Disclaimer: Danmachi y sus personajes no me pertenecen.
Hola, aquí está el segundo capítulo de la comisión, espero les guste.
Advertencia: El capitulo contiene escenas sexuales.
Luego del 'descubrimiento' de la nueva habilidad de Bell, la pequeña Diosa lo felicito por nuevo status, mandándolo a dormir. Por supuesto, la pelinegra no le dijo a su primer niño sobre la 'habilidad' que obtuvo luego del día en el calabozo.
Necesitaba hablar con alguna amiga de confianza y preguntarle que puede hacer ella respecto a su Bell–kun.
A la mañana siguiente, la tetona divinidad despertó en la cama y, al no encontrar al albino en el sofá como era costumbre, se levanto para preparar el desayuno con las sobras de la noche anterior, antes de escuchar gruñidos en las afueras de la destruida capilla.
Hestia salió del lugar casi corriendo, buscando a su amado para poder saludarlo…
"¡Bell-kun!, buenos di…" Los saludos de la diosa terminaron abruptamente cuando ella vio lo que estaba haciendo su lindo conejo.
Aunque quizás ya no tan lindo…
Bell se encontraba haciendo lagartijas en el pasto, con sudor cayendo de su pálido pecho mientras su respiración se mantenía intensa pero constante.
Hestia se quedo embobada viendo a su querido Bell-kun entrenar en frente de ella. La mujer no se había dado cuenta, pero las dos semanas como aventurero han producido un cambio positivo en el Cranel.
Su estomago estaba perdiendo la grasa y quedando, en la humilde y totalmente imparcial opinión de Hestia, tonificado con el musculo justo y necesario, y sus brazos se estaban fortaleciendo, si la forma en que sus bíceps se movían acorde a los movimientos del aventurero.
"Ahh, ¡Kami-sama!" Bell se dio cuenta de que era visto por alguien y dirigió su mirada a la diosa, una expresión de consternación al darse cuenta de algo…
Hestia-sama…. ¿estaba babeando?
"¿Está bien Hestia-sama?" El chico se levanto y se dirigió preocupado a la mujer, que solo veía al albino con los ojos borrosos.
Bell toca las mejillas de su Diosa, intentando ver si ella estaba bien.
Y eso fue demasiado para la pequeña mujer.
"¡Hestia-sama!" Bell grito preocupado, cuando la cabeza de la mujer se torció abruptamente hacia atrás, un chorro de sangre cayendo de su nariz mientras la diosa se desmayaba con una sonrisa tonta en su rostro.
Como cualquier día normal en el hogar de la familia Hestia.
X – X – X
"¿De verdad está bien, Kami-sama?" Bell le pregunto a su Diosa, que estaba felizmente agarrada de su brazo.
La diosa no se ha despegado de él desde que le ofreció acompañarla a su trabajo luego de que ella recuperara la conciencia luego de su repentina hemorragia nasal, y eso preocupaba un poco al albino.
¿Por qué ocurrió eso?
"No te preocupes Bell-kun." Hestia le dijo a su amado mientras se acurrucaba contra su brazo. "Solo fue por una alergia."
'¿Los dioses pueden tener alergias?' Bell pensó con una gota en la cabeza, pero luego se encogió de hombros, acostumbrado a las idiosincrasias de la Diosa del Hogar.
Vivir con Hestia-sama ha sido una experiencia llena de altos y bajos, pero Bell no lo cambiaría por nada…
Ella era la Diosa que lo recibió a él, un simple mocoso del campo sin experiencia alguna, no había forma de que Bell olvide eso, incluso si ella es demasiado rara a veces.
Desafortunadamente, ni Bell ni Hestia son las personas más atentas a sus alrededores, y al estar pasando por una calle, no vieron al otro lado y chocaron con un par de personas, cayendo todos al piso con un grito grupal que llamo la atención de todas las personas caminando en las calles de Orario.
Bell fue el desafortunado debajo de todas las personas, e intento ver qué pasaba pero algo muy suave y firme a la vez sobre su rostro le impedía ver. Su mano izquierda estaba entre dos cosas muy suaves y cálidas, y su mano derecha estaba apretando algo muy redondo y suave.
Por curiosidad, él apretó la cosa suave en su mano y solo escucho un gemido, antes de sentir como lo que estaba encima de su cara se movió brutalmente contra él, moliendo su cabeza contra el suelo y desorientándolo momentáneamente.
