Disculpen la tardanza.. pero si recuerdan que tuve un examen importante hace unas semanas..? Pues aprobé y ahora soy Instructora y estuve ocupada planeando las clases que tengo que dar..T-T Estoy emocionada y nerviosa..xD pero seguiré la traducción, no se preocupen..! Disfruten..=D
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Comportamiento Extraño..!
Mundo UA
Damien guardó su teléfono después de que Harry le colgara. No podía creer lo que sucedía. Su hermano se había quedado atascado en otra dimensión y él se había quedado atascado con el otro Harry. Y ahora que lo recordaba, Damien se giró a mirarlo. Se tragó todo el pánico que estaba sintiendo para poder hablar claramente.
-Malas noticias, Harry cree que nos acabamos la batería. Necesita recuperar energía mágica antes de que funcione otra vez. No podrás regresar aun. Probablemente tome una semana- explicó Damien miserablemente.
Harry podía sentir una erupción de felicidad dentro de él. No regresaría aun. Si sentía un poco de preocupación al no poder regresar a su mundo, pero aparte de sus amigos, nada positivo lo esperaba allá. Y aun así, sus amigos apenas si le habían escrito durante el verano, a pesar de que sabían lo mal que la estaba pasando con Voldemort de regreso. Harry sintió un poco de resentimiento hacia sus amigos, lo que solo aumentó su deseo por quedarse ahí más tiempo.
-Oh, bueno… no hay mucho que podamos hacer al respecto- dijo, luchando porque su felicidad no se mostrara en su rostro.
Damien simplemente asintió. Su mente estaba dando vueltas y vueltas al problema. Sabía desde un principio que cambiar a los dos Harrys era mala idea, y ahora estos estaban atrapados en la dimensión equivocada.
Suspirando de frustración y molestia, Damien movió su varita y conjuró una caja de madera. Con cuidado puso la brújula dentro y la cerró fuertemente. Abrió uno de los cajones del escritorio de Harry y puso la caja dentro, sabiendo a la perfección que sus padres nunca se atreverían a husmear en la habitación de Harry. Respetaban su privacidad y nunca abrirían sus cajones, así que la brújula estaría a salvo ahí.
Se enderezó y se giró hacia el otro Harry.
-Bien, la brújula deberá recargarse sola si no la tocamos. En una semana lo intentaremos de nuevo. Tendré que poner alguna excusa para venir a verte- dijo Damien comenzando a pensar en alguna excusa posible- ya se me ocurrirá!- saltó con mal humor. Pensó en decir que había olvidado algo, pero desechó la idea. Su mamá lo comería vivo si le decía eso, después de todas las veces que lo estuvo apresurando para que empacara propiamente.
-De que estás hablando?- preguntó Harry, luciendo algo confundido.
-La próxima semana, tendré que volver aquí contigo para probar la brújula nuevamente- repitió Damien, preguntándose que tenía de complicado en su explicación.
Harry lo miró confundido nuevamente.
-Venir aquí conmigo? No me voy a quedar aquí solo. Iré contigo- dijo Harry.
La quijada de Damien cayó hasta el suelo.
-Disculpa? No puedes venir a Hogwarts!- dijo Damien, molesto.
-Por qué no?- preguntó Harry, igual de molesto.
-Oh, me pregunto por qué?!- dijo Damien sarcásticamente- que hay del hecho de que todos se darán cuenta que no eres el verdadero Harry!
-Soy Harry!- apuntó Harry.
-Sabes a que me refiero!- saltó Damien- pudiste sobrevivir dos días aquí, pero en Hogwarts será muy diferente. Primero que nada, mamá y papá sospecharan de por qué cambiaste de opinión sobre venir a Hogwarts con nosotros. En segundo lugar la mayoría de los estudiantes van a notar que no eres como siempre, sin mencionar a los profesores, en especial el profesor Dumbledore! Él se dará cuenta de que algo va mal y nos descubrirá de inmediato!
Harry esperó a que Damien terminara con su berrinche.
