Ver con otros ojos
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Permeabilidad
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-¿Sensei?
-¿Sí?
-¿Puedo hablar con usted?
Aizawa sólo dudó un segundo.
-Sí, pasa. Y cierra la puerta.
La sala había estado vacía por una hora, y lo estaría por al menos dos más. Yamada ya se había ido a hacer su patrulla, Midnight estaba en su agencia, y el resto del personal docente estaba atendiendo sus ocupaciones ídem en otros espacios de la escuela. Había preferido quedarse a ultimar detalles para las próximas prácticas, pero en realidad estaba a la espera que pasase lo que sospechaba iba a terminar pasando.
-¿Cómo lidió con la pérdida?
La primera pregunta no era la que esperaba.
-¿Pérdida?
-Usted perdió a alguien. Y ahí fue que pasó a ponerse serio. Porque se dio cuenta del peligro que corrían los profesionales... y fue en su pasantía. ¿Cómo superó eso?
Suspiró. Al menos él había tenido algo más de tiempo, y a los profesionales que lo habían acompañado. ¿Por qué los adolescentes tenían que enfrentarse cada vez más temprano a esos problemas de adultos?
-Tenía a Kayama y a Yamada- empezó -El saber que estaba al lado, que entendían lo que había pasado, fue una ayuda enorme. A su manera, nos apoyamos para poder seguir adelante. La cobertura a nuestras vidas no era tan invasiva como ahora, y había muchos gatos que entendían.
-Amar sin poseer. Acompañar sin invadir.
-Eso mismo. La diferencia es que él no ha muerto.
-Pero el héroe que era sí.
-Y habría pasado tarde o temprano. Fue un golpe de suerte que pasase en Kamino, podría haber sido antes o después. La vida de héroe profesional no es fácil, y puedes terminar muerto, Bakugo.
El director, Recovery Girl e Izuku lo sabían. Y él mismo, pero Aizawa no.
Sintió que el sillón acolchado en el que estaba sentado se hacía algo más blando.
-Parte de mí murió en ese sitio- miró al techo, recordando todo lo que había pasado, e hizo una mueca -Y cuando al fin comprendí lo que había pasado...
-¿Qué dijeron en el hospital?
-Que el desmayo era esperable, más que nada por el impacto psicológico, pero que había pocas o ninguna secuela física. Sólo lo esperable al estar tan cerca de dos gigantes. O de los que eran dos gigantes.
Respiró despacio una, dos veces.
-Quiero ayudarlo.
-¿A quién?
-A Izuku- miró al frente, algo tembloroso -Usted notó que es algo así como su mentor, y que tiene algunos problemas para regular su don.
-No eres responsable por lo que pasó en Kamino, Bakugo.
-Lo sé, lo sé, no soy tan importante- se rió por lo bajo y se tapó la cara con las manos. Respiró hondo y volvió a hablar, más calmado, apoyando los codos en las rodillas y dejando caer las manos entre ellas, mirándolo a la cara pero no a los ojos -Pero terminó esa era, y ahora va a tener que surgir otra. Una con otras figuras, con otros héroes. Si Shigaraki resulta ascender como villano, lo lógico sería que Izuku sea... No sé. ¿La luz de la esperanza, pero en varón? No creo que le quede usar traje de marinero con pollera.
-No, no creo. Aunque si sigue concentrándose en sus ataques con los pies, bien podría ir con Mirko en su práctica.
-¿Y yo? ¿Dónde sería... dónde podría ir?
-En tu estado, creo que lo mejor sería que una psicóloga analice si es conveniente o no. Sé que tienes ambiciones, talento y el crecimiento necesarios, pero eso no debería hacerse a costa de tu salud, física o mental.
-Dime cómo se llama tu gato.
-Manchitas.
-Creo que quizás... ¿y alguna práctica algo más... tranquila? Best Jeanist dijo que me reclutó porque sólo iban nenes buenos con él, pero...
Silencio.
-¿Puedo llevarle un regalo? O podría usted... decirme cómo hacer. Para agradecerle por lo que me enseñó en la pasantía, y...
-Él estaba haciendo su trabajo, fue su deber.