Cuando Bell volvió en sí, él pudo escuchar como desde su lado izquierdo su Diosa estaba discutiendo con la persona en frente suyo…
…Espera…
"¿¡Porque le hiciste eso a Bell-kun!?" La voz de su Diosa gritando le hizo a Bell darse cuenta de algo.
"¡Este pervertido está tocando a Casandra!" la voz femenina, bastante linda al parecer del albino, le grito de vuelta aun encima de la cara del Cranel.
El trasero de la chica estaba encima de la cara del oji-rojo, que sentía sus mejillas enrojecerse al darse cuenta exactamente de la posición comprometedora en la que se encontraban.
"¡Lo hizo de nuevo!" la chica discutiendo con la Diosa volvió a gritar cuando Bell, por puro reflejo, volvió a apretar el orbe redondo y suave en su mano derecha, volviendo a sacar un gemido de la persona a la que el orbe le pertenece…
Si una chica estaba en su rostro…y si Casandra es la persona que acaba de tocar según ella, entonces...
¿¡Él estaba tocando el seno de una chica!?
"¡Hieee!" Con una fuerza que el día anterior no poseía, Bell se levanto y tiro a las tres mujeres sobre él a un costado, notando distraídamente que su brazo derecho estaba entre los gruesos muslos de su Diosa, para postrarse en frente de las tres féminas, como Takemikazuchi-sama le enseño una vez…
"¡Por favor, perdónenme!"
…Cuando debía pedir disculpas por algo malo que haya hecho, y si tocar a tres mujeres en sus partes privadas no era algo equivocado, entonces Bell no sabía que lo era.
"Es-está bien." La chica a la que Bell había tocado el busto le respondió, igual de sonrojada que el peliblanco. "Fu-fue un acci-cide-dente."
Casandra, como la otra chica había dicho era el nombre de la persona que Bell toco, era una chica muy bonita. Con un uniforme negro que delineaba muy bien su esbelta figura, su pelo largo que ocultaba su ojo izquierdo hacía de ella una muy atractiva chica.
Y luego de que Bell conociera a Tiona Hiryute, las chicas esbeltas eran su punto débil.
Desafortunadamente, su compañera no era tan comprensiva como la pelinegra.
"Tch." La chica lo miro de mala manera. "No seas tan buena Casandra, el pervertido disfruto de lo que toco."
La pallum que no estaba siendo muy amigable con Bell, era otra chica bastante atractiva. Aun con su baja estatura, y por el abrigo que la hacían ver aún más pequeña, tenía un rostro bonito enmarcado por pelo castaño que junto a su voz, la hacían ver más madura de lo que su apariencia sugeriría.
Aunque esa mirada ponía nervioso a Bell.
"¿¡Como puedes hablar mal de mí Bell-kun!?" Hestia siguió defendiendo al albino, que aun seguía postrado.
"¡Es un pervertido!" la Peli castaña respondió, igual de enojada que la Diosa.
"¡No lo es!"
"¡Si lo es!"
El albino se levanto un poco, viendo el espectáculo que estaban armando ambas féminas de baja estatura, y notando como la gente los veía haciendo el ridículo.
Bell miro a Casandra, que le devolvió la mirada igual de nerviosa que él. Ambos, curiosamente, eran bastante parecidos en que no estaban acostumbrados a ser el centro de atención.
Debían hacer algo pero, ¿que podría detener a ambas mujeres de fuerte carácter?
"Ya basta, Lily, Hestia."
Una voz se escucho y detuvo al dúo conflictivo, que dirigieron la mirada a la persona que detuvo su disputa.
Una Diosa, porque ninguna mujer emanaba naturalmente esa belleza irreal, se acercaba al cuarteto. Ella tenía ojos verdes y cabello largo y azul trenzado en la parte posterior, y su vestimenta, un traje blanco y azul pálido con botas largas de color marrón y un cinturón en el que guardaba un trozo de tela blanca, completaba la apariencia de la mujer que era sin duda…
La Diosa más hermosa que Bell había conocido.
"Cielos." La peliazul les dijo a ambas mujeres, que la miraban con los ojos abiertos. "No se dan cuenta del show que le están dando a la gente chicas."
"Artemisa-sama…" Lily bajo la cabeza, avergonzada ante su comportamiento. "Lo siento…"
"No te preocupes Lily." Artemisa le sonrió. "Simplemente debes ser un poco más calmada como Casandra." La Diosa luego se dirigió a la otra deidad. "Ha pasado un tiempo, ¿no, Hestia?"