-Estas exagerando. No pasará nada de eso- lo consoló Harry- me mantendré alejado de los estudiantes y profesores. No tendrán tiempo de mirarme a mí, estarán ocupados con sus propias vidas- Harry vio a Damien abriendo la boca para discutir, pero no lo dejó- Damien, mira, vine a esta dimensión para poder pasar algo de tiempo con mis padres. Estos últimos dos días han sido maravillosos, pero apenas si he tenido oportunidad de hablar con ellos. Esta es otra oportunidad para poder conocerlos y pasar más tiempo con ellos. No me voy a quedar en la mansión Potter solo y perderme toda una semana de convivencia con mis padres en Hogwarts.
Damien se sentía dividido. Entendía como se sentía Harry, pero el riesgo era demasiado. El profesor Dumbledore se daría cuenta que ese Harry era diferente y seguramente se daría cuenta de lo que sucedía. Trató de no imaginar lo que sus padres le harían cuando se enteraran de que había sido parte de un plan que había resultado en Harry atrapado en otra dimensión. Se estremeció al pensarlo; su papá iba a matarlo.
-Te entiendo, Harry, de verdad que sí, pero lo siento. Si vienes con nosotros solo se causaran más problemas. Mamá y papá seguramente notaran algo diferente si pasas una semana más con ellos. E profesor Dumbledore conoce a Harry muy bien, se dará cuenta que algo es diferente en ti y descubrirá la verdad rápidamente. Lo siento, pero no puedes ir. Tienes que quedarte aquí- dijo Damien, girándose para salir. Abrió la puerta y desapareció por el oscuro pasillo sin darle oportunidad a Harry para discutir.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Lily estaba al pie de la escalera, gritando a James y Damien que se apresuraran. Era lo mismo cada vez que tenían que llegar a algún lado. No entendía porque los varones de su familia no podían organizar su tiempo mejor. Ella ya estaba lista y preparada desde primera hora esa mañana para irse a Hogwarts.
-James, Damien, apresúrense, nos vamos en tres minutos!- gritó.
-Ya voy, ya voy- respondió James mientras bajaba las escaleras con su baúl flotando detrás de él- Lily, no encuentro mis zapatos, los café, tienes idea de donde están?- preguntó James.
-Debajo del sofá- respondió Lily distraídamente, llevando su propio equipaje a la puerta.
-Esa es tu respuesta para todo- se quejó James, dirigiéndose a la sala.
-Eso es porque siempre que pierden algo termina ahí!- respondió Lily, entrecerrando sus ojos esmeralda.
James le sonrió encantadoramente antes de desaparecer hacia la sala.
-Damy! Vamos, llegaremos tarde!- gritó Lily.
-Ya estoy listo, estoy listo- dijo Damien, llevando su baúl con él– esto pesa una tonelada- se quejó.
Lily movió su varita e hizo levitar el baúl, guiándolo gentilmente hacia la puerta.
-Gracias, mamá- dijo Damien enderezándose.
-Ya se despertó Harry?- preguntó Lily, su hijo mayor no estuvo presente durante el desayuno esa mañana. Sabía que le molestaba que todos se fueran y lo dejaran solo, pero no creía que no fuera a despedirse solo por eso.
-Um, no, creo que sigue dormido- respondió Damien, evitando la mirada de su madre. Sabía que Harry estaba molesto con él por la noche anterior, pero en realidad no había nada que pudiera hacer.
-Oh, bueno, solo iré a verlo. No me puedo ir sin despedirme propiamente- dijo Lily volviendo hacia las escaleras.
-Los encontré!- anunció James felizmente mientras regresaba con sus zapatos favoritos en los pies.
-Y en donde los encontraste?- preguntó Lily, divertida.
-Debajo… del sofá…- respondió James en voz baja, fingiendo estar avergonzado.
Lily rió y se giro para volver a las escaleras, pero se detuvo en seco al mirar hacia el segundo piso.
Harry estaba de pie al tope de la escadera, su capa de viaje puesta y su baúl a un lado. La miraba con una suave sonrisa en sus labios.
-Harry? Qué sucede?- preguntó Lily, señalando el baúl.
Harry miró a Damien y vio la expresión de completo terror antes de hablar.
-Iré con ustedes- respondió Harry tranquilamente.
Los otros tres Potter miraron a Harry con sorpresa. James se quedó sin palabras, al igual que Lily. No se habían imaginado que Harry cambiara de opinión acerca de ir a Hogwarts. Damien, sin embargo, no sabía si estaba más sorprendido o enojado. En qué estaba pensando Harry?! Le había explicado el porqué no podía ir a Hogwarts, pero al parece, Harry había decidido ignorarlo.
