ONESHOT - SOFT AND DANGEROUS

Todos los personajes le perteneces a la grandiosa Rumiko Takahashi. Esta historia fue escrita sin fines de lucro.

KAGHOME´S POV

-¡No,no, no, no esto no puede estar pasando! -ser repetía una y otra vez mientras corría a toda velocidad hacia InuYasha quien esquivaba cada vez con menos facilidad los tentáculos de Naraku-solo un poco más...un poco más...todo estará bien -se repetía ignorando el dolor en sus piernas, y pulmones cansados de extraer el aire cargado de miasma, su poder espiritual podía purificar tan solo hasta cierto punto el aire a su alrededor y estaba cansada, muy cansada,-voy en camino, ya casi estoy contigo -se repetía ignorando los quejidos de su cuerpo.

Sango y Miroku se esforzaban por abrirle paso entre los restos de demonios.Sólo había faltado una fugaz mirada entre ellos minutos antes de que empezaran a abrirle camino. Naraku estaba débil, lo sabía porque la velocidad de su regeneración no se comparaba con anteriores ocasiones donde había recibido aún más daño. Quería gritar pero se contuvo, tenía que reservar el aire si deseaba llegar a tiempo, no tenía sentido distraerlo.-InuYasha, resiste solo un poco más -clamaba en su mente intentando llegar a él. Intentando infundirle fuerzas. El nudo en su pecho suplicaba por ser liberado, podía sentir la amenaza de las lágrimas empezar a formarse. -no...no puedes...no ahora…-se repitió. Ahogó un grito al verlo caer con fuerza mientras intentaba detener uno de los golpes del malvado ser sobre ellos. Lo vio pararse y volver arremeter contra el demonio quien portaba una sádica sonrisa. A pesar de su mal estado parecía empeñado en asegurarse de aprovechar el poco control de su Hanyou. Si. InuYasha estaba perdiendo el control rápidamente.

Y todo gracias a ella, nuevamente lo había expuesto, lo había herido, había jugado con su vida por no hacer lo que le advirtieron -estúpida, baka, baka perdóname InuYasha - En su intento por clavar una flecha en el demonio se había descuidado y no había visto como uno de los asquerosos seres que Naraku expedía de su cuerpo, iba por ella, InuYasha como siempre le había salvado pero para ello había tenido que soltar a Tessaiga, uno de sus costados fue herido mientras sentía como era aventada en el aire y atrapada por Kirara quien la alejó de la batalla. Cuando lo buscó con la mirada lo vio tratándose de abrirse paso para tomar a Tessaiga pero fue atravesado una vez más en una de sus piernas y cayó estrepitosamente. Después, todo había pasado demasiado rápido.

Lo vio levantarse a gran velocidad sin importarle la abundante sangre que escurría de sus heridas. Su cuerpo estaba tenso y alerta, fue entonces que lo vió levantar su rostro y percibió una de las familiares franjas moradas en su mejilla...se estaba convirtiendo. Ignoró a Colmillo de acero que descansaba a solo unos metros de distancia y arremetió contra Naraku. Por unos minutos pensó que podría matarlo por el repentino aumento de velocidad y agilidad, pero aquello duró poco...la gran cantidad de sangre que estaba perdiendo lo iba debilitando con cada ataque. Fue entonces que sus amigos cayeron en cuenta de lo que estaba pasando, se encontró corriendo para tomar la espada y empezar a correr en su dirección con la esperanza de llegar antes de que Naraku o su sobre esfuerzo lo matara.

-¡Sango! -gritó desesperada, sabía que su amiga lo entendería. Vio el Hiraikotsu pasar velozmente rumbo a Naraku y Miroku empezar a utilizar el Kazaana a pesar de los insectos venenosos -Gomen Miroku -pensó tras escucharlo quejarse de dolor -es ahora o nunca-

-¡Inuyashaaa Osuwariiii!- gritó sintiendo el dolor en su garganta ante la fuerza de su comando. En el momento en que lo vio impactar en el suelo inconsciente aventó a colmillo de Acero para que cayera en su espalda, una vez liberada de la carga alistó su arco y flecha con la velocidad y facilidad de la que ahora equiparaba si no superaba a la misma Kikyo y apuntó hacia Naraku.

-¡Toma esto malditooooo! -gritó furiosa concentrando su poder espiritual en aquella flecha que impactó cerca de donde se encontraía su corazón. Naraku gritó de dolor y frustración y aprovechó para escapar envuelto en su campo de energía mientras liberaba el venenoso miasma.

-InuYasha…-se dejó caer a su lado para inspeccionar las horribles heridas que no dejaban de sangrar. Se acercó para ponerlo boca arriba…-oh..no…-emitió en un ahogado grito.

Frente a ella se encontraba un muy malherido peliplateado inconsciente, sangrando, respirando superficialmente y con las claras marcas de su transformación en su rostro, colmillos y garras. Aún teniendo a Tessaiga en pleno contacto con su cuerpo, incluso después de usar el conjuro no había funcionado.

-Kagome-chan...oh-la escuchó sorprenderse al ver el estado de InuYasha. -tenemos que salir de aquí...los restos de la batalla atraerán más demonios y...Houshi-sama e InuYasha necesitan recuperarse de sus heridas.

Asintió asimilando la información, primero tenía que asegurarse de curarlo. Miró hacia los matorrales y suspiró aliviada al ver a Shippo correr hacia ellos.

-Kagome...InuYasha….Miroku….-les gritó preocupado y con lágrimas en los ojos al ver el estado del peliplateado y el débil Bonzo.

-¿Shippo crees que puedas cargarnos a mi y a InuYasha hasta Kaede ?-le preguntó dulcemente. Sabía que aquello terminaría también por debilitar al pequeño youkai pero no había otra solución debían llegar lo más rápido posible y eso solo sería volando. La seria mirada que le dirigió le sacó una sonrisa. Su pequeño Shippo se esforzaba tanto…

-Cuenta conmigo Kagome, los llevaré sanos y salvos -le dijo con convicción.

-Sango, tú y Miroku pueden ir en Kirara, será mejor que se adelanten -le indicó mientras buscaba con su mirada su mochila. -Shippo puedes acercarme mi mochila y sacar el botiquín por favor -le dijo mientras se aseguraba de hacer presión en la herida del costado del ojidorado. Lo vio correr velozmente

-Sango -la miró seria -no sabemos cuando va a despertar, será mejor que se adelanten, dile a la anciana Kaede que prepare una choza de aislamiento y una barrera de protección -Shippo regresó con la mochila y se apresuró a buscar la inyección de antídoto contra uno de los venenos más fuertes encontrados en su tiempo -Toma -le entregó la inyección a Sango quien la vio confundida -Es un antídoto contra veneno de mi tiempo...no sé qué tanto pueda servir contra un veneno demoníaco pero...debe de ayudar. Retira la punta -le indicó -y encaja la aguja dentro del brazo de Miroku hasta que el líquido desaparezca -terminó apretando la mano que sostenía el medicamente tratando de infundir fuerza y para un poco el temblor de su amiga.-se recuperará Sango...todos lo haremos...anda no pierdas tiempo -le ordenó mientras regresaba sus atenciones a InuYasha. La escuchó correr al lado de Miroku y el pequeño grito de molestia del monje al sentir el pinchazo. Shippo ya había sacado las vendas y Kagome le agradeció en silencio mientras le ayudaba a cubrir las heridas lo más rápido posible. Utilizó la misma rata de fuego cuando se le acabaron para detener el Sangrado.

-Con esto bastará, vámonos -le dijo al pequeño Kitsune quien ya se encontraba transformado. Con dificultad subió a la gran bola rosa que ahora era su pequeño.

Tras unos minutos de camino…-Shippo -lo llamó seria -si InuYasha despierta...quiero que me dejes con él y corras hacia la aldea ¿de acuerdo?

-Pero..Kagome...podría…-el pánico se dejó ver en sus palabras.

-InuYasha jamás me ha hecho daño mientras está transformado Shippo...prométeme que nos dejarás -le volvió a pedir.

-H..Hai-lo escuchó soltar triste.

-Si todo sale bien no tendremos que llegar a eso...esperemos que se mantenga inconsciente hasta que podamos resguardarlo -lo sintió aumentar la velocidad ansioso.

No podían estar completamente seguros, pero con cada minuto que pasaba sabía que estaban más cerca de la seguridad de la aldea, -Kaede sabrá qué hacer...si no mandaremos por Myoga..-intentó tranquilizarse. Sus brazos se estaban cansando de hacer presión para parar la hemorragia que lentamente disminuia. Sintió las lágrimas que había contenido empezar a deslizarse sobre su rostro -Gomen ne...InuYasha...sé que soy una completa egoísta...pero no me dejes…-suplicó - prometo...prometo no sentarte más...te traeré delicioso ramen…solo regresa a mi -

Pasaron las siguientes dos horas en silencio, la respiración de Shippo cada vez más agitada producto del cansancio por esforzarse en llegar lo más rápido a la aldea. En cambio la de InuYasha había dejado de sangrar tan profusamente y su respiración aunque agitada era un poco más estable. Su cuerpo debía haber empezado a sanar. Estaba más caliente de lo normal y sabía que aquello interferiría con el tiempo de recuperación pero en ese momento tal vez no era tan malo ya que no tenía idea que hacer con un InuYasha transformado y completamente sano. Por lo menos se estaba recuperando y sabía que su vida no corría peligro.

-¡Kagome...la aldea! -le gritó shippo entusiasmado. Vieron desde las alturas a la anciana haciéndoles señas desde una de las chozas de aislamiento a las afueras de la aldea. El kitsune se dirigió presuroso hasta colapsar de cansancio al tocar el suelo.

-Gracias Shippo -le dijo abrazándolo y depositando un suave beso en su frente.

-Anciana Kaede…-empezó.

-Descuida Kagome...todo está listo,-con esfuerzo la ayudó a meter a InuYasha a la choza que se encontraba provista con un futón, agua, comida, vendas y yerbas medicinales. Después de dejarlo en una improvisada cama de paja se dirigió a ella -Kagome...Sango me ha contado lo que pasó, desconozco que puedo haber pasado pero ya he mandado por Myoga, el sirviente de Miroku ha ido a buscarlo, estoy segura que encontraremos una solución…¿estás segura de que quieres quedarte con InuYasha…?...podría…-dejó la frase incompleta pero sabía perfectamente a qué se refería.