La pelinegra solo la quedo viendo con los ojos abiertos, sorprendida por encontrar a su mejor amiga en Tenkai, aparte de Hefestos, aquí en el mundo humano.
"¡Artemisa!" La pequeña diosa grito feliz, sintiendo una sonrisa en su rostro igual a la que se presentaba en la Diosa de la cacería, mientras ambas entidades divinas se acercaban a la otra para darse un gran abrazo…
…hasta que la esbelta diosa pasó de largo de la Loli-grandes boobies y se abalanzó sobre un aún postrado Bell, volviendo a tirarlo al suelo.
"Te encontré, ¡mi querido Orión!" La tonificada divinidad grito mientras abrazaba a un anonadado albino, cuya cara se enrojecía al sentir el curvilíneo cuerpo de la peliazul contra el suyo.
Las 2 mortales estaban igual de sorprendidas que el humano con la repentina acción de la diosa, Lily frunciendo el ceño y Casandra tapándose los ojos sonrojada por el acto íntimo, y la otra Diosa, bueno..
"¿¡qué demonios está pasando aquí!?" La guardiana de la llama eterna gritó con la boca desencajada y las coletas danzando alocadamente en el aire.
Ella no reacciono de la mejor forma.
X – X – X
"Me alegro de que estés aquí Artemisa" La diosa del hogar le dijo a su mejor amiga, con un ojo palpitando de la irritación. "pero, ¿podrías soltar a Bell-kun?" Hestia le pidió a la otra diosa que ahora esta agarrando el brazo de oji-rojo y restregando su rostro contra él.
"Bell…" Artemisa repitió el nombre del albino, probando cómo sonaba entre sus labios y gustándole el sonido que provocaba. "Me gusta ese nombre."
"Artemisa-sama, por favor suelte a ese hombre." La pallum recalcó la última palabra con algo de malicia.
"Jajaja, lo siento Lily-chan." Artemisa se disculpó mientras soltaba el brazo del joven peliblanco. "Me emocioné demasiado por ver a mi querido Orión." Sólo para agarrar la mano del Cranel y entrelazar sus dedos con los de él, haciendo que Bell se sonroje aun más de lo que ya estaba.
Las dos féminas pequeñas sintieron una vena en la cabeza aparecer ante esto, envidiosas de aposición en la que el aventurero y la diosa estaban.
Se veían muy bien juntos.
"Tranqui-quiliza-zate Lily-san." Casandra intento calmar a su compañera. "Es bueno que Kami-sama este feliz."
"Por eso eres mi niña favorita Casandra-chan." Artemisa le dijo a la pelinegra, provocando que la chica peli-café haga un puchero, casi igual al que ahora mostraba la diosa de la familia.
Artemisa, viendo qué su amiga y la capitana de su Familia sólo se enojaban más, soltó la mano del Cranel, dándole un pequeña apretón y sonriéndole dulcemente al sonrojado aventurero.
"Me alegro de encontrarme contigo Hestia." La diosa de las doncellas se dirigió a la pelinegra, que más calmada abrazo con alegría a su amiga, haciendo que los tres mortales viéndolas sonrían, felices por sus diosas.
Artemisa abrazo con fuerza a Hestia, sintiendo como esta se relajaba en su agarre. La pelinegra nunca fue la diosa más calmada, pero ahora claramente se sentía algo estresada.
"Bell…" La peliazul se dirigió al albino, sintiendo como el cuerpo menudo de Hestia se tensaba en su agarre. "¿Vas al calabozo hoy?"
"S-si, Artemisa-sama." Bell le respondió sonrojado, sintiéndose ofuscado por la linda sonrisa que le mostro la diosa del nacimiento.
"Casandra, Lily." Artemisa se dirigió a las integrantes de su Familia. "¿podrían acompañar a Bell este día?"
"Cla-claro Kami-sama." La oji-clara le respondió a si diosa, viendo al albino por el rabillo de sus ojos y sonrojándose cuando sintió su mirada sobre ella.
"No." La pallum se negó rotundamente. "Tenemos una cuota que cumplir y llevar a un novato nos ralentizaría."
