No saben lo sorprendida que quedé con la cantidad de Follows y Reviews que me llegaron.. Me hacen sentir mal de hacerlos esperar tanto..!T-T pero voy a buen paso con la traducción..! Honestamente iba a actualizar ayer, pero FF estaba fallando.. Intentaré actualizar rápido.. Disfruten..!=D
Lily Masen: Que mal que perdieras tu cuenta.. espero la encuentres de nuevo para que así te lleguen los mensajes y puedas disfrutar cada que publique.. tengo la intención de traducir a velocidad de la luz..xD esta ultima parte si es de universos alternos e intercambios y problemas..xD seguro que te gusta..! espero dejes otro review en el próximo..!=D
Los demás Reviews los respondí en privado..=D
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Yo, Mi Otro Yo y Damy..!
Harry estaba de pie, apuntando con su varita al chico en el suelo, mirándolo asombrado y confundido. Sus propios ojos le regresaban la mirada. Era definitivamente él mismo. Estaba mirando a Harry Potter. No había duda. Lentamente, Harry bajó su varita, mirando con atención como el Harry en el suelo lo imitaba. Damien seguía mirando del uno al otro con la boca abierta. El otro Harry se puso de pie, sus ojos seguían fijos en el mayor.
A pesar de la oscuridad del pasillo, Harry podía ver el estado en el que se encontraba el otro Harry. Lo primero que notó fue lo delgado que estaba aquel chico. Se notaba a pesar de las ropas holgadas que llevaba, ropa que definitivamente no era de su talla. Sus ojos esmeraldas estaban ocultos detrás de unos anteojos que ahora estaban algo chuecos sobre su nariz.
Damien fue el primero en hablar.
-Que está pasando?
Eso pareció sacar a los otros dos de sus pensamientos.
-Creo que alguien debería explicar que pasa, ahora?- dijo el Harry con anteojos, intentando sonar firme, pero su voz lo traicionó debido a los nervios.
Harry lo miró, registrando lo parecidas que eran sus voces también. Pero ese Harry aun lucia muy inocente. Su voz no sonaba para nada amenazadora y su tono era nervioso.
Apartó la mirada del Harry joven y miró la brújula dorada, seguía en su mano. Tenía una vaga idea de lo que era esa brújula, pero no estaba seguro. Ahora tenía las pruebas que necesitaba.
Habían viajado a una dimensión alternativa.
Damien miraba la brújula de oro también y se dio cuenta de lo que había pasado al mismo tiempo que su hermano. Sus ojos avellana se abrieron aun más con la sorpresa.
-No puede ser! Estamos en otra dimensión?! Viajamos a una dimensión alterna?!- preguntó asombrado.
Harry no pudo evitar sonreír mientras señalaba hacia el otro Harry.
-Ya que hay dos de nosotros aquí, diría que sí, viajamos a otra dimensión.
El Harry joven parecía algo perdido, pero sus ojos iban de la brújala a los rostros de los otros chicos. Era posible? Podrían ser de otra dimensión? Miró al Harry mayor y luchó contra la paranoia de que posiblemente eran Mortífagos disfrazados. Si ese era el caso, ya lo hubieran atacado y matado.
Lentamente, Harry avanzó hacia el otro Harry. Ambos chicos se miraban fijamente, observando la apariencia del otro a detalle. El Harry de quince años se dio cuenta de lo alto que era el otro Harry, y lo musculoso que lucia. Definitivamente era mayor. Su cabello también estaba más largo, pero no tan desordenado. Mechones de cabello negro ocultaban su frente, así que no pudo ver si tenía la misma cicatriz.
-Esto es… wow, simplemente increíble. Quiero decir, tú eres yo, pero no eres yo. Tiene sentido?- dijo Harry, los dos daban vueltas en círculos, mirándose.
-Sí, tiene sentido- dijo el Harry mayor, haciendo sus propias observaciones. El chico era joven, muy joven, tal vez unos doce o trece años. Estaba muy delgado y sus ropas eran demasiado horrendas como para mirarlas. Su cabello era tan desordenado como el suyo y sus ojos eran idénticos.
Antes de que alguno preguntara algo, se escuchó un ruido del piso superior. Un fuerte gruñido, seguido por el grito del tío Vernon.
Harry pegó un salto y miró hacia la escalera, podía ver la gran figura de su tío al tope de las escaleras. Comenzó a bajar lentamente mientras se tallaba los ojos para despertar. Una oleada de pánico invadió a Harry. Su instinto le decía que su tío no debía saber nada del otro Harry y el tal Damien. Solo lo culparía a él y su magia. Se giró hacia los otros dos chicos y se alivió cuando vio al otro Harry arrastrar al chico menor hacia la cocina. La puerta se cerró con cuidado y Harry se apresuró a pararse frente a ella, su corazón latiendo a mil por hora.
El tío Vernon llegó al primer piso y miró a su sobrino, de pie junto a la puerta de la cocina. Se acercó molesto hasta él.
-Qué, en el nombre del cielo, estás haciendo, chico?- siseó.
-Tenía sed. Solo me levanté a beber agua- mintió Harry fácilmente, esperando que su tío no quisiera entrar a la cocina.
-Y no puedes hacerlo en silencio?! Que estabas haciendo que sonó tremendo ruido?!- demandó saber.