-Cuidaré de InuYasha, Kaede-baba por favor, cuida de Shippo y Miroku...y Gracias -

La vio asentir rumbo a la salida. -he puesto una barrera InuYasha no podrá salir...pero tu si..si llegas a necesitarlo -le dijo antes de cerrar la puerta.

Una vez sola, contempló con calma el estado de InuYasha, como tantas otras veces, su pecho estaba descubierto, ahora marcado con pequeños cortes no profundos salvo el de su costado el cual se mantenía cubierto gracias al improvisado vendaje y el ahori que había tenido que usar como absorbente. Su pecho subía y bajaba de manera irregular pero cada vez más fuerte. En su pierna se encontraba el kosode que alguna vez fue blanco, ahora rojo, empapado por la pérdida de sangre, aún en aquel estado podía ver que su piel no brillaba con el mismo bronceado color que siempre, ligeramente pálida ahora. Removió el flequillo de su rostro y pasó sus dedos por sus marcas, este era su InuYasha, su amigo, su protector, el hombre que amaba en silencio. Se inclinó y besó sus labios castamente, sintió su corazón a punto de salir -funciona..InuYasha...regresa -pensó mientras presionaba sus labios en la tierna caricia. Nada pasó, cuando se retiró, las marcas seguían ahí. -por un segundo...pensé que funcionaría - se dijo recordando la ocasión que lo había despertado en el palacio de la princesa Kaguya. Suspiró.

-Ah! -se quejó al sentir el fuerte impacto del suelo en su espalda. Abrió los ojos para toparse con un agitado InuYasha mirándola ferozmente mientras la tenía agarrada de ambos brazos.

-GrrrGrrrr -el ronco y fuerte gruñido le provocó un ligero escalofrío. Respiró profundamente y trató de tranquilizar su corazón -no me hará daño...InuYasha jamás me dañaría intencionalmente -se repitió. Relajó su cuerpo el cual se había tensado ante el desconcierto del sorpresivo golpe.

-Inu..-fue lo único que dejó salir al sentir la nariz del peliplateado en su cuello aspirando -por supuesto, es Inu-Youkai, te reconocerá -pensó tratando de evocar los comerciales donde mostraban al tierno cachorrito olfateando a su dueña -no es que sea su dueña…-ohm..-se escuchó emitir sin poder reprimir el sonido debido al sentir como la lengua del ojidorado lamia de su cuello hasta su mejilla.

-mía-lo escuchó gruñir mientras inspeccionaba la choza, volteando a todos lados, olfateando.-¿acaso...ha dicho...que...soy...suya? -el ligero sonrojo no se hizo esperar - baka, te cree su propiedad...después de todo eres su detector de fragmentos -se dijo tratando de bajarse de la nube. La incomodidad de sus muñecas bajo la presión de las garras del semidemonio le hizo removerse un poco logrando patear su mochila en el movimiento y el contenido se esparció en el suelo. Inmediatamente lo vio saltar lejos de ella alerta.

-Ahrggg-lo escuchó emitir dolorosamente y vio como la herida en su costado empezaba a sangrar.

Lentamente empezó a incorporarse sin mirarlo a los ojos, recordando los programas de televisión sobre comportamiento animal que Sota solía ver, cómo agradecía en ese momento que la hubiera convencido de verlos. Cuando se hubo sentado inclinó su cabeza a su costado exponiendo su vulnerable cuello en muestra de sumisión sólo entonces levantó la mirada. InuYasha le veía aún con aquella expresión fiera más no sentía el instinto asesino como la primera vez.

-Inu..Yasha…-lo llamó lo más suave que pudo para obtener su atención.-necesito revisar tus heridas -le indico con su dedo la herida la cual volteó a ver y gruño por desagrado y dolor.-¿sabes quien soy verdad?- continuó mientras empezaba ponerse de pie mostrando en todo momento sus palmas hacia él como si estuviera siendo arrestada -no debe verme como una amenaza -se repetía.-soy Ka-go-me, somos amigos, manada -a la mención del último término lo vio mirarla ligeramente confundido mientras ladeaba su cabeza, procesando sus palabras. Se acercó hasta esta pocos centímetros podía ver que estaba luchando por mantenerse en pie-estoy...déjame…-no puedo ofrecer mi ayuda o pensará que creo que es débil -voy...a servirte…-le dijo sintiéndose estúpida por no encontrar una mejor palabra pero sabía que su orgulloso hanyou era el líder de su grupo por consiguiente el Alpha de la manada y...la manda ¿obedece y sirve al alpha cierto? -juro que una vez que regrese me aseguraré de leer y ver documentales suficientes - las palabras parecieron surgir efecto pues no rechazó su toque cuando pasó uno de sus brazos por su espalda y lo sintió recargar un poco su peso en ella. -ahora...sería más fácil si pudiera recostarlo ...no no no...esa es una posición vulnerable y...no creo que aún confié plenamente en mí -se decidió por tratar de hacer lo mejor que pudiera con él sentado. Solo tuvo que guiarlo unos pasos para que se sentara en la cama de paja que había dejado minutos antes. Lo sintió tensarse y gruñir por el dolor.

Se puso frente a él, sintiendo la fija mirada en todo momento sobre sus movimientos. Tomó un trapo limpio y lo mojó -InuYasha voy a limpiar tu herida -le dijo suave mientras dirigía cuidadosa y lentamente sus manos hacia el nudo del ahori sobre su estómago,-AARGGG- se quejó mientras se deshacía de la empapada prenda llena de sangre. La tiró a un lado y prosiguió a retirar las vendas, una vez fuera se dió cuenta que aunque sangraba ya no era tan profusamente y su cuerpo empezaba a cerrar la herida, aún era grande y dudaba que le permitiera coserla, pero un buen vendaje ayudaría. Acercó el trapo lentamente hasta tener contacto con la maltratada piel -Sssss-lo escuchó quejarse.-no podemos permitir que se infecte, aún con tus increíbles poderes de sanación. -le dijo mientras limpiaba con cuidado los bordes de la herida removiendo la suciedad y sangre seca. Tomó uno de sus spray antisépticos y lo miró suplicante -lo siento...pero dolerá un poco...pero tu puedes soportarlo...porque eres muy fuerte ne? -lo vio entrecerrar los ojos y casi pudo percibir el inicio de una sonrisa. Roció el desinfectante de heridas lo más rápido posible y lo sintió tensarse -listo...lo hiciste muy bien -le sonrió. Puso uno de sus gigantes parches para cubrir la herida y estaba por vendarla cuando se dió cuenta de lo sucio que estaba, tenía sangre que seguramente no toda era de él, y tierra, sin pensarlo demasiado mojó otro de los trapos y empezó a limpiarle donde las vendas tendrían contacto -ya que terminé me aseguraré de limpiarle apropiadamente - no pudo evitar el fuerte sonrojo cada vez que sus dedos tocaban su caliente piel mientras removía la suciedad. Muchas veces había curado sus heridas, pero nunca le había permitido tocarla fuera del espacio donde debía trabajar. La idea de poder tocarle libremente le provocó un cosquilleo en su interior -no deberías estar pensando en eso ahora hentai -se reprendió mientras terminaba de limpiar su vientre. Sacó las vendas nuevas que kaede había preparado y se aseguró de que la herida estuviera cubierta con la presión necesaria para ayudar a que cicatrizara más rápido.

-Ahora…-empezó nerviosa -tu pierna…-le dijo mirando fijamente el desgarrado hakama hasta su rodilla. -nunca le he visto sin su hakama...bueno...no adecuadamente-pensó tras recordar las dos fugaces ocasiones donde había tenido un pequeño vistazo de su cuerpo desnudo.-no es momento para vacilar Kagome, no eres una chiquilla enamorada en este momento, eres su amiga, su enfermera -se repitió pero no logró moverse.

-oh! -se sonrojó al verlo deshacerse del nudo de su hakama y en un rápido movimiento tirar la prenda junto a su ahori quedando solo en su fundoshi-Kami...soy una completa hentai -se reprendió al sentir la familiar humedad en sus piernas producto de la excitación automática ante la imagen de un semidesnudo InuYasha -si...bueno...gracias…-le dijo sin poder verlo a los ojos. Se apresuró a dar el mismo tratamiento a su pierna la cual tenía un agujero en medio que empezaba a cerrarse pero aún se podía ver claramente a través de él. Lo escuchó quejarse nuevamente al aplicar en antiséptico, tomó nuevamente el mojado trapo para limpiar alrededor de la herida, disfrutando secretamente de la suavidad de la piel libre de vello -no pensé que sus piernas tampoco tuvieran ningún rastro -se dijo concentrando demasiado tiempo en sus administraciones.

INUYASHA´S POV

Todo dolía, el olor a su sangre y la del enemigo era fuerte,su instinto lo preparó para el ataque al sentir movimiento cerca y se encontró sobre la mujer humana, había estado a punto de matarle pero reconoció su aroma en ella. ¿por qué esa humana tenía tan impregnado su aroma? la sintió tensarse y un ligero olor a miedo provenir de ella. Enterró su nariz en su cuello y se sorprendió al encontrar que era una hembra sin marcar, ningún hombre salvo un kitsune aún sin madurar, la había tocado, su olor estaba presente en su cuerpo. La mujer olía bien, sin pensarlo la probó, deslizó su lengua sobre su piel y gruño complacido ante su sabor. Tras su caricia su cuerpo se relajó y los rastros de miedo desaparecieron dejando solo nerviosismo...y un ligero aroma a excitación…¿esta mujer lo deseaba? seguramente había pensado en tomarla, si no ¿por qué otro motivo su aroma estaría tan presente? está humana era suya. -mía- se preparó para un ataque el escuchar el repentino estruendo provocado por tan solo una bolsa.