-Lo sé, hoy estoy aquí, en parte gracias a él. Pero es algo que quiero hacer. Esto fue... un antes y un después. Y cada quien procesa lo que pasó de manera distinta.
-Mira, mañana iré a verlo y, si quieres que le lleve algo, me lo traes después de la ceremonia.
-Gracias, sensei- la sonrisa que surgió en sus labios era una llena de agradecimiento, y le costó hacerla con ese rostro tan acostumbrado a gestos más pronunciados -Y hay otra cosa que quisiera hablar. Es sobre un compañero de clase.
-¿Midoriya?
-No, esta vez no. O sí, pero no... Es sobre otro muchacho.
-Dispara, entonces.
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Sabía que había una diferencia de poder.
Sabía que sus actitudes podían ser vistas como intimidantes o agresivas, y que el ir a buscarlo cuando estuviera solo iba a ser contraproducente. Y ya no quería ser así. No quería ser como un proto Endeavour, porque ese no era un hombre, ese era una vergüenza a la masculinidad. Y que tuviera tanto éxito, hubiera tanta gente dispuesta a defenderlo (de forma legal o no) decía a las claras lo mal que estaba la situación actual. Qué bonito el vacío de poder.
Y no quería usar su poder para intimidarlo.
Así que esperó a que trajesen los platos de la cena, mientras él tenía los guantes de goma puestos y las manos casi hasta el codo dentro del agua corriendo, moviendo ollas y sartenes jabonosas, antes de dar el primer paso.
-Mineta.
-¿Qué?
El tono era algo raro, pero no de miedo, así que continuó.
-Mañana voy a ver a Midnight. Sería buena idea que vinieras conmigo.
Minoru lo miró, sin entender, pero con una expresión que empezaba a ser sonrisa.
-¿En serio? ¿A qué hora? ¿Llevo algo?
-Tu presencia- dejó el wok secándose y fue a por una olla -Ya que parece que te interesan las chicas, mejor que sepas cómo tratarlas. En eso no querrás ir como nene ignorante, ¿no?
-¡Por supuesto que no! Me he documentado al respecto.
-Ver porno no es aprender.
-Bueno, por algún lado se empieza, ¿no?
-Y Midnight es la mejor opción para dejar de lado las fantasías. Ella sabe cómo. Y no me digas que no tiene experiencia en esos interesantes temas, ni que no te da curiosidad saber qué tiene para decirte.
-Bueno, la verdad que tienes razón.
-Y es la mejor para eso.
-Sí.
-Así sabes cómo ayudar a la gente d eotra manera, quién sabe.
Mineta lo miró, con una ceja levantada.
-Mañana a la tarde vamos, ¿ok?
-Ok- dijo el otro, asintiendo.
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-Mira, primero entro yo y le hago algunas preguntas, y luego si quieres entras tú.
-¿En serio?
-Sí. Es nuestra profesora, y está ahí para ayudarnos. Además, no me digas que no te gusta. Querías que ella fuera una de tus posibles pasantías, ¿o no?
-No me recuerdes eso- lo dijo como si fuese un muñeco con cara de madera, que sólo podía mover la boca -Ella no era como esperaba, y no quiero hacer mis prácticas con ella.
-Pues aprovecha. Además, quizás te enseñe algunas cosas sobre cómo mejorar esa actitud tuya.
-¿Qué tiene de malo mi actitud?
-Que estás estancado y las chicas están avanzando. Así no vas a lograr nunca lo que quieres. Además, ¿no quieres estar a solas con ella?
-¿Quién no?
-Dime tu segundo nombre.
-No tengo, somos japoneses.
-Pues ahora puedes. Y sabe sobre lo que te interesa. ¿Qué más quieres?
-Bueno... - sabía que iba a aceptar, los dos lo sabían, pero el teatro parecía sacarle lo último de dudas que tenía.
-Bakugo.
-Sí señora- dijeron los dos, al unísono, y Midnight sonrió con deleite.
-Oh, qué interesante. Qué espíritus jóvenes tan deseables.
-Yo vengo por un tema y Mineta por otro.
-Pues pasa, Bakugo- dijo la profesora, abriendo del todo la puerta de la sala, y dejándolo entrar -Y tú, pequeño, espera allí y estaré contigo en unos momentos. Sé bueno. No me hagas enojar.