-Lo siento, se me cayó un vaso- dijo Harry, sabiendo que ese ruido no había sido de cristal rompiéndose. Era el sonido de una puerta dándole en la cara y mandándolo al piso.
Del otro lado de la puerta, Harry y Damien escuchaban la conversación. Un frío nudo comenzó a formarse en la garganta de Harry. No le gustaba como le estaba hablando su "tío".
-Al menos ten un poco de sentido común y no causes tanto alboroto! Probablemente despertaste a toda la calle con tu torpeza! Te lo advierto, chico, si vuelves a interrumpir mi sueño de nuevo, voy a encerrarte en tu habitación por las noches! Entendiste?!- le dijo, su rostro rojo por el enojo.
Damien compartió una mirada con Harry. Nunca le había agradado su tío Vernon, pero nunca pensó que pudiera ser tan mezquino. Damien vio la quijada de Harry apretarse ante las palabras del tío Vernon. Sabía que eso no era buena señal.
-Lo lamento, tío Vernon. Seré más cuidadoso- dijo Harry, pidiendo en silencio que su tío se fuera a dormir. Lo dijo en el tono más sereno que pudo, esperando que su tío se calmara y se fuera.
El hombre miró a Harry con ojos sospechosos. Por qué estaba tan mansito? Notaba que su rostro se veía enrojecido, en especial su nariz. Qué estaba pasando?
-Qué estas tramando, muchacho?- preguntó.
-Nada, solo quiero volver a la cama- dijo Harry, mirando a su tío a los ojos para que le creyera.
El tío Vernon no dijo nada, pero siguió estudiando de cerca a su sobrino. Dentro de la cocina, Damien y Harry pegaron sus orejas a la puerta de la cocina, intentando escuchar que sucedía del otro lado. Al fin, Vernon se rindió y fue hacia las escaleras.
-Vuelve a tu habitación, ahora!- le ordenó.
-Si, tío Vernon- suspiró Harry, aliviado. Siguió los pasos de su tío y le dedicó una falsa sonrisa mientras abría la puerta de su habitación, convenciendo a su tío que ya volvería a la cama. Vernon negó con la cabeza y entró en su propia habitación, cerrando la puerta finalmente.
Harry corrió escaleras abajo nuevamente, evitando el escalón que rechinaba, y entro en la cocina. Abrió la puerta y se encontró nuevamente con los otros dos chicos. Sin pensarlo mucho, se acercó al otro Harry hasta que sus narices casi se tocaran. Así de cerca podía notar que el Harry mayor era unos 10 cm más alto que él. A pesar de las diferencias en tallas, eran idénticos. Sus rostros y cabello desordenado, todo.
-Creo que debemos sentarnos- dijo Damien con una divertida sonrisa al ver la acción del Harry joven.
El Harry de quince años parpadeo y miró al otro chico. Casi había olvidado que estaba ahí. Después miró a su alrededor, era muy riesgoso sentarse ahí, alguien podría bajar las escaleras.
-Creo que es mejor si vamos a mi habitación- dijo en voz baja.
Los dirigió escaleras arriba, señalándoles que no pisaran el escalón que rechinaba. Abrió la puerta de su habitación y entraron rápidamente. Al cerrar la puerta y volverse hacia los dos visitantes, Harry los descubrió mirando su vacía habitación con curiosidad.
-Ok, puede cualquiera de ustedes explicar que está pasando?- preguntó, ahora con un poco de mas autoridad en su voz.
Damien se giró y miró a su hermano. Harry le mostró la brújula que sostenía.
-Damien estaba jugando con esto. Es una brújula que permite viajar entre dimensiones. Le dio muchas vueltas y terminamos aquí.
El Harry de quince años lo escuchó y miró a Damien.
-Supongo que tú eres Damien- dijo, ahora procurando fijarse mejor en las facciones del chico.
Damien sonrió nuevamente. Era tan bizarro, conocer a Harry, a otro Harry de otra dimensión. Damien extendió su mano a modo de saludo.
-Hola, soy Damien Potter.
Harry movió su mano para tomar la de Damien, pero se detuvo a media acción. Sus ojos esmeralda se abrieron con sorpresa y sintió que se le iba el aire. Damien sonrió aun mas ante su reacción. Era tan similar a como había reaccionado su hermano al conocerlo por primera vez.
-Supongo por tu reacción que tú no me tienes como hermano en esta dimensión- dijo Damien.
Harry solo pudo negar con la cabeza.
Damien miró a su hermano, quien también sonreía ante la reacción del Harry joven.
-Lo está tomando mucho mejor que tú- bromeó Damien.
Harry solo rodó los ojos y volvió su mirada a su otro yo.
-Tienes hermanos?- preguntó, pero ya sabía la respuesta.
Harry negó con la cabeza nuevamente, y murmuró un pequeño "no".
Damien lo miró sorprendido.
-De verdad? Que raro. Siempre pensé que mamá y papá querrían mas de un hijo- dijo mas para sí mismo que para los otros.
El Harry de quince años miró a Damien y sintió que su corazón se rompía. Sus padres debían estar vivos en la dimensión de donde venían ellos. Era por eso que el chico existía. Se aclaró la garganta antes de responder.
-No tuvieron opción. Murieron cuando yo tenía un año.