"…por favor Lily." Artemisa le pidió a su capitana. "Necesito hablar con Hestia y me sentiría mucho más tranquila si los tres se cuidaran las espaldas juntos allá abajo." Inconscientemente, la peliazul apretó su agarre, sacándole el aire a Hestia que empezó ponerse azul por la falta de aire.
La diosa de la lumbre empezó a palmear la espalda de la otra diosa, pidiéndole que relaje el agarre, pero Artemisa no lo noto, concentrada en convencer a su niña más desconfiada.
"¿Por qué deberíamos?" Lily empezó a titubear.
"Porque quiero que vuelvan sanos y salvos." La peliazul respondió.
"Artemisa-sama..." Los ojos de Bell brillaron con admiración, Artemisa era muy genial.
No había manera que la pallum se negara ante la petición de la diosa que la salvo.
"Está bien." La otra mortal accedió a regañadientes, entrecerrando sus ojos al Cranel y sonriendo algo maliciosa al verlo retorcerse. "Quizás tener un pequeño aventurero con nosotros nos podría traer suerte."
"¿No eres más pequeña que yo?" Inconscientemente, Bell imito al objeto de su afecto y su habilidad innata de meter su pie en su boca al hablar.
El único integrante de la Familia Hestia supo de inmediato que dijo algo malo cuando sintió a la chica peli-café mirarlo fríamente.
"Me alegra que se estén llevando bien." Artemisa les dice a los tres, soltando a una Hestia que sintió poco a poco como el aire regresaba a sus pulmones. "Cuídense mucho."
"Si, ¡Kami-sama!" Los tres mortales respondieron al unisonó, Bell haciéndolo por instinto, algo que no le gusto nada a su diosa si la mirada que le enviaba era alguna indicación.
"Bueno…nos vamos." Agarrando de la mano a Hestia, la diosa de la cacería se alejo de los tres mortales, llevándose a una vacilante Hestia.
"Espera, tengo que trabajar." La peliazul ignoro lo que la pelinegra decía. "hiee, ¡Ayúdame Bell-kun!"
Bell y las chicas solo miraron a sus diosas alejarse, antes de darse cuenta de que toda la gente del centro los seguía mirando, incluso si el show principal ya no estaba ahí.
Los tres usuarios de Falna caminaron rápidamente hacia el gremio, los dos chicos más tímidos tapándose la cara de la vergüenza y la pallum sacudiéndose la cara con resignación.
Definitivamente no era un día muy bueno para Liliruca Arde.
X – X – X
"¿Así que esa es la habilidad de Orión?" Artemisa le pregunto a su amiga, mientras ambas tomaban un baño en la Casa de Baños Divina, luego de que la peliazul convenciera a la jefa de la diosa tetona de darle el día libre. "Es muy impresionante."
"¿Podrías dejar de decirle así a Bell-kun?" Hestia le pidió a la otra diosa, pero esta solo le sonrió. "Pero sí, mi Bell-kun se hace crece más rápido cuando la gente siente algo por él." La pelinegra hizo un puchero. "Y la consiguió luego de haber conocido a esa Tiona Hyruitonta."
"ya veo, conoció a la 'Amazona'" Artemisa se puso un dedo en el labio, pensativa, viendo como la diosa del hogar fruncía el ceño, enojada por el hecho de que su niño haya cambiado por otra chica. "Bueno, aun si fue así, esto significa que podremos ayudarlo a ser más fuerte, ¿Verdad?"
"si." La diosa de la lumbre sonrió, escuchando eso de la otra diosa. Ella ya había llegado a esa conclusión la noche anterior, pero escucharlo de otra persona le daba más peso al hecho, hacia más rea la posibilidad de que ella pueda ayudarle a su amado luego de no poder darle ni siquiera un lugar decente para dormir…
Ellas podrían…
"Espera…" Hestia entrecerró los ojos. "¿Cómo que podremos?" La diosa de coletas le pregunto a la diosa de la caza que solo se encogió de hombros con su busto, a la par del suyo Hestia admitió a regañadientes, rebotando suavemente en el agua.
"Quiero ayudar a mi Orión a ser más fuerte." Artemisa le guiño el ojo a la otra divinidad. "¿No tienes un problema con eso verdad, Hestia?"
"…" Hestia miro de mala manera a Artemis.
Para la peliazul era como un gato amenazando a un lobo.
"Vaya, para que esto es una reunión de las chicas del Olimpo."
Antes de que la Loli-grandes boobies pudiera mostrarle a su amiga lo que piensa de la idea, fueron interrumpidas con la llegada de otra diosa de su panteón en toda su gloria.