Se quejó ante el dolor de sus heridas. No olía nada amenazante dentro de la choza. Regresó la mirada hacia la humana, se sorprendió y complació al ver desplante de sumisión mientras lo llamaba. Esa humana lo conocía, era claro que quería que la marcará, ¿por qué otra razón había decidido exponer su cuello de aquella manera? La mujer tenía un nombre extraño que por alguna razón le sonaba familiar. Estaba claro que se preocupada por su estado, su aroma la delataba y no dejaba de apuntar hacia sus heridas mientras se acercaba con extremo cuidado, por lo menos no era estúpida como las humanas corrientes que se había encontrado, o salían corriendo o intentaban matarle, no. Está humana era más astuta. Lo complació al mostrar abiertamente su intención de servirle y si quería hacerlo ¿quién era él para negarlo? después de todo los compañeros se proveían y cuidaban entre sí, y esa hembra definitivamente quería que la tomara. En su estado actual sería doloroso así que decidió que esperaría a que sus heridas sanaran un poco más antes de marcarla.

Disfruto del contacto de su piel mientras lo ayudaba a sentarse donde minutos antes se había despertado. Nuevamente se deleitó con su acción al verla hincada frente a él nuevamente dejándolo en una posición de poder sobre ella. Sus pequeñas y suaves manos deshicieron el improvisado vendaje de su estómago y gruño ante el dolor y el enojo de saberse tan malherido por una batalla ¿contra quién había peleado? ¿por qué no recordaba nada? disfrutó de la sensación del mojado trapo mientras se llevaba los restos de sangre y suciedad en su piel, los roces de los dedos de la mujer le complacían. La vio disculparse y reconocer su ño molesto ante el ardor de uno de los extraños objetos de la humana sobre su herida. Pronto reconoció que aquello aceleraba su recuperación al sentir como el proceso de cicatrización activaba. Le sonrió una vez que hubo terminado y reconoció su atractivo. Hasta ahora podía entender porqué había llegado a pensar en tomarla. Era valiente, sabía cuidar sus heridas, era atractiva y su aroma le llamaba fuertemente.

Disfrutó de sus atenciones mientras limpiaba los excesos de suciedad en su aroma a nerviosismo la envolvió de nuevo y la miró observando detenidamente su pierna y el nudo de su hakama, desesperado por su indecisión y deseoso de que siguiera atendiéndolo se deshizo rápidamente de la prenda quedando solo en su fundoshi ¿en qué momento se lo había puesto? maldita prenda. El aroma a excitación inundó su nariz y sonrió complacido al saberse deseado por su futura compañera. Después de repetir el proceso con su herida volvió a limpiarle, esta vez no pudo evitar emitir un sonido de satisfacción ante su caricia la cual lo distraía del dolor de ambas lesiones, se sintió endurecer ante la caricia tan cerca de su necesitado miembro. Maldijo no poder tomarla en ese momento.

Más de su delicioso y excitante aroma llegó a él y se percató de que estaba mirando su despertado miembro, sonrió al captar sus sorprendidos ojos y rápidamente la vio darle la espalda. ¿por qué se avergonzaba?, estaba claro que lo deseaba y él la deseaba. Seguramente porque sabía que no podía tomarla en ese momento. Se aseguraría de compensar sus cuidados cuando la marcara.

KAGHOME´S POV

La sonrisa lujuriosa que InuYasha le había regalado después de percatarse del estado de su fundoshi le había provocado una acalorada sensación que se extendió por todo su cuerpo. -¿por qué reaccionó de esa manera? Él ama a Kikyo -pensó buscando pastillas para el dolor y fiebre en su botiquín. -tal vez, solo desea mi cuerpo...Kikyo después de todo está hecha de barro y hueso...dudo que pueda…-se estremeció al pensar en aquello y desecho la idea. -por lo menos me considera atractiva - pensó con una pequeña sonrisa.-Además InuYasha está en un estado completamente instintivo...es natural...después de lo que hice..-se sonrojó recordando que aún debía limpiar el resto de su cuerpo para que pudiera descansar cómodamente en el futón.

Volteó a verlo intentando no mirar el gran bulto dentro de su Fundoshi -InuYasha...necesitas tomar la medicina para recuperate más rápido.- decidió mostrarle mientras tomaba una para el dolor ya que ella misma sentía los estragos de la pelea y las constantes caídas. Seguro amanecería llena de moretones. Le mostró una de las pastillas mientras la metía en su boca y la tragaba tomando agua de la botella. -Ahora tu -le animó.

En lugar de tomarla le vio abrir la boca -por supuesto, después de todo dije que te serviría ne? -pensó divertida. Se acercó lo suficiente y dejó las dos pastillas en su lengua, lo vio hacer una mueca pues sabía que una de ellas era amarga -tomá y traga -le indicó poniéndole el agua para que tomara. Sonrió al ver que terminaba todo el líquido de la botella -debe estar hambriento y exhausto aunque no lo demuestre - Herviré un poco de agua para comer un deliciosos Ramen - sacó el pequeño y conveniente frasco de alcohol sólido que servía cuando no podían hacer una fogata y preparó una pequeña parrilla para poner la tetera con agua. Cuando se aseguró que todo estaba marchando correctamente se volvió a InuYasha y tomó nuevamente uno de los trapos limpios para empezar a remover los restos de tierra y sangre que quedaban en su cuerpo.

Empezó por cuello y hombros, los rojizos ojos siguiendo cada movimiento, se sorprendió al escuchar el profundo sonido similar al de un ronroneo debido a la vibración que podía sentir en su pecho -le gusta -sonrió feliz. Se aseguró dejarlo lo más limpio posible, disfrutando en el camino el poder rozar su piel con la punta de sus dedos. Cuando hubo terminado con la parte frontal en lugar de pedirle que se pusiera de pie se trepó en la paja y continuó su limpieza sin perturbar su posición lo que pareció agradecer, aunque intentó que su mirada deambulara más allá de su espalda baja fue imposible no notar el perfecto trasero de su peliplateado.

Regresó al frente y terminó de limpiar sus piernas y pantorrillas. Tomó un pequeño cuenco de agua y empezó a lavar sus pies los cuales parecían intactos -siempre tuve curiosidad sobre si tus pies no se lastimaban, me has cargado tantas veces, recorrido grandes distancias y soportando grandes impactos -continuó mientras se aseguraba de limpiar cuidadosamente entre sus dedos -me alegro de que sean tan fuertes -terminó mientras los secaba.

Cuando levantó la vista se sorprendió al encontrar el ámbar de sus ojos envuelto en el rojo en lugar de sus pupilas azules las cuales siempre mostraba cuando estaba al máximo de su transformación -tal vez está regresando-pensó entusiasmada.

Tomó una de sus garras y terminó de limpiarlas, parecían más letales, más filosas, pero era las manos de su InuYasha, las que la habían protegido incontables veces, las trató con el mismo cuidado evitando hacer demasiada presión para no perforar su propia piel. Repitió el mismo proceso en la otra mano.

-Listo, ¿no se siente mejor? -le dijo contenta con su trabajo. No esperó la respuesta que obtuvo a continuación.

INUYASHA´S POV

Definitivamente había hecho una buena elección pensó, la mujer no solamente había tratado sus heridas, había bañado su cuerpo,había removido los rastros de sangre y piel del asqueroso youkai que había peleado dejando su delicioso aroma que de momento parecía eclipsar el aún presente aroma a sangre.

La vio satisfecha con su trabajo y no pudo reprimir un gruñido de satisfacción ante el comportamiento de su hembra. Ahora se encargaría de agradecer sus atenciones. La tomó de las caderas y en un rápido movimiento desgarró el extraño kimono que la cubría. -¡InuYasha! -escuchó su nombre envuelto en nerviosismo. Ella le había desnudado, él tenía todo el derecho de ver su cuerpo, era suya -mía - le indicó para que dejara de removerse entre sus brazos. Terminó de remover las extrañas ropas y frunció el ceño al ver que su cuerpo aún se encontraba cubierto con un extraño fundoshi y un pedazo de tela en sus pechos. Rápidamente cortó aquella tela dejando expuesto sus rellenos y bien formados pechos.-oh..qué….- enterró su nariz entre sus pechos disfrutando de su aroma-Grrr-gruño al sentir el picante aroma de su intimidad y el llamado de su propia excitación. La aferró de la cintura lo suficientemente fuerte para que entendiera que quería que se quedara quieta pero sin llegar a perforar su piel.

Tomó uno de los trapos limpios e imitó su cuidado removiendo el aroma de aquel demonio que había luchado y también se encontraba en la piel de su hembra, molestándolo. Limpió sus pechos, brazos y pierna más bruscamente de lo que había querido pero odiaba el aroma de otro sobre su mujer. La escuchó quejarse ligeramente pero dejarlo hacer. Le dió la vuelta y terminó de limpiarla.

Inspeccionó su cuerpo mientras pasaba sus garras por su piel era suave, y blanca, sus pechos generosos, sus caderas adecuadas para soportar múltiples cachorros, su trasero firme y voluptuoso, sus piernas largas y torneadas, era más que adecuada para ser su mujer, su hembra y la madre de sus cachorros. El olor a su excitación le hizo relamerse los labios, se concentró el ligero aroma de la sangre de su hembra, primero debía sanar sus heridas como ella lo había hecho con él. Tenía pequeños rasguños en sus manos y uno su vientre, la acercó hasta tenerla frente a su boca y empezó a lamer los pequeños cortes.

-Ahmm..Inu..Ya...sha..-la escuchó gemir ante sus atenciones y sonrió contra su piel. Tan solo estaba curando sus heridas y ya estaba lista para ser poseída. Excelente elección, había hecho una excelente elección. Una vez terminó con su vientre tomó sus manos y deslizó su lengua por toda la superficie al parecer había caído en algún material rocoso pues tenía pequeños puntos.

La giró e inspeccionó su espalda, salvo un moretón que se extendía desde su espalda baja y se perdía en la tela de su trasero no mostraba daño. Aprovechó para cortar el extraño fundoshi y lamió el inicio de aquel moretón desde su cadera hasta la mitad de uno de sus cachetes.-oohmm-la escuchó gemir y no pudo contener el suyo al sentir una oleada de su excitación. Deslizó una de sus garras sobre sus pliegues recogiendo la humedad y el intoxicante aroma incapaz de contener la ganas de probarla.-aaahh-el sonido de sus gemidos inflaron su pecho orgulloso de complacer a su mujer con tan poco. La vio girarse y volverse completamente roja al captarlo saboreando los rastros de su humedad.

