Y el titulo es la descripcion exacta de toda la vida de Harry sin importar en que universo se encuentre..xD Disfruten..!=D
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Problemas..!
Lily y James despertaron al mismo tiempo, y por unos minutes no entendieron el porqué. James usualmente era imposible de despertar, solo se paraba de la cama cuando era absolutamente necesario. Pero ese día había despertado al mismo tiempo que Lily. Ambos se miraron con expresiones sorprendidas. Entonces escucharon el sonido de alguien en la cocina. Lily murmuró un "Damien" antes de tallarse los ojos. Miró el reloj a su lado y vio que solo era media hora más tarde de su hora usual para despertar. Se imaginó que Damien se habría despertado buscando desayuno. Pensando en el desastre que haría si se preparaba desayuno él mismo, se apresuró a salir de la cama.
Ambos padres se levantaron y se prepararon para iniciar su último día de vacaciones de verano. Al día siguiente regresarían a Hogwarts. No habían discutido qué haría Harry aun, no habían tenido oportunidad de hablarlo, pero sabían que esa conversación no sería realmente importante. Harry ya era más adulto que cualquier chico de dieciocho años debería ser. Había tomado una decisión y seguramente se mantendría firme a esta.
James y Lily caminaban escaleras abajo cuando vieron a un Damien aun luciendo medio dormido, bajando las escaleras también. Lily se sorprendió al ver que Damien no era el que los había despertado. Entonces eso significaba que era Harry el que estaba en la cocina.
Lily, seguida de James y Damien, abrieron la puerta de la cocina y se paralizaron de sorpresa ante lo que vieron.
Harry estaba ahí, ya vestido, y estaba preparando un gran desayuno. La escena hizo que todo el sueño que quedaba en Damien desapareciera. Miró al chico con la boca abierta de par en par. Lily y James se habían quedado sin palabras. Harry nunca preparaba desayuno, que pasaba ahí?
-Harry?- logró soltar Lily.
Harry apartó la Mirada de la estufa, donde preparaba ocho jugosas salchichas, y sonrió a su familia. "Ahí está de nuevo" pensó Lily al ver esa extraña sonrisa en el rostro de su hijo. Era una sonrisa muy dulce, sumamente diferente de sus sonrisas usuales.
-Buenos días!- dijo Harry alegremente, sin darse cuenta de la sorpresa que había causado.
-Qué… qué estás haciendo?- preguntó James, mirando el montón de pan tostado en la mesa y los platos y cubiertos arreglados en cada asiento.
-Preparo el desayuno- respondió Harry.
Damien salió del shock en el que estaba y casi corrió hasta Harry.
-Harry, tu nunca preparas desayuno- dijo, poniendo un exagerado énfasis en la palabra "nunca" mientras le dedicaba una mirada llena de pánico.
Harry pareció confundido solo un segundo antes de recuperarse.
-Lo sé, solo pensé que antes de que todos se vayan a Hogwarts, sería lindo si todos comiéramos el desayuno que yo preparé.
Lily sintió que algo le apretaba el corazón al escucharlo. Compartió una mirada sorprendida con James. Eso era algo que nunca había escuchado de Harry. En esas últimas semanas, había estado actuando como si no fuera a notar que ellos no estaban, pero ahora se esforzaba por hacer un esfuerzo especial para ellos.
-No tenías por que hacerlo, Harry- se las arregló para decir Lily, luchando contra el nudo en su garganta.
-No es nada grande, solo desayuno- respondió Harry, con un deje de timidez en su voz.
Harry les indicó que tomaran asiento antes de llevar el resto de la comida a la mesa. Lily estaba muy contenta con el modo en que todo estaba cocinado, y como se las había arreglado para dejar todo limpio y acomodado después de cocinar. Se preguntó si eso sería obra de Voldemort también. Recordaba esos horribles recuerdos que había visto acerca de la infancia de Harry, y como lo habían obligado a preparar la cena a la corta edad de cuatro años. Recordar eso hizo que sus ojos le quemaran llenándose de lágrimas, se apresuró a disimularlas.
-Esto se ve muy bien- dijo, aclarándose la garganta- de haber sabido que eras bueno cocinando te hubiera pedido que me ayudaras con las comidas.
Harry solo sonrió ante el cumplido y bajó la mirada. James estaba muy ocupado metiéndose comida a la boca como para decir algo. Pero si levantó los pulgares en dirección a Harry antes de volver a engullir su comida. Damien apenas si comía. Sentía un vacio en el estomago y no podía obligarse a comer.
En cuanto terminaron el desayuno, Damien arrastró a Harry escaleras arriba.
-A que estás jugando?- le gruñó en cuanto estuvieron a salvo dentro de la habitación.
-Qué?- preguntó Harry, confundido.
-Quieres que nos atrapen? Es por eso que hiciste tremenda escena?- preguntó Damien, molesto- Harry nunca hace desayuno, nunca! No ayuda con las tareas del hogar para nada. Pudiste hacer que nos descubrieran fácilmente!
Harry lo miró sorprendido, pero respondió con tranquilidad.
-Bueno, debería ayudar. Es injusto que mamá cocine todo el tiempo.
Damien miró a Harry fijamente.
-Ese no es el punto!- soltó.
-Mira, lo lamento, pero quería hacer algo para mamá, tú mamá- se corrigió ante la mirada de Damien- voy a regresar a mi mundo esta noche y solo… solo quería hacer algo lindo.
Damien se calmó ante eso.