La sonrisa de Damien desapareció y quedó mirando fijamente a Harry, sin poder hablar. Las palabras golpearon a los recién llegados dejándolos sin habla. Damien se giró para mirar a su hermano y se dio cuenta que tenía los ojos cerrados, una expresión triste en el rostro.
Harry se había imaginado que algo así había pasado al escuchar al otro Harry hablando con su tío. Su apariencia tenía mucho más sentido ahora. Había perdido a los dos, a James y a Lily y le habían dado a su tío y tía, quienes obviamente no lo cuidaban o se preocupaban por él en lo mas mínimo. Harry miró alrededor, a la habitación vacía y sintió que un escalofrío le recorría la espalda.
Damien había caído de sentón en la cama, ocultando el rostro entre sus manos.
-Co… como… no puede… están muertos? Lo siento, quiero decir… como fue… es horrible!- Damien no encontrabas las palabras que describieran lo que estaba sintiendo en ese momento. Sus padres estaban muertos en ese universo. Él, Damien, no existía porque sus padres estaban muertos. Miró al Harry huérfano de pie frente a él y sintió una dolorosa punzada en el pecho- qué pasó? Cómo murieron?
Los ojos de Harry se llenaron de furia al responder.
-Voldemort.
La palabra fue solo un susurro, pero aun así resonó en toda la habitación. La cabeza del Harry mayor respingó ante la palabra.
-Voldemort los asesinó- continuó el Harry pequeño.
Damien miró a su hermano, esperando su reacción. La mandíbula de Harry estaba tensa y sus manos eran puños. Sus ojos se habían oscurecido considerablemente. Damien sabía que le era difícil asimilar toda esa diferencia en esta dimensión, Voldemort había asesinado a sus padres, para su hermano eso era una tortura.
Damien y Harry escucharon al Harry joven mientras explicaba los eventos que habían sucedido esa noche de Halloween, cuando Harry apenas tenía un año. Ambos chicos escucharon sin interrumpir, absorbieron cada palabra y compararon como fácilmente podría haber pasado también en su mundo, si Peter le hubiera dicho a Voldemort en donde se encontraban los Potter.
-… no tenía ningún otro familiar que me acogiera, el profesor Dumbledore me trajo aquí, con mi tía, y me dejó con ellos- finalizó Harry pequeño.
Ante esto, Harry mayor levantó la mirada, su expresión oscureciéndose ante la mención del Director de Hogwarts.
-Dumbledore?- preguntó.
Harry miró a su versión mayor y asintió con la cabeza.
-Él fue quien me trajo con los Dursley- explicó.
-Pero no entiendo porque estas viviendo con tía Petunia. Por qué no te quedaste con el tío Sirius?- preguntó Damien, tratando de imaginar como sería vivir con sus horribles tíos.
-Probablemente me hubiera quedado con él, pero fue tras Peter para vengar a mis padres, y Peter logró inculparlo por la muerte de doce Muggles- respondió Harry.
-Que hizo qué?!- preguntó Damien, sin creer lo que le había pasado a su tío.
-Lo mandaron a Azkaban?- preguntó el Harry mayor.
El otro Harry asintió con la cabeza.
-Lo encerraron de por vida. Lo culparon por la muerte de mis padres ya que todos creían que él era el que guardaba el secreto de su locación. Nadie sabía que mi papá había cambiado por Peter en el último minuto- explicó Harry.
-Entonces él… esta en Azkaban ahora?- preguntó Damien, sintiendo que se le revolvía el estomago.
-Hasta hace dos años. Escapó y ahora esta prófugo- explicó Harry.
-Que hay de Voldemort? Qué pasó con el después de que la maldición rebotó?- preguntó Harry.
Harry miró a su versión mayor preguntar. Había un extraño brillo en sus ojos una emoción que Harry no podía captar. Harry joven se removió nervioso, recordando los eventos de la Tercera Prueba.
-Desapareció del mundo mágico. Muchas personas pensaron que estaba muerto, pero… volvió- murmuró- hace unas semanas, regresó. Yo tenía esa protección gracias al sacrificio de mi mamá, pero ahora esa protección desapareció. Me forzó a ser parte de… de su ritual de resurrección, tomó un poco de mi sangre y ahora, gracias a mi, regresó- Harry bajó la mirada ante sus últimas palabras.
Damien no sabía que decir, solo miró al chico frente a él. Harry observaba de cerca su versión menor, lo vio tirar suavemente de la manga de la camisa holgada que llevaba, con algo de duda la levantó y reveló una fea cicatriz, justo debajo de su codo.
En voz baja les contó sobre el Torneo de los Tres Magos, como había sido en Hogwarts y lo que había sucedido durante la Tercera Prueba. Al llegar a la parte de Cedric Diggory, se dio cuenta que recordaba cada segundo de aquel instante, el modo en que aun podía ver el brillo verde de la maldición asesina a través de sus parpados cerrados, el horrible sonido del cuerpo inmóvil golpear el suelo, y ver los ojos sin vida de Cedric, abiertos de par en par. Harry podía revivirlo todo de nuevo, sentía un escalfrio recorrerlo al pensarlo.
-Cómo escapaste? Quiero decir, luchaste… contra él?- preguntó Damien, mirando a la versión pequeña de Harry con asombro.
