Llegó el momento tan esperado.. ambos Harrys en sus nuevos mundos temporales..! Que creen que harán..? Como la pasarán..? Y más que nada cuántas canas le van a salir a Damien por el estrés..?xD Disfruten..!
Respondí Reviews en privado..=D
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Primer Día en el Nuevo Mundo..!
Mundo UA
La luz dorada se desvaneció y los dos chicos s tambalearon hasta caer. Harry, por reflejo, se llevó una mano al rostro, para acomodarse las gafas. Sus dedos casi picaron sus ojos. Recordó que sus anteojos estaban seguros en su bolsillo. Le tomaría algo de tiempo acostumbrarse. Lentamente se puso de pie y miró alrededor. Estaban de pie en un perfecto pasto verde, frente a una increíble mansión. El edificio era color blanco e irradiaba magia. Miró todos los acres que rodeaban la mansión y no pudo evitar jadear sorprendido. Escuchó una risa a su lado y se giró para ver a Damien sacudiéndose la ropa y sonriendo.
-No está mal- respondió a la pregunta que Harry no había hecho.
Harry asintió con la cabeza.
-Siempre han vivido aquí?- preguntó, pensando que tal vez en esa dimensión los Potter nunca habían vivido en el Valle de Godric.
-No, nos mudamos hace un año- respondió Damien, mirando a su alrededor para asegurarse de que estuvieran solos antes de meter la brújula en su bolsillo- vamos, será mejor que entremos.
Damien guió a Harry hacia la puerta principal de la mansión y lo empujó dentro. Tenía que llevar a ese Harry arriba para poder prepararlo y decirle como actuar frente a sus padres. No podía dejarlo actuar muy emocional, eso sería muy sospechoso. La situación que su hermano había creado era puro problema; Damien lo sabía, pero como siempre, tenía que hacerse lo que Harry quería. Solo esperaba que sus padres entendieran el motivo esta vez.
Damien y Harry fueron en silencio por el pasillo. Harry miraba a su alrededor con curiosidad; nunca había visto un lugar tan impresionante, sin contar Hogwarts, claro. Pero sin importar lo mucho que adorara la escuela de magia, podía sentir que amaba la mansión Potter. No era porque la mansión fuera bastante lujosa ni nada de eso. Era porque pertenecía a los Potter.
-Ven, por acá!- Damien tiró de Harry hacia las escaleras y señaló para que las subiera.
Harry lo siguió, pero no habían subido ni un escalón cuando una voz los detuvo.
-Ahí están! Los he buscado por todos lados.
Harry sintió que su cuerpo se paralizaba. Reconocía esa voz, aun cuando no recordaba conocerla. Hacía dos años, cuando los Dementores lo habían atacado por primera vez en el Expreso de Hogwarts, había escuchado una sola palabra, su nombre, en un grito de terror. Esa era la única referencia que tenía de la voz de su madre.
Lentamente se giró, sus manos sujetándose firmemente del pasamanos. Se encontró con una mujer aproximándose, su madre, Lily Potter. Caminaba hacia ellos, con su rojo cabello moviéndose a cada paso, una pequeña toalla de cocina en sus manos, secándolas. Sus brillantes ojos esmeralda estaban fijos en él. El chico de quince años sentía que no podía respirar al mirar esos ojos idénticos a los de él. En verdad tenía los ojos de su madre.
Lily se detuvo frente a sus dos hijos, a quienes en verdad había buscado por toda la casa.
-En donde se metieron? Los buqué por todos lados- se quejó, pero tenía una sonrisa en su rostro.
Damien estaba en pánico. No había pensado que su mamá aparecería tan pronto. Necesitaba explicarle a Harry como actuar con James y Lily. Si se ponía muy emocional ahora, todo se iría al caño.
"Por favor, por favor, no la abraces, lo que sea que hagas no la abraces!" rogó Damien en silencio, bajando la escalera y corriendo hacia su mamá.
-Estábamos… estábamos entrenando- dijo Damien, parándose frente a Harry.
Lily lo miró algo molesta.
-Te dije que subieras y empacaras para Hogwarts. Te lo advierto Damy, si dejas algo olvidado no voy a regresar y Harry no va a ir a llevártelo a Hogwarts, verdad Harry?- preguntó, mirando al mayor.
Harry no respondió. Estaba demasiado ocupado memorizando a su mamá. Su voz, su apariencia, el modo en que se paraba, sus manos restregándose en el trapo de cocina mientras reprendía a Damien. Estaba maravillado por lo maternal que se veía incluso cuando regañaba.