-Lo entiendo, pero debiste haber consultado conmigo primero. No puedes hacer algo que el otro Harry nunca haría, eso solo hará que mamá y papá sospechen que no eres Harry aunque si eres Harry pero no el Harry que ellos creen. Tiene sentido?- preguntó Damien confundiéndose él mismo.
-Vagamente- respondió Harry, pero le sonrió al menor, haciendo que él también sonriera.
-Estas bien con lo de esta noche?- preguntó Damien mientras volvían escaleras abajo. Harry se tensó un poco pero asintió con la cabeza firmemente- iré a tu habitación después de que todos se hayan dormido- confirmó Damien.
Harry volvió a asentir sintiendo que le pesaba el corazón. Dos días no eran suficientes para conocer a su familia. Apenas si había hablado con sus padres. Había pasado todo ese tiempo observando en silencio, mirando a su alrededor con hambre de conocerlo todo. Tenía que asegurar que esa experiencia le alcanzara para toda una vida. Aun así deseaba que durara un poco más.
Harry y Damien apenas entraban a la sala cuando la chimenea se llenó de llamas verdes. Los chicos vieron una alta figura saliendo de las llamas y sacudiéndose los restos de hollín con una mano enguantada. Se sacudió el lacio cabello rubio elegantemente mientras recorría la habitación con esa fría mirada gris. La mirada se posó en Harry y una rara sonrisa se posó en sus finos labios.
Harry miraba al hombre, sorprendido. Nunca se habría imaginado que Lucius Malfoy llegara a la mansión Potter por Polvos Flu así nada mas como si lo hubieran invitado! Harry sabía que el hombre frente a él era el Lucius Malfoy de ese mundo, pero eso no lo detuvo de sacar su varita. Solo se detuvo cuando sintió la mano de Damien sobre la suya, deteniéndolo de sacar su varita. Harry recordaba a Lucius Malfoy de su mundo. La última vez que el señor Malfoy, se estaba riendo y ridiculizaba a Harry mientras estaba atado a la tumba de los Riddle y Voldemort lo torturaba. Un odio puro invadió a Harry al recordar eso, apenas si pudo detenerse a si mismo de lanzarse contra el hombre.
Pero la mente de Harry registró que después de que Damien lo detuvo de sacar la varita, no hizo ningún movimiento en contra de Malfoy. Miraba al hombre con una agradable, aunque forzada, sonrisa.
Malfoy se acercó a los chicos y asintió con la cabeza en dirección a Damien. Harry se dio cuenta de que estaba hablando, pero su sistema completamente sorprendido no podía entender las palabras. Se forzó a escucharlo.
-… esperaba encontrarte en casa. No estaba seguro de como buscarte estos días.
Harry se dio cuenta de que Malfoy le hablaba civilizadamente, y la forma tan casual de hablar lo golpeó como una corriente eléctrica. Le sonreía, casi del modo en que Sirius lo hacía, como un tío o una figura paterna, Eso hizo que Harry reaccionara de la peor manera.
Se cruzó de brazos, dio un paso hacia atrás y miró al hombre con el entrecejo fruncido. Se cruzó de brazos en un intento de contenerse de sacar su varita. Se imaginó que Lucius no lo dañaría, si no Damien ya hubiese llamado a sus padres por que había un Mortífago en la casa. Pero eso no valía para que Harry dejara de odiar al hombre.
-Qué quieres?- escupió Harry fríamente.
Lucius se sorprendió. Miró a Harry fijamente, tratando de descubrir por qué le hablaba de esa manera. Qué había hecho para que Harry le hablara fríamente?
Damien le dio un ligero codazo, pero Harry lo ignoró, ese odio por el Malfoy mayor le impedía escuchar razones.
Lucius se aclaró la garganta.
-Draco me informó que no fuiste a visitarlo estos últimos días. Me dirigía al hospital y quería ver si querías acompañarme.
Harry estaba completamente perdido. Qué estaba pasando? Por qué Draco se molestaría porque Harry no lo visitara? No podían ser amigos en esa dimensión, o si? No, eso no podía estar bien. Acaso había dicho que iba al hospital? Draco estaba enfermo o herido? Harry no pudo aclarar su mente lo suficientemente rápido para responder, pero Damien ya había tomado el control de la conversación.
-Harry nos estaba ayudando, como nos estamos preparando para ir a Hogwarts. Estoy seguro que visitará a Draco después, tal vez mañana?- dijo Damien, mirando a Harry con ojos muy abiertos, esperando que lo reafirmara.
Lucius miró a Harry, esperando su respuesta.
-Draco espera verte. Si pudieras venir hoy…- Lucius insistió.
-No puedo hoy. Como dijo Damien, estoy ocupado. No tengo tiempo- respondió Harry, confundido a más no poder por lo que sucedía.
El rostro de Lucius perdió aun más color y Harry estaba seguro de que había notado algo de dolor en sus ojos. Pero lo ocultó bien, su máscara de indiferencia bien puesta en su rostro y apartó la mirada de Harry. Se sacudió la ropa mientras se dirigía hacia la chimenea.
-Bueno, entonces será mejor que me vaya. No quiero entretenerte de tu ocupado itinerario.
Lucius hizo un fino movimiento con su mano y entró en la chimenea, desapareciendo en una llamarada verde.
En cuanto se fue, Damien miró a Harry.
-Qué demonios?! Por qué le hablaste de ese modo?!
-Es un Mortífago en mi mundo y estaba presente cuando Voldemort me torturaba- explicó Harry rápidamente.
-Eso fue en tu mundo. No puedes simplemente asumir que todos serán lo mismo aquí. Debes saber que Harry es muy cercano a Lucius. El modo en que lo hablaste no estuvo bien- dijo Damien, pensando en lo que diría su hermano al respecto. Convenientemente evitó confirmar si Lucius era un Mortífago en ese mundo también. Eso sería muy difícil de explicar.