-No lo llamaría luchar- respondió Harry- no creí que fuera a sobrevivir, tenía a sus Mortífagos junto a él, y yo estaba solo. Pero no los dejó venir contra mí. Simplemente le lance el primer hechizo que se me ocurrió- admitió Harry.
-Y ese fue?- preguntó el Harry de dieciocho años, curioso por saber cómo había enfrentado a Voldemort.
-Expelliarmus- respondió el pequeño Harry.
Damien y Harry mayor no comentaron nada, pero era claro lo que pensaban solo con ver sus expresiones.
-Sé lo que están pensando, pero en ese momento no se me ocurrió otra cosa- saltó Harry rápidamente en su defensa.
-Bueno, obviamente funcionó- dijo Damien señalándolo- sigues aquí, y en una pieza.
La mirada del Harry de quince años cambio y miró su varita, ahora oculta en su bolsillo.
-Solo la suerte me salvó, y… y mis padres- ante las sorprendidas miradas de los otros dos, continuó- nuestras varitas son hermanas, la mía y la de Voldemort. No podían luchar la una contra la otra, y mi varita forzó a la de Voldemort a revelar el último hechizo que había realizado. Vi los fantasmas, o algo así, de las últimas personas que había asesinado. Cedric, una oficial del Ministerio, un hombre Muggle y… y mis padres.
Damien y Harry tenían sus miradas en el chico flacucho frente a ellos.
-Ellos me ayudaron, todos ellos. Mi mamá y papá me hablaron, me dijeron que huyera mientras ellos distraían a Voldemort. Solo tuve unos segundos para salir de ahí. Hice lo que me dijeron y rompí el hechizo que unía nuestras varitas y corrí hacia el traslador. Me llevé el cuerpo de Cedric conmigo, él me lo pidió. Regresé a Hogwarts.
El silencio en la habitación cuando Harry terminó de hablar era profundo. Ninguno sabía que decir. Damien soltó un suspiro cansado. Era demasiada información. Nunca se había imaginado que un pequeño cambio fuera capaz de sacar de curso todo lo que conocía. Pensar que Peter nunca se había llevado a Harry, sino que le había dicho a Voldemort en donde se escondían los Potter, era toda una vida de diferencia.
Harry de dieciocho años estaba perdido en sus pensamientos. Siempre había tenido a Lily y James en su vida. Aun cuando los odiaba y no quería ni siquiera verlos, escuchaba a los Mortífagos hablar del "Auror Potter" y Draco le contaba sobre su "Profesora Potter" todo el tiempo. Los últimos dos años de su vida había vivido con ellos y ahora no podía imaginar su vida sin ellos. Pero este Harry solo los había tenido por un año, luego los había perdido. Nunca volvió a verlos. No podía recordarlos en su infancia, y las únicas interacciones que había tenido con ellos eran ecos del pasado que solo había visto unos segundos. Era tan cruel.
-Ahora ustedes.
Las palabras sacaron a Harry de sus pensamientos y volvió a mirar a su versión menor.
-Qué?
-Yo les dije mi historia, ahora díganme la suya- dijo Harry, mucho más relajado ahora.
Damien miró a ambos Harrys y sonrió. Eso no iba a ser nada fácil.
Cuando Harry mayor no hizo ninguna seña de querer hablar, el Harry joven trató de sacarles respuestas.
-Supongo, como Damien está aquí, que los eventos de la noche de Halloween no pasaron igual en su mundo, cierto?
Harry asintió.
-Nunca fueron atacados- confirmó.
El Harry joven sonrió.
-Se nota que tuviste una vida diferente a la mía- dijo Harry, señalando su apariencia.
-Uff, no tienes idea- rió Damien.
Harry le dirigió una mirada severa para que mantuviera la boca cerrada. Damien lo captó de inmediato y se mordió los labios.
-Cuántos años tienes?- preguntó el Harry menor, era obvio que quería preguntar eso desde un principio.
-Dieciocho- respondió Harry.
El otro Harry respiró aliviado.
-Oh, eso tiene sentido- dijo.
-Cuántos años tienes tu? Trece?- preguntó Harry mayor, intentando adivinar.
Harry hizo un puchero ante eso y respondió indignado.
-Quince! Tengo quince.
Damien soltó una exclamación de sorpresa.
-Yo cumpliré quince en dos meses!
Harry miró a Damien. Tenían la misma edad! Se dio cuenta que sus dimensiones no eran nada paralelas. Era por eso que el otro Harry era mayor que él. Eran tres años más que su línea temporal.
-Nunca habría pensado que las cosas eran tan diferentes en los universos alternativos. Nunca había pensado mucho en eso, hasta ahora- dijo el Harry de quince años- probablemente llevaron vidas completamente diferentes, con padres y amigos distintos- siguió.
-Sí, totalmente diferente- dijo Damien aguantando la risa.
-Mencionaron a Sirius, aun es mejor amigo de papá?- les preguntó Harry, sus ojos brillando de interés.
-Sip! Él y el tío Remus- respondió Damien otra vez, viendo que su hermano no iba a hablar.
-Y que hay de Peter? Es diferente en su mundo?- preguntó Harry en tono frío.
Damien se quedó callado. No sabía que decir a eso. Miró a su hermano pidiendo ayuda.