Deméter, diosa de la agricultura, les sonrió a ambas diosas mientras se sacaba la toalla que apenas ocultaba sus atributos, quedando desnuda para poder entrar al baño.
Inconscientemente, las diosas vírgenes le echaron una mirada al busto de la mujer peli-miel.
De verdad que eran grandes.
"Así que…" Deméter se acerco a Hestia, que sintió un escalofrió recorrer por su espalda al ver la mirada llena de diversión y travesura en la voluptuosa diosa. "¿Vas a ayudarle a tu niño a volverse más fuerte?"
"Bueno…si." Hestia se rasco la cabeza, evitándole la mirada a la diosa de la cosecha. "Estamos…bueno estamos…"
La pelinegra nunca fue muy buena para mentir o guardar secretos, pero la habilidad de Bell era algo que debía ocultarles a las demás personas. En retrospectivas, quizás contarle a Artemisa no era tan buena idea después de todo.
Pero Artemisa demostró una vez más porque era la mejor amiga de Hestia.
"Si, Bell…" Artemisa se dirigió a la diosa de ojos dorados. "estamos pensando en una forma de motivarlo, para que crezca como aventurero."
"Ohhh, Artemisa…" Deméter se llevo una mano a la boca, aparentando sorpresa. "Nunca pensé que te interesarías por un hombre."
"Que puedo decir…" Artemisa sonrió, pero sus ojos eran fríos. "Mi querido Orión es alguien diferente a todos los demás."
Ambas diosas miraron a la otra fijamente, mientras que Hestia movía la cabeza de un lado al otro, sin saber que hacer pero agradeciendo que la peliazul pareciera tener las cosas bajo control.
Deméter fue la primera en desviar la mirada mordiéndose el labio, no había esperado que la diosa más joven actuara tan calmada, y eso la descoloco un poco.
Quería entretenerse un poco con las diosas vírgenes, pero Artemisa no se veía fácil de avergonzar.
Hestia, por otra parte…
"¡Kyaaa!" Hestia chillo cuando sintió las manos de Deméter manosear su busto. "¡Suéltame Deméter!"
"De verdad son muy grandes para tu tamaño." La diosa dijo divertida. "Con estas motivaras muy bien a tu pequeño mortal."
"¿Cómo se te puede ocurrir eso?" Una sonrojada Hestia le pregunto, tratando de alejar a la diosa y pidiéndole ayuda con la mirada a su amiga, que solo las miro atentamente mientras disfrutaba el espectáculo. "Artemisa, ¡ayúdame!"
"No lo sé Hestia." La diosa de la cacería musito, viendo tranquilas como la pelinegra era manoseada por Deméter. "Sería interesante saber a qué se refiere Deméter con lo de motivar a mi Orión con tus pechos."
"…" Ambas diosas pararon de 'pelear' para ver con la mirada en blanco a la diosa menor, que solo parpadeo confundida.
"¿Dije algo raro?" Artemisa pregunto.
"Ohhh…" Deméter se rio, soltando a Hestia para acercarse a la otra diosa. "Nada raro Artemisa, solo un pequeño acto que le va a gustar a tu pequeño Orión."
"Bueno, no me dejes con la duda."
"Por supuesto querida." La diosa de la lumbre la agarro de las manos. "Déjame hablarte de cómo hacer un paizuri." A la fémina oji-dorada siempre le gusto más el termino que le dieron en el lejano este al acto, le pareció más lindo.
"Está bien."
Definitivamente Artemisa es una diosa virgen si no sabía la palabra, y no como Hestia con sus sueños nada inocentes que lo supo de inmediato cuando Deméter lo insinuó.
"¡Espera!" la diosa del hogar se acerco a las otras diosas, dispuesta a conocer el consejo que Deméter quería compartir. "¡Yo también quiero saber cómo hacer un paizuri!"
Definitivamente Deméter debe saber una cosa o dos…
¿Cierto?
X – S – X
Bell volvió a su hogar en la noche, con las ropas algo rasgadas y el sudor recorriendo su cuerpo, pero con una expresión de satisfacción por un día productivo.
Casandra era mucho más fuerte de lo que aparentaba, y a él le costó seguirle el ritmo a la esbelta pelinegra, pero la persona que más aporto al grupo fue la pequeña pallum.