Decir que Harry estaba sorprendido era poco. Sus cejas desaparecieron casi hasta la línea de su cabello y saltó en shock.
-Es un amigo?! Como es eso posible?!- preguntó.
-Eso no es importante- dijo Damien. Notando como su respuesta molestaba a Harry, pero este no presionó mas. En lugar de eso se enfocó en otro tema de discusión; Draco.
-Y qué pasa con Draco? Por qué Lucius dijo que Harry querría visitarlo? Y Por qué esta en el hospital.
Damien se removió incomodo. Cómo se supone que debería contestar a eso sin revelar demasiado?
-Draco es… es el mejor amigo de Harry- respondió.
La reacción de Harry no tenía precio. Jadeó fuertemente mirando a Damien, sus ojos abiertos como pelotas. Dejó salir un agudo sonido que sonó a algo como "Qué?!" mientras miraba al menor como si le hubiera salido otra cabeza.
Damien luchó por esconder su sonrisa, pero no pudo ya que la expresión de Harry era tal que lo hizo soltar una carcajada. Finalmente, Harry se las arregló para componerse y aclarar su garganta antes de preguntar.
-Cómo… qué… cuándo pasó esto… cómo pudo pasar?
Damien rió de nuevo, haciendo que Harry frunciera las cejas.
-Cómo es que esto es gracioso?- preguntó Harry, molesto.
-Lo siento, es que tu reacción, supongo que Draco Malfoy de tu mundo no te agrada?- preguntó Damien sin esconder lo divertida que se le hacia la situación.
-Lo odio, pero probablemente no tanto como él me odia a mí. Hemos peleado desde primer año. No puedo creer que en un universo alterno sería amigo de Draco Malfoy- dijo Harry con molestia.
Damien se encogió de hombros y se sentó en uno de los sillones.
-Bueno, aquí eres su amigo, no solo su amigo, su mejor amigo. Han estado juntos desde niños. Harry no confía en nadie tanto como confía en Draco- Damien trató de sonar indiferente, pero no pudo evitar el tono de celos en la última frase.
-Y puedo ver que no estás feliz por eso- dijo Harry.
Damien se encogió de hombros intentando la indiferencia de nuevo, pero no funcionó.
-Es solo… yo tampoco me llevo bien con Draco. Algunas veces me duele que, siendo el único hermano de Harry, no confíe en mi tanto como en Draco. Entiendo el porqué, pero eso no lo hace más fácil.
Harry asintió entendiéndolo.
-A que casa va Draco?- preguntó Harry, esperando entender cómo podía ser amigo de ese arrogante y egoísta Malfoy.
-Slytherin- respondió Damien.
Harry se preocupó.
-Y Harry?- preguntó con inseguridad.
Damien sonrió de lado.
-En qué casa crees que está?- preguntó Damien.
Harry sabía que el Sombrero Seleccionador había considerado enviarlo a Slytherin. Había sido solo su propia petición lo que lo había enviado a Gryffindor. Pero que había de este Harry? Tal vez no había pedido al Sombrero Seleccionador que lo mandase a Gryffindor. Tal vez lo había puesto en Slytherin. Eso explicaría por qué era amigo de un Slytherin como Malfoy.
-Dime que no es un Slytherin- suplicó Harry.
La sonrisa de Damien desapareció. No podía decir eso porque, en un sentido, Harry si era Slytherin. Voldemort lo había marcado como su heredero, el último descendiente de Salazar Slytherin. Eso lo hacia un Slytherin. Damien se aclaró la garganta.
-Estuvo en Gryffindor- dijo rápidamente.
Harry dejó escapar un suspiro de alivio.
-Oh Dios, me asustaste- rió. Después de un momento añadió- entonces Draco fue a ese entrenamiento también?
Damien lo miró confundido. No tenía idea de lo que estaba hablando.
-Entrenamiento?
-Sí, ya sabes, al entrenamiento al que fue enviado Harry cuando era menor? El que me dijiste?
Damien recordó la mentira que había dicho.
-Oh, sí, lo siento, me confundí- respondió.
-Dijiste que Harry y Draco eran amigos desde que eran niños. Si fueron a diferentes casas en Hogwarts entonces debieron de hacerse amigos antes de eso. Así que estuvieron juntos en el grupo de entrenamiento?- preguntó Harry.
Damien no sabía que responderle.
-Sí, estuvieron en el mismo grupo.
Harry pensó en eso y negó con la cabeza.
-Este es un mundo extraño; los Malfoy no son Mortífagos y Draco Malfoy y Harry Potter son mejores amigos. Qué puede ser mas extraño que eso?- rió el mayor.
Damien sonrió por que no podía decir lo que estaba pensando.
"No tienes ni idea!"
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Harry pasó el resto del día con sus padres. Damien rondaba por ahí, vigilando como iba todo y estaba listo para saltar si Harry decía algo fuera de lo ordinario. Pero las cosas fueron bastante bien.
Harry le había ayudad a Lily a preparar el almuerzo y había disfrutado cada segundo de cocina con ella. LE encantaba el modo en que hablaba su mamá; su voz era mucho más dulce que la de su hermana. La tía Petunia tenía una voz aguda y siempre parecía sisear a Harry. Pero Lily tenía una voz maravillosamente dulce. Sus palabras eran gentiles y amables. Sonreía mucho. Eso era lo que más le gustaba a Harry, su sonrisa.
