falso y moriría. No había podido decirles nada a sus padres, ni una sola palabra.

Harry cerró el álbum, y lo dejó en su mesita de noche. Voldemort le había quitado todo. Había matado a sus padres y era la razón por la que Harry había tenido una infancia tan miserable. Había pensado que ir a Hogwarts era lo mejor que le había pasado, pero ahora que Voldemort estaba de regreso, que significaba eso para la escuela de magia? Que significaba para el mundo de la magia?

Harry había escuchado las noticias y leído el periódico Muggle después de que su tío terminaba de leerlo, y tenía subscripción al Diario El Profeta, esperando descubrir que tramaba Voldemort. Hasta ahora nada había pasado. El Ministerio aun decía que todo estaba bien y que "El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado" no había regresado. Hacía que la sangre le hirviera. Que tan estúpido podía llegar a ser Fudge?

Harry fue sacado de sus pensamientos por un fuerte sonido. Parecía que algo había rodado por las escaletas. Rápidamente tomó su varita, la cual mantenía escondida debajo de su almohada. El resto de sus cosas estaban en la alacena bajo las escaleras, pero Harry había tomado su varita. Ahora que Voldemort estaba de vuelta, Harry no iba a arriesgarse.

Con el corazón en la garganta, Harry aguzó el oído, intentando capta algún sonido. Estaba sorprendido de que el sonido no despertara a ninguno de los Dursley. Pero bueno, con los dos varones roncando como locomotoras, era de esperarse. Harry escuchó un par de murmullos y su corazón se aceleró aun más. Había alguien en la casa. De hecho, parecía que era más de una personas. Harry no tenia duda de que fueran Mortífagos. Era natural pensar eso. Voldemort estaba de vuelta y la primera cosa que quería hacer era clara. Matar a Harry.

Harry abrió la puerta con cuidado y salió de su habitación. Consideró sus opciones. Podía tratar de huir, o quedarse y pelear. Podía salir y llamar al Autobús Noctambulo y llegar a la Madriguera. En realidad no sabía cómo luchar contra Mortífagos. Su duelo con Voldemort no había sido nada más que buena suerte. Sintió escalofríos. Y si Voldemort estaba abajo? Tal vez había ido a terminar con lo que había empezado. Harry se dijo a si mismo que Voldemort no iría ahí. Su cicatriz no dolía tanto como para indicar la presencia de Voldemort. Harry se detuvo antes de las escaleras. No podía huir. No podía huir de Voldemort. Y luego los Dursley? Era verdad que nunca se habían preocupado por él, pero no podía dejarlos a la merced de un Mortífagos y posiblemente de Voldemort. Los asesinarían.

Reuniendo todo el valor que tenía, Harry bajó los escalones, asegurándose de evitar el que rechinaba. Su varita estaba firme frente a él. Su mente era un remolino de todas las lecciones de Defensa que había aprendido hasta ahora. La voz chillona de Hermione llenaba su mente, recordándole todos los puntos importantes. Sacudió la cabeza para aclararla y caminó por la casa a oscuras. Escuchó los murmullos cada vez más cerca y se confundió ante el sonido. No parecía que fueran Mortífagos, las voces eran mucho más jóvenes. Harry se acercó a la cocina, ya que de ahí provenía el sonido.

-… no sabía que nos iba a transportar! Dijiste que no era magia oscura!- decía una voz.

-Por que la tocaste en primer lugar?! Que hacías jugando con esto?!- preguntaba una segunda voz, molesta.

Harry sintió los cabellos e su nuca erizarse. Esa voz sonaba algo mayor, pero aun no sonaba a adulto. Había algo en esa voz que hacía que Harry se sintiera extraño. Era muy familiar. Tan familiar que daba miedo.

-Bueno, lo siento! No dijiste que no tocara nada!- dijo la primera voz, la más joven.

-De verdad, Damy?! Necesitas que te lo diga?!- exclamó la segunda voz.

-Y en donde estamos?- preguntó la primera voz.

Harry estaba confundido. Esos visitantes nocturnos no sabían en donde estaban? Y habían mencionado un Translador? Harry pegó la oreja a la puerta con cuidado para escuchar mejor.

-No lo sé- respondió la segunda voz en un susurro.

-Eewww, mira que limpio esta todo!- dijo la primera voz.

Harry casi soltó una risa ante eso. La tía Petunia si se excedía con la limpieza.

-Damy, shhh.

-No, en verdad, es ridículo, casi puedo asegurar que la tía Petunia vive aquí- dijo la primera voz.

Harry se congeló, su corazón saltándose un par de latidos. Tía Petunia? Como conocían a su tía Petunia? Y por qué esos extraños la llamaban tía?!

-Damy, silencio- ordenó la voz del mayor.

-Um… creo que en verdad estamos en la casa de tía Petunia- dijo la primera voz, con un tono algo asustado.

-Damien, cállate!- siseó la otra voz.

-Por qué?- preguntó Damien, en voz baja.

-Hay alguien aquí.

Esa fue toda la advertencia que tuvo Harry antes de que la puerta le diera un golpe en la cara al ser abierta violentamente de una patada. Harry cayó al suelo por el impacto. Su rostro le dolía, la puerta le había dado en la nariz. Sus ojos lagrimearon por el dolor. Aun mantenía un firme agarre en su varita y la tenia apuntada hacia su atacante. Seguía desparramado en el suelo, pero no le importo. Lo más importante era desarmar a su atacante.

-Expelli…

El hechizo no terminó de salir de los labios de Harry cuando vio a la persona a la que apuntaba con su varita. Ojos verde esmeralda idénticos se miraban entre si. Harry parpadeó las lágrimas para aclarar su visión y… verse a sí mismo de pie frente a él. No eran completamente idénticos. Para empezar, se veía mayor de quince años. No llevaba anteojos y su físico era más fuerte que el suyo. Parecía una versión mayor, más alta y más sana de sí mismo.

Harry seguía sentado en el suelo, mirando con una mezcla de horror y curiosidad. De detrás del Harry mayor, se asomó un joven chico. Tenía cabello negro y ojos avellana. Su quijada casi cae al suelo al ver a Harry. Sus ojos fueron de un Harry al otro rápidamente.

-Qué diablos?!- exclamó fuertemente.

Ambos Harrys no pudieron más que estar de acuerdo con la pregunta.

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Ahora si me comprometo a subir esta tercera parte Y los One-Shots que existen hasta el momento… son varios… Espero les guste esta ultima parte de la historia, y espero con emoción Reviews de lectoras que han seguido esta historia por años y los nuevos lectores que lleguen a gustar del fic..=)