La joven peli castaña no solo era más fuerte que los dos, sino que también cumplió el rol de soporte en el grupo, recolectando las piedras mágicas y los ítems en un instante, de tal manera que él recaudo el triple de valis que recaudaba en solitario, aun cuando dividieron las ganancias en tres partes.
"Fue un buen día." Bell pensó feliz, sintiendo el dolor en sus músculos por el arduo trabajo. "Me siento más fuerte, más cerca de ella."
La imagen de la amazona se volvía más clara en su mente, y el Cranel entro en la capilla con todas las intenciones de contarle a su diosa como fue su día.
Viendo las coletas de la guardiana de la llama eterna, Bell iba a saludarla.
"Kami-sama, llegue." Bell se dirigió a su diosa, que volteo a mirarlo con una expresión complicada. "¿está bien, Kami-sama?"
"Tranquilo, mi Orión." Bell se sobresalto al sentir dos firmes manos apretar sus hombros, por detrás, y una suave y femenina voz susurrándole al oído. "Hestia solo está nerviosa por lo que tendremos que hacer."
"¿Qué co-cosa, Artemisa-sama?" Bell giro su cabeza, sonrojándose al ver la linda sonrisa de la diosa dirigida a él.
Esa sonrisa lo provocaba algo que solo sintió una vez…
…Cuando conoció a la 'Amazona'.
"Woaaa." Bell se quejo cuando una celosa Hestia lo agarro del brazo y lo llevo a la cama, para tirarlo bruscamente a la cama. "¡¿Hestia sama?!"
"Tran-tranquilo Bell-kun." Hestia le sonrió, con un ojo crispando. "Es solo una forma que me enseñaron para animarte."
"Nos enseñaron." Artemisa corrigió, ignorando la mirada de la diosa del hogar. "Solo quédate quieto y disfruta, ¿ok?"
"…ok." El Cranel respondió confundido, no teniendo idea alguna de lo que iba a pasar.
Hasta que Hestia soltó su listón y de un solo movimiento se bajo la parte superior de su vestido, dejando a plena vista del peliblanco sus grandes senos.
"¡¿EHHHH?!" El peliblanco grito con la cara roja, viendo el busto de su patrona.
"No grites Bell-kun." Igual de sonrojada que su niño, la diosa de la familia se acerco a la cama y se subió, quedando frente a frente al bulto del aventurero. "Solo déjame ayudarte."
Con manos temblorosas, la Loli de grandes pechos le bajo el pantalón y el bóxer al albino, su pene duro irguiéndose ante la atenta mirada de las dos diosas.
"Es muy grande." Sin tener experiencia para poder comparar, la pelinegra respiro mientras con su pequeña mano tocaba el pene del peliblanco, que soltó un gemido por la sensación.
La diosa trago saliva y, consciente de la penetrante mirada de su amiga, la mujer agarro sus pechos y…
Los envolvió alrededor del pene de Bell.
"¡Gyuuk!" Bell se mordió los labios, abrumado por la sensación que provocaban los divinos senos de Hestia, retruécano no a propósito.
La Diosa empezó a mover lentamente sus senos, siguiendo los consejos de la diosa de la cosecha. Hestia apretó un poco más su pecho, sintiendo respingos recorrer su espalda al sentir como el pene de su querido Bell-kun palpitaba entre sus senos.
"mmm…" La diosa meneo un poco sus pechos, sacudiendo el miembro de Bell de lado a lado mientras apretaba con sus dedos índice y medio sus rosados pezones. "Bell…" La mujer de coletas gimió el nombre del albino. "Te sientes tan bien en mi pecho."
Ahora la diosa empezó a rebotar su pecho sobre la pelvis del Cranel, soltando su agarre ligeramente para poder mover con más libertad sus redondos pechos alrededor del pene del albino, los sonidos de su busto chocando con la entrepierna del joven oji-rojo entrelazándose con los gemidos de ambos participantes.
"Kami-sama…" Bell gimió con más fuerza, agarrando las sabanas con sus manos, sintiendo como la hermosa divinidad aumentaba la velocidad de sus rebotes, mientras baba caía de la boca de Hestia y empapaba su pene con el líquido, haciendo aun más placentero lo que estaba haciendo su Kami-sama.
La pelinegra ya perdió toda noción de vergüenza y solo se dedico a su tarea, moviendo sus pastosas tetas arriba y abajo sobre el miembro del Cranel, lubricándolo con su saliva cada vez que sentía que la fricción secaba el pene del albino.