Después del almuerzo pasó tiempo con James. Harry se dio cuenta rápidamente que James no era como el padre que había imaginado. No era estricto y nunca gritaba o reprendía ni a él ni a Damien. Era muy casual y parecía más un amigo. Reía mucho. Harry pensaba que su risa era contagiosa. Si comenzaba a reír, los demás se le unían. James era todo lo que Harry había deseado en un padre, especialmente cuando el tío Vernon le gritaba o gruñía incontrolablemente por las razones más estúpidas. En esos momentos, Harry siempre había deseado que su papá estuviera con él.
Ya era hora de la cena, y James y Damien se estaban preparando para comer. Lily había sacado a Harry de la cocina diciendo que, como esa era su última cena en casa, quería pasarla en familia y que ella haría toda la comida. Se irían a Hogwarts por la mañana.
Harry caminó por el jardín y notó que tenían un campo de Quidditch. Debió de imaginar que su padre tendría algo así en el patio trasero. Caminó hacia allí y se sentó sobre una tarima. Se sentó en silencio mirando el atardecer con dolor en su corazón. Volvería a su mundo en solo unas horas. Sus dos días terminarían después de la cena, cuando James y Lily se fueran a dormir, él y Damien usarían la brújula y regresarían. Harry sabía que tenía que regresar. Él pertenecía al otro mundo, a Privet Drive donde era odiado e ignorado, al mundo que no había creído en él cuando había dicho que Voldemort estaba de regreso, al mundo en donde el Lord Oscuro esperaba encontrarlo de nuevo, y Harry sabía que si lo enfrentaba otra vez, no iba a sobrevivir.
Harry dejó escapar un suspiro y miró el cielo mientras se volvía color rosa con el atardecer. Qué no daría por quedarse ahí? En un mundo con sus padres, en un mundo con un feliz y exitoso Sirius Black, en un mundo donde Voldemort había sido derrotado. Harry aun no sabía cómo habían lograd derrotarlo, o quién lo había hecho. Había estado muy ocupado memorizando a su familia y había olvidado otros temas por completo.
Harry estaba perdido en sus pensamientos y no escuchó los pasos acercándose detrás de él. Solo se dio cuenta que había alguien detrás de él cuando sintió dos delgados brazos cruzar por su pecho, abrazándolo por detrás. Antes de que Harry pudiera reaccionar, escuchó una familiar voz susurrar en su oído.
-Espero que estés pensando en mí.
Harry se giró para ver quien lo abrazaba. Lo primero que registro fue cabello pelirrojo, luego vio el rostro de la hermana de su mejor amigo. El rostro sonriente de Ginny lo saludó y Harry pegó un salto de sorpresa, provocando que cayera de la tarima. Cayó de lado y fue hasta el suelo.
-Oh! Harry! Estas bien?- preguntó Ginny cuando Harry impactó contra el pasto.
-Sí, si… estoy bien, solo… me sorprendiste- se las arregló para decir coherentemente.
Ginny luchó por ocultar su sonrisa. Era la primera vez que había atrapado a Harry desprevenido. Sabía que tenía buenos reflejos y usualmente nunca perdía el equilibro en nada. Pero justo ahora lucía realmente tierno tratando de aparentar que no había pasado nada.
-Lamento asustarte. Solo quería darte una sorpresa- rió la chica.
Harry trataba de no mirarla fijamente. Esa Ginny era obviamente mayor a la de su mundo. Esta Ginny era tres años mayor, tenía diecisiete, la de su mundo solo tenía catorce.
-Qué… um… qué haces aquí?- preguntó Harry, preguntándose por qué estaba sola.
-Vine a verte. Pensé que a partir de mañana ya no podré verte hasta las vacaciones de Navidad y no quería irme sin despedirme- Ginny se acercó a Harry mientras hablaba, haciendo que Harry retrocediera un par de pasos. Qué estaba pasando? Por qué querría Ginny ver a Harry?
-Oh, um… eso es verdad- dijo Harry patéticamente.
Ginny se detuvo y miró a Harry.
-Qué te pasa hoy?- preguntó la chica, notando ese nerviosismo completamente atípico en Harry.
-Eh? Nada. No me pasa nada, por qué?- respondió Harry.
Ginny lo miraba de un modo que le hacia sentir a Harry que lo iba a descubrir. La chica se acercó a él, mirándolo fijamente. Harry le sonrió y trató de no ponerse nervioso. Se paralizó cuando Ginny envolvió su torso con sus brazos y se pegaba a él.
-Estás bien?- preguntó preocupada.
-Sí, bien- respondió Harry casi sin aliento. Por el modo en que se comportaba y las palabras que decía, ahora podía confirmar que el Harry de ese mundo y Ginny eran más que amigos.
Ginny se apartó al sentir la inconformidad de Harry con su abrazo. Miró algo herida como Harry retrocedía un poco más.
-De verdad voy a extrañarte, Harry- susurró Ginny.
-Uh. Sí, yo… yo también- tartamudeó Harry.
Ginny lo miró, sus ojos fijos en los de él. Lo miraba intensamente.
Harry pasó saliva pesadamente, no le gustaba el modo en que lo miraba. Tenía la sospecha clara en sus iris.
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Damien apenas abría la puerta para salir y llamar a Harry por que la cena estaba lista. Pero abrió la puerta para encontrarse con Harry y Ginny caminando rápidamente hacia la casa. Damien casi se desmaya al ver a la pelirroja. En qué momento había llegado?
Damien se dio cuenta que ambos caminaban a paso rápido y no hablaban entre ellos. No estaba seguro si eso era bueno o malo.