-Harry, qué, en el nombre de Merlín, llevas puesto?- preguntó Lily, notando el extraño atuendo de su hijo.
Harry salió de su trance y se concentró en los ojos verdes que lo miraban confundidos. Se dio cuenta que le había preguntado algo y esperaba por la respuesta. A su lado, Damien ya comenzaba a sudar.
-Harry, por qué llevas esa ropa?- repitió la mujer, mirando los trapos que conformaban esa camisa y pantalón.
Harry no podía hablar; apartó la mirada sin saber que decir.
-Fui yo!- saltó Damien- si, yo… estaba… estaba jugando y cambie su ropa por harapos. Pensé que sería gracioso- dijo, sonrojándose un poco de vergüenza.
Lily lo miró y luego nuevamente hacia las ropas. Qué tenía de gracioso cambiarle la vestimenta a alguien? Nunca entendería el humor masculino.
Lily estaba confundida por el comportamiento extraño de Harry. La miraba como si la viera por primera vez. Le hizo pensar que estaba molesto por algo, o tal vez estaba enfermo.
-Harry, te sientes bien? No tienes buen aspecto- dijo la pelirroja, estirando la mano para ponerla en la frente del chico y checar su temperatura.
En cuanto los dedos pasaron el flequillo de su cabello y tocaron su frente, Harry sintió que se le iba el aire. Su corazón parecía ser aplastado por una fuerza desconocida y sus ojos comenzaron a picar debido a las lágrimas. Dio un paso hacia atrás y negó con la cabeza, sin saber que decir; su garganta estaba cerrada por la emoción y no permitía salir palabra alguna.
Lily estaba completamente confundida por su comportamiento. Harry solía apartarse de su toque antes, pero últimamente se había acostumbrado. Verlo apartarse así le hizo sentir que habían vuelto a comenzar.
-Estás enfermo? Qué sucede?- preguntó Lily, perpleja ante el comportamiento.
Harry se las arregló para murmurar un "Bien, solo cansado…"
Damien intervino.
-Sí, sí, estamos cansados! Tuvimos un entrenamiento largo, solo iremos a descansar. Vamos, Harry- Damien tiró del brazo de Harry, arrastrándolo por las escaleras.
-Puedes descansar después de empacar! No quiero tener que decírtelo de nuevo- dijo Lily seriamente.
Damien asintió rápidamente, llevándose a Harry con él. Harry caminó por las escaleras en automático, lanzando miraditas a su mamá todo el trayecto. Lily estaba aun más confundida. Qué le sucedía a Harry? Negó con la cabeza y regresó a la cocina, pensando en ese comportamiento mientras preparaba la cena.
-o-o-o-o-o-o-
Damien abrió la puerta de la habitación de Harry y lo empujó dentro antes de cerrarla a velocidad de la luz. Lanzó un hechizo silenciador a la puerta, para evitar que los escucharan.
Se giró para ver a Harry caminar hacia la cama, seguía como ido. Se dejó caer sentado sobre esta, mirando fijamente al suelo, su mente repasando cada segundo que había estado en presencia de su madre.
-Estas bien?- preguntó Damien, su corazón le dolía al verlo así.
Harry negó con la cabeza, sus ojos desenfocados y llenos de lágrimas.
-Es solo… nunca pensé… esto es tan bizarro- murmuró el chico.
Damien sabía que no importaba lo mucho que tratara, nunca podría entender por lo que Harry estaba pasando. Acercó la silla del escritorio y se sentó frente a ese "nuevo" Harry.
-Es bastante bizarro- asintió Damien.
Harry levantó la mirada y se encontró con los ojos avellana del menor. Negó con la cabeza nuevamente.
-Nunca pensé… esto es lo que siempre he soñado, conocer a mis padres de nuevo. Quiero decir, se que ella no es realmente mi mamá. Sé que mi verdadera mamá murió y que esta Lily pertenece a este mundo y no al mío- dijo Harry rápidamente- lo sé, pero… sigue siendo Lily Potter, así que, de un modo extraño, si es mi mamá. Y tengo la oportunidad de conocerla, de verla. Es realmente extraño pensar que hace unas semanas, vi su eco fantasmal y pensé que nunca mas volvería a verla o escuchar su voz, y ahora aquí estoy, con ella, en donde puedo convivir con ella.
Damien lo escuchó sin decir nada. Era difícil para él escuchar acerca de la muerte de su mamá y papá, aun que fuera en otro mundo. Entendía lo que quería Harry de James y Lily, eran las mismas personas, solo en mundos diferentes.