-A la orden, señora.
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-Joven Bakugo, ¿en qué puedo ayudarte?
-Ya hablé de algunas cosas con Aizawa-sensei- empezó -sobre las cosas que pasaron y cómo cambió mucho. Y sé que usted es la mejor opción ahora.
-¿Oh? ¿Mejor opción para qué?
-Sabe, antes de entrar a Yuuei tenía una novia. O algo así. Y tuvimos sexo algunas veces, pero luego fuimos cada quien por su camino. Pero ahora, ahora estoy viendo que hay alguien de mi interés... y es un muchacho. Y en eso no tengo idea.
-Oooooh. Has venido a la mejor.
-Lo sé. Yo tengo experiencia pero con una chica- Midnigth ensanchó su sonrisa, y parecía casi maternal al mirarlo con ternura -y sé que él no tiene experiencia sexual. Con nadie. Y no quisiera... que nadie saliera lastimado. Es decir, sé cómo prevenir enfermedades y todo eso, aunque sé que estamos sanos y que hay que prevenir antes que curar, pero quiero saber cómo... podríamos hacer para que sea agradable. Para los dos.
-Bueno, empezaste bien. El sexo debe de ser divertido, y pare eso hay que aprender. Lo mejor es la experiencia- su sonrisa se volvió algo más peligrosa -pero para empezar, lo básico: ¿él quiere algo contigo?
-Sabe que quiero algo con él, pero... es muy tímido. Le gustan las chicas y los chicos, pero no quiero hacer nada sin que él quiera. Es... - intentó buscar las palabras -Es importante para mí. Y creo que hasta hace poco, no tenía idea que era, que éramos una opción. Más que nada porque yo no era... buena opción.
-¿Los dos están solteros?
-Sí.
-Bien. Si es tímido, puede que tarde en comprender tus intenciones, y quizás no tenga las mismas para contigo. Y eso está bien, porque cada quien puede decidir lo que quiere hacer con su sexualidad.
Asintió, atento.
-Sé que tengo una imagen muy marcada, pero no tiene por qué ser lo mismo para tí, o para ustedes. Cuando estén de acuerdo en empezar alguna actividad, en el momento y lugar que estén de acuerdo que están permitidos, es preferible empezar con caricias. Así pueden conocer mejor qué zonas de su cuerpo le gusta que atiendas y cuáles no. Además, una persona acaricia como quiere que la acaricien. Pregúntale si así está bien o si prefiere otra cosa, y presta atención a su lenguaje corporal. A la gente le gustan distintas cosas, y eso está bien. Si les gustan cosas en común, genial, pero si quieren probar algo nuevo, deben explicarle al otro lo que es, cómo se hace, y si es posible, mostrarle audiovisuales para que lo vea. Si dice que no, o duda, mejor ir a otra cosa, o dejar que lo piense. Durante el sexo es donde se está más vulnerable, y por eso es indispensable proceder sólo cuando se está de acuerdo, ¿ha quedado claro?
-Sí señora.
-Bien. Así sí, buen chico.
-¿Y... cómo... eh...?
-Primero, hay zonas que tienen su propia lubricación, pero si son hombres, lo mejor es usar lubricante. A base de agua, de ser posible, porque así no daña el látex de los preservativos. Empiecen despacio, suave, y conforme se vayan acostumbrando y relajando, avancen. Y si uno de los dos dice que paren, paren. No "ya termino", no "esperame un poco", y menos que menos hacer como que no lo escuchaste. Confío en que serás un ser decente y harás caso en esto.
-Sí señora.
-Al terminar, después de cada uno, se quita el preservativo, se hace un nudo y se deshecha. Nunca, nunca, se reutiliza. Mira, aquí tengo un juego para principiantes- dijo, y fue a buscar algo en un cajón de su escritorio -Tiene cinco tamaños distintos de preservativos, lubricante y una versión mini de posiciones básicas y avanzadas. Empiecen por las básicas. Y si no están acostumbrados a moverse de esa forma, será mejor que estiren después o les dolerá el cuerpo a la mañana siguiente.
El muchacho bajo la cara para esconder una sonrisa.