-No… no lo entiendo. Dijiste que no querías tomar el trabajo. Por qué cambiaste de idea?- preguntó James, avanzando un par de pasos hacia su hijo.
Harry se confundió. Trabajo? Qué trabajo? De qué estaba hablando su papá? Miró a Damien pero el chico no iba a ayudarlo ahora. Se aclaró la garganta antes de hablar.
En ese momento, Damien estaba seguro que le daría un ataque de pánico. Si Harry decía que iba a tomar el trabajo, firmaría su sentencia de muerte. Su hermano iba a asesinar a este Harry, era seguro.
-No he cambiado de opinión acerca del trabajo. Dije que no lo quería y no lo quiero- dijo Harry. Sabía que si el otro Harry había dicho "no" a un trabajo entonces debía respetar esa decisión- pero quiero ir con ustedes y quedarme en Hogwarts. No quiero quedarme aquí solo.
Lily soltó un gritito emocionado. Damien no pudo evitar hacer una mueca al verla emocionada "Genial, simplemente genial!" pensó.
Lily se apartó un par de lágrimas de alegría y habló con voz temblorosa.
-Harry, eso será fabuloso! No quería que te quedaras aquí tu solo. Me alegro que quieras venir con nosotros.
Damien no dijo nada mientras veía a su mamá y papá ayudar a Harry a bajar sus cosas. No dijo nada hasta que estuvieron sentados en el auto. Damien vio a James y Lily poner hechizos de seguridad en la mansión y aprovechó el momento para hablar con Harry en voz baja.
-Qué crees que estás haciendo?
Harry respondió en voz igual de baja.
-Sé lo que piensas acerca de esto, pero no me voy a quedar solo por una semana. No crucé a otra dimensión para quedarme encerrado y solo! Quiero conocer a mis padres y no voy a perder tiempo, ni siquiera un solo minuto!
Damien lo miró molesto pero no dijo nada, ya que Lily y James habían vuelto a subir al auto, listos para irse.
Damien miró por la ventana y lucho por calmar su creciente pánico. Nada bueno resultaría de eso, lo sabía. Quería llamar a Harry y decirle lo terco que era el otro Harry, pero no podía hacer nada hasta alejarse un poco de sus padres.
Se sentó en silencio, preguntándose cual sería el peor escenario posible mientras su papá conducía hacia Kings Cross, en donde abordarían el Expreso de Hogwarts.
Mundo Canon
Harry cerró las cortinas al alejarse de la ventana. Sabía que esa casa estaba sumamente protegida, los Dementores no lo seguirían ahí. Ya se habían ido. Aun así, Harry vigilaba las oscuras calles, sus ojos escaneaban el área buscando cualquier cosa fuera de lo normal. Pero todo había vuelto a ser como antes del ataque.
Harry se apartó de la ventana y vio al tembloroso chico sentado en la cama. Harry se había aparecido con Dudley directo a su habitación en Privet Drive. Se alegró al descubrir que aun podía manipular las protecciones aun en ese mundo.
Harry no le había dicho nada al otro chico, que se abrazaba a si mismo mientras temblaba. Sus ojos estaban muy abiertos, su complexión lucía casi gris. Parecía luchar contra las ganas de vomitar. A Harry le sorprendía que estuviera sentado en la cama y en silencio. Se había imaginado que estaría gritando a todo pulmón por toda la casa llamando a sus padres, pero Dudley aun estaba en shock como para hacer algo más que sentarse en su cama.
Harry miró la habitación, estaba repleta de cosas, juguetes Muggles y de más abarrotaban las estanterías, habían posters en las paredes, ropa tirada por todos lados, y sobre el escritorio había más dulces que los que Harry había comido en toda su vida. Harry fue hacia el escritorio y tomó una gran barra de chocolate. Se acercó a Dudley, quien respingó al verlo aproximarse. Sin decir palabra, Harry le dio el chocolate. Dudley lo miró y negó con la cabeza.