-Si te sientes así con mamá, espera que conozcas a papá- dijo Damien con una sonrisa.
El rostro de Harry se iluminó al pensarlo.
-Aun trabaja en el Ministerio?- preguntó Harry.
-No, solía ser Auror, pero renunció. Ahora es nuestro profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras- le dijo Damien.
Harry se pregunó por qué su papá ya no era Auror. Parecía extraño que su papá renunciara a ese tipo de trabajo. Él mismo quería ser Auror cuando se graduara de Hogwarts.
-Por qué dejó de ser Auror?- preguntó.
Damien se removió en su lugar, evitando mirarlo mientras le respondía.
-Él… se… estuvo en desacuerdo con el Ministro, es complicado- dijo vagamente.
-El Ministro? Pero por qué…- comenzó Harry, pero Damien lo interrumpió.
-En realidad no importa- dijo de prisa- tengo que explicarte unas cuantas cosas para que puedas pretender se Harry. Quiero decir, el Harry que debería estar aquí- añadió.
-Ok- respondió Harry, aliviado de que al fin recibiría algo de información sobre él mismo.
Damien respiró profundamente pensando en que debería decirle. Su hermano le había dicho que no le dijera la verdad, de cómo había sido secuestrado de con los Potter y había sido entregado a Voldemort para que lo criara. No le haría nada bien a ese Harry. Su estadía sería por solo dos días así que no había necesidad de decirle la verdad. Pero como iba a explicar el comportamiento distante de Harry hacia sus padres?
-Deberías saber algo acerca de Harry- comenzó Damien, pensando en la mejor explicación posible- Harry no creció con nosotros- ante la mirada interrogativa del otro Harry, continuó- Harry fue enviado a un campamento de entrenamiento, para aprender habilidades que lo hicieran mas fuerte. Como resultado, vivió lejos de casa por un largo tiempo. Apenas comenzó a vivir nuevamente con nosotros hace unos años- en realidad no estaba diciendo mentiras.
-Oh- respondió Harry- eso tiene sentido- se miró a su mismo- es por eso que se ve así- comentó.
-Sí, entrenaba mucho- rió Damien, sintiéndose nervioso- como sea, como se crió lejos de mamá y papá, él es un poco distante con ellos. No creció junto a ellos así que algunas veces le es difícil lidiar con su atención- Damien intentó apegarse lo más posible a la verdad.
Harry escuchaba poniéndole mucha atención.
-Tú también fuiste a entrenar? Eso es algo común?- preguntó Harry.
Damien negó con la cabeza.
-No, Harry era… um… diferente. Fue enviado ahí porque estaba en peligro… por Voldemort, ya sabes, por ser el Elegido y todo eso.
La mención del nombre ensombreció la expresión de Harry. Se tragó sus sentimientos y sacudió la cabeza. Fue solo entonces que se dio cuenta de lo que había dicho Damien al final.
-Elegido?
-Sí, ya sabes, la Profecía?- ofreció Damien.
Ante la expresión confundida de Harry, Damien pensó que posiblemente era diferente en su mundo.
-Tal vez es solo en esta dimensión- dijo Damien. Se le ocurrió una pregunta, asi que decidió hacerla, para entender mejor las diferencias entre mundos- dijiste que tus padres se habían escondido. Por que hicieron eso? En este mundo, mamá y papá llevaron a Harry al Valle de Godric para protegerlo de la Profecía. Si en tu mundo no hay Profecía, entonces por qué se escondieron?
Harry parecía perdido. Nunca se había preguntado eso. Asumió que sus padres se escondían de Voldemort por que se volvía cada vez más poderoso. Nunca había pensado nada más.
-No… no lo sé. Nadie nunca me ha dicho que sucedió- respondió Harry.
Damien asintió con la cabeza, entendiendo pero sintiendo un poco de molestia hacia ese Harry. Quién se conformaría con eso? No debería tratar de descubrir por qué sus padres fueron asesinados?
-De que se trata esta Profecía?- preguntó Harry, intrigado ante la mención.
Damien sabía que no era buena idea decírselo. Traería muchas preguntas acerca de Voldemort y de su muerte.
-No es tan importante- dijo Damien.
-Pero aun así, si tiene que ver con el otro Harry, entonces yo…- un sonido proveniente de la planta baja los interrumpió. Sus nombres se escucharon por toda la casa gritados alegremente por alguien. Un alguien que sonaba muy parecido a Sirius Black.