-Con esto podrás ver qué tamaño pedir. Si te aprieta, o queda flojo, no es tu tamaño. Y me refiero a cuando estás bien erecto, no a media asta o recién empezando. El lubricante seco no es nada agradable, así que es buena idea tener toallas húmedas al lado, tibias si es posible.
-Wow- tomó la caja, sorprendido -Gracias, Midnigth sensei.
-Por nada, pequeño- sonrió, divertida -Y recuerda, cuídense y diviértanse. El sexo es hermoso y placentero, y puede ser parte indispensable de una relación. No se metan nada que no esté diseñado para meterse en el cuerpo humano, para eso hay juguetes especializados. Y, luego del sexo, es buena opción bañarse, o al menos limpiarse. ¿Tienes alguna otra duda?
-Creo que no. Gracias- repitió, levantándose -Aunque quizás él tenga otro tema algo menos agradable que consultarle.
-¿El joven Mineta?
-¿Es... normal, que sea así, tan joven? Porque leí que... si son así de sexuales, es porque pasó algo... de niño. Y me preocupa. Y no sabía qué hacer. Y...
-Envíalo conmigo, joven Bakugo- dijo ella, ahora seria -Has hecho bien. Déjalo en mis manos.
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La habitación de Eijiro era... notoria.
Bueno, todas, o casi todas las habitaciones de los dormitorios, tenían su propio encanto y personalidad. Como si fuesen los espacios personales de distintas personas con distintas características y gustos. Y poderes adquisitivos. Y otros detalles insignificantes. Lo que importaba es que, ahora, estaba en la habitación de Eijiro, y estaba ante una sensación nueva, y poco agradable. Aunque la compañía fuese todo lo contrario.
-No me gusta. Empezamos de una forma y ahora es al revés- resopló, haciendo sonreír al otro.
-Pues algún día tenía que superar a mi maestro, ¿no? Además, es entendible. No sabía que no teníamos psicóloga disponible.
-¿Y cómo no van a tener al menos una? Es decir, Recovery Girl es maravillosa, pero a veces me da la impresión que no sigue el procedimiento médico adecuado. Y por algo está todo eso, ¿no?
-Sí, sí, tú sigue esquivando tus deberes.
-No los esquivo ni eludo ni me escondo de ellos. Sólo protesto porque no me salen tan bien como antes.
-Voy a ir a por más té- se levantó de la mesita en la sala común, y se dirigió a la cocina -¿Quedan más de esas galletitas de dátiles?
-Sí, están en la bolsa que dice tofu.
-Zorro astuto.
-Eh, que eso no va a cambiar- dijo, y se podía escuchar son sonrisa petulante en su voz -Sigo siendo yo, sólo subí de nivel algunas cosas y otras quedaron atrás.
-Así pasaron de los marinos a los anfibios.
-Y tan mal no nos ha ido desde entonces.
-Entonces, no te irá mal en retomar tus estudios.
-Nunca los dejé. Sólo pasaron cosas, grandes cosas. Y algunos temas que nos enseñan... no me parecen tan adecuados. Me da la impresión...
-¿Sí?
-Cuando estuve... allí... me pareció familiar lo que intentaron hacer conmigo. Y no sabía bien por qué, hasta que leí sobre los niños soldado. O sobre niños que llegan a la fama demasiado pronto y después les arruinan la vida por eso. Y no veo que haya contención. No sé sí... es buena base para los héroes. Mira lo que pasó cuando me rescataron: ¿qué hubiera pasado si me desmayaba antes que llegasen ustedes, y no ya en el hospital, donde había personal médico para atenderme? Dos días estuve así, casi, y me hicieron salir lo más pronto posible, por lo que diría la prensa, para peor. Ni siquiera empezamos nuestra carrera de héroes profesionales y ya mostraron cosas que deberían mejorar.
-¿No estaban debatiendo una ley sobre eso hace unos meses?- dejó la bandeja con dos tazas de té humeantes y las galletitas en un plato.
-Sí, pero no dijeron nada sobre volver a ello, incluso después de Kamino. ¿Qué pasará cuando seamos profesionales?
-Bueno, eso pasará en unos años...
-¿Y qué pasará con quienes vengan después?
-Eso está fuera de nuestras manos, Katsuki.