-No, murió hace algunos años- dijo Harry sin emoción en la voz.
-Pero aun seguía siendo su amigo? Si no fueron atacados entonces eso significa que nunca traicionó a James y Lily?- preguntó Harry.
La expresión de los otros dos chicos le respondió.
-Qué sucedió? Peter hizo algo?- preguntó mirando como los ojos verdes de su versión mayor comenzaban a oscurecerse, o había sido solo un truco por la luz?
-Sí, hizo algo, pero no lo que hizo en este mundo- dijo Damien rápidamente.
Harry miró a los dos hermanos.
-Qué fue lo que hizo?- preguntó, sin entender que podía haber hecho diferente.
No hubo respuesta a su pregunta. Los otros dos se miraron pero no dijeron nada. El Harry de quince años no entendía que había pasado. Si James y Lily de ese mundo seguían vivos, entonces Peter no debía de haberlos traicionado con Voldemort.
-No lo entiendo, que pasó? Qué hizo Peter?- preguntó Harry nuevamente.
-Es… complicado… y además, no importa- dijo Damien, tratando de restarle importancia- hablemos de otras personas. Conoces a Ron Weasley?
Las próximas horas las pasaron repasando a todas las personas que conocían. El Harry de quince años estaba asombrado de que Damien conociera y fuera amigo de la mayoría de sus amigos. Aunque si se le hacía raro que su yo mayor estuviera tan callado y que no le interesara la conversación. Estaba sentado en la cama, examinando la brújula dorada y tocando las runas gentilmente.
-Y como son sus padres?- preguntó Harry, dirigiendo la pregunta al otro Harry.
El Harry mayor parecía perdido.
-Um… son buenos, supongo- dijo, mirando a Damien.
-Cómo fue, crecer con ellos?- preguntó Harry, queriendo saber cómo haría sido su vida de haber tenido a sus padres junto a él.
Harry mayor miró a Damien de nuevo y se removió incomodo. Damien, por otro lado, le devolvía la mirada con una media sonrisa.
-Fue… bueno, supongo- murmuró Harry.
-No suenas nada seguro- dijo Harry mejor, dándose cuenta de lo incomodo que lucía el mayor- lo siento, solo sentía curiosidad por saber que sería crecer con padres. No tienes que decirme si no quieres. Solo pregunté… porque tu si pudiste crecer junto a ellos.
Damien miró a su hermano, preguntándose como sería la respuesta. Harry mayor se removió nuevamente. El otro Harry lo captó.
-Qué sucede? Si creciste con ellos, cierto?- preguntó, pensando que tal vez lo habían enviado lejos por otra razón.
-No exactamente- respondió Harry, sin dejar de removerse incomodo.
Damien se estiró en su lugar, intentando no sonreír. Eso era demasiado divertido como para no disfrutarlo. Muy pocas cosas ponían incomodo a su hermano, y decirle a su yo de otra dimensión que había sido criado por la persona que había matado a sus padres y le había causado tanta miseria en su vida, era una de esas cosas que lo hacía estremecerse.
-Qué quieres decir? Quién te crió?- preguntó el Harry menor, confundiéndose cada vez mas y mas.
Antes de que Harry pudiera intentar responder, hubo un duro golpe en la puerta, haciendo que los tres pegaran un salto.
-Estas despierto?! Arriba! Tienes que preparar el desayuno!- una firme voz sonó del otro lado de la puerta.
-Si, tía Petunia! Ya voy!- exclamó Harry.
Damien y Harry miraron hacia la ventana. Ya había amanecido. La luz del día apenas comenzaba a asomarse. El reloj en la mesita de noche ponía las seis de la mañana. Por que se levantaban tan temprano?
-A la tía Petunia le gusta iniciar con las labores lo más temprano posible- les dijo Harry como explicación.
-Siempre preparas el desayuno tu?- preguntó Damien. Odiando cada vez más a su tío y tía.
-Usualmente si, la tía Petunia me ayuda algunas veces, pero es raro.
-Que más te hacen hacer?- preguntó Harry, sus ojos fijos en el Harry menor.
-Solo las labores del hogar, nada muy difícil- explicó Harry, quitándole importancia- no es nada para quejarse.
-Hmm… dime, acaso tu primo ayuda con las labores del hogar, o eres solo tú?- preguntó Harry, sus ojos soltando llamaradas por la rabia. Damien lo miraba con atención. Entendía su enojo. El modo en que trataban a Harry pequeño le recordaba como los "Potter" lo habían tratado a él.
-Dudley? Bromeas? Me sorprende que tía Petunia lo deje cepillarse los dientes el mismo! Ellos hacen todo por él, bueno, corrección, me hacen hacer todo por él- dijo Harry.
Harry y Damien recorrieron la habitación con los ojos.
-Y que hay con esta habitación?- preguntó Damien, sin poder soportarlo mas- ni siquiera tienes un poster en la pared. No apoyas a tus equipos?- preguntó.
-Amo el Quidditch, juego como buscador en el equipo de Gryffindor desde que estaba en primer año, pero a mis tíos no les gusta que muestre cosas que tienen que ver con la magia. No se sienten muy… um… cómodos con ella- explicó Harry.
-Pero aun así, deberían dejarte poner algo- se quejó Damien, mirando la habitación. Encontró el álbum de fotos, pero no lo tomó. Ya se imaginaba que fotografías habría en el álbum.