-co..mi..da...si...necesitamos...comer -dijo apurada mientras tomaba una tela de la amarilla bolsa y cubría su desnudez -Le gruño molesto por taparse.

KAGHOME´S POV

-¿Qué...q..fue eso? -todo su cuerpo se sentía abrumado tras las caricias del mediodemonio las cuales no había previsto en absoluto. La había bañado y - la mayoría de los animales lamen sus heridas...supongo que es normal ..-pensó recordando cómo había lamido sus pequeñas cortadas las cuales ya no ardían. -me ha desnudado - se dijo sintiendo el caliente sonrojo en su rostro -no es la primera vez que me ve desnuda...pero...la manera en la que …-ni siquiera pudo terminar la oración al evocar el tacto de su boca en su trasero, o su garra entre sus piernas, el estremecimiento las debilitó y se apresuró a sentarse para que no lo notara -por su puesto que lo nota Kagome baka…- nunca la había tocado de aquella manera. Su pobre corazón no dejaba de latir apresuradamente. El gruñido de desaprobación que emitió cuando la vio cubrir su desnudo cuerpo le había provocado un escalofrío, recordando que la versión frente a ella era un InuYasha llevado primordialmente por sus básicos instintos.y ella le había negado algo que quería…-¿qué se supone que debo hacer...si quiere..si hace...algo más…?-pensó notando la humedad entre sus piernas -hentai...hentai…-se reprendió.

La vibración del cronómetro que había utilizado para asegurarse de que el Ramen estuviera listo la distrajo de aquellos pensamientos. Volteó a verlo y detectó esa mirada que no había visto muchas veces en su estado natural, oscura, posesiva y aún manteniendo el poco ambar.

-Está listo…-le dijo tranquila mientras se acercaba y ponía a su lado, pudo notar como su nariz olisqueó la comida y se relamió los labios. Le sonrió y preparó un bocado para alimentarlo, en automático lo vio acercarse y abrir su boca para atrapar la comida que le ofrecía. Lo tragó y mastico con inhumana velocidad. Alternó entre bocados alimentándose también y pronto no hubo más contenido en los bowls.

-Bien, ahora, debes descansar -le dijo pasando su brazo sobre su espalda para ayudarlo a caminar. Él pareció entenderla pues se dejó hacer y lentamente se encaminaron hacia el futón. Sin hacer un movimiento brusco tomó a Tessaiga y la dejó al lado del ayudó a sentarse -será mejor que me acueste primero -pensó recordando por qué no se había arriesgado a tenderlo en primer lugar. Se acostó en el Futón tratando de no mostrar demasiada piel mientras mantenía aferrada la frazada a su alrededor. Para su sorpresa no tuvo que pedirle que la acompañara, pronto lo tenía acostado a su lado, sin demasiada delicadeza la atrajo hacia su pecho y las despojó de la frazada-inuyasha! -gritó ligeramente asustada al sentir el semidesnudo cuerpo de su peliplateado en pleno contacto con el suyo. El solo le gruño y la trajo más cerca.

Lo sintió encajar su rostro en su cuello nuevamente, restregando su nariz por todo el pedazo de piel que alcanzaba mientras alternaba en pequeñas lamidas. -kami...jamás pensé encontrarme en esta situación...no así…-por supuesto que había tenido húmedos sueños protagonizados por el hombre a su lado, sueños en los que la amaba por completo, con pasión y desenfreno. Pero nunca imaginó que realmente se encontraría desnuda entre sus brazos. -por lo menos en este momento me desea a mi...solo a mi…-se dijo intentando disfrutar el momento -no es como que recordará lo que pase esta noche...nunca lo hace -se tranquilizó -no sabes cuando tendrás ocasión de estar tan cerca como ahora...tal vez...esta sea la única… -Decidida, se relajó y una de las manos que cubría su pecho se posicionó en el torso del ojidorado. Lo escuchó hacer ese sonido de satisfacción nuevamente y empezó a acariciar suavemente. Había fantaseado tantas veces tocarle de aquella manera, esa simple caricia a pesar de la posición y su notoria desnudez solo le provocó una inmensa felicidad. Por supuesto que deseaba su cuerpo, pero nunca se había sentido tan cerca, y tan suya como ese momento, literalmente la había reclamado como suya, podía permitirse disfrutar de este corto momento.

Más pronto de lo que pensó las caricias sobre su cuello pararon y escuchó su acompasada respiración. -se ha dormido - sonrió contenta de que pudiera descansar. Pocas veces dormía y sabía que aunque por su naturaleza youkai no necesitaba las mismas horas de sueño que un humano no por eso su cuerpo no las requería. Se aseguró de tomar la espada y dejarla en contacto con su piel. Continuó acariciando su pecho, concentrada en la temperatura de su cuerpo la cual empezaba a bajar, lo último que recordó antes de caer presa del cansancio fue el sonido de los latidos de InuYasha arrullandola.

INUYASHA´S POV

-Debo estar soñando -pensó al sentir el aroma de Kagome envolverlo y la calidez de su cuerpo desnudo contra el suyo, decidió mantener sus ojos cerrados pues sabía que en cuanto los abriera la ilusión desaparecería como todas las veces anteriores. Deslizó la mano que reposaba en su espalda en un suave movimiento disfrutando de la tersa superficie. Respiró profundamente su aroma y sonrió al percibir como el suyo propio parecía más impregnado de lo normal, casi como si fuera.-mi compañera -pensó feliz. No había nada que deseara más que vivir al lado de Kagome, lo sabía, desde hacía mucho le había quedado claro que la quería, no como su amiga, o su detector de fragmentos, la quería suya, su mujer, su compañera. Pero Kagome no pertenecía al sengoku...y no podía pedirle que se quedara a su lado dejando a toda su familia. -Inu..Yasha..-escuchó su nombre salir de sus labios en ese suave tono que solo Kagome utilizaba con él, sintió la pequeña mano subir por su pecho hasta posarse al lado de su cuello, se inclinó ante el tacto, quería abrazarla. Se movió lentamente, temeroso de que un movimiento en falso lo despertara de tan maravilloso sueño -argg-dejó salir al sentir el pinchazo de dolor en su pierna.-se siente demasiado real -pensó antes de abrir los ojos.

-InuYasha, no te muevas, revisaré tu herida -la escuchó decir -¡espera un momento!…¡esto...no puede ser…!-empezó a entrar en pánico mientras abría lentamente sus ojos para toparse con una muy...muy desnuda Kagome revisando un vendaje en su pierna chica ignorante de su despertar se encontraba concentrada evaluando su herida.

-Ka..go..me..que..-la vio paralizarse al escuchar su voz mientras volteaba a verlo. Cuando sus miradas se cruzaron la pequeña boca se abrió en sorpresa y un extenso sonrojo se abrió paso desde su rostro hasta el inicio de sus pechos... sus perfectos y expuestos pechos. Desvió su mirada hacia su propio cuerpo cubierto únicamente con su su turno para sentir el calor de la vergüenza recorrerlo, volteó su rostro hacia un costado apenado.

-¡Regresaste! -exclamó emocionada antes de lanzarse y abrazarlo. Se tensó ante el contacto incapaz de hacer algún movimiento. La azabache rápidamente se percató de lo que había hecho y se tapó apresuradamente con la manta que minutos antes los cubría. Pasó frente a él un poco más cubierta y la vio sacar una de las mantas extras que traía en su mochila, pronto sintió la tela cubrir su cadera. Agradeció internamente el gesto.

-Ka..go..me-empezó nervioso -¿qué pasó? ¿por que estas…-la recorrió con la mirada al no poder completar la oración - y yo…¡demonios…¿que sucedió?!

Kagome empezó a relatarle los hechos, la pelea con Naraku, el regreso a la aldea, su transformación. Mientras le platicaba se dirigió a su botiquín y pronto la tuvo a su lado removiendo el vendaje de su pierna para reemplazarlo. De alguna manera agradecía que no lo estuviera viendo a la cara. Se estremeció cuando sintió como corría la frazada de su pierna para trabajar sobre la herida. Kagome nunca había tocado sus piernas, se sonrojó recordando su estado de desnudez, recorrió la choza que identificó fácilmente por el olor a Kaede y hierbas medicinales. Su ropa estaba empapada de sangre y la de Kagome...hecha trizas. Se tensó de inmediato -

-Ka..go..me...a..caso...yo…-el dolor en su pecho y el nudo en la garganta le impedían preguntar aquello que tanto temía conocer - la he forzado…¿por qué otro motivo habría desgarrado su ropa...y mi aroma…es tan profundo…soy un monstruo….-

Ella pareció entenderlo pues dejó de atender su pierna y tomó una de sus garras para atraer su atención. Se tensó ante la caricia -¿cómo puede tocarme...después...de que…-

-InuYasha...mírame por favor -le pidió implorante y el cómo siempre incapaz de negarle algo ante aquél tono la miró vio sonrojarse antes de continuar, podía oler su nerviosismo y aunque casi imperceptible un rastro de miedo y aquello solo lo hundió más -¿Kagome...me temes? -se quedó lo más quieto posible, no deseando hacer algún movimiento que alterara el estado de la azabache. -Sé lo que estás pensando…-sintió su cara arder - no hiciste...ni me forzaste a nada que yo no consintiera…-su propio ruido de sorpresa lo exaltó - me reconociste...tu youkai me reconoció y parecía entender lo que intentaba decirte...estaba complacido de que cuidara tus heridas...y por eso él..tú bueno curó mis heridas...y la ropa estaba en su camino...por eso..-no ocupó continuar para hacerse entender -dijiste que...era tuya-¿mi youkai la reclama también? -pensó asombrado -cuidaste de mí...después solo me abrazaste y te dormiste. Así que no tienes porqué sentirte mal ¿de acuerdo? -le preguntó sin verlo regresando a terminar de vendar la herida que ahora dolía menos.