-¿Estás seguro?
-Al menos de momento.
-Ok, entonces vamos a otro tema. Creo que sabes cuál es.
-Creo que toda la clase sabe cuál es.
-¿Hice mal? Es decir, hay cosas en las que tenemos que trabajar, y no sé...
-Eh, podrías haberlo hecho mejor.
-No me gusta no ser el mejor.
-Pues no será por vago o incapaz, Katsuki.
Apoyó la cabeza en la mesita y se cubrió la cabeza con los brazos.
-En esto no tengo idea. Es como haberlo pasado alguna vez, en una vida pasada, doscientos años atrás, y ahora es otro tiempo, otra gente, otra cultura. Así de raro.
-No es tan diferente, comparado con las chicas. Hay que ajustar el tono y la intensidad según la persona, pero captó que lo quieres. Sólo debe recuperar el equilibrio. No fuiste el único sacudido por todo lo que pasó, sabes.
Tensó los brazos y luego los aflojó.
-A veces lo veo como una picadora de carne, con muchos tornillos sueltos. Si empujamos un poco, quizás se desarme todo. ¿Y dónde quedaríamos entonces?
-Cruzaremos ese puente una vez lleguemos a él.
-Es que no deberían caerse los puentes- dijo, irguiéndose -Y menos si nos dicen que es un puente seguro. Para eso está la ingeniería civil, no los héroes profesionales.
-Oh, como el chiste ese de "¿para qué hacer puentes fuertes, si está Superman?".
-Ese mismo. No me pareció gracioso. ¿Qué pasa si, no sé, pasa algo y los dones desaparecen? ¿Podríamos sobrevivir?
-Eh, el mundo va a sobrevivir, estuvo aquí antes de los dones, la gente quizás no. No toda, al menos.
-Es decir, esa chica, Hatsume Mei, puede que sólo tenga que usar un aparato para ampliar imágenes, como unos anteojos, pero hay gente que sin su don no puede vivir. O gente que no vive por su don. Esa dependencia nunca es buena. ¿Recuerdas esa clase en secundaria, no sé si la tuviste, sobre las economías que se centran en una sola cosa? Cuando esa cosa pierde valor o es reemplazada, todo el país quiebra. Y a veces pienso en algo así a nivel mundial y tiemblo.
-Bro- Eijiro le tomó los hombros -Respira. No tienes que llevar el peso del mundo sobre los hombros. Tienes un equipo para que te ayude, ¿y por qué tendrías que hacerlo todo tú? Hay gente con talento que tiene que hacer su trabajo. Que se ganen sus salarios. Y, además, tienes otras cosas más urgentes d ellas que preocuparte. Como el repasar esto para el examen, y decidir cómo vas a conquistar a Midoriya.
-Es más fácil lo del mundo.
-Sí, claro. Vamos, haz ese ejercicio de nuevo.
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Cuando terminó la sesión de estudios, sentía el cerebro cansado y más ligero que antes. Como si se estuviera volviendo a acostumbrar a algo que hacía rato no reclamaba tanto su atención. Se despidió de Eijiro, y fue a otra habitación, en otro piso, en otra sección de dormitorios. Con sus apuntes en un morral, porque quería tener las manos libres para esto. Miró para todos lados y sólo vio puertas cerradas. Levantó la mano y llamó.
No tuvo que esperar mucho.
Hubo un sonido de alguien moviendo una silla y pasos acercándose. Luego, la puerta se abrió y pudo ver a quien quería ver antes de retirarse.
-Yayorozu.
-Oh, hola Bakugo.
Su voz era agradable, algo sorprendida pero nada fuera de lo usual.
-Quería agradecerte por lo de hoy a la tarde- el pasillo estaba vacío, y las habitaciones a los lados también. No había nadie en ese piso ahora mismo -Eso que me dijiste... me hizo ver las cosas desde otra perspectiva.
Momo sonrió.
-Sabes, quienquiera que te tenga como pareja algún día, si eso es lo que quieres, va a ganarse la lotería. Además, de ser lista, carismática, fuerte, creativa, hermosa y trabajadora, te llevas bien con toda la gente con la que te encuentras... Y quizás ahora pueda ser algo mejor.
La muchacha rió, algo sonrojada.