Harry le sonrió a Damien. Solo había conocido al chico por unas horas pero ya comenzaba a quererlo. Tenía su misma edad, pero era tan dulce.
-Sí, bueno, simplemente agradezco que me den una habitación. Antes de recibir mi carta de Hogwarts vivía en la alacena debajo de las escaleras- dijo Harry son una media sonrisa sin fijarse mucho en lo que había dicho. Tal vez porque quería convencer a los dos chicos que sus parientes no eran tan malos como creían. Que la habitación era más cómoda que la fría y oscura alacena en la que había vivido diez años. Irónicamente, la revelación de esto solo le hizo darse cuenta de lo crueles que eran sus parientes.
Damien jadeó de sorpresa y miró a Harry sin creerlo. Pero era la expresión del Harry mayor la que daba miedo. En definitiva parecía que mataría a alguien. Ahora estaba seguro que sus ojos se habían oscurecido, tenía los dientes fuertemente apretados y los puños también.
-Es… no es… no quise que sonara así- trató de explicar Harry pequeño.
De pronto otro grito de la tía Petunia hizo que Harry corriera a la puerta.
-Ya bajo, tía Petunia!- gritó Harry al abrir la puerta. Se giró para ver a los dos chicos mirándolo- de… debo irme- les dijo.
Damien apartó la mirada del Harry menor y miró a su hermano.
-Deberíamos irnos nosotros también. Mamá se va a enojar cuando vea que no estamos.
Harry notó el modo en que Harry pequeño había mirado a Damien ante la mención de Lily. Se le rompía el corazón al ver la añoranza en su mirada. Rápidamente ocultó sus emociones y trató de sonreír, aunque no le salió mucho.
-Regresaremos a visitarte, supongo- dijo Damien, extendiendo su mano para despedirse de Harry.
-Sí, está bien- dijo Harry.
Ambos Harry se pararon el uno frente al otro. Era extraño ver a otra persona igual a ti, sabiendo que no tenías un gemelo y que no era alguien disfrazado. Eras tú, la misma alma, la misma persona.
-De verdad me alegra haberte conocido. Se siente bien saber que al menos en algún lugar, en otro universo, pude estar con mi familia- dijo Harry pequeño, una ola de tristeza llenó a Harry mayor al ver la sonrisa triste en su otro yo. Todo lo que pudo hacer fue asentir.
Harry fue hacia la ventana y tomó la brújula, dándole vuelta a los anillos justo como Damien lo había hecho. Damien estaba de pie junto a él, esperando a que la brújula comenzara a brillar. El Harry de quince años se paró junto a la puerta, su corazón le dolía al saber que se iría a un mundo en donde tenían a James y Lily Potter.
Antes de que Harry moviera el anillo interior tres veces, levantó la mirada hacia el otro Harry. Sus dedos se detuvieron a medio giro al verlo sonreír tristemente de nuevo, despidiéndose de ellos para poder ir con su tía. Harry miró la fotografía de Lily y James que estaba en la mesita de noche, junto a donde se encontraban de pie. Sabía, sin necesidad de abrir el álbum de fotos, que estaría lleno de fotografías de los padres que ese huérfano nunca pudo conocer.
Asintió firmemente, decidido y dejó de mover la brújula.
-Harry! Que sucede? Por qué te detuviste?- preguntó Damien, confundido.
Harry no le respondió. En su lugar, fue hacia la puerta, en donde un muy confundido Harry lo miraba. El mayor le tendió la brújula al menor.
-Tómala- dijo, pero el otro chico no se movió.
-Qué?- fue todo lo que pudo decir el sorprendido chico.
-Quiero que lo tomes- explicó Harry. Damien seguía junto a la ventana, aparentemente paralizado de confusión.
El Harry pequeño miraba al mayor, sin atreverse a creer lo que decía.
-No… no entiendo- le dijo.
-Se que todo esto es complicado, pero para ponerlo en términos simples, los seres de diferentes universos son iguales a sus contrapartes. Tú y yo. Somos lo mismo, un alma, por decirlo así. Así que mis padres son también tus padres. Damien es mi hermano, pero también tuyo- Harry hizo una pausa para ver si el otro Harry lo comprendía- creo que deberías tener la oportunidad de conocer a tus padres, de ver qué clase de vida habrías tenido. Aunque sea por un par de días.
Por unos segundos todos se quedaron inmóviles. Entonces, Damien saltó lleno de pánico y se interpuso entre los dos Harry.
-Harry! Estás loco?! Has perdido la cabeza?! No podemos llevarlo con nosotros! Como vamos a explicar de donde salió?!- preguntó Damien mientras el "Harry" en cuestión miraba fijamente la brújula dorada.
-No lo voy a llevar con nosotros. Eso sería estúpido- dijo Harry tranquilamente a su hermano.
-Oh, bien- se relajó Damien.
-Digo que va a tomar mi lugar- finalizó Harry son seguridad.
Damien parpadeó un par de veces, mirándolo. Se giró hacia el Harry menor y murmuró un "Discúlpanos" antes de arrastrar a su hermano hacia la otra esquina de la habitación.
-Harry! Te volviste loco?! De que estás hablando?!- exclamó en voz baja.