-Cómelo, te hará sentir mejor- dijo Harry tratando de no sonar molesto. Sentía compasión por Dudley, era un simple chico Muggle que seguía el ejemplo de sus padres a ciegas y no veía razón alguna para pensar por sí mismo. Eso molestaba a Harry profundamente. Pero Dudley casi había recibido el beso del Dementor. Harry sabía exactamente lo que sentía, y esa era la única razón por la que estaba ayudando a su primo Muggle.
Dudley tomó la barra de chocolate y se peleó con la envoltura para poder quitarla. Engulló la barra de chocolate en solo segundos. Harry lo miró medio divertido mientras se sentaba en la silla del escritorio. Dudley si se veía mejor ahora. Algo de color regresó a su rostro y había dejado de temblar. Harry tomó otra barra de chocolate y se la lanzó a Dudley, quien la atrapó pero no la abrió de inmediato. Se quedó muy quieto con el chocolate en sus manos regordetas y mirando fijamente a Harry.
-Q… qué fue e… eso?- preguntó finalmente Dudley, su voz aun estaba temblorosa.
-Lo que sentiste fue un ataque de un Dementor- respondió Harry tranquilamente- son criaturas horribles que vigilan la prisión mágica de Azkaban. Cuando se te acercan te hacen revivir tus más horribles recuerdos. Si te besan, como casi lo hicieron esta noche, te quitan el alma.
Dudley dejó escapar un chillido de horror. La barra de chocolate cayó al suelo. Dudley comenzó a palmearse el pecho frenéticamente, como si estuviera buscando algo en su bolsillo. Como si intentara sentir su alma dentro de él.
Harry hubiese soltado una carcajada de no ser por el mal humor que tenía.
-Estas bien! Si te hubieran quitado el alma lo hubieses sentido! Créeme!- exclamó a Dudley haciéndolo parar.
Harry no podía evitar sentirse irritado. Lo acababan de atacar unos Dementores. Apartó la mirada de Dudley y trató de poner su mente a trabajar. Qué demonios hacían esos Dementores en Little Whinging?
Un sonido en la habitación distrajo a Harry y volvió a mirar a Dudley. Había vuelto a tomar la barra de chocolate y ahora estaba abriéndola ruidosamente. Levantó la mirada hacia Harry, mirándolo con algo de culpa.
-En verdad esto si funciona- dijo, recordando las palabras de Harry.
-El chocolate te ayuda a recuperarte de un ataque de Dementores- explicó Harry.
-Oh, y esos… esos… Dementes atacan seguido?- preguntó Dudley.
Harry rodó los ojos.
-Dementores, y no, no atacan seguido- respondió Harry.
-Entonces cómo sabes que el chocolate ayuda?- preguntó Dudley después de un momento de silencio.
-Experiencia personal- respondió Harry.
Dudley apartó la mirada.
-Oh.
Harry no sabía si el Harry de ese mundo había lidiado con Dementores o no. Pero sabía que de haberlo hecho, no lo discutiría con sus parientes Muggles, ya que mostraban muy poco interés en el mundo mágico. Harry sabía que le creería el comentario.
Viendo que su primo Muggle estaba mejor ahora, Harry se levantó para marcharse. Necesitaba aclarar su mente para encontrarle una razón a ese ataque. Justo cuando ponía una mano sobre la perilla de la puerta, la voz de Dudley lo detuvo.
-Has cambiado.
Harry se giró nuevamente hacia el chico, aun no había terminado la barra de chocolate.
-Bien hecho, has descubierto lo obvio- dijo Harry.
-No me refiero a tu apariencia- le dijo Dudley- quiero decir, estas todo diferente. La manera en que nos hablas, la forma en que usas tus… tus poderes, todo en ti es diferente. Ni siquiera caminas igual que antes! Te ves más confiado que nunca!- exclamó Dudley.
Harry reprimió una sonrisa, así que alguien si notó las diferencias que una poción no podría causar. Tenía que admitir que no se estaba esforzando para nada en pretender ser el otro Harry, no podía ni imaginarse siendo así de sumiso.
-Las personas cambian, Dudley- dijo Harry- lo que experimentas en la vida te cambia. Fue lo que me pasó a mí.
Dudley se quedó pensativo, y Harry tenía que admitir que parecía que estaba sufriendo al hacerlo.
-T… te refieres al chico que fue asesinado en tu escuela?- preguntó finalmente.