-Ok, hablaremos después. Solo trata de actuar distante con todos menos conmigo- dijo Damien, poniéndose de pie y yendo hacia el armario de Harry. Sacó algo de ropa para que Harry se cambiara.
-Pero cuál es el punto de venir aquí si no puedo hablar con mis padres?- preguntó Harry, un poco molesto.
-No digo que no les hables! Harry si habla con mamá y papá. No es que los odie o algo así- "Al menos ya no más", pensó el chico.
-Pero dijiste…
-Quiero decir que no los abraces o algo así!- dijo Damien exasperado.
Antes de que Harry pudiera decir algo más, otro grito llamándolos se dejó escuchar.
-Ten, cámbiate- dijo Damien, entregándole la ropa de Harry.
-o-o-o-o-o-o-o-o-
Harry siguió a Damien, ya que no estaba acostumbrado a los pasillos de la mansión. Siguió al menor hasta la sala. De inmediato Harry notó que, a pesar de estar limpio, no era nada como Privet Drive. En casa de tía Petunia todo estaba sumamente limpio a fondo y tenía que estar en su lugar determinado. Todo Privet Drive parecía anti natural. Pero este lugar, la casa de su madre, tenía un aura sumamente cómoda. Las cosas no estaban tan acomodadas y eso le daba vida al lugar; unas cuantas monedas estaban desparramadas en la mesita de centro, una manta colgaba de uno de los sillones, había algunos libros abiertos también, parecía tan hogareño. Hizo a Harry querer sentarse en ese cómodo sofá y enredarse en la manta mientras leía.
Harry estaba tan ocupado viendo a su alrededor que no se dio cuenta de los adultos en la habitación. Se giró para ver a un hombre de cabello negro caminar hacia él.
Harry se congeló en el lugar, sorprendido. Esperaba ver a su papá, para eso se había preparado, pero ese hombre de cabello negro no era James Potter. Era Sirius Black.
Harry había pensado una vez, después de ver su fotografía en el Diario El Profeta, que Sirius debía haber sido un hombre muy guapo y que Azkaban le había quitado mucha belleza. Pero ahora que estaba de pie frente a Sirius se daba cuenta que no se había equivocado. El hombre era increíblemente apuesto, y le sonreía a Harry, el verlo le hizo darse cuenta que su Sirius nunca sonreía de verdad. Estaba vacío. Comparado con la sonrisa frente a él. Ese brillo en los ojos y animosidad en la voz hacían que el corazón de Harry doliera. Así era como su Sirius debería haberse visto. Nunca debió haber ido a Azkaban.
-Hola, Harry? Estas bien?- preguntó Sirius, notando la expresión en su rostro.
Harry se forzó a responder.
-Sí, solo… estaba pensando en algo- Harry empujó sus pies para caminar pasando a Sirius y así dejar de mirarlo.
Sirius se confundió un poco, pero le quitó importancia.
Harry vio que Remus también estaba en la habitación, sentado junto a una mujer de cabello morado a la que nunca había visto. Harry también estudio de cerca al Remus de esa dimensión. Seguía luciendo enfermo y su rostro estaba lleno de cicatrices. Así que en esa dimensión también era Hombre Lobo. Eso era interesante. Notó que su ropa no estaba desaliñada y parchada. Vestía casual con una capa verde botella, y se veía feliz, sentado junto a la mujer de cabello morado, quien sonreía y hablaba con Remus en silencio. Parecía que eran pareja sentados juntos el uno con el otro, sonriendo y susurrándose cosas. Harry pensó que la mujer se veía un poco joven para Remus, pero lo que fuera que lo hiciera feliz.
Remus miró a Harry acercarse a él.
-Hola, Harry. Cómo estás?
Harry vio esa familiar mirada de preocupación en sus ojos y la calidez en sus palabras. Era bueno ver que Remus seguía siendo igual a su otro yo.
-Estoy bien, cómo esa usted, profesor?
Y ese fue el primer error de Harry.
La palabra "Profesor" dejó sus labios sin que se diera cuenta. Se quedó muy quieto, pateándose mentalmente por su falta de cuidado. Esperaba que Remus también hubiese enseñado en Hogwarts en esa dimensión para poder cubrir su error. Sin embargo, por la mirada de sorpresa de todos, Harry se dio cuenta que Remus nunca había dado clases.
-Profesor?- preguntó Remus, mirándolo entre divertido y confundido.
Harry miró a Damien pidiendo ayuda y vio que el chico lucía incluso más nervioso que él. Sirius miraba a Harry, esperando que dijera alguna broma.
Finalmente, Damien soltó una carcajada y fue hacia Harry.