No necesitaba pensar demasiado para imaginar cómo había curado sus heridas, él mismo lamía sus pequeños cortes de vez en cuando, no era algo que le gustara hacer frente a sus amigos pues pensaba que lo hacía parecer más animal que demonio o humano. Sabía de las propiedades curativas que aquello aportaba y aunque muchas veces estuvo tentado a ofrecerle su ayuda de aquella manera - ¿quién dejaría que un sucio hanyou cuidara sus heridas...sobre todo de aquella manera..tan íntima...y poco natural? -sin embargo Kagome...no había duda que debido a eso su aroma estaba tan fuertemente impregnado en su piel.-¿por qué…?...-se alteró ante el sonido de su propia voz. Sin quererlo había hecho la pregunta en voz alta. Se sintió sonrojar.

-InuYasha…?-le contestó interrogante.

-¿por qué...dejaste...que te curara...de...esa...forma….-sabía que no tenía que elaborar. En segundos la azabache se encontraba completamente roja y nerviosa.

-Yo…-comenzó nerviosa -parecía preocupado por mi...y...no quería hacerte enojar…-aquello aunque no tenía derecho le dolió, lo había dejado porque le temía...a su lado youkai...que pudiera herirla -además...no me molestó...y sabía que lo hacías por mi bien… así...que…-la miró boquiabierto ¿no...le molestó? -

-¡Shikuso Kagome…¡¿cómo no puedes molestarte por tenerme lamiéndote y restregandome en tí como un animal?! -le gritó molesto incapaz de contenerse.-¡Eres una Miko...Kagome...ya es suficiente que manches tu pureza aceptando el sucio toque de un Hanyou y subas a mi espalda...ahora…! ¡Kuso!-estrelló el puño en el suelo abollándolo. Se tensó al sentir el suave tacto de la mano de la ojicafé, quiso alejarse poniendo un poco de fuerza pero fue incapaz de resistirse y se maldijo nuevamente.

-¿Cómo puedes decir algo así InuYasha?-el dolido tono lo hizo voltear a vio acercarse un poco más y estuvo a punto de alejarse pero el fuerte agarre de la pequeña mano que sostenía la suya lo detuvo. -No eres sucio...para mi...para mi...eres perfecto, tal y como eres.-Sintió su corazón querer salir de su cuerpo al escuchar aquellas palabras…¿cómo podía pensar siquiera que un ser como él podía…

-No soy humano...ni demonio...no pertenezco a….-

-Perteneces aquí -lo interrumpió llevando su garra y posicionándola sobre su pecho. No pasó desapercibido lo íntimo de aquella caricia ni la redondez de sus formas.-con nosotros, con nuestros amigos, la aldea te ha aceptado y designado como tu protector desde hace mucho...lo sabes, en Miroku tienes a un aliado,y un hermano, Sango te aprecia como amigo y guerrero, Shippo te ve como a un padre -a pesar de lo increíble que aquello sonaba, sabía que tenía razón, todo eso solo había sido posible por ella.- y...yo...eres la persona más importante para mi….mi amigo,mi protector, mi amado InuYasha.-el aroma a nerviosismo y el acelerado palpitar bajo su mano le decía que no mentía -¿Kagome...me...ama? - es cierto que aquella vez cuando regresó de su tiempo y le pidió estar a su lado pensó que se refería a un amor de familia, de amigos, -no puede estar hablando enserio -sé que tienes una promesa que cumplir, que eventualmente nos dejarás...no soy...no soy nadie para pedirte que te quedes a mi lado...no soy ella… sé que en tu corazón no hay espacio para mi...bueno...no de ese modo...pero mientras tanto, lo que sí puedo pedirte es que vivas y vivas feliz con nosotros, tus amigos, la aldea, donde definitivamente eres querido y perteneces, por lo menos hasta que ese día llegue.

¿Que no era ella...se refería Kikyo? ¿que no había espacio en su corazón?

-Y soy Kagome, una humana con poderes espirituales, no soy una sacerdotisa, no me crié de esa manera, aún cuando sea la reencarnación de una.-el inconfundible aroma a tristeza pasó fugazmente y fue reemplazado por determinación- El hecho de que me toques no disminuye mi pureza...y aunque así fuera...no me importa, no dejaría de tocarte solo por eso. Eres lo mejor de ambos mundos InuYasha, humano y Youkai, eres poderoso, fuerte, valiente y generoso, para mi eres solo InuYasha.-terminó llevando su mano a su rostro. La caricia lo sorprendió Kagome rara vez tocaba su rostro, solo cuando se lastimaba, se inclinó buscando su tacto incapaz de resistirse, nadie, excepto su madre le había tocado con tanto cuidado como lo hacía ella.

-No quiero irme…-se escuchó decir casi derrotado.

-no tenemos que ir a ningún lado -le contestó la azabache.

-¡no entiendes...no quiero seguirla al infierno!...quiero quedarme...quiero estar a tu lado -dejó salir acelerado. La escuchó emitir un sonido de sorpresa y el más exquisito aroma a felicidad la envolvió.-pero...Kagome...no tengo nada para ofrecerte…-continuó triste.

-Tienes tus sentimientos -solo asintió -eso me basta.-antes de que pudiera pensar sintió los suaves labios de la azabache sobre los suyos y fue hasta entonces que entendió lo que era besar a la persona amada. Se dejó llevar por el sentimiento de plenitud que lo embargó. -Kami….-era lo único que podía pensar. Disfrutó del poco sabor que podía obtener de sus labios. Se escuchó emitir un vergonzoso sonido al sentirla mover su boca sobre la suya - ¡Kikyo jamás le había besado de aquella forma!,los fugaces besos que habían compartido habían sido cortos y carentes de la pasión que ahora estaba experimentando. Solo Kagome se entregaría tan abierta y sin reservas, sin preocuparse por su aroma en su cuerpo o el hecho de que sus colmillos podían lastimarla.

Ahogó otro de sus gemidos al notar la húmeda lengua de la ojicafé abrirse paso entre sus labios. Al sentir por completo su sabor no pudo más que imitarla buscando ahondar más aquel maravilloso contacto. Pronto los brazos de Kagome estaban entrelazados tras su cuello y sus manos enredadas en su desnuda cintura permitiéndole sentir la redondez de sus pechos. ¿cómo había pasado de un completo estado de molestia a sentirse el bastardo más afortunado del mundo? ¿a quién importaba? tenerla entre sus brazos valía la infinidad de osuwaris de los que sería merecedor cuando despertara de cualquier hechizo que la tenía poseída en ese momento y le hacía entregarse de aquella manera a un simple híbrido.

El fuerte aroma a excitación lo sacó de su ensoñación, no fue su aroma el que le sorprendió sino el de Kagome, no había duda, las hembras sólo olían de aquella manera cuando querían estar con su compañero, cuando deseaban aparearse….¿acaso Kagome...quería...que él...y ella...su hilo de pensamiento se vio cortado al escucharle decir su nombre en aquel dulce tono.

-¿InuYasha…?-le llamó escondiendo su rostro en su tensó de inmediato recordando el claro estado de desnudez de la azabache. Deslizó una de sus garras de su cintura y buscó la frazada que se encontraba entre ellos para cubrirla en un rápido movimiento.

-Cúbrete Kagome -le ordenó tratando de disimular con su pierna sana el evidente estado de su erección. El inconfundible olor a tristeza se hizo presente. Estudió su rostro decaído y el fuerte sonrojo mientras desviaba su mirada.

-¿no...te gusta…-antes de que pudiera terminar la interrumpió exasperado

-¡Tonta que idioteces dices...como no.. me va a gustar...kami Kagome...solo...no soy Miroku...pero soy un hombre...y acabamos….arggg ¿cómo esperas que reaccione?-el aroma a tristeza desapareció tan pronto como se había hecho presente. Nerviosismo era lo que ahora la rodeaba, nerviosismo y deseo…

-Tu youkai….era más honesto en cuanto a lo que quería…-le casi reclamó. ¡Acaso...acaso esperaba que él...le hiciera…-pervertidas escenas se colaron en su mente.

-Kagome...no puedes estar hablando enserio…-le dijo casi molesto-una cosa...es besarnos...yo...no podría…

-¿Tocarme? -le contestó desafiante -ya lo hiciste más intimamente de lo que piensas -le soltó completamente roja.

-Naniiii! Acaso...acaso -iba a volverse loco.

- ...solo...tu mano…-le contestó ligeramente avergonzada.

En pánico volteo a ver su mano, sus letales garras, y lo percibió: el rastro del fuerte e intoxicante aroma de la excitación de la azabache. Sin poder controlar sus acciones se encontró con su mano frente a él-le ha permitido tocarla...de esa manera..-se repetía mientras cerraba sus ojos y aspiraba fuertemente. Una corriente de placer le atravesó y terminó en su despierto miembro -kami...es tan embriagador -pensó antes de lamer los rastros que solo sus agudos sentidos podían percibir.

Los sonoros latidos de la mujer frente a él lo trajeron de vuelta. La vio frente a él, agitada, sonrojada, oliendo deliciosamente a deseo y a él. y se maldijo, se maldijo por no poder haber estado consciente cuando le había tocado de aquella manera, cuando la había desnudado y curado sus heridas.

La vio dirigir su mirada entre ellos y exclamar un pequeño sonido de sorpresa, siguiendo su vista se encontró con la clara evidencia de su excitación tratando de liberarse de la prisión de su fundoshi. Sus miradas se cruzaron y esta vez fue él quien no pudo reprimir el deseo de besarla nuevamente. La sintió vibrar en sus brazos mientras se rendía en la caricia. El beso aunque corto los dejó a ambos sin aliento. Incapaz de mirarla escondió su rostro en su cabello.

-Kagome...si...tu y yo...si nosotros...¡te rechazarán...un hanyou no tiene derecho a tomar una compañera...no es conocido!-le confesó dolido. Era cierto,nadie se atrevía o deseaba unirse a un Hanyou, era un ofensa mucho menos una miko...por eso, sabía que eso había sido una de las razones por las que Kikyo le había pedido convertirse en humano.