Harry no sabía que Dudley sabía acerca del chico al que Voldemort había asesinado. Sabía que el recuerdo de la muerte de Cedric Diggory torturaba al Harry de ese mundo, lo había notado a pesar del poco tiempo que habían convivido, pero no creía que se lo hubiera dicho a Dudley.
-Mamá mencionó algo al respecto- murmuró Dudley al ver la confusión en el rostro de Harry.
Harry no respondió y Dudley apartó la mirada.
-Come mas chocolate, te ayudará- le dijo Harry antes de abrir la puerta de la habitación.
Dudley miró la barra de chocolate a medio comer en sus manos antes de volver a mirar a Harry. Su expresión había cambiado y estaba sonrojado.
-Um… Harry, puedes comer también si… si quieres- dijo, señalando la pila de chocolate en su escritorio.
Harry miró el escritorio y sonrió levemente.
-Estoy bien- le dijo, pero sabía que el que Dudley estuviese ofreciéndole dulces a su primo era una cosa sumamente extraña y poco común.
Dudley se encorvó, bajando la mirada.
-Me salvaste de esa cosa. Yo ni siquiera podía ver lo que era. Si yo hubiese estado en tu lugar yo habría… yo…
-Me habrías dejado y habrías huido, no?- finalizó Harry por él, divertido al ver lo culpable que lucía Dudley.
Dudley asintió con la cabeza, apenado.
-No sé qué decir- admitió en voz baja.
- Entonces no digas nada- dijo Harry, divertido.
Dudley miró a su primo y sonrió, no la sonrisa burlona de siempre, si no una sonrisa genuina que ya ni siquiera sus padres recibían.
-Gracias, Harry.
Harry no dijo nada ante eso.
-Ya me voy a ir- dijo Harry, terminando de abrir la puerta para salir- tengo que tomar una ducha para quitarme de encima este momento.
Dudley soltó una risa de sorpresa y miró a su primo con una emoción que nunca había sentido antes. Algo extrañamente parecido a una amistad. Miró a Harry salir de la habitación y después el chocolate que seguía en sus manos.
Tal vez había juzgado mal a su primo. Sus padres le habían dicho que el don "raro" de Harry solo les causaría problemas, y después de haber tenido que ir a cirugía para removerle una cola de cerdo y de casi haberse desmayado cuando su lengua se hinchó por unos dulces de broma, había estado completamente de acuerdo con ellos. Pero después de lo que había ocurrido esa noche, los Dementes invisibles que le habían hecho sentir frio y tristeza, y toda esa desesperación que lo quemaba como acido, no le quedaba otra opción que admitir que el don "raro" de Harry había sido lo único que lo había salvado. Se estremeció al recordarlo y se metió el resto del chocolate a la boca.
Estaba decidido a ser más amable con Harry de ahora en adelante. Había visto un lado de él que creyó inexistente. Su primo, al que había golpeado en numerosas ocasiones, al que había ridiculizado y se había burlado, había arriesgado su vida para salvar la suya. Si eso no lo hacía reconsiderar su relación, entonces nada más en el mundo lo haría.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Harry no durmió esa noche. Estaba recostado en la cama tratando de pensar en lo que pasaba en ese mundo. Sabía perfectamente que los Dementores no actuaban solo porque si. No habían ido a Litle Whinging de turismo, los habían enviado. Al menos sabía que eso era verdad. La cosa que intentaba descubrir era quien los había enviado? El primer culpable que se le ocurrió y el más obvio era Voldemort. Él estaba tras Harry. Sin importar lo incomodo que le hiciera sentir ese pensamiento, era la verdad. Pero ese era el problema, Voldemort quería matar a Harry, no quitarle el alma. La otra cosa era que los Dementores no estaban bajo el control de Voldemort. Estaban con el Ministerio.
La pequeña conclusión a la que había llegado Harry, era que el Ministerio intentaba ir contra Harry. Era la única explicación posible. Por la información en el Diario el Profeta y la carta de Hermione, Harry había deducido lo que ese mundo mágico pensaba de Harry Potter. Sintió la sangre hervir al recordar las bromas y crueles comentarios que escribían sobre Harry porque él clamaba que Voldemort estaba de regreso y ellos no le creían, llamándolo "chiquillo iluso que solo quiere llamar la atención". Recordaba una de las líneas escritas por Hermione:
"No le prestes atención al Diario el Profeta, Harry. No quieren creer que dices la verdad. Solo ignóralos!"