-Buena, Harry!- dijo, dándole un pequeño golpe en el brazo antes de dedicarle una mirada que decía claramente "Sigue la corriente!".
Remus seguía confundido, pero no dijo nada, esperando una explicación.
-Harry y yo estábamos hablando de cómo todos los buenos Aurores deberían renunciar y ser Profesores. Ya saben, como papá lo hizo- explicó Damien.
Los tres Aurores emitieron un "Aahh" de comprensión y miraron a Harry, divertidos. Harry solo sonrió intentando no mostrar lo nervioso que estaba.
-Entonces, de que sería profesor?- preguntó Remus a su ahijado con una sonrisa.
-Cuidado de Criaturas Mágicas, de que mas?- respondió Damien, devolviendo la sonrisa.
Remus rió y Harry suspiró aliviado. Tenía que ser más cuidadoso, casi arruinaba todo.
-Qué hay de mi?- preguntó Sirius.
-Serias nuestro entrenador de Quidditch- respondió Damien rápidamente.
-Y que hay de mi, Harry?
Harry se giró hacia la extraña de cabello morado que había preguntado. Miraba a Harry con una sonrisa y esperaba su respuesta.
Harry la miró sin saber que decir. No sabía quién era así que no tenía idea de que clase debería de impartir. Lo miraba con unas sonrisa juguetona, mientras Remus y Sirius reían con sus materias platónicas.
-No hemos decidido lo que impartirías tu- respondió Harry, sin saber que mas decir.
Sirius dejó escapar una carcajada cuando la mujer bufó falsamente molesta, pretendiendo sentirse insultada.
-Es obvio que clase daría!
Harry seguía perdido, pero antes de que pudiera decir algo, Damien vino al rescate.
-Oh, vamos, Tonks. Sabes que solo bromeamos contigo. Quién más podría enseñar Transfiguraciones?
Tonks le sonrió y le dedicó un guiño a Harry, quien le devolvió una torpe sonrisa. Tenía que preguntarle a Damien quien era es mujer.
-Bueno, solo porque tu papá se unirá al profesorado de Hogwarts no significa que el resto de nosotros también podemos- dijo Remus.
-Hmm… suena a que alguien esta celoso, Moony?
La voz vino de detrás de Harry, se giró para ver el rostro del recién llegado. Esperaba ver a su papá pronto, pero aun así sintió que le sacaban el aire al verlo. Ahí, de pie en la puerta y sosteniendo un plato de comida, estaba su papá, James Potter. No importaba cuantas veces había visto su álbum de fotos y había estudiado el rostro de su papá, nunca podía apreciar lo mucho que se parecían. Verlo en carne y hueso, de pie a unos cuantos metros, Harry vio el increíble parecido entre ellos, tanto que hizo que su cuerpo entero sintiera escalofríos.
James sonreía mirando a Remus mientras llevaba la comida a la mesa.
-No lo sé, Prongs, ya sabes lo que dicen; los que no pueden hacerlo, enseñan!- dijo Sirius antes de soltar otra ladrido-carcajada.
James tomó uno de los panes de pudín del plato que había traído y lo metió entero a la boca abierta de Sirius.
-Ten, mastica esto, chucho!- dijo juguetonamente.
Sirius no pudo hacer más que obedecer.
-Gente, vengan a comer. James! Qué hiciste con los pastelillos de pudin?- escucharon la voz de Lily desde la cocina.
Todos se pusieron de pie y fueron a la cocina. James miró a Harry de pie en mitad de la habitación con una extraña sonrisa en su rostro.
-Vienes, hijo?- preguntó, deteniendo la puerta abierta para él.
Harry miró a su papá y sintió su corazón hincharse de felicidad.
-Si… papá- la palabra salió tan natural que sintió que le temblaba todo el cuerpo. Estaba hablando con su papá!
James le sonrió de vuelta y lo dirigió hacia la cocina, donde todos ya estaban sentados a la mesa, listos para cenar.
Una enorme felicidad invadió a Harry mientras se sentaba junto a Damien, su mente divagó hacia Privet Drive. Se preguntó cómo le estaría yendo al otro Harry.
Mundo Cannon
En Privet Drive, Harry bajó las escaleras y se dirigió hacia la cocina. La luz de la mañana ya iluminaba la casa y ahora podía ver el lugar con más claridad. Pero no le prestó mucha atención. Fue hacia la puerta que ahora sabia era la que daba a la cocina.