La diosa del hogar se olvido que al comienzo, ella no estaba sola…
"¡EEEPP!" Hestia grito al sentir como dos fuertes manos la levantaban fácilmente y la tiraban a un lado.
"Hestia, no seas egoísta." Artemisa hizo un mohín. "Yo también quiero ayudar a Bell."
Sin darle tiempo a Hestia de contestarle, la peliazul se subió al regazo del albino, sus ojos verdes encontrando al rubí de Bell, ambos mirándose fijamente con un leve sonrojo por la situación.
La diosa de las doncellas se acomodo sobre el regazo de Bell y movió sus manos a su cuello, soltando las tiras que sostenían su traje, dejando a plena vista del aventurero su hermoso busto, casi tan grande como el de Hestia pero aun más firme, desafiando la gravedad y son unos pezones rosados que hacían babear a Bell.
"Quizás no sean tan grandes como los de Hestia." Artemisa sonrió. "Pero estoy bastante orgullosa de mis pechos." La diosa reboto un poco, sintiendo el pene de Bell rosar sus partes intimas cubiertas por su falda. "Y veo que no soy la única que los aprecia."
"¡Sumimasen!" Bell se disculpo por el pecado que cometió por ver la figura de la diosa, aunque no fuera su culpa.
"No te disculpes…" La diosa se levanto y se puso de rodillas a un lado del regazo del albino. "Esto lo hacemos porque queremos ayudarte, ¿verdad, Hestia?"
Hestia le hizo un puchero a su amiga, aun en el suelo, pero esta solo le sonrió y le señalo el pene aun duro de Bell, recordándole lo que tenían planeado hacer, y Hestia no necesito mayor invitación.
¿Ayudar a su amado y hacer una cosa de mejores amigas al mismo tiempo?
La diosa del hogar se subió a la cama y se pudo del otro lado de Bell, que veía de lado a lado a cada fémina, tratando sin éxito de no desviar su mirada a sus perfectos bustos.
"Bueno Bell…" Las dos diosa dijeron al unisonó al aventurero, sonriéndose mientras se arrodillaban a cada lado de su regazo, acercando sus senos el duro pene del albino que no creía la suerte que tenía. "Solo relájate y disfruta, ¿Ok?"
Dos pares de voluptuosos senos envolvieron al miembro de Bell, que trago el aliento y se irguió contra la cama, quedando estático mientras sentía como la combinación de las esponjosas tetas de Hestia y las firmes tetas de Artemisa apretaban su pene entre ellas, moviéndose en un suave movimiento de arriba abajo, descansando sus senos en sus muslos y pelvis mientras la cabeza de su miembro aparecía orgullosa entre ambas montañas de carne.
"Bell…" Hestia le pregunto con una sonrisa desafiante. "¿Cuáles se sienten mejor?"
"Kami-sama, y-yo…" Bell no sabía que responder, se sentía demasiado bien para poder elegir.
"No seas infantil Hestia." Artemisa le recrimino sin parar de mover su busto. "Esto es para motivar a Orión, no para saciar tu ego."
Aun si Artemisa dijo sabias palabras, ella no actuó acorde a estas. Usando su fuerza natral, la diosa de la caza empujo con su busto a Hestia, envolviendo la polla del Cranel con su busto, no tan redondo como el de la otra diosa, pero igual de atractivo a su manera.
"¡Oye!" Hestia se quejo, viendo la cara de placer de su niño ante las acciones de su amiga. "¡Eso no es justo!"
La pelinegra intento hacer lo mismo que Artemisa le hizo, pero solo pudo volver a su posición anterior, y si la sonrisa de la peliazul era alguna indicación, solo porque ella la dejo.
Ahora ambas diosas se movían tan rápido como podían, sus ritmos descoordinados y golpeando los senos de la otra con cada rebote.
"Kami-sama, Artemisa-sama…" Los pequeños gemidos que el Cranel liberaba solo excitaban más a ambas diosas vírgenes, que se habían olvidado por completo de la razón por la que le estaban haciendo un paizuri al aventurero.
Pero no se habían olvidado del objetivo final.
"Vamos Orión…" La diosa de la cacería ronroneo su 'nombre'. "¿Qué estas esperando?, libera la cosa blanca." Menos mal que Artemisa tenía un cuerpo ideal, porque hablar sucio definitivamente no era lo suyo.