Harry sacó la carta nuevamente y la leyó. Era una carta simple preguntándole como se encontraba y diciéndole que ella y Ron habían estado "terriblemente ocupados" y tenían "mucho que hacer". Lo que hacía con Ron no lo mencionaba. Harry dobló nuevamente la carta y la puso debajo de la almohada. Tenía que dejarla ahí para el "Harry" al que iba dirigida.
Justo cuando Harry comenzaba a adormilarse, escuchó un ruido que lo hizo sentarse en su cama. Alguien caminaba en el piso inferior, Harry tomó su varita y se levantó. Sabía que ninguno de los Dursley estaba abajo, Harry los habría escuchado salir de las habitaciones e ir por las escaleras. Aun se preguntaba cómo le hacían sus tíos para dormir en la pequeña habitación de Harry, aunque no le preocupaba mucho.
Harry se levantó y caminó en silencio fuera de la habitación. Apenas llegaba a las escaleras cuando lo sintió. Magia. Alguien estaba usando magia. Podía sentirlo, casi saborearlo en el aire. Instantáneamente Harry se puso modo guerrero y se movió sigilosamente ajando las escaleras.
Una parte de él deseaba que fueran Damien y Harry que habían podido regresar. Tal vez la brújula había funcionado. Pero Harry sabía que Damien le habría llamado antes. Así que definitivamente no serían ellos. Sabía que no serían Aurores tampoco, ya que su varita estaba diseñada para no ser detectada. No importaba el hechizo que hiciera, el Ministerio nunca lo sabría. Eso solo dejaba una opción; Mortifagos.
Harry llegó al primer piso y se pegó a la pared, manteniéndose oculto. Apretó el agarre a su varita y estaba listo para cargar contra quien lo atacara. Escuchó otro sonido, alguien pisando algo ruidosamente y una voz diciendo "Silencio!".
Harry se preparó al escuchar suaves pasos aproximarse a él. Por su visión periférica vio la puerta de la cocina abrirse y a alguien entrar al pasillo. Harry no perdió un instante. Se lanzó frente al extraño y lanzó un hechizo.
Un proyectil azul salió de la varita de Harry, un hechizo para inmovilizar a su oponente, voló directo a la puerta abierta y le dio al intruso de lleno en el pecho. Harry vio caer a la persona al suelo con un sonido sordo.
Inmediatamente media docena de varitas le apuntaron a Harry, y fue solo entonces que el chico reconoció a la persona en el suelo.
-Kingsley?- murmuró Harry al ver al hombre inmóvil en el piso de la cocina.
Harry levantó la mirada y vio todos los rostros mirándolo, llenos de sorpresa y alarma antes de reconocerlo.
-Harry? Eres tú?- escuchó una voz familiar.
Harry encendió su varita con un "Lumos" para mejorar su visión y vio a la persona que había hecho la pregunta. A Harry se le hizo un nudo en la garganta al ver la terrible apariencia del hombre frente a él, sus ropas roídas y llenas de parches, su cabello castaño pintaba algunas canas y sus ojos estaban llenos de cansancio.
-Remus?- preguntó Harry, sin querer creer que el mago frente a él en realidad era el amigo de su papá de otra dimensión.
Remus miraba a Harry con sorpresa y asombro.
-Pero como… qué te pasó?- preguntó el hombre bajando su varita.
Harry ya estaba preparado para explicar su apariencia. Respondió rápidamente para que no sospecharan de su identidad.
-Intenté hacer una poción para fortalecer la mente. Me salió mal y alteró mi apariencia- explicó rápidamente.
Remus aun lo miraba con sorpresa.
-Casi no te reconocí- rió Remus.
Harry estuvo por devolver el comentario pero se detuvo. Vio los rostros familiares detrás de Remus. Notó a Tonks rápidamente con su cabello color rosa chicle. Moody lo miraba fijamente, su varita lo seguía apuntando, su ojo azul giraba sin control en el soporte. Había otras cuantas personas que sabía pertenecían a la Orden, pero nunca les había hablado.