Pasó por la pequeña puerta de la alacena debajo de las escaleras y se detuvo junto a ella. Abrió la puertita y miró dentro, tan amontonado, pequeño y oscuro, recordaba lo que Harry le había dicho. Él había crecido ahí, encerrado como basura. Harry apartó la mirada de la alacena y fue nuevamente hacia la puerta de la cocina.
Empujó la puerta y entró en la sumamente limpia cocina. Miró alrededor y vio una mujer tomando una taza para prepararse té. A Harry le sorprendió su apariencia. Siendo hermana de su madre, Harry había esperado un poco mas de parecido con Lily. Pero la flaca mujer frente a él tenía cabello corto y rubio. Tenía un cuello anormalmente largo y su rostro parecido al de un caballo. Harry se preguntó si estaba en un error y esa no era la tía Petunia.
La mujer no vio a Harry entrar, así que levantó el rostro hacia el techo y soltó un chillido:
-Harry!
"Sip, esta es Petunia!" pensó Harry, avanzando un par de pasos más.
-Ahí estas! Ya era hora…- Petunia se calló al mirar a Harry. Había escuchado los pasos y simplemente había comenzado a gritar antes de girarse a mirarlo propiamente. Ahora que lo veía de frente, Harry lucía muy diferente.
Al principio se paralizó, incluso pensó en gritar por Vernon. Había un extraño en su casa! Pero luego reconoció las facciones de su sobrino y se dio cuenta de que el chico parado frente a ella era de hecho un Harry Potter mayor. No era solamente mayor, no traía gafas y su cuerpo era más grande, ya no era flacucho. Llevaba puesta ropa que sabía nunca había pertenecido a Dudley y parecían quedarle bien. Fue solo cuando recorrió el rostro del chico con la mirada por segunda ocasión que notó la media sonrisa burlona en su rostro.
-Qué has hecho?!- siseó mirándolo.
Harry miró hacia abajo, inspeccionando su cuerpo, y luego miró nuevamente a su tía.
-Qué, esto? Oh, no es nada. Bebí un poco de poción para fortalecer mente y cuerpo anoche. Me alegra ver que funcionó muy bien, no lo crees?
Harry soltó una risa ante la mirada de sorpresa y asco en el rostro de su tía.
-Qu… qu… que hiciste qué?!- exclamó.
-Hice un caldero…
-No lo digas de nuevo!- Petunia entró en pánico y corrió hacia la ventana para cerrarla.
Se giró nuevamente hacia un muy divertido Harry antes de escupir.
-En donde hiciste esa… esa cosa?!- demandó saber.
Harry abrió los brazos, señalando toda la cocina.
-Aquí, en donde más? Lo hice anoche, con mi caldero, justo ahí, en tu estufa- explicó Harry, señalando la estufa.
Harry suponía que la mujer amaba su cocina, al ver como lucía como si la acabaran de construir. Sabía que seguro se molestaría si atacaba su lugar sagrado.
Y tenía razón.
Petunia soltó un grito y puso sus manos en sus mejillas. Se giró hacia su preciada estufa y corrió hacia ella, revisando cada esquina como si pudiera ver alguna "mancha" de esa horrible magia, como una mancha de aceite o comida chamuscada.
Harry no pudo evitar una risa al ver a la patética mujer revisar la estufa antes de tomar los sartenes e inspeccionarlos con pánico.
Cuando estuvo segura que nada se había dañado, se giró para mirar a Harry. El rostro de la mujer estaba rojo de coraje, sus fosas nasales abiertas de par en par, parecía que lanzaría llamas en cualquier momento.
Harry no se vio afectado en lo más mínimo. Sabía que no importaba lo que quisiera hacer el tío Vernon o como quisiera tratar a Harry, no lo habría tratado mal si su tía, la hermana de su propia madre, lo hubiera detenido. Ella tenía tanta culpa como Vernon, ella era la familiar de Harry y había fallado en protegerlo.
-Como te atreves!- siseó Petunia- como pudiste usar mi cocina, mi casa, para hacer tu… tu… rara, anti natural…
-Es simple, en verdad- dijo Harry- usé un caldero en lugar de un sartén e hice una poción, es similar a hacer una sopa. La diferencia son los ingredientes, ya sabes, ojos de salamandra y lengua de…
-Basta! Basta! No quiero escucharlo!- gritó Petunia, parecía que iba a vomitar en cualquier segundo.
-Petunia, querida. Que sucede?- una voz se dejó escuchar detrás de él.