-No estoy loco. Hablo muy en serio- declaró Harry.
-Quieres cambiar de lugar con él?! Como es que eso no es de locos?!- preguntó Damien.
Harry atrajo a Damien mas cerca a él.
-Escúchame, Damy. Solo míralo- dijo señalando al otro Harry con la cabeza, seguía junto a la puerta, removiéndose incomodo- ese soy yo. Soy yo, Harry Potter. No es otra persona. Esta es mi vida en otro mundo. Lo que sucedería si Peter no me hubiese raptado. Creo que si tuviera oportunidad de ver a los padres y la vida que podría haber tenido, la tomaría sin dudar.
Damien se sintió culpable al ver al flacucho chico y sintió que su corazón se retorcía. Si merecía conocer a sus padres, pero Damien no quería perder a su hermano, a su hermano real.
-No puedes cambiar con él! No es correcto- siguió negándose.
-Tampoco lo es dejarlo en este infierno- le dijo Harry.
-Por qué te importa? Nunca te importaron otras personas, por qué él si?- preguntó Damien, algo molesto.
-Me preocupo por mi mismo- dijo Harry levantando las cejas.
-Oh vamos, Harry! No voy a caer con eso! Dime la razón verdadera!
Harry pausó un minuto antes de susurrar a Damien.
-No quiero que lo utilicen. Puedo ver lo que Dumbledore está haciendo. Dejándolo con esta gente a la que no les importa, dejar que lo lastimen, que vea a Voldemort como un monstruo, todo lo hace para poder convertirlo en un arma, en el "Elegido"! No voy a dejarlo salirse con la suya. Si Dumbledore quiere deshacerse de Voldemort, que lo haga él mismo!
Damien se apartó del agarre de Harry y lo miró detenidamente.
-Eso es lo que quieres en verdad? Quieres quedarte porque no quieres que Dumbledore gane o porque él está vivo aquí?- preguntó Damien, su corazón latiendo dolorosamente rápido.
-Damien, no tiene nada que ver con él- le aseguró Harry.
-No es el mismo, Harry. El Voldemort de este mundo nunca te quiso. Quiere asesinarte y si tratas de acercarte a él…
-Lo sé, Damien. Créeme, no tiene nada que ver con Voldemort. No es el mismo. Lo sé. No planeo encontrarme con él- dijo Harry.
Damien miró a Harry fijamente, sin estar muy seguro de creerle o no.
-No voy a volver sin ti- dijo Damien con terquedad.
-No puedo volver contigo. Todo esto es para que este Harry sepa lo que es tener padres. Si mamá y papá supieran que en realidad soy yo de otra dimensión lo tratarían diferente. Lo enviarían de regreso pensando en la inestabilidad y equilibro de las dimensiones, o tal vez hasta lo traten como a un extraño porque eso es lo que sería para ellos. Si creen que soy yo lo trataran como a mí- explicó Harry. Damien aun no estaba convencido- vamos, Damy, son solo unos días, hasta que se vayan a Hogwarts. Qué puede salir mal en dos días?- preguntó Harry.
-Cuando te involucra a ti, todo!- respondió Damien.
Harry sonrió ante eso.
-Nada saldrá mal. Si haces lo que yo te diga, todo saldrá bien.
-Qué?! No voy a hacer nada, y tu tampoco! Papá me va a cortar la cabeza si me regreso sin ti- dijo Damien.
-No regresarás sin mí, lo tendrás a él- dijo Harry señalando al otro Harry, quien en verdad trataba de darles privacidad y no escuchar la conversación.
Los dos chicos regresaron junto al Harry joven, Damien aun implorándole a su hermano que reconsiderara. Harry lo ignoró.
-Ok, así será esto. Puedes regresar a mi mundo con Damien. Yo me quedaré aquí en tu lugar. Si regreso contigo solo causará problemas. Puedo ponerte un encantamiento para que te veas mas como yo y nadie notará que eres de otra dimensión- Harry pausó dejando que Damien soltara un bufido sarcástico- en dos días todos regresarán a Hogwarts, antes de que se vayan, nosotros cambiaremos lugares nuevamente. Nadie lo notará- finalizó Harry.
-Pero regresamos a Hogwarts en septiembre, eso es en dos meses- dijo Harry, su espíritu decayó un poco a saber que solo vería a sus padres dos días.
-Parece ser que este universo está retrasado tres años y un mes- quiso bromear Damien, pero la preocupación no lo dejó reír.
-Regresarás antes de que todos se vayan a Hogwarts en el otro universo. Eso te da dos días con tus padres- dijo Harry mayor.
Aunque solo fueran dos cortos días, la idea de poder ver a su mamá y papá, hablar con ellos, estar con ellos, hacía sentir a Harry como si flotara en el aire. Sonrió ampliamente.
-Entendido- dijo.
Damien maldijo por lo bajo. Eso no iba a funcionar, algo iba a salir mal, lo sentía.
-Y si necesito hablar contigo? Qué si algo sale horriblemente mal?- preguntó Damien tratando de ocultar el miedo en su voz.
Ambos Harrys se miraron. Dos días era un periodo de tiempo corto, pero aun así, muchas cosas podrían salir mal. Entonces, Harry mayor sacó su teléfono celular.