-Qué están haciendo aquí?- preguntó Harry bajando su varita, pero sin guardarla.
-Venimos a ver como estabas después del ataque de esos Dementores- dijo Remus mientras liberaba a Kingsley del hechizo inmovilizante.
-Cómo supieron eso?- preguntó Harry con sorpresa.
-La señora Figg nos alertó- respondió Remus ayudando a Kingsley a levantarse. El enorme Auror se sobaba el cuello.
-Oh- Harry no tenía idea de quién era la señora Figg pero seguiría el juego.
Harry sabía que el Harry de ese mundo conocía a Remus, ya lo había mencionado antes cuando discutían sobre las personas que conocían mutuamente. Pero lo que Harry no sabía era a quien más conocía. Harry tenía que seguirles la corriente para poder sacarles información.
Notó a Kingsley mirarlo fijamente y se giró hacia él rápidamente.
-Lamento eso. Me sorprendieron- le dijo.
-No hay problema- aceptó la disculpa Kingsley mientras miraba a Harry de cerca- te pareces muchísimo a James. Es increíble.
-Sí, pero sus ojos son los de Lily- dijo un mago de voz chillona.
Harry luchó contra el deseo de rodar los ojos. "Vaya, también se dan cuenta de lo obvio" pensó.
-Harry, estas bien?- preguntó Remus, preocupado.
-Sí, estoy bien- respondió Harry.
-Nos preocupamos por ti. La señora Figg nos dijo que sintió la presencia de los Dementores y pensamos lo peor…- Remus se detuvo y miró a Harry, con la confusión creciendo en su expresión- como escapaste de los Dementores sin usar magia?- preguntó.
Harry sintió un pequeño pánico en su interior. Sabía que no podía decir que había hecho magia ya que el Ministerio le habría enviado un aviso. Como iba a explicar que había hecho magia sin que el Ministerio se enterara? Mantuvo una expresión neutra durante todo su ataque de pánico.
-Corrí.
Remus y los otros lo miraron aun mas confundidos.
-Perdón?
-Corrí. Dudley y yo. Sentí la presencia de los Dementores antes de que llegaran, ya sabes, se puso frio y le dije a Dudley que teníamos que correr antes de que los Dementores nos alcanzaran. No estábamos tan lejos de casa, así que pudimos entrar a tiempo. Creo que las protecciones los detuvieron y no pudieron seguirnos dentro- respondió Harry utilizando su tono más inocente.
Remus miraba a Harry como si no creyera lo que escuchaban sus oídos.
-Corriste?- preguntó nuevamente, lleno de incredulidad- eso… ok, no esperaba esa explicación, pero bueno, funcionó, supongo- dijo aun sonando confundido, sin saber que mas decir.
Harry notó, con preocupación, como el ojo de Moody lo miraba con sospecha. Supo que estaba en lo correcto en el segundo siguiente.
-Creo que deberíamos ponerlo a prueba- dijo con su rasposa voz.
-Prueba?- preguntó Remus.
-No luce como Potter, no suena como Potter, no crees que hay una posibilidad de que no sea Potter?- preguntó con la voz llena de paranoia y molestia.
-Oh, Moody, por Merlín!- se quejó Tonks, pero Moody la interrumpió.
-Hubo un ataque de Dementores! Hay una posibilidad de que Potter fuera capturado y dejaron a este como distracción para confundirnos!- le siseó a la chica.
Harry mantuvo una expresión seria ante eso.
Moody se giró a estudiarlo con la mirada.
-Alguien trajo Veritaserum?- preguntó. Ante la negativa de todos, negó con la cabeza no, no pensé que nadie recordara algo tan vital!
-Disculpa, tu tampoco trajiste- le dijo Tonks, cruzando los brazos.
Moody no pareció escucharla mientras se acercaba a Harry.
-De acuerdo, dinos algo que solo el Harry verdadero sabría- demandó.
Harry se esforzó por no responderle mal. No podía arriesgarse a que descubrieran su identidad, pero la tentación era demasiada.
-Dos y dos son cuatro?- dijo con una sonrisita.
Moody lució furioso ante esa respuesta. Harry captó la expresión de sorpresa de Remus, pero tenía una pequeña sonrisa en los labios. Tonks soltó una risita pero guardo silencio ant4e la severa mirada de Moody.