-¿Puedo hacer algo? Estoy yendo a terapia y... es parte del programa- Yarorozu asintió -Eh, es...- levantó las manos, hasta que acunó la cabeza de Yayorozu, y apoyó su frente contra la de ella -Quizás... quizás así aprenda cómo ser algo más querible.
-Estoy segura que podrás, si le pones ganas.
-Eso espero- suspiró, y la soltó, dándole un ligero apretón en una mano -Así que, muchas gracias. Por todo. No sabes... cuánto bien me has hecho.
-Si necesitas algo más, avísame.
La sonrisa era una de las nuevas, de las sinceras y suaves.
-Así lo haré, dama.
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La mañana siguiente llegó demasiado pronto y demasiado lento a la vez.
Aunque, quizás, eso se debiese a que tenía muchas cosas que quería hacer. Mientras desayunaba, se limitó a observar a su alrededor, esa dinámica nueva para todo el grupo y más para él, de gente desayunando, cambiándose en el uniforme, caminando los pocos metros que separaban los dormitorios de la escuela. Varias personas se levantaron antes, por inercia, porque hasta hacía poco tiempo atrás tenían que tomar uno o más transportes a la escuela. Ahora, en cambio, tenían más tiempo para dormir... y para pensar.
Tenía mucho en qué pensar.
Y el camino hacia el aula no le daba suficiente tiempo para eso, por lo que se mantuvo callado hasta que empezó la clase. Le hubiera gustado sentarse al fondo, pero a esa altura del año, su asiento no iba a cambiar. Midoriya se sentaba tras él, así que podía observarlo pero no al revés. Y, frente a él, estaba Hakagure... lo que quería decir que había poco que le tapase la visión. Toru era transparente mas que invisible, y más aún para él. Le intrigaba cómo era posible que pudiese ver, ya que para poder captar visualmente los alrededores, los ojos debían ser, en parte, visibles. Quizás Izuku tuviese alguna teoría al respecto, para eso, y para la pregunta de si Hakagure podía ver a través de su propio cuerpo y mirarlo a él, mirándola a donde se suponía que estaba su cabeza.
-Ahora- dijo Aizawa, y la clase lo miró con más atención -Hablaremos largo y tendido sobre las prácticas- eso se iba a poner interesante -Y para eso, traje a tres personas que tienen mucha más experiencia con eso. Están muy ocupados pero así y todo vinieron, así que no hagan tonterías. Les van a explicar las diferencias entre práctica y pasantía.
Pudo sentir cómo Midoriya inhalaba, sorprendido.
Miró a la puerta del aula, curioso, y les vio entrar, a tres figuras de tercer año, los mejores de toda la UA. Fue como abrir una represa de emoción apenas contenida en la habitación. El silencio se rompió en murmullos que no eran para nada bajos, mientras el asombro, el reconocimiento, la admiración, la curiosidad y muchas otras cosas corrían por la clase 1 A.
Se sentía como un espectador, sentado en medio de una obra de teatro.
Miraba a los tres grandes, los escuchaba, recordando sus datos. Dones. Últimas noticias en las que les había visto. Sabía que podría vencerles si así lo quería, pero ese no era el objetivo primero de esa visita. No tenían por qué saberlo, no merecían saberlo, no tenían los suficientes elementos ni la habilidad como para juntar las pistas y saberlo. No había necesidad de regalarles esa información, ahora o cuando ya estuviesen fuera de juego.
Pero eso no quitaba que le emocionase luchar contra Togata.
Así que, cuando Mirio dijo que lo mejor sería que tuviesen un encuentro para que viesen las diferencias entre estudiantes y profesionales, sonrió de oreja a oreja.
Era una sonrisa que ese cuerpo tenía bien grabada.
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Por supuesto que iba a haber una pelea. Por supuesto.
Y por supuesto que Izuku iba a querer ir con todo lo que tenía contra el mejor de Yuuei, apurado para demostrar que estaba a la altura y que era digno. Dejando de lado que podía romperse. Dejando de lado que había gente que no quería que se rompiese, y consideró morderle la oreja para que saliese de ese estado de ánimo. Sería interesante, sí, pero no era el momento ni el lugar.