-Tienes el tuyo?- preguntó Damien.
El chico sacó su celular también, con expresión confundida. Harry tomó ambos teléfonos y los tocó con su varita. De inmediato el Harry menor se preocupó.
-No puedes hacer magia aquí! El Ministerio ya me envío un aviso. Me expulsarán de Hogwarts.
Harry estaba por decir que no se perdía de mucho, pero el miedo en la voz de Harry lo detuvo.
-Mi varita es diferente. No puede ser detectada por el Ministerio de Magia- le aseguró.
El Harry de quince años miró la varita y vio que era idéntica a la suya. Era posible que tuvieran exactamente la misma? Pensar en todo eso le daría dolor de cabeza.
Harry tocó ambos teléfonos con su varita y vio como brillaron color rojo unos segundos antes de regresar a la normalidad. Le devolvió el teléfono a Damien.
-Listo, si algo pasa, llámame.
Damien miró su teléfono, asombrado.
-Qué hiciste?- preguntó.
-Utilice un hechizo de conexión. Es muy básico, pero debería funcionar. Es básicamente el mismo hechizo que utilizan los espejos de mamá y papá- explicó Harry.
-Pero funcionará entre dimensiones?- preguntó Damien, sin estar seguro.
-No lo sé, Damy. Nunca lo he intentado- se burló Harry- en teoría debería funcionar. Supongo que lo probaremos.
Damien quiso replica mas, pero Harry lo ignoró y fue hacia un muy nervioso joven Harry.
-Listo?- le preguntó.
Harry miró la varita nuevamente y su paranoia lo invadió. Tal vez si era un Mortífago disfrazado. Tal vez todo lo que le habían dicho era mentira y ahora iban a llevarlo con Voldemort. Pero mientras Harry miraba esos ojos esmeralda idénticos a los suyos, supo que todo lo que había pasado era verdad. Esa persona frente a él era él mismo. Era como mirar un espejo y ver tu reflejo, pero no en el sentido físico de apariencia, era más en modo espiritual. No sabía cómo razonaba con su propia mente, pero confiaba en ese chico frente a él.
-Listo- dijo con seguridad.
Harry movió su varita a lo largo del cuerpo del chico y susurró un hechizo. Miró junto con Damien como el flacucho y descuidado chico crecía, se hacía más alto y su cuerpo más fornido, igualando al Harry frente a él. Harry sonrió, satisfecho. Lucía exactamente igual que él, a excepción de las gafas. Harry volvió a mover su varita y murmuró un hechizo para corregirle la vista, el otro Harry parpadeó un par de veces, quitándose los lentes.
Se miró a sí mismo en el espejo roto del ropero y no podía creer quien le devolvía la mirada, era él, no el otro Harry de la otra dimensión. Se giró para mirarlo.
-No puedo creerlo. Esto es… wow!
-Gracias- dijo Harry, guardando su varita- ahora váyanse. Solo tienen dos días. No pierdan más tiempo- les mostro a Harry y a Damien como utilizar la brújula. El anillo externo se tenía que mover cinco clicks en sentido de las manecillas del reloj, mientras que el interno eran tres clicks en sentido contrario.
-Aun creo que deberías reconsiderar- dijo Damien cuando recibió la brújula en su mano.
-Solo relájate. Todo estará bien- le dijo Harry.
El Harry joven estaba ocupado, guardando su varita en el bolsillo. Doblo sus gafas con cuidado y las puso en su otro bolsillo. Tomó el álbum de fotos y lo metió entre sus ropas, la cual seguía quedándole holgada a pesar de su nueva musculatura.
Tomando ventaja de la distracción de Harry, el Harry mayor tomó a Damien y lo acercó a él para susurrarle.
-Solo estará ahí por dos días. No hay necesidad de decirle lo que en realidad pasó con Peter. Solo pretende que crecí con ustedes, que me iba a entrenar ocasionalmente. Ok?- le dijo Harry.
Damien miró el rostro de su hermano y asintió. Al saber por todo lo que había pasado este Harry a manos de Voldemort, era mejor no decirle el tipo de relación que tenían en la otra dimensión.
Harry se apartó para darles espacio a los menores. El chico de ojos avellana le dedico una última mirada a su hermano antes de girar los anillos como le había indicado. La brújula comenzó a brillar mientras las manos giraban sin parar. El brillo dorado envolvió a los dos chicos. Harry se apartó aun más de ellos, sin querer que lo llevara también a él.
Dejó salir un suspiro cuando quedó solo en la habitación. Por los siguientes dos días se quedaría en ese mundo, mientras su pobre contraparte se divertía ese tiempo con su familia. Era lo correcto. Damien no lo entendía, nunca le habían quitado a sus padres. No sabía lo mucho que dolía. Harry entendía su dolor y era por eso que había permitido al otro Harry pasar un par de días viviendo la vida que debió haber tenido.
La chillante voz de la tía Petunia sonó otra vez, sacando a Harry de sus pensamientos. Sonrió ante el sonido. Eso iba a ser bastante divertido. Iba a pasar dos días con su tío y tía. Se acomodó la ropa y salió de la habitación. Era tiempo de conocer a esa tía Petunia.
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Ah pero como se va a divertir nuestro príncipe..xD no se vale sentir lástima por los Dursley..! Gracias por leer..!=D