-Esto no es un juego, muchacho. No trates de hacerte el gracioso conmigo- le advirtió.
Harry se mordió la lengua, era demasiado divertido molestar al Auror, pero sabía que no debía hacerlo, no ahora.
-Qué forma toma tu Patronus, Harry?- preguntó Remus tranquilamente.
Harry maldijo en su mente. Por qué preguntaba eso? No había forma de descubrir eso. Sabía que sin duda el Harry de este mundo no tenía el mismo Patronus que él. Su propio Patronus asustaba a la mayoría de los magos adultos, no creía que el Patronus de este Harry fuera Nagini.
Harry se dio cuenta que todos esperaban su respuesta. Se aclaró la garganta y se giró para mirar a Moody.
-Antes de responder eso, como se que tú eres el verdadero Moody? Por lo que se, todos ustedes podrían ser Mortífagos transformados.
Moody lució sorprendido por un momento, antes de mirar a Harry con un brillo en los ojos que solo pudo ser descrito como orgullo.
-El chico tiene un buen punto- dijo girándose hacia los demás miembros de la Orden detrás de él.
-Además, mi Patronus lo puede ver quien sea. Eso no les dirá si soy el verdadero Harry o no. Cualquiera puede aprender esos detalles- continuó Harry.
Moody parecía aun más sorprendido.
-Entonces, qué sugieres?- preguntó Moody, realmente intrigado por la vigilancia de Harry.
Harry se aclaró la garganta y habló claro.
-Un hechizo de identidad.
Moody miró a Harry en shock. No esperaba eso.
-Hechizo de identidad? Eso es bueno, pero necesitaremos sangre para eso- dijo.
-Solo una gota- respondió Harry. Entonces recordó que el otro Harry había sido forzado por Voldemort a dar su sangre para realizar su ritual de resurrección, así que rápidamente añadió- lo he tenido peor. Pettigrew me quitó sangre para traer a Voldemort de regreso. Estoy seguro que puedo darles una gota para que sepan que soy en verdad Harry Potter.
La atmosfera se sintió de pronto muy pesada. Harry vio a los otros soltar un jadeo de sorpresa. Se preguntó si era por la mención del nombre de Voldemort, o el hecho de que Pettigrew había tomando su sangre. Pero pensó que era más por la mención de Voldemort.
Moody retrocedió y miró a Remus, inseguro. Los miembros de la Orden se miraron los unos a los otros, serios. Harry se dio cuenta que lo que les causaba incomodidad era el saber que Harry había salido herido durante el ritual. Lo último que querían era hacer que Harry sangrara.
Moody miró a Harry nuevamente, mirándolo.
-Solo una gota- confirmó, parecía que intentaba convencer a Harry.
Harry los dirigió a la cocina y vio como Remus era el primero en hacerlo. Moody tomó una gota de sangre de su dedo y utilizó el hechizo. El nombre "Remus John Lupin" apareció en el aire con letras de un rojo brillante antes de desaparecer. Harry dejó que Moody tomara una gota de sangre de su dedo y lo vio sonreír satisfecho cuando las palabras "Harry James Potter" aparecieron en el aire.
Todos parecieron relajarse. Harry sabia que todos menos Remus dudaban de Harry, ya que había cambiado su apariencia y su modo de hablar, pero Harry no podría fingir ser tan penoso y callado como el otro Harry. Ahora que ya lo habían identificado como Harry Potter, podían confiar en él. Ahora sabían que Harry Potter estaba a salvo en Privet Drive y podrían marcharse en paz.
Remus se giró a mirar a Harry y le sonrió cansadamente.
-Ahora que dejamos eso en claro, puedes ir arriba por tus cosas. Debemos irnos.
Harry lo miró confundido.
-Irnos a donde?- preguntó.
-No te quedaras aquí. Tuviste suerte de evitar a los Dementores esta vez, la próxima probablemente no la tengas. Vendrás con nosotros- le dijo Remus con una sonrisa.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Y a Harry se le fue el alma a los pies..xD Ya se va a encontrar con los demás y verá lo que el otro Harry sufre por intentar ser otro Harry..!xD Veamos que pasa… gracias por leet..!=)