-InuYasha -le llamó dulcemente tomando su rostro entre sus manos sin importarle que quedará nuevamente desnuda ante sus ojos.- ¿acaso parezco una persona a la que le interese lo que piensan los demás?-no pudo reprimir que una de sus comisuras intentara sonreír. El gesto pareció animarla -Te amo - por un segundo pensó que su corazón saldría de su pecho. -lo único que me importa es lo que tú pienses de mí, de nosotros, y si me aceptas, seré tuya de aquí en más...para siempre -le confesó sin una pizca de duda en su voz.-Te amo -volvió a repetirle - tal y como eres.

-¿De verdad…-se esforzó en vano para que el temblor en su voz no se notara -¿te quedarás conmigo…?- la vio asentir -¿como...como...mi compañera?...los InuYoukai…-intentó explicar lo que seguramente no sabía se estaba metiendo.

-Toman pareja de por vida...lo sé -lo sorprendió terminando.-la anciana Kaede- contestó inmediatamente a su muda pregunta. La vio sonreír.-¿me aceptas InuYasha?-le preguntó nerviosa. -¡cómo demonios podría no aceptar tal regalo! -

-No te dejaré ir Kagome -se escuchó emitir con aquella seriedad que solo utilizaba bajo ocasiones de gran peligro o importancia.

-No planeo ir a ningún lado -le contestó burlona.

En un seguro movimiento la tomó de la cintura y la hizo montarlo -ahhh-gimieron al unísono al sentir sus sensibles centros en contacto.

-¡Inu..no podemos...aún estás herido!-le dijo apoyándose en sus hombros para moverse. Él no la dejó, ejerciendo fuerza suficiente para mantenerla en su lugar.

-¡Estás loca si piensas que te dejaré ir ahora!...no después...no sé si después tenga el valor…-terminó de decirle.

-¡Pero..tus heridas! Perdiste mucha sangre-exclamó preocupada la ojicafé.

-Khe! he dejado de sangrar y...ya no duele -aunque lo primero era cierto lo segundo era una vil mentira, aún dolía pero sabía que se arrepentiría de no continuar en ese momento.-Kagome…-terminó suplicante.

-Si...si veo una gota de sangre o molestia paremos -le dijo solo asintió.

-¿Pu..e...do to..car..te ?-le preguntó nervioso. La vio asentir mientras escuchaba cómo su respiración se agitaba.

Una de las manos que se había encontrado sosteniendo empezó a deslizarse hacia arriba tocando suavemente la bronceada piel. ¡Kagome le estaba permitiendo tocarla, desnuda, con sus garras,! su pecho se sentía tan lleno de emociones que no podía del todo descifrar. Solo sabía que debía tenerla, debía saberla suya en ese momento. Kagome movió su brazo para darle un mayor acceso y agradeció el gesto. Lo más gentil que sus propias garras le permitían acarició el costado de uno de sus senos y se deleitó al escuchar más de aquellos pequeños quejidos de placer provenientes de su mujer. -mi mujer- Kagome era una mujer hermosa, había que ser un ciego para no notarlo, no se parecía a ninguna mujer de la época incluso las demonesas no eran rival ante ella. Además tenía el corazón más puro y bondadoso. Sonrió al sentir como su pecho encajaba generoso en toda su mano, le dio un pequeño apretón y se sintió palpital bajo su sexo al aspirar una oleada de su excitación.

-InuYasha…-le llamó anhelante.

-¿Está bien? -le preguntó temeroso de herirla. La vio asentir mientras mordía su labio de la manera más sensual que había visto. Liberó su pecho y se inclinó para besar su cuello mientras su mano se deslizaba hasta su cadera, las cuales se removieron ante su tacto provocando una insoportable fricción entre sus sexos.

-Arghh-dejó salir más fuerte de lo que deseaba, alertándola.

-¿Te lastimé? -le preguntó alarmada. Solo atinó a negar con la cabeza mientras la tomaba con un poco más de fuerza en sus caderas.

-Se...mmm siente bien…-le dijo animandola a mover sus caderas concentró en la nueva sensación mientras retomaba su trabajo besando más de la piel expuesta de su clavícula. Se maravilló de lo delicioso que sabía su dulce aroma mezclado con el suyo. La lenta pero firme presión en su sexo lo estaba volviendo loco.¿por qué estaba tan caliente? siempre la llevaba en su espalda y nunca había notado que esa parte de su cuerpo emitiera tal calor. Se sentía tan bien,aún con el molesto fundoshi en su lugar.

Siguió su húmedo camino de besos hasta llegar al monte de sus pechos los cuales atrapó en sus labios y succiono con el mayor cuidado posible evitando rasgar la delicada piel con sus colmillos. Con cada nuevo gemido que salía de ella su miembro parecía tomar vida regalándole una mezcla de dolor y placer.

Subió hasta su rostro dejando pequeñas lamidas hasta atrapar sus pequeñas y humanas orejas.Ahh Inu..Ya...sha…mmm-la escuchó gemir, deslizó su mano hasta su firme y redondo trasero ejerciendo más presión en su vaivén y disfrutando de sus formas bajo su tacto.

-Ka..go...me-dejó salir agitado al sentir la caricia de sus delicadas manos en su propia oreja. Protestó al sentir como se alejaba.

-Recuéstate -le pidió mientras ejercía presión en su torso para dejó hacer curioso de su proceder. De repente se sintió demasiado expuesto, demasiado vulnerable bajo ella. El calor en sus mejillas le recordó lo avergonzado que debía lucir.-Kuso- Kagome era la única a la que había expuesto su cuerpo de aquella manera y aunque sabía que ella no le vería jamás con asco, una parte de él aún se consideraba impropio.

-Eres, hermoso InuYasha -la escuchó decirle adivinando sus pensamientos.

-pero..que..dices..tu..eres...hermosa...yo…soy-

-Eres mi InuYasha -volvió a interrumpirle. ¡Shimatta! -¿ Ahora sería así? ¿siempre se sentiría desarmado ante sus dulces halagos? - Las curiosas manos sobre su vientre lo distrajeron de sus pensamientos, aún sobre las vendas, su tibio toque le mandaba pequeños espasmos de placer. Nunca antes una caricia había erizado su piel, siempre se debía a sensaciones poco placenteras, el peligro, el disgusto...nunca el placer. Kagome era la única que lo podía volver todo placentero. Sus miradas volvieron a cruzarse cuando la sintió tocar el borde de su fundoshi. -¿me...ayudas? -le pidió inocente.-no sé como desatarlo -le explicó apenada. Trago saliva intentando humedecer su áspera garganta. Regresó su mirada hacia su ingle solo para detenerse en el oscuro y brillante triángulo de cortos vellos que cubría la intimidad de la azabache. Las veces que había podido observar fugazmente su desnudez, nunca había tenido suficiente tiempo de admirar aquella parte tan prohibida y escondida bajo aquel manto tan negro como su cabello.

Evaluando la situación decidió cortarlo con sus garras en lugar. Sus mejillas ardían...Kagome lo vería en ese lugar, ni siquiera había dejado que Miroku lo viera completamente desnudo en las raras ocasiones que accedía usar unas aguas termales, sabía que no era tan diferente los humanos pero definitivamente no igual.-¿y...si le da asco...si piensa que es anormal?.-todo su cuerpo se tensó ante la expectativa de su reacción mientras la veía moverse lo suficiente para deshacerse de la tela. Se podía sentir crecer mientras la presión era liberada. La escuchó emitir un sonido de sorpresa cuando por fin su miembro se sostuvo firme frente a ella.

-No...tienes…-la escuchó decir refiriéndose a la falta de vello en aquel lugar. Solo meneo con la cabeza.-supongo qué es un beneficio de los Inu Youkai ne? -continuó con una tímida sonrisa -¿beneficio? ¿ningún humano de esa era tenía similitud con él ahí abajo? ¿cómo eso podía ser un beneficio?

-¿có..mo puede...ser un...beneficio…-se regaño al no poder contener su curiosidad.

-En mi tiempo,mis amigas dicen que los chicos lo hacen para...ya sabes…-volvió a negar-¿cómo demonios se supone que sepa de los humanos del futuro? - para verse...más...grandes...claro...que...tu...no...lo necesitas….-una nueva oleada de excitación le hizo cosquillas en su nariz -¿acaso está diciendo que su estado que toda la vida había pensado era anormal y nadie nunca aceptaría...era algo que los humanos del futuro buscaban? ¿qué clase de disparate era eso? -confundido no pudo evitar buscar cierta confirmación

-¿Es..ta..bien...entonces…? -preguntó completamente avergonzado luchando por sostener su mirada. Le contestó con una sonrisa -ya te dije...para mi...eres perfecto…-terminó sorprendiéndolo mientras sentía su tibia y delicada mano tomarle por la base.

-¡Kagomemmm! - le fue imposible contener el quejido de placer. Dejó caer con fuerza su cabeza mientras intentaba procesar la nueva y abrasante sensación. Los delgados y gráciles dedos se deslizaban lenta y suavemente por toda su longitud, delineando su forma, y ejerciendo una delicada presión. Por extraño que pareciera el placer mezclado con el aún presente dolor en su vientre producto de la tensión en su cuerpo era bienvenido. Supuso se debía a su lado Youkai el cual no esperaría tomar a su hembra con cuidado y dulzura.

Abrió los ojos que hasta el momento no se había dado cuenta estaban cerrados para verla levantarse y posicionarse entre sus piernas, con cuidado dio un rápido vistazo al vendaje de su extremidad lastimada y con cuidado la movió lo suficiente para tener espacio. Fueron apenas unos segundos los que su necesitado miembro tuvo que extrañar la tibieza de su mano, pues pronto se vio envuelto en ambas recibiendo el torturante ritmo que la azabache empezaba a proveer recorriendolo de arriba abajo.

No supo cuánto tiempo pasó pero lo único que pensaba en ese momento era que no quería que aquello acabara. Sentirse tocado de aquella manera era lo más íntimo, emocionante y desesperantemente delicioso que había experimentado. Solo en su noche humana mucho antes de haber sido sellado,había intentado tocarse de esa manera al escuchar a unos chicos murmurando sobre la práctica. Los pensamientos de rechazo de cualquier mujer le impidieron siquiera obtener una erección. Solo desde que había conocido a Kagome había empezado a tener esos pervertidos sueños y en consecuencia despertado con un muy firme problema.