Harry se giró para encararlo. Sabía que la voz pertenecía al tío Vernon. Lo había escuchado la noche anterior, pero no lo había visto. Al verlo, jadeó de sorpresa. El hombre era tan alto como ancho. Su rostro estaba completamente enrojecido y un gran bigote se acomodaba debajo de su nariz. Casi no tenía cuello, al parecer su esposa compensaba esa parte. Sus pequeños ojos de botón estaban fijos en Harry, también se había sorprendido antes de reconocerlo.
-Tú… chico! Qué significa esto?!- demandó saber, olvidándose de su esposa un momento.
Harry no respondió, no tuvo que hacerlo. Petunia se encargó de explicar por él, lloriqueando algo sobre que su cocina estaba sucia con sus rituales malditos.
-Él… él uso esas horribles cosas en mi cocina, en nuestra casa! Ojos de… de… oh no puedo repetirlo!- dijo Petunia, abrazándose a sí misma con asco.
-Yo puedo. Lo digo?- preguntó Harry con burla.
-No dirás una palabra!- lo amenazó Vernon, su rostro enrojecía mas y mas. Ahora temblaba de rabia.
-Ok, no diré una palabra. Que tal un enunciado completo?- preguntó Harry, disfrutaba de la furia reflejada en el gordo rostro del hombre.
-Lo he intentado una y otra vez, pero tu simplemente no entiendes! No tienes ningún respeto por mi casa o mis reglas. Simplemente…- Vernon dejó de hablar, sus pequeños ojos estudiaron la cocina. Después se giró nuevamente hacia Harry, tenía una vena asquerosa a punto de reventar en su frente- anoche, cuando te vi en el pasillo, dijiste que habías venido por agua. Me mentiste, no es así? Estabas despierto haciendo tu abracadabra, no es así?- demandó saber.
Harry simplemente sonrió.
Vernon se enderezó a toda su altura, que ahora tenía menos efecto, ya que Harry era más alto.
-Es todo, chico! Te lo advertimos! Vamos a encerrarte en tu habitación! No saldrás para nada! Ese es tu castigo- el tono autoritario de tío Vernon no hizo nada a Harry.
Harry pretendió pensar en su supuesto castigo, ladeando la cabeza y entrecerrando los ojos. Luego volvió a mirar a Vernon, diciendo una sola palabra.
-No.
El tío Vernon miró al muchacho frente a él, completamente sorprendido. Petunia parecía estar a punto de desmayarse.
-Qué?
-Dije que no. No estoy de acuerdo con tu castigo- declaró Harry firmemente.
-No está a discusión!- escupió Vernon, enfurecido ante el atrevimiento de su sobrino.
-Bueno, ahora sí lo está. No hice nada malo, así que no tomaré ningún castigo- respondió Harry.
Vernon tuvo suficiente.
-Es todo! A la alacena! Ahora!- gritó, perdiendo toda la cordura.
Quiso tomar a Harry y arrastrarlo hacia la alacena. En la mente Muggle de Vernon, el cambio de apariencia en Harry era solo una ilusión física. No creía que el chico se hubiese hecho fuerte de la noche a la mañana. Así que estuvo más que sorprendido cuando sintió que le tomaba la mano y la torcía hasta dejarla pegada a su espalda atrapándolo en una dolorosa llave. Su peso fue utilizado en su contra y fue lanzado contra la pared, haciendo que su rostro golpeara la pintura. Vagamente escuchó el grito de horror de Petunia detrás de él.
-Creo que deberías reconsiderar intentar hacer eso otra vez!- siseó Harry peligrosamente al oído de tío Vernon.
Fue entonces que Vernon lo supo.
Ese no era Harry. No podía ser Harry. Su sobrino Harry nunca haría semejante cosa. Era terco y respondón todo el tiempo, pero nunca lo amenazaría de esa manera, nunca.
-Quién… quién eres?- preguntó con terror verdadero en su voz.
Harry lo soltó y lo giró. Estaba más que comprobado que la fuerza de Harry era tal que podía controlar hasta un hombre de la talla de Vernon Dursley. Vernon miró el sonriente rostro de su sobrino.
-No te preocupes, tío. Sigo siendo yo, Harry Potter. Pero me decidí a no dejar que me traten como basura- los ojos verdes de Harry se oscurecieron solo un poco, pero Vernon lo notó. Pasó saliva pesadamente y trató de apartarse de la pared. Pero Harry lo tenía bien sujeto, no tenía a donde ir.
Lo siguiente que Vernon supo, fue que lo habían tomado del cuello de sus ropas y ahora lo arrastraban por la cocina. Cuando pudo reaccionar ya estaba frente a la alacena bajo las escaleras. Vernon no entendía lo que estaba pasando. Podía escuchar a Petunia sollozar detrás de él, pero no podía girarse debido al agarre tan fuerte de Harry.