Así que se limitó a hacer lo más adecuado.
-Izu- le dijo, cortando su emoción de batalla -Ten cuidado con este tipo. Para el don que tiene, de seguro está muy entrenado, y por algo es uno de los tres grandes.
-¡Sí!- dijo, recuperando la sonrisa emocionada y dispuesta a luchar -¡Y por eso quiero saberlo luchando!
-Piensa con la cabeza fría, que para cabeza caliente ya estoy yo- le sonrió de lado, y luego se puso serio -Bombas de estruendo y de luz no funcionarán con él, aunque las tuviera ahora- hizo crujir los nudillos -Vete haciendo a la idea de cuán lejos está la cima, más te vale no mires mi espalda, a menos que sea en privado y sin ropa de por medio.
-¿Eh?
-Que no te apures o te caes- dijo, rápido -Y no te confíes. Sabes quiénes son y de qué son capaces. Recuerda de lo que tú eres capaz.
-¡Sí!- dijo, recobrando la confianza. Luego volvería a pensar lo que le había dicho, pero esos ojos verdes ahora tenían un objetivo principal y primero.
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La señal cayó como cañonazo en cristalería.
Lo mismo que la ropa de Togata.
-¡KYAAA!- Kyoka chilló al ver cómo se dejaba al descubierto más piel de la que quería ver.
-¡Ah, mis disculpas, todavía no lo controlo bien!- dijo Mirio, agarrando sus pantalones.
Izuku le lanzó una patada, que atravesó su cabeza.
-¡No se confíen!- dijo Bakugo, preparando sus explosiones. El impulso de hacer más de lo que se suponía que debía hacer estaba allí, más fuerte de lo que recordaba haber sentido nunca. La adrenalina y la adolescencia eran una combinación poderosa, pero él era más fuerte y mucho más listo que eso -Irá primero a por ataques de larga distancia y luego a por...
-POWEEEEEEEEEEEER.
-Ahí está- concluyó, al ver a media clase derrotada.
-Muy bien, sólo quedan los que pelean cuerpo a cuerpo- dijo el joven, ahora con los pantalones puestos.
Intercambió unas palabras con los pocos que quedaban, y cuando Mirio se hundió en el suelo, tuvieron dos segundos para ejecutar su plan.
Uraraka hizo volar a Satou, Koda, Ojiro e Iida.
Izuku tomó a Kirishima y saltó, dejando el suelo despejado.
Bakugo lanzó una pantalla de humo, impulsándose hacia arriba con sus explosiones, y golpeó el techo con los pies, descargando más humo y oyendo las toses de quienes habían quedado en el suelo. Hado dijo algo, sorprendida y tosiendo. Con dos mitades del gimnasio llenos de humo, humo que no iba a tardar en elevarse y dejarlos tosiendo y delatando su posición, hicieron su movimiento.
Mirio fue como un misil hacia ellos.
Kirishima se lanzó hacia él, y Togata intentó hacerle un piquete de ojos, que atravesó su cuerpo endurecido y, apenas su cuerpo dejó de estar atravesándolo, le lanzó un codazo a la espalda. Conec...
BOOM.
Explosión, ruido, estruendo, su codo impactando contra la espalda en un ángulo diferente al esperado, desorientación por medio segundo, y medio segundo fue suficiente para que algo pasase, rápido, a su lado y lo tocase, algo que le devolvió al sentido y lo hizo girar. Llegó al techo y se lanzó hacia el suelo, donde estaban los otros estudiantes, dándose cuenta que era mucho más ligero que antes, así que es impulsó en los obstáculos que Cementoss había creado.
Sonrió.
Eso se había puesto interesante.
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El resultado fue el esperado, pero igual se sentía bien.
Izuku, a su lado, escuchaba con atención a Togata, que les explicaba cómo funcionaba su don, y al resto de los tres grandes. Lo que les había costado dominar sus dones. El trabajo constante, el entrenamiento ídem, las dificultades iniciales. Con cada cosa que le decían, podía sentir que algo cambiaba en él. Sospechaba que algo iba a hacer, algo que quizás había intentado decir antes, con otro tono, pero no había logrado expresar como debía.
Mañana mismo se iba a ocupar de darle otro empujoncito.