-AhhrhhKa..go...me….-se escuchó gemir con fuerza al sentir la húmeda y tibia boca de la chica engullir cuanto podía de su extensión. Cuando creía que no podía ser merecedor de más placeres por la mano de esa maravillosa mujer, hacía algo...como eso. Sabía que la práctica era taboo en en la época y las esposas se rehusaban a consentirla por lo cual los hombres comúnmente la buscaban en burdeles y las chicas aún reacias contenían solo por el pago. y Kagome estaba ahí, besándole de aquella manera en su parte más privada sin siquiera habérselo pedido mucho menos pensado una posibilidad. Claramente no estaba disgustada, su aroma no mentía, incluso olía más intoxicante desde que había empezado a acariciarlo de aquella manera.

-K..u...so...K...go..m- Esta vez había logrado mantener sus ojos abiertos y estaba decidido a no perderse de aquella visión, solo de esa manera podía convencerse de que lo que le estaba pasando no era un sueño o peor aún una cruel pesadilla que terminaría con Kagome riéndose de él. Los labios de la ojicafé se encontraban ligeramente más rojos e hinchados debido a la tarea que estaba realizando. Verse perder dentro de su boca y encontrar la única y exquisita sensación de lengua mientras le succionaba era simplemente increíble, sus manos no dejaban de acariciarle donde su boca no podía llegar asegurándose de que no hubiera un espacio sin atender.

El aroma a deseo proveniente de ella era cada vez más fuerte, la podía escuchar haciendo pequeños quejidos y sus piernas se apretaban constantemente. Prestando una mayor atención se dio cuenta que de su intimidad salía un pequeño hilo cristalino de un líquido brillante que olía deliciosamente a ella. No tardó en idear su siguiente paso, sin embargo su petición no salió tan segura como había sonado en su cabeza.

Con su mano la detuvo gentilmente. La vio mirarle sonrojada y agitada.

-¿hice..algo mal? -preguntó rápidamente preocupada a lo que él se encargó de negar furiosamente. -¿quieres..que pare? -volvió a negar efusivamente.

-Yo...también…-la confundida mirada no mejoraba sus nervios.-quiero...pro...bar...te-terminó con dificultad sintiendo su cara enrojecer. La vio sorprenderse.

-Pero...no deberías...pararte…-le dijo. Se relajó al escuchar su implícito permiso al no negarse.

-no...necesito...pararme -le contestó. Él mismo se asombró de lo rápido que había entendido sus intenciones al verla hincarse justo al lado de su cabeza, claramente nerviosa.-si..no..quieres…-empezó a decirle al oler su nerviosismo.

-¡Si quiero! -sonrió ante la repentina respuesta y la vio avergonzarse. Después de escucharla tomar una bocanada de aire. La vio tomar posición y en un segundo tenía su sexo justo sobre su rostro. Se estremeció al alcanzar su cadera para ajustar su altura, no solo iba a tocarla, iba a probar todo su cuerpo. Se sintió salivar al respirar el intoxicante aroma de su intimidad. Con cuidado sacó su lengua y recogió el brillante líquido que cubría la rosada piel.-Ahhhmm-la escuchó gemir mientras al mismo tiempo sentía la vibración de su boca cubriendo su miembro.

Nuevamente había subestimado cuanto placer podía experimentar con ella. Se deleitó con el delicioso sabor de su sexo, incluso contra su lengua el calor que emitía era impresionante, si prestaba suficiente atención podía sentir el palpitar desde su interior. Exploró aquel lugar, cada pliegue, cada botón extrayendo deliciosos gemidos que su propio miembro acallaba dentro de su boca. Cuando llegó a su entrada no pudo evitar sentir cierta tristeza y decepción - no hay manera de que entre en ese lugar, es tan pequeño y delicado -pensó al insertar su lengua lo más que podía, sintiendo como la chica apretaba y casi lo expulsaba. -Sabía que para tomarla debían unirse, debía entrar en ella y solo podía ser en ese pequeño lugar. Por supuesto alguien de tamaño normal podría hacerlo, pero él...era imposible. Aún así, se dijo que justo lo que estaba pasando era más de lo que había podido desear. Además Kagome debió de haber sabido en el momento que le vió que llegar tan lejos para los dos era imposible, sin embargo había continuado. Eso le daba esperanzas de que tal vez podía conformarse con esta clase de maravillosos placeres, después de todo no creía que deseara tener hijos Hanyou. Decidió desechar los pensamientos y concentrarse en disfrutar de lo excepcional del momento.

Todo parecía simplemente maravilloso. Sus pechos dulcemente presionados contra su bajo vientre, su miembro cobijado en tan increíble lugar, su boca entre sus pliegues, los eróticos sonidos de su cuerpo. Kagome le estaba entregando todo lo que nunca pensó que necesitaba y deseaba con tanta intensidad. Se aseguró de acariciar sus piernas y glúteos mientras la satisfacía con su lengua. En dos ocasiones la sintió emitir un gritillo contra su miembro mientras despedía el aroma más delicioso que alguna vez había podido percibir y su interior palpitaba contra su boca. Estaba concentrado y deslumbrado de cómo conforme pasaban los minutos su lengua parecía entrar con mayor facilidad dentro de ella cuando se sintió miembro se perdió mucho más profundo en su boca de lo normal mientras una de sus manos acariciaba sensualmente su saco, fue todo lo que bastó para que se sintiera azotado por le mayor de los gozos, su cuerpo entero fue poseído por una corriente de placer que terminó en la punta de su miembro liberando su semilla en la cálida cavidad. No pudo más que admirarse en medio de la bruma de aquel placer al sentirla tragar cada gota de su esencia.

Tras unos segundos en los que intentó normalizar su agitada respiración habló: Ka..gome, no tenías...lo siento-se disculpó al no poder advertirle antes de derramarse en su boca. La azabache había vuelto a hincarse a su lado y lo veía desde arriba con una amplia sonrisa -no tienes que disculparte, es normal, además era lo que esperaba que pasara -¡Nani! esa mujer...simplemente no tenía límites en cuanto podía aceptar literalmente de él - La vio inclinarse para tomar parte de la frazada exponiendo su perfecto trasero ante él y de inmediato se sintió endurecer.

-oh…-la escuchó exclamar sorprendida al ver su miembro despertar nuevamente -supongo que tu sangre Inu también tiene ese efecto -el la miró interrogante. La vio carraspear y sonrojada responder su muda pregunta. -los humanos normalmente no pueden "recuperarse" tan rápido -terminó con una traviesa sonrisa.

Se le quedó viendo lo que le parecieron largos minutos antes de volver a hablar. -eres más grande de lo normal...pero si me preparo no deberíamos tener problema -dijo más para sí.

-¿Ka..go..me no estás insinuando que completamos el apareamiento?-le dijo casi asustado.

-¿por qué no...no quieres? -le contestó con un dejo de tristeza -pense...tu dijiste-antes de que el horroroso aroma la cubriera por completo la interrumpió.

-No..no..es..que no..quiera...claro...solo un tonto...rechazaría...ahh ¡Kuso! no podemos Kagome...tu...eres...humana…¡eres muy pequeña….jamás entrará! -le dijo casi gritando para que entendiera lo imposible de todo aquello.

La sonrisa tranquilizadora y la suave mano que acunó su mejilla le hicieron deshacerse de cualquier frustración -InuYasha…si un bebe puede salir de ahí...no creo que tenga problema...para...recibirte -le dijo sonrojada- solo debo prepararme un poco más.

Saber que aquel era el lugar por el que las mujeres tenían hijos le sorprendió pues realmente nunca había presenciado un nacimiento, sin embargo no dejó que aquello se notara y si Kagome lo decía...tenía que ser verdad. ¿Significaba eso que realmente podrían unirse como compañeros? Su corazón empezó a latir a mayor velocidad.

La vio llevar su mano hacia su intimidad y gemir suavemente cuando introducía uno de sus delgados dedos en su interior. La imagen le pareció de lo más erótica y su miembro dio un doloroso tirón. Quería ser él quien la hiciera gemir de aquella manera, analizó sus posibilidades, era obvio que no podía usar sus garras, la dañaría, y su lengua había probado no serviría para aquel cometido. Se quedó mirando sus garras mientras escuchaba los pequeños gemidos de la azabache, sonrió ante la idea que cruzó su cabeza.

Llevó dos de sus garras a su boca y cortó sus garras, el sonido desconcentró a la chica y lo miró preocupada.

-¡InuYasha...qué haces?! -le dijo mirándolo con ojos abiertos.

-Fhe! crecerán en unas horas -le contestó lamiendo el pequeño rastro de sangre que paró en cuanto tuvo contacto con su lengua. Intentando mostrar la menor de las incomodidades se sentó con la rápida ayuda de kagome y se recargó en la pared.

-Ven aquí -le dijo extendiendo su mano, ella obedeció y rápidamente se encontraba nuevamente con ambas piernas al lado de sus caderas. Se inclinó para besar delicadamente su vientre hasta el inicio de sus pechos, sintiéndola estremecerse ante su toque. Con cuidado acarició su cadera hasta perder su mano entre sus piernas. -no te muevas...no ...quiero lastimarte -le dijo ligeramente preocupado. Con delicadeza deslizó uno de los dedos libre de garras -Ahhh Inu..-la escuchó gemir mientras despedía aquel delicioso olor. Eras suave, increíblemente suave al tacto, húmeda y caliente. Suavemente buscó el lugar, la sintió temblar cuando se posicionó en su entrada y ejerció una ligera presión. Volteó a verla y solo asintió dándole permiso para tocarle de aquella manera.