-Ginny! Hola, a qué hora llegaste?- preguntó Damien cuando los dos entraron a la casa.
-Hace unos minutos. La profesora… quiero decir, la señora Potter me dijo que Harry estaba allá afuera, así que fui a verlo primero- explicó.
-Oh- Damien miró a Harry, podía descifrar, por su expresión, qué había pasado. Pero Harry no miraba a Damien.
En ese momento, Lily apareció desde la cocina.
-Ahí están. Me preguntaba en donde estaba todo el mundo. Ginny, te quedarás a cenar?- peguntó.
-No, gracias, señora Potter. Mamá me espera en casa- respondió Ginny.
-Ah, está bien- dijo Lily antes de entrar en la cocina nuevamente.
-Bueno, te veo mañana, Damy- le dijo Ginny a Damien.
-Sí, nos vemos- respondió Damien.
Se apartó un par de pasos para darles algo de privacidad a la "pareja". Pero no se alejaría mucho. Ginny se giró hacia Harry.
-Mantente en contacto si puedes- dijo antes de abrazarlo nuevamente. Se inclinó para besarlo, pero Harry movió el rostro para que el beso quedara en su mejilla y no en sus labios. Damien, que miraba discretamente, se cubrió el rostro con las manos y gimió. Su hermano iba a tener que hacer mucho control de daños con Ginny cuando regresara. Ginny se apartó, luciendo muy herida por el comportamiento de Harry. Susurró un "Adiós" y fue a la chimenea para marcharse.
-Ginny! Espera un segundo- la llamó Damien. La atrapó en la sala y pudo ver lo triste que estaba por el comportamiento tan frio de Harry.
-Gin, no le hagas caso a Harry. Se peleó con papá hoy. Papá intentaba convencerlo de que fuera a Hogwarts con nosotros y han tenido una gran discusión al respecto. No está de muy buen humor. No tiene nada que ver contigo- la consoló Damien.
-No lo sé, Damy. No parecía él mismo hoy- dijo infeliz.
Damien le dio un par de palmaditas en el hombro.
-Estará como nuevo mañana- le dijo con una sonrisa.
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Damien regresó a donde estaba Harry esperándolo. Ginny se había marchado por la Red Flu. Harry se giró hacia Damien, que tenía una sonrisa burlona en el rostro. Ninguno habló por un par de minutos, entonces Damien se aclaró la garganta.
-Supongo que debí haberte dicho sobre Ginny, eh?- preguntó sin quitar la sonrisa de su rostro.
-Hubiera ayudado, si!- respondió Harry.
Damien soltó una carcajada y pronto Harry se le unió. Los dos chicos fueron escaleras arriba para hablar.
-No puedo creer que Harry este saliendo con Ginny- dijo Harry sentándose en la cama- es la hermana de Ron! Su hermana! No puedo creer que Ron estuviera de acuerdo con eso!- continuó, imaginando lo que diría su amigo pelirrojo si se atreviera a salir con Ginny.
-De hecho Ron está feliz con eso- respondió Damien- Ginny estuvo enamorada de Harry desde hace mucho. Ron se alegró por su hermana cuando Harry correspondió sus sentimientos.
Harry negó con la cabeza de nuevo.
-La hermana de Ron. Estoy seguro de que debe haber alguna regla en algún lado sobre salir con la hermana de tu amigo.
-En verdad? Y qué es lo que dice esta regla?- preguntó Damien.
-Que no lo hagas!- respondió Harry.
Damien soltó una carcajada ante eso. Iba a extrañar a ese Harry. Era gracioso.
-Bueno, por como actuaste con ella, estoy segura de que Harry tendrá que hacer mucho para compensarla- dijo Damien.
Harry lo miró horrorizado.
-No hice nada! Creo que actué decentemente considerando las circunstancias- dijo.
Damien rió ante su expresión.
-Solo bromeo. LE dije a Ginny que habías vuelto a pelear con papá y que por eso actuabas raro.
-Vuelto a pelear?- preguntó Harry, captando eso de inmediato.
Damien se pateó mentalmente, tenía que dejar de hacer eso.
-Ya sabes como es, discuten por cosas tontas. Harry algunas veces se molesta con papá y explota sin sentido- explicó Damien.
-Pensé que papá era muy tranquilo- comentó Harry.
-Lo es, es solo que cuando se trata de Harry y algunas de las cosas que hace, papá se pone sobre protector y eso no le gusta a Harry- trató de explicar Damien.
Harry lo pensó. Comenzaba a cuestionar a su otro yo y como era su personalidad. Parecía muy seguro de sí mismo, era muy fuerte y Harry asumía que, gracias a su entrenamiento, su magia era avanzada. Pero su relación con sus padres era escasa. Tenía una gran relación con su hermano, pero no era cercano a su mamá y papá. Harry pensó en la razón de esto. Era realmente porque Harry había vivido lejos de ellos por tanto tiempo y ahora no encontraba lugar en la familia, o era algo más? Harry comenzó a dudar de todo lo que le habían dicho. Debía haber algo mas, algo que Damien no le estaba diciendo.
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Harry estaba recostado en la cama, sus ojos fijos en el techo. Había disfrutado mucho esa última cena con su familia. Sentía que los dos días habían pasado en un abrir y cerrar de ojos. Le dolía el solo pensar a lo que regresaría. A su diminuta habitación en Privet Drive, a los regaños de sus tíos, a las miradas acusadoras que de seguro le dedicarían en Hogwarts.