Harry abrió la puerta de la pequeña alacena.
-Adentro- ordenó.
Vernon movió el rostro para mirar a Harry, sin creer lo que escuchaba.
-Qué?
-Métete- explicó Harry, señalando la alacena.
Vernon no creía lo que escuchaba. No iba a ser tratado de semejante manera en su hogar! Era impensable!
-Harry, no puedes hacer esto! Es inhumano!- lloró Petunia, sabía que alguien del tamaño de Vernon a duras penas entraría en la alacena. Estaría sumamente incomodo.
Harry se giró a mirarla. Su expresión seguía tranquila, pero podía ver fuego de ira en sus ojos verdes.
-Que gracioso, no pensaban que era inhumano cuando me forzaron a vivir aquí por diez años.
Petunia se quedó sin palabras. Miró a Harry con terror en los ojos. El chico aparto la mirada y volvió su atención a su tío.
-Vamos, tío. Fuiste rápido en decidir encerrarme aquí, entra por ti mismo y ve lo que se siente. Tal vez entonces pienses dos veces si es necesario encerrar a alguien aquí dentro.
Vernon no iba a entrar ahí. Solo ver el pequeño y oscuro espacio lo hacía sentir claustrofóbico.
-Papá? Qué… qué está pasando?
Los tres se giraron para ver a Dudley de pie en la escalera. Harry se fijó en la figura de su primo. Era grande, como su padre, pero no estaba tan pasado aun. Sus ojos estaban fijos en Harry u en su papá, estaba visiblemente asustado. No reconoció a Harry en un principio.
-Quién eres? Qué le estas hacienda a mi papá?- Dudley avanzó hacia su primo, pero sintió como algo invisible lo empujaba hacia atrás. Sus ojos se abrieron a más no poder al ver la varita en la mano de ese extraño.
Petunia y Vernon gritaron al ver a Harry apuntar a su hijo con su varita.
-No puedes… no puedes usar eso! Te expulsaran!- gritó Vernon mientras trataba de soltarse del agarre de Harry.
-No esta vez. Le hice unos cambios. Ahora puedo hacer toda la magia que quiera y el Ministerio no se enterará!- Harry pudo ver el efecto inmediato de sus palabras en los tres Muggles. Se encogieron aterrorizados y Duddley comenzó a lloriquear patéticamente. Harry lo volvió a apuntar con su varita y Dudley fue empujado contra la pared. Pudo escuchar a sus tíos gritar.
-Quieto! Buen chico- se burló Harry de Dudley antes de volver a su tío- y tú, adentro!- dijo Harry.
De inmediato, Vernon se movió hacia la alacena.
No fue una escena linda, pero finalmente Vernon pudo meterse en el pequeño espacio. Harry se despidió con él moviendo la mano antes de cerrar la puerta de golpe y cerrarla con un audible click. Se giró a mirar a una muy pálida Petunia.
-Creo que ya podemos desayunar, quiero algo de tocino. Crees que puedas prepararlo para mí?- preguntó con una dulzura venenosa en la voz.
Petunia asintió con la cabeza, demasiado asustada como para hablar, antes de correr a la cocina. Harry miró hacia Duddley, que seguía presionado contra la pared como si estuviera en una trampa para ratones.
Harry lo ignoró y fue hacia la cocina. Liberaría a Dudley y Vernon e unos minutos. No los iba a torturar por mucho tiempo. Solo los iba a hacer pensar en sus acciones y luego los dejaría.
Mientras se sentaba en la mesa y miraba a una histérica Petunia apresurarse para prepararle el desayuno, podía ver las marcas de lágrimas en sus mejillas, pero ella las ignoraba. Verla no hacía a Harry cambiar de opinión. Sabía que su otro yo debió de haber soltado incontables lagrimas en esa casa y ninguno de los habitantes de dicho lugar había hecho absolutamente nada por limpiárselas.
Se enderezó cuando Petunia ponía un gran plato de desayuno frente a él. Harry comió su desayuno con una sola cosa en mente; los dos días que tenía en ese mundo los pasaría asegurándose de que ninguno de los Dursley volviera a maltratar a Harry Potter.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
El Príncipe se va a divertir de lo lindo con los Dursley..! Y el pobre de Harry.. Cuántos más errores habrá en esa estadía..?xD Cuántos podrá salvar Damien..?xD Muchas gracias por leer..!