Deslizó su dedo con extrema lentitud, pendiente de cualquier reacción o aroma que le dijera que parara, sin embargo sólo escuchó suspiros alentadores, cuando hubo introducido la totalidad de la extremidad se maravilló de lo apretada que estaba, la única textura de su interior y el constante palpitar. Repitió el movimiento, sacando su dedo una y otra vez, cada vez más rápido hasta que la sintió abrirse y cerrarse a su alrededor con mayor libertad. Decidió entonces intentar ingresar el segundo dígito -mmmInu -fue la única respuesta que obtuvo mientras sus manos se aferraban a sus hombros. Repitió el proceso hasta que la sintió relajarse y dejar que ambos dedos se deslizáran con facilidad dentro y fuera.-uno...más…-le escuchó decir. Llevó su mano nuevamente a su boca con la intención de cortar una garra más pero no pudo reprimir el deseo de limpiar su humedad de sus dedos ante la expectante azabache. Cortó la tercer garra y regresó a su trabajo esta vez le costó un poco más entrar en ella pero no la escuchó quejarse de dolor fue mucho más lento dejándola acostumbrarse. No podía estar más asombrado de que un lugar tan pequeño pudiera en tan poco tiempo adaptarse de esa manera. Tras unos minutos en la que disfrutó de besar todo cuento tenía al alcance la escuchó.

-E..stoy lista..-le dijo agitada. La miró a los ojos y la atrajo en un beso anhelante. Removió sus dedos de aquel lugar y la tomó por las caderas. Se estremeció al sentir las delicadas manos tomar su firmeza y posicionarla justo en su entrada. Asombrado la vio empezar a descender sobre su miembro.

-Ahh...Ka..go...me-dejó salir al sentir la primera ola de placer tras experimentar su atrapante y ardiente interior.-Mmm...ah…-era incapaz de reprimir sus gemidos tras cada nuevo centímetro que se perdía en ella.-oh...es..espe..ra-le pidió sintiendo la necesidad de controlarse un poco. No había nada que deseara más que empujarse con fuerza y terminar la deliciosa tortura pero debía desnublar su mente si deseba conservar su consciencia. Miró hacia su unión, se encontraban a medio camino.-¿Es..estas bien?-le preguntó.

-Mhjj-fue su respuesta mientras mordía su labio y asentía-estás...temblando…-le dijo en un tono claramente preocupada, fuen entonces que se percató que efectivamente su cuerpo parecía haber canalizado reprimido deseo en aquella respuesta.

-Estoy...bien -le contestó tratando de sonar sereno y fallando completamente- solo..dame..unos...segundos- la vio asentir nuevamente. Cerró los ojos en busca de controlar su deseo por desatar la pasión que sentía crecer con cada segundo que pasaba en su interior. Aspiró profundamente llenando sus pulmones del intoxicante aroma de ambos. Era como estar en el mismo infierno y el cielo a la vez, jamás pensó que podría experimentar el placer de tomar una compañera, ahora entendía porqué los humanos buscaban hacerlo cada vez que podían, no había sensación más abrasadora, el placer era tan fuerte que rondaba en los límites del dolor, simplemente algo que no podía describir con suficientes palabras. Lejanamente podía distinguir el dolor de su vientre ante la tensión pero poco le importaba si en ese momento sus heridas volvían a abrirse, no había nada que pudiera alejarlo de ese momento. -Mrggaah -gimió fuerte al sentirla retomar el paso y continuar con su descenso. Abrió los ojos incapaz de perderse la expresión de placer en el rostro de su compañera. Kagome le estaba entregando su corazón, su cuerpo, su pureza, sin importar lo que los demás pensaran de ser la compañera de un Hanyou. Cuando se sintió por completo en su interior no pudo reprimir una solitaria lágrima que pronto fue retirada por las cariñosas manos de su mujer. -Aishiteru Kagome -dejó salir incapaz de reprimir más el deseo de decirle con palabras cuánto le amaba. La brillante sonrisa que su compañera le regaló le derritió y no pudo más que sonreírle abiertamente también, locamente feliz de poder llamarla oficialmente suya. La atrajo en un abrazo. Pocas ocasiones había podido abrazarla de esa manera y el saber que de ahora en adelante podía hacerlo cada vez que quisiera le llenaba de felicidad. El movimiento les sacó a ambos un gemido de placer al sentirle apretarle deliciosamente. Lentamente la sintió empezar un suave vaivén con sus caderas sin permitirle salir de su interior. Hundió el rostro en su cuello disfrutando de la sensación de saberse completamente dentro de aquel maravilloso y acogedor lugar.-Ka..go..me -su nombre salía sin parar de sus labios con cada nuevo movimiento.

-InuYasha…-Amaba escuchar su nombre de sus labios en el día a día, Kagome siempre le llamaba con cariño y aún enojada nunca su nombre iba cargado de odio, oir su nombre en ese momento era una nueva experiencia de la que nunca se cansaría. El suave ritmo aunque delicioso le resultaba tortuoso quería más, pero no deseaba lastimarla. Decidió aventurarse y empujar ligeramente su cadera hacia arriba intentando ayudarla en sus movimientos. El excitante sollozo acompañado de su intoxicante aroma le dijo que definitivamente no estaba experimentando dolor. Se animó a pedirlo: Ka..gome...más fuerte…-le imploro.

-Tus...heridas...podrían…-suspiró agitada. Él solo negó con la cabeza.

-Estoy, bien...onegai…-no le importó el suplicante tono que había utilizado. ¿por qué debía hacerlos, ahora era su mujer y por consiguiente él era suyo cierto?

La vio debatirlo unos segundos antes sentirle levantar sus caderas liberando casi por completo su miembro para dejarse caer con un poco más de fuerza. Aquello le hizo azotar su cabeza en la pared en busca de controlar su impulso de tirarla contra el piso y hundirse con fuerza en ella. Sabía que no podía, por sus heridas y porque Kagome no le dejaría continuar si veía Sangre.

Repitió el movimiento, esta vez se aseguró de ayudarle a caer con más fuerza alegrándose de escucharla gemir su nombre cargado de deseo. El movimiento hacía que sus pechos se balanceraran frente a él, regalándole una privilegiada vista de su hermoso cuerpo. Le resultaba increíble que penas unos momentos antes pensara que su cuerpo no podría recibirlo cuando ahora se deslizaba con extrema facilidad dentro de ella.¿cómo haría de ahora en adelante para quitarle las manos de encima? jamás se cansaría de tenerla de esa manera, tan cerca, tan cálida, tan suya.

-Eres mía…-dejó salir completamente perdido en placer.

-Solo tuya…-la escuchó contestarle. Sonrió de felicidad y orgullo ante su declaración. Después de ese día no había nadie que pudiera dudar de aquello, cualquier semidemonio o youkai podría saber que era suya.

Con cada embestida se apresuraba peligrosamente a su final, lo podía percibir, intentó concentrarse con fuerza para alargar el momento inútilmente. -Kagome….no puedo…-le confesó avergonzado de la rápidez con la que se sentía perder nuevamente.

-Esta bien…-le contestó con una sonrisa tranquilizadora..-te..nemos-continuó aumentando la velocidad intencionalmente para llevarlo al borde -mucho tiempo para repetir-no pudo evitar emocionarse ante aquella afirmación y vaya si no aprovecharía aquella invitación. Pero de momento todo era demasiado, su debilitado cuerpo solo podía absorber tanto placer. La tomó de las caderas y se hundió con más fuerza de lo normal mientras se sentía derramar nuevamente esta vez en su interior.-Kagome…-dejó salir agotado mientras la veía disminuir sus sensuales movimientos hasta quedarse quieta sobre él…-somos compañeros…-dejó salir casi incrédulo asimilando todo lo que había pasado. La vio asentir antes de atrapar sus labios en un dulce beso. Aprovechando su distracción y sin salir de su cálido interior se movió hasta el futón reprimiendo un gemido de dolor ante el esfuerzo.

-¡Tus heridas !-la escuchó regañarlo rápidamente.

-Estoy bien...estoy más que bien -le dijo atrayéndola en un apretado repente podía sentir el cansancio y cada músculo de su cuerpo más agotado. Supuso sería un efecto secundario del apareamiento. Sonrió al sentir la respiración de su mujer sobre su pecho.

-Será mejor que descansemos -la escuchó mientras la sentía intentar separarse lo cual impidió.

-InuYasha...no podemos quedarnos…"así" toda la noche -le dijo avergonzada.

-Khe! ¿quién dice que no? así es justo como la pasaremos, no planeo dejarte ir-le dijo mientras la escuchaba liberar una pequeña repente la sintió tensarse.

-¿qué pasa? -

-Nada

-Kagome…-le dijo amenzante para que empezara hablar.

-Es solo...todo parece tan increíble...tengo miedo de dormir y que todo haya sido un sueño -no pudo más que reír ante sus pensamientos pues era exactamente como él se sentía.

-Tonta...esas son mis palabras-la sorprendida mirada se cruzó con la suya.-me encargaré de recordarte todos los días lo real que es esto.-agregó logrando sacarle una lágrima de felicidad que lamió con rapidez y sellando la promesa con un profundo beso.

Y así, con sus cuerpos entrelazados disfrutando aún de los restos del placer que circulaban por sus almas, se rindieron ante la noche,sintiéndose completamente seguros, enteramente amados por siempre unidos.

Comentarios:

Al fin lo terminé hehehe, una disculpa por la tardanza pero simplemente no podía tener un momento de concentración para volcarme en la historia, este último mes ha sido muy frustrante pero al mismo tiempo muy gratificante, estoy próxima a mudarme así que ya se imaginarán y el trabajo nunca ha estado tan demandante, ya quiero mis vacaciones para poder dedicarles días a mi fic en proceso y la demás proyectos. Espero que les guste la historia es mi primer fic intentando un InuYasha con su lado youkai presente y no será la última. Traté de que no fuera muy cliché, sabemos que no siempre se puede lograr así que me disculpo de antemano haha.

No me encantó el título pero me quebré la cabeza y simplemente no fluía lo saqué de un poema.

Ya saben, se aceptan sugerencias y espero leerlos pronto. Mil gracias por sus reviews en mis fics anteriores. Y si es la primera vez que lees una de mis historias te invito a darle amor a las demás hehe.

*La imagen utilizada en el perfil del fic es de la grandiosa Len Barboza todos los derechos y elogios para ella. La pueden encontrar en

Twitter:lenbarboza

Pixiv ID: 1800270

Patreaon:lenbarboza

y en su página: aquaspitirs (punto) es

Cuídense mucho, les deseo a todos mucha salud.

Mata ne!