Un firme golpe en su puerta lo sacó de sus pensamientos. Se sentó en la cama cuando la puerta se abría y Damien entraba en silencio. Llevaba la brújula dorada en su mano y caminaba en puntillas. Harry salió de la cama rápidamente. Ya se había puesto su propia ropa, las que había llevado al llegar a ese mundo.
-Estás listo?- preguntó Damien.
Harry asintió, notando la emoción en la voz del otro chico al preguntarle. Estaba obviamente aliviado de que todo terminara. Harry lo entendía, Damien estaba bajo mucha presión, tratando de ocultar la verdad a sus padres y a otros.
-Ok, iré contigo- dijo Damien tomando la brújula.
Harry recorrió la habitación con la mirada una última vez, tratando de grabarse lo más que pudiera acerca de su vida alterna. Sus ojos pasaron por el espejo al otro lado de la habitación. Aun se veía como el otro Harry. El hechizo aun tenía efecto. Se sentía extraño mirarte al espejo y no ver tu propio reflejo.
Harry se aseguró de llevar con él sus gafas, varita y su álbum de fotos.
-Bien, listo?- preguntó Damien, mirándolo.
-Sí, vamos- respondió Harry.
Damien movió el anillo exterior cinco veces y el interior otras tres. Justo como Harry le había dicho que repitiera. Sostuvo la brújula firmemente en su mano mientras tomaba a Harry con la otra.
-Damien, muchas gracias por todo- dijo Harry sinceramente.
-Ni lo menciones- sonrió el menor. Sostenía la brújula y esperaba que la luz apareciera.
Pero no lo hizo.
Damien esperó un par de segundos más, poniéndose impaciente con la falta de actividad de la brújula. Damien sacudió el aparato y lo miró fijamente.
Nada.
No estaba haciendo nada. No había brillo, ni luz, las manecillas estaban inmóviles apuntando hacia el norte, negándose a moverse. Damien podía sentir el pánico crecer en su interior. Soltó la mano de Harry y volvió a mover los anillos a la posición original y luego como Harry le había indicado de nuevo. Seguía sin pasar nada. Comenzó a mover la brújula, cada manecilla, cada anillo, todo, pero nada la hacía reaccionar.
-Qué sucede?- preguntó Harry, mirando la brújula.
-No lo entiendo… no funciona! Estoy haciendo todo lo que se supone que debo hacer! No… no está funcionando!- Damien ya estaba en completo pánico. Movía los anillos a todos lados, intentando hacer que la brújula reaccionara. Nada pasó. La brújula seguía inerte.
Damien se giró a mirar a Harry.
-Por Merlín! Esto es malo; muy muy malo, muy malo!- dijo Damien con una clara alarma en su voz.
-Por qué no está funcionando?- preguntó Harry, no tenía mucha prisa en regresar, pero sentía curiosidad.
-No lo sé! No puedo hacer que funcione!- Damien estaba por lanzar la jodida cosa por la ventana, pero no lo hizo, sabiendo que eso era lo único que traería a su hermano de regreso.
Damien puso la brújula con cuidado sobre la cama de Harry y sacó su teléfono. Se preparó mentalmente para lo que venía. Esa era una llamada telefónica que no quería hacer.
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Mundo Cannon
Harry sintió la vibración de su teléfono y respondió casi inmediatamente. Pero no se esperaba que los gritos de Damien llenos de pánico casi le reventaran el oído.
-Harry! Harry! Algo va mal. La brújula no funciona, no sé qué pasó, no se mueve!
-Ya, ya, tranquilo- dijo Harry, intentando entender lo que decía. Escuchó a Damien soltar un suspiro entrecortado antes de halar con claridad.
-Traté de usar la brújula pero nada pasó. Moví los anillos como me dijiste, pero no funciona- relató Damien, hablando lento pero alarmado.
El corazón de Harry pegó un brinco.
-Qué quieres decir con que no funciona? Qué le hiciste?- preguntó.
-Nada! Juro que no hice nada, no la toqué estos dos días, solo ahora- dijo Damien.
Harry comenzó a caminar por la habitación.
-No pudo simplemente dejar de funcionar! Algo le debió de haber pasado- dijo Harry.
-No sé qué le pasó! La tomé justo ahora y moví los anillos y no pasa nada. No hay luz, ni brillo, las manecillas están en solo lugar. No lo entiendo- exclamó Damien.
Harry soltó un suspiro de frustración. No esperaba que algo así sucediera. Todo había salido de acuerdo al plan. Por qué la brújula no funcionaba?
-Ok, Damien, dime exactamente lo que hiciste, tus movimientos precisos.
Damien le explicó todo a Harry. Al terminar, Harry aun no sabía que pudo haber salido mal.
-Ok, mira, lo único que puedes hacer por ahora es dejar la brújula en un lugar seguro. Ponlo en una caja de madera y guárdala, en un lugar fresco y oscuro. Mantenla lejos de la luz del sol, entendiste? Necesita cargar energía- instruyó Harry.
-Crees que es eso?- preguntó Damien, feliz de tener una explicación.
-No puedo estar seguro, pero tal vez la brújula no está diseñada para ser utilizada tantas veces. La usamos dos veces en solo unas horas. Tal vez necesita recuperar energía antes de volver a operar- explicó Harry con frustración. Ahora iba a estar ahí atrapado hasta que la brújula recuperara su magia.
-Cuánto tardará?- preguntó Damien.
-No lo sé, Damien! Nunca he hecho esto antes!- soltó Harry.
-Bueno, nadie te pidió que lo hicieras esta vez!- lanzó Damien de regreso- te dije que algo podría salir mal pero no me escuchaste. "Que puede salir mal?" pues aquí lo tienes!