Pero antes de que Hestia pueda burlarse de su amiga, la única diosa más inocente que ella, Artemisa inclino su cabeza y le dio pequeñas lamidas al pene de Bell…
…Y eso lo llevo al orgasmo.
Con un quejido, el cuerpo de Bell tambaleo mientras su semen salía disparado hacia Artemisa, golpeándola en la cara y empapándola con su corrida, cayendo en los pechos de ambas y dejándolas aun más blancas de lo que ya eran el par de senos.
"Woaa…" Hestia miro con la boca abierta como Artemisa parpadeaba, cubierta por la corrida de Bell que yacía en la cama en un estado comatoso.
"Mmmm…" La diosa de las doncellas lamio el semen alrededor de sus labios. "No sé porque Deméter se quejaba del sabor, sabe bastante bien." Artemisa sonrió. "Hay que volver a hacerlo."
Bell solo se retorció un poco.
X – S – X
Luego de aquel momento que paso entre os tres, Hestia se limpio el pecho y se vistió, Dando vuelta a un Bell ahora inconsciente, ignorando como Artemisa chupaba toda la corrida que Bell le dio en la cara, con un sonrojo que le causaba una mezcla de celos y excitación que incomodaba a la diosa del hogar.
Hestia sacudió su cabeza, no queriendo saber si tenía un fetiche de ver a Bell con otra mujer.
Ya tenía suficientes problemas con pensar en la chica plana de la familia de la diosa sin pecho de Loki.
"A ver." Hestia levanto la polera de Bell, recorriendo con sus suaves manos la espalda del albino, admirando como poco a poco su espalda obtenía una mejor definición, desarrollando músculos que la pequeña diosa apreciaba más de lo que se esperaría de una virginal."Veamos si ayudamos en algo…"
Cualquier diosa se hubiera preocupado por ocultar la información de su niño de los demás dioses, pero luego de que a ella se le haya escapado la nueva habilidad de Bell a Artemisa, no había una necesidad de guardar secretos.
La diosa del hogar se mordió el dedo y dejo caer una gota de sangre sobre la espalda del joven peliblanco, observando sus nuevas características.
Fuerza: H 108
Resistencia: I 87
Destreza: H 112
Agilidad: H 150
Magia: I 0
Habilidad
Dýnami tis epithymías
"Así que esas son las estadísticas de Orión…" La voz de Artemisa distrae a la pelinegra, que voltea la mirada para ver a la otra diosa de su panteón arrodillarse al lado de ella, ahora limpia pero con su busto todavía descubierto. "¿Cuánto ha mejorado desde que obtuvo la habilidad?"
"121 puntos." Hestia dijo con la voz entrecortada, viendo la sorpresa en el rostro de la otra diosa virgen. "eso no es normal…"
"Bueno, eso significa que funciono nuestro incentivo." La diosa de la caza le dio unas palmadas en la espalda a su amiga. "Así que alégrate, ¿Quieres?"
Viendo a la diosa del hogar respirar profundamente y regresar a su estado anímico normal, Artemisa aprovecho para ver la espalda de su querido Orión, específicamente el tatuaje creado por el Falna de Hestia.
Curiosa, la peliazul toco la llama en la parte superior de la espalda de Bell, entre sus hombros.
La espalda de Bell brillo de un color blanco tan brillante que ambas diosas tuvieron que cerrar sus ojos por unos segundos.
"Bueno, eso no fue normal." Artemisa respondió, parpadeando para recuperar el sentido ocular. "Creo que Orión es más especial de lo que-" La diosa quedo callada de repente, y empezó a frotarse los ojos, como si tuviera algo que le impidiera ver bien.
Hestia, que recién pudo recuperar la vista, se extraño ante el extraño comportamiento de la peliazul, notando lo enfocada que estaba en la espalda de Bell, especialmente en su espalda…
Donde el cáliz formado por su Falna era atravesado por un arco y flecha, la primera saliendo de cada parte del cáliz, y la ultima atravesando la flama y llegando a la parte inferior del cello del aventurero.
"Creo que esto…" Artemisa le dijo a su mejor amiga con una sonrisa forzada. "No debía pasar."
El día termino tal como empezó…
…Con Hestia desmayada en el suelo.
Si, Bell ahora es aventurero de ambas familias. No quiero escuchar argumentos sobre lo imposible de la situación, sé que no es posible y no me importa.