-Damien, cállate y haz lo que te digo!- dijo Harry, molesto.
-Guardaré la brújula como me dijiste, pero por cuánto tiempo? Cuándo debería intentarlo de nuevo?- preguntó Damien.
Harry lo pensó detenidamente.
-En una semana.
-Una semana?!- exclamó Damien.
-Puede que sea más. Toma mucho tiempo para que las reservas de magia vuelvan a cargarse. Me tomó diez días restaurar mi energía mágica después de la transferencia. Merlín sabe cuánto necesite la brújula para funcionar de nuevo- le dijo Harry a Damien miserablemente.
-Y qué hay de Harry?
-Qué hay de Harry?- repitió Harry-
-Qué vamos a hacer con él? No puede simplemente quedarse en la mansión por una semana el solo. Y si algo pasa?- preguntó Damien.
Harry maldijo mentalmente, eso se complicaba cada vez más.
-Solo dile que llame por Flu a ti o a mamá y papá todos los días. Si no te llama un día entonces envía a papá a revisarlo. Sin importar que pase o por cuánto tiempo esperemos, Harry no puede ir a Hogwarts. Hablo en serio Damy, si Harry va a Hogwarts, Dumbledore se va a dar cuenta que es uno diferente y todos se enteraran de que es de una dimensión alterna. No puede ir a Hogwarts, de acuerdo?
-De acuerdo- dijo Damien.
Harry colgó la llamada y sintió que su enojo comenzaba a hervirle la sangre. Había tratado de hacer algo bueno y qué pasaba? Le explotaba en la cara. Ahora tenía que quedarse en esa dimensión quien sabe por cuánto tiempo y en su propia dimensión, el otro Harry se iba a quedar en la mansión Potter solo durante una semana.
Se giró y fue hacia la puerta. Bajó las escaleras rápidamente y salió por la puerta principal sin molestarse en decir a los dos adultos a donde iría. Harry sabía que necesitaba tomar aire. Tenía que calmarse, de otro modo iba a terminar matando a alguien.
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El clima era cálido, sentía como si no hubiera aire. Harry podía sentir que su camisa se pegaba a su piel mientras caminaba por las calles desiertas. Todos estaban en sus casas, buscando refugio del calor.
Harry pateó una vieja lata, mandándola rodando ruidosamente por la calle. Su terrible humor no desaparecía. No podía creer que su plan le hubiese salido tan mal. Aun no podía descubrir por qué la brújula había dejado de funcionar. Su única teoría era lo que le había dicho a Damien.
-La próxima vez no hagas nada bueno por nadie; no saldrá bien para ti- gruñó para sí mismo.
Pronto se encontró caminando por un parque Muggle. Estaba solo, ni un alma. Caminó por el parque, tratando de calmarse. No era tan malo para él, de hecho se la estaba pasando genial, atormentando a su tío y tía. Pero sabía que eso solo lo divertiría un rato. Lo que lo tenía molesto era pensar en el otro Harry. Temía que el otro Harry fuera a Hogwarts, ya que no había ido a otra dimensión para quedarse encerrado en la mansión él solo. Si iba con el resto de los Potter, correría el riesgo de ser expuesto. Dumbledore probablemente sería capaz de descubrir que ese era un Harry diferente casi de inmediato y Merlín sabía que usaría ese conocimiento a su favor.
Harry escuchó el sonido de alguien a la distancia y levantó la mirada para ver quien más estaría en la calle a esas horas. Vio a un grupo de chicos caminar por el parque. No reconoció a ninguno de ellos, no que esperara hacerlo. Fue entonces que notó a uno de los chicos, más grande que los demás, y se referían a él como "Gran D".
Harry sonrió. Era su primo, Dudley y sus amigos. Harry miró como el grupo hablaba animadamente acerca de cómo habían golpeado a alguien y se burlaban de su víctima. Harry comenzó a caminar hacia ellos, escuchando sus palabras son que se dieran cuenta.
Vio como el grupo se fue separando, todos regresaban a sus casas, hasta que solo quedó Dudley. Harry aceleró el paso y llegó hasta su primo.
-Así que, "Gran D" como te va?- preguntó Harry, sorprendiendo al chico por la espalda.
-Qué estás haciendo aquí?- susurró Dudley.
-Yo también vivo aquí. Puedo andar por aquí caminando, sabes- respondió
Dudley se giró y comenzó a caminar hacia su casa, ignorando a Harry.
-Y te divertiste? Golpear a un niño de diez años que probablemente es de un tercio de tu tamaño debió ser satisfactorio- lo presionó Harry.
El rostro de Dudley se puso rojo, pero mantuvo la boca cerrada. No iba a pelear con Harry, no ahora que había cambiado tanto.
Harry, por otro lado, no podía contenerse. Su humor había mejorado ahora que podía desahogar su frustración en su primo. Sabía que el chico lo merecía, el recuento de su cobarde pelea lo decía.
-Déjame en paz- dijo Dudley en voz baja pero molesta.
Harry soltó una risa, una risa tan fría que hizo que Dudley lo mirara con sorpresa.
-Oh no, Dudley, no creas que será tan fácil- Harry vio con satisfacción como el chico se ponía pálido.
-Por qué haces esto? Nunca fuiste así de… de…
-Ruin?- sugirió Harry.
-Si- asintió Dudley.
Harry sonrió de lado.
-Ya sabes lo que dicen; eres como te crían. Solo te estoy dando lo que me has dado a mi- dijo Harry.
El rostro de Dudley volvió a enrojecer.
-Nosotros nunca te hicimos nada! Solo te castigaban cuando hacías algo… "raro"!- dijo Dudley susurrando la última palabra.
-"Raro"?- Harry repitió la palabra en un siseo.
Dudley retrocedió al instante. Sus ojos de cerdito volaron al bolsillo de Harry, donde sabía que guardaba su varita. Harry, para incrementar el miedo que expresaba el chico, llevó su mano hacia su bolsillo, buscando su varita, haciendo que Dudley entrara en pánico.
-No puedes usar eso! No es justo… es una pelea injusta!- comenzó.
Harry se encogió de hombros.
-Tal vez, en realidad no me importa- dijo Harry, haciendo que Dudley retrocediera aun mas, sus ojos fijos en la varita.
Harry! Détente!- le advirtió Dudley sin mucha seguridad.
-O qué?- preguntó Harry.
Harry solo estaba jugando con su primo. No le iba a hacer nada. Simplemente era entretenido hacerlo temblar de miedo.
-Te lo advierto, Harry! Basta! Guarda eso!- chilló Dudley.
Harry seguía sosteniendo su varita cuando pasó. Las lámparas de la calle comenzaron a parpadear, dejándolos a oscuras. Dudley soltó un grito, pero Harry apenas lo notó. Estaba distraído por el repentino cambio en el ambiente. Las estrellas en el cielo parecieron desaparecer y el húmedo calor que habían estado sufriendo cambió por un frio inexplicable. Harry vio como su aliento era visible al salir de su boca.
Sujetó su varita con fuerza, preparándose para el ataque, su cuerpo estaba tenso y listo para moverse en cualquier momento. Sabía lo que venía; era claro por todos los cambios a su alrededor. Ese pequeño pueblo Muggle tenía visitas; Dementores habían llegado a Little Whinging.
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-Qué estás haciendo?- la voz llena de pánico de Dudley se escuchaba en algún lugar a la derecha de Harry.
-No he hecho nada!- le siseó Harry.
-Basta ya! Ya hiciste suficiente! Enciende las luces!- lloriqueó Dudley.
-Dudley, cállate antes de que te rompa la boca!- le advirtió Harry.
Dudley debió de creer su amenaza, ya que no dijo otra palabra. Harry agudizó el oído para captar cualquier sonido, y olisqueó el aire para ver si olía esa carne putrefacta. Se estremeció un poco. Odiaba esas cosas horribles, en verdad las odiaba.
-Dudley, quédate cerca- le dijo Harry. Escuchó un gemido como respuesta y decidió ignorarlo por ahora.
Todo pasó de repente, lo primero que registró la mente de Harry fueron los recuerdos. Llegaron tan rápido que lo dejaron ciego. Su mente se llenó de imágenes, imágenes terribles del pasado de Harry; Voldemort muriendo, la destrucción de Bella cuando los Dementores robaron su alma, Draco cayendo de rodillas con una daga en su espalda, y muchas otras pesadillas de Harry regresaron de golpe.
Solo duró unos segundos, pero fueron suficientes para dejar a Harry sintiéndose enfermo y débil. Tomó su varita firmemente y pensó en su familia, a los que tenía ahora en su vida; sus padres, su hermano, su novia.
-Expecto Patronum!- dijo Harry en voz clara y Nagini salió de su varita. Harry vio la enorme serpiente que era su Patronus, iluminar la oscuridad a su alrededor y morder al Dementor frente a Harry.
Harry vio con satisfacción como el Dementor huía de Nagini, chillando horriblemente.
-Vez, no fue tan malo…- Harry calló al girarse; esperaba ver a Dudley aterrorizado enseguida de él, pero no había nadie a su lado.
Harry sintió su corazón saltar de miedo ante lo que vio. Dudley no estaba de pie a su lado; estaba tirado en el suelo a unos metros de distancia, bañado en sudor y gimiendo audiblemente. Tenía sus ojos cerrados fuertemente de terror y lloriqueaba de dolor. Y la razón estaba encorvada sobre él. Un Dementor estaba sobre Dudley, sujetando las muñecas del chico para que no pudiera cubrirse el rostro. Se había bajado la capucha y acercaba su rostro al de Dudley, preparándose para darle el Beso.
La escena hizo que el estomago de Harry le doliera. Movió su varita, dirigiendo a Nagini hacia el Dementor. Nagini llegó justo a tiempo. La serpiente chocó contra el Dementor, lanzándolo lejos de Dudley, que ahora gritaba fuertemente.
El Dementor parecía haber sido quemado por el Patronus, se alejaba rápidamente de el, siseando de modo que parecía que sufría dolor. En cuanto el Dementor se fue, Nagini desapareció. Las luces volvieron a encenderse y el calor de verano suplantó al frio que había calado a Harry hasta los huesos.
Harry estaba respirando agitado. A Dudley casi le habían dado el Beso del Dementor. El chico podía ser molesto y un rufián, pero no se merecía eso.
Harry corrió al lado de Dudley de inmediato.
-Dudley? Dudley? Estás bien?- preguntó, sacudiendo al chico por los hombres.
Dudley gimió se cubrió el rostro con las manos. Harry no tuvo opción. Miró a su alrededor solo para asegurarse que las calles siguieran desiertas antes de tomar a Dudley y aparecerse directo a la habitación del chico en Priver Drive.
Harry ya había desaparecido con Dudley antes de que una mujer corriera dando vuelta en la esquina, corriendo hasta el punto en donde todo había ocurrido, respirando pesadamente.
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Bueno, ya lo veiamos venir..xD Problemas debio haber sido el segundo nombre de Harry..xD Muchas gracias por leer..!=D
